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Un acontecimiento planetario

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de marzo de 2016 a las 7:44

En el año 2009, la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, definió como un “acontecimiento histórico” para “el planeta” que supondría “una esperanza para muchos seres humanos” el hecho de que José Luis Rodríguez Zapatero ejerciera de presidente de turno de la Unión Europea y Barack Obama fuese el inquilino de la Casa Blanca. La frase ha quedado enmarcada en la orla de chorradas de alta consideración esgrimidas por un político para rellenar el espacio de un titular y bien podría pensarse que de esos polvos vienen los lodos por los que atraviesa el socialismo patrio. No nos desenfoquemos. La afirmación viene al caso para definir lo que ha ocurrido esta semana en Córdoba. Porque en esta ciudad realmente ha tenido lugar un acontecimiento planetario con el acuerdo con el que todos los grupos municipales, asociaciones de vecinos y organizaciones medio pensionistas han acogido la puesta en marcha del Metrotrén.

METROTREN    7.JPG

Juan Andrés de Gracia entrega a Isabel Ambrosio las conclusiones de la comisión técnico-vecinal que ha avalado la puesta en marcha del Metrotrén. El acto tuvo lugar el pasado miércoles en el Ayuntamiento.

En un lugar como este, en el que para encontrar un consenso general hay que remontarse a la Capitalidad Cultural, que todo el mundo confluya en la puesta en marcha de una iniciativa como ésta es digno de elogio y aplauso. El informe realizado por la comisión técnico-vecinal sólo ha recibido el rechazo del comité de empresa de Aucorsa, inmerso como está en una situación crítica. Pero eso es materia para otro día.

Que Córdoba cuente con un Metrotrén no debería ser algo que llamase tanto la atención. La tercera ciudad de Andalucía, con unos 350.000 habitantes, necesita como el comer un servicio de transportes que convierta a sus barriadas periféricas en una parte más de la capital. Al tiempo, la puesta en marcha de esta infraestructura redundará en beneficio para el tráfico en la ciudad, en hacerla más sostenible desde el punto de vista medioambiental y en convertirla en más cómoda y transitable para todos los que en ella residimos. Que hayan tenido que pasar cuatro años para alcanzar este acuerdo lo único que nos demuestra es la pérdida de tiempo que se produce en no pocas ocasiones en Capitulares.

La idea que parieran Nieto y los suyos allá por el 2012 fue rechazada por la entonces oposición y actual gobierno por motivos exclusivamente partidistas. Sin embargo, esa situación se ha superado y la alcaldesa, Isabel Ambrosio, se apunta el primer tanto en su mandato tras nueve meses más que dubitativos y polémicos. En la misma semana en la que IU y Ganemos amenazan con reventar los puentes con el interminable asunto de la Mezquita, ha sido posible encontrar el aval para una iniciativa en la que Diputación, Junta y Gobierno central aparecen ya como socios decididos a su puesta en marcha.

Y todo ello gracias a una comisión técnico-vecinal -dupla muy cordobesa- en la que se ha hecho un trabajo serio y, sobre todo, se ha dado con el elemento clave para desbloquear el proyecto. Ha sido dejar de hablar del Metrotrén y comenzar a referirse al Cercanías para que todo haya ido como la seda. Así las cosas, igual al C4 le podíamos llamar V33; al nuevo Bellas Artes, centro pictórico; al Palacio de Congresos, sala de reuniones; al proyecto comercial de Rabanales 21, ágora de encuentro, y a la falta de empleo, ausencia de ocupación. Que si por ahí se resuelven los problemas, convoquemos un concurso de creatividad e igual a esta ciudad no la conoce en dos años ni la madre de Claudio Marcelo.

Habemus tripartito

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 7 de febrero de 2016 a las 7:34

Si nada cambia, el próximo martes asistiremos en el pleno a la consolidación del tripartito que de facto gobierna Córdoba desde el pasado mes de junio. Será el apoyo de Ganemos a los primeros presupuestos presentados por el cogobierno de PSOE e IU el aldabonazo definitivo para poder considerar que la formación verde es una más dentro de quienes rigen los designios de los cordobeses en estos momentos. Tras el respaldo a las ordenanzas fiscales, éste a las cuentas supone suscribir las principales medidas de los socios de gobierno. Antes incluso de que que en ellas se incluyan las ocho vagas propuestas que la asamblea ganemita aprobó hace tres semanas.

investidura

Rafael Blázquez (Ganemos Córdoba), Isabel Ambrosio (PSOE) y Pedro García (IU) unen sus manos tras firmar el acuerdo de investidura el 13 de junio de 2015.

