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Repintar el Mayo Festivo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 22 de mayo de 2016 a las 8:15

Ya estamos en Feria. El epílogo del Mayo Festivo. La explosión de disfrute de Córdoba para decirle adiós a su mes más grande. Serán cientos de miles las personas que pasen por las casetas de El Arenal. Comidas, bebidas, bailes y risas convertirán este semana en un oasis en el duro día a día cordobés. Llegado este momento cabe pararse a reflexionar sobre el futuro. Mayo es para Córdoba el escaparate de la ciudad al mundo. Desde la Cata del Vino hasta la Feria, pasando por las Cruces y los Patios, centenares de miles de personas han paseado nuestras calles, comido en nuestras tabernas y dormido en nuestros hoteles. Tosas se han ido con la sonrisa dibujada en el rostro y encantadas de las maravillas que ofrece esta ciudad. Lejos de caer en la complacencia hemos de plantearnos urgentes y perentorios cambios para que el éxito que vivimos en estos últimos años no acabe devorando a las celebraciones.

El mejor ejemplo de reinvención positiva es la Cata del Vino, que ha sido capaz de abrirse hacia la juventud. Con una política sin miedos, decidida y rompedora. El éxito de la afluencia de público en esta edición demuestra el buen momento por el que pasa esta celebración. Apoyada además por una nueva generación de bodegueros que abordan el futuro con nuevas y valientes propuestas.

Las Cruces son la otra cara de la moneda. Frente al encuentro de barrio y vecinal de antaño vivimos hoy, sobre todo en el centro, una eclosión salvaje de botellones, una especie de convención nacional de despedidas de solteros. Esta realidad amenaza con llevarse por delante una fiesta que ha perdido su norte en los últimos años. Hemos de tener cuidado pues Granada ha pagado caro las consecuencias de la fiesta desbocada.

Luego están los Patios. Víctimas este año de la lluvia, aun así han mantenido la cifra de visitantes. Más allá de la absurda guerra de cifras, sí que urge sentarse desde ya a rediseñar el Festival. Es hora de que los cuidadores de Patios hagan oír su voz, se les tenga en cuenta y remunere su esfuerzo. Es momento de analizar cuál es modo en el que deben gestionarse las visitas, si es necesario ampliar el periodo de apertura y si hay alguna manera de evitar las polémicas que cada concurso surgen.

Y acabamos con la Feria, que acaba de comenzar. Como siempre, vemos menos casetas. Días de lleno a reventar y otros de vacíos clamorosos. Volveremos a asistir al bochornoso macrobotellón del miércoles y a preguntarnos por qué es tan difícil aplicar otros modelos exitosos de feria a la celebración de nuestra ciudad.

Son muchas tareas las que tiene el Ayuntamiento ante sí en los próximos meses para no volver a dar la vergonzosa sensación de improvisación que se ha vivido en este Mayo Festivo. Esta ribera estará atenta a cuanto se haga en pos de nuestro mes por excelencia, pero lo hará ya desde tierras onubenses. La ribera del Guadalquivir se cambia por la del Atlántico. Después de doce años toca mirar hacia otros puertos. Con el recuerdo de lo vivido aquí. Lo bueno y lo menos bueno. La melancolía de la distancia y el agradecimiento sincero a cuantos han querido ver Córdoba asomados a este balcón. Gracias.

Los Patios como síntoma

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 8 de mayo de 2016 a las 7:55

