Archivos para el tag ‘PSOE’

Merecemos la paz

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 23 de octubre de 2011 a las 10:05

Han sido tantos años esperando que ahora uno siente una especie de vacío interior, una mezcla de sentimientos contrapuestos difícil de explicar. ETA deja por fin de matar, abandona su carrera de violencia y se compromete a un cese definitivo de sus acciones armadas tras medio siglo de locura que ha costado más de 800 vidas. Los terroristas dejan de asesinar porque ven un nuevo tiempo en Euskadi y porque en un paripé sin nombre algún que otro destacado miembro de la comunidad internacional les ha prestado su mano. En realidad, la banda oculta tras su habitual verborrea una debilidad extrema que le ha llevado a quedarse casi sin pistoleros, sin dinero con el que financiar sus canalladas y sin el respaldo social del que antaño disfrutó. ETA está vencida, lo sabe e intenta dejar de existir de la forma menos humillante posible. Ésa es la verdad. Ésa y que hay unas elecciones el próximo 20 de noviembre en las que la cosa pinta bien para su marca política si el eco de las balas deja de retumbar. Lo ha dicho claro Felipe González, el hombre que con más sentido común ha hablado estos días y el primero en recordar que las campanas no se deben tirar al vuelo todavía: “Estamos en víspera de elecciones y eso no se debe olvidar”.

Pero pese a todo ello, debemos estar contentos. Más que eso, debemos estar felices. Las armas han dejado de ser una forma de diálogo y ahora toca que las palabras y los gestos abran la senda de la normalidad. Palabras y gestos que deben partir, antes que nada, de la propia ETA. Palabras como perdón o arrepentimiento y gestos como el de entregar las armas y quitarse los pasamontañas. Palabras como Justicia: la que deben afrontar todos aquellos que tengan las manos manchadas de sangre. Gestos como el de permitir que aquellos que no defienden la exclusión y el nacionalismo extremo puedan defender sus ideas sin necesidad de escoltas ni salvavidas. Luego será el Estado el que tenga que modificar posiciones. Desde la consciencia de que es mejor ceder en algunas cuestiones que vivir con miedo a las bombas. Con la exigencia a sus dirigentes de tener altura de miras, condición de estadistas y generosidad política. Sin concesiones inasumibles, pero con cambios plausibles. Es hora de afrontar un tiempo nuevo, de reparar el daño que han sufrido miles de familias, de reconocer su sufrimiento y de acompañarlos en un camino que, más que nadie, ellos van a sobrellevar con el dolor de la ausencia. Sin régimen de igualdad: unos han sido asesinados y otros se han dedicado a matar.

Este país se merece la paz, la quiere, y no hay justificación posible para permitir que vuelvan a silbar las balas. Llegó la hora de mirar al futuro. Con cautela, pero con optismismo. Aprovechemos la oportunidad, nos lo merecemos.


							

Cruz Conde y la evidencia

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 9 de octubre de 2011 a las 9:02

El modelo es el de la calle Larios”. Ésas son, aproximadamente, las palabras textuales con las que los concejales del PP se referían a la calle Cruz Conde desde el mismo momento en el que empezaron las obras de semipeatonalización de la misma. Durante meses, y uno tras otro, todos los integrantes de la candidatura popular repitieron el mismo argumento para desgastar al cogobierno que entonces regía –o al menos eso decía– los destinos de Córdoba y para lograr que cambiase de opinión y optase por la peatonalización completa. Así fue hasta que a última hora el propio Andrés Ocaña anunciaba, acuciado por los pésimos augurios electorales y por el peso de la evidencia, que la calle quedaría completamente cerrada al tráfico y destinada al disfrute de los cordobeses y turistas que acuden a la ciudad.  Y es que no hay más que darse un paseo por esta arteria comercial cualquier día de la semana, pero especialmente en sábados luminosos como ayer, para darse cuenta de que hacer que el tráfico pase por esa vía es como convertir el patio de los Naranjos en una glorieta.

Claro que todas esas palabras populares eran previas a la pérdida de la inocencia. Se decían con la facilidad con la que un adolescente habla de los problemas del país. Eran frases sacadas de un argumentario político que se ocupaba de la captación de votos por encima de cualquier otra cosa. Ahora todo ha cambiado. Las urnas, los cordobeses, decidieron el pasado 22 de mayo que Nieto y sus muchachos debían dirigir la ciudad con una mayoría absoluta que no hipotecara sus decisiones. Y claro, todo ha cambiado.

