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‘Sic transit gloria mundi’, palacio

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 14 de octubre de 2012 a las 10:00

He de confesarles que antes de la crisis iba al supermercado, casi siempre al mismo, y compraba la leche y los batidos de mis hijos sin pararme a mirar los precios. (No es que me sobrara, pero sí que andaba uno más sobraíllo). Ahora, sin embargo, puedo hacerles un máster de lugares y precios en los que encontrar los mismos productos a precios bastante menores. (No es que falte, pero tampoco sobra). Y es que la crisis ésta que nos machaca nos ha hecho a todos un poquito más conscientes del mundo en que vivimos y un muchito menos caprichosos. Toca mirar la cartera a cada paso que se da y sustituir la botella de vino por una caña más cuando se sale de tapeo.

Con los palacios de congresos nos ha pasado en esta ciudad lo mismo que con los lácteos. Hace unos años nos compramos el mejor y más moderno edificio posible y ahora nos conformamos con unas pailas de ladrillos y unos cuantos sacos de cemento para mejorar el mejorable Palacio de Congresos que tenemos. Vamos, que hemos pasado del jamón 5 jotas al york de oferta en el súper barato sin solución de continuidad. Son las cosas de esta ciudad, que tiene la fea costumbre de habitar en los extremos.

De los 170 millones en los que llegó a estar presupuestado el Palacio del Sur del amigo Koolhaas, el PSOEnos traslada ahora a los tres que costará darle una capa de chapa y pintura al centro de la calle Torrijos. Vaya por delante que a mi me parece el mejor palacio de congresos que conozco, no por sus instalaciones sino porque todos los congresistas –rara especie en extinción en estos días– que por aquí caen tienen la bonita costumbre de pasearse por las tabernas, restaurantes y tiendas de souvenirs que rodean a la Mezquita. Acierta la Junta, que al fin da un paso adelante en esta ciudad y propone algo, y todos nos veremos satisfechos si es cierto que a finales del próximo año la cosa está funcionando. De paso, Susana Díaz le mete un gol a Nieto en su campo y se lleva a su lado a los empresarios de CECO –cosas del nunca bien ponderado Luis Carreto–.

El susodicho Nieto debe estar aún digiriendo la jugada con los suyos, supongo que con un cabreo descomunal. Ha hecho bien, creo, en aceptar la propuesta de la Junta, aunque apostillando que su Centro de Convenciones y Exposiciones es el futuro. Supongo que por ahí vendrá el contraataque: con una partidita del Gobierno que eche una manilla al proyecto estrella del mandato y ponga al Ejecutivo andaluz entre la espada y la pared. Veremos.

Y mientras, Miraflores se queda como novia despechada en el altar. Ni Koolhaas, ni su hermano pequeño. Abandonada por “una solución transitoria”. O, como diría el otro, sic transit gloria mundi.

Carrillo, Cañero y la demagogia

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 23 de septiembre de 2012 a las 10:41

El mismo día en que España se despedía de un hombre clave para su historia reciente, la izquierda cordobesa dejaba plantado Cabalcor. El mismo día en que se incenaraban los restos de un político que fue capaz de evolucionar en sus ideas, unos aprendices de brujo demostraban en Córdoba que la involución aún es posible. El mismo día en que los restos Santiago Carrrillo descansaban para siempre, la cortedad de miras de los líderes políticos volvía a resucitar los fantasmas de la vieja España en nuestra ciudad cuando, los mismos que horas antes glosaban la trayectoria de un hombre que supo dejar atrás extremismos sin sentido y odios atávicos, se plantaron con silbatos y banderas en Caballerizas por el homenaje a Antonio Cañero.

Santiago Carrillo, a quien siempre recordaran unos por sus concesiones en la Transición y otros por la matanza de Paracuellos, demostró en sus 97 años que el ser humano es capaz de pasar de la ortodoxia estalinista al europeísmo democrático. Antonio Cañero, maestro del rejoneo y patriota para unos y sádico asesino genocida para otros, también demostró su humanidad legando a Córdoba los metros suficientes para construir un barrio que hoy lleva su nombre. Ambos tienen luces y sombras y a ambos se ha utilizado esta semana como excusa de feria para hacer política barata y populismo de tres al cuarto.

