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¿Y ahora qué?

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 5 de febrero de 2012 a las 20:45

Rubalcaba. Ése es el nombre de quien va a regir los destinos del socialismo patrio durante los próximos años después de un congreso de los más duros que se recuerdan en el partido desde que Felipe llegase al poder en Suresnes. Por tan sólo 22 votos, los delegados del 38 congreso federal optaron ayer por el discurso sosegado y profundo del exvicepresidente del Gobierno frente al más encendido y populista de la antigua titular de Defensa. Al margen de las negociaciones para la Ejecutiva que se vote hoy, Rubalcaba ha triunfado con las tesis de que el pasado y la serenidad tienen más futuro que el poszapaterismo catalanista que defendía Carme Chacón. Veremos qué pasa a partir de ahora, aunque nos queda la tranquilidad de que el segundo partido del país ya tiene mandos y que el Gobierno ya tiene oposición -algo determinante en cualquier democracia.

Sin embargo, la victoria de Rubalcaba deja numerosos muertos en el camino. Sobre todo en Andalucía. El cerrado respaldo de la Ejecutiva regional, con su secretaria de Organización, Susana Díaz, al frente y el callado y “activo” apoyo del mismo José Antonio Griñán deja al oficialismo andaluz más que tocado. A un mes de las autonómicas, el presidente andaluz se ha abierto solo un nuevo flanco al que seguro que le saca un tremendo partido Javier Arenas. El armario de los cadáveres regionales se sacude y no tardaremos demasiado en ver movimientos más que orquestales en la oscuridad.

Y luego llega lo de Córdoba. Juan Pablo Durán, secretario provincial del partido, sale del congreso federal más que tocado. Perdió el primer asalto frente a sus críticos y se vio obligado a incluir a un 37% de ellos en la lista. Al final, Córdoba es una de las provincias que ha contribuido a que Andalucía vire hacia Rubalcaba. La supuesta mayoría a favor de Chacón voló con la misma fuerza con la que se ejercieron presiones para que existiera. Ahora le llega a Durán el momento de hacer las listas a las autonómicas desde la posición más débil que se recuerda, lastrado por unos pésimos resultados en municipales y generales y con los críticos que siempre negó situados enfrente en una posición de fuerza que ni ellos se imaginaban.

Es tiempo de cambio en el PSOE. En el nacional, en el regional y en el local. Cambios con la mirada puesta en un futuro a medio plazo, con la consciencia de que mucho tiene que pasar para que las encuestas cambien de parecer y con la certeza de que la posible pérdida del poder en Andalucía será una tragedia de dimensiones incalculables en las filas del puño y la rosa. Llega el momento de dirigentes con altura de miras. El cambio está claro.

El órdago de Griñán

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 2 de febrero de 2012 a las 18:45

El presidente de la Junta de Andalucía y secretario general del PSOE andaluz ha apostado fuerte. Con el mínimo disimulo de callar en público su voto, José Antonio Griñán ha dado orden a todos sus seguidores para que hagan público su apoyo sin fisuras a Carme Chacón como futura secretaria general del PSOE. Se acabó la neutralidad activa, que, por otra parte, no se ha aplicado desde la sede sevillana de San Vicente en ningún momento de esta carrera. A la voz de ya la mayoría de secretarios provinciales se aprestraron a aparecer ayer en público para decir que en sus provincias hay más chaconistas que en la misma Cataluña. Sólo los secretarios de Cádiz y Sevilla se desmarcaron, claro que ambos atraviesan momentos más que complicados.

La decisión de Griñán es, por tanto, un órdago en toda regla. El socialismo andaluz tiene claro que se alinea mayoritariamente con el socialismo heredero de Zapatero, barnizado con mensajes de cambio y modernidad, que representa la exministra de Defensa. Rubalcaba, su historia y sus apoyos de toda la vida quedan arrumbados.

