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Arranca el espectáculo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 8 de febrero de 2015 a las 8:39

Ya estamos en faena. Una vez superada la cuesta de enero y las rebajas –aún queda algo por si tiene usted ganas– llega la temporada electoral. En esta época se pondrá de moda quitarse la corbata, ponerse ropa sport, calzado cómodo y el disfraz de simpático, enrollado y bonachón. Besos, abrazos, sonrisas y carcajadas serán la tónica en la pasarela provincial hasta los albores del verano. Incluso habrá quien haya afrontado un severo régimen y aparezca con menos peso y más pelo ante los atónitos ojos de la víctima/votante. Ya tenemos candidatos y varias listas. Nieto ha deshojado la margarita por fin –que ya le ha dado vueltas para llegar adonde todos sabíamos que iba a llegar–; Gómez también ha dicho que sigue en la pelea; Ambrosio y García ya estaban, y en Ganemos aún queda porque están con unas primarias que ni Cristo eligiendo apóstoles. También contamos con algunos cabezas de cartel al Parlamento andaluz decididos y otros no expresados, pero igualmente decididos. Esto tiene menos glamour, pero le dará aliño al tema porque entran en juego pesos pesados y aspirantes a serlo. Alarcón, Cortés, Serrano, Durán (si no le dicen lo contrario) salen a jugar. El de Podemos lo obviamos porque hasta esta noche andan de primarias y no hay que herir susceptibilidades.

Tampoco se quedan atrás los sindicatos, que han olido a urna y han comenzado a sacar el libro de quejas que durante cuatro años no han podido/querido/sabido menear. Se anuncia huelga en Sadeco, se denuncian retrasos en las nóminas y se barruntan unos cuantos conflictos más, a la vista de que hay quien quiere recuperar el terreno perdido por la crisis y quien tiene que ayudar a los partidos amigos en la carrera electoral. No seré yo el que ponga en duda los motivos de las quejas, pero sí que llama la atención que las centrales sindicales asomen ahora el lomo cuando durante cuatro años han permanecido más bien silenciosas. Igual es que en esta crisis ellos también salieron trasquilados y era hora de irse a los cuarteles de invierno a esperar mejores primaveras. No obstante, deberían tener cuidado los sindicatos a la hora de plantear sus protestas, que la gente anda ahora menos comprensiva con que la calle se llene de mierda en Semana Santa y se pongan en peligro unos cuantos jornales. Que no está la cosa para perder el pan por unos contenedores repletos. Pero bueno, lo cierto es que arranca el espectáculo y con todo esto hay que contar. Veremos cómo les sale la jugada unos y otros.

P.D.: Corrijo, que de la huelga de Sadeco sí hay una cosa que tengo que decir. Me parece bien que se luche por pluses olvidados, reformas no consensuadas y otras hierbas, pero no puedo estar de acuerdo en que se defienda una bolsa de empleo restringida a 148 personas cuando en Córdoba hay unos cuantos miles de desempleados. Me suena esto más bien a herencias del pasado y a cortijillos particulares. Que el mismo derecho tienen unos que otros de encontrar empleo en esta santa ciudad.

De listas y paripés

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 2 de febrero de 2015 a las 9:40

Tenemos sobredosis electoral a la vista y hay que prepararse. En los próximos cuatro meses vamos a ver tal cantidad de besos, abrazos, sonrisas forzadas y promesas imposibles que lo mejor es ir tomándose ya el antiácido para evitar problemas posteriores. Casi 120 días de campaña sin parar, qué barbaridad. Hay quien dice que a los periodistas lo que nos gusta de verdad es esto, pero háganme caso si les digo que espero tan pocas sorpresas de lo que va a pasar que estoy casi por bajarme en la primera estación.

Lo cierto es que lo entretenido de las elecciones es más lo que pasa antes de que la máquina se ponga en marcha que lo que ocurre después. Los tejemanejes dentro de los partidos, los follones de las listas, la competición de los que están por quedarse y de los que quieren llegar por meterse. Y ni eso vamos a tener este año porque el anuncio de Susana Díaz de convocar para el 22 de marzo casi no va a dar tiempo ni a situarse en la parrilla de salida. El que no haya hecho su trabajo ahora lo va a tener muy complicado ya.

Lo que sí tenemos es el paripé de los partidos para intentar hacernos creer que van a consultar con las bases y las agrupaciones quiénes son los más indicados para ocupar cada lugar. Ahí se lleva la palma el PP, que ha dado una lata tremenda con el traje para vestir a Nieto para la reelección que ha rayado un poco el ridículo. Si todos sabíamos que el alcalde iba a repetir –tal y como conocemos hoy– y que en su partido eran conscientes de que iba a pasar, ¿a qué tanto paripé? Lo de la encuesta con los afiliados es ya de traca, a ver si iban a salir Torrico y Molina ante la prensa a decir que el 90% de los militantes no quiere al alcalde y se plantea darle la patada a cuatro meses de las municipales. Claro que no todo es tan criticable y lo de pedirle a las bases que señalen a cuántos candidatos hay que descabalgar en las listas tiene su puntito; de sadismo hacia los afectados sí, pero su puntito.

