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Un acontecimiento planetario

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de marzo de 2016 a las 7:44

En el año 2009, la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, definió como un “acontecimiento histórico” para “el planeta” que supondría “una esperanza para muchos seres humanos” el hecho de que José Luis Rodríguez Zapatero ejerciera de presidente de turno de la Unión Europea y Barack Obama fuese el inquilino de la Casa Blanca. La frase ha quedado enmarcada en la orla de chorradas de alta consideración esgrimidas por un político para rellenar el espacio de un titular y bien podría pensarse que de esos polvos vienen los lodos por los que atraviesa el socialismo patrio. No nos desenfoquemos. La afirmación viene al caso para definir lo que ha ocurrido esta semana en Córdoba. Porque en esta ciudad realmente ha tenido lugar un acontecimiento planetario con el acuerdo con el que todos los grupos municipales, asociaciones de vecinos y organizaciones medio pensionistas han acogido la puesta en marcha del Metrotrén.

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Juan Andrés de Gracia entrega a Isabel Ambrosio las conclusiones de la comisión técnico-vecinal que ha avalado la puesta en marcha del Metrotrén. El acto tuvo lugar el pasado miércoles en el Ayuntamiento.

En un lugar como este, en el que para encontrar un consenso general hay que remontarse a la Capitalidad Cultural, que todo el mundo confluya en la puesta en marcha de una iniciativa como ésta es digno de elogio y aplauso. El informe realizado por la comisión técnico-vecinal sólo ha recibido el rechazo del comité de empresa de Aucorsa, inmerso como está en una situación crítica. Pero eso es materia para otro día.

Que Córdoba cuente con un Metrotrén no debería ser algo que llamase tanto la atención. La tercera ciudad de Andalucía, con unos 350.000 habitantes, necesita como el comer un servicio de transportes que convierta a sus barriadas periféricas en una parte más de la capital. Al tiempo, la puesta en marcha de esta infraestructura redundará en beneficio para el tráfico en la ciudad, en hacerla más sostenible desde el punto de vista medioambiental y en convertirla en más cómoda y transitable para todos los que en ella residimos. Que hayan tenido que pasar cuatro años para alcanzar este acuerdo lo único que nos demuestra es la pérdida de tiempo que se produce en no pocas ocasiones en Capitulares.

La idea que parieran Nieto y los suyos allá por el 2012 fue rechazada por la entonces oposición y actual gobierno por motivos exclusivamente partidistas. Sin embargo, esa situación se ha superado y la alcaldesa, Isabel Ambrosio, se apunta el primer tanto en su mandato tras nueve meses más que dubitativos y polémicos. En la misma semana en la que IU y Ganemos amenazan con reventar los puentes con el interminable asunto de la Mezquita, ha sido posible encontrar el aval para una iniciativa en la que Diputación, Junta y Gobierno central aparecen ya como socios decididos a su puesta en marcha.

Y todo ello gracias a una comisión técnico-vecinal -dupla muy cordobesa- en la que se ha hecho un trabajo serio y, sobre todo, se ha dado con el elemento clave para desbloquear el proyecto. Ha sido dejar de hablar del Metrotrén y comenzar a referirse al Cercanías para que todo haya ido como la seda. Así las cosas, igual al C4 le podíamos llamar V33; al nuevo Bellas Artes, centro pictórico; al Palacio de Congresos, sala de reuniones; al proyecto comercial de Rabanales 21, ágora de encuentro, y a la falta de empleo, ausencia de ocupación. Que si por ahí se resuelven los problemas, convoquemos un concurso de creatividad e igual a esta ciudad no la conoce en dos años ni la madre de Claudio Marcelo.

Es el turismo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de enero de 2016 a las 6:49

En una ciudad tan poco acostumbrada a los cambios como Córdoba, la aparición de un movimiento empresarial con ganas de hacer cosas es siempre algo digno de aplaudir. Así se presentaba el jueves en el salón Liceo del Círculo de la Amistad Fides, el clúster constituido por Comercio Córdoba, Hostecor, Córdoba Apetece y la Asociación de Agencias de Viajes. En palabras de sus impulsores, esta asociación no nace con el objetivo de “hacer más de lo mismo”, sino que le mueve el interés por convertirse en “una fábrica de ideas para el desarrollo” de capital y provincia. El nuevo ente de representación persigue “algo novedoso” y convertirse en “punto de encuentro para poner en valor” lo que tenemos y ofrecer “paquetes conjuntos” con los que sacar más partido a la ciudad. Loables intenciones las expresadas por los fundadores en una gala que, además de romper la estructura normal de este tipo de actos, contó con una impresionante capacidad de convocatoria.