Si le sale bien la jugada, Griñán aparecerá el domingo posiblemente como el barón más fuerte del socialismo patrio. Hará campaña para el 25 de marzo al lado de una secretaria joven, mujer y muy fotogénica, tres elementos que los que saben de marketing político valoran muchísimo. Su empeño por hacer el congreso antes de las autonómicas le dará rédito y aprovechará para colocar en la sala de mandos de Ferraz algunos o algunas de sus fieles en puestos más que destacados. Asimismo, Griñán afrontará la confección de las listas autonómicas libre de rémoras críticas y podrá articular el futuro grupo parlamentario según sus postulados. Ganará él y, sobre todo, su segunda de abordo, Susana Díaz.

Sin embargo, si Rubalcaba levanta el vuelo y logra vencer -algo que se está poniendo más que difícil- Griñán será el gran perdedor de la partida. Tanto que Javier Arenas debe estar poniendo ahora velas a San Judas Tadeo para poder salir el lunes en rueda de prensa a decir que Griñán no sólo perderá las autonómicas, sino que ha perdido hasta sus congresos. Si Rubalcaba se hace con Ferraz, la lucha por las listas autonómicas seguro que será más dura, los secretarios provinciales quedarán más que cuestionados y el propio presidente deberá lidiar con una difícil papeleta. ¿Qué pasará?

La catarsis del PSOE cordobés

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 29 de enero de 2012 a las 10:00

Dentro de una semana ya sabremos que será el nuevo secretario general del PSOE y la primera de las estaciones penitenciales de los socialistas habrá terminado. Sea Chacón o sea Rubalcaba el elegido, los socialistas analices apenas tendrán tiempo para pararse a analizar las consecuencias de su nombramiento puesto que les quedara apenas mes y medio para intentar salvar en las urnas el ultimo reducto del puño y la rosa que queda en el país. El 25 de marzo, Griñán y los suyos se enfrentan montados en burro a un Javier Arenas que viaja en Ferrari camino de la mayoría absoluta. El hartazgo tras tres décadas de poder omnímodo socialista, el brutal impacto de la crisis y los continuos escándalos de corrupción que surgen alrededor de los famosos ERE se antojan losas demasiado pesadas de levantar para un partido noqueado por las continuas sacudidas de las urnas y desgastado por una dura pugna interna en la que todos están contra todos.

La estrategia de desgaste que perseguía el presidente andaluz al retrasar los comicios no parece que vaya a surtir efecto, toda vez que el Gobierno ha tomado las primeras medidas duras sin vacilar, ha pospuesto la segunda fase y las encuestas publicadas hasta el momento le dan la razón. Hasta históricos militantes socialistas se aprestan a un largo invierno de oposición en Andalucía.

Mientras, en Córdoba ya se comienza a pensar en lo que venga tras marzo y toman posiciones los críticos con la gestión de Juan Pablo Durán al frente de la secretaria provincial. En apenas 36 horas, el equipo articulado alrededor de Joaquín Dobladez fue capaz de rascarle un 36% de apoyo a la lista oficial de delegados para el congreso federal, todo un varapalo. Las instrucciones que desde Sevilla negaron a Durán un acuerdo con sus detractores no parecen haber servido más que para debilitar al secretario provincial, que por fin le ha visto los ojos en público a esos críticos de los que durante tanto tiempo renegó. La capital se le ha puesto enfrente, igual quela Subbéticay sólo la lógica que impone la inclusión de los alcaldes en la candidatura oficial impide saber hasta dónde llega el respaldo de los regeneracionistas del partido. La presencia de siete de estos entre los delegados al Federal es lo de menos, lo de más es que el congreso provincial ya tiene un candidato –aunque éste se resista aún a salir a la luz– y que los movimientos se van a suceder a velocidad vertiginosa en las próximas semanas. El PSOE cordobés afronta una catarsis a medio plazo y nadie sabe qué puede salir de ahí. A no ser que lo impidan las urnas. ¿Usted que cree?