En el PSOE la cosa está entre los que nos vendrán a decir que Ambrosio va a hacer sola la lista de las municipales y los que afirmarán sin dudas que Durán va a consultar hasta con la bruja Lola si se mete en la lista de las autonómicas o se queda en ese despacho casi sin inquilino en los últimos meses que hay en la avenida del Aeropuerto. Todo muy democrático, eso sí.

De IU, la verdad, me lo espero todo. A la habitual tendencia de la formación a meterse en berenjenales cada vez que hay urnas de por medio se une este año la inestimable ayuda de los muñidores de la estrategia de campaña. Salir un domingo diciendo que el referente es Julio Anguita para que este abjure de ti al día siguiente es como para pegarse un tiro. Que digo yo que no habría sido tan difícil llamar a Julio, que para eso en la coalición hasta el que ni ha pasado a su lado lo llama así. Arduo camino el de Pedro García.

Y nos queda el universo Podemos-Ganemos, dos formaciones a las que no hay quien ponga rostro y que viven sumidas en un eterno proceso de primarias. Estos sí que van a practicar la democracia de las bases, lo que ya les está suponiendo no pocos dolores de cabeza y más de una tensión interna. Gajes del oficio. La próxima vez verán como se ahorran tanta urna previa.

Primarias de las buenas

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 28 de septiembre de 2014 a las 8:21

Lo confieso, soy un fan incondicional de las primarias. Y si son abiertas, más todavía. Creo que en un sistema democrático como el nuestro no hay nada más ejemplar que el que sean los ciudadanos, militantes o no, los que elijan a quienes les van a representar mediante un procedimiento de puertas y ventanas abiertas. Democracia en estado puro, debate, confrontación de ideas y proyectos, ejercicio intelectual de decisión entre opciones que, partiendo de una línea común, ofrecen diferentes formas de ejecutar su acción. Primarias de las buenas. A la americana o a la francesa, con sus campañas electorales, sus lobbies de apoyo, sus candidatos haciéndose fotos y poniéndolas en carteles… Vamos, todo el circo que rodea la gran fiesta de la democracia. Primarias de verdad, de las buenas.

Estos días vivimos también un proceso de primarias de calado en Córdoba. El PSOE se ha lanzado a un ejercicio de democracia abierta y participativa para ponerle rostro a quien será su candidato en las municipales de 2015 y pugnará con José Antonio Nieto, Rafael Gómez y alguien del conglomerado Ganemos por ocupar e sillón noble de Capitulares. Andan, por tanto, los socialistas deshojando la margarita, debatiendo abiertamente cuáles son sus mejores opciones, fomentando la libre competencia entre iguales para darle a sus militantes –lástima que no hayan optado por el modelo francés– la opción de respaldar a quien mejor consideren. Como hicieron en las primarias de Susana Díaz o en las de Pedro Sánchez, ejercicios abiertos de participación en los que no hubo injerencias de ningún tipo y todo fueron facilidades para quienes quisieron optar a la nominación. La dirección provincial y la regional no tienen papel alguno en el proceso y los diferentes contrincantes toman sus decisiones de optar libres de toda carga y presión y conscientes de que el proceso de “reflexión personal profunda” –tres palabras a subrayar en todos estos procesos– lleva a tomar la determinación definitiva de optar al cargo más importante de cuantos, en mi humilde opinión, puede ostentar quien quiere realmente a su ciudad. Una fiesta de la democracia, en definitiva, de la que saldrá la cara del cartel de mayo.

Pero claro, siempre hay quien quiere estropear la cosa y va por libre, se presenta sin valorar el ambiente y rompe la paz y la fraternidad. Que no hay quien entienda que haya quien no lleve a cabo ese proceso de “reflexión personal profunda” libre de injerencias que le lleve a descartarse de la carrera porque es lo mejor para el partido. Que siempre hay quien se empeña en ponerle las cosas difíciles a los militantes y obligarles a definirse en el libre e impoluto proceso de recogida de avales y se empeña en desenterrar tensiones internas olvidadas y superadas en ejercicios de diálogo, consenso y acercamiento de posturas. En definitiva, que siempre hay quien quiere llamar la atención y estropear la fiesta de la democracia.

Imperdonable esto, ahora que habíamos llegado entre todos a un acuerdo en el que teníamos claro por quien optar. Qué desfachatez.

