Archivos para el tag ‘Susana Díaz’

La Mezquita y los tontos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 3 de abril de 2016 a las 8:36

¿Qué sería de Córdoba sin sus eternos debates circulares? ¿Qué sería del día a día de esta ciudad si no estuviese siempre hablando de lo mismo? Gobierne, quien gobierne, llueva, truene o haga sol. Qué cansino.

cabildo.

Manuel Pérez Moya, presidente del Cabildo, y José Juan Jiménez Güeto, portavoz, en la presentación de la nueva imagen de la Mezquita-Catedral.

Esta semana hemos tenido una nueva entrega del culebrón de la Mezquita. El Cabildo Catedralicio por fin ha presentado la reforma de la imagen promocional del monumento tras dos años en los que no han sido pocos los obstáculos. Conjunto Monumental Mezquita-Catedral de Córdoba. Así se llamará a partir de ahora y así será promocionado. Una nueva imagen, nuevos logotipos, nuevas visitas, planes para aumentar y especializar los recorridos y la idea de crear un centro de interpretación en el Obispado. Atrás quedan, y en el olvido deben quedar, esas desafortunadas manifestaciones del obispo sobre el hecho singular de la Catedral en 2010. (En el año de la Misericordia, el perdón y el olvido son dos cosas muy aplicables a este caso).

Sin embargo, hay quien sigue empeñado en sus batallas eternas. Después del paso dado por los canónigos, nuevamente volvemos a escuchar voces que, valorando lo que se ha hecho, insisten en que lo importante es abordar la titularidad del monumento y su modelo de gestión. Entre ellas, la de la plataforma Mezquita Catedral, verdadera impulsora de estas reivindicaciones y que por fin este viernes ha reconocido que jurídicamente no puede hacer nada. Las plataformas ciudadanas tienen un valor importante en democracia, se esté o no de acuerdo con sus planteamientos, pero tras los movimientos les toca a los políticos tomar las decisiones que sean necesarias. Y aquí volvemos a pinchar en hueso.

PLATAFORMA

Rafael Mir, Miguel Santiago y David Luna, miembros de la Plataforma Mezquita-Catedral, durante la rueda de prensa en la que analizaron el cambio de imagen llevado a cabo por el Cabildo para promocionar el monumento.

El portavoz del Cabildo señaló el jueves que quien tenga dudas sobre el asunto de la titularidad que lo lleve a los tribunales. Están cansados los canónigos –y buena parte de los cordobeses– de escuchar siempre la misma cantinela. Esta semana hemos visto de nuevo a la presidenta de la Junta de Andalucía, a la alcaldesa de Córdoba y a su primer teniente de alcalde insistir en que la propiedad debe ser pública. Insistir en la palabrería, en la frase vacía. Comienza a ser cansina esta estrategia de una paso adelante y otro atrás. Del hablo mucho, pero no hago nada. Si verdaderamente hay intención de pugnar por la propiedad del bien, las administraciones deben actuar ya. Que se dejen de marear la perdiz y de volver loco al personal.

No se puede estar permanentemente amenazando porque eso no conduce a nada más que a estropear el buen nombre de Córdoba. Quizás Susana Díaz, Isabel Ambrosio y Pedro García deberían salir de sus círculos para captar que esta polémica le es ajena a la mayoría de los cordobeses. Pero si de verdad están convencidos de la legitimidad de los argumentos, que hagan algo, decreten leyes o vayan al juzgado. Que demuestren que son capaces de tomar iniciativas más allá de las destinadas a captar un titular o un minuto de gloria en radios y televisiones. El asunto huele ya a rancio, si no a podrido, y mientras el Cabildo da pasos adelante los políticos siguen atrincherados en la demagogia. Sin valor para dar pasos adelante. Atemorizados por el más que probable rechazo judicial. Atrapados en su estrategia electoralista. Conscientes del laberinto en el que se han metido. Pensando que somos tontos. ¿Lo somos?

