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Dimita usted

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 14 de octubre de 2013 a las 13:14

RAFAEL Gómez ha sido condenado a seis meses de cárcel por sobornar a un asesor municipal, Juan Antonio Roca, para hacerle una puerta ilegal a sus oficinas de Marbella. Así de claro. Seis meses de cárcel y 150.000 euros de multa, que para Rafael Gómez son bastante menos de lo que para usted o para mi son treinta mil duros. Así de claro. Rafael Gómez es, sentencia probada de por medio, un corruptor y eso hay que decirlo bien claro porque parece que la sentencia laxa de la operación Malaya nos ha dejado en el imaginario una suerte de desazón y sensación de impotencia al ver lo barato que sale en este país sobornar a la gente. Atrévase usted a eludir a hacienda o conduzca por encima de lo que marca la ley. Vera como la Justicia no es tan magnánima ni generosa. Me voy mil duros.

gomezUna vez aclarado que Rafael Gómez es un corruptor, y no lo digo yo que lo dice una sentencia, y que ha sido condenado a prisión llega el momento de ver como afecta eso a su labor como concejal. Cómo un concejal que se sienta en el consejo de la Gerencia de Urbanismo ve influida su actuación por haber sido condenado por corromper a otro edil por un asunto precisamente urbanístico. ¿Afecta? Yo creo que sí. ¿Quiere esto decir que Rafael Gómez va a cometer una ilegalidad desde el puesto en el que está? No tiene por qué. Presumamos la inocencia, que es de lo poco que podemos presumir en estos tiempos. Sin embargo, convendrán ustedes conmigo en que suena extraño el caso.

Otra cosa son las responsabilidades políticas, que las hay y muchas. En contra de lo que él mismo piensa y de lo que defienden PP y PSOE, yo sí creo que lo que hizo Rafael Gómez y por lo que ha sido condenado debería llevar aparejada su dimisión inmediata como edil del Ayuntamiento de Córdoba. Y lo lleva no porque haya delinquido en su condición de empresario, que es lo que dicen los grandes partidos, lo lleva porque ha delinquido. Y si usted ha delinquido no es muy normal que usted sea representante público. Y si usted ha delinquido cómo se supone que me va a exigir usted que cumpla yo con mis obligaciones. Y si usted ha delinquido y además le debe 40 millones de euros al Ayuntamiento, cómo se explica que siga usted siendo edil. Y si nos parece normal que Berlusconi dimita por delinquir, señores del PP y del PSOE, por qué no debe hacerlo Rafael Gómez. Expliquenmelo. Porque yo, don Rafael, sí tengo claro que usted debe dimitir, que es un verbo de la tercera conjugación que se gasta poco por aquí. Debe hacerlo usted y no yo. Que a mi (todavía) no me ha condenado un juez. A usted sí. Dimita.

El pacto de Nieto

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 30 de junio de 2013 a las 11:26

Este  pasado lunes, José Antonio Nieto lanzaba al aire, durante el desayuno organizado por El Día en el Círculo de la Amistad, la necesidad de articular un gran pacto para impulsar el desarrollo de la ciudad y reivindicar aquello que le corresponde. El regidor incluso impelía al auditorio a presionar a las administraciones para obligarlas a cumplir sus compromisos e incrementar su capacidad inversora en la capital. Decía Nieto que ahí habría que apretar tanto al Ayuntamiento como a la Junta y al Gobierno central, es decir a todos los que tienen algo que decir aquí. La petición fue bien acogida entre los asistentes a la conferencia, muchos de ellos actores principales de cuanto acontece en la vida económica y social de nuestra provincia. La oposición, por su parte, ha oscilado entre la negativa rotunda de IU al sí condicionado de un PSOE que cree que estas cosas ya se tratan en el pleno. La Junta no habla, el Gobierno se pone de lado y las organizaciones empresariales no dicen ni si ni no ni todo lo contrario. Es decir, como siempre.

