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La vergüenza de las naves

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 2 de diciembre de 2012 a las 18:44

Dice Rafael Gómez, desafiante y retador, que las naves dela Colecorson suyas –“ustedes creéis que son de mi prima la pelá”– y que no las va a demoler porque “sería absurdo y contraproducente”. Y se queda tan pancho. El histriónico propietario de UCOR y líder de Arenal 2000 –¿o es al revés?– vuelve a lanzar su enésimo reto a sus compañeros de corporación, ala Juntade Andalucía, a la ley y a quien se le ponga delante para dejar claro que él hizo lo que hizo por que le dejaron –algún día debería decir claramente cuándo y cómo se sentó con Rosa Aguilar y Andrés Ocaña si es que esto es cierto– y que su intención no era más que crear empleo para Córdoba, por lo que no hay motivo alguno para modificar ni un ápice de su construcción. Además, el empresario afirma que a él no le han dejado hacer lo que a otros  y vuelve a denunciar una especie de cacería en su contra. Dicho con sus palabras: “Aquí vienen los franceses y les ponemos el culo”. Y se queda tan pancho, otra vez.

Que Rafael Gómez tiene una concepción laxa de la legalidad no es algo que nos sorprenda a estas alturas y por eso es inútil intentar explicarle que él construyó40.000 metrosde naves en un espacio con protección, que lo hizo sin papeles y que debería afrontar las consecuencias. Lo que es más grave es la lamentable actitud de los restantes grupos municipales del pleno cordobés. Empezando por el PP, que ahora que es gobierno apoya el mismo plan ante el que se abstuvo en 2010 _–“no podemos dejarlo dormir eternamente”, Luis Martín dixit–, y pasando por IU y PSOE, que llevan años intentando sacar adelante esta ilegalidad con argumentos poco creíbles y menos serios. Es una auténtica vergüenza que desde el Consistorio se amparen estas conductas ilegales al mismo tiempo que a cualquier hijo de vecino le meten un paquete de no te menees si pone más mesas de las debidas en su bar, aparca donde no le corresponde o se retrasa quince días en abonar el IBI. Es una vergüenza que desde el Consistorio se ampare esta ilegalidad y encima se encojan los hombros y se ponga cara de pez para justificar la decisión.

Ahora toca ver quién recurrirá el plan de las naves, seguro que algún vecino lo hace, y contemplar sila Juntaes capaz de mantenerse en sus postulados de siempre o cede a los deseos del partido –apuesto por esto–. Vivimos por momentos en una ciudad de cachondeo en la que se practica la ley del embudo y se pretende hacer ver a los ciudadanos que legalizar lo ilegal es el mejor camino. Una vergüenza.

Por cierto, no se olvide usted de ir a pagar su multa, que, como la de Gómez no va a llegar a la caja, hay que tapar con su dinero los agujeros presupuestarios.

Catarsis, decepción y ausencia

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de diciembre de 2011 a las 9:59

El año que hoy termina deberá recordarse en el futuro alrededor, sobre todo, de tres fechas. La del 22 de mayo, la del 28 de junio y la del 8 de octubre. A su alrededor ha girado toda la actualidad informativa de este 2011 que hoy cerramos y a su alrededor se agrupan los anhelos, sueños y decepciones de los cordobeses. Ha habido, sin duda, otras citas relevantes en el calendario y ha existido por encima de todas ellas una realidad: la de la crisis y el desolador paro, que sólo con mencionarla se explica sola. La provincia ha alcanzado en este 2011 su mayor tasa de desempleo desde que se elabora la medición de datos y ya son más de 85.000 cordobeses los que esperan un puesto de trabajo según los datos del Inem. A la vez, la destrucción de empresas no se detiene y tuvo su ejemplo más descarnado con la desaparición definitiva de la actividad en la histórica factoría de Locsa en el barrio de la Electromecánica.

