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A ver si hay suerte

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de enero de 2013 a las 10:27

Como los Reyes Magos ya han pasado por casa no voy a escribirles una carta pues ésta ya no tendría efecto este año y demoraría mis peticiones al próximo y no está la cosa para esperar mucho. Así que aquí les dejo algunos de los deseos que se me ocurren para este 2013 que nos tiene más en vilo que otra cosa.

Espero que este año podamos tener por fin un centro de Congresos en condiciones, digno y capaz de acoger reuniones. Ya sea el de Koolhaas, el de Nieto o el de los clicks de playmobil esta ciudad necesita unas instalaciones en condiciones para sacarle partido a su potencial. De paso, cuando ya tengamos algo de esto podríamos plantearnos un plan turístico serio, de esos que promocionan claramente lo que tenemos y lanzan mensajes de fuerza clara. Por ahí andan los Patios esperando terapia de choque tras su designación como Patrimonio Inmaterial dela Humanidado una Semana Santa que ganaría muchísimos puntos si se dejara de marear la perdiz y se aprovecharala Mezquitacomo reclamo de paso obligado.

Otra cosa que me gustaría ver es al CCF en Primera.  El club y su afición se lo merecen, por mucho que su presidente se empeñe  en enseñarnos cómo es Córdoba y cómo somos los cordobeses. En esto del fútbol ya se sabe que están los que trabajan para lograr objetivos y los que están para ponerse delante de ellos. Me quedo con los primeros, que a los segundos se les acaba el recorrido antes que el carrete.

Tampoco estaría mal que Córdoba tuviera el Metrotren en marcha en 2013, y, si se puede, el Cercanías. Con lo que aprieta la crisis y el precio de la gasolina muchos miles de cordobeses se alegrarían de poder moverse sin tener que tirar del coche para ir al centro. Es ésta es de las típicas cosas en las que todo el mundo parece tan de acuerdo que nunca salen. Y de eso en Córdoba sabemos mucho. Demasiado, diría yo.

Hasta aquí van los deseos fáciles; ahora van los más complicados. Me gustaría que en este 2013 algunos aprendieran a conjugar el verbo dimitir. Los que cobraron dietas de más durante años por toda la cara, los que demuestren con su incapacidad manifiesta para hacer algo útil por los demás, los que estén en esto porque no saben estar en ninguna otra parte, los que hablan tanto cmo deberían callar. En fin, todos esos que usted está pensando.

Y digo yo que tampoco estaría nada mal que a los políticos –de todos los partidos y de todos los ámbitos– les cortasen el acceso a las redes sociales, que da vergüenza ajena ver cómo se enzarzan a base de mensajitos en peleas que nada tienen que ver con el común de los mortales y que están más encaminadas a hacerse los cercanos que a hacer algo que sirva.

Por último, espero que este 2013 sea algo, aunque sea un  poco, mejor que el 12 que hemos dejado atrás. Que la cosa no está para otros doce meses de vía crucis. Que ni usted ni yo nos lo merecemos. A ver si hay suerte.

Ocho días eternos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 16 de octubre de 2011 a las 8:26

Ojalá cuando usted esté leyendo este artículo, armado con su café y sus churros o su tostada, la pesadilla que comenzó hace una semana haya terminado ya. Ojalá que Ruth y José Breton Ortiz hayan aparecido sanos y salvos y todo haya quedado en una mala pesadilla. Un sueño largo que haya durado ocho días y haya concluido con el regreso de los dos pequeños de seis y dos años a los brazos protectores de su madre. Ojalá un alma caritativa se los encuentre deambulando perdidos por ahí, ignorantes del revuelo que se ha montado con su desaparición. Eso es lo que todos deseamos: volver a salir con el coche por las mañanas para llevar a los niños al cole sin mirar inútilmente a nuestro alrededor para ver si damos con esos dos pequeños rostros. Y digo todos porque en estos días de estupefacción una marea de solidaridad y comprensión recorre la ciudad, se entristece cuando los presagios se vuelven oscuros y llora de rabia cuando algún desalmado hace correr el bulo de un regreso que luego se torna falso.

