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Quince días

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de diciembre de 2015 a las 10:07

Dos semanas quedan para acabar con esta sobredosis electoral que hemos vivido en 2015. Apenas 15 días para que los partidos nos cuenten por enésima vez lo bien que lo van a hacer si les votamos y los mal que lo van a hacer los contrarios. En Córdoba, como en toda España, las elecciones del próximo día 20 barruntan revolución toda vez que parece que van a definir un nuevo mapa político. Del bipartidismo en el que PP y PSOE campaban a sus anchas, con alguna entrada coyuntural de IU, vamos a pasar a contar con otras dos fuerzas: Ciudadanos y Podemos. Ambas irrumpen con fuerza en el panorama provincial a pesar de que sus candidatos ni son conocidos ni tienen relevancia social. Nuevos tiempos en los que no importan tanto las caras como los proyectos.

Las caras conocidas del PP y el PSOE sí que se juegan mucho. En el primero, José Antonio Nieto tiene que enjugar el mal momento que vivió el 24 de mayo cuando perdió la Alcaldía por un puñado de votos. Nieto, que ha andado bastante grogui durante estos meses, afronta las urnas como un reto personal. Necesita un buen resultado para verse reforzado dentro de su partido y para recuperar su imagen fuera de él. El presidente popular parece que tiene claro que su futuro pasa por Madrid y muchas de las posibilidades de ocupar un lugar en condiciones pasan por obtener un buen resultado dentro de dos domingos. No hay que olvidar que quien le sigue en la lista, Rafael Merino, ocupa ya un importante puesto en Madrid y ambos no son precisamente íntimos amigos.

En el PSOE la cosa no es distinta. Los socialistas necesitan recuperar el cetro que perdieron en 2011 y confirmar esa recuperación que parece han vivido en este 2015. Casi más que por mensajes internos, Juan Pablo Durán necesita un buen resultado para apoyar a Susana Díaz, de la que es fiel escudero y quien, si los sondeos aciertan, el día 21 podría estar en el AVE camino del despacho de mando en Ferraz. Durán ha optado por María Jesús Serrano y Antonio Hurtado, al frente de la plancha, pero ha colocado a su hermana en el tres en una decisión polémica que puede tensar el partido si, como parece, se quedan con dos escaños.

Y luego están Ciudadanos y Podemos. Marcial Gómez y Marta Domínguez pueden hacer historia al convertirse en diputados sin que se les conozca pasado político ni de activismo en Córdoba. El de Ciudadanos, procurador de carrera, se toma las cosas con calma sabedor de que no hay mejor reclamo para el voto naranja que el de Albert Rivera. No obstante, la situación del partido en Córdoba y los malos resultados de las municipales podrían lastrar sus opciones. Marta Domínguez bastante tiene con sobrevivir a la guerra interna desatada en el partido morado tras ponerla a ella en lugar de Antonio Manuel Rodríguez al frente de la plancha. Cuenta a su favor con el impulso que Pablo Iglesias da a la marca y habrá que ver si es capaz de movilizar a los círculos para llevar a cabo la campaña. En ambos casos, no obstante, los dos partidos lograron acta parlamentaria en Sevilla en marzo sin que sus campañas fueran como para hacer historia.

Y luego está IU, rebautizada como Unidad Popular. Antonia Parrado es la carta de la coalición para intentar un hueco en la Carrera de San Jerónimo. La aspirante es buena, pero en IU dan por descontado que volverán a quedarse fuera. Eso sí, sueñan con lograr un voto más que Podemos.

Lo dicho quedan 15 días de suplicio. Tómenselo con calma, disfruten del puente y mediten. Que hay mucho en juego.

Los exalcaldes y la Mezquita

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 22 de febrero de 2015 a las 8:10

Enésima entrada en el sainete generado alrededor de la Mezquita de Córdoba. En un giro inesperado, los cinco exalcaldes de la ciudad que ha tenido Izquierda Unida -Julio Anguita, Herminio Trigo, Manuel Pérez, Rosa Aguilar y Andrés Ocaña- han firmado una carta conjunta en la que reclaman la titularidad pública del monumento con los consabidos argumentos que no creo que haya que contar más. Básicamente, lo de siempre, que se le ha hurtado al pueblo lo que es suyo, que esto es una atraco perpetrado por la Iglesia, etc, etc… Dejando al margen que hay que felicitar a quien ha conseguido que Anguita haya firmado un documento con su denostada Rosa Aguilar y ha unido a Herminio Trigo con Andrés Ocaña o ha logrado que Manuel Pérez se signifique como exregidor -que nunca le ha gustado mucho- hay dos puntos que cabría destacar.

Rosa Aguilar posa delante de una de las puertas lateral de la Mezquita en la campaña de las elecciones municipales de 2007En primer lugar, hay que resaltar que este ataque de propiedad popular del monumento que le ha entrado a los exregidores es realmente llamativo. Salvemos aquí a Julio Anguita, quien tiene en su haber la famosa frase dirigida a Infantes Florido en la que afirmó: “Usted no es mi obispo, pero yo sí soy su alcalde”. De los demás sólo puede uno decir que la carta le genera estupefacción. Durante décadas hemos asistido a un acompañamiento musical excelso por parte de quienes fueron alcaldes con la Iglesia de esta ciudad. Eran los tiempos en los que Cajasur vestía con sotana y Don Miguel -que así se le llamaba- mandaba en la ciudad bastante más que los alcaldes. Fueron años en los que se ha visto a todos en misas, procesiones, firmando convenios y apoyando cuanto propusieran los señores del clériman. Tanta fue la colaboración que en el consejo de administración de la entidad financiera, los consejeros de IU solían alinearse con los del clero. Eso, por no hablar del bautizo de Rosa Aguilar en el Quema, de la visita de Andrés Ocaña al Rocío o de las decenas de actos celebrados en la Mezquita sin que nadie abriese la boca.