Catarsis, decepción y ausencia

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de diciembre de 2011 a las 9:59

El año que hoy termina deberá recordarse en el futuro alrededor, sobre todo, de tres fechas. La del 22 de mayo, la del 28 de junio y la del 8 de octubre. A su alrededor ha girado toda la actualidad informativa de este 2011 que hoy cerramos y a su alrededor se agrupan los anhelos, sueños y decepciones de los cordobeses. Ha habido, sin duda, otras citas relevantes en el calendario y ha existido por encima de todas ellas una realidad: la de la crisis y el desolador paro, que sólo con mencionarla se explica sola. La provincia ha alcanzado en este 2011 su mayor tasa de desempleo desde que se elabora la medición de datos y ya son más de 85.000 cordobeses los que esperan un puesto de trabajo según los datos del Inem. A la vez, la destrucción de empresas no se detiene y tuvo su ejemplo más descarnado con la desaparición definitiva de la actividad en la histórica factoría de Locsa en el barrio de la Electromecánica.

Esta pésima perspectiva económica se encuentra entre los factores que explican por qué, el 22 de mayo pasado, el Partido Popular de José Antonio Nieto se convirtió en la primera fuerza política de la provincia de Córdoba y dio un vuelco histórico a los resultados en una provincia tradicionalmente de izquierdas. Un giro copernicano que apenas seis meses después, el 20 de noviembre, se veía confirmado con un arrasador triunfo en las elecciones generales. Dos aspectos hay que destacan por encima de todo en estos resultados: la entrada por primera vez en el gobierno de la Diputación y la confirmación de Nieto como el hombre en el que Córdoba capital confía su futuro. En la sede de La Merced, María Luisa Ceballos se encontró de golpe y porrazo con un cargo que ni se había imaginado. La también regidora de Priego de Córdoba –otro gran éxito popular del 22-M– intenta ahora hacerse con las riendas de una institución marcada por tres décadas de poder omnímodo socialista, lastrada por una profunda falta de credibilidad y obligada a convertirse en la muleta que salve las maltrechas economías de unos pueblos en cuyas arcas no hay más que telarañas por los excesos de los años de expansión. Ímprobo esfuerzo el que les resta a los populares en la institución provincial.

Lo de la capital y el voto popular es otra cosa. El 22 de mayo José Antonio Nieto se convertía en el primer alcalde con mayoría absoluta en Córdoba desde finales de los 80, con Herminio Trigo en Capitulares, y lograba 16 ediles frente a los 5 de la Unión Cordobesa de Rafael Gómez y los cuatro de IU y PSOE. Una rotunda victoria que se vio certificada el 20 de noviembre cuando en las generales el PP duplicó en votos a los socialistas en la capital. Ni el efecto Rosa Aguilar, ni el anuncio de subidas en las ordenanzas fiscales, ni el más que previsible recorte laboral en el Ayuntamiento para 2012 frenan la marea azul que ha provocado una catarsis política en la provincia. Nieto es alcalde con mayoría absoluta y tiene enfrente a una oposición frágil, desestructurada y escasamente representativa. Encara un mandato municipal extremadamente complejo en el que el aval de las urnas le permitirá llevar a cabo las reformas que considere oportunas. Eso sí, ha de permanecer vigilante ante los excesos y la tentación del cesarismo que devienen de tan amplias mayorías.

Ese cesarismo es lo que define el fenómeno de UCOR. Su éxito es una llamada de atención a la clase política local, que ha visto cómo en su estreno en la arena electoral Rafael Gómez ha sido de captar 25.000 votos en zonas obreras y deprimidas con un mensaje muy simple: el empleo. El populismo, trufado de actuaciones histriónicas y promesas imposibles, acabó en un resultado espectacular. Mientras, la izquierda cordobesa atraviesa por su peor momento. La debacle de Izquierda Unida, que pasó de 11 a cuatro concejales, y la incapacidad del PSOE de rentabilizar ese desastre –salvó por los pelos el cuarto edil–, han situado a ambas formaciones ante una grave crisis. Las dimisiones y ceses han sido la tónica de una marejada interna que dará la cara en el 2012 que mañana arranca. El modelo de gobierno que heredó Andrés Ocaña de Rosa Aguilar en coalición con el PSOE fue aplastado por la realidad de unos cordobeses hartos de ver mala gestión, nulos avances y peor comportamiento por parte de quienes les gobernaban. Y lo peor es que ninguno de los dos partidos, al menos en sus direcciones, parece que haya asumido el mensaje.