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Foto de familia de los fundadores de Fides y las autoridades el jueves en el Círculo de la Amistad.

No es la primera vez -más bien se repite uno ya como la cebolla- que afirmamos aquí que el futuro de Córdoba pasa a corto y medio plazo indefectiblemente por el turismo. En una ciudad sin industria ni modelo productivo alternativo y en una provincia en la que el peso del agro sigue siendo fundamental, hay que aprovechar los recursos a la mano para crecer y desarrollarse. A pesar de haber superado el récord histórico de visitas, andamos aún muy lejos, casi a años luz, de sacarle al patrimonio, gastronomía, cultura y clima que disfrutamos el partido que se le podría obtener. En la reciente edición de Fitur hemos vuelto a comprobar que la oferta de nuestros atractivos debe hacerse de otra manera, con una visión amplia, moderna y sin complejos. Buscando el impacto a gran escala en lugar del pequeño acto de autoconsumo. La ambición debe marcar la forma de actuar, la altura de miras ha de ser el guión de las puestas en escena y la profesionalidad debe abrirse camino en unas instituciones sordas la mayor de las veces a las recomendaciones del sector. Si Fides nace con esos objetivos hemos de darle la bienvenida, desearle suerte y ofrecer la mano tendida para colaborar en cuanto ejecute.

No obstante, en esta Córdoba tan dada a movimientos cuyo recorrido es el mismo que el del corcho de una botella de champán también hay ciertos riesgos que el clúster debe evitar. Sumar iniciativas no significa pelear por la presencia en las fotos y ante los focos ni luchar por posiciones ocupadas por otros. Una ciudad que aspira a la modernidad -y ya suena raro decir esto en pleno siglo XXI- debe dejar de lado los cesarismos y abogar por la colaboración sincera. Ha de perseguir el diálogo y el consenso y no la sustitución. Debe buscar la suma y no la resta. Parece que estamos en tiempos de cambio en el empresariado, que rejuvenece y afronta el futuro con otras manera de pensar. En la era global no tiene sentido poner el objetivo en las individualidades sino que es necesario aglutinar movimientos de cambio potentes en los que se concentren los esfuerzos de cuantos más actores mejor.

El nacimiento de Fides es motivo de alegría para la ciudad por lo que de dinamización de la misma supone. La puesta en escena ha sido ambiciosa, esperemos que los resultados de la misma también lo sean.

La estrategia del avestruz

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 8 de noviembre de 2015 a las 7:13

Una vez más, y ya van no se sabe cuantas, la Junta de Andalucía vuelva a posponer una decisión de importancia relativa a Córdoba por los miedos que tiene a la hora de enfrentarse a los lobbies de presión. En esta ocasión, ha sido la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, la encargada de transmitir a los cordobeses que no habrá segunda puerta en la Mezquita-Catedral hasta que no se manifieste la Unesco sobre su viabilidad. La decisión de Aguilar se produce después de recibir un informe del Icomos, organismo asesor de la Unesco en materia de patrimonio, en el cual se informa en contra de la apertura de esta segunda entrada para facilitar el paso de las cofradías en la Semana Santa. Con esta medida, la Junta lo único que hace es darle una patada hacia adelante al problema, poner en entredicho la opinión de sus propios técnicos, que aprobaron la obra en la Comisión Provincial de Patrimonio, y dejar claro que tiene pánico a tomar resoluciones claras que tengan que ver con el monumento.

Rosa Aguilar, el jueves antes de informar sobre la decisión de la Junta.No es cuestión de analizar si la segunda puerta genera o no algún menoscabo en el edificio, si no de destacar ese cacao mental que caracteriza a la Junta con la Mezquita-Catedral. Se entiende a la perfección que Rafael De La-Hoz recurriera un proyecto que acababa con una de las celosías que construyera su padre, si bien según ese mismo razonamiento tampoco podrían haberse abordado dichas celosías en su momento porque también rompían con la imagen del edifico. En fin, el huevo o la gallina.