Carrillo y Cañero representan las dos caras de esa España a la que cantó Machado cuando el país se desangraba camino de la catástrofe impulsado por la intransigencia de unos y el odio de otros (da igual el orden). De aquella contienda que sumió a España en 40 años de dictadura tenebrosa, miedo, atraso y persecución hay quien quiere hacer hoy argumentario político. Del dolor de hace ya 75 años se sigue haciendo pancarta hoy día ante la incapacidad de articular discursos contemporáneos, soluciones a la crisis y alternativas económicas. Del mismo modo que Mas aventa el nacionalismo exacerbado en Cataluña para tapar sus fracasos, en Córdoba se ha querido hacer de un homenaje bandera de guerra entre los buenos y los malos, entre los demócratas y los fascistas, entre los obreros y los señoritos.

Desconozco si Cañero se dedicaba a alancear rojos desde su caballo tanto como si Carillo dio la orden de fusilar a varios miles de personas en Paracuellos. La historia y los historiadores son los que deben narrar, que no juzgar, aquello que pasó más de siete décadas atrás. Lo que sí sé es que en estos tiempos de desesperanza y oscuridad económica, la demagogia no debería ser la línea argumental de quienes están llamados a dar soluciones; no a crear más problemas. Nos desangramos mientras los médicos deciden si el color de la bata para operar debe ser verde o blanco. Pena de país.

Nieto tiene un plan

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 16 de septiembre de 2012 a las 10:06

Flotaba en el ambiente la sensación de que este primer año de José Antonio Nieto al frente de la Alcaldía no es que hubiera sido muy productivo. Las labores de encaje al llegar, unidas a las de poda y reacomodación de la estructura municipal habían trasladado a la ciudadanía cierta impresión de que su alcalde estaba haciendo por sacar a la ciudad de este agujero poco más que gestionar la ruina municipal –que tampoco es poco–. Al mismo tiempo, y en el ámbito político, el cierre de la sempiterna crisis del PSOE local y la presencia cada vez más visible de IU en el Gobierno de la Junta empezaba a obligar al Partido Popular a ponerse las pilas para que nadie les distraiga la atracción de los focos y la primera plana informativa. No está la cosa para regalar espacio y titulares a la competencia por mucho que ésta esté diezmada y se disfrute de una mayoría absoluta. Visto esto, el alcalde anduvo rápido y a la vuelta de las vacaciones dio el golpe de efecto.

José Antonio Nieto convocó la semana pasada por sorpresa el debate sobre el estado de la ciudad, con apenas cuato días para que la oposición ahormase su discurso y preparase un frente de batalla. El regidor ganó por la mano a la hora de citar y, después, lo hizo en los argumentios al sacarse de la mano una completa batería de ideas para relanzar la ciudad. El plan Córdoba 10 es el nuevo mantra municipal, el libro sagrado de los chicos del PP para desarrollar su gestión en los próximos años. Es una iniciativa buena. En el sentido literal porque tiene mucho de buenismo de actuación. En el sentido político es tan amplio y difuso que en él caben todas las piezas que se quieran meter. Vamos que cabe hasta el ascenso del Córdoba.

Está bien que Nieto enseñe sus cartas, marque su rumbo y ponga negro sobre blanco cuáles son sus objetivos. Nos saca así de la atonía en la que estábamos metidos y nos da a los periodistas material para escribir unas cuantas veces. Le falla un poco al tema la concreción, un verbo poco conjugado en Córdoba. Esta ciudad ha vivido ya unos cuantos planes de actuación y ha sido la meca de los maquetistas de medio mundo por lo que en esos planes se ponía. (De este mal se libra el programa nietil porque la maqueta del centro de congresos está ya construida a tamaño real). Ahora sólo falta que el regidor cordobés, una vez impulsado su ideario, le dé el mismo impulso a gran parte de su equipo. Porque al alcalde le hace falta un número dos que salga y dé vidilla casi tanto como que sus concejales salgan a la palestra y nos cuenten exactamente qué es lo que hacen. Salvando honrosas excepciones, lo cierto es que no está muy claro qué se está gestado en Capitulares. Y no estaría de más saberlo.

