Archivos para el tag ‘Junta de Andalucia’

Primarias improcedentes

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 7 de julio de 2013 a las 11:18

Desde hace ya mucho tiempo, todas las encuestas le echan en cara a los políticos que viven de espaldas a la realidad y que andan siempre más pendientes de sus cosas que del interés común. Esto no es que pueda aplicarse como norma general, pero desde luego sí que es una constante común a muchos de nuestros dirigentes. Tampoco puede decirse que quienes nos gobiernan no hagan nada, que no es cierto, sino que en sus ratos libres se dedican a pensar cosas extrañas y soluciones rebuscadas que a nadie que se dedique a otra cosa que la pública se le ocurrirían. Y si no se lo creen, las primarias socialistas puestas en marcha en Andalucía son un buen  ejemplo.

En una comunidad autónoma con un millón de parados y serios problemas como es la nuestra, a pocos se les habría ocurrido poner en tensión al Gobierno autonómico sólo un año después de haberse constituido. José Antonio Griñán ha decidido, así de sopetón, que es buen momento para que los socialistas elijan a quien se supone que deberá sustituirle en el cargo dentro de tres años… y la ha liado parda. Primero, porque lo que iba a ser en principio un relevo que no conllevaba cambios a corto plazo ya tiene la puerta abierta a un adelanto electoral. Segundo, porque lo que estaba llamado a ser un movimiento pacífico, sin tensión dentro del partido ni del Gobierno autonómico, se ha convertido en una carrera en la que la política volverá a ofrecer su peor cara. (Me resisto a creer que Luis Planas o Susana Díaz vayan a continuar en el Gobierno del otro una vez que finalice el proceso). Y tercero, toda esta unión de movimientos tocará de lleno la labor del Ejecutivo regional, que será objeto de modificaciones que a buen seguro se notarán en su forma de funcionar.

Ignoro si Griñán ha convocado las primarias por temor a la juez Alaya, porque está cansado, porque no aguanta ni un minuto más compartiendo consejo de Gobierno con IU o porque con la designación de su sustituto le gana la partida política al PP y se ve libre para convocar elecciones anticipadas en el momento que considere oportuno. Sí tengo claro que la decisión del todavía presidente dela Juntade Andalucía me parece absolutamente improcedente. 

Cuando la ciudadanía lo que está reclamando es que hagan las cosas bien o que, por lo menos, no se estropeen más, la convocatoria de las primarias supone todo lo contrario. Demuestra que el presidente andaluz anda más preocupado por las cosas internas de su partido que por lograr que baje el paro, mejoren los resultados educativos o se acaben los recortes sanitarios. Por mucho que el PSOE se esfuerce en explicar que esta decisión es la mejor y una muestra de lo demócratas que son, la sombra de que Mercedes Alaya aprieta y comienza a ahogar y las denuncias por parte de los candidatos críticos de que se está presionando a los militantes para que gane la lista oficial se encargarán de demostrarnos en estas dos semanas lo alejada que está la teoría de la práctica. Y eso que a mi las primarias me parecen un gran sistema. Pero para hacerlas cuando tocan y sin forzar la máquina. Lo de ahora me parece extemporáneo e improcedente. Por mucho que usted diga lo contrario, señor presidente.

Chamizo, Gracia y los burros

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 2 de junio de 2013 a las 12:26

Hace  aproximadamente un año, José Chamizo denunciaba en una comparecencia en el Parlamento andaluz el sistema de partidos actual y recriminaba a los políticos que se dedicasen a sus “peleítas” en lugar de a arreglar las muchas cosas que hay que arreglar en Andalucía. Aquellas palabras le han costado a Chamizo el puesto después de 17 años en los que la institución que dirigía, el Defensor del Pueblo Andaluz, ha logrado convertirse en un referente ético en la comunidad autónoma. Cierto es que en estos más de dos lustros, no es que el Defensor del pueblo haya arreglado muchas de las cuestiones que se le pedían, pero sí que se había convertido en un pepito grillo incómodo y peleón. Ha sido la única voz que ha calado en la conciencia de muchos políticos, si es que la tienen todos.