Ahora el PP anda mareando la perdiz de Cruz Conde y pospone la decisión definitiva en espera del enésimo informe que le suene bien. Si nadie lo remedia, la decisión de Nieto será que pasen autobuses híbridos por la calle Cruz Conde. La explicación girará alrededor de la necesidad de establecer una línea circular en el casco o de la imposibilidad de las personas mayores con movilidad reducida de cruzar la calle sin ayuda. Sabe Dios. Lo único claro es que la promesa tiene visos de quedar en eso, en promesa, y eso no está bien.

Uno transita a diario por Cruz Conde, ha sufrido durante meses una rotaflex  debajo de su despacho y ha visto cómo miles de ciudadanos recuperaban este ágora y cómo los comercios y multinacionales se daban tortas por instalarse o seguir en ella. Y ahora nos quieren meter un autobús por la zona. Lo digo claro: me parece un error. Y no por política ni por interés ni porque el PP vaya a incumplir la primera de sus promesas electorales –esperemos que no sea un aviso–, sino porque la evidencia habla sola. Aunque quizás quien tenga que decidir sobre ella no haya paseado por Cruz Conde.

Rosa, ante un derbi decantado

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 2 de octubre de 2011 a las 9:04

“Vamos con fuerza a jugar este partido hasta el último minuto”. Así de firme se muestra Rosa Aguilar en su convicción de luchar por el triunfo en las generales del 20 de noviembre en la entrevista exclusiva que publica hoy El Día y en la que analiza el panorama electoral que se nos avecina. La ministra de Medio Ambiente, exconsejera y exalcaldesa de Córdoba cree que no está todo dicho aún y que la clave de la supervivencia del PSOE en esta campaña pasa por la capacidad que tenga para explicar el programa y propuestas de Alfredo Pérez Rubalcaba. Sin temor, sin arredrarse ante las más que desalentadoras perspectivas. Palabra de una mujer que acumula ya muchas horas de vuelo en estas lides de la política de cartel, mitin y abrazo público. Sin embargo, manteniendo el símil futbolístico, parece que este partido está decantado de antemano por mucho que la exalcaldesa se empeñe. Es como los Madrid-Barça de los últimos tiempos; por mucho que se empecine Mourinho, la superioridad rival siempre da con los suyos en la lona. El PSOE, como el Madrid, cuenta en Córdoba con este fichaje estelar, una de las políticas mejor valorada del país, un rostro que no se quema allende nuestras fronteras provinciales por mucho que sus cambios de bando hayan sacudido las conciencias aquí. Rosa Aguilar es, en estos momentos, la Cristiano Ronaldo del socialismo cordobés. Claro que visto como está el patio del socialismo local uno no sabe si esto es bueno del todo ni si ni con once portugueses fuera de serie serían capaces de sacar al partido del marasmo en el que está sumido. Será, sin duda, la exalcaldesa el principal reclamo electoral de la provincia, por lo dicho hasta aquí y porque no parece que enfrente vaya a tener a nadie que iguale su peso electoral en estos momentos –y eso que hay rumores que dicen que Miguel Arias Cañete, exministro de Agricultura, podría ser el cabeza de lista del PP en la provincia.

Rosa Aguilar debe enfrentarse además en su campaña a la realidad de que en su nuevo partido hay muchos que no olvidan sus andanadas contra Rubalcaba y Felipe por aquello de los GAL; ni las tres elecciones municipales consecutivas perdidas; ni las órdenes de Sevilla de permanecer callados y sumisos ante la otrora líder de IU; ni la bronca con Carmen Calvo; ni los pasados y virulentos choques con su ahora compañero de cartel, Antonio Hurtado, ni… Muchos condicionantes y muy pocas certezas. Tal vez sea ésta la ocasión en que Rosa va a las urnas con un panorama más desalentador. Claro que eso nunca ha sido impedimento para la exalcaldesa, mujer capaz de inventarse siempre una nueva pirueta suficiente para permitirle volver a caer de pie. Veremos.