Desde que el mundo es mundo, la Navidad cae el 25 de diciembre, los Reyes Magos vienen el 6 de enero, y el puente de la virgen es el 15 de agosto. Son fechas fijas en el calendario que todo el mundo tiene claras. Tanto como que en Córdoba se celebran en mayo las Cruces, los Patios y la Feria. Esa idea clara no parece que la hayan tenido en determinados salones de mando de Capitulares. Concretamente, quien no lo ha tenido nada claro durante estos diez meses ha sido la edil de Promoción de la ciudad, Carmen González, encargada de gestionar todos los fastos del Mayo Festivo. La edil no parece que en estos diez meses haya mirado el almanaque y se nos ha ido de baja de maternidad dejando, valga la expresión, el patio por recoger. Su negligencia derivó en el escandaloso modo en el que ha salido a concurso el control y la guía de los Patios. Tal ha sido el desastre que los controladores -que no olvidemos que son personas en paro-, a punto estuvieron de plantarse ante el misérrimo sueldo que les planteaban. El jaleo fue mayúsculo y obligó incluso a la edil a dar la cara para salvar la situación. Se ve que hubo reacción desde Capitulares, lo cual nos demuestra que hay alguien vivo en la parte socialista del cogobierno.

POSADA DEL POTRO

Isabel Ambrosio, el jueves durante la recepción a la delegación de la ciudad alemana de Núremberg en la Posada del Potro.

Sin embargo, el caos y la pésima gestión de la puesta en marcha de la principal fiesta de Córdoba es evidente y pone de manifiesto que la parte socialista del gobierno sigue estando a por uvas. Tanto, que la alcaldesa y su primer teniente de alcalde tardaron 24 horas en salir a pedir perdón por el sainete. Y lo hicieron sólo después de que el primer teniente de alcalde, Pedro García, ya lo hubiera hecho aunque los Patios no sean de su negociado. Está bien que la alcaldesa dé la cara de vez en cuando y asuma sus culpas, algo loable por inusual en la política, pero eso no obsta para darnos cuenta de que Isabel Ambrosio está rodeada por un equipo que hace aguas de manera alarmante. Salvo honrosas excepciones, hay momentos en los que parece que una epidemia se ha llevado por delante a los ediles socialistas, desaparecidos en combate la mayor parte de los días. Cunde por la ciudad la sensación de que lo recorrido de este mandato se parece mucho a la nada.

La regidora tiene que coger definitivamente las riendas de la ciudad y exigir a su equipo que funcione, que dé resultados o que, al menos, no dé problemas. Diligencia y dedicación son exigibles para quienes optaron voluntariamente por llevar la ciudad. Córdoba no puede estar en manos de un cogobierno incapaz de velar por una fiesta que es su mejor tarjeta de presentación. Si no fuera por la dedicación, el esmero y el cariño de los cuidadores de los Patios no sabemos qué podría ocurrir con el festival. Ambrosio debe exigir responsabilidades a quienes no saben afrontarlas y, si es necesario, reformar en profundidad su equipo aprovechando que se acerca su primer año de vida. Lo ocurrido con los Patios es sólo un síntoma de una enfermedad mucho mayor, más profunda y que va camino de infectar a todo nuestro organismo. Si en esta ciudad nos cargamos la única industria que nos funciona de verdad, el turismo, vamos aviados y no se sabe bien de qué vamos a vivir. Porque lo que está claro es que de la sonrisa, la ciudad amable y la buenas palabras no parece que salgan las nóminas necesarias para mantener a los 350.000 que vivimos aquí. Urge una reacción, pase por donde pase y cueste lo que cueste. Es hora de gobernar.

Es Medina Azahara

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 14 de febrero de 2016 a las 6:45

Paco Luque es profesor de historia en Córdoba. En diciembre le entregaron el premio Hernán Ruiz por su defensa del patrimonio de la ciudad en un acto que rebosó emotividad en el que se demostró que Luque es más maestro que profesor a tenor de los aplausos que le dedicaron sus enfervorecidos alumnos. En su discurso de agradecimiento, uno de los más sentidos que uno ha escuchado en defensa del tesoro de ciudad que tenemos, dijo que Córdoba  es como “un libro que se lee con los pies”. Una forma preciosa de definir la ciudad, de invitar a pasearla para descubrir en cada esquina, rincón o ventana un trozo de historia, un misterio o un sueño. Paco Luque es uno más de esos luchadores porque Córdoba valore la maravilla que es. Tenemos un casco histórico que ya quisiera cualquier otra de las ciudades de España, coronado por una Mezquita que también es catedral y que por mucho que uno la visite sigue dejando ojiplático. Pero no sólo tenemos eso. Contamos también con un yacimiento situado a escasos cuatro kilómetros del centro de la ciudad que es memoria del esplendor omeya: Medina Azahara.