La tanda de penaltis

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 28 de febrero de 2016 a las 8:13

Si nada lo remedia, y nada parece que lo vaya a hacer, Pedro Sánchez comenzará pasado mañana su debate de investidura como aspirante a presidir el Gobierno abocado al más estrepitoso fracaso. Su acuerdo con Ciudadanos, pese a ser un loable paso adelante, es manifiestamente insuficiente y el líder del PSOE se encontrará de bruces el miércoles y el viernes con el rechazo de la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados. Dos meses después de que las urnas dictaminasen que los españoles quieren una nueva forma de hacer política, los partidos acuden a la Carrera de San Jerónimo demostrando que no les ha llegado en absoluto el mensaje. Han sido 60 días de reuniones, encuentros y ruedas de prensa más de cara a la galería que pensando en el bien común. Son las cosas de la política patria, incapaz de abandonar los complejos del pasado y mirar a los ojos al futuro.

IKER CASILLAS 5.jpg

Bertín Osborne, Íker Casillas y Sara Carbonero, durante el programa ‘En tu casa o en la mía’ que emitió La Primera el miércoles por la noche.

El pasado miércoles vi la entrevista que Bertín Osborne le hizo a Íker Casillas. En el transcurso de la misma, el mejor portero en la historia del fútbol español dijo que la selección se dio cuenta de que España podría ser campeona de Europa y del Mundo cuando ganó la tanda de penaltis del europeo de 2008 a Italia en cuartos. Afirmaba Casillas que fue ése el momento determinante para dejar atrás complejos y miedos porque si hubiéramos caído habría regresado la maldición histórica y nos habríamos enzarzado en la afición nacional de despellejar al entrenador, el gran Luis Aragonés, y a los futbolistas. Sin embargo, afortunadamente aquel fue el momento de explosión de la mejor generación de futbolistas de la historia de España –reflejo del desarrollo de un país– que nos ha dado las mayores alegrías deportivas soñadas (con perdón de otros deportes).

Salvando las distancias, el resultado del 20-D tiene mucho de momento clave en el punto de penalti. El país entero espera que sus jugadores/políticos sean capaces de rematar un consenso que rompa con barreras del pasado y nos abra nuevos proyectos de futuro. España está ante el momento de comportarse de una vez por todas como una moderna democracia europea. Está en el instante de ser capaz de superar los atavismos que siguen anclándonos a lo peor de nuestra historia del siglo XX. Está, en definitiva, ante la hora clave en la que los representantes políticos deben trasladar a las instituciones la normalidad del siglo XXI que se vive en la calle.

SÁNCHEZ Y RIVERA FIRMAN ACUERDO DE INVESTIDURA Y LEGISLATURA

Pedro Sánchez y Albert Rivera, el pasado miércoles durante la firma del acuerdo de legislatura entre PSOE y Ciudadanos en el Congreso de los Diputados.

La cerrazón de unos y otros a la hora de sentarse a conversar, los vetos, las prohibiciones de cara al escenario están fuera de lugar. Una vez que el próximo 4 de marzo Pedro Sánchez fracase en su intento de alcanzar La Moncloa llega el momento crucial. Quedarán dos meses en los que todos los partidos están obligados a encontrar un consenso que saque al país de la parálisis. No es de recibo y es absolutamente impresentable que el cálculo electoral mantenga las instituciones paradas hasta que en junio puedan celebrarse nuevas elecciones. No es de recibo porque eso tiene un impacto directo sobre la vida de los ciudadanos, su economía y su posibilidad de encontrar empleo y futuro.

Aunque claro, visto por el otro lado, hay que decir que en estos cuatro meses en los que el Gobierno lleva en funciones la cosa no ha ido a peor y el país sigue andando. Igual lo que hay que hacer es dejarlos en funciones para que esto realmente funcione.