Esta decisión tiene varias derivadas interesantes de analizar. La primera es que Ganemos pasa de estar en esa posición de outsider más o menos presente, a ser juzgado como una parte integrante del tripartito. Los ediles del partido deberán responder ahora delante de la ciudadanía de todas aquellas medidas que se pongan en marcha desde Capitulares. Ésa es la fuerza que tienen los presupuestos. Si uno apoya la política de tasas a través de las ordenanzas fiscales y suscribe las principales medidas de gobierno expresadas en los presupuestos, está claro que está respaldando en lo fundamental al equipo de gobierno. Así pues, a partir de ahora, Rafael Blázquez, Alberto de los Ríos, Victoria López y María de los Ángeles Aguilera dejarán de ser esos cuatro ediles que levantan las manos en los plenos para refrendar mociones a ser una parte del gobierno que puede ser interpelada por cualquier colectivo de la ciudad en busca de responsabilidades. Un elemento a tener muy en cuenta por la formación verde a la hora de expresar su voto.

La segunda derivada de este respaldo es que el equipo de gobierno tiene al fin presupuestos, lo que le da una independencia de acción de la que hasta ahora había carecido. Al contar con el principal elemento para organizar el día a día de Capitulares, el bipartito, principalmente la alcaldesa, se quita de encima la losa que durante estos ocho meses ha constituido para ella buscar el apoyo de Ganemos y que le ha hecho comulgar con no pocas ruedas de molino. Es más, si la cosa se pone cruda, PSOE e IU cuentan ya con un texto que les permitiría llegar hasta el final del mandato mediante la prórroga anual de las cuentas que se aprobarán el martes. Todo ello porque por mucho que haya peleas entre las formaciones de izquierda no parece muy probable que éstas desembocaran en una moción de censura en la que Ganemos hiciera piña con PP, Ciudadanos y UCOR. Manos libres pues.

Es por ello que andan con muchas ganas en Capitulares de que pase el pleno del martes y se pueda liberar algo de la presión a la que se han visto sometidos en el PSOE durante estos meses. A buen seguro veremos después a una alcaldesa algo más liberada, centrada en poner orden dentro del revuelto patio en el que se ha convertido su propio equipo de concejales y, posiblemente, aunque esto siempre está por ver, hasta tengamos la suerte de conocer alguno de los proyectos que tiene para esa ciudad amable que plantea. Nos quedan 48 horas para certificar que habemus tripartito. El siguiente paso será ver si al final vamos a tener algún concejal verde en el equipo de gobierno. Se admiten apuestas.

No sé si me explico

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 24 de enero de 2016 a las 12:00

Tienen los políticos una extraña manía de considerarnos más tontos de lo que de por sí ya debemos ser. Viene esto por su tendencia a pretender explicarnos como si fuéramos lerdos que lo que hacen o dicen no es como es, sino todo lo contrario. Primer ejemplo: Patxi López, el flamante presidente del Congreso de los Diputados. El consensuado López ha arremetido esta semana contra Ciudadanos y PP porque estos han impedido que ERC, Bildu e IU se montaran grupo parlamentario propio en la Carrera de San Jerónimo porque consideran que lo hacen sólo para cobrar las subvenciones. Esto, que es algo sabido por todos los que vivan en este mundo y admitido por alguno de los implicados, ha llamado la atención del bueno de Patxi. El presidente mantiene que la decisión del centroderecha responde a algo así como a la política futurista o predictiva y que él no la comparte porque en ningún sitio pone que catalanes, vascos y Garzón vayan a hacer lo que todos sabemos que van a hacer. Habrá que aclararle a don Patxi que aquí seremos tontos pero no idiotas y que está claro que esos tres se iban a juntar para llevarse calentita la pasta que les costease la cosa electoral.

El segundo ejemplo de esta forma de hacer política lo tenemos aquí en Córdoba. Con esa tendencia innata que parece que tiene para meterse en charcos, Isabel Ambrosio ha vuelto a decir que no entiende la polémica que se ha generado con la retirada de las ayudas a los toros por parte del Ayuntamiento. Dice la regidora que lo que ella votó era una moción para impedir los circos con animales en la ciudad -que digo yo que qué habrán hecho ellos para merecerse esto-, y que de ponerle freno a los toros nada de nada. Que se le ha malinterpretado y tergiversado.

