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Una Semana Santa histórica

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 20 de marzo de 2016 a las 12:00

Si el tiempo lo permite -que parece que anda la cosa complicadilla-, la Semana Santa que arranca hoy puede ser histórica para Córdoba. Por primera vez, las 37 hermandades con las que cuenta la ciudad van a transitar por la Mezquita-Catedral para realizar su estación de penitencia. Veremos imágenes hasta ahora inéditas del paso de los diferentes titulares de cada cofradía, además de por el Patio de los Naranjos, por rincones de la ciudad cargados de historia, simbolismo y plasticidad. La ilusión de los miles de nazarenos, penitentes, costaleros y músicos anda desbordada estos días ante esta oportunidad.

Sin embargo, más allá de la celebración espiritual que para los católicos supone la Semana Santa, hay que decir que ésta es para Córdoba una inmensa oportunidad económica. La afluencia de miles de turistas y cordobeses a las calles de la ciudad, da lugar al primer gran pico de la temporada turística local. El último estudio publicado señala que el impacto de la Semana Mayor supera los 40 millones de euros, la previsión de contratos ronda los 9.500 para estos días y a ello hay que unirle un importante movimiento económico no declarado alrededor de bocadillos, latas de refrescos y paquetes de pipas.

La Semana Santa va a servir también de banco de pruebas para comprobar si el entorno de la Mezquita está preparado para acoger la carrera oficial en futuras ediciones o si, por el contrario, habría que mantener ésta en la zona de Claudio Marcelo y Las Tendillas. Quizás esta ampliación de los recorridos a más zonas de la ciudad suponga menos aglomeraciones y además amplíe los beneficios económicos de la Semana Mayor a zonas de Córdoba hasta el momento menos favorecidas.

Lo que sí que está claro es que durante estos días hay que huir de la polémica, del enfrentamiento y de la búsqueda de titulares en los medios por cosas que separan más que unen. Batallas artificiales como la titularidad de la Mezquita, la segunda puerta del edificio para el paso de las hermandades o los costes de las salidas procesionales para las arcas públicas han de quedar en segundo plano. (Si es que alguna vez fueron dignas de ocupar el primero). No hemos de olvidar en ningún momento que son miles las familias que se van a beneficiar del tránsito de las cofradías por las calles de la ciudad durante estos días. De vendedores de pipas a camareros, de recepcionistas de hotel a taxistas, de podólogos a músicos.

Córdoba tiene una ocasión única para mostrar al mundo una imagen hasta ahora nunca vista. Más allá de las tradicionales postales de la Mezquita, observar a hermandades de larga historia y tradición transitando por las callejuelas de un Casco Histórico y un Patio de los Naranjos patrimonio de la Humanidad puede suponer un importantísimo salto adelante en la promoción de nuestra Semana Santa y, por ende, de nuestra ciudad. Es hora de olvidar prejuicios y complejos. No hay nada que envidiar en nuestra Semana Mayor a lo que sucede en otras capitales de Andalucía, pues ninguna otra capital de Andalucía tiene el marco histórico con el que cuenta nuestra Semana de Pasión. Que la disfruten.

El informe Valeriano

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de marzo de 2016 a las 8:13

Valeriano Lavela tiene fama de ser hombre peculiar en sus planteamientos. No se casa con nadie y lo mismo les da a unos que a otros en lo que considera que es la defensa de los intereses del Ayuntamiento. Dicen que tiene también cierta habilidad para jugar al plazo y la zanahoria, de tal modo que a un informe crítico con una parte suele ir otro que le da estopa a los argumentos de la contraria. Él es así. Es también hombre culto y versado en sus materias y tiene cierto aire de verso suelto al que es difícil colocar en bando concreto. Hay quien lo adora, con los trabajadores de Procórdoba a la cabeza, y quien tiene poco cariño a su forma de ser y actuar. Vamos, que reúne el perfil de funcionario independiente que tanto se echa de menos en esta administración nuestra de cada día.

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Isabel Ambrosio observa un informe junto con Valeriano Lavela durante un pleno del Ayuntamiento de Córdoba.

En su condición de hombre sin ataduras, Valeriano Lavela se ha dedicado en estas dos semanas a defender la propiedad que la humanidad ostenta sobre la Mezquita. No el Ayuntamiento, ni la Iglesia, ni el Estado ni las madre que las parió, no. La Mezquita, según el secretario, pertenece “a todos los ciudadanos y ciudadanas del mundo”. Algo así como la paz, el amor y la fraternidad. El edificio es de todos pues está considerado como patrimonio de la humanidad por la Unesco y eso es más que suficiente para obviar cualquier otra consideración sobre el tema. Y si para justificar este planteamiento es necesario inventarse conceptos como el de “supradominio público” o retrotraerse al derecho romano para poner en duda la cesión que hizo Fernando III a la Iglesia, pues se hace. Que digo yo que el pobre rey conocido como El Santo debe andar temblando allá donde ande. Porque estando el patio patrio como está, no podemos descartar que la juez Alaya deduzca testimonio de las afirmaciones del funcionario y mande investigar al fallecido monarca por corrupto universal. Tampoco descartemos al juez Garzón como instructor de la causa, que es casi el único que nos falta aquí por aparecer y bien podría tirar de la justicia universal para resolver tan lamentable tropelía.

