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Paz, amor y fraternidad

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 14 de junio de 2015 a las 6:34

Ya tenemos nueva alcaldesa. Isabel Ambrosio entró ayer en la historia de Córdoba al convertirse en la primera alcaldesa socialista, un hito por el que pocos daban dinero hace apenas un mes pero que se ha hecho realidad merced a los pactos poselectorales. Mucha suerte a la nueva regidora. La va a necesitar. El pleno que va a gestionar Córdoba durante los próximos cuatro años puede definirse por ser, cuanto menos, peculiar. Seis formaciones políticas; un cogobierno en minoría que vivirá siempre bajo la guillotina del asamblearios de Ganemos Córdoba, y una oposición capitaneada por el PP que aún no se ha recuperado del impacto que le produjeron las urnas allá por el 24-M. Vayamos por partes.

A Isabel Ambrosio se la ve con muchas ganas de ser alcaldesa. Está radiante. Es consciente de lo logrado y tiene ganas de hacer cosas. Se la ve con cierta cara de miedo, pero eso es normal si analizamos el papelón que tiene por delante. Capitaneará un equipo novel –pero muy novel–, en el que tendrá que compartir mesa y mantel con sus más que viejos conocidos socios de Izquierda Unida y con el que tendrá que gestionar una ciudad desde la mayoría minoritaria. Difícil equilibrio este en el que casi no hay ediles para cubrir las áreas de gobierno y en el que hay que ponerse a currar desde el minuto cero. Por si fuera poco, la socialista tendrá sentados enfrente, cual pepito grillo, a los chicos de Ganemos, que ya ayer dejaron claro que apoyan pero que no van a poner las cosas fáciles. Mucha mano izquierda le va a hacer falta a Ambrosio, quien, por otra parte, hay que reconocer que se mueve bien en ese mundo cruel en el que la mano derecha da lo que luego quita la izquierda. Por lo visto en Capitulares en la toma de posesión va a estar bien acompañada en la fontanería y eso hay que valorarlo.

IU vuelve al que fue su reino loca de ganas. Pedro García sí que ni se imaginaba la situación en la que ha amanecido hoy. El patito feo se ha convertido en cisne y retorna triunfador a la que fue su casa. La papeleta que tiene será complicada tanto por el verdor de su equipo cuanto porque con cuatro ediles debe gestionar seis áreas de gobierno y cinco empresas municipales. (Si yo fuese familia de los elegidos les diría adiós hasta 2019). Veremos cómo se desenvuelve la coalición en su regreso, pero no hay que olvidar que cuenta en su favor con que hay mucho personal municipal afecto que le pondrá las cosas todo lo fáciles que pueda.

En la oposición hay dos facetas distintas. Salvando Ciudadanos y UCOR, condenados a ser meras comparsas por mor de la decisión de los cordobeses, el turrón se lo disputan PP y Ganemos Córdoba. El partido verde apunta a ser la gran atracción del mandato. Liberado de cargos orgánicos por decisión de su asamblea –vaya palo para Blázquez y De los Ríos– veremos si es capaz de conjugar utopía y realidad en su acción diaria. Tener la llave de la gobernabilidad es una responsabilidad enorme que no solo afecta a las decisiones que gustan a los tuyos, sino que implica que esa gran mayoría de ciudadanos que no te han votado no se vean marginados ni perseguidos. Será entretenido.

Y luego está el PP, liderado por un José Antonio Nieto cuya cara ayer era un auténtico poema. El exalcalde ha visto cómo se le escapaba el caramelo después de haberle quitado el papel pegajoso y eso duele. Los populares no hablan alto, pero la gresca sotto voce que hay dentro del partido es considerable. Con la duda de si Nieto mantendrá su acta más allá de noviembre, les urge articular un equipo solvente y de garantías para afrontar cuatro años de travesía por el desierto. Un equipo que entienda además cuáles son las claves de la nueva política, de lo que demandan los ciudadanos. Los mismos que los han mandado a la oposición. Habrá que ver si optan por actuar desde la dureza o con calma y capacidad de análisis. En ello les van su futuro, su credibilidad y… su pan.