Esta semana, expertos de todo el mundo se han reunido en Córdoba para destacar su valor y para apoyar el camino a la declaración de la ciudad palatina como Patrimonio de la Humanidad. Un reconocimiento que llegará con mucho retraso, pero que debe llegar porque al fin parece que hay suficiente consenso como para que los políticos no lo estropeen. En el marco del congreso participó el jueves Pepe Escudero, director y caballero andante del yacimiento. Poco dado a las palabras altas, lanzó un SOS para que Medina Azahara reciba inversión, se adecente, se una a la ciudad. En definitiva, para que los presupuestos logren que las visitas sean más agradables y mejores. (De la parte técnica ya se encargan él y su magnífico equipo). Medina Azahara es la gran olvidada del patrimonio cordobés. No tiene autobús, no tiene buena señalética de llegada y, además, cuenta con una sede-museo que cada vez más vive de espaldas al objeto de su existencia. Medina Azahara es la joya de la corona. Esa hermana pequeña de la familia a la que  pocos hacen caso, pero que con el paso de los años luce espléndida su beldad. La cuarta pata del patrimonio de la humanidad que conforman el casco histórico, la Mezquita y los Patios.

En su discurso de recepción del Hernán Ruiz, Paco Luque señaló que hay que defender el patrimonio, que es nuestra obligación y lamentó los ataques que sufre el mismo. “¿Qué bastardo puede atacar al patrimonio?”, dijo. En esa línea podemos preguntarnos qué obtuso puede seguir dándole la espalda al yacimiento. Qué estratega puede continuar pensando que el crecimiento de Córdoba no tiene en Medina Azahara un socio extraordinario. Recientemente, Endesa ha firmado un acuerdo para iluminar el yacimiento, grandísimo avance para conseguir lo que desde hace muchos años se demanda. La ciudad de Abderramán III debe ser un lugar de atractivo nocturno, una ventana para acoger múltiples actividades de carácter singular.

Esta semana, expertos de todo el mundo han venido a contarnos la maravilla con la que contamos. Suena extraño que vengan de fuera a hablar bien de los nuestro. Esperemos que esto sirva para que los cordobeses nos enteremos y para que nuestras administraciones apuesten de verdad por hacer de la ciudad palatina esa cuarta pata patrimonial que nos sirva como impulso turístico. ¿Tan difícil es entenderlo?

Neoconservadores de la tradición

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 17 de mayo de 2015 a las 8:52

Esta Córdoba de nuestras entre telas no dejará nunca de sorprendernos. Su ancestral tendencia a vivir entre el péndulo y la discreción acaba por llevarnos a descubrimientos que, una vez reflexionados, nos dejan patidifusos. De pronto un día, entre ducha y lavado de dientes, uno se da cuenta de que caminamos hacia la definición de un nuevo grupo social de esos que evolucionan con el paso de los años desde la defensa de unos postulados hasta el encastillamiento en otros. Todo ello, por supuesto, con la misma vehemencia.

Viene esto al caso porque en este mes de mayo se observa, no sin cierta sorpresa, que en determinados sectores de esta ciudad se está tendiendo a realizar una defensa de nuestras tradiciones centrada en la recuperación de la esencia frente el éxito turístico. Los llenos en la Cata, las Cruces, los Patios y el más que previsible de la Feria nos están sirviendo para alumbrar una suerte de nuevo grupo social que denuncia la masificación y pérdida de sentido de nuestras fiestas por mor de un interés pecuniario y casi que bastardo. Nada habría que decir si esta forma de pensar procediese de los tradicionalistas de siempre, esos vinculados más bien a las capas más conservadoras e inmovilistas de la ciudad. Pero hete aquí que no es así, que este nuevo grupo proviene de ámbitos ideológicos hasta ahora situados en las antípodas de los de siempre. Es más, muchos de quienes ahora denuncian lo mal que está todo son los que hace apenas quince días eran ardientes defensores de la libertad individual, del carpe diem y la apertura de los muros que han mantenido a Córdoba lejana y sola. Son los neoconservadores.

