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Tripartito

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de mayo de 2015 a las 7:48

Las urnas hablaron el domingo pasado y determinaron que en los próximos cuatro años el Ayuntamiento de Córdoba va a ser un follón. Lectura rápida de unas urnas de las que sale un pleno con seis fuerzas políticas, en el que la más votada no puede llegar a acuerdos para mantenerse en el gobierno y las tres de izquierdas suman la cifra mágica para desalojar a la derecha del poder. Tripartito, apréndase esta palabra porque a partir de ahora vamos a escucharla mucho. Eso es lo que desde mañana va a intentar poner en marcha el PSOE de la sorprendente Isabel Ambrosio yendo de la mano de Ganemos Córdoba e Izquierda Unida. Gobierno de tres, cosa compleja de gestionar porque todos se necesitan y ninguno tiene una fuerza determinante sobre los demás.

Los socialistas parten con ventaja merced a sus siete ediles, pero se les han visto tanto en la cara las ganas de ocupar la bombonera donde se sienta el alcalde que los demás no se lo van a poner fácil. Ganemos se asamblea mañana –apréndanse también esto de las asambleas– para decidir qué hace. Unos quieren pisar moqueta; otros apoyar pero quedarse de pepito grillo en la oposición; otros desean alcaldías rotatorias, y habrá quien tenga otra propuesta mucha más creativa en mente. Seguro. Es lo que tiene el asamblearismo, que da lugar a muchas ideas. La clave estará en Podemos y en su capacidad de presión. De entrada, todo el apoyo pero nada de mando en plaza.

Izquierda Unida también comienza mañana sus reuniones para analizar la cosa. Está claro que le darán el sí a Ambrosio, casi tanto como que pedirán su dote y negociarán duro. En IU hay mucha experiencia de gobierno en Córdoba y las ideas están bastante claras. Además, el noviazgo fallido con Susana Díaz los tiene despechados y no van a dejarse camelar por unas migajas. Normal.

El PSOE quiere el poder tanto como teme gestionar el trío. Pase lo que pase saben que serán cuatro años muy complicados y sotto voce reconocen que el equipo con el que cuentan no es el más preparado (por ser discretos). Isabel Ambrosio está ante una ocasión histórica y debe aprovecharla, pero también hay voces que por lo bajini mantienen que cuatro años de oposición bien aprovechados como primera fuerza de la izquierda tampoco estarían mal. Salvo orden contraria de Susana Díaz –nunca descartable, que quien manda, manda–, eso no pasará y tocará medirse en Champions con una plantilla pensada para mantener la categoría e ir mejorando con los años. Claro que siempre queda la opción de tirar de fichajes externos para apuntalar al equipo en el verano, que para eso están la ley de grandes ciudades y las coordinaciones y direcciones generales.

¿Y el PP? Pues viéndolas venir, soñando con que sus impugnaciones obren el milagro y arreglen sus problemas. Porque si se confirma su salida de Capitulares se va a liar parda. Pero eso es para otro domingo, no le hurtemos al tripartito el dulce sabor de su victoria.

Una victoria muy meditada

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 26 de mayo de 2015 a las 13:30

Isabel Ambrosio (Madrid, 1970) ha hecho historia en el PSOE cordobés contra todo pronóstico y dándole la vuelta a las encuestas. Los siete concejales obtenidos el domingo y los más de 30.000 votos recibidos suponen el mejor resultado logrado por los socialistas cordobeses nada menos que desde 1991, cuando el ya retirado Manuel Gracia estaba al frente de la candidatura. Con un estilo alejado del ruido que reina hoy en día en la política y una apelación al corazón y a la cabeza, la exdelegada del Gobierno andaluz ha situado a su partido por primera vez en la historia de la democracia ante la posibilidad de ostentar la Alcaldía de Córdoba. Ahora le queda cerrar la negociación del tripartito con Ganemos Córdoba e Izquierda Unida, una labor en la que es posible que haya mucho ruido pero tras la que seguro que habrá más nueces.

prensa¿Y cómo ha llegado Ambrosio hasta aquí? Pues con una estrategia a largo plazo, no demasiado respaldo en sus inicios y mirando y escuchando el consejo de veteranos socialistas como Francisco García o José Miguel Salinas. Ha sido el triunfo de una campaña de tono bajo, mucho, basada en muchas reuniones con colectivos, sin ofrecer nada desmesurado y “escuchando mucho, que es lo que hay que hacer”, tal y como no se cansa de repetir la candidata. Ni una palabra más alta que otra, ni un enfrentamiento innecesario. La aspirante socialista se muestra muy incómoda en la guerra de titulares altisonantes. Unido a ello, el arrastre que Susana Díaz ha demostrado que tiene entre el electorado socialista tampoco ha de ser descartado y a buen seguro que le ha arrimado un buen puñado de votos. Por último, la patada que el electorado del PP le ha infligido a Rajoy en el trasero de José Antonio Nieto ha puesto la guinda al pastel.