Y mientras todo esto ocurre quedémonos, aunque sólo sea por unos días, con los mensajes del pleno de ayer. Paz, amor y fraternidad presidieron el pleno de constitución. Tanta que solo faltó John Lennon cantando Imagine. Porque imaginen lo bonito que sería que todo lo dicho ayer fuera verdad y los partidos trabajasen unidos en el único interés de Córdoba. ¿Verdad?

Hoy empieza lo serio

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 7 de junio de 2015 a las 6:24

Después de una semana en la que el PSOE, IU y Ganemos se han visto para charlar en plan amiguitos, pero por separado, hoy empieza lo serio. La reunión que van a celebrar las tres formaciones de izquierda con el objetivo de avanzar en la constitución de un tripartito que aleje al PP del gobierno municipal es el primer contacto serio en el que ya se pondrán sobre la mesa los objetivos e intereses de cada cual. El tiempo corre y a solo cinco días de la constitución de la nueva corporación hay que dejarse ya de juegos preliminares y entrar en materia.

En las negociaciones quien es la clave de verdad es Ganemos Córdoba. La formación verde tiene en su mano la llave que puede cambiarlo todo y de su decisión depende que haya tripartito o no. Rafael Blázquez y Vicky López comparecieron el viernes para decir que hay un “clamor” para echar a Nieto y los suyos, pero todos son conscientes de que el asamblearismo que caracteriza a esta formación puede dar al traste con ese supuesto clamor. A Ganemos le han pedido no solo que apoye la investidura de Isabel Ambrosio, sino que entre a formar parte del gobierno municipal con áreas de gestión. Y ahí reside parte del problema. En el conglomerado que rodea a esta agrupación de electores hay un importante bloque, articulado alrededor de Podemos, que no anda muy por la labor de gobernar con la “casta” socialista. Existe otra parte que cree que la unión con IU podría dar lugar a un candidato como Blázquez para la Alcaldía dentro de esa llamada de Julio Anguita y su Frente Cívico para articular una gran confluencia de izquierdas que expulse al binomio PP-PSOE de la política nacional. Todo esto convive con quienes, como el propio candidato ha expresado más de una vez, están encantados con la música que les lleva a Capitulares. El poder y la posibilidad de imponer sus medidas programáticas pesan, y mucho.

En IU no hay duda de que hay que entrar en Capitulares, aunque existe la desconfianza de que un gobierno solo con el PSOE y el apoyo externo de Ganemos acabe fagocitando a la coalición. Es el temor a que les pase ahora lo mismo que a los socialistas cuando se enredaban con Rosa Aguilar. Se da, además, la desconfianza hacia el puño y la rosa tras el sopapo de Susana Díaz en la Junta. Sin embargo, pesa más que no anda la federación de izquierdas sobrada como para ponerse digna y hacerse de rogar. Negociarán duro, pero pocos dudan de que acabarán cediendo.

Y luego está al PSOE, que anda diciéndoles a sus posibles socios lo guapos y listos que son. La oportunidad histórica pesa más que nada y ahoga las voces que señalan a que el tripartito sería algo más que difícil de gobernar. Sin embargo, 35 años de espera son muchos como para pararse a pensar en esas zarandajas. Lo único que podría separar a los socialistas de la bombonera de Capitulares sería la orden directa de Susana Díaz de dejar gobernar al PP si eso le garantiza la Presidencia de la Junta. La cosa en Sevilla no es fácil, pero nadie la descarta en el barco socialista.

Hoy comienza lo importante de la negociaciones, que no es el programa –quede claro– sino el reparto del pastel. Eso pasa aquí y en Singapur. Habrá que ver quién tiene mejor los nervios y habrá que esperar que las asambleas y referéndum de Ganemos e IU no lo echen todo por tierra. Ahí, serán los militantes y simpatizantes los que tengan la palabra. Unos y otros confían en que esa palabra sea la de los negociadores, pero ya se sabe que quien juega con fuego…

Tripartito

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de mayo de 2015 a las 7:48

Las urnas hablaron el domingo pasado y determinaron que en los próximos cuatro años el Ayuntamiento de Córdoba va a ser un follón. Lectura rápida de unas urnas de las que sale un pleno con seis fuerzas políticas, en el que la más votada no puede llegar a acuerdos para mantenerse en el gobierno y las tres de izquierdas suman la cifra mágica para desalojar a la derecha del poder. Tripartito, apréndase esta palabra porque a partir de ahora vamos a escucharla mucho. Eso es lo que desde mañana va a intentar poner en marcha el PSOE de la sorprendente Isabel Ambrosio yendo de la mano de Ganemos Córdoba e Izquierda Unida. Gobierno de tres, cosa compleja de gestionar porque todos se necesitan y ninguno tiene una fuerza determinante sobre los demás.