Este grupo social es muy activo en redes sociales, se mueve ideológicamente entre la gauche divine cordobesa y el movimiento supuestamente no alineado y hay que reconocer que tiene una capacidad de impacto en ciertos sectores de opinión. Son estos los que muestran fotografías de la basura tras las Cruces, imágenes de las colas en los Patios y mezclan el ataque a las casetas privadas con la denuncia del botellón en la Feria. Es un colectivo que pregona que la ciudad está perdiéndose por el vil metal y más o menos prostituyendo lo que ha sido para salir del agujero de la crisis económica.

Siendo como son muy respetables sus críticas cabría ponerles la pega de que estos ataques se realizan siempre desde cierta atalaya revestida de intelectualidad y ni proponen alternativas ni ofrecen soluciones. Suelen ser ataques en los que se tiende a pasar por alto que el boom turístico de la ciudad es lo único que nos está sacando de la crisis, a la espera de que otros sectores muy prometedores terminen de cuajar sus alternativas. Se ignora así que tras tanto visitantes hay salidas laborales y oxígeno para largos dramas familiares.

Sin negar que el mayo necesita ser revisado a fondo, y admitiendo que lo suyo es ver los Patios tranquilos y sin bullas, cabría pensar que tanta visión neoconservadora tiene más que ver con los intereses y comodidades individuales que con los beneficios comunes. Un poco con el “yo me lo merezco y tú te apañas como puedas”. Y eso, además de neoconservador, es bastante miope.

Lo importante y lo accesorio

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 12 de mayo de 2015 a las 6:00

En todas las campañas electorales surgen temas transversales –palabra fetiche en la política actual– que modifican en cierta medida la previsión argumental de los partidos. Del mismo modo, existen otras cuestiones menores para el ciudadano pero inmensas en la deformada visión partidista que se sacan a la palestra reiteradamente con el único objetivo de echar leña al fuego. Es la diferencia entre lo importante y lo accesorio.

En Córdoba, importante es la generación de empleo y riqueza. Accesorio prácticamente es casi todo lo demás. Empleo y riqueza está creando el turismo en estos últimos años, un sector que se ha convertido casi en el único refugio de los empresarios y en el que se está dando una profesionalización extraordinaria de un tiempo a esta parte. Eso es importante y aún más lo es que en una fiesta como la de los Patios –que deberá someterse a examen profundo a partir de la composición del nuevo gobierno municipal– haya quien esté sacando beneficio de forma poco ejemplar. He aquí un tema clave que amenaza con dinamitar la recuperación y con despeluchar a la gallina de los huevos de oro antes de que haya puesto media docena. Pero de eso no se habla.

Accesorios son los debates futiles y eternos tan propios de esta ciudad. Ayer hubo uno para tratar por enésima vez de la situación de la Mezquita-Catedral, monumento que en cuatro meses ha superado ya el medio millón de visitas. Los partidos –salvo el PP en una decisión de esas poco hábiles– se sentaron para discutir si la propiedad debe ser pública o no, sobre si los curas son buenos o no o sobre si hay que llamarle Mezquita o Catedral. El tema, que merece una tesis doctoral, no parece realmente una preocupación del común de los cordobeses, sino de una parte bastante pequeña y poco representativa. Además, se supone que los partidos respetan (o deberían al menos hacerlo) las decisiones del Parlamento andaluz, del Congreso y de los jueces que andan dirimiendo las denuncias presentadas.

Se supone que las campañas electorales han de servir para presentar propuestas y abordar asuntos de futuro y proyectos de ciudad. Para los debates estériles y buenistas ya tenemos los plenos que vendrán a partir del día 25.