Adiós a las extras

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 17 de julio de 2012 a las 19:01

Parece que a la vista del follón que se ha liado con la decisión del Gobierno de retirarle la paga extra de diciembre a los funcionarios, en el PP han saltado todas las señales de alarma y ahora toca recular y dar ejemplo. Llevados por las “afortunadas” declaraciones de esa estrella mediática que es Andrea Fabra y por tener el gran mérito de lograr que todos los funcionarios del país se hayan levantado en armas, los populares buscan ahora denodadamente la forma de salvar la cara. Ahí se enmarca la comunicación en cadena de que todos los concejales, diputados provinciales, parlamentarios andaluces, senadores y diputados en Cortes renuncian al estipendio navideño y ahí se incluye, también, el anuncio de Montoro hace un rato en el Congreso de que los empleados públicos que ganen menos de 962 euros quedan exentos de la retirada de dicha paga. Medidas nuevamente desesperadas y a la carrera para intentar tapar un agujero cada vez más grande entre la sociedad y los populares.

Ignoro si este anuncio de los cargos del PP servirá para algo, pues en todos los corrillos, foros, web o redes sociales en las que uno navegue lo que se encuentra es rechazo, no sólo al PP sino a toda la clase política en general. Al rebufo de los populares, en IU ya han anunciado que renuncia a los dineros decembrinos y han reclamado que se destinen en Córdoba a un fondo de inversión que cree empleo. Una salida imaginativa para una decisión ineludible. En el PSOE han tardado en aclararse. Mientras la Junta despliega toda su fanfarria – en una nueva y preocupante mezcla de áreas de partido e institucionales- para decir que repone la extra de julio a su personal, los ediles de la capital optaron por aceptar la retirada de la paga tras unas dudas iniciales.

Todos, unos y otros, obvian una realidad que va mucho más allá de gestos concretos y momentáneos. Mientras la crisis se está llevando por delante miles de puestos de trabajo, mientras el horizonte pinta más que negro para otros tantos miles, los partidos siguen de espaldas a una realidad social en la que se les exigen medidas contundentes. Contundentes con ellos mismos, con su situación, con sus subvenciones, con sus dietas, con todo lo que les rodea. Los partidos siguen sin ver la crisis de representatividad en la que están sumidos, siguen sin escuchar lemas en los que se pide que el próximo parado sea un diputado, siguen sin aligerar las macroestructuras públicas cargadas de empresas, agencias y sociedades de escasa o nula utilidad. Nuestros políticos ponen cara circunspecta, hablan de lo mal que está la cosa, pero ignoran que al ciudadano de a pie, ése que tiene vida más allá de ser votante, le importa un rábano lo que le prometan. Ese ciudadano convive con la angustia de saber si su empresa seguirá a flote, de si logrará un empleo, aunque sea precario, de si no se quedará en la calle porque la hipoteca ahoga más que aprieta, de si…. Ésta es la situación real en la que vivimos y como más de uno no se entere y reaccione, más temprano que tarde será común ver una escena que ahora llama la atención: la del personal persiguiendo al político para partirle la cara. La cosa está así de mal.

IU, entre predicar y dar trigo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 1 de julio de 2012 a las 10:00

“Muy difícil, muy difícil”. Con esta claridad expresó el exalcalde de Puente Genil y parlamentario andaluz Manuel Baena la relación entre su partido y el PSOE en estos cuatro próximos años. Baena fue uno de los tres diputados de IU que no refrendó el miércoles el plan de recortes aprobado por el Gobierno andaluz que tiene en pie de guerra a los trabajadores dela Sanidadola Educaciónde la comunidad. En el primer asunto de enjundia que tenía que respaldar la coalición surgida de las urnas el 25 de marzo, el 25% del grupo parlamentario de IU se desmarcaba de las directrices impuestas por su dirección política y, si bien no impedía que las medidas salieran adelante, sí que ponía sobre la mesa el abismo que separa lo prometido de lo hecho por el socio más a la izquierda del Ejecutivo andaluz. Tal es esa distancia que José Manuel Sánchez Gordillo, el peculiar alcalde de Marinaleda, afirmaba ese mismo día que “IU perdería la mitad de sus votos si hubiera elecciones anticipadas ahora”.