¿Y ahora qué? Pues a esta eterna promesa del socialismo cordobés le tocará negociar con tirios y troyanos para poner en pie un gobierno de izquierdas que desaloje al PP de Capitulares a pesar de que la formación de Nieto haya sido la más votada. La dificultad no estará en alcanzar el pacto en sí, aunque habrá quien tensará la cuerda para aparentar, sino en gestionar el día a día de tres formaciones con una cultura de gobierno tan diferente. Ambrosio habrá de ser capaz de lidiar con la tendencia al asamblearismo que caracteriza al Ganemos de Rafael Blázquez, al tiempo que debrá contentar a una Izquierda Unida que tras la experiencia de Sevilla con Susana Díaz desconfía de todo lo que huela a pactos con el socialismo. Pedro García no pondrá fácil el consenso. Y todo ello con la reivindicación a la Junta de que cumpla sus compromisos con Córdoba, uno de los leit motiv de su reciente campaña.

Nada de esto arredra a la candidata socialista, quien ayer en la Feria volvía a aparecer radiante y con sonrisa de vencedora en la recepción que ofreció la Asociación de la Prensa. Hasta el lunes no habrá movimiento -al menos oficiales- y a partir de ese día comenzará una cuenta atrás que debe terminar el 13 de junio con su elección como regidora. Será el comienza de la etapa que de verdad medirá la altura y talla política de esta mujer que, hasta el momento, ha sabido hacer valer su tacticismo para llegar al sitio justo en el momento concreto. Si la jugada le sale bien, y no tiene por qué no hacerlo, igual nos encontramos ante el salto definitivo hacia esas responsabilidades mayores que muchos dentro del PSOE le han reclamado casi desde sus inicios. Veremos qué ocurre.

El esfuerzo de ir a votar

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 24 de mayo de 2015 a las 11:38

O mayoría o caos. Así terminaba el viernes  el candidato del PP y alcalde, José Antonio Nieto, la campaña electoral en su último llamamiento al voto de hoy. Se acababan 15 días de actos electorales y promesas varias en las que el miedo a meter la pata ha sido la nota dominante. Dos semanas más bien aburridas, tediosas diría yo, en las que la mayoría de los partidos han hablado muy poco sobre el futuro de la ciudad y mucho sobre el amor, la fraternidad y el corazón. Iniciativas reales hemos visto pocas, casi todas desde el mismo lado, y eso es una pena si tenemos en cuenta que lo que hoy elegimos es quién dirigirá los designios de nuestro entorno cercano los próximos cuatro años. No votamos a Susana Díaz, ni a Rajoy, ni a Albert Rivera, ni a Pablo Iglesias… Lo que hoy decidimos es cómo queremos que se hagan las obras en nuestra calle, cómo queremos que circule el tráfico a nuestro alrededor, cómo nos gustaría que se enfocase la ciudad para salir del agujero de la crisis. Y sobre todo ello es sobre lo que ayer debimos reflexionar.

La política nacional y las dudas alrededor del sistema tradicional de partidos han invadido la campaña de estas municipales. Las profundas crisis que viven socialistas y populares han mancillado la convocatoria y los partidos emergentes aparecen como la vía de escape más fácil para el cabreo del personal. Sin embargo, si algo se ha echado de menos en estos días ha sido que esos emergentes hayan planteado de manera clara el modelo de ciudad que defienden. No se debe concurrir a las urnas rodeado de generalidades bienintencionadas o con candidatos cuyo rostro ni aparece en la propaganda electoral que reparte su partido. Ganemos y Ciudadanos quieren ser alternativa y en su camino han pecado de cicateros a la hora de explicar cuál es.