Chamizo cayó tras denunciar a los partidos y el final de su mandato se antojaba claro tras recibir duras críticas del presidente de la Cámara andaluza, el cordobés de nacimiento Manuel Gracia, a quien nada gustaron sus reproches. El Defensor del pueblo andaluz cayó en una de esas escasas ocasiones en las que los partidos andaluces se ponen de acuerdo. Una de esas veces en las que PSOE, PP e IU pactan elementos clave para nuestra democracia y que, por supuesto, nada tienen que ver con la educación, la sanidad, la economía o alguna de esas zarandajas que de nada sirven y a nadie interesan. Todo un ejemplo.

Nuestros partidos con representación parlamentaria fulminaron a Chamizo con la misma falta de argumentos con la que esta semana sabíamos que habían pactado un incremento de sueldos del apurado Gracia y los portavoces adjuntos de cada formación en la Cámara andaluza. A Gracia le caían 400 euritos más al mes para pagarse desplazamientos, que con 6.5000 no llega el hombre, mientras que a los adjuntos les apañaban otros 2.000 por barba para paliar los recortes de nomina del año pasado. Vergonzoso.

De no ser por la labor investigadora de un periodista de esta casa, Antonio Fuentes, la desvergüenza se habría consumado sin rubor, con nocturnidad, alevosía y toda la oscuridad burocrática. Nada más hacerse público el tema, Gracia ha dado marcha atrás empujado por Griñán, que decía estar sorprendido, y por el bochorno general que ha causado el tema. Mientras, los partidos dicen que desconocían la cuestión, se daban golpes (leves) en el pecho preguntándose cómo podía haber pasado todo y ordenaban también restituir el daño hecho. Personalmente, no me creo que PP, PSOE e IU no estuvieran al tanto, que Griñán no supiera nada y que Gracia y los tres adjuntos aún no hayan puesto a disposición de sus partidos su puesto por respeto a todos los andaluces que viven en sus carnes los recortes desde hace ya demasiado tiempo.

Y luego hay quien se sorprende porque un juez llame burros a los políticos en una sentencia. Corto se ha quedado.

La decisión de Nieto

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 19 de mayo de 2013 a las 14:29

 

El alcalde de Córdoba, José Antonio Nieto, pone de largo en una larga entrevista con este periódico con motivo de los dos años de mandato municipal que está dispuesto a jugar en la carrera sucesora popular. El regidor dice que su mirada está, hoy por hoy, en Córdoba, pero que si el partido le pide el sacrificio de ser candidato popular a las próximas autonómicas “lo seré”. Lo dice así, sin anestesia y dentro de esas frases que utilizan los políticos para intentar camuflar las decisiones trascendentes y los mensajes claros. Nieto se acompaña en la frase de Juan Ignacio Zoido y de José Luis Sanz, las dos principales bazas hasta el momento, y lo hace con toda la intención. Si hay que jugar el juego, se juega, viene a decir, aunque, por el momento, apártese de mi ese cáliz. 

El PP andaluz navega a la deriva desde que el joven Arenas se quedara con la miel en los labios en las últimas autonómicas y tuviera que salir al balcón a celebrar la victoria más amarga de su larguísima carrera política. Desde ese momento, los chicos de Rajoy en Andalucía no han levantado cabeza y caen a plomo en los sondeos ante un cogobierno que se refuerza por días fruto de las duras decisiones de Madrid y algunas medidas populistas surgidas en San Telmo. Ante esta situación, los populares están en ebullición, saben que no pueden tirar por la borda lo que tanto tiempo les costó ganar y se aprestan a renovarse para no morir. 

Y en estas está nuestro alcalde, el joven Nieto. Bien situado por la primera mayoría absoluta popular en la historia de Córdoba, tranquilo en su ciudad ante la inexistencia de una oposición que le ponga nervioso, el regidor lleva varios meses calibrando posibilidades y midiendo tiempos. Aunque aún le falta demostrar bastante antes de dar el paso definitivo a las grandes ligas, Nieto quizás sea consciente de que en esta carrera no se puede quedar atrás. Las variables son infinitas y, aunque es más que probable que el proximo candidato del PP a las autonómicas sucumba sin remisión ante la izquierda cogobernante, el regidor cordobés sabe bien lo que son las apuestas a largo plazo fruto de su extenso peregrinar como líder de la oposición local. Las palabras de Nieto situándote a disposición de sus mayores no tienen más intención, o la tienen toda, que enseñar la patita en Sevilla y, sobre todo, en Madrid, para que el partido le tenga en cuenta. 