Es cierto que los periodistas de vez en cuando retorcemos las palabras. Sin embargo, no parece que los errores de la alcaldesa en temas tan sensibles para la ciudad sean fruto de la tergiversación sino más bien de sus problemas de definición y de falta de política de comunicación. Conviene recordar aquí que la regidora ya reconoció que con el tema de San Rafael no se había explicado, igual que dijo con el minuto de silencio de los sirios que se le había malinterpretado. No sabemos quién asesora a Ambrosio en materia de comunicación, si es que lo hace alguien, pero lo que sí está claro es que quien sea debería decirle que hay ocasiones en las que admitir errores es bueno y otras en las que un silencio, el mismo que mantuvo en el pleno cuando Moreno le recordó su presencia en más de una plaza de esta provincia en su época en la Junta, es la mejor respuesta.

Llama mucho la atención esa tendencia al “no me he explicado bien” que practica la alcaldesa. Debe ser que como se prodiga poco en ruedas de prensa aún no le hemos cogido el punto. Tanto como que la regidora debería comparecer en una rueda de prensa para dejar claro qué ha votado y explicárselo a la ciudad y a sus socios de Ganemos (que están que se salen con el lío). Esos mismos socios que la tienen cogida por la pechera y le obligan a comulgar con estas ruedas de molino a cambio de su apoyo. Porque la moción, diga lo que diga Ambrosio, habla textualmente de quitar subvenciones a espectáculos que supongan maltrato animal. Así que si, acto seguido, se retiran los dineros de los toros está clarinete que alguien asume que estos son maltrato animal. Y si eso es así ese alguien debería pedir su supresión por incumplir las leyes de protección animal. ¿O me vuelvo a equivocar?

No sé, igual es que yo tampoco me sé explicar.

Cosmos arde

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de diciembre de 2015 a las 6:41

Que Córdoba es la ciudad de los debates surrealistas no es algo que vayamos a descubrir ahora. Sin embargo, hay que reconocer la capacidad que tiene la ciudad, o al menos parte de ella, para desarrollar polémicas alrededor de temas que se supone solucionados. La penúltima gira alrededor del proyecto de Cosmos de utilizar residuos como combustible. La iniciativa, que cuenta con el visto bueno de la Junta y que fue aprobada por Urbanismo en 2006 bajo la supervisión de Andrés Ocaña, parece que ahora no gusta en Capitulares. El bipartito ha planteado a la empresa una especie de órdago según el cual si se atreve a valorizar, o incinerar como dicen ellos, se arriesgan a que caiga sobre la multinacional todo el peso de la ley. El argumento, en palabras de nuestra lírica alcaldesa, es que la ciudad amable y sostenible que nos queremos dar no puede “abrazar” una factoría que lleve a cabo semejante labor.

Como espectadores de excepción, los 80 trabajadores de la industria, que temen por su nómina y han iniciado una ronda de movilizaciones. Para echarle más sal a la cosa aparecen los vecinos o los representantes de los vecinos, que no es lo mismo, para decir que Cosmos poco más o menos va a matarlos cuando empiece a valorizar. (Esta ciudad ha conseguido que lo que nació como un elemento altamente positivo, la representación vecinal, se haya convertido en una suerte de corralito político que actúa en función de quién esté en Capitulares. No pocas asociaciones responden de forma clara a postulados de partidistas).

Para situar esta polémica debemos retrotraernos a la campaña electoral cuando, en un acto absolutamente irresponsable, todos los partidos firmaron un compromiso para impedir que la factoría llevase a cabo sus planes. Compromiso electoral que buscaba el titular, la foto y agradar a los representantes de los vecinos y que obviaba a los varios cientos de familias que directa o indirectamente comen todos los días de esta fábrica. No nos debe sorprender que nuestros representantes políticos actúen como lo hicieron pues por eso estamos como estamos. Pero en una ciudad en la que el paro supera el 30% y en la que vivimos de un sector servicios que no genera la mejor contratación, atacar de este modo al escaso tejido fabril es, cuando menos, irresponsable. Hacerlo respondiendo a las presiones minoritarias es aún peor.

No vamos a negar que haya preocupación en el vecindario por este proyecto de Cosmos, tanto como no podemos dudar de que la ubicación de la fábrica no es la mejor. Pero ello no obsta para que pensemos que ésta estaba allí antes que el barrio. Además, si la fábrica tiene todos los permisos por algo será, salvo que pensemos que esos papeles valen casi tanto como los que envuelven los regalos navideños.