Por otra parte, Icomos se ha caracterizado en los últimos tiempos por tener una postura bastante beligerante contra la Iglesia en el asunto de la denominación e inmatriculación del monumento y ha defendido el posicionamiento de la plataforma que reclama la titularidad pública de la Mezquita. Es aquí donde radica la clave de toda esta polémica. A escasos 50 días de unas elecciones generales en las que las perspectivas del PSOE no son las mejores, y en las que Podemos aparece encabezada en Córdoba por uno de los impulsores de esta plataforma, Antonio Manuel Rodríguez, en los despachos se decide dejar en suspenso cualquier resolución para evitar el impacto que podría tener sobre sus electores, los de Susana Díaz, esta decisión. No hay más.

¿Y quien pierde en todo esto? Pues Córdoba una vez más. Porque si la Junta considerase la segunda entrada un problema no tendría más que haber informado en contra y si por el contrario, tal y como sostienen sus propios técnicos, no lo es no tendría más que haber aprobado el proyecto. Con esta patada hacia adelante lo único que se consigue es perjudicar a Córdoba. Más allá de la inspiración religiosa de esta iniciativa, lo verdaderamente lamentable es que volvemos a asistir a otra ocasión perdida en la ciudad. A nadie con mínimas luces escapa que vivimos del turismo. Tampoco, que el transitar de las procesiones por el Casco sería un gran atractivo turístico que se traduciría en más visitas, más empleo, más riqueza y más crecimiento. La decisión de la Junta frena todo esto y encima pone un conflicto local en manos de una organización supranacional, que seguro que flipará al recibir este dossier.

Si la Junta sigue sin tomar decisiones en Córdoba –y basta recordar casos como las naves de Colecor, el Palacio de Congresos, la Ronda Norte o el Marrubial– desde luego cabe empezar a plantearse si no está más para restar que para sumar. Al tiempo, esa estrategia de esconder la cabeza siempre da vergüenza ajena. Y eso que el PSOE gobierna ahora en Capitulares. Con amigos así…

Isabel ya tiene perfil

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 25 de octubre de 2015 a las 6:57

Poco más de cuatro meses después de llegar a la bombonera de Capitulares, parece ser que Isabel Ambrosio al fin se ha decidido a buscar y definir un perfil público. Asesorada por su escaso círculo de consejeros, la regidora, en apenas tres días, ha optado por darle una vuelta de calcetín a su presencia pública para dejar atrás polémicas estériles y aparecer ante la ciudadanía como lo que es, su alcaldesa. Una visita a San Andrés para entregar la medalla de oro a la hermandad de La Esperanza –con levantá, besos y abrazos incluidos–, un baile por sevillanas con las peñas en las setas de Noreña y una rueda de prensa arremetiendo contra los “manifiestamente mejorables” presupuestos de la Junta de Andalucía, han sido el vehículo para vestir de largo esta estrategia

Parece ser que Ambrosio por fin se ha dado cuenta de lo que muchos comentan por lo bajini en la ciudad, que su socio de gobierno Pedro García le ha comido la tostada y está ejerciendo de facto como alcalde a ojos de la ciudadanía. La regidora sabe también que debe cubrir la escasa, siendo generoso, presencia de su equipo en la vida cordobesa. A excepción de Emilio Aumente, perro viejo en estas lides, ninguno del resto de sus concejales parece haber encontrado todavía su sitio en la ciudad. La falta de experiencia de unos y la falta de ganas por salir de casa de otros, estaba ofreciendo como resultado la ausencia del PSOE de la ciudad que ha logrado conquistar tras 40 años de democracia.