Esta pésima perspectiva económica se encuentra entre los factores que explican por qué, el 22 de mayo pasado, el Partido Popular de José Antonio Nieto se convirtió en la primera fuerza política de la provincia de Córdoba y dio un vuelco histórico a los resultados en una provincia tradicionalmente de izquierdas. Un giro copernicano que apenas seis meses después, el 20 de noviembre, se veía confirmado con un arrasador triunfo en las elecciones generales. Dos aspectos hay que destacan por encima de todo en estos resultados: la entrada por primera vez en el gobierno de la Diputación y la confirmación de Nieto como el hombre en el que Córdoba capital confía su futuro. En la sede de La Merced, María Luisa Ceballos se encontró de golpe y porrazo con un cargo que ni se había imaginado. La también regidora de Priego de Córdoba –otro gran éxito popular del 22-M– intenta ahora hacerse con las riendas de una institución marcada por tres décadas de poder omnímodo socialista, lastrada por una profunda falta de credibilidad y obligada a convertirse en la muleta que salve las maltrechas economías de unos pueblos en cuyas arcas no hay más que telarañas por los excesos de los años de expansión. Ímprobo esfuerzo el que les resta a los populares en la institución provincial.

Lo de la capital y el voto popular es otra cosa. El 22 de mayo José Antonio Nieto se convertía en el primer alcalde con mayoría absoluta en Córdoba desde finales de los 80, con Herminio Trigo en Capitulares, y lograba 16 ediles frente a los 5 de la Unión Cordobesa de Rafael Gómez y los cuatro de IU y PSOE. Una rotunda victoria que se vio certificada el 20 de noviembre cuando en las generales el PP duplicó en votos a los socialistas en la capital. Ni el efecto Rosa Aguilar, ni el anuncio de subidas en las ordenanzas fiscales, ni el más que previsible recorte laboral en el Ayuntamiento para 2012 frenan la marea azul que ha provocado una catarsis política en la provincia. Nieto es alcalde con mayoría absoluta y tiene enfrente a una oposición frágil, desestructurada y escasamente representativa. Encara un mandato municipal extremadamente complejo en el que el aval de las urnas le permitirá llevar a cabo las reformas que considere oportunas. Eso sí, ha de permanecer vigilante ante los excesos y la tentación del cesarismo que devienen de tan amplias mayorías.

Ese cesarismo es lo que define el fenómeno de UCOR. Su éxito es una llamada de atención a la clase política local, que ha visto cómo en su estreno en la arena electoral Rafael Gómez ha sido de captar 25.000 votos en zonas obreras y deprimidas con un mensaje muy simple: el empleo. El populismo, trufado de actuaciones histriónicas y promesas imposibles, acabó en un resultado espectacular. Mientras, la izquierda cordobesa atraviesa por su peor momento. La debacle de Izquierda Unida, que pasó de 11 a cuatro concejales, y la incapacidad del PSOE de rentabilizar ese desastre –salvó por los pelos el cuarto edil–, han situado a ambas formaciones ante una grave crisis. Las dimisiones y ceses han sido la tónica de una marejada interna que dará la cara en el 2012 que mañana arranca. El modelo de gobierno que heredó Andrés Ocaña de Rosa Aguilar en coalición con el PSOE fue aplastado por la realidad de unos cordobeses hartos de ver mala gestión, nulos avances y peor comportamiento por parte de quienes les gobernaban. Y lo peor es que ninguno de los dos partidos, al menos en sus direcciones, parece que haya asumido el mensaje.