Los socialistas parten con ventaja merced a sus siete ediles, pero se les han visto tanto en la cara las ganas de ocupar la bombonera donde se sienta el alcalde que los demás no se lo van a poner fácil. Ganemos se asamblea mañana –apréndanse también esto de las asambleas– para decidir qué hace. Unos quieren pisar moqueta; otros apoyar pero quedarse de pepito grillo en la oposición; otros desean alcaldías rotatorias, y habrá quien tenga otra propuesta mucha más creativa en mente. Seguro. Es lo que tiene el asamblearismo, que da lugar a muchas ideas. La clave estará en Podemos y en su capacidad de presión. De entrada, todo el apoyo pero nada de mando en plaza.

Izquierda Unida también comienza mañana sus reuniones para analizar la cosa. Está claro que le darán el sí a Ambrosio, casi tanto como que pedirán su dote y negociarán duro. En IU hay mucha experiencia de gobierno en Córdoba y las ideas están bastante claras. Además, el noviazgo fallido con Susana Díaz los tiene despechados y no van a dejarse camelar por unas migajas. Normal.

El PSOE quiere el poder tanto como teme gestionar el trío. Pase lo que pase saben que serán cuatro años muy complicados y sotto voce reconocen que el equipo con el que cuentan no es el más preparado (por ser discretos). Isabel Ambrosio está ante una ocasión histórica y debe aprovecharla, pero también hay voces que por lo bajini mantienen que cuatro años de oposición bien aprovechados como primera fuerza de la izquierda tampoco estarían mal. Salvo orden contraria de Susana Díaz –nunca descartable, que quien manda, manda–, eso no pasará y tocará medirse en Champions con una plantilla pensada para mantener la categoría e ir mejorando con los años. Claro que siempre queda la opción de tirar de fichajes externos para apuntalar al equipo en el verano, que para eso están la ley de grandes ciudades y las coordinaciones y direcciones generales.

¿Y el PP? Pues viéndolas venir, soñando con que sus impugnaciones obren el milagro y arreglen sus problemas. Porque si se confirma su salida de Capitulares se va a liar parda. Pero eso es para otro domingo, no le hurtemos al tripartito el dulce sabor de su victoria.

Una victoria muy meditada

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 26 de mayo de 2015 a las 13:30

Isabel Ambrosio (Madrid, 1970) ha hecho historia en el PSOE cordobés contra todo pronóstico y dándole la vuelta a las encuestas. Los siete concejales obtenidos el domingo y los más de 30.000 votos recibidos suponen el mejor resultado logrado por los socialistas cordobeses nada menos que desde 1991, cuando el ya retirado Manuel Gracia estaba al frente de la candidatura. Con un estilo alejado del ruido que reina hoy en día en la política y una apelación al corazón y a la cabeza, la exdelegada del Gobierno andaluz ha situado a su partido por primera vez en la historia de la democracia ante la posibilidad de ostentar la Alcaldía de Córdoba. Ahora le queda cerrar la negociación del tripartito con Ganemos Córdoba e Izquierda Unida, una labor en la que es posible que haya mucho ruido pero tras la que seguro que habrá más nueces.

prensa¿Y cómo ha llegado Ambrosio hasta aquí? Pues con una estrategia a largo plazo, no demasiado respaldo en sus inicios y mirando y escuchando el consejo de veteranos socialistas como Francisco García o José Miguel Salinas. Ha sido el triunfo de una campaña de tono bajo, mucho, basada en muchas reuniones con colectivos, sin ofrecer nada desmesurado y “escuchando mucho, que es lo que hay que hacer”, tal y como no se cansa de repetir la candidata. Ni una palabra más alta que otra, ni un enfrentamiento innecesario. La aspirante socialista se muestra muy incómoda en la guerra de titulares altisonantes. Unido a ello, el arrastre que Susana Díaz ha demostrado que tiene entre el electorado socialista tampoco ha de ser descartado y a buen seguro que le ha arrimado un buen puñado de votos. Por último, la patada que el electorado del PP le ha infligido a Rajoy en el trasero de José Antonio Nieto ha puesto la guinda al pastel.