Es el primer paso de un estrategia que quizás sea demasiado temprana o quizás se haya visto obligado a afrontar antes de tiempo. Lo que está claro es que antes de final de año sabremos qué horizonte temporal se marca uno de los principales valores con los que actualmente cuenta el PP andaluz. Eso sí, no haría mal en andarse con ojo y cuidarse para no perder en esas luchas el terreno que ya tiene ganado. Que también Rafael Merino tuvo sueños de grandeza y ha pasado por un largo desierto hasta recuperar el sitio que ahora mismo tiene. Se pone entretenida la cosa.

Planas y la Colecor

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 7 de abril de 2013 a las 11:17

Hay en esta ciudad una tendencia enfermiza a los debates eternos. Como si viviésemos en un bucle temporal perpetuo, cada equis meses reaparecen polémicas sobre el futuro del Aeropuerto, las parcelas ilegales, el centro de congresos o las naves de Colecor. Produce hastío y verdadera pereza tratar una y otra vez las mismas cuestiones y observar cómo nadie tiene de verdad una solución, está dispuesto a dar su brazo a torcer o se plantea aportar algo. Quizás por ello, lo que esta semana ha hecho el consejero de Agricultura y Medio Ambiente, Luis Planas, con el plan de la carretera de Palma y con las naves de Colecor me parece merecedor de una sonora ovación por varias cuestiones.

El consejero ha decidido, con el apoyo de sus técnicos –no lo olvidemos– que en las naves de Colecor va a haber usos comerciales cuando las ranas críen pelo. Y lo ha decidido sólo, sin pedir permiso, sin ceder a presiones y sin concesiones poco confesables. Y por qué. Pues porque ha sabido deslindar su faceta de militante de la de cargo institucional –por mucho que a Durán le escueza–, porque tiene por Andalucía varios frentes muy complicados ante los que no puede dar ninguna señal de flaqueza; porque lo que pretende legalizar el Ayuntamiento –y aquí entra todo el Pleno– es una aberración con agravio comparativo hacia usted y hacia mi que cumplimos la ley, y, finalmente, porque es una persona que sabe lo que pasa en esta ciudad, aunque haya estado destinado en medio mundo, y siente la misma vergüenza que usted y  yo cuando ve a todos los grupos políticos darle carta de naturaleza a la obra ilegal, chulesca e impresentable que se marcó Rafael Gómez.

No es esta última cuestión baladí, porque no me canso de decir que me causa un azoramiento de proporciones enormes asistir al ridículo que han hecho nuestros partidos locales en este tema. Ver cómo se han plegado ante un monumento a la ilegalidad, un homenaje a los pretéritos tiempos de la servidumbre social ante los billetes del promotor y una puñalada trapera a los derechos del resto de ciudadanos cumplidores conla Hacienday normativa pública. Eso es lo que han sido las naves de Colecor.

Por eso, lo que Luis Planas ha hecho y ha dicho muy claramente es: “Hasta aquí hemos llegado”. Y lo que debería hacer el Ayuntamiento –todo el Pleno– es dejarse de milongas y mentiras de una vez y coger el toro por los cuernos. Quizás ha llegado la hora de perder los miedos o servidumbres que han llevado a ver actitudes bochornosas de no pocos representantes públicos de esta ciudad –algunos con sonados cambios de opinión inexplicados e inexplicables– y tomar decisiones de gobierno en favor de la gran mayoría social de esta ciudad. Que un consejero tenga que recordarle a un portavoz municipal que antes del partido está el bien común es muy grave. Que un alcalde pregunte qué debe hacer con una obra ilegal es sencillamente para abuchearlo. Y que abran la boca quienes desde el gobierno permitieron semajante tropelía con su silencio y ocultación es simplemente impresentable. Y ya está bien de aguantar hombre. Así que mi ovación para usted don Luis. Ahora sólo le queda tirarlas.