Sí estuvo a la altura de las circunstancias la ciudadanía cordobesa el 28 de junio cuando Manfred Gaulhoffer pronunció el fatídico veredicto que convertía a San Sebastián en la Ciudad Europea de la Cultura de 2016. Córdoba demostró, y aún lo hace en sus ventanas y balcones, que el sueño colectivo caló hasta lo más profundo de su ser y dio una lección de implicación ciudadana e ilusión colectiva. Pasados seis meses del fallo del jurado cabe comenzar a asumir los errores de una propuesta que, a buen seguro, no supo aprehender los requisitos que exigía Europa y que quizás pecó de un exceso de triunfalismo que hizo aún más dura la derrota. Del mismo modo, habría sido deseable una mayor implicación de la Junta en respaldo de Córdoba más allá de una absurda neutralidad activa que, a la postre, de nada ha servido. (Igualmente faltó respaldo para que los Patios fueran Patrimonio de la Humanidad de la Unesco). Sin embargo, ello no debe hacernos olvidar que el veredicto se vio condicionado por unas alusiones impresentables y vergonzosas a un proceso de paz que nunca fue requisito para optar al premio. Tampoco es serio que el Gobierno español haya pasado por alto la implicación y colaboración directa de una de las integrantes del jurado, Cristina Ortega, con la candidatura donostiarra. El camino judicial emprendido por el Ayuntamiento no parece que vaya a conducir a ninguna parte, pero al menos satisface el derecho al pataleo de quien se ve robado en su propia casa. Ahora toca reponerse de la decepción.

Y en su casa y sin poder hacer nada está desde el 8 de octubre Ruth Ortiz, la madre de los pequeños Ruth y José, de 6 y 2 años, que permanecen desaparecidos desde aquel día. Dos niños que, según el testimonio de su padre, José Bretón, se perdieron en el Parque Cruz Conde, pero a los que nadie vio llegar allí. Las dudas que rodean el caso apuntan al progenitor como causante de dicha desaparición y el juez instructor de la causa así lo entiende al mantener a Bretón a la cárcel desde hace más de dos meses acusado de detención ilegal y simulación de delito. La Policía Nacional ha peinado todos los escenarios posibles en busca de los pequeños en el entorno de la finca familiar de Las Quemadillas, el juez ha reconstruido los hechos en varias ocasiones y centenares de cordobeses se han manifestado para pedir el retorno de los pequeños. José Bretón permanece impasible, mantiene su tesis inicial y reclama verse con su esposa para poder aclararle en persona sus afirmaciones. Mientras, el circo mediático generado entorno al caso y fomentado en buena medida por el abogado del padre ha provocado escenas lamentables, acusaciones infundadas y un juego por la audiencia de la que se han desmarcado ambas partes. Lo importante, tal y como repite hasta la saciedad la familia materna, es que 2012 nos traiga, sobre todo, la recuperación de dos niños, Ruth y José, cuya ausencia se nos hace a todos insoportable.

Con este panorama termina un difícil 2011 para Córdoba y afrontamos un aún más complicado 2012. La crisis apunta a unos primeros meses negros en cuanto a empleo y actividad económica, dos motivos más para que los diferentes equipos de gobierno surgidos de las urnas redoblen esfuerzos en busca de soluciones y para que los partidos de la oposición tengan altura de miras para respaldar aquellas iniciativas que saquen a Córdoba de su parálisis. Los cordobeses tienen claro lo que viene; han optado por el esfuerzo, la austeridad y las reformas como salida del túnel y son los primeros dispuestos a sacrificarse. Todo sea porque dentro de un año podamos terminar estas líneas con algo más que la palabra esperanza.

Lecturas (socialistas) del 20-N

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 22 de noviembre de 2011 a las 10:36