El futuro de Rabanales 21

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 21 de febrero de 2016 a las 7:38

En esta ciudad de los proyectos eternos, hay alguna que otra iniciativa que camina a paso lento pero firme en busca de su consolidación. Una de ellas es el parque tecnológico Rabanales 21, en cuyo interior una serie de jóvenes empresarios, a modo de irreductibles galos, intenta sentar las bases para ese nuevo modelo económico del que tanto se habla en la ciudad. El proyecto, que como casi todos en esta Córdoba nuestra, nació un tanto gafado y atraviesa difíciles momentos económicos. Tan difíciles que hasta su propia existencia puede estar en peligro. Las deudas con Hacienda asfixian. Como un salvavidas aparece en el horizonte la posibilidad de poner en marcha una zona comercial que dé vida al lugar y le dote de una serie de ingresos que lo hagan viable. El plan no es que edificar un centro de dimensiones descomunales, sino un parque que concite a determinadas franquicias de bricolaje, deportes, comida rápida o automoción, que necesitan un lugar como ése para poder desarrollar su trabajo. Es verdad es que no es que sea eso muy tecnológico, pero también es cierto que en Silicon Valley también toman café y no por ello son peores. Y, además, cuando la realidad ahoga hay que buscar alternativas para sobrevivir.

rabanalesComo siempre que aparece algo nuevo en esta ciudad, la primera reacción ha sido de rechazo. El Ayuntamiento, por boca del edil de Urbanismo, Pedro García, dijo algo así como que antes muerto que ver una gran superficie en zona tecnológica. No cuadra y punto, vino a decir. Sin embargo, el paso de los meses y las presiones desde Sevilla han comenzado a hacer que se reconsidere la cosa. Desde el Ayuntamiento no se quiere hablar alto, pero es cierto que son múltiples las gestiones que se están llevando a cabo para poner en marcha esta iniciativa. CECO, la Cámara, la oposición y parece que hasta el comercio ven con buenos ojos esta iniciativa. La alternativa, el concurso de acreedores del parque, no parece que sea una solución que convenza a nadie. Mucho ruido, muchos implicados y un fracaso sonado no son la mejor tarjeta de presentación para nadie.

Rabanales 21 puede y debe ser para la ciudad uno de esos estandartes que nos sirvan para cambiar la imagen de la Córdoba doliente y anclada en su pasado que proyectamos en demasiadas ocasiones. Empresarios jóvenes y no tan jóvenes, emprendedores todos, mentes que bullen 24 horas en busca de nuevos nichos de negocio, luchan por salir adelante en una ciudad en la que, lamentablemente, el espíritu empresarial no es el más emprendedor. Ponerle trabas a ese desarrollo, que además forma parte de la enésima modernización por la que nos lleva ya la Junta de Andalucía, es ponerle freno a nuestro futuro y al de nuestros hijos. Es seguir manteniendo a Córdoba en el vagón de cola del desarrollo. La alcaldesa, Isabel Ambrosio, dijo en campaña que Rabanales 21 debe ser un eje sobre el que pivote el futuro de la ciudad. Pues bien, va siendo hora de que desde su despacho se impulse ese eje. Va siendo hora de superar determinados complejos que tiene esta ciudad para conseguir la viabilidad de esta iniciativa. Córdoba no puede seguir perdiendo el tiempo viendo pasar las oportunidades. Rabanales 21 es una de ellas. Dejarlo caer sería traicionar el futuro de Córdoba.

Autodestrucción

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 3 de enero de 2016 a las 11:32

El pasado 20 de diciembre PP y PSOE obtuvieron los peores resultados de su historia reciente. Los populares se dejaron 63 diputados y cayeron a cifras de 1989, mientras que los socialistas perdieron 20 actas y cerraron su peor dato en la democracia. Entre ambos, fueron cinco los millones de votantes que dejaron de confiar en las fuerzas que han marcado la política nacional en las últimas cuatro décadas. Un cifra para hacerse mirar. Sin embargo, pasados los días las sensaciones que ofrecen cada uno de ellos son diametralmente opuestas. Así, el PP ha logrado situarse en una posición de búsqueda de acuerdos de Estado y de unidad alrededor de su líder, Mariano Rajoy. Ciudadanos le ha hecho daño, pero no pone en riesgo definitivo su primacía en el centro-derecha español. Además, la jugada de Rajoy de situar rostros nuevos en la sala de mando le permite afrontar estos momentos con una imagen muy mejorada, e incluso renovadora en cierto punto. Si él cae, cosa poco probable, el relevo está garantizado. Y eso no es poca cosa.