Con su acercamiento a las cofradías, la regidora deja atrás sus errores de novata con el cuadro de San Rafael –ahora le falta ponerlo encima de su cama para demostrar su entrega al Custodio– o sus ausencias sonadas en la Magna Mariana o en La Fuensanta. Al tiempo, parece que por fin se da cuenta de que entre sus votantes hay también cofrades por mucho que a algunos les pueda sorprender. En el otro lado de la balanza, este gesto calienta las relaciones con sus socios de gobierno de IU y, sobre todo, con sus “padrinos” en el pleno de Ganemos. El partido verde, de hecho, ha tardado muy poco en reaccionar para recordarle que existe un acuerdo de gobierno en el que la laicidad es punto irrenunciable y exigirle la revisión de las relaciones con las cofradías. De este primer envite, Ambrosio ha salido diciendo que no debe dar explicaciones a nadie. Veremos si eso es así y no debe pagar facturas.

Pero de este cambio de imagen, lo más relevante es el órdago a la Junta por los lamentables presupuestos previstos para Córdoba. La alcaldesa cumple su promesa electoral de poner a la ciudad por delante de su partido. No han sido pocas las llamadas que han recibido tanto ella como su entorno para preguntar que qué pasa aquí. La regidora, pese a todo, permanece firme ante cualquier presión. Siendo una decisión acertada (e inédita) anteponer Córdoba a los colores, la alcaldesa corre el riesgo de sufrir el desafecto de los suyos y verse víctima del ninguneo por parte de una dirección en Sevilla que no está acostumbrada a que nadie le plante cara y mucho menos un cargo público.

Ambrosio al fin parece haberse encontrado, algo de lo que todos debemos alegrarnos por la parte que nos toca como cordobeses. Veremos si este cambio de piel es duradero o si son sólo gestos de cara a la galería. Esperemos que no sea así porque si hay una lección que se deben aprender todos los alcaldes es que sus votantes les permiten errores y deslices en sus primeros días, pero que andar jugando con las cosas serias durante todo el mandato es algo que luego se paga muy caro cuando se opta a la reelección.

La encrucijada del turismo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 18 de octubre de 2015 a las 7:24

A falta de que los expertos designados por el Ayuntamiento diseñen por quincuagésimo séptima vez el modelo de la Córdoba del futuro, nadie puede negar que el sector económico más importante de la ciudad es el turismo. La gallina de los huevos de oro da de comer a miles y miles de cordobeses, de manera legal e ilegal. Si convenimos que a la ciudad vienen cada año centenares de miles de turistas que dejan en la ciudad centenares de miles de euros, no podemos por menos creer que hay que tenerle el respeto que se merece al sector. Que en ocasiones parece que nuestros próceres políticos se avergüenzan de tener una ciudad que viva en gran medida de sus visitantes.

Sin embargo, el turismo padece en Córdoba el mismo problema que el resto de sectores económicos para posicionarse y definir su personalidad. Esta semana hemos tenido al primer teniente de alcalde, Pedro García, retomando un argumento del PP –vade retro Satanás– para destacar que la ciudad carece de la infraestructura hotelera necesaria y que los precios son muy elevados. Tiene razón García cuando afirma esto; tanta como puede tener el todavía presidente de Hostecor, Antonio Palacios, cuando le reprocha que “desconoce” la realidad del sector y le reclama que “se ponga a trabajar” para solucionar las carencias del mismo. Y es que a estas alturas del siglo XXI no tenemos Palacio de Congresos, no tenemos reciento ferial y no tenemos una programación adecuada que acabe con la estacionalidad y el turismo de fin de semana. Pero no es sólo cuestión de hacer las infraestructuras que están pendientes o diseñar una programación adecuada. Hay que hacer más.

Hostecor también debe tener un papel fundamental a la hora de impulsar el turismo, algo que en los últimos años no ha existido. Fagocitada por la omnipresente Confederación de Empresarios de Córdoba (CECO), la directiva de Palacios ha dinamitado casi todos los puentes para conseguir que el cisma interno derivara en la aparición de Córdoba Apetece. Mañana, los empresarios de este pujante sector económico cordobés tienen ante sí la oportunidad de decidir qué quieren hacer con su futuro.