Las elecciones del domingo aún me tienen en vilo. Y no por los resultados, que no me han sorprendido en exceso, sino por las reacciones de los principales dirigentes tras la hecatombe socialista. El primero fue Rubalcaba, quien quiso asumir solo, o eso dicen, la derrota con una comparecencia en la que a su alrededor no había caras conocidas. Nos cuentan desde Ferraz que fue él mismo quien le dijo a Zapatero que siguiera sentado en su despacho de la sede mientras él acudía al foso del Coliseo. Verán, no lo veo yo muy claro. Sobre todo porque al día siguiente, es decir ayer, el candidato eludió comer con su jefe tras la Ejecutiva Federal porque había quedado de antemano con Elena Valenciano, su único apoyo claro en estos días.
En esta misma línea va la reacción de Zapatero, quien comparece ante la sociedad 24 horas después de provocar un descalabro sin parangón en el socialismo patrio -se ha dejado 4 millones de votos-, y no tiene ni una mala palabra de respaldo a quien ha ido al matadero en su lugar. Ni siquiera para decir que su otrora fiel escudero será quien represente a los socialistas en la sesión de investidura. Feo detalle de quien en sus propias palabras -“he hecho lo que tenía que hacer aunque me ha costado lo que me ha costado”-, admite que sabía perfectamente lo que iba a pasar.
Me recuerda esta relación a la famosa frase que le atribuyen a Rato el recordado 14 de marzo de 2004 tras peder las generales el PP de Rajoy por primera vez. El actual presidente de Bankia dicen que se volvió a Aznar y le dijo: “Esto nos pasa por tu puta guerra”. (Recuerden ustedes Iraq.) No sé si las palabras de Rubalcaba en la noche dominical habrán sido ésas o parecidas, pero seguro que lo que se dijo en el despacho tuvo algo de parecido.
Si seguimos bajando en la escala de mando llegamos a las reacciones de aquí. Griñán, masacrado por Arenas, aunque en mejor medida de lo esperado -háganse una idea de lo que se esperaba- dice que hay tiempo para recuperar el camino perdido con vistas a las autonómicas y que a ello se pone desde ya. Nada de autocrítica, ni una palabra que haga ver que algo se ha habrá mal para haber perdido en seis meses todo lo perdible. Son las cosas de este socialismo de nuevo cuño andaluz, que se entiende mas a sí mismo mucho mejor de lo que lo entendemos los demás.
Y, por último, llegamos a Córdoba. Aquí, sobre la campana, y gracias a un espectacular y sorprendente resultado de UPyD, el PSOE ha salvado su tercer diputado. El efecto Rosa Aguilar ha vuelto a fallar, lo que quizás nos de la razón a los que siempre hemos pensado que la aún ministra era tan magnifica candidata en Madrid como mala en Córdoba. Demasiadas cicatrices entre los suyos y los exsuyos -elijan ustedes el orden- y demasiado pasado como para salir indemne. A todo esto, Juan Pablo Durán se destapa tras el primer análisis provincial con que ha habido una fuga de votos de IU al PP y que el PSOE ha ganado en 50 pueblos. Nada dice de que esas victorias son a costa de dejarse una media de apoyos del 15% en todas partes y nada del batacazo sin paliativos de la capital. Durán es hombre de firmes convicciones y hay que reconocerle que es luchador y tozudo-dicho sea sin ninguna mala intención- como el solo. Lastima que no abra más los ojos a la realidad que le rodea porque, si sigue así, el PSOE cordobés se va a llevar un enorme susto en las autonómicas. Y me da a mi que la magnitud de ese impacto no la ha calculado nadie bien.

26 puntos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de noviembre de 2011 a las 10:50

A una semana de que acuda usted a depositar su voto en la urna, arrancamos el sprint final de la campaña electoral más decantada, anodina y aburrida que se recuerda. La abismal diferencia que dan las encuestas a favor del PP –y que hoy mismo veremos si se mantiene o no- llevan a pensar que lo único que se dilucida el próximo domingo es el tamaño y magnitud de la victoria de Mariano Rajoy. Eso y saber si el resultado que obtiene Rubalcaba es simplemente una derrota anunciada o una debacle en toda regla del socialismo patrio. En función de lo que ocurra ahí veremos lo que pasará a partir del día 21 en Ferraz y aledaños. Hay otras variables que se juegan, es cierto, pero la parte del león es ésta y en ella debemos fijarnos.