Sí estuvo a la altura de las circunstancias la ciudadanía cordobesa el 28 de junio cuando Manfred Gaulhoffer pronunció el fatídico veredicto que convertía a San Sebastián en la Ciudad Europea de la Cultura de 2016. Córdoba demostró, y aún lo hace en sus ventanas y balcones, que el sueño colectivo caló hasta lo más profundo de su ser y dio una lección de implicación ciudadana e ilusión colectiva. Pasados seis meses del fallo del jurado cabe comenzar a asumir los errores de una propuesta que, a buen seguro, no supo aprehender los requisitos que exigía Europa y que quizás pecó de un exceso de triunfalismo que hizo aún más dura la derrota. Del mismo modo, habría sido deseable una mayor implicación de la Junta en respaldo de Córdoba más allá de una absurda neutralidad activa que, a la postre, de nada ha servido. (Igualmente faltó respaldo para que los Patios fueran Patrimonio de la Humanidad de la Unesco). Sin embargo, ello no debe hacernos olvidar que el veredicto se vio condicionado por unas alusiones impresentables y vergonzosas a un proceso de paz que nunca fue requisito para optar al premio. Tampoco es serio que el Gobierno español haya pasado por alto la implicación y colaboración directa de una de las integrantes del jurado, Cristina Ortega, con la candidatura donostiarra. El camino judicial emprendido por el Ayuntamiento no parece que vaya a conducir a ninguna parte, pero al menos satisface el derecho al pataleo de quien se ve robado en su propia casa. Ahora toca reponerse de la decepción.

Y en su casa y sin poder hacer nada está desde el 8 de octubre Ruth Ortiz, la madre de los pequeños Ruth y José, de 6 y 2 años, que permanecen desaparecidos desde aquel día. Dos niños que, según el testimonio de su padre, José Bretón, se perdieron en el Parque Cruz Conde, pero a los que nadie vio llegar allí. Las dudas que rodean el caso apuntan al progenitor como causante de dicha desaparición y el juez instructor de la causa así lo entiende al mantener a Bretón a la cárcel desde hace más de dos meses acusado de detención ilegal y simulación de delito. La Policía Nacional ha peinado todos los escenarios posibles en busca de los pequeños en el entorno de la finca familiar de Las Quemadillas, el juez ha reconstruido los hechos en varias ocasiones y centenares de cordobeses se han manifestado para pedir el retorno de los pequeños. José Bretón permanece impasible, mantiene su tesis inicial y reclama verse con su esposa para poder aclararle en persona sus afirmaciones. Mientras, el circo mediático generado entorno al caso y fomentado en buena medida por el abogado del padre ha provocado escenas lamentables, acusaciones infundadas y un juego por la audiencia de la que se han desmarcado ambas partes. Lo importante, tal y como repite hasta la saciedad la familia materna, es que 2012 nos traiga, sobre todo, la recuperación de dos niños, Ruth y José, cuya ausencia se nos hace a todos insoportable.

Con este panorama termina un difícil 2011 para Córdoba y afrontamos un aún más complicado 2012. La crisis apunta a unos primeros meses negros en cuanto a empleo y actividad económica, dos motivos más para que los diferentes equipos de gobierno surgidos de las urnas redoblen esfuerzos en busca de soluciones y para que los partidos de la oposición tengan altura de miras para respaldar aquellas iniciativas que saquen a Córdoba de su parálisis. Los cordobeses tienen claro lo que viene; han optado por el esfuerzo, la austeridad y las reformas como salida del túnel y son los primeros dispuestos a sacrificarse. Todo sea porque dentro de un año podamos terminar estas líneas con algo más que la palabra esperanza.

Tampoco los Patios

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 4 de diciembre de 2011 a las 14:02

Una vez más nos hemos quedado a la puertas de obtener un importante galardón. Si hace apenas seis meses era el sueño dela Capitalidadel que volaba de Córdoba camino de San Sebastián, ahora ha sido el de los Patios el que se ha quedado a medio camino. Al menos hubo alguien que a última hora se dio cuenta de que caminábamos con firmeza hacia otro descalabro y decidió retirar el proyecto de Patrimonio Inmaterial dela Humanidaddel tribunal dela Unesco. Todoapuntaba hacia el abismo: la falta de ambiente en la ciudad, el negativo informe del comité asesor del organismo internacional y la falta de sintonía entre las instituciones que debían defender el proyecto. Con esos mimbres, lo más inteligente fue ahorrarnos a los cordobeses otro chasco y echar la pelota hacia adelante para ver si en un añito hay más suerte y salimos mejor parados.