A última hora, y coincidiendo con la primer manifestación, la parte socialista del cogobierno da marcha atrás en la idea de llevar a pleno la salida de Cosmos del PGOU. Presiones de las agrupaciones locales y el miedo al impacto electoral de esta medida están tras una decisión que vuelve a poner de manifiesto que el bipartito no es un ejemplo de firmeza y cohesión. Y que vuelve a llevar a preguntarnos si después de seis meses y, visto lo visto, alguna vez va a haber alguna medida que se tome, para bien o para mal, que se mantenga en el tiempo.

La pelea de Cosmos no ha hecho más que empezar. Esperemos que el desenlace no se traduzca en la desaparición de unos cientos de empleos y en el empobrecimiento aún mayor de la ciudad en la que vivimos.

Quince días

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de diciembre de 2015 a las 10:07

Dos semanas quedan para acabar con esta sobredosis electoral que hemos vivido en 2015. Apenas 15 días para que los partidos nos cuenten por enésima vez lo bien que lo van a hacer si les votamos y los mal que lo van a hacer los contrarios. En Córdoba, como en toda España, las elecciones del próximo día 20 barruntan revolución toda vez que parece que van a definir un nuevo mapa político. Del bipartidismo en el que PP y PSOE campaban a sus anchas, con alguna entrada coyuntural de IU, vamos a pasar a contar con otras dos fuerzas: Ciudadanos y Podemos. Ambas irrumpen con fuerza en el panorama provincial a pesar de que sus candidatos ni son conocidos ni tienen relevancia social. Nuevos tiempos en los que no importan tanto las caras como los proyectos.

Las caras conocidas del PP y el PSOE sí que se juegan mucho. En el primero, José Antonio Nieto tiene que enjugar el mal momento que vivió el 24 de mayo cuando perdió la Alcaldía por un puñado de votos. Nieto, que ha andado bastante grogui durante estos meses, afronta las urnas como un reto personal. Necesita un buen resultado para verse reforzado dentro de su partido y para recuperar su imagen fuera de él. El presidente popular parece que tiene claro que su futuro pasa por Madrid y muchas de las posibilidades de ocupar un lugar en condiciones pasan por obtener un buen resultado dentro de dos domingos. No hay que olvidar que quien le sigue en la lista, Rafael Merino, ocupa ya un importante puesto en Madrid y ambos no son precisamente íntimos amigos.

En el PSOE la cosa no es distinta. Los socialistas necesitan recuperar el cetro que perdieron en 2011 y confirmar esa recuperación que parece han vivido en este 2015. Casi más que por mensajes internos, Juan Pablo Durán necesita un buen resultado para apoyar a Susana Díaz, de la que es fiel escudero y quien, si los sondeos aciertan, el día 21 podría estar en el AVE camino del despacho de mando en Ferraz. Durán ha optado por María Jesús Serrano y Antonio Hurtado, al frente de la plancha, pero ha colocado a su hermana en el tres en una decisión polémica que puede tensar el partido si, como parece, se quedan con dos escaños.

Y luego están Ciudadanos y Podemos. Marcial Gómez y Marta Domínguez pueden hacer historia al convertirse en diputados sin que se les conozca pasado político ni de activismo en Córdoba. El de Ciudadanos, procurador de carrera, se toma las cosas con calma sabedor de que no hay mejor reclamo para el voto naranja que el de Albert Rivera. No obstante, la situación del partido en Córdoba y los malos resultados de las municipales podrían lastrar sus opciones. Marta Domínguez bastante tiene con sobrevivir a la guerra interna desatada en el partido morado tras ponerla a ella en lugar de Antonio Manuel Rodríguez al frente de la plancha. Cuenta a su favor con el impulso que Pablo Iglesias da a la marca y habrá que ver si es capaz de movilizar a los círculos para llevar a cabo la campaña. En ambos casos, no obstante, los dos partidos lograron acta parlamentaria en Sevilla en marzo sin que sus campañas fueran como para hacer historia.

Y luego está IU, rebautizada como Unidad Popular. Antonia Parrado es la carta de la coalición para intentar un hueco en la Carrera de San Jerónimo. La aspirante es buena, pero en IU dan por descontado que volverán a quedarse fuera. Eso sí, sueñan con lograr un voto más que Podemos.