Costuras y remiendos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 9 de febrero de 2014 a las 12:04

Si hay algo que está marcando ese mandato municipal, al margen, claro está, de la ruina de crisis esta que no quiere irse, es la capacidad del equipo de gobierno de meterse solo en problemas. En un tiempo de práctica inexistencia de la oposición municipal –salvo honrosas y muy escasas excepciones-, se supone que el PP debería estar transitando por pacíficas aguas apoyado en su mayoría absoluta. Si miramos atrás, los recortes, o más bien ajustes, que se han hecho han tenido escasa contestación social, tanto porque los despidos han sido escasos como porque los sindicatos tampoco están para salir  mucho a la calle a reclamar nada. No ha habido huelgas de basura o transporte ni cierre de organismos oficiales. Si a esto le unimos que cuando la oposición quiere moverle el patio a Nieto con temas como el vallad del parque de los teletubbies son los propios vecinos los que la dejan en e evidencia podemos inferir que no hay nada, en fin, que enturbie el normal funcionamiento de un equipo que bastante tiene con lograr que las arcas tengan a final de mes para pagar las nóminas (y ahí se está cumpliendo). Sin embargo, no es así.

 

El ambiente en el seno de los chicos de Nieto dista de ser el mejor y cada vez que el alcalde se despista le estala un fuego. Hay quien dice que el lío del PP andaluz ha tenido un efecto profundo sobre el día a día en Capitulares, ya que los eternos rumores sobre la marcha o permanencia del regidor han generado cierta sensación de inestabilidad que ha devenido en algo de caos. Es más, no son uno ni dos los ediles que están como locos porque José Luis Sanz, o la madre Teresa, presente su candidatura y se cierre al fin esta polémica para poder volver así a centrarse en lo que toca. Dicho en otras palabras, que el alcalde fije los ojos definitivamente en la ciudad y ponga algo de orden en su patio.

 

Queda poco más de un año para las municipales y, como es normal, la oposición despierta de su eterno letargo para poner en aprietos a los que gobiernan. Sin embargo, más allá de eso lo que preocupa es que a este paso no hace falta que los de la bancada contraria hagan nada. A semana que pasa, son los propios ediles populares los que se meten en charcos. En las tres últimas semanas hemos visto la “bochornosa” –Luis Martín dixit- situación que hay en la Gerencia con la salida de su súpergerente y  la parálisis que sufre s plan de saneamiento. Hemos asistido al vodevil del coche de Carmen Sousa, auténtico ejemplo de cómo no gestionar un asunto de imagen pública que, mucho me temo, acabará el martes con un edificante discurso de defensa basad en el “y tú más”. Y, el viernes, asistimos atónitos cómo la presentación de los actos del Carnaval se convertía en un cuero a cuerpo entre el presidente de los carnavaleros y la edil del ramo sobre las deudas de unos y las imposiciones de otros que acabará hoy en una nunca conocida marcha de protesta por las calles del centro. Si a esto le unimos que en los Patios ya hubo follón el año pasado, que para la Feria las posturas distan mucho de estar cercanas y que seguimos sin centro de congresos, Caballerizas o centro de visitantes de la Ribera concluimos que a Nieto le crecen los enanos en casa sin necesidad de contratarlos fuera. Si esto sigue así, el líder y su guardia pretoriana no van a tener horas para tapar los agujeros de una tropa a la que comienzan a vérsele demasiado las costuras. Y no hay tiempo para muchos remiendos.

La gallina de los huevos podridos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 19 de enero de 2014 a las 10:26

Dice el informe de invierno de Analistas Económicos que Córdoba va a crecer este año un 0,7%, una buena cifra aunque esté a cuatro décimas de la media andaluza. El texto coloca como las provincias que más se van a desarrollar a Málaga y Granada, ambas impulsadas por el turismo. La llegada de visitantes es lo que mantiene con vida a nuestra comunidad. No es que esto sea malo, pero sigue convirtiendo nuestra economía en algo débil que depende en exceso de coyunturas y modas. Y, según el informe, la moda de Córdoba decayó el año pasado tanto como las de Sevilla o Jaén, algo preocupante.