¿Y ahora qué? Pues a esta eterna promesa del socialismo cordobés le tocará negociar con tirios y troyanos para poner en pie un gobierno de izquierdas que desaloje al PP de Capitulares a pesar de que la formación de Nieto haya sido la más votada. La dificultad no estará en alcanzar el pacto en sí, aunque habrá quien tensará la cuerda para aparentar, sino en gestionar el día a día de tres formaciones con una cultura de gobierno tan diferente. Ambrosio habrá de ser capaz de lidiar con la tendencia al asamblearismo que caracteriza al Ganemos de Rafael Blázquez, al tiempo que debrá contentar a una Izquierda Unida que tras la experiencia de Sevilla con Susana Díaz desconfía de todo lo que huela a pactos con el socialismo. Pedro García no pondrá fácil el consenso. Y todo ello con la reivindicación a la Junta de que cumpla sus compromisos con Córdoba, uno de los leit motiv de su reciente campaña.

Nada de esto arredra a la candidata socialista, quien ayer en la Feria volvía a aparecer radiante y con sonrisa de vencedora en la recepción que ofreció la Asociación de la Prensa. Hasta el lunes no habrá movimiento -al menos oficiales- y a partir de ese día comenzará una cuenta atrás que debe terminar el 13 de junio con su elección como regidora. Será el comienza de la etapa que de verdad medirá la altura y talla política de esta mujer que, hasta el momento, ha sabido hacer valer su tacticismo para llegar al sitio justo en el momento concreto. Si la jugada le sale bien, y no tiene por qué no hacerlo, igual nos encontramos ante el salto definitivo hacia esas responsabilidades mayores que muchos dentro del PSOE le han reclamado casi desde sus inicios. Veremos qué ocurre.

El esfuerzo de ir a votar

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 24 de mayo de 2015 a las 11:38

O mayoría o caos. Así terminaba el viernes  el candidato del PP y alcalde, José Antonio Nieto, la campaña electoral en su último llamamiento al voto de hoy. Se acababan 15 días de actos electorales y promesas varias en las que el miedo a meter la pata ha sido la nota dominante. Dos semanas más bien aburridas, tediosas diría yo, en las que la mayoría de los partidos han hablado muy poco sobre el futuro de la ciudad y mucho sobre el amor, la fraternidad y el corazón. Iniciativas reales hemos visto pocas, casi todas desde el mismo lado, y eso es una pena si tenemos en cuenta que lo que hoy elegimos es quién dirigirá los designios de nuestro entorno cercano los próximos cuatro años. No votamos a Susana Díaz, ni a Rajoy, ni a Albert Rivera, ni a Pablo Iglesias… Lo que hoy decidimos es cómo queremos que se hagan las obras en nuestra calle, cómo queremos que circule el tráfico a nuestro alrededor, cómo nos gustaría que se enfocase la ciudad para salir del agujero de la crisis. Y sobre todo ello es sobre lo que ayer debimos reflexionar.

La política nacional y las dudas alrededor del sistema tradicional de partidos han invadido la campaña de estas municipales. Las profundas crisis que viven socialistas y populares han mancillado la convocatoria y los partidos emergentes aparecen como la vía de escape más fácil para el cabreo del personal. Sin embargo, si algo se ha echado de menos en estos días ha sido que esos emergentes hayan planteado de manera clara el modelo de ciudad que defienden. No se debe concurrir a las urnas rodeado de generalidades bienintencionadas o con candidatos cuyo rostro ni aparece en la propaganda electoral que reparte su partido. Ganemos y Ciudadanos quieren ser alternativa y en su camino han pecado de cicateros a la hora de explicar cuál es.