Sin embargo, la decisión de retirarse no debe obviar las críticas hacia quienes debían haber velado por los Patios. En primer lugar el Ayuntamiento, que presentó un informe absolutamente plano y lleno de carencias que no daba opción a nada. Bien es cierto que el PP lo heredó del anterior equipo de gobierno, habilidoso como pocos en vender mucho humo y trabajar demasiado poco. No obstante, eso no ha de hacernos olvidar que en las huestes de Nieto nadie le había hecho ni caso al tema hasta diez minutos antes de la reunión de Bali. Toque de atención para los nuevos capitulares, a los que ahora sí se les exige presteza, seriedad, rigor y trabajo bien hecho.

No sale mejor paradala Junta, que tiene con Córdoba una especie de aversión histórica que le lleva a no dar de sí nada. Si en el camino haciala Capitalidadsu neutralidad activa hizo más daño que otra cosa, en el tema de los Patios no se ha visto el mínimo interés por parte de los chicos de Paulino Plata. Claro que este consejero cada vez que escucha hablar de Córdoba sufre de instantáneos retortijones. Tiene unos meses para arreglar su aversión, que por aquí comenzamos a estar cansados.

Finalmente, está la sociedad cordobesa. No es que haya habido manifestaciones populares de respaldo a la iniciativa, aunque el mazazo del 2016 justifica claramente que los ciudadanos tengan ahora pocas ganas de plantarse ante tribunales de ningún tipo o condición. Tampoco los medios hemos estado a la altura, aunque en esto, como en todo, quien primero ha alzado la voz es quien antes debería callarse.

Tenemos una segunda oportunidad, esperemos no desaprovecharla. Porque a este paso lo único que va camino de ser patrimonio de la humanidad en esta ciudad son los restos caninos tan de moda en estos días. Patrimonio material, por supuesto.

Lecturas (socialistas) del 20-N

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 22 de noviembre de 2011 a las 10:36

Las elecciones del domingo aún me tienen en vilo. Y no por los resultados, que no me han sorprendido en exceso, sino por las reacciones de los principales dirigentes tras la hecatombe socialista. El primero fue Rubalcaba, quien quiso asumir solo, o eso dicen, la derrota con una comparecencia en la que a su alrededor no había caras conocidas. Nos cuentan desde Ferraz que fue él mismo quien le dijo a Zapatero que siguiera sentado en su despacho de la sede mientras él acudía al foso del Coliseo. Verán, no lo veo yo muy claro. Sobre todo porque al día siguiente, es decir ayer, el candidato eludió comer con su jefe tras la Ejecutiva Federal porque había quedado de antemano con Elena Valenciano, su único apoyo claro en estos días.
En esta misma línea va la reacción de Zapatero, quien comparece ante la sociedad 24 horas después de provocar un descalabro sin parangón en el socialismo patrio -se ha dejado 4 millones de votos-, y no tiene ni una mala palabra de respaldo a quien ha ido al matadero en su lugar. Ni siquiera para decir que su otrora fiel escudero será quien represente a los socialistas en la sesión de investidura. Feo detalle de quien en sus propias palabras -“he hecho lo que tenía que hacer aunque me ha costado lo que me ha costado”-, admite que sabía perfectamente lo que iba a pasar.
Me recuerda esta relación a la famosa frase que le atribuyen a Rato el recordado 14 de marzo de 2004 tras peder las generales el PP de Rajoy por primera vez. El actual presidente de Bankia dicen que se volvió a Aznar y le dijo: “Esto nos pasa por tu puta guerra”. (Recuerden ustedes Iraq.) No sé si las palabras de Rubalcaba en la noche dominical habrán sido ésas o parecidas, pero seguro que lo que se dijo en el despacho tuvo algo de parecido.
Si seguimos bajando en la escala de mando llegamos a las reacciones de aquí. Griñán, masacrado por Arenas, aunque en mejor medida de lo esperado -háganse una idea de lo que se esperaba- dice que hay tiempo para recuperar el camino perdido con vistas a las autonómicas y que a ello se pone desde ya. Nada de autocrítica, ni una palabra que haga ver que algo se ha habrá mal para haber perdido en seis meses todo lo perdible. Son las cosas de este socialismo de nuevo cuño andaluz, que se entiende mas a sí mismo mucho mejor de lo que lo entendemos los demás.
Y, por último, llegamos a Córdoba. Aquí, sobre la campana, y gracias a un espectacular y sorprendente resultado de UPyD, el PSOE ha salvado su tercer diputado. El efecto Rosa Aguilar ha vuelto a fallar, lo que quizás nos de la razón a los que siempre hemos pensado que la aún ministra era tan magnifica candidata en Madrid como mala en Córdoba. Demasiadas cicatrices entre los suyos y los exsuyos -elijan ustedes el orden- y demasiado pasado como para salir indemne. A todo esto, Juan Pablo Durán se destapa tras el primer análisis provincial con que ha habido una fuga de votos de IU al PP y que el PSOE ha ganado en 50 pueblos. Nada dice de que esas victorias son a costa de dejarse una media de apoyos del 15% en todas partes y nada del batacazo sin paliativos de la capital. Durán es hombre de firmes convicciones y hay que reconocerle que es luchador y tozudo-dicho sea sin ninguna mala intención- como el solo. Lastima que no abra más los ojos a la realidad que le rodea porque, si sigue así, el PSOE cordobés se va a llevar un enorme susto en las autonómicas. Y me da a mi que la magnitud de ese impacto no la ha calculado nadie bien.