Por un lado, Francisco de la Torre, representa aire nuevo y cierta bisoñez frente a una María Dolores Jiménez heredera de la directiva saliente y conocida por su larga trayectoria en cargos de representación en la ciudad. Sin valorar ni a uno ni a otro, lo que ambos deberían tener presente es que han de acabarse los personalismos y ese afán enfermizo por figurar. El sector turístico no puede dedicarse siempre a criticar y pedir, debe implicarse en el desarrollo de la ciudad, en la promoción y organización de eventos como la campaña de Navidad, la Semana Santa, el Mayo Festivo o el Festival de la Guitarra que tanto les benefician. Esa implicación ha de ser por la vía de la aportación porque los empresarios deben quitarse de la cabeza la idea de que poner dinero es gastar y han de pensar que el gasto es inversión y que si ésta está bien hecha da pingües beneficios.

Ya hace cuatro años las elecciones de Hostecor acabaron convertidas en un sainete. Esperemos que mañana, gane quien gane, se impongan la cordura, la profesionalidad y el rigor. Esto no consiste en que todos sean amiguitos sino en que sean capaces de sumar voluntades y poner los intereses de la ciudad por encima de los personales. Y no por altruismo sino porque la unión hace la fuerza y ésa es la que da beneficios y llena las cajas registradoras. Aunque parezca mentira decir esto en esta ciudad.

Vender Córdoba

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 7 de diciembre de 2014 a las 8:20

Pasee usted hoy por Córdoba. Transite por la Judería y dese un salto al Patio de los Naranjos. Busque un lugar en el que comer en el entorno de la Ribera. Siéntese en una terraza a disfrutar del sol y del frío prenavideño. Cuando lo haga, mire a su alrededor con atención, escuche los sonidos de la calle, preste atención a las conversaciones de los cientos de turistas que se agolparán para entrar en la Mezquita, para comer una tortilla en el Santos, para conocer los jardines del Alcázar o para perderse callejeando en busca de la Sinagoga. Disfrute del momento, de esas personas de fuera que alaban esta ciudad, que destacan la limpieza del Casco Histórico, que se maravillan ante el ingente patrimonio que desborda sus miradas. Y créaselo. Hablan de Córdoba. Sí, de esta ciudad. Estarán a buen seguro estupefactos ante la contemplación de una urbe que es mucho más de lo que les habían contado cuando prepararon el viaje. Esa es Córdoba, una ciudad que nunca deja de sorprender, que maravilla a los visitantes y que camina hacia un récord histórico de turistas que cuando vuelven a sus casas ejercen de pregoneros de esta villa. Lo dicho, disfrute de sus palabras, que ya llegará el martes. Porque cuando llegue el martes, quienes deben ejercer de mensajeros de nuestras excelencias volverán a salir a la palestra a pelearse por un sillón, una palabra o una foto. Así de claro, así de duro y así de descarnado.

Así lo dejaron de manifiesto el pasado jueves unos pocos empresarios dedicados a vender esta ciudad allende nuestras fronteras en un acto que –perdón por la inmodestia– organizó este periódico en la Diputación. Allí, los profesionales que se dedican a traer personas a esta ciudad, a llenar los hoteles, las tabernas, los restaurantes y los monumentos, volvieron a clamar en el desierto en busca de un acuerdo; de la unidad necesaria para hacer las cosas bien; de un plan estratégico que tenga menos de plan y más de estratégico; de una reunión de intereses en la que todos salgamos ganando; del fin del yoísmo imperante para que triunfe el nosotros; de la introducción de un lenguaje de diálogo y cooperación entre las administraciones y los agentes sociales, de la implementación, en definitiva, de un sistema que nos sirva a todos y del que todos salgamos ganando.

Porque Córdoba debe vender su marca. Estamos ante un momento clave, cargados de infraestructuras, explotadas y por explotar, que nos pueden situar en el mapa de una economía, la de los congresos, que no tiene más que ventajas y cuyo sonido suena a caja registradora. Organizadores de congresos, profesionales de la joyería, la Universidad, el periodismo, empresarios de todo tipo y condición reclaman a gritos el fin de este ruido insoportable que hace que nos perdamos en la lucha por sillones apolillados mientras dejamos pasar los barcos del oro camino de otras ciudades. Gentes de todo tipo que reclaman a los políticos que se sienten y tracen un plan para esta ciudad; un plan duradero que supere los vaivenes electorales, un plan de traiga pan y trabajo a una Córdoba devastada por el paro. Y si luego alguien quiere hacerse una foto que se la pida a un turista. Pero que no joda más.