En los partidos grandes o tradicionales ha habido quien sí ha planteado esa alternativa y quien lo que ha hecho es navegar en las aguas de la dialéctica. Nieto ha sacado todas esas maquetas de las que ha rajado siempre para pedir  cuatro años más con los que cerrar su proyecto. El alcalde sabe que juega solo y contra la pésima imagen de su marca, así que lo que pase esta noche será un mérito o fracaso muy personal. El PSOE, que sueña con ser segunda fuerza política, no ha planteado nada concreto de cómo quiere la Córdoba del futuro. No es cuestión de vender ilusiones como Pepe Mellado, pero sí debería haber ido un poco más allá del corazón y los sentimientos de Isabel Ambrosio. Para ser alternativa hay que plantearla. IU lo ha hecho, no con nada nuevo sino con el recuerdo de las glorias pasadas. Pedro García se juega su futuro, y lo sabe, y ha optado por rescatar lo que fueron los gobiernos de su coalición con el riesgo que eso conlleva. Veremos si los ciudadanos le recuerdan cómo acabó su último gobierno o prefieren rememorar los laureles de Anguita.

La decisión hoy está en los cordobeses, es el momento soberano de ir a las urnas para reclamar el modelo de ciudad que cada uno quiera. Sea este el que sea. Hará calor y puede que haya resaca de la Feria, pero la decisión sobre qué va a pasar estos cuatro años en el vecindario bien que vale hacer el esfuerzo de ir a votar. Y que Dios reparta suerte.

Entre mayorías y pactos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 23 de mayo de 2015 a las 6:38

Terminó la campaña. Después de dos semanas oficiales pidiendo el voto y varios meses calentando el ambiente, los candidatos tienen hoy la jornada libre. Se la toman los aspirantes y también los ciudadanos, un tanto embotados después de tantos mensajes como han recibido en este tiempo. Lo mejor ante tanto exceso quizás sea pasarse hoy por la Feria para renovar las neuronas a ritmo de sevillanas y chunda-chunda. Pocas cosas hay mejores para afrontar con calma mañana el momento de votar.

En el cierre de campaña que vivimos ayer quedó claro que se elige entre dos maneras de gobernar Córdoba a partir del lunes. Por un lado está el PP, cuyo candidato, José Antonio Nieto, tiene claro que su proyecto necesita de otros cuatro años y solo una mayoría suficiente le permitirá llevarlo a cabo. El aún alcalde no pactará con nadie, en un claro guiño a los electores para que acudan el domingo en masa y le renueven la confianza.

La otra opción es que la formaría un amplio gobierno de concentración con todos los demás que se presentan. El PSOE de Isabel Ambrosio insiste en cambiar la ciudad con corazón y esperanza y mantiene ese recuerdo del talante zapateril como base de futuro. IU apela al pasado, a su legado y a la reivindicación de una ciudad plena de barrios. Su candidato, Pedro García, es el que más claro habla de que lo que quiere es echar al PP. Ganemos ha apurado el momento hasta última hora. El partido verde se ha dado cuenta tarde de que su campaña necesitaba impulso, pero confía en que la izquierda cansada de los de siempre y el espíritu del 15-M y Podemos le aúpen a un lugar determinante.

Luego está Ciudadanos, cuyo candidato, José Luis Vilches, ha hecho una campaña irregular y fía al tirón de Albert Rivera gran parte de sus expectativas. La formación naranja no aclara a quien apoyará, pero sí que no cogobernará. Y, por último, está Rafael Gómez, el candidato sin campaña salvo los mítines de los dos últimos días. Poco más hay que decir de él.

Se acabó la campaña, toca reflexionar. La decisión va entre una mayoría suficiente y un cogobierno abierto. Que lo piense usted bien.

El último día

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 22 de mayo de 2015 a las 6:10

Quedan horas, pocas, para que los candidatos pidan el voto para sus siglas en las elecciones municipales de pasado mañana. Ya no hay ni apretón final, sino mirada a la Feria que empieza esta noche y que durante unas horas nos permitirá abstraer la mente de estos meses electorales y dedicarse –los que puedan– a disfrutar un rato de la fiesta y los amigos sin tener que escuchar a unos y otros decir lo buenos que son, los proyectos que tienen y los mal que creen que van a hacerlo los demás si llegan a ganar. El pescado está vendido y lo de la jornada de hoy solo servirá de relleno tras dos semanas en las que hemos escuchado de todo. Si es que usted ha querido o tenido tiempo de escucharlo todo, claro. No va más, que dirían en los casinos.