En los partidos grandes o tradicionales ha habido quien sí ha planteado esa alternativa y quien lo que ha hecho es navegar en las aguas de la dialéctica. Nieto ha sacado todas esas maquetas de las que ha rajado siempre para pedir  cuatro años más con los que cerrar su proyecto. El alcalde sabe que juega solo y contra la pésima imagen de su marca, así que lo que pase esta noche será un mérito o fracaso muy personal. El PSOE, que sueña con ser segunda fuerza política, no ha planteado nada concreto de cómo quiere la Córdoba del futuro. No es cuestión de vender ilusiones como Pepe Mellado, pero sí debería haber ido un poco más allá del corazón y los sentimientos de Isabel Ambrosio. Para ser alternativa hay que plantearla. IU lo ha hecho, no con nada nuevo sino con el recuerdo de las glorias pasadas. Pedro García se juega su futuro, y lo sabe, y ha optado por rescatar lo que fueron los gobiernos de su coalición con el riesgo que eso conlleva. Veremos si los ciudadanos le recuerdan cómo acabó su último gobierno o prefieren rememorar los laureles de Anguita.

La decisión hoy está en los cordobeses, es el momento soberano de ir a las urnas para reclamar el modelo de ciudad que cada uno quiera. Sea este el que sea. Hará calor y puede que haya resaca de la Feria, pero la decisión sobre qué va a pasar estos cuatro años en el vecindario bien que vale hacer el esfuerzo de ir a votar. Y que Dios reparta suerte.

Entre mayorías y pactos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 23 de mayo de 2015 a las 6:38

Terminó la campaña. Después de dos semanas oficiales pidiendo el voto y varios meses calentando el ambiente, los candidatos tienen hoy la jornada libre. Se la toman los aspirantes y también los ciudadanos, un tanto embotados después de tantos mensajes como han recibido en este tiempo. Lo mejor ante tanto exceso quizás sea pasarse hoy por la Feria para renovar las neuronas a ritmo de sevillanas y chunda-chunda. Pocas cosas hay mejores para afrontar con calma mañana el momento de votar.

En el cierre de campaña que vivimos ayer quedó claro que se elige entre dos maneras de gobernar Córdoba a partir del lunes. Por un lado está el PP, cuyo candidato, José Antonio Nieto, tiene claro que su proyecto necesita de otros cuatro años y solo una mayoría suficiente le permitirá llevarlo a cabo. El aún alcalde no pactará con nadie, en un claro guiño a los electores para que acudan el domingo en masa y le renueven la confianza.

La otra opción es que la formaría un amplio gobierno de concentración con todos los demás que se presentan. El PSOE de Isabel Ambrosio insiste en cambiar la ciudad con corazón y esperanza y mantiene ese recuerdo del talante zapateril como base de futuro. IU apela al pasado, a su legado y a la reivindicación de una ciudad plena de barrios. Su candidato, Pedro García, es el que más claro habla de que lo que quiere es echar al PP. Ganemos ha apurado el momento hasta última hora. El partido verde se ha dado cuenta tarde de que su campaña necesitaba impulso, pero confía en que la izquierda cansada de los de siempre y el espíritu del 15-M y Podemos le aúpen a un lugar determinante.

Luego está Ciudadanos, cuyo candidato, José Luis Vilches, ha hecho una campaña irregular y fía al tirón de Albert Rivera gran parte de sus expectativas. La formación naranja no aclara a quien apoyará, pero sí que no cogobernará. Y, por último, está Rafael Gómez, el candidato sin campaña salvo los mítines de los dos últimos días. Poco más hay que decir de él.

Se acabó la campaña, toca reflexionar. La decisión va entre una mayoría suficiente y un cogobierno abierto. Que lo piense usted bien.

El último día

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 22 de mayo de 2015 a las 6:10

Quedan horas, pocas, para que los candidatos pidan el voto para sus siglas en las elecciones municipales de pasado mañana. Ya no hay ni apretón final, sino mirada a la Feria que empieza esta noche y que durante unas horas nos permitirá abstraer la mente de estos meses electorales y dedicarse –los que puedan– a disfrutar un rato de la fiesta y los amigos sin tener que escuchar a unos y otros decir lo buenos que son, los proyectos que tienen y los mal que creen que van a hacerlo los demás si llegan a ganar. El pescado está vendido y lo de la jornada de hoy solo servirá de relleno tras dos semanas en las que hemos escuchado de todo. Si es que usted ha querido o tenido tiempo de escucharlo todo, claro. No va más, que dirían en los casinos.