Este mal dato nos lleva a reflexionar sobre el modo en el que el turismo esta gestionado en la ciudad. La sanción a Hostecor desvelada por El Día ha puesto sobre la mesa la pésima situación en la que se encuentra la asociación encargada de velar por los intereses del sector en Córdoba. El presidente de la organización, Antonio Palacios, afirma en una carta que su negociado está bastante mal, pero, en lugar de pedir un cierre de filas, se dedica a lanzar duras acusaciones contra quienes él considera que intentan torpedearle. Hostecor se desangra por una evidente mala gestión, una situación económica que viene muy de largo y la evidente falta de visión de un sector que se ha convertido en una especie de viejo achacoso al que no se le escuchan propuestas un positivo y se limita a poner pegas y jugar a la contra en defensa de miopes intereses gremiales.

A todo ello hay que sumar que el Ayuntamiento, que ve en el turismo la punta para recuperar la economía cordobesa, está lejos de gestionar bien este vital asunto. A los vaivenes en el Consorcio de Turismo, desaparecido en combate, se une la incapacidad para impulsar iniciativas clave como el centro de recepción de visitantes de la Ribera, la gestión de las Caballerizas o el incremento de la planta hotelera como solución a los abusivos precios que marcan el destino cordobés durante los meses de mayor interés. Es cierto que se han dado algunos pasos, pero que se han quedado cortos. Tampoco ayuda que en iniciativas como la capitalidad gastronómica o la ciudad europea del deporte, que tampoco es que nos vayan a sacar de pobres, dé la impresión de existir una absoluta falta de previsión y un programa de actuaciones claro.

La gallina de los huevos de oro de esta ciudad tiene forma de turista. Mientras no seamos capaces de adoptar medidas comunes, abandonar las visiones aldeanas y sentarnos en una mesa para abordar un plan de acción conjunto y serio no habrá manera de impulsar el crecimiento de esta ciudad. Si Hostecor es cada día más un boxeador sonado, los hoteles siguen empeñados en freír a los turistas con tarifas inasumibles y el Ayuntamiento no toma de una vez por todas el mando de la promoción, los informes económicos seguirán señalando que nuestro enorme potencial se escapa en los autobuses con destino a Sevilla, Granada o Málaga. Podemos tener una gallina que ponga huevos de oro; la pena es que como no la cuidemos estos pueden salir directamente podridos.

Mayo Festivo, ¿salvador?

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 5 de mayo de 2013 a las 9:42

Todos los años iniciamos el Mayo Festivo felices porque llega la hora de divertirse, de disfrutar de Córdoba llena de turistas y de pasarlo en grande con la familia y amigos con lo mejor de nuestras tradiciones. Todos los años escuchamos a los hoteleros y hosteleros decir que gran parte de su futuro se juega en este mes, a la vez que no son pocas las asociaciones, hermandades y colectivos diversos que fían al resultado de las cajas que hagan en alguna de las celebraciones la posibilidad de afrontar proyectos de uno y otro calado para el próximo año. Todos los años, en definitiva, hacemos del Mayo Festivo una especia de altar de salvación para superar nuestros males y alegrar nuestras tristezas. Este año, aún más necesario es que estos 30 días funcionen bien porque el grado de asfixia que sufren demasiadas personas en la ciudad es ya insostenible. Sin embargo, este Mayo Festivo es determinante por otra serie de cuestiones que van más allá de la liturgia repetida de cada año. En esta ocasión, la apertura del Mercado Victoria, la declaración como Patrimonio de la Humanidad de los Patios o la presentación de un proyecto serio para remodelar la Feria de Nuestra Señora de la Salud nos deben llevar a analizar algo más en profundidad lo que nos jugamos estos 30 días. Nos jugamos, en definitiva y de una vez por todas, dar ese salto de calidad y ese impulso definitivo del que tanto se habla pero muy pocas veces se concreta.