Fiebre de primarias

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 29 de junio de 2014 a las 9:31

PABLO IGLESIAS CREE "INACEPTABLE" QUE EL PE TENGA UN FONDO UNIDO A UNA SICAVHay que ver la que ha liado Pablo Iglesias en este país que anda todo el mundo como loco buscando debajo de las piedras a un militante para que participe y diga cómo hay que atarse los zapatos. Nunca un partido tan desarticulado como Podemos se habría imaginado que su éxito en unas elecciones tan poco glamourosas como las europeas iba a poner boca abajo el panorama político nacional. El profesor universitario y su tropa de jóvenes descontentos, maduros desencantados y mayores cabreados han puesto contra las cuerdas al sistema político español y han provocado una catarata de primarias en las que amenaza con meterse hasta el alcalde de Córdoba (perdón que me da la risa).

Así de pronto, como si fuesen Saulo cayéndose del caballo, los partidos de la izquierda de este país se han dado cuenta de que llevaban décadas pasando ampliamente de sus bases y han decidido que tienen que volver a ellas no vaya a ser que la caída del caballo sea con todo el equipo. En la derecha esto no pasa, que ahí las bases nunca han pintado nada a la hora de elegir a sus líderes ni intención que han hecho de querer mandar algo.

Está la izquierda entregada a sus bases, casi más que Podemos, que en su primer atisbo de organización ya ha comenzado a tirarse piedras a la cabeza. Tenemos al PSOE metido en un proceso para elegir a su secretario general, cargo que cotiza bastante a la baja desde que Zapatero pasó a mejor vida (política) y por el que pelean una serie de señores que se recorren España dando mítines y convenciendo a partidarios porque Susana Díaz decidió a última hora que su momento aún no ha llegado. Que me perdonen los fieles de unos y otros, pero si todo el partido –o casi todo, que siempre quedan irreductibles aldeas galas– andaba rogando a Susana que tomara el mando porque era indiscutiblemente la mejor, que me expliquen a mi qué aval tendrá el que se haga de verdad con el sillón de Rubalcaba. Más aún cuando nada más sentarse en Ferraz, el que salga tendrá que ir a otras primarias para elegir candidato a la Presidencia del Gobierno en las que se quieren presentar quienes no se atreven a presentarse a estas y en las que si no gana el que gane ahora ya me dirán ustedes qué hacemos. Joder, qué lío. En fin, cosas del PSOE, que es único para superarse a sí mismo.

En IU también quieren primarias, aunque por barrios. Las quieren en Andalucía y parece que las quieren en Madrid. En Córdoba no, que aquí los militantes son muy listos y no necesitan tirar de urna y sobre cerrado para elegir a su líder. En la coalición quieren primarias porque a ellos sí que les escama, y mucho, la pupa que les puede hacer Pablo Iglesias como siga captando adeptos. Claro que lo de las primarias en IU es bastante relativo, que ya se sabe que hay un parte del partido, el Partido, a la que eso de no controlar las designaciones no le gusta mucho. Pero bueno, que si hay que hacerlas se hacen.

Y, a todo esto, a uno le da por preguntarse si alguien habrá caído en la cuenta de que más que candidatos por primarias lo que la gente quiere es una serie de ideas primarias: trabajo, propuestas, ética, limpieza, esfuerzo, ejemplaridad… Ya saben, esas cositas que obligan a pensar. Pero claro, eso no se arregla en unas primarias. Y además cansa.

Pantomima

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 21 de julio de 2013 a las 9:11

La política siempre ha tenido mucho de teatro, de representación ante los ciudadanos y votantes. A los políticos se les enseña desde pequeños a actuar en público, a ponerse bien en las fotos, a decir lo políticamente correcto, a besar y ser besados, a abrazar y ser abrazados siempre con la mejor cara. No verán ustedes jamás a un político poner mala cara en público cuando se está jugando algo. Ya sea esto la Alcaldía de su ciudad o la designación como pregonero de la verbena del sol caliente el 12 de agosto. Da igual lo que sea, ellos saben cómo deben comportarse y para ello están entrenados.

Sin embargo, en los últimos tiempos esa teatralización de la vida está llegando a límites insospechados. Ya no se trata de mantener la pose o el rictus sonriente, sino que lo que se busca es que delante de cada decisión haya mucho teatro. Hay que escenificar que todo va bien, que todo está consensuado, que todo está controlado, en definitiva. Da igual que el país esté hecho unos zorros, que la comunidad tenga más parados que algunos países de Europa o que la ciudad languidezca. Eso da igual, lo importante es aparentar que todo va bien y está bajo control. Es el reino de la apariencia.