El lío de Nieto

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 5 de mayo de 2014 a las 11:19

No tengo muy claro el por qué de los continuos problemas que tiene el alcalde de Córdoba, José Antonio Nieto, con los grandes proyectos urbanísticos para la ciudad. Le está ocurriendo casi lo mismo que a sus antecesores, así que debo empezar a creerme que el síndrome de la bombonera –dícese de la zona que ocupa su despacho oficial en Capitulares– se ceba sobre los moradores del sillón regio municipal. Porque lo cierto es que no hay manera de que nada salga bien.

Primero fue el centro de congresos y convenciones –ahora rebautizado palacio de ferias– el que se presentó a bombo y platillo en un acto en el que se dijo que sólo faltaban unos flecos para empezar a trabajar. Eran los tiempos del arenismo militante y la euforia que embebía a los populares ante el que se creía inminente acceso al palacio de San Telmo hacía verlo todo de color de rosa. Luego vino el palo electoral y lo que tendría que haber sido un lugar con las obras hoy día muy avanzadas, permanece siendo un pabellón sin uso a la espera de los albañiles.

Después vino lo del mercado en el cine Andalucía. Anuncio sorpresa del regidor, Nieto se plantaba ante la ciudad con 6 millones de eurazos para hacer una moderna plaza de abastos que sirviese de revulsivo a una zona que languidece. La única condición del regidor era que lo apoyasen los placeros de la Corredera. Y, como era de prever, estos no lo hicieron. Debe ser que nadie le explicó al regidor cómo funciona en esta ciudad cualquier tipo de asociacionismo.

Y ahora toca la Biblioteca del Estado de los Jardines de los Patos. Cuando nadie se acordaba de ella y el proyecto vivía el sueño eterno, el Ministerio de Cultura –imbatible el amigo Wert– saca a licitación la obra, le pone precio y plazos y deja a todos pasmados. Tan pasmados que hasta el alcalde anda ahora porfiando del proyecto y pidiendo que se lo lleven al solar de Miraflores, que anda triste y cariacontecido después de que el Palacio del Sur –el gran homenaje a la maqueta– feneciera víctima de la inanición. Tan triste está el lugar que al alcalde se le ha ocurrido llevarse allí la biblioteca, como si los solares fueran iguales y los proyectos asimilables.

Así que llegamos hasta aquí con un proyecto soñado que no es (por ahora), otro prometido que no fue (por los comerciantes) y otro posible que no se quiere que sea, aunque –en otro homenaje de esta ciudad a la herencia del gran Marx (Groucho)– si tiene que ser será. Un lío. Y uno se pregunta si realmente es todo tan difícil. Si es tan complicado pararse a pensar que quizás no es el momento para dejar tantos millones en el Parque Joyero, o si quizás no es hora de gobernar y hacer en el cine Andalucía algo sin miedo al qué dirán (o harán) los demás, o si ponerle pegas a un proyecto de 13 millones que generará empleo no es más bien una pataleta un tanto irresponsable que una postura sensata y razonada.

Lo dicho, un lío. Estoy que no me aclaro. Será que la alergia me tiene más alelado que de costumbre.

 

El interés de Córdoba

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 7 de abril de 2014 a las 9:52

En estos días en los que vemos fracasar el proyecto de Capitalidad Cultural Europea de San Sebastián para 2016, uno recuerda aquel día de junio de 2011 en el que se soterraron los sueños de Córdoba. Vienen a la memoria el chasco y la decepción, los cordobeses que acudieron a Las Tendillas, la impotencia por una injusticia y la unidad de una ciudad alrededor de un sueño. De eso han pasado ya casi tres años, tiempo más que suficiente para que  a muchos se les haya olvidado que hubo un tiempo en el que los partidos caminaban de la mano por el bien de Córdoba. Lamentablemente, de eso no queda nada ya. Es una pena observar cómo, semana tras semana, el interés común es el menor para una clase política empeñada en mirar sólo hacia sí misma bajo la premisa del cuanto peor, mejor.