Disidentes

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 3 de marzo de 2013 a las 9:41

Tenía pensado hablarles de los resultados del Barómetro Joly que este grupo ha venido publicando con motivo del28F, ese día en el que nuestros próceres se declaran más andaluces que el salmorejo y recuerdan a Blas Infante entre golpes de pecho por el poco caso que (ellos mismos) han hecho a su legado, pero paso. Creo que con la manifestación manipulada del jueves la cosa se define sola. El jueves no se habló de Andalucía, sino que se volvió a hacer gala de un victimismo y un frentismo lamentable que son los que impiden que este terruño vaya más rápido. Así lo dicen ustedes en la encuesta, en la que no aprueba ni el que sube la bandera en tan sonado día y en la que todos los representantes de la soberanía popular andaluza acaban en el mismo saco de gente poco creíble y aún menos comprometida. Son tiempos de borreguismo partidista y eso a los ciudadanos no les gusta nada.

Blas Infante jamás se dio a este borreguismo, y les reconozco que no soy yo el más acérrimo seguidor del llamado padre de la patria andaluza. Sin embargo, sí debo admitirles que admiro su decisión y su lucha personal por dignificar una tierra que no tengo duda que es la mejor del mundo. He de reconocerles que a mí siempre me han gustado las disidencias, los espíritus libres que ponen a los partidos ante su espejo. Aquellos que en determinados momentos son capaces de plantarse ante los suyos y decir que no, que por ahí no pasan, que los principios de cada cual son sagrados y no pueden prostituirse. Son los versos sueltos los que le dan su esencia a la democracia.

Este semana hemos visto a Carme Chacón ejercer de verso suelto en Madrid plantándose ante las majaderías soberanistas del socialismo catalán, si bien, en un calculado ejercicio de equilibrismo, tampoco se ha alineado con los postulados de sus compañeros madrileños. No es que Chacón sea el ejemplo más adecuado, ni me parece a mi la más indicada para sacar al PSOE de su actual marasmo interno, pero es el que tenemos más a mano para ilustrar que hay veces en las que los diputados deben plantarse y decir que no. Todos sabemos que la buena de Carme (léase Carma) hace lo que hace porque aspira al sillón de Rajoy y, de paso, al de Rubalcaba, pero no puedo por menos que alabar al primer diputado en años que es capaz de llevar la contraria a las pesadas y casi mafiosas estructuras partidarias. En unos tiempos en los que tanto se debate sobre las listas abiertas y el cambio del sistema electoral –no creo que lo veamos nunca, por cierto– acciones como ésta deben servirnos para reflexionar sobre la verdadera esencia de representar a los ciudadanos. Muchos llaman a esta forma de actuar ser disidente.

Para mí, quien es capaz de plantarse ante lo que considera inadecuado, injusto o directamente majadero me merece todos los respetos. Aunque lo haga por calculado interés personal. Por lo menos, quien así obra demuestra que aún hay quien utiliza el cerebro en el Congreso para algo más que acompañar los cabezazos laudatorios al amo de turno. Por eso me quedo con los disidentes porque siempre fueron más interesantes.

Cara de gilipollas

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 3 de febrero de 2013 a las 11:05

“¿Tengo cara de gilipollas?” El viernes cuado me levanté me hice esta pregunta, a la que, naturalmente pues soy yo, me respondí negativamente. Luego me fui a mi mujer y le pregunté lo mismo, a lo que ella contestó “un poquito” –cosas de casados, ya saben–. Después llamé a un amigo, le inquirí de similar manera y él afirmó que “no especialmente”. Iba a llamar a mi madre, pero lo descarté porque ya sabe usted que madre no hay más que una y por mucho que me empeñe siempre habla bien de mi. También descarté hacer la pregunta en el periódico, no vaya a ser que uno dé la mano y la acaben cogiendo el brazo. Conclusión: si para quienes me quieren y conocen no tengo cara de gilipollas, ¿por qué me levanté el viernes con esa sensación? La razón la encontré en el jueves. Ese día, con el escándalo de los papeles de Bárcenas, descubrí que soy gilipollas. Y me explico.

El jueves, María Dolores de Cospedal negó la existencia de los documentos del extesorero del PP casi al mismo tiempo que el presidente del Senado reconocía algunas anotaciones recogidas en los mismos y les daba, por tanto, carta de naturaleza. Ese mismo día, el líder –o eso dicen– del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, salía en rueda de prensa a exigir explicaciones y casi dimisiones por el asunto con la misma vehemencia (modo ironía) con la que lo ha hecho en Andalucía con el tema de los ERE, el fondo de reptiles y las corruptelas en la Junta. Ytambién ese día, uno de los muchos Pere (léase Pera) que tiene CIU afirmaba que “últimamente el PP no está dando mucho ejemplo de comportamiento limpio”. Como si la coalición que sustenta a Mas estuviera ahora para dar lecciones de pulcritud con el caso Palau, el caso Pallerols o el de las ITV y los Pujol.