Porque apariencia, y sólo eso, ha sido el proceso de primarias del PSOE. No ha habido primarias porque nadie ha logrado los avales, ni ha habido lucha igualada porque el aparato estaba decantado, ni ha habido posibilidad de debatir porque como no ha habido campaña no debía haber debate. Tampoco han hablado los afiliados y los avales que se consideran ahora como votos no son más que expresiones de respaldo con mayor o menor interés detrás. Es todo una farsa cuyo final era para todos conocido por mucho que nos quieran decir lo contrario.

También es puro teatro lo que está haciendo el PP con Bárcenas. Es puro teatro que el presidente responda a las preguntas, supuestamente desconocidas, de los periodistas con un texto escrito. Es puro teatro toda esa impostada indignación que recorre los pasillos populares entre caras de escándalo y sorpresa ampliamente estudiadas ante el espejo. Digno de premiar es hacernos creer que tras los mensajes de móvil sólo había una llamada a la calma y nada más.

Vivimos en una pantomima de proporciones espectaculares. Somos víctimas de una ópera bufa en la que los protagonistas nos creen tan ingenuos, por no decir lerdos, que llevan al extremo su actuación convencidos de que nos tragaremos todo cuanto nos cuentan. Es la representación del absurdo, esa que dice que yo te cuento una mentira que sabes que lo es pero pongo cara de que no lo es para convencerte de lo contrario. Es el homenaje póstumo a Gila, a Berlanga, a Ciges o a Saza. La España de la pandereta política, en la que se nos pretende hacer comulgar con ruedas de molino, pero ya sin ruedas ni molino. Porque es verdad que el PSOE ha hecho unas primarias limpias y puras, tanto como que Rajoy y los suyos no se cruzaron en 20 años con las cosas de Bárcenas. Esa es la verdad. Lo demás es mentira y usted es un malpensado. Arrepiéntase, hombre.

 

Primarias improcedentes

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 7 de julio de 2013 a las 11:18

Desde hace ya mucho tiempo, todas las encuestas le echan en cara a los políticos que viven de espaldas a la realidad y que andan siempre más pendientes de sus cosas que del interés común. Esto no es que pueda aplicarse como norma general, pero desde luego sí que es una constante común a muchos de nuestros dirigentes. Tampoco puede decirse que quienes nos gobiernan no hagan nada, que no es cierto, sino que en sus ratos libres se dedican a pensar cosas extrañas y soluciones rebuscadas que a nadie que se dedique a otra cosa que la pública se le ocurrirían. Y si no se lo creen, las primarias socialistas puestas en marcha en Andalucía son un buen  ejemplo.

En una comunidad autónoma con un millón de parados y serios problemas como es la nuestra, a pocos se les habría ocurrido poner en tensión al Gobierno autonómico sólo un año después de haberse constituido. José Antonio Griñán ha decidido, así de sopetón, que es buen momento para que los socialistas elijan a quien se supone que deberá sustituirle en el cargo dentro de tres años… y la ha liado parda. Primero, porque lo que iba a ser en principio un relevo que no conllevaba cambios a corto plazo ya tiene la puerta abierta a un adelanto electoral. Segundo, porque lo que estaba llamado a ser un movimiento pacífico, sin tensión dentro del partido ni del Gobierno autonómico, se ha convertido en una carrera en la que la política volverá a ofrecer su peor cara. (Me resisto a creer que Luis Planas o Susana Díaz vayan a continuar en el Gobierno del otro una vez que finalice el proceso). Y tercero, toda esta unión de movimientos tocará de lleno la labor del Ejecutivo regional, que será objeto de modificaciones que a buen seguro se notarán en su forma de funcionar.

Ignoro si Griñán ha convocado las primarias por temor a la juez Alaya, porque está cansado, porque no aguanta ni un minuto más compartiendo consejo de Gobierno con IU o porque con la designación de su sustituto le gana la partida política al PP y se ve libre para convocar elecciones anticipadas en el momento que considere oportuno. Sí tengo claro que la decisión del todavía presidente dela Juntade Andalucía me parece absolutamente improcedente. 

Cuando la ciudadanía lo que está reclamando es que hagan las cosas bien o que, por lo menos, no se estropeen más, la convocatoria de las primarias supone todo lo contrario. Demuestra que el presidente andaluz anda más preocupado por las cosas internas de su partido que por lograr que baje el paro, mejoren los resultados educativos o se acaben los recortes sanitarios. Por mucho que el PSOE se esfuerce en explicar que esta decisión es la mejor y una muestra de lo demócratas que son, la sombra de que Mercedes Alaya aprieta y comienza a ahogar y las denuncias por parte de los candidatos críticos de que se está presionando a los militantes para que gane la lista oficial se encargarán de demostrarnos en estas dos semanas lo alejada que está la teoría de la práctica. Y eso que a mi las primarias me parecen un gran sistema. Pero para hacerlas cuando tocan y sin forzar la máquina. Lo de ahora me parece extemporáneo e improcedente. Por mucho que usted diga lo contrario, señor presidente.