El último capítulo de esta historia interminable lo hemos tenido el viernes con el anuncio de la Consejería de Fomento de que exigirá al Ayuntamiento la devolución del coste del Centro de Recepción de Visitantes si no modifica sustancialmente el pliego de adjudicación. Dice el departamento de la cordobesa Elena Cortés –la misma que dice que el metrotrén es un “juguetito electoral”– que lo que pretende licitar el Consistorio es una chapuza, entre otras cosas, porque aspira a  que el adjudicatario pague los muebles, porque registra un bar y porque incluye a la empresa privada. Zape, empresa privada caca. Para eso estamos todos los cordobeses, para pagar los muebles de un edificio público. Si leen ustedes hoy este periódico, verán que Fomento lo que quiere es seguir con el pliego de 2011 del cogobierno entre IU y PSOE, en el que se establecía que los cordobeses debíamos aflojar 300.000 euros por amueblar el sitio porque tenemos mejor gusto que nadie. Además, se imponía un bar que podía abrir más horas que el centro de recepción, pero no porque fuese una terraza de copas, que va, sino supongo que para disfrutar de las vistas del río. Todo esto entre lindezas como 10.000 euros para una mesa o 40.000 por la asesoría del que diseñó los muebles.

Se ve que en Fomento no han asumido aún muy bien que estando el patio como está parece mejor que sea el adjudicatario el que corra con los gastos a que lo haga una ciudadanía exhausta a la que esos dineros seguro que le vienen mejor para empleo que para modernas sillas. Pero claro, lo que a usted o mi nos pueda interesar jamás es lo que le interesa a nuestros gobernantes, más pendientes de chincharse unos a otros que de darle futuro y horizonte a la ciudad. En el centro de visitantes como en el metrotrén, el centro de convenciones, el aeropuerto, la Corredera, las naves eternas de la Colecor o los planes de empleo. El interés de Córdoba, que usted lo sepa, no es el de los cordobeses, masa de borregos incapaces de saber lo que quieren. El interés de Córdoba es el de sus ¿elites?  dirigentes. Que le quede claro. Que es usted un ignorante y debería saber que estamos mucho mejor con todo cerrado. ¿Para qué vamos a mejorar con lo bien que se vive aquí?

Córdoba apetece

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 23 de febrero de 2014 a las 10:27

“Córdoba debe vivir del turismo”. “Si queremos tener futuro debemos potenciar los valores patrimoniales, culturales y gastronómicos de Córdoba para crecer”. “Hay que aprovechar al máximo la espléndida situación geográfica de Córdoba para atraer a los turistas a la ciudad y la provincia”. Estas son solo tres de las afirmaciones que uno lleva años y años escuchando en todos los foros, debates, campañas electorales y encuentros de medio pelo en los que ha participado y en los que se ha hablado sobre la relevancia que el sector servicios tiene en la economía provincial. Posiblemente, este sea el tema más manido y trillado de la actualidad -salvado sea con perdón el mausoleo del centro de congresos en sus diversos proyectos- y, como tantos otros en nuestra ciudad, el que menos ha avanzado en los últimos tiempos.

Córdoba se caracteriza por la capacidad que tiene de generar conciliábulos en los que se despelleja a todo Quisque y se aporta poco. Una característica que se completa con la capacidad para crear asociaciones u organizaciones en las que lo primero es la cuota y el capítulo uno y después, ya si hay ganas, se habla de todo lo demás. Eso sí, sin tampoco volvernos locos ni embarcarnos en grandes aventuras que eso de doblar la raspa más de lo estrictamente necesario está feo. Y así nos va.

Por todos estos motivos, el nacimiento de Córdoba Apetece surge en el horizonte como un soplo de aire fresco. Y no porque nazca de las cenizas de la boqueante Hostecor, víctima esta de sus contradicciones, miopías y falta de ambiciones, sino porque lo hace de la mano de empresarios jóvenes, de emprendedores que en tiempos de penuria económica han tenido el valor de crear negocios, de incrementarlos o de diversificarlos. Son estos empresarios los que le hacen falta a la ciudad. Los que miran al futuro con otros ojos, los que están innovando en un sector tradicional, los que tienen claro que al turista hay que traerlo en parihuela si hace falta, darle bien de comer, ofrecerle una buena visita guiada a la ciudad, ponerle un hotel al alcance de su bolsillo e invitarle a una copa por la noche para que se quede y gaste más y mejor. Son estos emprendedores los que más claro tienen qué hacer, quizás porque su edad les impone mirar al futuro de otra manera sabedores de que a este paso la jubilación será el lujo de muy pocos.