En Córdoba esa pelea electoral se traduce en saber si el PP que encabezan Federico y Bea es capaz de pasar por encima del socialismo vernáculo de Rosa y Maribel. Porque, siendo realistas, los demás partidos no tienen nada que hacer en esta contienda. IU bastante tendrá con demostrar que lo que pasó en las municipales fue un castigo concreto y que sus políticas se ven desde la izquierda como alternativa al PSOE traidor. El PA, Equo y UPyD luchan por ver quien es la cuarta fuerza política de la provincia, un objetivo no menor teniendo en cuenta que los andalucistas cuentan con un buen número de concejales que el electorado casi ni identifica con sus siglas. Son votos tan personales como los candidatos que presenta la formación al Congreso y el Senado. Dos personajes que poco o nada tienen que ver con el andalucismo político tal y como éste se ha entendido hasta ahora. Los otros dos partidos bastante con saber si su apuesta tiene visos de futuro o es mejor echar la persiana ya.

La lucha de PSOE y PP será, por tanto, la que se sustancie en los resultados en cuanto a número de diputados y senadores. Para la Cámara Alta todos coinciden en que los populares darán la vuelta y pasarán de uno a tres senadores, lo contrario de los socialistas. En la Cámara Baja la cosa va a dentro color. Las encuestas hablan de un empate a tres que sería un buen resultado para el PP y una dulce derrota para el PSOE. Sin embargo, hay quien cree que el cambio va a ser mayor, que los populares se van a llevar el gato al agua y crecerán hasta los cuatro representantes frente a los dos de los socialistas. Si esto ocurre el día 21 puede ser de mucho dolor en la avenida del aeropuerto y el pánico por el resultado de las autonómicas de marzo se desataría. Es cuestión de 26 puntos, los trece por los que ganó el PSOE en 2008 y otros tantos para consolidar esa diferencia a favor del PP. Ahí radica la magnitud de la goleada, el prometedor futuro de algunos y el fracaso estrepitoso de otros. Quedan siete días.

Rosa, ante un derbi decantado

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 2 de octubre de 2011 a las 9:04

“Vamos con fuerza a jugar este partido hasta el último minuto”. Así de firme se muestra Rosa Aguilar en su convicción de luchar por el triunfo en las generales del 20 de noviembre en la entrevista exclusiva que publica hoy El Día y en la que analiza el panorama electoral que se nos avecina. La ministra de Medio Ambiente, exconsejera y exalcaldesa de Córdoba cree que no está todo dicho aún y que la clave de la supervivencia del PSOE en esta campaña pasa por la capacidad que tenga para explicar el programa y propuestas de Alfredo Pérez Rubalcaba. Sin temor, sin arredrarse ante las más que desalentadoras perspectivas. Palabra de una mujer que acumula ya muchas horas de vuelo en estas lides de la política de cartel, mitin y abrazo público. Sin embargo, manteniendo el símil futbolístico, parece que este partido está decantado de antemano por mucho que la exalcaldesa se empeñe. Es como los Madrid-Barça de los últimos tiempos; por mucho que se empecine Mourinho, la superioridad rival siempre da con los suyos en la lona. El PSOE, como el Madrid, cuenta en Córdoba con este fichaje estelar, una de las políticas mejor valorada del país, un rostro que no se quema allende nuestras fronteras provinciales por mucho que sus cambios de bando hayan sacudido las conciencias aquí. Rosa Aguilar es, en estos momentos, la Cristiano Ronaldo del socialismo cordobés. Claro que visto como está el patio del socialismo local uno no sabe si esto es bueno del todo ni si ni con once portugueses fuera de serie serían capaces de sacar al partido del marasmo en el que está sumido. Será, sin duda, la exalcaldesa el principal reclamo electoral de la provincia, por lo dicho hasta aquí y porque no parece que enfrente vaya a tener a nadie que iguale su peso electoral en estos momentos –y eso que hay rumores que dicen que Miguel Arias Cañete, exministro de Agricultura, podría ser el cabeza de lista del PP en la provincia.