 

El partido que lidera Diego Valderas está ante el espejo. En apenas tres meses de cogobierno, IU ya le ha visto la cara más desagradable a la gestión. Para muchos es cómplice de unos ajustes que tienen en pie de guerra a los médicos andaluces y que en Córdoba puede provocar el bloqueo del Reina Sofía si los facultativos hacen todo aquello que dicen que van a hacer. En este tiempo, además, la coalición se ha visto absorbida por los ritmos y el paso que le marcaba su socio socialista. Dos meses después de alcanzar el Gobierno, IU ve cómo tiene que amenazar con nombrar por su cuenta a sus representantes en las provincias porque el proceso congresual que debe mantener a Griñán en su cargo ha hecho al PSOE demorar sus caras en busca de mantener sus equilibrios internos. Al mismo tiempo, estos nombramientos son una nueva prueba de fuego para Valderas, acusado desde Córdoba y Sevilla de saltarse los procedimientos internos de su propio partido,  de imponer nombres y rostros en las consejerías sin tener en cuenta a sus ejecutivas provinciales y de haber promovido un nepotismo en sus primeras decisiones que poco tiene en común con el mérito y capacidad que siempre ha defendido desde la oposición. Por último, el sainete en el que amenaza convertirse la comisión de los ERE, limitada a tres meses de investigación, y además los de verano, puede pasarle una importante factura a IU.

 

Y, todo esto ¿podrá con el cogobierno? Si la coalición no logra imponer un mínimo de sus criterios en los próximos presupuestos y la realidad tozuda de la crisis vence al idealismo un tanto cándido de la federación no creo yo que dure demasiado la cosa. IU sufre la misma medicina que le aplicó ella al PSOE cuando eran socios en Córdoba: lo bueno que hacen se lo queda el otro y de lo malo los dos son culpables. En esa situación los equilibrios internos entre los chicos de Valderas pueden saltar por los aires en nada de tiempo y abocar a un adelanto electoral. Un adelanto que, por cierto, no creo que Griñán mire con malos ojos ante el desgaste del PP en Madrid y la refundación que debe afrontar el partido con la salida de Arenas y su sustitución por Zoido. Veremos qué pasa. Es la diferencia entre predicar y dar trigo.

Hartos de políticos, señor Gracia

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 24 de junio de 2012 a las 10:50

El miércoles escribí un post, titulado Las verdades de Chamizo,  en la versión digital de esta columna en el que me alineaba con las críticas que el Defensor del Pueblo Andaluz había realizado a los parlamentarios autonómicos el día anterior. José Chamizo dijo en sede parlamentaria que “la gente está hasta el gorro de ustedes [los parlamentarios]” y reclamó a los partidos que se dediquen a arreglar los problemas del personal porque la gente “está muy enfadada porque los ven todo el día en la peleíta”. Inconmensurable. Lo suscribo plenamente y, a juzgar por lo que dice el CIS, la gran mayoría de los españoles también. Recuerdo que en el último sondeo del centro nacional los políticos son percibidos como el tercer problema de la sociedad, sólo superados por la crisis y el paro. Dicho esto, se preguntará usted que a qué viene recordar aquí aquel post. Me explicaré.

Viene a que el presidente del Parlamento andaluz, ese cordobés llamado Manuel Gracia, criticó el miércoles en Canal Sur (donde si no) al defensor del pueblo porque lo que había dicho, lo había dicho fuera de lugar y momento y señaló que le trasladaría “personalmente” el malestar, suyo y dela Mesadela Cámara, por sus palabras. Impresentable. Con perdón, don Manuel, pero así lo veo yo. José Chamizo es un sacerdote peculiar que lleva 17 años en su cargo, tiempo más que suficiente como para haber calado al personal. Tanto lo ha calado que en la misma comparecencia en la que arremetió contra sus señorías se declaró hastiado de que sus adjuntos sean nombrados por los partidos y de tener que estar más pendiente de meterlos en vereda que de atender a sus funciones. De José Chamizo seguro que se pueden decir cosas desagradables. Personalmente no lo conozco, por lo que en esa faceta me callaré, pero es indudable que su labor la ha venido desempeñando bien en estos tres lustros largos, ya que de lo contrario sería inexplicable que siguiera en su puesto.