La tarea del presidente

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de noviembre de 2011 a las 8:36

NO sé si a la altura del 77, del 79 o del 82, pero no menos, la jornada electoral que vive hoy España es histórica. La pésima situación económica del país, con una crisis económica que machaca a cinco millones de personas y deja las cifras contra la cuerdas, hace necesario, hoy más que nunca, que acudamos a las urnas a elegir nuestro futuro. El país tiene la oportunidad de tomar una decisión histórica que aleje cualquier tentación tecnocrática al estilo de las que rigen ahora los designios de Grecia o Italia. Es la hora del pueblo y éste debe responder alto y claro a quienes ponen en duda su capacidad para saber lo que quiere.

Al margen de quien salga elegido esta noche, hay una cosa muy clara: la tarea del nuevo presidente del Gobierno será ímproba. Recuperar la confianza exterior en la economía española, retomar la senda del empleo y lograr un acuerdo político y social que nos saque del agujero son tres objetivos nada fáciles de conseguir. Los mercados, esos desconocidos que llevan meses atosigándonos en descarada estrategia de acoso y derribo, deben ver en el nuevo Ejecutivo solvencia y seguridad, mano firme y determinación a la hora de tomar cuantas medidas sean necesarias. También Europa ha de saber que hay por aquí alguien dispuesto a plantarse ante las continuas exigencias de una Angela Merkel que olvida que hace 70 años el mundo ayudó a su país a salir del caos mientras ella se muestra ahora insensible ante los sufrimientos ajenos.

También deberá ser capaz el nuevo presidente de afrontar la más que necesaria reforma del mercado laboral sin titubeos ni concesiones de parte. Es cierto que las rigideces del mercado de trabajo español y sus altos costes hacen difícil modificar la senda de desempleo en la que nos desenvolvemos. Tampoco es menos cierto que este país posee una clase empresarial rígida, poco dada a las concesiones y ensimismada en su ámbito organizativo. Que hay que hacer cambios está claro, pero que estos no pueden pasar exclusivamente por la pérdida de derechos no lo está menos.

Y todo esto lo deberá hacer el nuevo presidente con el mayor consenso posible. Con el mismo consenso con el que salieron adelante aquellos Pactos dela Moncloaque nos hicieron navegar de la dictadura a la democracia como ejemplo para el mundo.  España necesita un Gobierno responsable, firme a la hora de tomar las medidas necesarias,  pero generoso a la hora de aplicarlas; inflexible en sus resoluciones, pero dialogante con todos antes de tomarlas. Necesitamos un Gobierno de verdad tanto como una oposición seria. Necesitamos salir de este agujero y hoy debemos demostrar en las urnas que el mejor camino para hacerlo es con nuestro voto.