Rosa Aguilar debe enfrentarse además en su campaña a la realidad de que en su nuevo partido hay muchos que no olvidan sus andanadas contra Rubalcaba y Felipe por aquello de los GAL; ni las tres elecciones municipales consecutivas perdidas; ni las órdenes de Sevilla de permanecer callados y sumisos ante la otrora líder de IU; ni la bronca con Carmen Calvo; ni los pasados y virulentos choques con su ahora compañero de cartel, Antonio Hurtado, ni… Muchos condicionantes y muy pocas certezas. Tal vez sea ésta la ocasión en que Rosa va a las urnas con un panorama más desalentador. Claro que eso nunca ha sido impedimento para la exalcaldesa, mujer capaz de inventarse siempre una nueva pirueta suficiente para permitirle volver a caer de pie. Veremos.

Rosa gana…, por ahora

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 11 de septiembre de 2011 a las 10:05

Si hubiese que hacer caso a lo que dicen los comentarios de internet, ninguna sería la elegida. Ni Rosa Aguilar ni Carmen Calvo suscitan los amores del común de los internautas. Una y otra tienen la misma cantidad de fans como de detractores y ninguna suscita respaldos unánimes. Ésa es la tragedia del socialismo cordobés: como tiene cuarenta mil frentes y facciones diferentes, ninguna de ellas es lo suficientemente popular como para liderar el proyecto común. Demasiadas familias, demasiados intereses, demasiados caramelos, demasiadas traiciones históricas como para conseguir que esto avance. Es la gran diferencia de los socialistas con los populartes. Los primeros se dedican al despelleje y la traición de última hora mientras los segundos cierra filas y se tragan lo que haga falta con tal de llegar al poder. Se explica entre quines han mandado durante tres décadas y lo pueden todo y quines aspiran a hacerlo durante el mismo tiempo pero hasta llegar tienen que cerrar filas.

Y en estas nos volvemos a encontrar a Carmen Calvo y Rosa Aguilar. Las dos principales figuras de la política de Córdoba desde que Julio Anguita guardó su púlpito hace ya mucho tiempo. Dos mujeres ambiciosas, hábiles e inteligentes que han jugado fuerte en esto de la política y que se encuentran en un momento crítico que puede marcar el futuro de sus vidas. Es un momento clave que coge a una en claro declive y a otra en ese tenguerengue caracterísitico que la hace seguir siempre de pie pase lo que pase.

Rosa ha ganado, Carmen ha perdido, pero ¿qué será del PSOE? Ésa es la gran pregunta que sobrevuela el ambiente. Los socialistas se han desangrado por enésima vez eligiendo un cartel que, en teoría, es magnífico: Rosa Aguilar y Luis Planas. Una ministra y un embajador. Dos personalidades relevantes y con cargos de decisión. Dos personas conocidas y valoradas en el mundillo político-mediáto que en teoría deberían ejercer un gran tirón entre los electores. Claro que ésa es la teoría; el gran problema histórico del socialismo en Córdoba. Porque Rosa Aguilar no es en Córdoba lo que en Madrid creen que es. No lo es en el partido, por supuesto, ni lo es entre los electores. El 22 de mayo lo ha dejado claro. El glamour de Rosa hace tiempo que desapareció en esta tierra y confiar en él para plantar cara al tsunami pepero es toda una profesión de fe. Mucho me temo que si es capaz de mantener dos diputados bien servida irá. De Planas no hablamos porque la úlima vez que lo vimos por aquí vestía Julio Anguita pantalón corto. Será un personaje internacional, pero aquí –que es donde se vota– pocos le conocen.

Y luego hay quien se sorprende por la teoría del tiro en el pie. Generosos que somos.