El Mercado Victoria, por ejemplo, supone una osada apuesta por colocar a la ciudad en la primera división del ocio gastronómico en una iniciativa que se ha realizado con mucha cabeza y en la que los propios dueños de los puestos tienen claro que con buenos precios y mejor calidad se aseguran un futuro mejor. Si esto ocurre y hay éxito en el tiempo, los hoteles verán incrementadas sus visitas, sus noches vendidas y sus cuentas de resultados. Los mismos hoteles que dicen ahora que la cosa va bien porque han bajado los precios –como si fuera normal pagar 200 euros por una noche en Córdoba como ha ocurrido hasta la presente–. Si Córdoba no incrementa sus pernoctaciones se debe también a que la planta hotelera de la ciudad es escasa, está poco repartida y ha tenido históricamente escasa capacidad de autocrítica. Lamentar con la que está cayendo que pese al incremento de visitas se ingresa menos es intentar hacerse trampas a un solitario que ya tiene las cartas muy marcadas.

Si mejora la oferta lúdica y hacemos más asequibles las pernoctaciones seguro que el impulso brutal que los Patios van a dar a Córdoba a partir de esta semana se podrá canalizar mucho mejor hacia un incremento de la calidad de vida de los cordobeses. Si nada se tuerce, lo que va a vivir Córdoba en este Festival de Patios va a ser un aluvión sin precedentes y de cómo se sepa gestionar el mismo depende buena parte de nuestro futuro. Superadas las críticas a la plataforma de reservas, y asumido que será imposible controlar las visitas sólo a través de la web, lo que toca es estar preparado y no dar la impresión de ciudad provinciana de ataque fácil y crítica destructiva. Este Mayo Festivo es especial. Actuemos como si lo supiéramos que ya habrá tiempo de lo demás.

Los Patios, sus dueños y los pegos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 17 de marzo de 2013 a las 10:00

Recibir más ayudas y cobrarlas antes; utilizar los viveros municipales para obtener las plantas que necesiten; más control policial en el concurso para evitar aglomeraciones; mantener los premios del festival, y permitir el acceso a todo el que llegue, sin limitaciones ni reservas previas. Estas son las principales reivindicaciones que el medio centenar de propietarios de patios que participan cada año en el concurso le pusieron encima de la mesa el miércoles al Ayuntamiento. Lo hicieron los propietarios, no las asociaciones ni los mediadores internacionales, sino lo que cuidan 365 días unos recintos que se abren a Córdoba dos semanas. A mi me parecen lógicas, abrumadoramente lógicas. Y me explico.


El 6 de diciembre de 2012, la Unesco declaraba Patrimonio Intangible de la Humanidad a la fiesta de los Patios. Se reconocía una tradición de muchos años, muchísimos, que es única en el mundo y que se sustenta en el mimo, cuidado y generosidad de quienes durante 15 días permiten a los demás mortales pasear por el interior de sus casas, imbuirse de colores y olores y disfrutar de un espectáculo de belleza sin par. No se premiaba a instituciones, ni a asociaciones, ni a medio pensionistas de la subvención y la mano fácil. Se premiaba a Leonor, a Juan, a Blanca, a Antonio, a Francisco, a Josefa…

El 13 de marzo de marzo de 2013, tres meses y una semana después de la buena nueva, el Ayuntamiento convocaba a sus salones a los premiados para consensuar unas bases que decía haber consensuado ya y para certificar que esos dos meses de trabajo silencioso que el edil Torrico decía haber hecho habían servido para poco. Porque eso de reinventar el concurso con plataformas on line –bien costeadas, por cierto– que limiten el acceso el fin de semana no parece la mejor idea; sobre todo cuando esa plataforma ni está ni se le espera a un mes y medio del concurso. La idea podría estar bien para controlar en cierto modo las aglomeraciones, pero carece de valor si se lanza tarde, sin flexibilidad y sin consenso. Y tienen razón los propietarios cuando dicen que ellos no impiden la entrada de un autobús de turistas, o de uno solo, que no se haya enterado de la historia. Por otro lado, el Consistorio aboga por eliminar los premios este año para reconocer a todos los recintos y evitar que los galardones llenen unas y zonas y vacíen otras. Y no me parece mala idea, siempre y cuando quienes son premiados estén de acuerdo, que no es el caso. Y si no es el caso, a lo mejor debería tenerse en cuenta que sin Patios no hay Concurso y sin Concurso no hay Unesco y sin Unesco no hay turismo y sin trismo no hay empleo y sin empleo no hay… nada.