Por todo ello, Córdoba Apetece suena bien e invita al optimismo. Ahora sólo cabe esperar que no acabe fagocitada por las envidias palaciegas, los enfrentamientos miopes, los bastardos intereses políticos y, sobre todo, por la envidia y la parálisis que tanto daño le ha hecho a esta ciudad. El futuro de Córdoba ha de ser joven. La sociedad del siglo XXI exige nuevas formas, revoluciones que surjan desde el respeto y el reconocimiento a lo que otros hicieron antes. En éste y otros muchos ámbitos. Así que bienvenidos sean estos osados. Que la fuerza les acompañe.

Costuras y remiendos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 9 de febrero de 2014 a las 12:04

Si hay algo que está marcando ese mandato municipal, al margen, claro está, de la ruina de crisis esta que no quiere irse, es la capacidad del equipo de gobierno de meterse solo en problemas. En un tiempo de práctica inexistencia de la oposición municipal –salvo honrosas y muy escasas excepciones-, se supone que el PP debería estar transitando por pacíficas aguas apoyado en su mayoría absoluta. Si miramos atrás, los recortes, o más bien ajustes, que se han hecho han tenido escasa contestación social, tanto porque los despidos han sido escasos como porque los sindicatos tampoco están para salir  mucho a la calle a reclamar nada. No ha habido huelgas de basura o transporte ni cierre de organismos oficiales. Si a esto le unimos que cuando la oposición quiere moverle el patio a Nieto con temas como el vallad del parque de los teletubbies son los propios vecinos los que la dejan en e evidencia podemos inferir que no hay nada, en fin, que enturbie el normal funcionamiento de un equipo que bastante tiene con lograr que las arcas tengan a final de mes para pagar las nóminas (y ahí se está cumpliendo). Sin embargo, no es así.

 

El ambiente en el seno de los chicos de Nieto dista de ser el mejor y cada vez que el alcalde se despista le estala un fuego. Hay quien dice que el lío del PP andaluz ha tenido un efecto profundo sobre el día a día en Capitulares, ya que los eternos rumores sobre la marcha o permanencia del regidor han generado cierta sensación de inestabilidad que ha devenido en algo de caos. Es más, no son uno ni dos los ediles que están como locos porque José Luis Sanz, o la madre Teresa, presente su candidatura y se cierre al fin esta polémica para poder volver así a centrarse en lo que toca. Dicho en otras palabras, que el alcalde fije los ojos definitivamente en la ciudad y ponga algo de orden en su patio.

 

Queda poco más de un año para las municipales y, como es normal, la oposición despierta de su eterno letargo para poner en aprietos a los que gobiernan. Sin embargo, más allá de eso lo que preocupa es que a este paso no hace falta que los de la bancada contraria hagan nada. A semana que pasa, son los propios ediles populares los que se meten en charcos. En las tres últimas semanas hemos visto la “bochornosa” –Luis Martín dixit- situación que hay en la Gerencia con la salida de su súpergerente y  la parálisis que sufre s plan de saneamiento. Hemos asistido al vodevil del coche de Carmen Sousa, auténtico ejemplo de cómo no gestionar un asunto de imagen pública que, mucho me temo, acabará el martes con un edificante discurso de defensa basad en el “y tú más”. Y, el viernes, asistimos atónitos cómo la presentación de los actos del Carnaval se convertía en un cuero a cuerpo entre el presidente de los carnavaleros y la edil del ramo sobre las deudas de unos y las imposiciones de otros que acabará hoy en una nunca conocida marcha de protesta por las calles del centro. Si a esto le unimos que en los Patios ya hubo follón el año pasado, que para la Feria las posturas distan mucho de estar cercanas y que seguimos sin centro de congresos, Caballerizas o centro de visitantes de la Ribera concluimos que a Nieto le crecen los enanos en casa sin necesidad de contratarlos fuera. Si esto sigue así, el líder y su guardia pretoriana no van a tener horas para tapar los agujeros de una tropa a la que comienzan a vérsele demasiado las costuras. Y no hay tiempo para muchos remiendos.