Todos somos padres. Todos intentamos imaginar lo que debe estar sufriendo esa familia con la prologada ausencia de sus niños. Ninguno podemos ni pensar qué haríamos si algo parecido pasase en nuestra casa. La angustia, el miedo, el pánico absoluto nos recorre sólo de imaginarnos en aquel parque el sábado pasado, con la mirada perdida entre los árboles y la ansiedad ganando nuestros cuerpos y nublando nuestras mentes. Sólo por eso, por ese escalofrío que transita helado por la espalda, hay que estar esta mañana en el Parque Cruz Conde apoyando, en silencio o a voz en cuello, el regreso de esos inocentes. Sin caer en el desaliento, sin rendirse ante las búsquedas infructuosas, sin ceder en la tentación de dudar de los investigadores y, sobre todo, sin perder la fe en un reencuentro cargado de sonrisas, lágrimas y abrazos eternos.

Lo ha dicho Esther Chaves, portavoz de Ruth Ortiz, la desconsolada y rota madre: “No hay que buscar culpables ni sospechosos, lo único que hay que hacer es encontrar a los niños. Tenemos la intuición o queremos tenerla de que alguien los tiene retenidos”. Ojalá sea así. Ahora lo importante es encontrar a Ruth y a José, intentar que quien se los haya llevado recapacite y tenga un instante de lucidez que lo devuelva a la realidad.

Son ya ocho días de noches eternas y días minúsculos. Ocho días de demasiado sufrimiento para una familia que espera en silencio noticias de sus pequeños.

¿Dónde estáis?

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de octubre de 2011 a las 18:48

Han pasado ya cinco días desde que denunciaron vuestra desaparición en el Parque Cruz Conde y aún no sabemos dónde estáis. Son ya muchos días intentando saber cómo se puede dar con vosotros y no hay manera de sacar nada en claro. Son ya cinco días en los que los medios se han volcado en tratar de averiguar cómo pudisteis desaparecer sin que nadie os viera y comenzamos a no saber cómo encontraros. Son cinco días de exceso informativo y de excesos de algunos informadores, pero lo importante es que no hay manera de dar con vosotros. Córdoba está sobrecogida, la entrada de los colegios todas las mañanas no tiene más conversación que saber dónde podéis andar, Ruth y José. La frustración crece. Vuestra familia sigue a la espera, la Policía investiga, al parecer, sin tener demasiado claros cuáles son los pasos que tiene que dar para hallar vuestro paradero. Son ya cinco días y cinco largas noches pensando en qué lugar estaréis. No perdemos la esperanza, no estamos dispuestos a darnos por vencidos en vuestra búsqueda y en seguir llevando vuestra imagen por todas partes. Redes sociales, periódicos, radios y televisiones lanzan sin cesar vuestra imagen. ¿Dónde estáis?

Un paseo por los libros

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 8 de mayo de 2011 a las 11:20

Los tiempos cambian y, con ellos, los modelos de campaña. De la época de los carteles pegados a mano, los megáfonos en coche y los grandes mítines hemos pasados a pegadas virtuales, micromítines y desarrollo tecnológico. Internet es el gran aliado y todos los candidatos cuentan ya con perfil en Facebook y Twitter, al menos, y canal en Youtube. Los actos de campaña están repletos de asesores que se dejan los dedos en las pantallas táctiles de sus teléfonos para transmitir en vivo lo que dicen sus líderes, quienes dedican también parte de su jornada a responder en directo a sus segudores de las redes sociales. Hemos entrado en la era digital de la política, veremos cuánto dura la moda.