El mensaje final que se escuchó ayer y se oirá en los cierres de esta tarde/noche será el del voto útil. No habrá quien no lo utilice. La derecha porque mantiene que es la única garantía de futuro; la izquierda, porque no hay otra forma de cambiar; los recién llegados, porque solo ellos son capaces de conseguir la transformación. Últimas horas de la partida, últimos mensajes, últimas llamadas antes de que los decibelios de las casetas hagan inútiles todos los esfuerzos de los partidos por hacerse oír.

Acaba una campaña que ha sido, sobre todo, sosita. Unos días en los que ha parecido que la mayoría de los aspirantes salían a empatar, con la mente puesta casi más en no equivocarse que en arriesgar. Ha sido una carrera electoral atípica, demasiado limpia en la superficie aunque sotto voce haya habido más de lo que parece. Hemos vivido una pugna electoral en la que queda la duda de qué habría pasado si los partidos –sobre todo de la oposición– no hubieran tenido tanto miedo de meter la pata. Esto ya no es lo que era y la incertidumbre que se palpa en la calle se nota también en los cuarteles de mando. El de hoy es el último esfuerzo por el voto. A las diez empieza la Feria y, como diría el castizo, a partir de ahí es bregar pa ná.

Las constantes de Ganemos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 19 de mayo de 2015 a las 6:22

Ganemos Córdoba al fin da señales de pulso más allá de la sostenibilidad, el diálogo y la participación. Se echaba de menos que diera pasos más contundentes para hacerse visible. El partido verde está, efectivamente, bastante verde en esto de las campañas electorales y ha desarrollado una estrategia en la que ha habido más de puesta en escena, mensaje buenrollista y paseo en bici que de propuestas de gobierno concretas y escritas negro sobre blanco.

A la espera de que veamos esas ideas plasmadas en documentos, lo que Ganemos Córdoba sí ha hecho es denunciar al PP ante la Junta Electoral por el uso partidista del coche oficial en la campaña de José Antonio Nieto. El recurso está bien fundamentado y demuestra que ha habido un intenso y exhaustivo seguimiento del vehículo durante estos días. Incluye además otro elemento que es característico de esa nueva forma de entender la vida pública que sostiene Ganemos y es que en su argumentación señala que usar el vehículo oficial es “carente de toda ética y honestidad”.

Más allá de que se pueda considerar que la jugada sea más o menos acertada, sí que hay una cosa en la que es consecuente con los postulados de esta agrupación de electores: la visión de la política desde una perspectiva más fiscalizadora y menos condescendiente. Sin entrar a valorar el futuro del recurso, al que desde el PP se responderá –no sin lógica– que Nieto además de candidato es alcalde, lo que demuestra la acción es que hay vida en la organización verde. Que no todo es la inocencia que se presenta. En Ganemos Córdoba hay muchos debutantes en la vida pública, pero también hay otros tantos que no es la primera vez que se meten en estos berenjenales (y se nota).

Y conste que esto no es una crítica. Es más, tiene hasta su punto de agradecimiento por echarle algo de pimienta a una campaña en la que es tal la bondad, respeto y amor que se declaran los aspirantes que uno comienza a preguntarse por qué no se coaligan de entrada y nos ahorramos problemas. Por ello, bienvenidos el recurso y la constatación de que Ganemos Córdoba mantiene las constantes vitales.

La semana decisiva

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 18 de mayo de 2015 a las 6:27

Quedan cinco días de campaña y toca apretar los dientes. Después de un fin de semana no excesivamente activo –con pitos al alcalde en la caracolada incluidos-, los candidatos tienen hasta el viernes para convencer a los indecisos de que sus opciones de gobierno son las mejores. Más o menos un 25% de los electores cordobeses aún no ha decidido su voto y a ellos van a ir dirigidos estos días los mensajes centrales. El PP va a mirar hacia ellos tras diez días en los que ha sido el que más propuestas concretas ha colocado sobre la mesa. Ahora, si todo va como debe, le veremos apelar al voto útil, al del rigor y al que rechaza experimentos ni vueltas al pasado. Todo lo contrario que va a plantear IU, para quien su mejor reclamo es su época de gobierno y todo lo que se logró en ella. Se soslayarán los errores y se apuntará al recuerdo de Córdoba como ciudad ejemplar de implicación ciudadana. El PSOE, por su parte, insistirá en pintar a Nieto como un hombre desalmado y en su mensaje de reconquistar los corazones. Tampoco estaría de menos que más allá del argumentarlo viésemos algo concreto y tangible en sus propuestas.