El mensaje final que se escuchó ayer y se oirá en los cierres de esta tarde/noche será el del voto útil. No habrá quien no lo utilice. La derecha porque mantiene que es la única garantía de futuro; la izquierda, porque no hay otra forma de cambiar; los recién llegados, porque solo ellos son capaces de conseguir la transformación. Últimas horas de la partida, últimos mensajes, últimas llamadas antes de que los decibelios de las casetas hagan inútiles todos los esfuerzos de los partidos por hacerse oír.

Acaba una campaña que ha sido, sobre todo, sosita. Unos días en los que ha parecido que la mayoría de los aspirantes salían a empatar, con la mente puesta casi más en no equivocarse que en arriesgar. Ha sido una carrera electoral atípica, demasiado limpia en la superficie aunque sotto voce haya habido más de lo que parece. Hemos vivido una pugna electoral en la que queda la duda de qué habría pasado si los partidos –sobre todo de la oposición– no hubieran tenido tanto miedo de meter la pata. Esto ya no es lo que era y la incertidumbre que se palpa en la calle se nota también en los cuarteles de mando. El de hoy es el último esfuerzo por el voto. A las diez empieza la Feria y, como diría el castizo, a partir de ahí es bregar pa ná.

Nieto saca la vena política

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 21 de mayo de 2015 a las 6:13

Se ha hecho de rogar, pero al fin vemos en esta campaña política más allá de buenismos y maquetas. Al fin hay quien contrapone proyectos con proyectos, ideas con ideas, acciones con acciones. José Antonio Nieto mostró ayer su cara más política, esa en la que la dialéctica y el debate son protagonistas y donde el candidato del PP se mueve como pez en el agua. Tuvo que venir el martes Susana Díaz de Sevilla para sacar al regidor del letargo en el que la carrera electoral parecía habernos sumido. La presidenta en funciones y futura presidenta de la Junta dijo en su paseo por Fátima que el alcalde solo confronta y no ofrece soluciones y este quiso responder en condiciones.

nietoNo se anduvo por las ramas y tocó el alcaldable popular todos los puntos donde sabe que le hace pupa al PSOE. Recordó lo efímero del paso de Díaz por la ciudad –apenas una hora–, los incumplimientos del Gobierno andaluz en materia de infraestructuras de diverso tipo –los que ya sabemos todos– y aprovechó para insinuar que en el socialismo cordobés no manda nadie porque es “una sucursal” de Sevilla. También tuvo para la corrupción y el caso Aznalcóllar, que no se vaya a quedar atrás. Duro y contundente, sin el miedo que hace que otros eludan el debate ideológico por temor al hastío ciudadano. Esa precaución que ha hecho que estos días hayamos asistido a una sucesión de actos de consumo interno y no hayamos visto prácticamente nada de la confrontación de ideas que debe darse en unas elecciones. Está muy bien eso de presentar maquetas o de propugnar la paz y el amor eterno, pero los modelos han de ser puestos en comparación, lo que no significa insultar ni menospreciar al contrario. Ahí está el matiz que diferencia la buena política del comentario chusco de barra de bar. Y ahí es donde normalmente vemos naufragar a la clase política.

Nieto recuperó ayer su vertiente dialéctica y respondió a las acusaciones de la jefa del socialismo. A los que prefirió no responder fue a los integrantes de Ganemos con su tercera denuncia ante la Junta Electoral. Y es que comienza a cantar un poco que el partido verde, tan defensor del buen rollo, esté en tanto lío judicial. Que hasta podría parecer que busca salir así más en los papeles.