Debido a esto, en las dos semanitas que nos quedan por delante, vamos a ver pocos actos a la vieja usanza, cargados de banderas y de oradores enfebrecidos. Los habrá, sí, pero serán los justos. La desmovilización y desapego de los ciudadanos han hecho que los partidos arriesguen poco con tal de no ver las gradas de los pabellones vacías o las explanadas llenas de calvas. Ahora estamos en otra época y toca innovar. Tenemos al PP haciendo talking corners, que no tienen nada que ver con el fútbol pero que suenan muy bien; IU hace parecer a Andrés Ocaña un Steve Jobs cualquiera y el candidato emula al creador de Apple con un intensísima vida en la red, y el PSOE aún no nos ha dejado muy clara cuál es la línea de su campaña. Esto en lo que respecta a los tres grandes, porque entre los pequeños sí hay dos formaciones que están innovando y a lo grande. Por un lado está Rafael Gómez, genio y figura. El empresario de Cañero ha dotado a su campaña de un toque cañí y acompaña sus actos de conciertos en los que se alternan las rancheras con los pasodobles y la copla más popular. Campaña a su medida, populista y a la caza de un voto amante de estas cuestiones. (Si saca un buen resultado, el PSOE deberá culparse de tener la programación que tiene en Canal Sur). Por otro lado, tenemos a Ecolo, la formación verde que defiende la democracia radical. Conscientes de las dificultades de hacerse un hueco mediático han optado por organizar una presentación de candidatura colgados de los árboles, una gazpachada popular en defensa de la agricultura sostenible o un paseo en globo para ver desde el cielo lo que debe cambiarse en Córdoba. Están dando un ejemplo de imaginación que realmente se agradece. A ver con qué más nos sorprenden.

Nuevos tiempos y nuevas formas para captar la atención de un votante indeciso, cansado de políticos profesionales y poco formados. Ahí es donde alguno podría innovar y darse un paseo por los libros, que, aunque tengan muchas letras, de verdad que ayudan a ser mejor concejal.

¿Campaña de ideas?

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 5 de mayo de 2011 a las 12:01

Esto del boom de las redes sociales tiene su parte buena en que muchas veces sirve para coger ideas que aplicarse a uno mismo. Anoche, el director del Heraldo de Aragón, Mikel Iturbe, provocó un interesante debate en Twitter al preguntar a sus seguidores si creían que esta campaña iba a ser de ideas o más bien de confrontación pura y dura. Las respuestas fueron muy variadas y oscilaron entre el pragmatismo de quien cree que aquí sólo va a haber palos, al idealismo de quien defiende que dada la situación por la que atraviesa el país es el momento de las ideas. Personalmente me inclino por la parte de los palos, he de decir.

Porque la campaña que comienza en unas pocas horas no creo yo que vaya a aportar muchas ideas. Me explico.

En primer lugar, porque las arcas municipales que se van a encontrar los alcaldes que sean elegidos o reelegidos dan para muy pocos proyectos, por no decir ninguno. Los tiempos en los que las municipales se convertían en un zoco de proyectos megalomaníacos en los que rivalizaban los egos de los candidatos con los nombres de los grandes arquitectos han pasado a la historia.

En segundo lugar, porque el ruido ensordecedor que recorre el país por mor de las crisis económica, las políticas zapateriles y las corrupciones varias se van a comer el discurso municipal para convertir, esta vez más que nunca, los comicios del 22 de mayo en unas primarias nacionales en toda regla. 

En tercer lugar, porque, lamentablemente, los laboratorios de ideas de los partidos están ahora más bien yermos. Unos no piensan más que en buscar el mejor modo de capear el temporal que les cae un día sí y otro también. Y los otros se acomodan a no pensar mentras que los rivales les sigan sirviendo el cambio en bandeja de plata.

Por último, el hecho de que los políticos sean para los ciudadanos de este país el tercer problema más destacado entre sus preocupaciones hace que aquello que se quiera ‘vender’ estos días tenga el mismo valor que un duro con la cara del pato Donald.

Con estos mimbres empezamos esta medianoche la campaña de verdad. En ella vamos a ver cómo ser desmienten compulsivamente las encuestas, cómo se evitan los debates para no poner en riesgo el nivel de preparación de los candidatos y cómo el “y tú más” se convierte en el argumento estrella de los partidos. Ojalá ésta fuera una campaña de ideas con las que salir de la crisis, pero, tristemente, no parece que haya altura en las salas de máquinas de los grandes partidos para remar en ese sentido. Así que, como decía aquel, “que Dios reparta suerte”.