Ciudadanos lo tiene claro, no necesita más que no equivocarse y apretar algo los dientes para que esos cabreados con e PP sigan apostando fuerte por ellos. El partido naranja es Albert Rivera y mientras este no meta la para todo va bien. Y, por último, Ganemos a cuya apelación al diálogo y al consenso tampoco le vendría mal algo tangible, alguna idea o propuesta que navegue en dirección a los intereses de los cordobeses.

A cinco días de que acaben las urnas es previsible que desde hoy se intensifique el combate. Hasta el momento, PP e IU han hecho los deberes con más intensidad que sus rivales y sus campañas son las de más impacto. PSOE, Ciudadanos y Ganemos Córdoba requieren de más concreción y menos “espíritu” del 68. ¿Y UCOR? Buena pregunta, seguimos como empezamos; ni está ni se le espera, pero nadie le quita el ojo.

Capitulares se fragmenta

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 10 de mayo de 2015 a las 11:53

Muy movido y cargado de incertidumbres. Así se presenta el panorama electoral en Córdoba después del 24 de mayo. La crisis, la corrupción y la sensación de impotencia que estos años de recesión han dejado en la sociedad se reflejan en los resultados que las urnas van a ofrecer dentro de trece días, según se desprende del barómetro que el instituto Commentia ha realizado para el Día y que pueden leer hoy en este periódico. Los datos del barómetro son claros y apuntan a que el PP se mantendrá como principal fuerza del Consistorio con 12 concejales, seguido de un PSOE que logra situarse segundo con cinco actas y un triple empate a cuatro entre IU, Ciudadanos y Ganemos Córdoba. Unión Cordobesa, el partido que Rafael Gómez creó hace cuatro años y que sorprendió al lograr cinco puestos en Capitulares desaparece por completo. Estos son los datos fríos, ahora vienen las interpretaciones.

0001833728_560x560_jpg000Lo primero que hay que destacar es la fortaleza del suelo electoral de los populares, que los mantiene con una diferencia enorme como los más votados en el Consistorio a pesar de dejarse cuatro ediles y perder la mayoría absoluta (es de 15). Nieto no logra frenar la sangría que los casos de corrupción en el PP y el cabreo con la gestión de Rajoy están provocando. El alcalde roza el aprobado, lo que demuestra que su imagen sigue siendo buena, pero las circunstancias le penalizan. De ese castigo se aprovecha directamente Ciudadanos, que se queda con los cuatro ediles que pierde el partido en el gobierno. La formación que lidera Albert Rivera sigue imparable y casi es intrascendente que su candidato en la capital, José Luis Vilches, no tenga precisamente ese perfil de consenso, acuerdo y juventud que transmite su líder nacional.

En la izquierda la pelea se barrunta a brazo partido. Contra todo pronóstico la Izquierda Unida de Pedro García aguanta el envite y conserva sus cuatro ediles, una circunstancia atribuible tanto a la fidelidad a las siglas que hay en Córdoba como a la falta de concreción de la alternativa de Ganemos. El partido surgido del ámbito del Frente Cívico de Julio Anguita entra con fuerza, pero no con la que esperaba. Quizás sus largas asambleas y su eterno proceso de formación lastren su imagen. Rafael Blázquez, su cabeza de lista, tiene dos semanas para lograr que los cordobeses conozcan tanto sus propuestas como a él mismo. Y luego está el PSOE de Isa Ambrosio, que al fin consigue ser la segunda fuerza en Capitulares aunque solo sea con un acta más para llegar hasta las cinco. Los socialistas confían en subir más y su candidata transmite optimismo en ese sentido. Habrá que ver qué factura le pasa la situación en el Parlamento andaluz, pero no se puede negar que el resultado sería un hito en un partido sumido en la depresión y falta de liderazgo desde 2003.

Con esta perspectiva, es obvio que los comicios están muy apretados y que el 27% de indecisos tiene aún mucho que decir. Tan cierto como que el pleno que se sentará en Capitulares a partir del día 24 será más amplio y diverso y eso, en los tiempos que corren, es bueno y refleja que los ciudadanos quieren acuerdo, consenso y otras formas de hacer política. En trece días lo veremos.