Ocaña y el Kun Agüero

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 10 de mayo de 2011 a las 12:05

A medida que avanza la campaña comienzo a percibir que el reparto de los papeles protagonistas podría asimilarse a los de los equipos de fútbol. (Ya sé que no es especialmente científico tirar de símiles fáciles, pero hoy me ha dado por ahí). En esta Córdoba nuestra en la que van pasando las jornadas preelectorales con más pena que gloria la cosa empieza a estar clara.

Podríamos decir que el PP es un equipo ya cuajada, es decir, que los miembros de la candidatura, no sé si influenciados por la presencia de Miguel Reina, juegan todos de la misma manera, casi de memoria y saben en cada momento donde está el compañero y hacia dónde hay que enviar el balón y enfocar los argumentos de campaña.

El PSOE, por su parte, tiene menos de equipo conjuntado y juega más alrededor de su líder, podríamos decir su jugador franquicia, que es quien coge todos los balones e intenta meterlos en la portería ajena. El resto de la candidatura juega un papel secundario, como el New Team de Oliver Aton, y quizás por ello el conjunto no aporta demasiado brillo y corre el riesgo a veces de perderse en partidos aburridos de centrocampismo batallador.

Y luego tenemos a IU, el otrora líder indiscutible del campeonato, que atraviesa por un duro momento de crisis deportiva y de juego. El fichaje de Rosa Aguilar por el contrario dejó a la coalición muy tocada y los cambios en la alineación no parecen haber surtido el efecto deseado. Desde luego, a la vista de los últimos encuentros -Cabalcor, impago de ayudas a las riadas, liquidación presupuestaria de 2010 inexistente…- los socios mayoritarios del equipo de gobierno han caído en las profundidades de la clasificación. Y no es que no tengan alguna figura en la plantilla, que la hay, sino que se les ve como un equipo desmotivado y con escasa dirección técnica. Vamos, como el Atlético de Madrid cuando cae en esos bajones tan suyos.

Porque después del lunes que ha pasado IU se demuestra que la defensa le hace agua por todas partes. Los centrales llamados a contener la furia atacante del contrario están ya pasados de forma o en franca retirada. Tejada, joven promesa ayer, hoy tiende más al juego marrullero que a otra cosa y defiende que Cabalcor no se celebra porque no se han pedido las subvenciones, el mismo día en el que Córdoba Ecuestre desvela el compromiso de hace un mes del alcalde para librar dichos fondos. Y Tejada se queda como esos jugadores que entran fuerte al tobillo y luego levantan los brazos con cara de no haber roto nunca un plato. A su lado se alinea Alfonso Igualada, esa vieja gloria que dio grandes encuentros en el pasado pero que ahora está falto de velocidad y reflejos. No ha sacado la liquidación presupuestaria de 2010 llevado por el conservadurismo de evitar problemas mayores y encima se encuentra con que el Gobierno no va a pagar facturas de la limpieza de las inundaciones por “graves irregularidades” en la tramitación de factura spor importe de 750.000 euros. Penalti en contra por claro empujón al contrario. Y se queda Igualada mirando al árbitro consciente de la falta cometida y esperando que el trencilla le disculpe la falta por la de años que llevan viéndose.

Del centro del campo del equipo poco se puede decir. Es batallador y disciplinado, con jóvenes promesas que no terminan de cuajar, pero anda tan perdido y falto de instrucciones que rifa la pelota en cuanto le llega a los pies.

Y luego está la estrella del equipo: Andrés Ocaña, ese jugador de la cantera que siempre ha destacado en labores subsidiarias y que desde que se ha echado el equipo a la espalda corre como un loco detrás del balón. Es como ese Kun Agüero que se desfonda bajando al centro del campo o a la defensa en busca de la pelota consciente de su calidad y su capacidad para desequilibrar el encuentro. Tiene un buen regate corto y un uno contra uno en carrera interesante, pero tanto esfuerzo por trasladar el cuero desde su propia área lo deja exhausto a las primeras de cambio. Es cierto que puede desequilibrar todavía el partido porque tiene capacidad para ello, pero no lo es menos que tanto esfuerzo puede devenir en lesión y entonces estaría apañado.