Tan bien lo ha hecho que les ha dado donde más les duele a nuestros representantes en la villa y corte sevillana: en su quehacer (¿?) diario y en su capacidad de representación de la soberanía popular. Creo que a quien deberían llamarle la atención, señor Gracia, es a usted. Por sus palabras, por no asumir lo que es una verdad como un templo, que la gente está harta de políticos –le sugiero un paseo por los índices de abstención electoral para comprobarlo– y por ejercer más de militante de partido que de presidente de Parlamento al amonestar a quien le lleva la contraria. España, Andalucía, tienen multitud de problemas que urge arreglar. Uno de ellos es que los políticos salgan de su burbuja y vean cómo se vive en el exterior. Porque la gente esta harta de políticos, señor Gracia, aunque a usted le duela.

Las verdades de Chamizo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de junio de 2012 a las 12:27

La gente está hasta el gorro de todos ustedes”.

La gente está muy cabreada”.

Hay que dedicarse a resolver los problemas del personal”.

La vida se nos va a veces en la pelea”.

Estamos obligados a ofrecer algo más que palabras de consuelo cuando los ciudadanos acuden exponiendo su sufrimiento, con propuestas y alternativas concretas para paliar las consecuencias de la crisis”.

 

Las cinco frases que abren este artículo pertenecen al Defensor del Pueblo Andaluz en funciones, José Chamizo, quien las pronunció ayer en el Parlamento andaluz al tiempo que presentaba el informe de sus actuaciones durante el año 2011. Son cinco argumentos de peso que cualquiera suscribiría; cinco razones que corren de boca en boca en autobuses, bares, tertulias y redes sociales. Chamizo, de quien no se puede decir que no diga las cosas claras, le ha puesto voz pública al lamento privado de millones de andaluces y españoles que ven a diario cómo quienes están llamados a gobernar y hacer oposición se dedican, simplemente, a despellejarse y a acusarse de ser los causantes del hundimiento del Titánic. El defensor del pueblo no ha dicho nada que pueda sorprendernos, más allá de que lo ha hecho ante la comisión de Gobierno Interior y Peticiones del Parlamento andaluz, es decir, delante de esos políticos que se pasan el día tirándose los trastos a la cabeza.

 

España vive una situación crítica y no hay que ser un genio, y mucho menos un tertuliano reincidente, para darse cuenta de que esto es verdad. La famosa prima de riesgo está disparada, la rentabilidad del bono también, la credibilidad de nuestros bancos anda por el subsótano cuarto, la capacidad de transmitir confianza de nuestro Gobierno es similar a la que tienen los macacos del zoo cordobés y la disposición a colaborar del principal partido de la oposición -ése que parece que lleva 40 años sin gobernar el país- es la misma que tiene Messi de fichar por el Madrid. El panorama es desolador y los titulares que cada día servimos en los periódicos no ayudan a mejorarlo. Ante esto, los ciudadanos están hartos. Hartos de que quienes llenaban los consejos de administración de las cajas y asentían a todas las decisiones que las tienen hoy hundidas tengan ahora la desfachatez de pedir responsabilidades sólo a los técnicos. Hartos de que se sigan produciendo en un gobierno sí y otro también nombramientos a dedo de familiares, amigos y afectos cuyos méritos se limitan a la consanguinidad. Hartos de que la corrupción siga sin abordarse de verdad. Hartos de ser desalojados de sus casas por no pagar la hipoteca mientras ven que quienes han pagado muchas con dineros poco claros salen de prisión para instalarse en el lujo. Hartos, en definitiva, de la doble moral del que muge desde el atril electoral y dormita en la bancada parlamentaria.

Lo dicen en todas las encuestas, lo demuestran con su absentismo a la hora de votar y lo gritan a los cuatro vientos a través de las redes sociales, que se han convertido en el ágora en el que cada uno puede decir lo que quiera sin miedo a recibir castigo físico por ello. Por eso, lo que ha dicho y hecho Chamizo merece ser destacado en letras de oro. Porque ya va siendo hora de que las verdades del barquero puedan decirse a la cara y de que los ciudadanos se vean algo más protegidos. Sólo por eso merece la pena pararse a escuchar a Chamizo. Lástima que sus palabras se las vaya a llevar el viento.