Si hay una característica que me puede de esta ciudad es su apatía y su amor por rajar en cenáculos lo que luego no defiende en publico. Sin entrar a valorar oportunidades políticas, lo dicho por Nieto el pasado lunes es completamente cierto. Córdoba no recibe ni de Gobierno ni de Junta el tratamiento de tercera ciudad de Andalucía que se merece. Las inversiones de ambas administraciones son insuficientes, se eternizan en el tiempo y en algunos casos, como el aeropuerto, acaban en el sumidero. Es la herencia de haber sido moneda de cambio durante muchos años para mantener los equilibrios políticos en otros sitios. Es la consecuencia de un cogobierno que durante muchos años estuvo más preocupado de mantener sus propios equilibrios que de impulsar el despegue definitivo de esta ciudad. Es la consecuencia de que tampoco el PP cuando ha estado en Madrid ha apostado de verdad por esto sabedor de que tenía muy difícil alcanzar el poder. Es la consecuencia de unas organizaciones económicas dóciles, de una Universidad dócil, de una sociedad dócil que prefiere la comodidad del presente a las incomodidades que puede generar un futuro mejor, de unos medios de comunicación que quizás hemos sido poco proactivos… Algunos llaman a esto senequismo, otros preferimos pensar que es una mezcla de vagancia, complejo de inferioridad, indolencia y añoranza de un pasado que nadie conoció pero que muchos parecen haber vivido en primera persona.

Al margen de colores políticos, empresariales, sociales o deportivos, tiene razón el alcalde cuando dice que es hora de levantar la cabeza y gritar bien fuerte en esta ciudad. A vuela pluma se me ocurren una decena de proyectos que duermen el sueño de los justos. (No se preocupen que no les voy a aburrir con ellos). Si Sevilla, Málaga, Granada o Jaén reciben millones casi a fondo perdido y apoyos decididos a sus proyectos, por qué no pasa lo mismo con Córdoba. Quizás la culpa sea mía o suya, pero seguro que es de una clase política que lleva demasiados años anteponiendo sus propios intereses de poder a los de la ciudad. Y eso debe terminar. Ya esta bien de mendigar, exijamos lo que nos corresponde. Por el bien de nuestros hijos.

Cansados de farfolla

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 26 de mayo de 2013 a las 9:04

Dicen los que saben de tiempos políticos que en los mandatos municipales o legislaturas parlamentarias los dos primeros años no sirven nada con vistas a la reelección y que lo que cuenta es lo que se haga en los dos últimos. Quizás por ello, los chicos de Nieto han anunciado que se acabó la era de la herencia recibida y que llega la hora popular. Está bien esto de saber que existen proyectos en la cartera por realizar, que hasta el momento más bien poco hemos visto. Unión Cordobesa (UCOR), mientras,escenifica su sainete con un juicio alrededor de si lo que se hizo en un cartel fue pintar un garabato o dibujar una nariz de payaso. Tremendo debate este que consume a la principal fuerza de la oposición, que no se sabe si está formada por cinco, por tres y dos o por uno y cuatro. La izquierda, por su parte, se ha lanzado al cuello del equipo de gobierno como no habían hecho hasta ahora. IU revive tras dos años en los que dicen que ha tenido cuatro concejales, aunque yo me pregunto dónde han estado tres de ellos. Y, el PSOE, casi en la misma situación, enseña las uñas de un grupo municipal inexistente si no es por la desenfrenada labor de lectura y comentario de texto del ubicuo Emilio Aumente.

Esta semana, decía, hemos visto al portavoz de IU, Francisco Tejada, romper uno de esos límites que no se traspasan en política al desvelar dónde va a vivir el alcalde para acusarle de saltarse la ley. Está feo esto de poner en solfa el lugar de residencia familiar de nadie. Y más feo aún está hacerlo acusando sin acusar, sembrando la duda sin dar la cara de frente, con datos y papeles contrastados. De respuesta hemos visto al alcalde perder los papeles y llamar sinvergüenza, despreciable y mentiroso al susodicho Tejada, horas antes de lanzarse a una surrealista sucesión de tweets –qué daño le está haciendo a la Política con mayúsculas esto del twitter–en respuesta a un artículo que ponía en duda sus palabras. Está bien saber que el alcalde está vivo, que en estos dos años se ha prodigado poco, pero no es digno de la máxima autoridad local proferir improperios y jugar a los mensajitos como un adolescente. De postre, el líder del PSOE se ha despachado con el anuncio de ir la guerra contra el gobierno municipal, en tono amenazante y belicoso que nada aporta, sólo enturbia y no ofrece solución alguna.

En esta última semana, pues, nuestros próceres locales nos han enseñado justo lo que menos gusta a los ciudadanos. Han dado un auténtico ejemplo de cómo crispar, cómo conseguir que el alejamiento entre la realidad ciudadana y la vida política sea cada vez mayor. La política no puede, ni debe, ser esto. El gobierno tiene que gobernar o intentarlo, capear la crisis y dejarse de zarandajas y pleitos de patio de colegio. Y la oposición tiene que hacer oposición, pero de verdad. Con argumentos, propuestas reales y voluntad de sacar a la ciudad del agujero no con la frase fácil, la descalificación gratuita y la patadita rastrera.

