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El suicidio de la izquierda

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 12 de febrero de 2012 a las 10:13

Si nadie lo remedia, el próximo 26 de marzo es más que posible que Andalucía conozca un cambio de Gobierno histórico en sus 30 años como autonomía. Lo avanzaba el jueves el Estudio General de Opinión Pública de Andalucía (Egopa) que publicala Universidadde Granada y alguna encuesta en la madrileña sede de Ferraz lo confirmaba ese mismo día. Los sondeos son cada vez más claros y el PP se prepara para su gran momento. La crisis, los escándalos de corrupción, el hartazgo de 30 años y la propia dinámica electoral así lo indican. Eso y el empeño de la propia izquierda andaluza en ponerle en bandeja a Javier Arenas el despacho de San Telmo. Y, si no se lo creen, vayamos a las pruebas.

Mientras el PP de José Antonio Nieto aprobaba el viernes una lista electoral de pleno consenso –tampoco le quedaba otra–, las dos fuerzas tradicionales de la izquierda cordobesa se entregaban a la autodestrucción. En IU está por ver cuántos se unen a la dimisión de su coordinador provincial después de que el regional de la formación haya decidido que lo que votaron las bases no vale de nada y haya colocado a Alba Doblas, mujer del sector duro del PCA, como cabeza de cartel para el 25-M. La coalición continúa en 2012 con el descenso en picado a los infiernos que inició en las municipales de 2011. Como dice el tuitero @ayuncordoba, cabría aplicar aquí la frase “IU no, bases fuera”.

Lo del PSOE es aún peor. El partido que lidera Juan Pablo Durán en la provincia sacó adelante ayer sus listas sólo con el 59,5% de respaldo y en medio de un cisma interno de proporciones descomunales. El secretario provincial, en una decisión altamente personal, ha apostado por dejar el futuro socialista en manos de Araceli Carrillo y de una serie de candidatos que suscitan, a partes iguales, rechazo, animadversión y un cabreo monumental entre sus propios correligionarios. Tendrá Durán el honor de ser el líder provincial más contestado de Andalucía y es más que posible quela Ejecutiva Federalsocialista le enmiende la plana esta próxima semana y le retoque la plancha para incluir a alguno de sus críticos –el más seguro, Joaquín Dobladez–. La estrategia de Durán es propia de un diván, pues tras fracasar en su intento de ser él mismo el primero de la lista se sacó de la manga una serie de normas enfocadas a vetar a todos aquellos que podían hacerle sombra. Tal ha sido la habilidad del secretario provincial que se ha encontrado enfrente una mezcla de contrarios que sólo él ha sido capaz de unificar. Y todo ello mostrando que las bases no sirven para nada y sus opiniones valen lo mismo que la de mi hijo de dos años.

Con este panorama: ¿alguien piensa que la izquierda no se está suicidando?

Cinco sillones

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 7 de febrero de 2012 a las 19:18

Como si lo del pasado fin de semana en Sevilla hubiera sido poco, el PSOE se mete ahora de lleno en la elaboración de sus listas electorales para las autonómicas del 25 de marzo. Como si las elecciones no fuesen ya de por si determinantes para los socialistas, que atisban por primera vez en su historia la posibilidad de perder el gobierno de su principal bastión, la confección de las planchas les coge inmersos en la mayor crisis interna desde hace una década, divididos y altamente peleados. Les pasa en Madrid, les pasa en Andalucía y les pasa, aunque Juan Pablo Durán se empeñe en negarlo, también en Córdoba. El caos interno es de tal magnitud que nadie sabe ya qué va a pasar si las autonómicas dan un veredicto de muerte.

Pero no nos adelantemos. La elaboración de la candidatura cordobesa nos promete dar, salvo mayúscula sorpresa, unos días la mar de entretenidos. Después de que durante el fin de semana la dirección provincial quedase por completo en entredicho al perder en su apuesta por Chacón e, incluso, el respaldo de la mayoría de los delegados provinciales -al final mas de la mitad de los votos se fueron a Rubalcaba-, a Juan Pablo Durán le toca articular una plancha en la que por primera vez no va a haber cuneros y en la que está obligado a integrar sensibilidades. El PSOE llega a estos comicios con seis parlamentarios autonómicos, aunque todo apunta que tras el 25M se quedará en cinco….. o cuatro. Griñan se ha ido a Sevilla, uno menos. Gracia no aparece por Cordoba desde que se mudó con Seneca a Sevilla, otro menos. Cebrián no parece estar en su mejor momento, otro menos. Tres puestos libres. Araceli Carrillo suscita respaldo en todos los sectores, por lo que podría repetir, y María Elulaia Quevedo y Manuel Carmona no deberían suponer mayores problemas. Así que de seis los actuales podríamos poner cinco asientos libres.