Lo dicho quedan 15 días de suplicio. Tómenselo con calma, disfruten del puente y mediten. Que hay mucho en juego.

Y llegaron las ordenanzas

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 4 de octubre de 2015 a las 6:45

Poco más de cien días ha tardado el cogobierno de PSOE e IU en mostrar las primeras cartas de cómo va a ser su modelo de gobierno para la ciudad. Más allá de los juegos florales, tanteos y cortinas de humo surgidas alrededor de la ciudad deportiva del CCF, de la gestión del Alcázar de los Reyes Cristianos o, en la última semana, del convenio entre Defensa y el PP para las Caballerizas Reales, el proyecto de ordenanzas fiscales ha sido realmente la primera gran prueba de fuego por la que han pasado los dos partidos que conforman la coalición que manda en Capitulares. Y en esa prueba de fuego, el cogobierno ha optado por la solución más fácil: subir la presión fiscal para incrementar los ingresos. En palabras de Alba Doblas, la edil encargada de los asuntos de la Hacienda pública, la decisión viene marcada por el criterio de “progresividad” y por la necesidad de conseguir que “paguen más quienes más tienen”. Hasta aquí todo suena bien y muy loable.

Sin embargo, surgen ciertas dudas sobre si realmente esa progresividad que se persigue castiga a los que más ganan o cae a plomo sobre las carteras de una ya de por sí bastante depauperada clase media. Decisiones como subir un 3,1% el impuesto a los vehículos de 12 caballos fiscales –casi el 50% del total–, incrementar un 2% la tasa de basura o retirar parte de las ayudas que recibían las familias numerosas no parecen encaminadas a que esos que más ganan –y que podríamos identificar como los que viven en el Brillante o en las zonas nobles del centro y las áreas de expansión– se dejen caer por las arcas municipales.

No haría mal el cogobierno en pensar que la crisis no sólo ha afectado a aquellos que se encuentran en una situación directa de exclusión, sino que hay multitud de familias en la capital que antes formaban parte de esa clase media y que ahora se las ven y se las desean para llegar a fin de mes. Otra cosa es que esas familias vivan en una zona u otra de la ciudad. La solidaridad es un bien que hay que proteger, sin duda, pero no puede ir en contra del día a día de los cordobeses. Los socios plantean un proyecto en el que va a lo fácil, subir los impuestos para recuperar ingresos y de este modo afrontar las necesidades de personal que padece y cubrir la recuperación de pagas que los funcionarios perdieron y que el Gobierno ha decidido ahora reponer. Todo esto es muy loable, pero no debe olvidarse que hay otra parte de la ciudad que no recibe estos beneficios y no puede cargar sobre sus espaldas más esfuerzos.

Al tiempo, el cogobierno cae en los errores de todos sus antecesores y plantea un proyecto sin interlocución con los grupos de la oposición además de mediatizado por las exigencias de Ganemos Córdoba. Si la alcaldesa, Isabel Ambrosio, anunciaba nuevos tiempos, una ciudad más amable y una ciudad en la que el diálogo y la comprensión fueran las notas dominantes no parece que este proyecto de ordenanzas sea precisamente así. Salvo que pensemos, no sin algo de mala leche, que el pacto lo que hace es enseñar la patita de lo que puede venir en el futuro y pueda ser cierto eso de que PSOE e IU van a gobernar para favorecer a sus votantes más que al global de la ciudadanía. Y ese sería un mal comienzo para arrancar cuatro años en los que el diálogo no es que sea una necesidad; es una obligación marcada por los cordobeses en las urnas.

Ordenanzas asamblearias

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de septiembre de 2015 a las 7:15

Apenas a siete días de que se cumpla el centenario del cogobierno en el poder, PSOE e IU pasan hoy por su primera prueba de fuego. Será a las 10.00 en la asamblea que Ganemos Córdoba va a celebrar en el centro de iniciativas culturales Osio en la plaza de Cañero para someter a la consideración de sus bases el proyecto de ordenanzas fiscales para el año próximo. Dicen desde Capitulares que lo que digan esta mañana unos cientos de personas –en el mejor de los casos– no influirá en la decisión final que se tome, pero lo cierto es que difícil tienen los socios de gobierno sacar adelante su proyecto sin los votos del partido verde en el pleno.