Lo demás que hagan unos y otros es farfolla, es darle la espalda al pueblo y mirar al propio ombligo por encima del de los demás. Y ya está bien de hacer eso hombre, que no está el patio para juegos ni para lucimientos futiles.  

Planas y la Colecor

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 7 de abril de 2013 a las 11:17

Hay en esta ciudad una tendencia enfermiza a los debates eternos. Como si viviésemos en un bucle temporal perpetuo, cada equis meses reaparecen polémicas sobre el futuro del Aeropuerto, las parcelas ilegales, el centro de congresos o las naves de Colecor. Produce hastío y verdadera pereza tratar una y otra vez las mismas cuestiones y observar cómo nadie tiene de verdad una solución, está dispuesto a dar su brazo a torcer o se plantea aportar algo. Quizás por ello, lo que esta semana ha hecho el consejero de Agricultura y Medio Ambiente, Luis Planas, con el plan de la carretera de Palma y con las naves de Colecor me parece merecedor de una sonora ovación por varias cuestiones.

El consejero ha decidido, con el apoyo de sus técnicos –no lo olvidemos– que en las naves de Colecor va a haber usos comerciales cuando las ranas críen pelo. Y lo ha decidido sólo, sin pedir permiso, sin ceder a presiones y sin concesiones poco confesables. Y por qué. Pues porque ha sabido deslindar su faceta de militante de la de cargo institucional –por mucho que a Durán le escueza–, porque tiene por Andalucía varios frentes muy complicados ante los que no puede dar ninguna señal de flaqueza; porque lo que pretende legalizar el Ayuntamiento –y aquí entra todo el Pleno– es una aberración con agravio comparativo hacia usted y hacia mi que cumplimos la ley, y, finalmente, porque es una persona que sabe lo que pasa en esta ciudad, aunque haya estado destinado en medio mundo, y siente la misma vergüenza que usted y  yo cuando ve a todos los grupos políticos darle carta de naturaleza a la obra ilegal, chulesca e impresentable que se marcó Rafael Gómez.

No es esta última cuestión baladí, porque no me canso de decir que me causa un azoramiento de proporciones enormes asistir al ridículo que han hecho nuestros partidos locales en este tema. Ver cómo se han plegado ante un monumento a la ilegalidad, un homenaje a los pretéritos tiempos de la servidumbre social ante los billetes del promotor y una puñalada trapera a los derechos del resto de ciudadanos cumplidores conla Hacienday normativa pública. Eso es lo que han sido las naves de Colecor.

Por eso, lo que Luis Planas ha hecho y ha dicho muy claramente es: “Hasta aquí hemos llegado”. Y lo que debería hacer el Ayuntamiento –todo el Pleno– es dejarse de milongas y mentiras de una vez y coger el toro por los cuernos. Quizás ha llegado la hora de perder los miedos o servidumbres que han llevado a ver actitudes bochornosas de no pocos representantes públicos de esta ciudad –algunos con sonados cambios de opinión inexplicados e inexplicables– y tomar decisiones de gobierno en favor de la gran mayoría social de esta ciudad. Que un consejero tenga que recordarle a un portavoz municipal que antes del partido está el bien común es muy grave. Que un alcalde pregunte qué debe hacer con una obra ilegal es sencillamente para abuchearlo. Y que abran la boca quienes desde el gobierno permitieron semajante tropelía con su silencio y ocultación es simplemente impresentable. Y ya está bien de aguantar hombre. Así que mi ovación para usted don Luis. Ahora sólo le queda tirarlas.

Un circo en Capitulares

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 24 de febrero de 2013 a las 9:40

Si no fuera porque han florecido los trajes de chaqueta cofrades por las calles, pensaría que todavía estamos en Carnaval. Y si no fuera porque lo que suena ahora en la calle son marchas procesionales creería que lo vivido esta semana en el Ayuntamiento de Córdoba era parte del popurrí o la parodia de un cuarteto obra de la avezada y ácida pluma de algún autor carnavalesco. Pero, lamentablemente, no es así. Lo vivido esta semana en el Ayuntamiento de Córdoba ya no es un homenaje a don Carnal, más bien es una pantomima en toda regla que habremos de purgar durante estos días de ayuno y abstinencia.