Ahora están los que optan a coger el AVE. Por el oficialismo tenemos al propio Juan Pablo Durán, que, aunque no lo diga en publico, casi nadie duda que se postulará. La bronca interna del partido, esa que dice que no existe, y su difícil reelección como secretario provincial lo sitúan en disposición de hacer las maletas para evitar males mayores. Junto a él se colocan Soledad Perez, su mano derecha, el ex subdelegado del Gobierno Jesús María Ruiz y hay quien ubica también a la ex regidora de Fernán Núñez Isabel Niñoles. En el medio de todos está Isabel Ambrosio, la delegada del Gobierno andaluz, que en todo este follón del partido aparece situada a un lado u otro según con quien se hable. Sus buenas relaciones en la provincia y su capacidad de negociación podrían devolverla a las Cinco Llagas. Y enfrente de todos esta el sector critico, sí critico, que lidera Joaquín Dobladez. Fortalecido por el buen resultado que le ha dado su reto en la confección de la lista de delegados al Congreso Federal de Sevilla y aupado porque consiguió darle la vuelta a las previsiones de voto que declaró el secretario provincial en dicha cita, lo lógico es que Dobladez reclame ir en puestos de salida y, posiblemente, acompañado de alguien más. El exdelegado de Cultura parece encaminado a optar a la secretaria general del socialismo cordobés, un puesto que necesita proyección para hacerse visible como oposición al PP triunfante y que dadas las cosas, si los socialistas puerden todo el poder que tienen, sólo será reconocible si está en Sevilla. Que le acompañe alguien más de su sensibilidad política es lógico por todo lo anteriormente referido.

Y a todo esto hemos de esperar a la actuación de las direcciones regional y federal. En Sevilla, Susana Díaz cerrará filas con Durán por mucho que Cordoba le fallara el fin de semana, y en Madrid es conocido que Gaspar Zarrias es algo mas que un buen amigo de Dobladez. Y todo ello sin contar la siempre potente presencia de los alcaldes e históricos en reclamación de un sitio para ellos o los suyos.
A todo esto se enfrenta el PSOE cordobés en cuatro días y en ello dará la medida de como de roto, o unido, se encuentra. cinco sillones en juego y muchos candidatos a ocuparlos. ¿Que pasara?

¿Y ahora qué?

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 5 de febrero de 2012 a las 20:45

Rubalcaba. Ése es el nombre de quien va a regir los destinos del socialismo patrio durante los próximos años después de un congreso de los más duros que se recuerdan en el partido desde que Felipe llegase al poder en Suresnes. Por tan sólo 22 votos, los delegados del 38 congreso federal optaron ayer por el discurso sosegado y profundo del exvicepresidente del Gobierno frente al más encendido y populista de la antigua titular de Defensa. Al margen de las negociaciones para la Ejecutiva que se vote hoy, Rubalcaba ha triunfado con las tesis de que el pasado y la serenidad tienen más futuro que el poszapaterismo catalanista que defendía Carme Chacón. Veremos qué pasa a partir de ahora, aunque nos queda la tranquilidad de que el segundo partido del país ya tiene mandos y que el Gobierno ya tiene oposición -algo determinante en cualquier democracia.

Sin embargo, la victoria de Rubalcaba deja numerosos muertos en el camino. Sobre todo en Andalucía. El cerrado respaldo de la Ejecutiva regional, con su secretaria de Organización, Susana Díaz, al frente y el callado y “activo” apoyo del mismo José Antonio Griñán deja al oficialismo andaluz más que tocado. A un mes de las autonómicas, el presidente andaluz se ha abierto solo un nuevo flanco al que seguro que le saca un tremendo partido Javier Arenas. El armario de los cadáveres regionales se sacude y no tardaremos demasiado en ver movimientos más que orquestales en la oscuridad.