En el PSOE la cuestión es diferente. Los socialistas no han querido ver hasta ahora que llevan en caída libre desde que Zapatero traicionó a sus votantes en 2010. Han querido camuflar su reiterado retroceso tras el espejo de los pactos que les han devuelto poder regional y municipal, sin querer darse cuenta de que para lograrlo se estaban echando en brazos de su principal enemigo. Siguen siendo la segunda fuerza política del país, sí, pero por los pelos. Apenas algo más de un punto les separa de Podemos, que crece como la espuma en las ciudades de más de cien mil habitantes al tiempo que va ganando terreno en los graneros rurales de los que se alimentan los socialistas. Tan claro está esto en el imaginario real de los dirigentes del partido del puño y la rosa, que han tardado apenas 24 horas en lanzarse unos a la yugular de los otros por ver quién salva el cuello. Lo ha dicho Patxi López al destacar la patética imagen que está ofreciendo el partido.

Los socialistas se encuentran dos semanas después de las elecciones con un líder cuestionado internamente, unos barones lanzados a la guerra de Taifas, una estrategia de pactos que lejos de mirar por el bien de la gobernabilidad del Estado se centra en rechazar al PP sin más argumentos, y con la imposibilidad de buscar socios que no les supongan traicionar principios básicos del partido como la unidad de España. Todo ello adobado con titulares y filtraciones para preparar un futuro congreso y hasta una convocatoria electoral que entronice a Susana Díaz, la elegida. Se han colocado ellos solos en el centro de la diana a la que apuntan todas las escopetas y no hay nadie hoy en día capaz en el partido de tapar las múltiples vías de agua que escapan desde Ferraz. Y eso sin que aún hayan comenzado a llegarles de verdad las presiones exteriores para que cambien su actitud. El Íbex todavía no ha se ha resentido de la sensación de ingobernabilidad que va a tomar el país una vez se vayan los Reyes Magos de vacaciones. La prima de riesgo, Bruselas y Merkel van a apretar de lo lindo. No son pocos los históricos dirigentes del partido, esos que Zapatero comenzó a laminar en 2004, que plantean la necesidad de recuperar la altura de miras que siempre ha caracterizado al socialismo español.

Y mientras todo esto ocurre, ellos, los que sueñan sólo con pasar a la historia, siguen entregados a sus cuitas de patio de colegio y cunde a su alrededor la sensación de que alguien ha pulsado la tecla de autodestrucción. ¿Saldrá Felipe a apagarla? Pocos dudan que es el único que puede poner orden.

Quince días

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de diciembre de 2015 a las 10:07

Dos semanas quedan para acabar con esta sobredosis electoral que hemos vivido en 2015. Apenas 15 días para que los partidos nos cuenten por enésima vez lo bien que lo van a hacer si les votamos y los mal que lo van a hacer los contrarios. En Córdoba, como en toda España, las elecciones del próximo día 20 barruntan revolución toda vez que parece que van a definir un nuevo mapa político. Del bipartidismo en el que PP y PSOE campaban a sus anchas, con alguna entrada coyuntural de IU, vamos a pasar a contar con otras dos fuerzas: Ciudadanos y Podemos. Ambas irrumpen con fuerza en el panorama provincial a pesar de que sus candidatos ni son conocidos ni tienen relevancia social. Nuevos tiempos en los que no importan tanto las caras como los proyectos.

Las caras conocidas del PP y el PSOE sí que se juegan mucho. En el primero, José Antonio Nieto tiene que enjugar el mal momento que vivió el 24 de mayo cuando perdió la Alcaldía por un puñado de votos. Nieto, que ha andado bastante grogui durante estos meses, afronta las urnas como un reto personal. Necesita un buen resultado para verse reforzado dentro de su partido y para recuperar su imagen fuera de él. El presidente popular parece que tiene claro que su futuro pasa por Madrid y muchas de las posibilidades de ocupar un lugar en condiciones pasan por obtener un buen resultado dentro de dos domingos. No hay que olvidar que quien le sigue en la lista, Rafael Merino, ocupa ya un importante puesto en Madrid y ambos no son precisamente íntimos amigos.