Entre el miércoles y el jueves hemos vuelto a comprobar que en Capitulares existen inhibidores de frecuencia que no sólo bloquean las señales de los teléfonos móviles, sino que también causan interferencias cerebrales en algunos de nuestros concejales. Porque de otro modo cuesta entender que a un hombre como Rafael Gómez se le siga permitiendo expresarse a gritos y en lenguaje patibulario en un lugar en el que se defiende la soberanía popular. Sus voces, imprecaciones y gestos aturullados en el pleno del miércoles retratan a un hombre sin más discurso que el de construir pisos, saltarse la ley y no responder más que ante Dios de sus hechos. Una vergüenza ante la que al fin parece que hay unanimidad para trasladar al fiscal la sarta de acusaciones vertidas en tan serio edificio por quien hace unos años fuera uno de los empresarios más respetados de la ciudad. Va siendo hora de poner a este hombre en su sitio, de exigirle que demuestre lo que dice y de reclamarle de una vez la compostura propia de quien representa a 25.000 cordobeses.

Como hay que exigirle compostura a la oposición a la hora de cumplir sus obligaciones. Su pantomima de plante en el pleno extraordinario del jueves para tratar –por enésima vez– la liquidación dela Davises sencillamente impresentable. Y lo es porque no se puede decir que no llegó la convocatoria cuando todos los medios habían publicado que había pleno; y lo es porque no se puede decir que el día después de una sesión se llega más tarde a trabajar –algo que insulta a los demás trabajadores–, y, en definitiva, lo es porque no uno no está en Capitulares para defender intereses personales sino colectivos. Es cierto que el equipo de gobierno se marcó una chulería bastante impropia con tan veloz convocatoria, pero ante esto se reacciona como un hombre serio, yendo y expresando el malestar donde debe hacerse. Con luz y taquígrafos, con actas. Y luego, si uno quiere, se va.

El Ayuntamiento se está convirtiendo en lo más parecido a una ópera bufa. Las querellas, insultos y faltas de respeto se mezclan con infantiles debates sobre el uso de las redes sociales en los que se pierden horas inútilmente. (Sonroja ver a hombres hechos y derechos actuar en twitter). En una sociedad en la que los ciudadanos denuncian lejanía y falta de representación, lo que estamos viviendo en el Consistorio no es de recibo. La ciudad quiere más soluciones y menos peleas de cara a la galería. Un gobierno que actúe, decida y ejecute y una oposición que trabaje y plantee alternativas. Lo que no quiere nadie es un circo.

Huele a corrupción

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 10 de febrero de 2013 a las 10:00

No sé si les pasará a ustedes, pero últimamente me huele todo mal. Paseo por la calle y huele como a servicio de estación o a urinario de campo de fútbol. El aroma que flota es como el de Sevilla después de tres semanas de huelga de basuras; orín y podredumbre, vótimo y náusea. No hay lejía que pueda con esta sensación, ni limpiador que acabe con esa vaharada que nos invade cuando abrimos una puerta. Es un olor profundo e insistente: el olor de la corrupción. Ha calado profundo y no se quiere ir.

España siempre ha tenido algo de corrupta, un espíritu de Lazarillo más dado a la remanguillé que a la luminosidad, una tendencia al pecadillo venial con compungida confesión posterior. Está en el ADN del país. Por eso, cuando Rafael Gómez ha denunciado esta semana que durante años estuvo recibiendo favores, beneplácitos y palmadas en la espalda por parte del gobierno que presidía Rosa Aguilar nadie se ha sorprendido. Quizás porque todos teníamos en la memoria aquellos tiempos en los que el de Cañero era Virrey de Córdoba y todo el mundo se ponía –o nos poníamos– firmes a su paso. Por eso, a muchos les saltaba una sonrisa burlona cuando el ahora líder de la oposición denunciaba públicamente que él hizo sus obras con permisos verbales de la exalcaldesa y su sucesor, Andrés Ocaña. Tras tantas fotos juntos, pocos dudaban de que su relación era más que estrecha.