Camaleónica Rosa

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 9 de mayo de 2011 a las 12:04

El PP tardó sólo 24 horas en sacarla a pasear en la campaña y ella, sólo 48 en dejarse ver por Córdoba y desplegar sus artes electorales. La ministra de Medio Ambiente, Rural y Marino, exconsejera de Obras Públicas y exalcaldesa vino, vio y venció. Porque no puede calificarse de otra forma el que su visita a la ciudad haya aparecido en todos los medios de comunicación habidos y por haber sin más recordatorio de su pasado que un sencillo “estuvo en IU”. En apenas seis horas, Rosa Aguilar destacó a Juan Pablo Durán como “el mejor alcalde para que Córdoba gane”, cubrió a su excompañero Andrés Ocaña con un manto de cariño y apoyo celestial con un “lo tengo por mi amigo” y le arreó al PP de José Antonio Nieto por preguntarle en el Congreso por su gestión urbanística en la ciudad durante diez años ahora que estamos en campaña electoral. (No le gusta a Rosa que le recuerden que hubo un tiempo en el que fue amiga de Rafael Gómez y que durante su mandato éste levantó sus polémicas naves de Colecor). Luego, después de arengar a los jóvenes cachorros socialistas, se fue a triunfar donde mejor sabe hacerlo: en el cara a cara.

Cuentan quienes la vieron por el santuario de Scala Coeli que nadie diría que Rosa ya no es alcaldesa de la ciudad. Marcó los tiempos como nadie, fue la reina de la entrega de premios, la más besada y abrazada y se marcó sus tradicionales sevillanas al compás de las palmas que le marcaba Paco Castillero, su inseparable edecán durante los años de alcaldesa de Córdoba. Juan Pablo Durán, alcaldable socialista, miraba satisfecho a su ahora compañera consciente de que un paseo por el campo con ella le da más conocimiento que dos meses de campaña. También cuentan que José Joaquín Cuadra, aún edil de seguridad por IU, no se separaba ni un minuto de quien fuera su mentora y responsable de su salto a la política. (Dicen las malas lenguas que Cuadra lleva fatal haberse quedado fuera de la lista de la coalición y anda despechado contando sus penas por donde se le quiera oir).

Y es que Rosa Aguilar tiene esa tremenda capacidad camaleónica que le hace salir indemne de casi todo lo que afronta. Dejó a IU abandonada tras años de progresivo distanciamiento y nadie en España le pasó factura, todo lo contrario. Estuvo en la Junta un año justo, se metió a fondo en el asunto de la Colecor y nadie le pasó factura, todo lo contrario. Ahora viene a Córdoba para pedir el voto contrario del que pedía hace cuatro años -no olvidemos que en esta ciudad la izquierda compite entre sí históricamente y no contra la derecha- y la afición la aclama en la romería de Santo domingo. Es más ya hay quien la propone como sustituta de Griñán en las autonómicas de 2012 si, el próximo día 22, la cosa le sale al PSOE-A todo lo mal que se espera. ¡Santo súbito!, se podría exclamar.

Ésta es la gran capacidad de Rosa Aguilar, su talento camaleónico para no descomponerse nunca en público y trasladar la mejor sonrisa profidén. Otra cosa distinta es lo que ocurre de puertas hacia adentro y las no pocas pegas que podríamos ponerle a su capacidad de gestión en una ciudad que hoy paga la parálisis de no pocos proyectos con una tasa de paro desorbitada y un porvenir industrial que da auténtico pánico. Son las dos caras de Rosa Aguilar y hay que decir que en ambas es única.