 

IU, el poder y la gloria

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 17 de junio de 2012 a las 10:54

Apenas un mes y medio de haber entrado a formar parte del Gobierno de Andalucía por primera vez en su historia, Izquierda Unida ya comienza a ofrecer signos de enfrentamiento y disensión interna más que alarmantes. Como la historia siempre se repite, en Córdoba ya casi no nos llama la atención que la coalición acabe viviendo en una doble personalidad perpetua en la que por un lado van quienes ocupan los cargos de responsabilidad en las instituciones públicas y, por otro, se sitúan aquellos que dirigen el partido en su esfera interna. Recordamos como si fuese ayer mismo el progresivo alejamiento que Rosa Aguilar y su equipo de gobierno pusieron en práctica durante sus diez años de mandato en Capitulares. Dicha separación llegó a provocar que la alcaldesa amenazase con dimitir justo antes de los comicios de 2007 si no se le dejaba hacer su lista y concluyó con Aguilar camino de Sevilla a una Consejería socialista y prácticamente todo su equipo laminado en la siguiente convocatoria electoral. Quién no recuerda los recados que durante años se estuvieron mandando la regidora y los diferentes coordinadores de IU a través de los titulares de los medios de comunicación.

Ahora, unos años después y tras obtener sus mejores resultados en unas autonómicas en décadas, los miembros de la coalición vuelven a vivir una situación similar. Las direcciones provinciales braman por el modo en el que Valderas y los suyos han ocupado los puestos de poder que IU ha rascado en la Junta y denuncian falta de democracia interna. Al mismo tiempo, las bases del partido, las que están tras el éxito de marzo, ven cómo sus representantes dan carta de naturaleza a un ajuste económico que ataca la línea de flotación del mensaje con el que la coalición se presentó a dichos comicios. Hasta tal punto llega el enfrentamiento que mientras Valderas y los consejeros de Obras Públicas y Turismo avalan un recorte de 777 millones de euros en el Consejo de Gobierno –mucho me temo que la negociación de ahora no es más que un paripé– los coordinadores de la coalición en todas las provincias han solicitado a su grupo parlamentario que se posicione en contra del plan en la votación en Las Cinco Llagas.

Así es Izquierda Unida, una formación que cuando pasa a dar trigo tras predicar en el desierto se ve inmersa en las contradicciones más evidentes. Un partido, en definitiva, en el que nunca quedan claros los inicios y los finales de las luchas fratricidas. Un partido en el que no pocos de quienes criticaban determinados comportamientos y formas de actuar en la oposición viran considerablemente cuando tocan el poder y la gloria. ¿Cuánto aguantarán?

La marmota se preocupa más

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 27 de mayo de 2012 a las 10:00

A medida que pasan los días y los meses de esta crisis en la que los bancos se hunden al ritmo en que se crecen sus primas y el horizonte se ennegrece a la misma velocidad a la que el pasado se aclara, uno no puede más que mostrarse desolado por quienes están llamados a gestionar nuestra salida del agujero. Mientras que el Gobierno de Rajoy sigue dando preocupantes muestras de que no sabe si lo que viene es peor de lo que se fue y la oposición rubalcabiana navega en los argumentos de la demagogia más barata, a nuestro recién nombrado Gobierno andaluz se le ha ocurrido suspender su plan de recortes 15 días para ver si hay manera de evitar las manifestaciones sindicales. No se engañen, no hay otro motivo tras los anuncios de Valderas y Griñán del viernes (lamentable, por cierto, que ambos se hicieran en sede partidista y no en una oficial). A IU y el PSOE les da autentico pánico que aquello que están azuzando contra Madrid se les reverdezca en Andalucía y deje en evidencia que su discurso de recortes sin tijera es una entelequia. Y si para ello hay que saltarse a la torera lo acordado en Madrid con el Gobierno se hace, que para eso los ciudadanos estamos para aguantar.
 