Sin embargo, lo que hizo el miércoles Rafael Gómez, Sandokan para los amigos, es destapar una alcantarilla de la que emanan vapores mortales. Si es cierto lo que el otrora agasajado empresario dijo ante la prensa –y no digo yo que lo sea–, estaríamos ante un caso de tráfico de influencias, prevaricación, cohecho y vaya a saber usted qué más. Porque no es sólo que hubiese reuniones “clandestinas” –esas sí me las creo– con la exregidora y su entorno, sino que el dueño de Arenal 2000 acusa a la actual diputada socialista de haberle comunicado la multa de la Colecor en una cena pijotera –por las pijotas– en la que le dijo que no se preocupara porque todo quedaría en “6.000 euros”. Porque cuando el empresario se enfrentaba al comienzo de su caída, hubo una llamada de teléfono de la exalcaldesa anunciándole que “lo peor estaba por venir”, y una semana después el de Cañero era detenido en el caso Malaya. Porque “tú no le puedes poner una multa así a quien te ha dado todo lo que has necesitado”, dijo el de UCOR, en referencia a la compra de cuadros, la venta de terrenos para el Hipercor y sabe Dios qué otros favores.

Rafael Gómez no es un santo, ni mucho menos. Ha coleccionado una gama de irregularidades e ilegalidades urbanísticas tan grande como fue su imperio económico por las que ha de pagar hasta el último céntimo. Pero Rafael Gómez tampoco es tonto. Puede ser un iluminado, un hombre que se cree un visionario, un ser al que las leyes no le van bien, pero no es un tonto. Esta semana se ha dudado mucho de sus denuncias, y eso está bien porque la presunción de inocencia debe regir por encima de todo y para todos.

Sin embargo, ya les digo yo que cuando salgo a la calle me huele raro. Esta peste a corrupción no me gusta nada. Que la limpien.

La vergüenza de las naves

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 2 de diciembre de 2012 a las 18:44

Dice Rafael Gómez, desafiante y retador, que las naves dela Colecorson suyas –“ustedes creéis que son de mi prima la pelá”– y que no las va a demoler porque “sería absurdo y contraproducente”. Y se queda tan pancho. El histriónico propietario de UCOR y líder de Arenal 2000 –¿o es al revés?– vuelve a lanzar su enésimo reto a sus compañeros de corporación, ala Juntade Andalucía, a la ley y a quien se le ponga delante para dejar claro que él hizo lo que hizo por que le dejaron –algún día debería decir claramente cuándo y cómo se sentó con Rosa Aguilar y Andrés Ocaña si es que esto es cierto– y que su intención no era más que crear empleo para Córdoba, por lo que no hay motivo alguno para modificar ni un ápice de su construcción. Además, el empresario afirma que a él no le han dejado hacer lo que a otros  y vuelve a denunciar una especie de cacería en su contra. Dicho con sus palabras: “Aquí vienen los franceses y les ponemos el culo”. Y se queda tan pancho, otra vez.

Que Rafael Gómez tiene una concepción laxa de la legalidad no es algo que nos sorprenda a estas alturas y por eso es inútil intentar explicarle que él construyó40.000 metrosde naves en un espacio con protección, que lo hizo sin papeles y que debería afrontar las consecuencias. Lo que es más grave es la lamentable actitud de los restantes grupos municipales del pleno cordobés. Empezando por el PP, que ahora que es gobierno apoya el mismo plan ante el que se abstuvo en 2010 _–“no podemos dejarlo dormir eternamente”, Luis Martín dixit–, y pasando por IU y PSOE, que llevan años intentando sacar adelante esta ilegalidad con argumentos poco creíbles y menos serios. Es una auténtica vergüenza que desde el Consistorio se amparen estas conductas ilegales al mismo tiempo que a cualquier hijo de vecino le meten un paquete de no te menees si pone más mesas de las debidas en su bar, aparca donde no le corresponde o se retrasa quince días en abonar el IBI. Es una vergüenza que desde el Consistorio se ampare esta ilegalidad y encima se encojan los hombros y se ponga cara de pez para justificar la decisión.

Ahora toca ver quién recurrirá el plan de las naves, seguro que algún vecino lo hace, y contemplar sila Juntaes capaz de mantenerse en sus postulados de siempre o cede a los deseos del partido –apuesto por esto–. Vivimos por momentos en una ciudad de cachondeo en la que se practica la ley del embudo y se pretende hacer ver a los ciudadanos que legalizar lo ilegal es el mejor camino. Una vergüenza.

Por cierto, no se olvide usted de ir a pagar su multa, que, como la de Gómez no va a llegar a la caja, hay que tapar con su dinero los agujeros presupuestarios.

