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Ecuador caluroso

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 15 de mayo de 2015 a las 6:07

Ya queda la mitad, siete días de campaña para trasladar a los cordobeses lo bien que lo va a hacer cada cual y lo mal que lo va a hacer el contrario. Llega el sprint final, ese que nadie dice que da pero todos los partidos darán a partir de que, entre hoy y mañana, les lleguen las últimas encuestas encargadas. Esas que existen pero no son reales. Esas mismas.

Es el momento de los nervios, del jefe de campaña que todo lo ve mal, del candidato que se pone histérico porque la enara en la que sale su cara no está bien puesta. Es la hora en la que quienes se la juegan comienzan a dudar de los suyos por bien que les den los sondeos. Una mirada, una sonrisa o la más mínima mueca de quienes cubren la información de los partidos se lee como una censura total a lo hecho. Aguanten los asesores, que vienen curvas. Ya no queda casi tiempo y para los primeros de la lista no hay horas suficientes con las que solucionar sus fallas. Es lo que hay. Aguanten el tipo.

Y todo esto con un calor infernal, con una temperatura que retrae en casa al más pintado para acudir al reparto de publicidad, al encuentro con militantes o a la entrevista predeterminada. Quedan siete días, horror, prepárense los míos. Vivir unas elecciones en mayo en Córdoba es lo peor del mundo. La gente vive en la calle y cuando no está paseando está metida debajo del aire acondicionado. Y si esto es así, ¿cómo se llega al votante? Buena pregunta. Siendo el más cansino y el más insistente; respuesta. Claro que ser cansino en los Patios puede ser inútil porque uno no sabe si el que le coge el folleto es de Córdoba, de Cuenca o de Copenague. Y eso quema. Casi tanto como el calor.

No hay nada que machaque más a los equipos electorales que la indefinición y esa donde aparece es en el medio de la campaña. Porque si va bien uno no se lo cree y si va mal, tampoco. Tocan días de nervios hasta que llegue el lunes. Entonces todo se verá más claro. Para bien y para mal, pero se verá más claro. Y entonces si que veremos carreras.

Lo importante y lo accesorio

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 12 de mayo de 2015 a las 6:00

En todas las campañas electorales surgen temas transversales –palabra fetiche en la política actual– que modifican en cierta medida la previsión argumental de los partidos. Del mismo modo, existen otras cuestiones menores para el ciudadano pero inmensas en la deformada visión partidista que se sacan a la palestra reiteradamente con el único objetivo de echar leña al fuego. Es la diferencia entre lo importante y lo accesorio.

En Córdoba, importante es la generación de empleo y riqueza. Accesorio prácticamente es casi todo lo demás. Empleo y riqueza está creando el turismo en estos últimos años, un sector que se ha convertido casi en el único refugio de los empresarios y en el que se está dando una profesionalización extraordinaria de un tiempo a esta parte. Eso es importante y aún más lo es que en una fiesta como la de los Patios –que deberá someterse a examen profundo a partir de la composición del nuevo gobierno municipal– haya quien esté sacando beneficio de forma poco ejemplar. He aquí un tema clave que amenaza con dinamitar la recuperación y con despeluchar a la gallina de los huevos de oro antes de que haya puesto media docena. Pero de eso no se habla.

Accesorios son los debates futiles y eternos tan propios de esta ciudad. Ayer hubo uno para tratar por enésima vez de la situación de la Mezquita-Catedral, monumento que en cuatro meses ha superado ya el medio millón de visitas. Los partidos –salvo el PP en una decisión de esas poco hábiles– se sentaron para discutir si la propiedad debe ser pública o no, sobre si los curas son buenos o no o sobre si hay que llamarle Mezquita o Catedral. El tema, que merece una tesis doctoral, no parece realmente una preocupación del común de los cordobeses, sino de una parte bastante pequeña y poco representativa. Además, se supone que los partidos respetan (o deberían al menos hacerlo) las decisiones del Parlamento andaluz, del Congreso y de los jueces que andan dirimiendo las denuncias presentadas.

Se supone que las campañas electorales han de servir para presentar propuestas y abordar asuntos de futuro y proyectos de ciudad. Para los debates estériles y buenistas ya tenemos los plenos que vendrán a partir del día 25.