Y luego llega lo de Córdoba. Juan Pablo Durán, secretario provincial del partido, sale del congreso federal más que tocado. Perdió el primer asalto frente a sus críticos y se vio obligado a incluir a un 37% de ellos en la lista. Al final, Córdoba es una de las provincias que ha contribuido a que Andalucía vire hacia Rubalcaba. La supuesta mayoría a favor de Chacón voló con la misma fuerza con la que se ejercieron presiones para que existiera. Ahora le llega a Durán el momento de hacer las listas a las autonómicas desde la posición más débil que se recuerda, lastrado por unos pésimos resultados en municipales y generales y con los críticos que siempre negó situados enfrente en una posición de fuerza que ni ellos se imaginaban.

Es tiempo de cambio en el PSOE. En el nacional, en el regional y en el local. Cambios con la mirada puesta en un futuro a medio plazo, con la consciencia de que mucho tiene que pasar para que las encuestas cambien de parecer y con la certeza de que la posible pérdida del poder en Andalucía será una tragedia de dimensiones incalculables en las filas del puño y la rosa. Llega el momento de dirigentes con altura de miras. El cambio está claro.

El órdago de Griñán

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 2 de febrero de 2012 a las 18:45

El presidente de la Junta de Andalucía y secretario general del PSOE andaluz ha apostado fuerte. Con el mínimo disimulo de callar en público su voto, José Antonio Griñán ha dado orden a todos sus seguidores para que hagan público su apoyo sin fisuras a Carme Chacón como futura secretaria general del PSOE. Se acabó la neutralidad activa, que, por otra parte, no se ha aplicado desde la sede sevillana de San Vicente en ningún momento de esta carrera. A la voz de ya la mayoría de secretarios provinciales se aprestraron a aparecer ayer en público para decir que en sus provincias hay más chaconistas que en la misma Cataluña. Sólo los secretarios de Cádiz y Sevilla se desmarcaron, claro que ambos atraviesan momentos más que complicados.

La decisión de Griñán es, por tanto, un órdago en toda regla. El socialismo andaluz tiene claro que se alinea mayoritariamente con el socialismo heredero de Zapatero, barnizado con mensajes de cambio y modernidad, que representa la exministra de Defensa. Rubalcaba, su historia y sus apoyos de toda la vida quedan arrumbados.

Si le sale bien la jugada, Griñán aparecerá el domingo posiblemente como el barón más fuerte del socialismo patrio. Hará campaña para el 25 de marzo al lado de una secretaria joven, mujer y muy fotogénica, tres elementos que los que saben de marketing político valoran muchísimo. Su empeño por hacer el congreso antes de las autonómicas le dará rédito y aprovechará para colocar en la sala de mandos de Ferraz algunos o algunas de sus fieles en puestos más que destacados. Asimismo, Griñán afrontará la confección de las listas autonómicas libre de rémoras críticas y podrá articular el futuro grupo parlamentario según sus postulados. Ganará él y, sobre todo, su segunda de abordo, Susana Díaz.

Sin embargo, si Rubalcaba levanta el vuelo y logra vencer -algo que se está poniendo más que difícil- Griñán será el gran perdedor de la partida. Tanto que Javier Arenas debe estar poniendo ahora velas a San Judas Tadeo para poder salir el lunes en rueda de prensa a decir que Griñán no sólo perderá las autonómicas, sino que ha perdido hasta sus congresos. Si Rubalcaba se hace con Ferraz, la lucha por las listas autonómicas seguro que será más dura, los secretarios provinciales quedarán más que cuestionados y el propio presidente deberá lidiar con una difícil papeleta. ¿Qué pasará?