Catarsis, decepción y ausencia

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de diciembre de 2011 a las 9:59

El año que hoy termina deberá recordarse en el futuro alrededor, sobre todo, de tres fechas. La del 22 de mayo, la del 28 de junio y la del 8 de octubre. A su alrededor ha girado toda la actualidad informativa de este 2011 que hoy cerramos y a su alrededor se agrupan los anhelos, sueños y decepciones de los cordobeses. Ha habido, sin duda, otras citas relevantes en el calendario y ha existido por encima de todas ellas una realidad: la de la crisis y el desolador paro, que sólo con mencionarla se explica sola. La provincia ha alcanzado en este 2011 su mayor tasa de desempleo desde que se elabora la medición de datos y ya son más de 85.000 cordobeses los que esperan un puesto de trabajo según los datos del Inem. A la vez, la destrucción de empresas no se detiene y tuvo su ejemplo más descarnado con la desaparición definitiva de la actividad en la histórica factoría de Locsa en el barrio de la Electromecánica.

Esta pésima perspectiva económica se encuentra entre los factores que explican por qué, el 22 de mayo pasado, el Partido Popular de José Antonio Nieto se convirtió en la primera fuerza política de la provincia de Córdoba y dio un vuelco histórico a los resultados en una provincia tradicionalmente de izquierdas. Un giro copernicano que apenas seis meses después, el 20 de noviembre, se veía confirmado con un arrasador triunfo en las elecciones generales. Dos aspectos hay que destacan por encima de todo en estos resultados: la entrada por primera vez en el gobierno de la Diputación y la confirmación de Nieto como el hombre en el que Córdoba capital confía su futuro. En la sede de La Merced, María Luisa Ceballos se encontró de golpe y porrazo con un cargo que ni se había imaginado. La también regidora de Priego de Córdoba –otro gran éxito popular del 22-M– intenta ahora hacerse con las riendas de una institución marcada por tres décadas de poder omnímodo socialista, lastrada por una profunda falta de credibilidad y obligada a convertirse en la muleta que salve las maltrechas economías de unos pueblos en cuyas arcas no hay más que telarañas por los excesos de los años de expansión. Ímprobo esfuerzo el que les resta a los populares en la institución provincial.

Lo de la capital y el voto popular es otra cosa. El 22 de mayo José Antonio Nieto se convertía en el primer alcalde con mayoría absoluta en Córdoba desde finales de los 80, con Herminio Trigo en Capitulares, y lograba 16 ediles frente a los 5 de la Unión Cordobesa de Rafael Gómez y los cuatro de IU y PSOE. Una rotunda victoria que se vio certificada el 20 de noviembre cuando en las generales el PP duplicó en votos a los socialistas en la capital. Ni el efecto Rosa Aguilar, ni el anuncio de subidas en las ordenanzas fiscales, ni el más que previsible recorte laboral en el Ayuntamiento para 2012 frenan la marea azul que ha provocado una catarsis política en la provincia. Nieto es alcalde con mayoría absoluta y tiene enfrente a una oposición frágil, desestructurada y escasamente representativa. Encara un mandato municipal extremadamente complejo en el que el aval de las urnas le permitirá llevar a cabo las reformas que considere oportunas. Eso sí, ha de permanecer vigilante ante los excesos y la tentación del cesarismo que devienen de tan amplias mayorías.

Ese cesarismo es lo que define el fenómeno de UCOR. Su éxito es una llamada de atención a la clase política local, que ha visto cómo en su estreno en la arena electoral Rafael Gómez ha sido de captar 25.000 votos en zonas obreras y deprimidas con un mensaje muy simple: el empleo. El populismo, trufado de actuaciones histriónicas y promesas imposibles, acabó en un resultado espectacular. Mientras, la izquierda cordobesa atraviesa por su peor momento. La debacle de Izquierda Unida, que pasó de 11 a cuatro concejales, y la incapacidad del PSOE de rentabilizar ese desastre –salvó por los pelos el cuarto edil–, han situado a ambas formaciones ante una grave crisis. Las dimisiones y ceses han sido la tónica de una marejada interna que dará la cara en el 2012 que mañana arranca. El modelo de gobierno que heredó Andrés Ocaña de Rosa Aguilar en coalición con el PSOE fue aplastado por la realidad de unos cordobeses hartos de ver mala gestión, nulos avances y peor comportamiento por parte de quienes les gobernaban. Y lo peor es que ninguno de los dos partidos, al menos en sus direcciones, parece que haya asumido el mensaje.