Así que ahí encontré la explicación a mi irrefrenable sensación de tener una cara de gilipollas comola Mezquitade grande. Porque verán, uno conoce sus limitaciones, no es un premio Nobel, ni ha descubierto nada y ni siquiera es bueno haciendo ningún deporte, pero de ahí a asumir que uno es gilipollas va un trecho.

Sin embargo, por mucho que me empeñe en lo contrario, con esto de la corrupción y los pactos de transparencia parece que nuestros gobernantes y aspirantes al mando parece que sí nos han visto a todos cara de gilipollas. Lo de Bárcenas es una vergüenza, un escándalo, una golfería que debe costar cabezas. Lo es tanto como los ERE, como lo de Cataluña, como lo del yerno del Rey, como los de las decenas de alcaldes y concejales enmarronados en el ladrillo, como lo de los cientos de cargos públicos puestos a dedo, como lo de la financiación de los partidos con fondos municipales… Somos víctimas de unos partidos que se han apropiado de nuestra democracia y nos consideran a todos gilipollas maleables a su gusto y conveniencia. Mi duda es si no estaremos cayendo nosotros en su juego o debemos levantarnos ya hartos y mandarlos un poquito lejos. A su conciencia lo dejo. Decida quién es el gilipollas es usted o lo son ellos. Yo lo tengo claro

Pena de país

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de enero de 2013 a las 10:11

EL tesorero del PP pagó durante años a cargos del partido sobresueldos de entre 5 y 15.000 euros en sobres entregados en mano; el yerno del Rey usó su posición privilegiada para llevárselo calentito de varias comunidades autónomas; la Junta tuvo durante una década un fondo de reptiles que sirvió para nutrir a no pocos estómagos agradecidos; los hijos de Jordi Pujol tienen cierta preferencia por los bancos extranjeros a la hora de gestionar unas cuentas que parece que no han pasado la ITV; los antiguos dirigentes de Unió Democrática de Cataluña se salvan de ir a la cárcel porque le aflojan a la Justicia unos 400.000 euros por haberse financiado ilegalmente….

María Dolores de Cospedal dice que no le consta nada de lo que hizo Luis Bárcenas; la Infanta nunca supo qué hacía exactamente su marido; José Antonio Griñán jamás conoció nada de los quehaceres del exdirector general de Empleo; Artur Mas atribuye a persecuciones nacionalistas españolas los escándalos financieros de su partido; Josep Antoni Duran Lleida sigue en el Palace porque su formación ya expulsó a quienes se lo llevaron calentito y no tiene responsabilidad alguna aunque el escándalo se haya confirmado.

Felipe González pide un pacto de todos contra la corrupción que acabe de una vez para siempre con esta lacra; Soraya Sáenz de Santamaría afirma que caerá todo el peso de la ley sobre quien se aproveche de su situación; el Rey dice que hay que dar ejemplo ante los ciudadanos; Rubalcaba exige dimisiones en el Gobierno porque Bárcenas se aprovechó de la amnistía fiscal; Arenas dice que no le consta nada de lo de los sobres en su época de mandamás en Génova; Griñán sigue sin enterarse de nada en la trama de los ERE.

Los ciudadanos están hartos de todo, salen a la calle en manifestaciones espontáneas a exigir mano dura contra los trincones. Están cansados de ser las víctimas de un sistema de políticos –sí, de políticos– que carece de valores, que no se responsabiliza de nada, que arruina al país y encima saca pecho, que cruje a impuestos y no es capaz de reducir su inabarcable legión de organismos afectos, que vacaciona del Parlamento durante meses mientras seis millones de personas lo hacen de su empleo desde hace demasiado, que no admite preguntas de los periodistas porque escuchar la verdad escuece…

Un una semana seguro que usted ha oído hablar de alguno de estos temas –si no de todos– y en una semana seguro que usted ha maldecido a más de un político o allegado a la política por sinvergüenza, golfo, trincón, aprovechado, caradura o lo que sea –ponga usted el orden de las palabras–. España vive una situación de emergencia. La corrupción ha acampado en su esencia. Pena de país.