La improvisación y el empecinamiento del PP en aplicar la mayoría absoluta fuera del salón de plenos nada bueno puede traernos. Quizás un toque de humildad, de asunción de errores, vendría bien para que Córdoba aproveche lo que se prevé sea una avalancha de turistas. Y si en ese diálogo tenemos que entrar todos, hagámoslo. Del propietario al concejal, pasando por la oposición, los medios y los hosteleros –grandes beneficiados y nada colaboradores–. Pero no hagamos más el cordobés. No matemos a la gallina de los huevos de oro. Dejémonos de pegos.

A ver si hay suerte

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de enero de 2013 a las 10:27

Como los Reyes Magos ya han pasado por casa no voy a escribirles una carta pues ésta ya no tendría efecto este año y demoraría mis peticiones al próximo y no está la cosa para esperar mucho. Así que aquí les dejo algunos de los deseos que se me ocurren para este 2013 que nos tiene más en vilo que otra cosa.

Espero que este año podamos tener por fin un centro de Congresos en condiciones, digno y capaz de acoger reuniones. Ya sea el de Koolhaas, el de Nieto o el de los clicks de playmobil esta ciudad necesita unas instalaciones en condiciones para sacarle partido a su potencial. De paso, cuando ya tengamos algo de esto podríamos plantearnos un plan turístico serio, de esos que promocionan claramente lo que tenemos y lanzan mensajes de fuerza clara. Por ahí andan los Patios esperando terapia de choque tras su designación como Patrimonio Inmaterial dela Humanidado una Semana Santa que ganaría muchísimos puntos si se dejara de marear la perdiz y se aprovecharala Mezquitacomo reclamo de paso obligado.

Otra cosa que me gustaría ver es al CCF en Primera.  El club y su afición se lo merecen, por mucho que su presidente se empeñe  en enseñarnos cómo es Córdoba y cómo somos los cordobeses. En esto del fútbol ya se sabe que están los que trabajan para lograr objetivos y los que están para ponerse delante de ellos. Me quedo con los primeros, que a los segundos se les acaba el recorrido antes que el carrete.

Tampoco estaría mal que Córdoba tuviera el Metrotren en marcha en 2013, y, si se puede, el Cercanías. Con lo que aprieta la crisis y el precio de la gasolina muchos miles de cordobeses se alegrarían de poder moverse sin tener que tirar del coche para ir al centro. Es ésta es de las típicas cosas en las que todo el mundo parece tan de acuerdo que nunca salen. Y de eso en Córdoba sabemos mucho. Demasiado, diría yo.

Hasta aquí van los deseos fáciles; ahora van los más complicados. Me gustaría que en este 2013 algunos aprendieran a conjugar el verbo dimitir. Los que cobraron dietas de más durante años por toda la cara, los que demuestren con su incapacidad manifiesta para hacer algo útil por los demás, los que estén en esto porque no saben estar en ninguna otra parte, los que hablan tanto cmo deberían callar. En fin, todos esos que usted está pensando.

Y digo yo que tampoco estaría nada mal que a los políticos –de todos los partidos y de todos los ámbitos– les cortasen el acceso a las redes sociales, que da vergüenza ajena ver cómo se enzarzan a base de mensajitos en peleas que nada tienen que ver con el común de los mortales y que están más encaminadas a hacerse los cercanos que a hacer algo que sirva.

Por último, espero que este 2013 sea algo, aunque sea un  poco, mejor que el 12 que hemos dejado atrás. Que la cosa no está para otros doce meses de vía crucis. Que ni usted ni yo nos lo merecemos. A ver si hay suerte.