Vergüenza en RTVE

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 22 de septiembre de 2011 a las 18:03

El consejo de administración de RTVE votó ayer miércoles a favor de que sus miembros tengan acceso a la herramienta con la que los periodistas de esa casa realizan sus informativos para así conocer de antemano lo que se va a decir. La proposición de la popular Rosario López Miralles salió adelante con el apoyo de sus tres compañeros de partido presentes en dicho consejo y el representante nombrado por CiU. Se abstuvieron, en vergonzoso silencio, los miembros de PSOE y CCOO y sólo tuvieron la dignidad, lógica y sentido común de rechazar esta petición los consejeros de IU y UGT. Tal fue el maremoto que produjo esta decisión que apenas unas horas después estos egregios miembros de la cúpula televisiva daban marcha atrás en otra muestra de vergonzante actitud y comenzaban a decir que se les había malinterpretado. No habrá pues, por ahora, censura previa en RTVE y eso es motivo de alegría.

Sin embargo, la sola idea de plantear este control del ente público demuestra el poco respeto y escaso conocimiento del negocio que se traen entre manos estos señores consejeros. Si ya era lamentable que no hayan sido capaces de ponerse de acuerdo para nombrar a un presidente del consejo y que cada mes se turne uno de ellos en ese cargo, lo sucedido ayer no puede por menos que alertarnos de lo que puede venir en el futuro.

Una de las pocas cosas que ha hecho bien Zapatero ha sido devolverle la dignidad a Televisión Española, que se ha convertido en referente internacional por la calidad de sus informativos y ha dejado atrás otras épocas en las que hasta su director tenía que salir en antena a rectificar su forma de actuar. Uno puede estar más o menos de acuerdo en la forma de realizar estos informativos, en su duración, en su ritmo e, incluso, en la selección de sus noticias, pero no puede poner en duda la profesionalidad y rigor de un amplio grupo de profesionales altamente cualificados.

Vivimos, afortunadamente, en un Estado democrático en el que existe la libertad de información. Para un periodista ése es un tema sagrado, como para un médico su juramento hipocrático o para un abogado la confidencialidad de las comunicaciones con sus defendidos. La manipulación de los servicios informativos recuerda a tiempos pretéritos de absolutismo y dictadura en los que estos señores consejeros nunca habrían podido ocupar el sillón que ocupan. No, al menos, por designación popular a través de las urnas. Los políticos deberían preocuparse de la política, que falta hace que tengan talla de una vez, y dejar el periodismo a los periodistas.

Cualquier día nos vamos a pensar que los señores consejeros piensan que los demás somos tan dóciles con los poderes como ellos mismos; y eso no es así.

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Las razones de Extremadura

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de junio de 2011 a las 12:59

La decisión de Izquierda Unida en Extremadura de abstenerse en el debate de elección del nuevo presidente de la comunidad y propiciar con ello la llegada del PP al poder tiene al país revolucionado. La decisión de los militantes de la coalición se ve a ojos de muchos como una claudicación ante los populares y una traición al electorado de izquierdas. El tertulianismo furibundo mantiene que es impresentable que los votos de IU avalen al PP y que semejante decisión es poco menos que merecedora de quemar a alguien en la plaza mayor de Trujillo. Nada se dice, sin embargo, de otros pactos extraños de los socialistas con el PP que tampoco tienen mucha explicación, caso del alcanzado en Asturias para quitarle la presidencia del Parlamento al partido de Cascos. Que se sepa, el PP de Asturias tiene los mismos cuernos y rabo que el de Extremadura. ¿O acaso en la tierra de don Pelayo los populares han mudado el azul gaviota por el rojo del puño y la rosa? Da igual, el caso es mantener la incoherencia.

Hace una semana dije en este mismo espacio que los socialistas deberían mirarse bien al espejo para conocer las causas de su deterioro electoral y, ya que ellos no lo hacen, está bien mirar a las razones aportadas por el coordinador regional de IU en Extremadura, Pedro Escobar, -por cierto, contrario a la opción tomada- para justificar la propia decisión. Y es que después de 28 años, Escobar afirma que la opción tomada por sus compañeros responde al objetivo de poner fin “al enchufismo y al clientelismo” que ha desarrollado el PSOE en dicha comunidad. Mucho tiempo en el poder, demasiados cargos ocupados por los amiguetes y escasa capacidad de diálogo con la sociedad. ¿Les suena? ¿Han oído ustedes a alguien en una conversación decir lo mismo pero referido a esta tierra nuestra? ¿Conocen ustedes algún caso concreto en el que esto se dé o haya dado?