La importancia de la lista

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 9 de mayo de 2015 a las 7:08

En unas elecciones municipales, lo importante no es que quien vaya en la lista sume sino que no reste”. Esta afirmación la he escuchado más de una vez en boca de veteranos políticos e informadores del área cada vez que se sentaban a valorar las candidaturas con las que los partidos concurren a las urnas. En unas municipales, sobre todo, lo más importante es el cabeza de lista. Son comicios en los que se mira mucho la cara que va en el cartel y cuenta enormemente la confianza que el ciudadano pueda obtener de ella. Pero eso no significa que no haya que tener en cuenta al resto de la candidatura.

No es que se trate de buscar fichajes de relumbrón, que hay quien lo intenta, sino de tratar de que los 28 que van con el líder no den el cante. Si, de paso, sirven para atraer sufragios que se habían perdido o andan en el alero, miel sobre hojuelas. Sonados son los casos en los que los partidos apuestan por nombres que creen que darán juego y se encuentran de frente con auténticos fiascos. Los hemos visto en Córdoba en todas las formaciones, desde las grandes hasta las más pequeñas. Personas que quien eligió creía que serían un pelotazo y han acabado siendo una bomba de relojería, bien por sus declaraciones, bien por sus actos. Le pasó a Nieto con Casado Raigón, a Ocaña con Rosa Candelario, a Mellado consigo mismo, al PA con Antonio Manuel Rodríguez y a tantos y tantos otros.

Ser aspirante a concejal es tener presente, lo primero, que se ha situado uno en el centro de todas las miradas, que ha perdido gran parte de su intimidad y sus costumbres sociales privadas y que hay que aceptar sin rechistar lo que deciden el partido y sus estrategas para ti.

En esta campaña, es cierto que salvo escasas excepciones centradas casi todas en el PP, los candidatos se han embarcado en una lucha muy personal en la que sus equipos no han tenido casi nada que rascar hasta el momento. Error también, porque el ciudadano no es tonto y si ve que los que acompañan al candidato que pensaba votar pintan menos que él comienza a meditar mucho su voto. Lo dicho, que la lista no da votos, pero no saber gestionarla o dejarla en una esquina bien que puede quitarlos.

Están todos y quedan 28 días

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 26 de abril de 2015 a las 8:45

Están todos. Ya no falta ninguno. Dentro exactamente de 28 días sabremos quién ha ganado las elecciones municipales de 2015, lo que no es lo mismo que saber quién será el alcalde de Córdoba hasta 2019. Hace cuatro años esta incógnita no existía, hoy sí. Los partidos ya tienen candidatos y listas y apuran los tiempos para convencer al personal de sus bondades y virtudes o, si no lo consiguen, de poner sobre la mesa las carencias del contrario. Tocan días de besos, abrazos, sonrisas y parabienes. Otra vez.

En estas municipales la cosa se plantea clara en el inicio en cuanto a que tras el 24 de mayo habrá más partidos en el salón de plenos de Capitulares y en que es más que probable que la mayoría absoluta de la que goza hoy en día el Partido Popular está muy difícil de revalidar. Para ello, unos y otros han definido ya los rostros de sus carteles y ahora toca ver qué juego da cada cual.

urnaJosé Antonio Nieto confronta su reelección con todos los demás enfrente. El alcalde, con una campaña sectorial y muy personal, ha de conseguir que su gestión e imagen hagan frente al desastre que vive el PP nacional por sus escándalos y pésima gestión comunicativa. Le va la vida en ello, pero cierto es que la ausencia total de oposición en estos cuatro años le sitúa de salida casi sin mácula a ojos de la ciudadanía. Economía y obras en barrios como aval le acompañan. Claro que el personal esperaba algo más del regidor cuando se le votó con aplastante mayoría.

Enfrente el panorama es distinto. La Unión Cordobesa de Rafael Gómez parece que tiene lejos volver a repetir esos cinco ediles que logró hace cuatro años. Primero por su inexistente, cuando no nefasta, labor como principal grupo de la oposición municipal. Y, segundo, porque el Supremo puede fallar en breve una incompatibilidad para el empresario que desarticule el partido. Ante esta eventualidad UCOR se ha regenerado con caras nuevas, pero de todos es sabido que sin su carismático líder poco tiene que hacer.

En Izquierda Unida la cosa tampoco pinta demasiado bien. Pedro García pone tesón y sonrisa al temporal por el que atraviesa la coalición. Por si no fuera poco el varapalo de las autonómicas, la irrupción de Podemos y Ganemos ha venido a hurgar en la herida. El rosismo sigue pasándole factura a una formación que desde el batacazo de Andrés Ocaña en 2011 no parece capaz de levantar la cabeza y vaga sin rumbo fijo.