Quizás por ello, Ambrosio y García se han embarcado en plantear unas tasas de esas que ahora se dicen muy sociales, progresivas y casi que transversales. La encargada de poner un numero detrás de otro, Alba Doblas, ha declarado la “guerra” (textual) a los propietarios de viviendas vacías y les ha anunciado algo así como el final de su riqueza a través de un gravamen del 50% en el impuesto de bienes e inmuebles (IBI). Se anuncia así la primera medida de calado con la impronta clara de la coalición, decisión que bebe directamente de esa ley de función social de la vivienda que pariera la siempre recordada Elena Cortés en su efímero paso por los despachos de mando de Sevilla. Preguntados por cómo se sustancia esa persecución al (supuesto) rico, en Capitulares no tienen muy clara la respuesta y mientras unos dicen que primero hay que hacer un censo y estudiar casi cada caso, otros niegan la mayor y abogan por una tabla rasa que se aplique con todo hijo de vecino. Ya se sabe, que lo mismo es tener un cuñao con parsela para el perol del domingo que un vecino multipropietario de esos que viven holgadamente de las rentas que les dan sus alquileres.

Sea como fuere, el guiño verde esta hecho y cabe esperar que esta decisión, unida a otras como quitarle las bonificaciones a algunas familias numerosas (que ya se sabe que solo tienen mas de tres hijos los ricos) o subirle la basura al personal –que poco más se sabe de otros aspectos importantes para los ciudadanos–, serán del agrado de quienes hoy se reúnen en alegre compaña para votar nuestro futuro. En principio, sólo para debatir y votar criterios políticos y no “detalles”. Pero a uno, que es muy desconfiado y algo perro viejo ya a estas alturas, le da la impresión de que en eso de los criterios políticos cabe casi todo lo que se le pueda ocurrir a quien pase por allí.

Dado que el acuerdo con la oposición parece imposible, que ya se sabe que eso de dialogar con todos es una ordinariez impropia de políticos de altura, el cogobierno fía su primera decisión importante a la “gente”. A una parte de la gente, mejor dicho, porque existe una amplísima cantidad de cordobeses que nada saben de asambleas ni conciliábulos y cuya cartera se va a ver “tocada” por la decisión que hoy se tome. Que no es que yo esté en contra del asamblearismo y el debate, pero, en honor de la verdad, a uno le parece cuando menos llamativo que cosas tan importantes como los impuestos o los presupuestos dependan del humor con el que se levanten unos pocos. Que pensaba yo que esto de gobernar era algo un poquito más serio.

Cuestión de herencias

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de septiembre de 2015 a las 11:47

Hay personas que sueñan con heredar. Yo no me encuentro entre ellas. La verdad es que pensarlo me da cosa por lo que tiene de familiar y, por qué no decirlo, porque heredar en Andalucía sale bastante caro. Sin embargo, como he dicho, hay personas a las que les gusta heredar y se pasan los años esperando el “feliz” acontecimiento con los mismos nervios que tiene un novio a la puerta de una Iglesia.

En política, la herencia es un elemento altamente valorado, pues sirve por igual para atribuirse éxitos de gobierno o para justificar decisiones complicadas desde el mismo. La alusión a la herencia recibida ha dado mucho de sí en todos los gobiernos, sea cual sea su color o su lugar de acción. González, Aznar y Rajoy siempre han hablado del pésimo legado que recibieron al llegar al poder y de la magnífica herencia que dejaban a sus sucesores. (Zapatero no cuenta, que es mejor no citarlo después de la púa que nos legó con su cara sonriente). En Andalucía se habla menos de herencias, toda vez que, desde que se inventaron las elecciones, en esta tierra los cambios han sido más por sucesión que por fallecimiento político del predecesor. Aun así, Susana Díaz también tuvo que fajarse para poner distancia de la herencia en forma de procesos judiciales que le dejaron sus antecesores en el cargo. Pero eso es otra cosa.

Aquí en Córdoba estas semanas ha vuelto a salir a la palestra el tema del legado, si es que alguna vez ha desaparecido de encima de la mesa. El cambio de aires en Capitulares ha provocado que se someta a revisión todo cuanto hizo el PP en sus cuatro años de mandato y, oh sorpresa, resulta que los nuevos en la casa han descubierto debajo de la alfombra algún que otro regalito trampa en el legado. Al menos eso dice el omnipesente primer teniente de alcalde, Pedro García, quien cada vez que sale a hablar de su negociado turístico no pierde ocasión para acordarse de su antecesor Rafael Navas. Al portavoz del PP, José Antonio Nieto, no le gusta que se actúe de esta manera y esta semana se ha dejado caer en su facebook en defensa de la pureza de su gestión y ha señalado a la obsesión compulsiva de IU y PSOE con su trabajo como la causa de tanta mentira.