La Ribera y el bien común

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de enero de 2013 a las 10:25

HACE apenas un mes, el IESA hacía pública una encuesta cuyos resultados eran sobrecogedores. Más de un 58% de los sondeados consideraba que la democracia no funcionaba bien en España y nada más y nada menos que el 92,7% creía que los partidos políticos se preocupan más de sus intereses particulares que de los generales. Las cifras son alarmantes, serias y dignas de que alguien con dos gramos de cerebro activo grite un “paren las máquinas” antes de que este país se meta en una espiral de populismo de preocupante solución. Sirva este prólogo para situar al lector ante los hechos que ahora se describen y para que valore si es cierto que los partidos miran por sus intereses más que por el bien común.

Esta semana hemos asistido a la primera polémica política del año en Córdoba, desatada a cuenta de la reapertura al tráfico –autobuses y taxis sólo– del último tramo que queda por reinaugurar de la Ribera. La obra está terminada y la Junta rechaza dar el paso definitivo porque el Ayuntamiento debe dar el último empujón al asunto con la recepción del Centro de Visitantes de la Puerta del Puente. Traducido: Es como si en su comunidad se arregla la puerta de la cochera, pero no se abre porque hay que cambiar las cuerdas para colgar la ropa en la azotea. La explicación parece, y es, estúpida, pero no menos surrealista e impresentable que la decisión del Gobierno andaluz. El Ayuntamiento se ha apresurado a decir que si la cosa es porque la Junta teme perder la foto de la inauguración, él está dispuesto a cederle ésa y cuantas fueran necesarias, pero que el tráfico debería pasar por esa zona porque Aucorsa está palmando pasta a espuertas desde que dos de sus líneas no circulan por allí. Puede incluso que de fondo haya una especie de vendetta autonómica a la negativa del alcalde de arreglarle a Cultura los alrededores del inconcluso y eterno C4. Si tú no me arreglas esto, yo te dejo sin aquello, podría ser el argumento desde Sevilla. Hasta aquí los hechos. Ahora, las consecuencias.

Nuevamente, Córdoba vuelve a ser víctima del enfrentamiento infantil de dos administraciones. La ciudad, como tantas otras veces, queda en manos de una pelea de niños que olvidan por completo el bien común para centrarse en el interés político y el desgaste del adversario. En este caso, la culpa recae sin duda alguna sobre el Gobierno andaluz –en otras es al revés–, que olvida que no es una extensión del PSOE, sino que es una administración que debe mirar por usted, por mi y por su vecino. Porque eso son las administraciones: representantes de los ciudadanos para que actúen en su beneficio, no para que le pongan piedras a las ruedas y lastren sus posibilidades. Nadie en su sano juicio puede explicar en serio que este vodevil de la Ribera tenga justificación. Igual que nadie parece haber entendido aún que el bien común se encuentra mucho más allá del bien de unas siglas.

Y sólo un 58% duda de la democracia. Milagro

Las ronchas de la Junta

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 25 de noviembre de 2012 a las 12:09

Hay un viejo refrán que dice “debes más que el Gobierno viejo”. Me lo enseñó mi amigo Juan y en estos tiempos de apreturas y débitos variados puede aplicarse a la perfección a (casi) todas las administraciones públicas. Desde Cataluña a Sevilla, pasando por Córdoba, Cuenca o Fuentela Lancha  (con perdón), lo normal es encontrarse una amplia retahíla de facturas impagadas a las que nadie quiere ni puede hacer frente. Ante esto hay varias formas de actuar. Una es la del cobarde mayúsculo, estilo Artur Mas, que visto que no es capaz de sacar adelante lo suyo por la vía de la gestión se inventa unas elecciones, saca a pasear las banderas y los bajos instintos y reza porque las urnas hagan olvidar a sus vecinos que no hay ni para pipas. Otra opción es la del Gobierno central, que, dispuesto a pagar hasta el último real que adeuda, se adentra en una espiral de recortes y subidas de impuestos que machaca a las clases medias y hacen a los ricos más ricos y a los pobres más pobres. Y luego está la tercera manera, la de echarle la culpa de todos los males a otro, aunque la deuda sea nuestra.