En el PSOE la cosa no es distinta. Los socialistas necesitan recuperar el cetro que perdieron en 2011 y confirmar esa recuperación que parece han vivido en este 2015. Casi más que por mensajes internos, Juan Pablo Durán necesita un buen resultado para apoyar a Susana Díaz, de la que es fiel escudero y quien, si los sondeos aciertan, el día 21 podría estar en el AVE camino del despacho de mando en Ferraz. Durán ha optado por María Jesús Serrano y Antonio Hurtado, al frente de la plancha, pero ha colocado a su hermana en el tres en una decisión polémica que puede tensar el partido si, como parece, se quedan con dos escaños.

Y luego están Ciudadanos y Podemos. Marcial Gómez y Marta Domínguez pueden hacer historia al convertirse en diputados sin que se les conozca pasado político ni de activismo en Córdoba. El de Ciudadanos, procurador de carrera, se toma las cosas con calma sabedor de que no hay mejor reclamo para el voto naranja que el de Albert Rivera. No obstante, la situación del partido en Córdoba y los malos resultados de las municipales podrían lastrar sus opciones. Marta Domínguez bastante tiene con sobrevivir a la guerra interna desatada en el partido morado tras ponerla a ella en lugar de Antonio Manuel Rodríguez al frente de la plancha. Cuenta a su favor con el impulso que Pablo Iglesias da a la marca y habrá que ver si es capaz de movilizar a los círculos para llevar a cabo la campaña. En ambos casos, no obstante, los dos partidos lograron acta parlamentaria en Sevilla en marzo sin que sus campañas fueran como para hacer historia.

Y luego está IU, rebautizada como Unidad Popular. Antonia Parrado es la carta de la coalición para intentar un hueco en la Carrera de San Jerónimo. La aspirante es buena, pero en IU dan por descontado que volverán a quedarse fuera. Eso sí, sueñan con lograr un voto más que Podemos.

Lo dicho quedan 15 días de suplicio. Tómenselo con calma, disfruten del puente y mediten. Que hay mucho en juego.

Tripartito

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de mayo de 2015 a las 7:48

Las urnas hablaron el domingo pasado y determinaron que en los próximos cuatro años el Ayuntamiento de Córdoba va a ser un follón. Lectura rápida de unas urnas de las que sale un pleno con seis fuerzas políticas, en el que la más votada no puede llegar a acuerdos para mantenerse en el gobierno y las tres de izquierdas suman la cifra mágica para desalojar a la derecha del poder. Tripartito, apréndase esta palabra porque a partir de ahora vamos a escucharla mucho. Eso es lo que desde mañana va a intentar poner en marcha el PSOE de la sorprendente Isabel Ambrosio yendo de la mano de Ganemos Córdoba e Izquierda Unida. Gobierno de tres, cosa compleja de gestionar porque todos se necesitan y ninguno tiene una fuerza determinante sobre los demás.

Los socialistas parten con ventaja merced a sus siete ediles, pero se les han visto tanto en la cara las ganas de ocupar la bombonera donde se sienta el alcalde que los demás no se lo van a poner fácil. Ganemos se asamblea mañana –apréndanse también esto de las asambleas– para decidir qué hace. Unos quieren pisar moqueta; otros apoyar pero quedarse de pepito grillo en la oposición; otros desean alcaldías rotatorias, y habrá quien tenga otra propuesta mucha más creativa en mente. Seguro. Es lo que tiene el asamblearismo, que da lugar a muchas ideas. La clave estará en Podemos y en su capacidad de presión. De entrada, todo el apoyo pero nada de mando en plaza.

Izquierda Unida también comienza mañana sus reuniones para analizar la cosa. Está claro que le darán el sí a Ambrosio, casi tanto como que pedirán su dote y negociarán duro. En IU hay mucha experiencia de gobierno en Córdoba y las ideas están bastante claras. Además, el noviazgo fallido con Susana Díaz los tiene despechados y no van a dejarse camelar por unas migajas. Normal.