Al margen de que el exalcalde esté en su derecho y de las dudas que a su alrededor suscita esta estrategia digital de defensa, no debería olvidar Nieto que entre 2011 y 2015 no han sido pocas las ocasiones en las que él mismo aludía al ruinazo que le habían dejado los anteriores gobiernos de PSOE e IU para justificar no pocas decisiones. Del mismo modo, no debería extrañarle pues que en los próximos meses y años sean los que ahora ocupan su despacho los que utilicen el mismo argumento.

Claro que puestos a utilizar argumentos, tampoco estaría de más que tanto unos como otros se olvidasen de esperar el reparto de enseres en la puerta de la notaría y se aplicasen de verdad a incrementar el patrimonio que esta ciudad puede legar a sus hijos. Que hay muchas cosas que hacer y mejorar como para andar recordando si papá o mamá querían más a hermano mayor o al pequeño cuando hay que decidir quién se queda el relicario de la abuela.

Movimiento

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 30 de agosto de 2015 a las 6:41

Los primeros meses después de un proceso electoral suelen ser bastante espesos. Al cansancio lógico que acompaña la resaca de toda punta de actividad se unen los cambios y ajustes lógicos de los bailes de siglas. Si a eso le unimos que lo ocurrido en Córdoba el 24-M fue una auténtica sorpresa y ha devenido en un cogobierno formado por dos en el que decide mucho un tercero que está fuera, tenemos todos los ingredientes para un potaje de los buenos. Y, como cualquier aficionado a la cocina sabe, para que un potaje salga bueno es necesario poner el fuego lento y darle mucho amor. Que a nadie le gustan los garbanzos duros.

Si el cocido de los que mandan en Capitulares es importante no lo es menos el que tienen puesto en la candela los que mandaban antes. Anonadados por un golpe que no se esperaban, los chicos de Nieto, con su líder a la cabeza, aún se tientan las vestiduras intentando explicarse qué ha ocurrido y buscando culpables en el exterior para justificar una derrota que deben analizar, y muy profundamente, desde el interior. Han pasado ya tres meses desde la noche de autos y en el PP parece que ha caído una bomba nuclear que ha borrado todo signo de la vida, inteligencia y acción que acompañó su mandato municipal. Toca despertarse y dejar de gimotear.

Y mientras lo que mandan se conjuntan –que les cuesta– y los que mandaron se despiertan –que les cuesta aún más–, la ciudad espera ansiosa algo de movimiento para volver a andar. Superado el patazo de San Rafael y silenciada la amenaza del IBI, a PSOE e IU les toca mover ficha. Al margen del órdago a la grande de la ciudad deportiva y de la destacable promesa de peatonalizar hasta los ascensores del centro, se hace necesaria ya una puesta en escena real de los objetivos a corto y medio plazo. Cierto es que no hemos llegado aún a esa barrera psicológica de los cien días, pero no menos real es que a estas alturas de la película el único que aparece con cierto sentido de estado en esta ciudad es el plenipotenciario primer teniente de alcalde, Pedro García. De él han partido hasta ahora las decisiones más firmes y los posicionamientos más claros, mientras que la alcaldesa parece andar aún metida entre papeles intentando desentrañar los misterios insondables del mundo capitular. Se acercan las ordenanzas fiscales y ahí veremos si estamos ante un matrimonio de dos con una suegra entrometida o si asistimos a la convivencia de dos extraños que comparten piso con un vecino pejiguera.

Por si acaso, en la ciudad se proponen temas, se habla de apoyar a una hostelería a la que el calor sahariano ha castigado mucho, de potenciar proyectos que se anunciaron y caminan al olvido por motivos ideológicos más que funcionales, de sumar esfuerzos en pos de un objetivo común… De trabajar, en definitiva. Pero con decisión y firmeza. Huyendo de la ancestral tendencia local de llegar a la parálisis desde el análisis. Húyase, por compasión, de sentar a los de siempre a hablar de lo mismo, que ya se sabe que esos, además de vivir ajenos al mundo, sólo miran por lo suyo. Comencemos septiembre a ritmo de gimnasio, con movimiento. Que con tanto rollo electoral ya llevamos mucho tiempo parados.