26 puntos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de noviembre de 2011 a las 10:50

A una semana de que acuda usted a depositar su voto en la urna, arrancamos el sprint final de la campaña electoral más decantada, anodina y aburrida que se recuerda. La abismal diferencia que dan las encuestas a favor del PP –y que hoy mismo veremos si se mantiene o no- llevan a pensar que lo único que se dilucida el próximo domingo es el tamaño y magnitud de la victoria de Mariano Rajoy. Eso y saber si el resultado que obtiene Rubalcaba es simplemente una derrota anunciada o una debacle en toda regla del socialismo patrio. En función de lo que ocurra ahí veremos lo que pasará a partir del día 21 en Ferraz y aledaños. Hay otras variables que se juegan, es cierto, pero la parte del león es ésta y en ella debemos fijarnos.

En Córdoba esa pelea electoral se traduce en saber si el PP que encabezan Federico y Bea es capaz de pasar por encima del socialismo vernáculo de Rosa y Maribel. Porque, siendo realistas, los demás partidos no tienen nada que hacer en esta contienda. IU bastante tendrá con demostrar que lo que pasó en las municipales fue un castigo concreto y que sus políticas se ven desde la izquierda como alternativa al PSOE traidor. El PA, Equo y UPyD luchan por ver quien es la cuarta fuerza política de la provincia, un objetivo no menor teniendo en cuenta que los andalucistas cuentan con un buen número de concejales que el electorado casi ni identifica con sus siglas. Son votos tan personales como los candidatos que presenta la formación al Congreso y el Senado. Dos personajes que poco o nada tienen que ver con el andalucismo político tal y como éste se ha entendido hasta ahora. Los otros dos partidos bastante con saber si su apuesta tiene visos de futuro o es mejor echar la persiana ya.

La lucha de PSOE y PP será, por tanto, la que se sustancie en los resultados en cuanto a número de diputados y senadores. Para la Cámara Alta todos coinciden en que los populares darán la vuelta y pasarán de uno a tres senadores, lo contrario de los socialistas. En la Cámara Baja la cosa va a dentro color. Las encuestas hablan de un empate a tres que sería un buen resultado para el PP y una dulce derrota para el PSOE. Sin embargo, hay quien cree que el cambio va a ser mayor, que los populares se van a llevar el gato al agua y crecerán hasta los cuatro representantes frente a los dos de los socialistas. Si esto ocurre el día 21 puede ser de mucho dolor en la avenida del aeropuerto y el pánico por el resultado de las autonómicas de marzo se desataría. Es cuestión de 26 puntos, los trece por los que ganó el PSOE en 2008 y otros tantos para consolidar esa diferencia a favor del PP. Ahí radica la magnitud de la goleada, el prometedor futuro de algunos y el fracaso estrepitoso de otros. Quedan siete días.

De encuestas y pulpos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de noviembre de 2011 a las 10:46