El PSOE quiere el poder tanto como teme gestionar el trío. Pase lo que pase saben que serán cuatro años muy complicados y sotto voce reconocen que el equipo con el que cuentan no es el más preparado (por ser discretos). Isabel Ambrosio está ante una ocasión histórica y debe aprovecharla, pero también hay voces que por lo bajini mantienen que cuatro años de oposición bien aprovechados como primera fuerza de la izquierda tampoco estarían mal. Salvo orden contraria de Susana Díaz –nunca descartable, que quien manda, manda–, eso no pasará y tocará medirse en Champions con una plantilla pensada para mantener la categoría e ir mejorando con los años. Claro que siempre queda la opción de tirar de fichajes externos para apuntalar al equipo en el verano, que para eso están la ley de grandes ciudades y las coordinaciones y direcciones generales.

¿Y el PP? Pues viéndolas venir, soñando con que sus impugnaciones obren el milagro y arreglen sus problemas. Porque si se confirma su salida de Capitulares se va a liar parda. Pero eso es para otro domingo, no le hurtemos al tripartito el dulce sabor de su victoria.

Una victoria muy meditada

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 26 de mayo de 2015 a las 13:30

Isabel Ambrosio (Madrid, 1970) ha hecho historia en el PSOE cordobés contra todo pronóstico y dándole la vuelta a las encuestas. Los siete concejales obtenidos el domingo y los más de 30.000 votos recibidos suponen el mejor resultado logrado por los socialistas cordobeses nada menos que desde 1991, cuando el ya retirado Manuel Gracia estaba al frente de la candidatura. Con un estilo alejado del ruido que reina hoy en día en la política y una apelación al corazón y a la cabeza, la exdelegada del Gobierno andaluz ha situado a su partido por primera vez en la historia de la democracia ante la posibilidad de ostentar la Alcaldía de Córdoba. Ahora le queda cerrar la negociación del tripartito con Ganemos Córdoba e Izquierda Unida, una labor en la que es posible que haya mucho ruido pero tras la que seguro que habrá más nueces.

prensa¿Y cómo ha llegado Ambrosio hasta aquí? Pues con una estrategia a largo plazo, no demasiado respaldo en sus inicios y mirando y escuchando el consejo de veteranos socialistas como Francisco García o José Miguel Salinas. Ha sido el triunfo de una campaña de tono bajo, mucho, basada en muchas reuniones con colectivos, sin ofrecer nada desmesurado y “escuchando mucho, que es lo que hay que hacer”, tal y como no se cansa de repetir la candidata. Ni una palabra más alta que otra, ni un enfrentamiento innecesario. La aspirante socialista se muestra muy incómoda en la guerra de titulares altisonantes. Unido a ello, el arrastre que Susana Díaz ha demostrado que tiene entre el electorado socialista tampoco ha de ser descartado y a buen seguro que le ha arrimado un buen puñado de votos. Por último, la patada que el electorado del PP le ha infligido a Rajoy en el trasero de José Antonio Nieto ha puesto la guinda al pastel.

¿Y ahora qué? Pues a esta eterna promesa del socialismo cordobés le tocará negociar con tirios y troyanos para poner en pie un gobierno de izquierdas que desaloje al PP de Capitulares a pesar de que la formación de Nieto haya sido la más votada. La dificultad no estará en alcanzar el pacto en sí, aunque habrá quien tensará la cuerda para aparentar, sino en gestionar el día a día de tres formaciones con una cultura de gobierno tan diferente. Ambrosio habrá de ser capaz de lidiar con la tendencia al asamblearismo que caracteriza al Ganemos de Rafael Blázquez, al tiempo que debrá contentar a una Izquierda Unida que tras la experiencia de Sevilla con Susana Díaz desconfía de todo lo que huela a pactos con el socialismo. Pedro García no pondrá fácil el consenso. Y todo ello con la reivindicación a la Junta de que cumpla sus compromisos con Córdoba, uno de los leit motiv de su reciente campaña.

Nada de esto arredra a la candidata socialista, quien ayer en la Feria volvía a aparecer radiante y con sonrisa de vencedora en la recepción que ofreció la Asociación de la Prensa. Hasta el lunes no habrá movimiento -al menos oficiales- y a partir de ese día comenzará una cuenta atrás que debe terminar el 13 de junio con su elección como regidora. Será el comienza de la etapa que de verdad medirá la altura y talla política de esta mujer que, hasta el momento, ha sabido hacer valer su tacticismo para llegar al sitio justo en el momento concreto. Si la jugada le sale bien, y no tiene por qué no hacerlo, igual nos encontramos ante el salto definitivo hacia esas responsabilidades mayores que muchos dentro del PSOE le han reclamado casi desde sus inicios. Veremos qué ocurre.