La catarsis del PSOE cordobés

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 29 de enero de 2012 a las 10:00

Dentro de una semana ya sabremos que será el nuevo secretario general del PSOE y la primera de las estaciones penitenciales de los socialistas habrá terminado. Sea Chacón o sea Rubalcaba el elegido, los socialistas analices apenas tendrán tiempo para pararse a analizar las consecuencias de su nombramiento puesto que les quedara apenas mes y medio para intentar salvar en las urnas el ultimo reducto del puño y la rosa que queda en el país. El 25 de marzo, Griñán y los suyos se enfrentan montados en burro a un Javier Arenas que viaja en Ferrari camino de la mayoría absoluta. El hartazgo tras tres décadas de poder omnímodo socialista, el brutal impacto de la crisis y los continuos escándalos de corrupción que surgen alrededor de los famosos ERE se antojan losas demasiado pesadas de levantar para un partido noqueado por las continuas sacudidas de las urnas y desgastado por una dura pugna interna en la que todos están contra todos.

La estrategia de desgaste que perseguía el presidente andaluz al retrasar los comicios no parece que vaya a surtir efecto, toda vez que el Gobierno ha tomado las primeras medidas duras sin vacilar, ha pospuesto la segunda fase y las encuestas publicadas hasta el momento le dan la razón. Hasta históricos militantes socialistas se aprestan a un largo invierno de oposición en Andalucía.

Mientras, en Córdoba ya se comienza a pensar en lo que venga tras marzo y toman posiciones los críticos con la gestión de Juan Pablo Durán al frente de la secretaria provincial. En apenas 36 horas, el equipo articulado alrededor de Joaquín Dobladez fue capaz de rascarle un 36% de apoyo a la lista oficial de delegados para el congreso federal, todo un varapalo. Las instrucciones que desde Sevilla negaron a Durán un acuerdo con sus detractores no parecen haber servido más que para debilitar al secretario provincial, que por fin le ha visto los ojos en público a esos críticos de los que durante tanto tiempo renegó. La capital se le ha puesto enfrente, igual quela Subbéticay sólo la lógica que impone la inclusión de los alcaldes en la candidatura oficial impide saber hasta dónde llega el respaldo de los regeneracionistas del partido. La presencia de siete de estos entre los delegados al Federal es lo de menos, lo de más es que el congreso provincial ya tiene un candidato –aunque éste se resista aún a salir a la luz– y que los movimientos se van a suceder a velocidad vertiginosa en las próximas semanas. El PSOE cordobés afronta una catarsis a medio plazo y nadie sabe qué puede salir de ahí. A no ser que lo impidan las urnas. ¿Usted que cree?

Lecturas (socialistas) del 20-N

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 22 de noviembre de 2011 a las 10:36

Las elecciones del domingo aún me tienen en vilo. Y no por los resultados, que no me han sorprendido en exceso, sino por las reacciones de los principales dirigentes tras la hecatombe socialista. El primero fue Rubalcaba, quien quiso asumir solo, o eso dicen, la derrota con una comparecencia en la que a su alrededor no había caras conocidas. Nos cuentan desde Ferraz que fue él mismo quien le dijo a Zapatero que siguiera sentado en su despacho de la sede mientras él acudía al foso del Coliseo. Verán, no lo veo yo muy claro. Sobre todo porque al día siguiente, es decir ayer, el candidato eludió comer con su jefe tras la Ejecutiva Federal porque había quedado de antemano con Elena Valenciano, su único apoyo claro en estos días.
En esta misma línea va la reacción de Zapatero, quien comparece ante la sociedad 24 horas después de provocar un descalabro sin parangón en el socialismo patrio -se ha dejado 4 millones de votos-, y no tiene ni una mala palabra de respaldo a quien ha ido al matadero en su lugar. Ni siquiera para decir que su otrora fiel escudero será quien represente a los socialistas en la sesión de investidura. Feo detalle de quien en sus propias palabras -“he hecho lo que tenía que hacer aunque me ha costado lo que me ha costado”-, admite que sabía perfectamente lo que iba a pasar.
Me recuerda esta relación a la famosa frase que le atribuyen a Rato el recordado 14 de marzo de 2004 tras peder las generales el PP de Rajoy por primera vez. El actual presidente de Bankia dicen que se volvió a Aznar y le dijo: “Esto nos pasa por tu puta guerra”. (Recuerden ustedes Iraq.) No sé si las palabras de Rubalcaba en la noche dominical habrán sido ésas o parecidas, pero seguro que lo que se dijo en el despacho tuvo algo de parecido.
Si seguimos bajando en la escala de mando llegamos a las reacciones de aquí. Griñán, masacrado por Arenas, aunque en mejor medida de lo esperado -háganse una idea de lo que se esperaba- dice que hay tiempo para recuperar el camino perdido con vistas a las autonómicas y que a ello se pone desde ya. Nada de autocrítica, ni una palabra que haga ver que algo se ha habrá mal para haber perdido en seis meses todo lo perdible. Son las cosas de este socialismo de nuevo cuño andaluz, que se entiende mas a sí mismo mucho mejor de lo que lo entendemos los demás.
Y, por último, llegamos a Córdoba. Aquí, sobre la campana, y gracias a un espectacular y sorprendente resultado de UPyD, el PSOE ha salvado su tercer diputado. El efecto Rosa Aguilar ha vuelto a fallar, lo que quizás nos de la razón a los que siempre hemos pensado que la aún ministra era tan magnifica candidata en Madrid como mala en Córdoba. Demasiadas cicatrices entre los suyos y los exsuyos -elijan ustedes el orden- y demasiado pasado como para salir indemne. A todo esto, Juan Pablo Durán se destapa tras el primer análisis provincial con que ha habido una fuga de votos de IU al PP y que el PSOE ha ganado en 50 pueblos. Nada dice de que esas victorias son a costa de dejarse una media de apoyos del 15% en todas partes y nada del batacazo sin paliativos de la capital. Durán es hombre de firmes convicciones y hay que reconocerle que es luchador y tozudo-dicho sea sin ninguna mala intención- como el solo. Lastima que no abra más los ojos a la realidad que le rodea porque, si sigue así, el PSOE cordobés se va a llevar un enorme susto en las autonómicas. Y me da a mi que la magnitud de ese impacto no la ha calculado nadie bien.