En estas anda metidala Juntade Andalucía, que le debe en esa comunidad a todos menos a mi –y no por mérito suyo sino por demérito mío–. El Gobierno andaluz capea esta semana, sólo en Córdoba, la huelga de los MIR; la unión de la concertada laica y religiosa en reclamación de nueve millones de euros; la marcha de las guarderías para reclamar los meses de retraso en los pagos; el anuncio de los abogados de que suspenderán el turno de oficio si siguen sin ver un duro o la marcha de los colectivos que atienden a discapacitados psíquicos asfixiados por el impago de las deudas. Como se ve son muchos y de muchos padres y madres como para estar equivocados. Ante esto, ¿qué hace el Ejecutivo de Griñán?… Culpar a Rajoy. Así, sin anestesia.

Da igual que tenga transferidas las competencias de Sanidad o Educación o que gestione el tema judicial, la culpa de las deudas que tiene el Ejecutivo andaluz son todas culpa del Gobierno central. Da igual que se regalaran ordenadores totalmente innecesarios, que se subvencionaran operaciones de dudosa urgencia pública o que se apostara por faraónicas obras en sedes judiciales. No, la culpa es de Rajoy. PP malo, caca. PP traidor, malo.

Es lamentable observar el modo en que los gobiernos son incapaces de asumir sus culpas, tirar para adelante y pedir perdón por sus excesos, por su absoluto desconocimiento de cómo se gestiona nada, por haber dejado en manos de analfabetos potenciales miles de millones de pesetas. Da igual de qué partido hablemos. Está todo igual. Lástima que aquí, aunque no le guste, las ronchas son dela Junta. Que, de paso, es también un Gobierno viejo.

Majaderías

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 5 de noviembre de 2012 a las 10:58

Lo más normal sería que esta columna fuera dedicada hoy a hablar de los presupuestos de la Junta de Andalucía para Córdoba en 2013. Analizar lo que se hará y lo que no se hará y contarles mi particular visión sobre el esfuerzo inversor de los chicos de Griñán en esta provincia el año que viene. Sin embargo, después de un sesudo y profundo análisis de unos dos o tres minutos y vistas con detenimiento las partidas presupuestadas mi conclusión es clara: nada. Ni un duro más allá de los mínimos de subsistencia. Nada que, unida al esfuerzo del Gobierno central para el próximo año, podemos decir que es una nada al cuadrado. Está la cosa tiesa y aquí no van a venir ni a pintar las rayas de la carretera. Así que los balances se los dejo al PP, al PSOE y a IU, que, en uno y otro presupuesto, aunque desde aceras opuestas, han concluido que la Junta y el Gobierno son muy malos, muy insolidarios y deberían tomar nota de lo que se hace en la Administración de enfrente, es decir: nada.

Tanta nada como la que asoma en las cabezas de nuestros líderes políticos y sindicales en las últimas semanas cuando hablan en público. Estamos alcanzando el segundo escalón de la crisis, el mental. Como ya no nos queda nada en la cartera ahora comenzamos a observar que hay quien comienza a tener lagunas en la azotea y se decanta por espetar unas cuantas majaderías para entretener al personal. Fátima Báñez dice que estamos saliendo de la crisis cuatro días después de presentar la peor EPA de la historia reciente de España. Al mismo tiempo, Cristóbal Montoro, afirma que estamos ante los PGE más sociales de la historia democrática española a pesar del IVA, los sueldos, las pensiones y no sé qué más. Susana Díaz mantiene que las cuentas andaluzas demuestran que las cosas se pueden hacer de otra manera a como las hace el Gobierno central o, lo que es lo mismo, que se pueden poner los casilleros de inversión en verde en lugar de en azul aunque el vacío que muestren sea el mismo. El impagable Rafael Rodríguez dice que Cáritas actúa como la mafia o los Hermanos Musulmanes (se ve que leemos las páginas de Internacional). Un día después , y con la boca pequeña, el líder sindical pide perdón consciente quizás de que alguno de los miembros de las 200 familias que se van a beneficiar del economato de las Margaritas pudiese acudir en persona a explicarle, con técnicas de la cosa nostra, cómo está de mal la cosa en su casa. 

Dice el diccionario que una majadería es un “dicho o hecho necio, imprudente o molesto”. Y tal y como está el patio me da a mi que no está la afición para aguantar tales cosas. Con lo valioso que es un oportuno silencio.