Sí estuvo a la altura de las circunstancias la ciudadanía cordobesa el 28 de junio cuando Manfred Gaulhoffer pronunció el fatídico veredicto que convertía a San Sebastián en la Ciudad Europea de la Cultura de 2016. Córdoba demostró, y aún lo hace en sus ventanas y balcones, que el sueño colectivo caló hasta lo más profundo de su ser y dio una lección de implicación ciudadana e ilusión colectiva. Pasados seis meses del fallo del jurado cabe comenzar a asumir los errores de una propuesta que, a buen seguro, no supo aprehender los requisitos que exigía Europa y que quizás pecó de un exceso de triunfalismo que hizo aún más dura la derrota. Del mismo modo, habría sido deseable una mayor implicación de la Junta en respaldo de Córdoba más allá de una absurda neutralidad activa que, a la postre, de nada ha servido. (Igualmente faltó respaldo para que los Patios fueran Patrimonio de la Humanidad de la Unesco). Sin embargo, ello no debe hacernos olvidar que el veredicto se vio condicionado por unas alusiones impresentables y vergonzosas a un proceso de paz que nunca fue requisito para optar al premio. Tampoco es serio que el Gobierno español haya pasado por alto la implicación y colaboración directa de una de las integrantes del jurado, Cristina Ortega, con la candidatura donostiarra. El camino judicial emprendido por el Ayuntamiento no parece que vaya a conducir a ninguna parte, pero al menos satisface el derecho al pataleo de quien se ve robado en su propia casa. Ahora toca reponerse de la decepción.

Y en su casa y sin poder hacer nada está desde el 8 de octubre Ruth Ortiz, la madre de los pequeños Ruth y José, de 6 y 2 años, que permanecen desaparecidos desde aquel día. Dos niños que, según el testimonio de su padre, José Bretón, se perdieron en el Parque Cruz Conde, pero a los que nadie vio llegar allí. Las dudas que rodean el caso apuntan al progenitor como causante de dicha desaparición y el juez instructor de la causa así lo entiende al mantener a Bretón a la cárcel desde hace más de dos meses acusado de detención ilegal y simulación de delito. La Policía Nacional ha peinado todos los escenarios posibles en busca de los pequeños en el entorno de la finca familiar de Las Quemadillas, el juez ha reconstruido los hechos en varias ocasiones y centenares de cordobeses se han manifestado para pedir el retorno de los pequeños. José Bretón permanece impasible, mantiene su tesis inicial y reclama verse con su esposa para poder aclararle en persona sus afirmaciones. Mientras, el circo mediático generado entorno al caso y fomentado en buena medida por el abogado del padre ha provocado escenas lamentables, acusaciones infundadas y un juego por la audiencia de la que se han desmarcado ambas partes. Lo importante, tal y como repite hasta la saciedad la familia materna, es que 2012 nos traiga, sobre todo, la recuperación de dos niños, Ruth y José, cuya ausencia se nos hace a todos insoportable.

Con este panorama termina un difícil 2011 para Córdoba y afrontamos un aún más complicado 2012. La crisis apunta a unos primeros meses negros en cuanto a empleo y actividad económica, dos motivos más para que los diferentes equipos de gobierno surgidos de las urnas redoblen esfuerzos en busca de soluciones y para que los partidos de la oposición tengan altura de miras para respaldar aquellas iniciativas que saquen a Córdoba de su parálisis. Los cordobeses tienen claro lo que viene; han optado por el esfuerzo, la austeridad y las reformas como salida del túnel y son los primeros dispuestos a sacrificarse. Todo sea porque dentro de un año podamos terminar estas líneas con algo más que la palabra esperanza.

El interés general de Gómez

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 29 de septiembre de 2011 a las 13:57

Rafael Gómez ya es miembro de pleno derecho del consejo rector de la Gerencia de Urbanismo de Córdoba en representación de Unión Cordobesa (UCOR) y en sustitución fulminante del portavoz municipal de esta formación, Juan Miguel Alburquerque. El empresario de Cañero accede por la vía democrática a un lugar en el que ha sido protagonista durante los últimos años no precisamente por actuaciones respetuosas con el orden legal. Nada se puede decir de esta presencia, más allá de que desafía a todos los principios de la ética y desafía a los controles públicos a permanecer en permanente estado de vigilancia. Él mismo lo ha dicho: “Yo no vengo aquí a resolver mis problemas, a mi eso me trae sin cuidado, yo vengo a trabajar por todos los cordobeses”. Inocente y cándida declaración de intenciones de quien tiene tras de sí, y no lo olvidemos nunca a la hora de hablar, el respaldo de 25.000 personas. Más que ningún otro partido de la oposición municipal.