De encuestas y pulpos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de noviembre de 2011 a las 10:46

Ahora que entramos en el tercer día de campaña podemos decir que nunca nadie afrontó la recta final de su pelea por la Moncloa en peores condiciones que Alfredo Pérez Rubalcaba. Y no por lo que traía consigo ya antes de iniciar el esprint de los últimos metros, sino porque en estos primeros días de contienda le están dando tal mano de bofetadas desde todas partes que cualquiera habría colgado los trastos antes de empezar. El día de la pegada de carteles, el Gobierno hizo público un demoledor dato de paro de octubre: 134.000 personas se habían ido a las listas del Inem durante ese mes, una cifra inasumible de todo punto que retrotrae a los peores momentos de la crisis y anuncia un futuro trágico. Un día después, el CIS presentaba su encuesta directa de intención de voto y pintaba un demoledor panorama en las urnas el 20-N: el PP arrasa y los socialistas se depsloman hacia su peor resultado desde Pablo Iglesias hasta en su feudo andaluz. Hoy, ignorante de los que dirá otros medios, el Grupo Joly les ofrece una encuesta que da una clara ventaja al PP en Andalucía y una perspectiva de futuro aún más aterradora para el otrora invencible partido del puño y la rosa en nuestra comunidad. Como decía: tres días, tres datos demoledores. Y todo ello en un ambiente en el que la expectación alrededor de la campaña electoral es la más baja que recordemos. La prolongada crisis económica, los larguísimos años que llevamos viendo cómo el PP le zurra la badana al PSOE mientras Zapatero navega en mensajes contradictorios y opuestos a sus promesas y la nefasta opinión que los ciudadanos tienen de la clase política actual –precisamente por eso, por clase- hacen que casi nadie ande pendiente de lo que se dice en mítines y entrevistas y dedique su tiempo a labores más constructivas como podar los rosales de su casa, jugar a las chapas o ir a hacer la apasionante compra del mes en el centro comercial. Así de claro está el panorama electoral en un país que lo único que tiene entre ceja y ceja –sin zeta en esta ocasión– es ver un atisbo de luz en un horizonte demasiado invernal. Todo apunta a que Rajoy ganará de calle, lo dicen las encuestas, lo admiten los socialistas y flota en el ambiente. Triunfará sin decir qué va a hacer, no lo necesita. Su mensaje se basa en tres palabras sin más adornos a su alrededor: austeridad, reforma y rebaja. La inmensa mayoría del país no le pide absolutamente nada más. La cosa está tan mal que se admite pulpo como animal de compañía. Aunque no venga en las encuestas.