Nieto saca la vena política

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 21 de mayo de 2015 a las 6:13

Se ha hecho de rogar, pero al fin vemos en esta campaña política más allá de buenismos y maquetas. Al fin hay quien contrapone proyectos con proyectos, ideas con ideas, acciones con acciones. José Antonio Nieto mostró ayer su cara más política, esa en la que la dialéctica y el debate son protagonistas y donde el candidato del PP se mueve como pez en el agua. Tuvo que venir el martes Susana Díaz de Sevilla para sacar al regidor del letargo en el que la carrera electoral parecía habernos sumido. La presidenta en funciones y futura presidenta de la Junta dijo en su paseo por Fátima que el alcalde solo confronta y no ofrece soluciones y este quiso responder en condiciones.

nietoNo se anduvo por las ramas y tocó el alcaldable popular todos los puntos donde sabe que le hace pupa al PSOE. Recordó lo efímero del paso de Díaz por la ciudad –apenas una hora–, los incumplimientos del Gobierno andaluz en materia de infraestructuras de diverso tipo –los que ya sabemos todos– y aprovechó para insinuar que en el socialismo cordobés no manda nadie porque es “una sucursal” de Sevilla. También tuvo para la corrupción y el caso Aznalcóllar, que no se vaya a quedar atrás. Duro y contundente, sin el miedo que hace que otros eludan el debate ideológico por temor al hastío ciudadano. Esa precaución que ha hecho que estos días hayamos asistido a una sucesión de actos de consumo interno y no hayamos visto prácticamente nada de la confrontación de ideas que debe darse en unas elecciones. Está muy bien eso de presentar maquetas o de propugnar la paz y el amor eterno, pero los modelos han de ser puestos en comparación, lo que no significa insultar ni menospreciar al contrario. Ahí está el matiz que diferencia la buena política del comentario chusco de barra de bar. Y ahí es donde normalmente vemos naufragar a la clase política.

Nieto recuperó ayer su vertiente dialéctica y respondió a las acusaciones de la jefa del socialismo. A los que prefirió no responder fue a los integrantes de Ganemos con su tercera denuncia ante la Junta Electoral. Y es que comienza a cantar un poco que el partido verde, tan defensor del buen rollo, esté en tanto lío judicial. Que hasta podría parecer que busca salir así más en los papeles.

Susana pone la pimienta

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de mayo de 2015 a las 6:54

Por fin algo de ritmo en esta campaña en la que el tedio ha sido en ocasiones insoportable. Al fin alguien ha venido a poner algo de mordiente en el escenario general y demostrar que realmente el domingo hay una cita con las urnas en la que nos jugamos algo. No es que uno reclame sangre –que un poco sí–, pero sí que se echaba de menos algo de dinamismo que sacara la caravana electoral de los argumentarios preparados y los actos precocinados. Y la elegida para esto fue Susana Díaz, la presidenta de la Junta, que hizo una fugaz visita a Córdoba para respaldar a su candidata, Isabel Ambrosio. Y lo hizo donde mejor se le da, en esos paseos en los que la líder socialista despliega todo su populismo entre besos, abrazos y niños en brazos. Vamos, en lo que viene siendo una campaña.

Susana Díaz, ayer durante el paseo electoral que dio por Fátima.La presidenta en funciones y futura presidenta andaluza –el lunes 25 comenzará a despejarse su investidura– aprovechó que el alcalde había querido quitarse de encima la denuncia de Ganemos sobre su uso del coche oficial apuntándola a ella, para pedirle al regidor seriedad y colaboración. Con todo el arte. Que dijo Díaz que ella está por hacer cosas por Córdoba, pero que la culpa de que no se haga nada es de José Antonio Nieto y sus críticas y boicot permanentes. Sí señor, como si aquí la Junta fuera algo puro y virginal cuyo honor se mancilla desde Capitulares cada vez que se tiene ocasión.