El PSOE ha optado por la renovación e Isabel Ambrosio aparece como un rostro amable –y de mujer– que promete nuevos tiempos en el puño y la rosa locales. La campaña lleva largo tiempo lanzada y parece que da rédito y apunta a una mejora. No obstante, los socialistas deben tener en cuenta que su aspirante, por mucho que (acertadamente) quiera marcar distancias con su pasado, ha sido el rostro de la Junta en la provincia durante muchos años y eso marca. Hay quien puede pensar que Ambrosio reclama ahora lo que no hizo antes.

Y luego están los nuevos. Ciudadanos aparece con su halo virginal y regenerador como una alternativa a la derecha. Sus buenos resultados en las autonómicas le avalan, tanto como la imagen idílica de Albert Rivera, convertido casi en el yerno perfecto. Sin embargo, en estas municipales, su candidato, José Luis Vilches, dista mucho de ser un desconocido en Córdoba y su amplio historial ocupa ya no pocas conversaciones. El candidato pesa mucho en unas municipales y no está claro que el expresidente de CECO y la Cámara pueda ofrecer las reformas y cambios que postula su jefe a nivel nacional.

Por último, con perdón de UpyD y el PA –desde aquí mi respeto a sus valientes– tenemos a Ganemos Córdoba. La agrupación de electores ha logrado las firmas necesarias y presenta a Rafael Blázquez y su aval antidesahucios como garantía. Sin embargo, está por ver si su adscripción ideológica y su escaso nivel de conocimiento más allá de sus ámbitos de actuación pueden ser una cortapisa. Ganemos ofrece ilusión y su poquito de utopía, pero necesita del impulso de Podemos y de una estrategia clara para convertirse en alternativa.

Y así estamos a apenas cuatro domingos –sálvese el de hoy– de vivir una bonita jornada electoral. La cosa pinta interesante, veremos si al final hay sorpresas.

26 puntos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de noviembre de 2011 a las 10:50

A una semana de que acuda usted a depositar su voto en la urna, arrancamos el sprint final de la campaña electoral más decantada, anodina y aburrida que se recuerda. La abismal diferencia que dan las encuestas a favor del PP –y que hoy mismo veremos si se mantiene o no- llevan a pensar que lo único que se dilucida el próximo domingo es el tamaño y magnitud de la victoria de Mariano Rajoy. Eso y saber si el resultado que obtiene Rubalcaba es simplemente una derrota anunciada o una debacle en toda regla del socialismo patrio. En función de lo que ocurra ahí veremos lo que pasará a partir del día 21 en Ferraz y aledaños. Hay otras variables que se juegan, es cierto, pero la parte del león es ésta y en ella debemos fijarnos.

En Córdoba esa pelea electoral se traduce en saber si el PP que encabezan Federico y Bea es capaz de pasar por encima del socialismo vernáculo de Rosa y Maribel. Porque, siendo realistas, los demás partidos no tienen nada que hacer en esta contienda. IU bastante tendrá con demostrar que lo que pasó en las municipales fue un castigo concreto y que sus políticas se ven desde la izquierda como alternativa al PSOE traidor. El PA, Equo y UPyD luchan por ver quien es la cuarta fuerza política de la provincia, un objetivo no menor teniendo en cuenta que los andalucistas cuentan con un buen número de concejales que el electorado casi ni identifica con sus siglas. Son votos tan personales como los candidatos que presenta la formación al Congreso y el Senado. Dos personajes que poco o nada tienen que ver con el andalucismo político tal y como éste se ha entendido hasta ahora. Los otros dos partidos bastante con saber si su apuesta tiene visos de futuro o es mejor echar la persiana ya.

La lucha de PSOE y PP será, por tanto, la que se sustancie en los resultados en cuanto a número de diputados y senadores. Para la Cámara Alta todos coinciden en que los populares darán la vuelta y pasarán de uno a tres senadores, lo contrario de los socialistas. En la Cámara Baja la cosa va a dentro color. Las encuestas hablan de un empate a tres que sería un buen resultado para el PP y una dulce derrota para el PSOE. Sin embargo, hay quien cree que el cambio va a ser mayor, que los populares se van a llevar el gato al agua y crecerán hasta los cuatro representantes frente a los dos de los socialistas. Si esto ocurre el día 21 puede ser de mucho dolor en la avenida del aeropuerto y el pánico por el resultado de las autonómicas de marzo se desataría. Es cuestión de 26 puntos, los trece por los que ganó el PSOE en 2008 y otros tantos para consolidar esa diferencia a favor del PP. Ahí radica la magnitud de la goleada, el prometedor futuro de algunos y el fracaso estrepitoso de otros. Quedan siete días.