Ahora que entramos en el tercer día de campaña podemos decir que nunca nadie afrontó la recta final de su pelea por la Moncloa en peores condiciones que Alfredo Pérez Rubalcaba. Y no por lo que traía consigo ya antes de iniciar el esprint de los últimos metros, sino porque en estos primeros días de contienda le están dando tal mano de bofetadas desde todas partes que cualquiera habría colgado los trastos antes de empezar. El día de la pegada de carteles, el Gobierno hizo público un demoledor dato de paro de octubre: 134.000 personas se habían ido a las listas del Inem durante ese mes, una cifra inasumible de todo punto que retrotrae a los peores momentos de la crisis y anuncia un futuro trágico. Un día después, el CIS presentaba su encuesta directa de intención de voto y pintaba un demoledor panorama en las urnas el 20-N: el PP arrasa y los socialistas se depsloman hacia su peor resultado desde Pablo Iglesias hasta en su feudo andaluz. Hoy, ignorante de los que dirá otros medios, el Grupo Joly les ofrece una encuesta que da una clara ventaja al PP en Andalucía y una perspectiva de futuro aún más aterradora para el otrora invencible partido del puño y la rosa en nuestra comunidad. Como decía: tres días, tres datos demoledores. Y todo ello en un ambiente en el que la expectación alrededor de la campaña electoral es la más baja que recordemos. La prolongada crisis económica, los larguísimos años que llevamos viendo cómo el PP le zurra la badana al PSOE mientras Zapatero navega en mensajes contradictorios y opuestos a sus promesas y la nefasta opinión que los ciudadanos tienen de la clase política actual –precisamente por eso, por clase- hacen que casi nadie ande pendiente de lo que se dice en mítines y entrevistas y dedique su tiempo a labores más constructivas como podar los rosales de su casa, jugar a las chapas o ir a hacer la apasionante compra del mes en el centro comercial. Así de claro está el panorama electoral en un país que lo único que tiene entre ceja y ceja –sin zeta en esta ocasión– es ver un atisbo de luz en un horizonte demasiado invernal. Todo apunta a que Rajoy ganará de calle, lo dicen las encuestas, lo admiten los socialistas y flota en el ambiente. Triunfará sin decir qué va a hacer, no lo necesita. Su mensaje se basa en tres palabras sin más adornos a su alrededor: austeridad, reforma y rebaja. La inmensa mayoría del país no le pide absolutamente nada más. La cosa está tan mal que se admite pulpo como animal de compañía. Aunque no venga en las encuestas.

Precampaña lamentable

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 25 de octubre de 2011 a las 19:11

Ya se empieza a poner la cosa entretenida a menos de un mes de las elecciones y la sarta de tonterías que se escuchan por ahí hieren realmente los oídos. En esto de los mensajes cachondeables hay que decir que todos los partidos suman por igual. No hay que ser de izquierda o de derecha para decir la tontería más grande, ni hay que estar en el Gobierno o la oposición para creer que los electores son enanos mentales a los que, como a los monos, se les contenta con un plátano que les sacie el hambre. De verdad que esto se pone interesante y uno tiene la duda de hasta dónde llegarán nuestros supuestos líderes políticos para ridiculizar al contrario con tal de obtener un voto. Vídeos, eslóganes, frases, mítines… cualquier momento es bueno para decir tonterías.

Me preocupa la tendencia enfermiza de algunos por arrearnos a los andaluces cada vez que huele a urna. Entiendo que tenemos sentido del humor y que nos tomamos la vida con más filosofía que otros, pero de ahí a pensar que vivimos en un estado precivilizado en el que poco más que nos falta andar rascándonos la roña, mientras nos emborrachamos en las tabernas con los fondos del PER y nuestros hijos se refocilan en el suelo de sus colegios sin asfaltar mientras cuentan gañanadas va un mundo.

Con este estudiado y sesudo argumentario, surgido de mentes preclaras con 35 máster de comunicación y políticos que atesoran 25 minutos de experiencia laboral podríamos pensar que en Cataluña sólo hay payeses que comen espetec mientras esconden el dinero debajo de una piedra o que en Galicia nada más que hay meigas vestidas de negro que comen queso de tetilla y van a misa compulsivamente mientras le rezan a Santiago o que en Valencia se pasan las horas tirándose petardos y preparando arroz en 35.000 variantes.

Alguien debería decirles a las Ana Pastor, Elena Valenciano, Josep Antoni Duran i Lleida y demás aspirantes a estadista que España tiene problemas muy serios como para andar con estas zarandajas. Quizás alguien debería exponerles que uno de esos grandes problemas es que todo apunta a que el 30% de los españoles con derecho a voto se van a quedar en sus casas el próximo 20 de noviembre porque no se sienten representados por ninguno de los partidos que concurren a dichos comicios. Ni PP, ni PSOE, ni CiU, ni IU. Vivimos momentos de grave crisis económica y social que requieren de protagonistas capaces de dar la talla más allá del insulto fácil y el argumento obtuso. Vivimos momentos que exigen soluciones y responsabilidad. Para cachondeos y tonterías ya está el Carnaval.