El 22 de mayo introdujo en la política española una pulsión de cambio sin precedentes que ha dejado al PSOE en paños menores. La sociedad castigó al partido en el gobierno tanto por las consecuencias de la crisis económica cuanto por los propios errores en el desarrollo del poder. Quien lo niegue desde luego se hace trampas al solitario, bien porque la ignorancia es un estado mental realmente cómodo por cuanto no reclama de gimnasia neuronal, o bien porque el miedo que le atenaza tiene más que ver con las posibles consecuencias que sobre su día a día pueda tener un cambio de ciclo.

Vivimos una época en la que los mismos que aplauden las reclamaciones de regeneración, renovación y limpieza que defienden los indignados del 15-M se permiten arremeter acto seguido contra la decisión libre y democrática tomada por los militantes de IU en Extremadura aludiendo a una supuesta traición al voto de la izquierda. Y llegados a este punto yo me pregunto: ¿quién es nadie para decirle al de al lado que su decisión es mejor o peor? ¿Quién reparte las tarjetas de la verdad absoluta? ¿Por qué hay pactos que valen, otros que se ocultan y otros que directamente se rechazan? Por último, ¿tanto miedo hay en los pasillos de palacio?

El espejo roto del PSOE

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de junio de 2011 a las 13:04

Hace un par de semanas afirmé en un artículo que el PSOE necesitaba mirarse seriamente en el espejo para analizar los catastróficos resultados que le habían ofrecido las urnas el pasado 22 de mayo. Los socialistas se han visto superados por una ola popular que los ha dejado noqueados, groguis, fuera de algunos de los ayuntamientos más importantes de la provincia, al mando de otros pero con mayorías minoritarias y, sobre todo, descabalgados de esa gran casa de poder que ha sido la Diputación durante los últimos 30 años. El impacto ha sido tremendo y aún más duro es comprobar que la inclinación del voto puede mantenerse en esa línea ante los próximos comicios autonómicos y generales. Vamos, lo que se dice un panorama.

Para solucionar y analizar lo ocurrido se reunieron ayer los socialistas en un comité provincial extraordinario en el que el secretario general, Juan Pablo Durán, debía explicar qué había pasado y qué se va a hacer para evitar que se repita la hecatombe. Como siempre, la semana previa a esta reunión ha sido prolija en rumores, conciliábulos, cenáculos y merenderos conspiratorios. Había quien decía que Durán lo iba a pasar muy mal, que tendría que hacer frente a durísimas críticas que incluso podían llegar a pedir su cabeza. Se hablaba de una reorganización tremenda, de pulsos de poder entre los afines al secretario provincial y los sectores críticos de su gestión. Todo ello trufado con los siempre adecuados rumores de cambio de sillones en las delegaciones de la Junta -que llegarán, no sé cuando, pero lo harán- hasta el punto de que la delegada del Gobierno, Isabel

Ambrosio, volvía a ver temblar su posición. En este punto la cosa se ponía ya seria, no debemos olvidar que el cariño entre Durán y Ambrosio dista mucho de ser eterno, y se llegaba a afirmar que si esta decisión llega habrá toros. Lo veremos.

Sólo una persona, de esas que llevan toda la vida en esto, me dijo la semana pasada que ayer no iba a pasar nada; que, como siempre, los que decían que iban a aullar callarían y los que no decían nada serían los que hablasen. Y vaya si acertó. Porque realmente lo que ocurrió ayer en el comité del PSOE no fue nada. De fondo, nada. De forma sí tenemos algún que otro cambio, un reforzamiento de posiciones de algunos de los socialistas más cercanos a Juan Pablo Durán y poco más. Todo ello con una mayoría de respaldo que sorprende y deja en evidencia las tan cacareadas disidencias internas. Que hubo discursos duros, es cierto. Empezando por el del propio Durán, una crítica a la acción del partido que merece leerse con detenimiento. Que después se insinuó que la cosa está muy mal, también es cierto, pero poco más.

Al final lo que vimos fue más de lo mismo. Mucho amago y muy poca pegada. Una nueva patada hacia adelante al balón a la espera de lo que ocurra en autonómicas y generales y con la vista puesta en el próximo congreso provincial. El PSOE sigue sin querer pararse a analizar a fondo las causas de su declive. Nadie quiere ahondar en los motivos que les han llevado a estar alejados de la sociedad, a ser percibidos como un problema más que como una solución, a haber sido censurados por una acción municipal, sobre todo en la capital, mala y un programa de gobierno aún peor. Nadie quiere mirarse de verdad en el espejo no vaya a ser que lo que se vea sea demasiado duro. Ante eso, mejor quedarse con el espejo roto y que cada cual vea la parte de la imagen que más le interese.