Tiene arte y olfato la presidenta para, en una hora, arengar a los suyos y arrear a los contrarios. De paso, demuestra que en las campañas se puede poner algo de pimienta sin que pase nada, que se puede decir lo contrario del adversario sin que por ello se caigan los anillos y que es lícito lanzar mensajes a las huestes propias. Que estamos en campaña, no en un retiro de ursulinas. Y, de paso, Susana Díaz hasta tuvo tiempo para apoyar a Isabel Ambrosio incluso cuando se le preguntó por las tímidas pataditas en la espinilla que esta le está dando al Ejecutivo andaluz estos días. “Es lo que ha hecho siempre”, dijo. Y todos asintieron, aunque no se sabe muy bien si en la respuesta de la jefa había más de respaldo, reproche o aviso. Pero de las cuitas pasadas entre ambas mejor hablamos otro día.

El pacto de Susana

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 12 de abril de 2015 a las 8:53

Susana Díaz vino el viernes a Córdoba a decir, entre otras cosas, que hay que dejarla tomar posesión como presidenta de la Junta de Andalucía porque los andaluces “han hablado con claridad” y quieren que sea ella quien lidere el nuevo Gobierno autonómico. La socialista exigió que se respete “el mandato de los andaluces” y que se deje gobernar al partido “que ha ganado las elecciones”. Hasta aquí todo bien, no hay pega en el discurso ni posibilidad de ponerle ningún pero. Es cierto que el PSOE ha ganado los comicios y que lo normal es que sea este partido el que forme el próximo Gobierno. Claro que no todo es tan sencillo.

RABANALES

Susana Díaz recibe un regalo de los agentes forestales en la apertura del congreso nacional en el campus de Rabanales de la Universidad de Córdoba.

Susana Díaz resultó vencedora en las urnas el pasado 22 de marzo, pero, como decía esta semana en estas páginas con su habitual sabiduría Pepe Aguilar, el resultado obtenido por la candidata socialista es el peor de la historia de su partido y, pese a haber repetido el mismo número de diputados que su antecesor, José Antonio Griñán, la situación le debe obligar a moderar algo su estrategia y discurso. Por este motivo, choca escuchar a Díaz reclamar “responsabilidad a los partidos” cuando ella misma no parece estar actuando de esa manera. Es más, suena un tanto surrealista –por ser fino– que la aspirante a San Telmo pida a los demás que abandonen “cuanto antes” las “estrategias y tacticismos” cuando ella misma convocó a las urnas en un ejemplo de tacticismo y estrategia política fuera de toda duda. Claro que no contaba con que su visión del partido no iba a ser la del total de los andaluces y que iba a acabar teniendo que lidiar con el Parlamento más diverso y fraccionado de la historia política andaluza.

A la vista de que le está costando torear en esta nueva plaza y dado que Podemos y Ciudadanos se le han cerrado en banda, ahora la presidenta en funciones ha pedido “dejar ya el politiqueo de lado” y le exige al PP que se olvide de su propuesta de cambiar la Junta por los ayuntamientos. No se oculta Díaz; tiene claro que ha de presionar a Moreno Bonilla a través de Rajoy para que la deje pasar en la Cámara, y exige para sí lo que ella misma no está dispuesta a darle a los demás. Sin azoramiento alguno viene a decir que a ella hay que votarla porque así lo quiere el pueblo andaluz, pero que después de las municipales lo que quiera ese mismo pueblo andaluz deberá filtrarse a través de los ojos de sus políticos.

En democracia, los pactos son tan legítimos como las abstenciones o los votos en contra. Lo que no es tan legítimo es pretender que lo que vale para unos no lo haga para otros porque el interés de los primeros debe prevalecer siempre sobre el de los segundos. O, dicho de otra manera, los votos de los míos valen más que los de los tuyos, ahora y después, digan lo que digan las urnas. Porque una cosa es “respetar la voluntad de los andaluces”y otra muy distinta hacer lo que ellos quieran. Y está claro que los andaluces sabemos lo que queremos para la Junta, pero no tenemos ni idea de lo que preferimos para nuestro ayuntamiento. O eso dice ella.