Susana pone la pimienta

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de mayo de 2015 a las 6:54

Por fin algo de ritmo en esta campaña en la que el tedio ha sido en ocasiones insoportable. Al fin alguien ha venido a poner algo de mordiente en el escenario general y demostrar que realmente el domingo hay una cita con las urnas en la que nos jugamos algo. No es que uno reclame sangre –que un poco sí–, pero sí que se echaba de menos algo de dinamismo que sacara la caravana electoral de los argumentarios preparados y los actos precocinados. Y la elegida para esto fue Susana Díaz, la presidenta de la Junta, que hizo una fugaz visita a Córdoba para respaldar a su candidata, Isabel Ambrosio. Y lo hizo donde mejor se le da, en esos paseos en los que la líder socialista despliega todo su populismo entre besos, abrazos y niños en brazos. Vamos, en lo que viene siendo una campaña.

Susana Díaz, ayer durante el paseo electoral que dio por Fátima.La presidenta en funciones y futura presidenta andaluza –el lunes 25 comenzará a despejarse su investidura– aprovechó que el alcalde había querido quitarse de encima la denuncia de Ganemos sobre su uso del coche oficial apuntándola a ella, para pedirle al regidor seriedad y colaboración. Con todo el arte. Que dijo Díaz que ella está por hacer cosas por Córdoba, pero que la culpa de que no se haga nada es de José Antonio Nieto y sus críticas y boicot permanentes. Sí señor, como si aquí la Junta fuera algo puro y virginal cuyo honor se mancilla desde Capitulares cada vez que se tiene ocasión.

Tiene arte y olfato la presidenta para, en una hora, arengar a los suyos y arrear a los contrarios. De paso, demuestra que en las campañas se puede poner algo de pimienta sin que pase nada, que se puede decir lo contrario del adversario sin que por ello se caigan los anillos y que es lícito lanzar mensajes a las huestes propias. Que estamos en campaña, no en un retiro de ursulinas. Y, de paso, Susana Díaz hasta tuvo tiempo para apoyar a Isabel Ambrosio incluso cuando se le preguntó por las tímidas pataditas en la espinilla que esta le está dando al Ejecutivo andaluz estos días. “Es lo que ha hecho siempre”, dijo. Y todos asintieron, aunque no se sabe muy bien si en la respuesta de la jefa había más de respaldo, reproche o aviso. Pero de las cuitas pasadas entre ambas mejor hablamos otro día.

La semana decisiva

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 18 de mayo de 2015 a las 6:27

Quedan cinco días de campaña y toca apretar los dientes. Después de un fin de semana no excesivamente activo –con pitos al alcalde en la caracolada incluidos-, los candidatos tienen hasta el viernes para convencer a los indecisos de que sus opciones de gobierno son las mejores. Más o menos un 25% de los electores cordobeses aún no ha decidido su voto y a ellos van a ir dirigidos estos días los mensajes centrales. El PP va a mirar hacia ellos tras diez días en los que ha sido el que más propuestas concretas ha colocado sobre la mesa. Ahora, si todo va como debe, le veremos apelar al voto útil, al del rigor y al que rechaza experimentos ni vueltas al pasado. Todo lo contrario que va a plantear IU, para quien su mejor reclamo es su época de gobierno y todo lo que se logró en ella. Se soslayarán los errores y se apuntará al recuerdo de Córdoba como ciudad ejemplar de implicación ciudadana. El PSOE, por su parte, insistirá en pintar a Nieto como un hombre desalmado y en su mensaje de reconquistar los corazones. Tampoco estaría de menos que más allá del argumentarlo viésemos algo concreto y tangible en sus propuestas.

Ciudadanos lo tiene claro, no necesita más que no equivocarse y apretar algo los dientes para que esos cabreados con e PP sigan apostando fuerte por ellos. El partido naranja es Albert Rivera y mientras este no meta la para todo va bien. Y, por último, Ganemos a cuya apelación al diálogo y al consenso tampoco le vendría mal algo tangible, alguna idea o propuesta que navegue en dirección a los intereses de los cordobeses.

A cinco días de que acaben las urnas es previsible que desde hoy se intensifique el combate. Hasta el momento, PP e IU han hecho los deberes con más intensidad que sus rivales y sus campañas son las de más impacto. PSOE, Ciudadanos y Ganemos Córdoba requieren de más concreción y menos “espíritu” del 68. ¿Y UCOR? Buena pregunta, seguimos como empezamos; ni está ni se le espera, pero nadie le quita el ojo.