Y es que el cogobierno no se esperaba que hasta CCOO y UGT le hayan amenazado con echarse a la calle para protestar contra los ajustes. Unos sindicatos, por cierto, que se manifiestan porque tras el fracaso de su gestión contra el decretazo de los funcionarios están más contestados en Andalucía que nunca y están perdiendo espacio ante centrales profesionales como Simec, Satse, CSIF o Ustea. Porque los profesionales, por ejemplo de la medicina, están hartos de ver como se les recortan sus sueldos mientras se les exige mantener la eficiencia; de ver cómo se les quita dinero mientras se mantienen subvencionadas intervenciones absolutamente innecesarias. Igual que los maestros pierden dinero mientras la  Junta sigue dando ordenadores de dudosa utilidad a todos los alumnos. Igual que usted y yo estamos cansados de sufrir subidas de impuestos y tasas de todo tipo mientras vemos que la administración -da igual la que sea- sigue gorda, gordísima, y con privilegios como los de disfrutar de nosecuantas horas de libre disposición porque es Feria.
 
Y mientras todo esto ocurre, los mercados esperan a mañana o pasado para darnos el siguiente palo, las cifras del paro siguen creciendo desmesuradas, las líneas de crédito perecen víctimas del hambre y nuestros próceres se bufan desde sus tribunas cada vez más alejadas de la realidad. Vivimos en el día de la marmota, aunque creo que la marmota se preocupa más por nosotros que aquellos que están mandatados para hacerlo. Y perdonen ustedes el pesimismo, pero es que hay días en los que uno tiene ganas de acostarse dos minutos después de haber saltado de la cama.

Duelo al sol en el PSOE

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de mayo de 2012 a las 9:30

Han estado meses citándose, enseñándose los dientes y midiendo las distancias que les separan dentro del barco socialista y ya han dado el paso decisivo. Juan Pablo Durán y Joaquín Dobladez hicieron público el miércoles lo que ya era un secreto a voces desde que el segundo retara al primero con una lista alternativa para el congreso federal allá por los comienzos del año. El actual secretario provincial del PSOE deberá medirse al exdelegado de Cultura de la Junta si quiere permanecer en el sillón que ocupa desde hace cuatro años y la lucha va a ser muy entretenida. Los socialistas recuperan en este 13 congreso que celebrarán el 14 de julio sensaciones que permanecían desaparecidas desde el año 2000. Dos candidaturas –una tercera se antoja ahora difícil–, una formación tremendamente desestructurada internamente por la dura pérdida de poder que ha sufrido en un año –menos mal que salvaron la Junta– y cierta sensación de incertidumbre por saber hasta dónde puede abrirse la caja de Pandora en el camino electoral hasta el citado 14 de julio. Hay ambiente e, incluso, ganillas de pelea.

Y es que ambos candidatos no pueden negar que se tienen muchas ganas (lo negarán, pero no les hagan ustedes mucho caso). Ellos y sus entornos. El último año y medio ha dado para mucho en las filas del puño y la rosa y son tantas las heridas abiertas que se antoja extremadamente difícil tener anestesia para cerrarlas todas sin dolor. A Durán se le echan en cara sus dos batacazos electorales en municipales y generales y la derrota camuflada de las autonómicas. Además se le acusa de no saber llevar el partido y aplicar el puño de hierro, sobre todo con quienes no han sido de su cuerda. Enfrente a Dobladez se le critica que haya optado por mostrar sus desavenencias sólo cuando se ha quedado sin cargo junto a su dependencia histórica del sector zarriísta. Asimismo, hay quien afirma que su conexión con la provincia ha sido históricamente menor de lo deseable inmerso como estaba en responsabilidades en el IAJ en Sevilla.

En esta guerra, Dobladez y sus críticos –y el BOJA determinará quiénes y cuántos lo serán– van a tener enfrente al aparato andaluz del partido, liderado por una Susana Díaz omnipotente que ya el viernes cerró filas con Durán al destacar su “talante y talento”. Más claro, agua. El partido se va a jugar en la provincia y los candidatos llevan ya más kilómetros que el baúl de la Piquer buscando apoyos en las agrupaciones y, sobre todo, entre los alcaldes con los que cuenta el partido y cuyas baronías reverdecen tras años en los que la avenida del Aeropuerto mandaba todo lo mandable… y más. Comienza el baile. Continuismo o renovación. Ahí está el dilema.