El nuevo reparto del pastel

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 8 de mayo de 2015 a las 3:11

Arrancó al fin la campaña electoral –la segunda en dos meses– para saber cómo va a quedar el salón de plenos de Capitulares la noche del día 24. La batalla va a ser dura por arriba y por abajo, aunque nadie duda de que el PP será la fuerza más votada y ganará con claridad los comicios. En esta llamada a las urnas, lo primero que está por determinar es cuáles serán los daños colaterales que sufrirá José Antonio Nieto por compartir marca con Mariano Rajoy. Al alcalde le pasa ahora lo que a sus rivales socialistas de hace cuatro años, que tiene un jefe de filas que da mal fario y junto al que nadie se quiere fotografiar. Demasiados recortes y poca humanidad dan para alejarse mucho de la sociedad. Y eso que el regidor conserva bastante de su buena imagen de antaño.

La otra parte que hay que dilucidar es la relativa a cómo quedará repartido el pastel en la parte de abajo entre IU y el PSOE, por un lado, y las novedades de Ganemos y Ciudadanos, por otro. Los dos primeros han renovado caras –por enésima vez– y suavizado mensajes en busca de conectar con quienes llevan años dándoles la espalda. Los segundos aprovechan la marea nacional de hastío y cansancio con lo de siempre, aunque el hecho de que los vecinos voten lo que se va a hacer en su calle y con su vida les obliga a definirse bastante más de lo que lo han hecho hasta ahora. Ahí está el reto.

¿Y la Unión Cordobesa de Rafael Gómez? Pues una incógnita de la que nadie se quiere desprender, pero que todos dan por amortizada. El empresario de Cañero apareció anoche por primera vez en campaña para pegar sus carteles, pero cierto es que su segunda incursión electoral dista mucho de tener la fuerza y el empuje del que hizo gala hace cuatro años. Es más, hasta podría dar la impresión de que Sandokán está en la carrera más por su aversión a desdecirse que por verdadera convicción.

Dos semanas para salir de dudas. Esperemos que el esfuerzo y las horas sirvan para algo.

Educados y contenidos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 5 de mayo de 2015 a las 7:21

El primer y único debate electoral que vamos a vivir en la campaña de las municipales terminó anoche en el Círculo de la Amistad con la sensación de que los candidatos de los principales partidos –nada se sabe de Unión Cordobesa y Rafael Gómez– son muy educados, pacientes y se respetan. Poco más. En las más de dos horas de encuentro se vio a tres políticos con años de carrera y a dos aspirantes en diferente estado.

José Luis Vilches (Ciudadanos), Rafael Blázquez (Ganemos Córdoba), Isabel Ambrosio (PSOE), José Antonio Nieto (PP) y Pedro García (IU), ayer en el Salón Liceo del Círculo de la Amistad.José Antonio Nieto e Isabel Ambrosio fueron los que más tensos estaban y eso se dejaba traslucir en sus rostros. Ambos tienen muchos trienios a sus espaldas y saben que en encuentros de este tipo se pueden cometer errores garrafales. El alcalde y aspirante del PP solo estuvo cómodo en su turno de preguntas y en alguna réplica, pero se le vio demasiado contenido y sin la frescura que suele caracterizar su discurso en público. Reservón. La aspirante del PSOE, por su parte, transmitía la responsabilidad que tiene quien de pronto se ve con más opciones de las previstas y ha de tensar la cuerda en sus propuestas con la Administración de la que fue rostro siete años. Entre ambos se movió con soltura Pedro García, sabedor de lo difícil que es la situación de IU y al que le sobraron un par de gracias más para la parroquia que para un encuentro formal. Aun así estuvo bien.

De los nuevos, el rostro de Ganemos Córdoba, Rafael Blázquez, fue de más a menos y profundizó poco en el cambio profundo que propugna su marca. Se ve que tiene madera y tablas pero el tiempo corre y necesita más contundencia en el mensaje. De José Luis Vilches, candidato de Ciudadanos, no puede decirse lo mismo. Anduvo perdido casi toda la noche, con problemas para organizarse el tiempo y para responder a las preguntas que le hacían. Fue quizás el perdedor del encuentro, aunque su marca hoy día lo aguanta todo.

Fue un debate, por otra parte, un tanto anodino y encorsetado. Demasiado freno de mano echado para ser el único hasta el 24-M y mucha escenificación buenista que quedaba en evidencia cada vez que alguien tiraba una patadita al contrincante. Y, lo peor, de proyectos de ciudad, casi nada.