Hasta aquí estaríamos hablando de algo llamativo pero legal. Un nuevo resquicio de la democracia por el que se cuelan protagonistas rodeados de un aura sui generis. Sin embargo, Rafael Gómez no dijo dentro lo mismo que manifestó antes de entrar. En la reunión, el empresario se quejó amargamente de que su grupo municipal no ha tenido acceso a la documentación del expediente de la multa de las naves de la Colecor. Criticó abiertamente al equipo de gobierno por negarle unos papeles que considera que su formación está en pleno de derecho de poseer. Y se quedó tan pancho. Aquí es donde entra el peligro de don Rafael. Aquí es donde estamos en nuestro derecho de pedirle que nos explique para qué quiere su formación esos papeles si él, como parte implicada en el proceso judicial en curso, tiene acceso a toda la documentación del caso. El dueño de Arenal 2000 queda en evidencia tan sólo minutos después de proclamar su limpieza de sangre y contribuye a que todos tengamos cada vez más dudas sobre los motivos reales que le mueven a estar presente sólo en las cuestiones urbanísticas tanto en el Ayuntamiento como en la Diputación.

Gómez parece no haberse dado cuenta aún de que la representación del pueblo es algo más serio que una serie de discursos más o menos vacuos. No se puede ir por ahí desafiando a la legalidad, proclamando que no se pagarán multas y amenazando veladamente con tirar de la manta y decir quien te permitió cometer una ilegalidad y luego pretender que nos creamos que se trabaja en defensa del pueblo. No se puede pretender representar la legalidad vigente y proponer acto seguido que se conmuten las multas de los parcelistas y se legalicen las construcciones que conculcan la legalidad. No se puede, en resumen, fabricar una realidad a la medida que obvie lo que no conviene y subraye lo que mejor viene. Esto de ser concejal es más serio y, sobre todo, menos negociable.

Cien días

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 25 de septiembre de 2011 a las 9:59

Se acabó la Davis, terminó el verano, llega el otoño y se cumplen cien días. Llega la hora de la verdad para José Antonio Nieto y su equipo; el momento en el que deben demostrar si están capacitados para gobernar y tomar las decisiones pertinentes para hacer avanzar a Córdoba. De entrada, hemos de admitir que la cosa tenística salió bien: llenó hoteles y restaurantes y hasta los taxistas anduvieron felices. Córdoba salió mucho en la tele y, si no fuera porque el baloncesto jugaba una final, nos habría ido aún mejor. Pero eso se acabó y ahora toca gobernar. En estos tres meses y pico, el PP ha dado muestras claras de bisoñez dejando que asuntos menores como la Velá de la Fuensanta o los comentarios de algún edil le enturbiaran una pacífica transición, pero también ha dejado claro que su mensaje electoral de austeridad y reestructuración no era falso. En la reestructuración cabe incluir la reorganización de la Policía Local en distritos y el borrador de reglamento de la Feria, toda una vuelta de calcetín a la fiesta principal de la ciudad que, a buen seguro, va a dar que hablar. Recorte de duración, posibilidad de cerrar para socios, establecimiento de un tipo de música fijo…. medidas todas que iban contempladas en su programa y cuya puesta en marcha va a medir la capacidad de diálogo del controvertido Rafael Jaén. Muchos cambios para una Feria que, sin duda, necesita una redefinición sincera y alejada de demagogias. Eso en la reorganización. En los recortes la cosa va más dura. El proyecto de ordenanzas establece subidas al IPC de agosto –medida dura en un escenario casi de recesión–, inclusión de nuevos cobros –casi por todo lo cobrable– y congelación de impuestos que eran difícilmente incrementables. Nieto ha dado orden de sanear el Consistorio y, estando el panorama como está, no parecen desafortunadas las decisiones tomadas. Polémicas sí que son, que eso de cobrar por ir a la Ciudad de los Niños o por casarse en el Alcázar seguro que hay muchos a los que no les gusta. A otros tantos les parecerá que mejor eso y buscar ingresos que dejar de pagar facturas atrasadas y nóminas municipales. (Llamativo me parece que el anuncio de recortes en el Pacto por el Empleo no haya suscitado ruido. ¿Será por su utilidad demostrada?). En el tintero de estos cien días se quedan medidas anunciadas y muy esperadas; entre ellas el futuro de Cruz Conde. Ahí se verá la firmeza de palabra de un partido al que más que medírsele por temas económicos se le espera en el terreno del diálogo con todos. Porque estos cien días también han demostrado que la oposición no va a salir de Capitulares sino de los colectivos –sindicatos, vecinos, comerciantes…– afectados por esas decisiones.