Vicente Carmona, Andrés Ocaña, Manuel Pérez Moya y Alfredo Montes, en una visita preparatoria de la visita nocturna a la Mezquita, posan delante d ela capilla de Villaviciosa.En segundo lugar, no es menos llamativo que los exalcaldes, que han sido los que mandaban en la ciudad, hayan dejado fuera a sus dos colegas del PP que se han sentado en Capitulares. Si lo que se busca es la unidad de acción por el bien de la ciudad, igual lo lógico habría sido incluirlos y después pedir cordura, diálogo y sensatez a todas las partes y liderar desde la autoridad que otorga la responsabilidad pasada un movimiento que apacigüe las aguas y defienda el principal emblema de la ciudad. Esa habría sido una actuación de cinco exalcaldes de Córdoba mirando por su ciudad. Lo que han hecho es un acto partidista de tensión preelectoral enfocado a halagar a unos y disturbar a otros.

Menos mal que las hemerotecas siguen existiendo para recordarnos que hubo un tiempo en el que la gran mayoría de IU -salvemos aquí de nuevo a Julio Anguita- camina por Córdoba bajo palio, con una amplia sonrisa de satisfacción y orgullo por ir casi de la mano de quien, vestido de negro, mecía la cuna. Y, que yo sepa, la Mezquita era entonces tan de la Iglesia como lo es ahora. Y es que la desmemoria y la incoherencia son muy malas compañeras de viaje.

Cuentas, silencios, patadas y ridículos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de octubre de 2013 a las 11:21

El proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) que presentó el lunes el ministro Montoro en el Congreso de los Diputados ha tenido dos consecuencias para Córdoba. La primera es que la provincia va a tener el enorme honor de formar parte de ese conjunto de lugares en los que el Estado se va a gastar lo justo para dar unas manos de chapa y pintura. La cosa está tan bien que por una vez vamos a liderar un ranking porque somos la provincia andaluza en la que menos pasta se va a dejar el Gobierno el año que viene. Pero, sin ser menor esta primera conclusión -que no necesita mayores aclaraciones-, la segunda me parece más entretenida y más definitoria de algunas de las costuras de nuestro sistema.

Me refiero al papelón que durante la semana ha estado haciendo el PP provincial dando explicaciones, contraexplicaciones y recontraexplicaciones, trufadas con algún glorioso hallazgo de parné en los papeles, para salvar la cara de Rajoy. Porque en sólo cuatro días, cinco miembros relevantes del partido han dado ruedas de prensa para convencernos de que tenemos lo que debemos y/o nos merecemos. La cosa empezó con el propio alcalde Nieto, quien, en una maniobra poco usual, comparecía el mismo lunes por la tarde para dar la cara antes de que alguien se la partiese. El líder dijo que este es el queso que hay para este pan y prometió luchar vía enmiendas para que el Gobierno no se olvidase de los fondos del centro de congresos. Normal, poco convincente, pero normal.

Lo llamativo empieza al día siguiente, en el que José María Bellido, el de los dineros, convoca a la prisa a los medios para comunicarles que ha dado con la trasferencia de 5,5 millones que el Ejecutivo tenía para el proyecto del Parque Joyero, a la vez que manifestaba que las cuentas son muy buenas para la capital aunque la provincia ya es otra cosa (¿?). Primera patada en el culo de Nieto, que se vio refrendada esa misma tarde por el subdelegado del Gobierno, Juan José Primo Jurado, al atribuir a un “despiste” que en la primera lectura de los PGE no se diera con el dichoso dinero. Segunda patada.

La cosa no queda ahí y el miércoles Rafael Merino convoca de nuevo para justificar que Córdoba recibe poco porque en época de Aznar recibió mucho, que es algo así como decir que en Cádiz hay mucho paro porque con los fenicios la ciudad iba muy bien. Menos mal que Merino obvió aquello de la boda de Cascos y el encalado del Alcázar, que debe ser que aún lo estamos pagando. Tercera patada. Pero es que en el cúlmen del despropósito, después de que Nieto dijese que esto es lo que hay, que Bellido lo viese todo bien, que Primo dijera…. y de que Merino hiciera el ridículo, el jueves sale Miguel Ángel Torrico a decir que va a pedir dinero para el Bellas Artes, el Arqueológico, el aeropuerto, el archivo y un par de cosas más porque las cuentas se han quedado cortas. Cuarta patada.

Y mientras, usted y yo, sabemos que los presupuestos son (con perdón) una mierda, y nos preguntamos si en el PP nadie habrá caído en que han perdido una magnífica ocasión para estar callados. Que una cosa son las órdenes de defensa que manda Madrid y otra muy distinta hacer el canelo aquí. ¿O nos habrán visto cara de tontos?