Paz, amor y fraternidad

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 14 de junio de 2015 a las 6:34

Ya tenemos nueva alcaldesa. Isabel Ambrosio entró ayer en la historia de Córdoba al convertirse en la primera alcaldesa socialista, un hito por el que pocos daban dinero hace apenas un mes pero que se ha hecho realidad merced a los pactos poselectorales. Mucha suerte a la nueva regidora. La va a necesitar. El pleno que va a gestionar Córdoba durante los próximos cuatro años puede definirse por ser, cuanto menos, peculiar. Seis formaciones políticas; un cogobierno en minoría que vivirá siempre bajo la guillotina del asamblearios de Ganemos Córdoba, y una oposición capitaneada por el PP que aún no se ha recuperado del impacto que le produjeron las urnas allá por el 24-M. Vayamos por partes.

A Isabel Ambrosio se la ve con muchas ganas de ser alcaldesa. Está radiante. Es consciente de lo logrado y tiene ganas de hacer cosas. Se la ve con cierta cara de miedo, pero eso es normal si analizamos el papelón que tiene por delante. Capitaneará un equipo novel –pero muy novel–, en el que tendrá que compartir mesa y mantel con sus más que viejos conocidos socios de Izquierda Unida y con el que tendrá que gestionar una ciudad desde la mayoría minoritaria. Difícil equilibrio este en el que casi no hay ediles para cubrir las áreas de gobierno y en el que hay que ponerse a currar desde el minuto cero. Por si fuera poco, la socialista tendrá sentados enfrente, cual pepito grillo, a los chicos de Ganemos, que ya ayer dejaron claro que apoyan pero que no van a poner las cosas fáciles. Mucha mano izquierda le va a hacer falta a Ambrosio, quien, por otra parte, hay que reconocer que se mueve bien en ese mundo cruel en el que la mano derecha da lo que luego quita la izquierda. Por lo visto en Capitulares en la toma de posesión va a estar bien acompañada en la fontanería y eso hay que valorarlo.

IU vuelve al que fue su reino loca de ganas. Pedro García sí que ni se imaginaba la situación en la que ha amanecido hoy. El patito feo se ha convertido en cisne y retorna triunfador a la que fue su casa. La papeleta que tiene será complicada tanto por el verdor de su equipo cuanto porque con cuatro ediles debe gestionar seis áreas de gobierno y cinco empresas municipales. (Si yo fuese familia de los elegidos les diría adiós hasta 2019). Veremos cómo se desenvuelve la coalición en su regreso, pero no hay que olvidar que cuenta en su favor con que hay mucho personal municipal afecto que le pondrá las cosas todo lo fáciles que pueda.

En la oposición hay dos facetas distintas. Salvando Ciudadanos y UCOR, condenados a ser meras comparsas por mor de la decisión de los cordobeses, el turrón se lo disputan PP y Ganemos Córdoba. El partido verde apunta a ser la gran atracción del mandato. Liberado de cargos orgánicos por decisión de su asamblea –vaya palo para Blázquez y De los Ríos– veremos si es capaz de conjugar utopía y realidad en su acción diaria. Tener la llave de la gobernabilidad es una responsabilidad enorme que no solo afecta a las decisiones que gustan a los tuyos, sino que implica que esa gran mayoría de ciudadanos que no te han votado no se vean marginados ni perseguidos. Será entretenido.

Y luego está el PP, liderado por un José Antonio Nieto cuya cara ayer era un auténtico poema. El exalcalde ha visto cómo se le escapaba el caramelo después de haberle quitado el papel pegajoso y eso duele. Los populares no hablan alto, pero la gresca sotto voce que hay dentro del partido es considerable. Con la duda de si Nieto mantendrá su acta más allá de noviembre, les urge articular un equipo solvente y de garantías para afrontar cuatro años de travesía por el desierto. Un equipo que entienda además cuáles son las claves de la nueva política, de lo que demandan los ciudadanos. Los mismos que los han mandado a la oposición. Habrá que ver si optan por actuar desde la dureza o con calma y capacidad de análisis. En ello les van su futuro, su credibilidad y… su pan.

Y mientras todo esto ocurre quedémonos, aunque sólo sea por unos días, con los mensajes del pleno de ayer. Paz, amor y fraternidad presidieron el pleno de constitución. Tanta que solo faltó John Lennon cantando Imagine. Porque imaginen lo bonito que sería que todo lo dicho ayer fuera verdad y los partidos trabajasen unidos en el único interés de Córdoba. ¿Verdad?