Así ha puesto el patio Valeriano Lavela con su informe, que es como los de wikileaks, pero con sotana. Claro que no contaba el secretario con que hay por ahí quien está pendiente de las cosas que se dicen y, sobre todo, las que se escriben sobre el edificio en cuestión. Y hete aquí que hemos descubierto que la inspiración argumental de Valeriano no es divina, es más que humana y además parte clara del conflicto. Lavela ha tirado de los argumentos de Antonio Manuel Rodríguez Ramos, una especie de cruzado pero a la inversa, quien en 2013 enunció las máximas que ahora suscribe el secretario. Es además, uno de los más furibundos miembros de la plataforma por una Mezquita pública. Esto no debería ser motivo de problema si Lavela lo hubiera citado en su texto, pero se ve que los derechos de autor no entran en los informes municipales. Y, aunque yo no esté de acuerdo con lo que dice el bueno de Antonio Manuel, que no los estoy, no significa ello que el profesor me merezca todo el respeto. Caso contrario es que lo que hace Valeriano. Que plagiar esta feo siempre y más aún siendo un alto funcionario municipal.

Difícil papeleta tiene ahora la alcaldesa, Isabel Ambrosio. Tener un secretario que copia argumentos no parece lo mejor para el devenir municipal. Tampoco lo es que ella le diera audiencia para escuchar sus disparatados argumentos. Ahora le toca mover ficha. Y debería hacerlo con decisión y mando. Aunque eso no vaya mucho con su concepto de ciudad amable.

Un acontecimiento planetario

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de marzo de 2016 a las 7:44

En el año 2009, la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, definió como un “acontecimiento histórico” para “el planeta” que supondría “una esperanza para muchos seres humanos” el hecho de que José Luis Rodríguez Zapatero ejerciera de presidente de turno de la Unión Europea y Barack Obama fuese el inquilino de la Casa Blanca. La frase ha quedado enmarcada en la orla de chorradas de alta consideración esgrimidas por un político para rellenar el espacio de un titular y bien podría pensarse que de esos polvos vienen los lodos por los que atraviesa el socialismo patrio. No nos desenfoquemos. La afirmación viene al caso para definir lo que ha ocurrido esta semana en Córdoba. Porque en esta ciudad realmente ha tenido lugar un acontecimiento planetario con el acuerdo con el que todos los grupos municipales, asociaciones de vecinos y organizaciones medio pensionistas han acogido la puesta en marcha del Metrotrén.

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Juan Andrés de Gracia entrega a Isabel Ambrosio las conclusiones de la comisión técnico-vecinal que ha avalado la puesta en marcha del Metrotrén. El acto tuvo lugar el pasado miércoles en el Ayuntamiento.

En un lugar como este, en el que para encontrar un consenso general hay que remontarse a la Capitalidad Cultural, que todo el mundo confluya en la puesta en marcha de una iniciativa como ésta es digno de elogio y aplauso. El informe realizado por la comisión técnico-vecinal sólo ha recibido el rechazo del comité de empresa de Aucorsa, inmerso como está en una situación crítica. Pero eso es materia para otro día.

Que Córdoba cuente con un Metrotrén no debería ser algo que llamase tanto la atención. La tercera ciudad de Andalucía, con unos 350.000 habitantes, necesita como el comer un servicio de transportes que convierta a sus barriadas periféricas en una parte más de la capital. Al tiempo, la puesta en marcha de esta infraestructura redundará en beneficio para el tráfico en la ciudad, en hacerla más sostenible desde el punto de vista medioambiental y en convertirla en más cómoda y transitable para todos los que en ella residimos. Que hayan tenido que pasar cuatro años para alcanzar este acuerdo lo único que nos demuestra es la pérdida de tiempo que se produce en no pocas ocasiones en Capitulares.

La idea que parieran Nieto y los suyos allá por el 2012 fue rechazada por la entonces oposición y actual gobierno por motivos exclusivamente partidistas. Sin embargo, esa situación se ha superado y la alcaldesa, Isabel Ambrosio, se apunta el primer tanto en su mandato tras nueve meses más que dubitativos y polémicos. En la misma semana en la que IU y Ganemos amenazan con reventar los puentes con el interminable asunto de la Mezquita, ha sido posible encontrar el aval para una iniciativa en la que Diputación, Junta y Gobierno central aparecen ya como socios decididos a su puesta en marcha.

Y todo ello gracias a una comisión técnico-vecinal -dupla muy cordobesa- en la que se ha hecho un trabajo serio y, sobre todo, se ha dado con el elemento clave para desbloquear el proyecto. Ha sido dejar de hablar del Metrotrén y comenzar a referirse al Cercanías para que todo haya ido como la seda. Así las cosas, igual al C4 le podíamos llamar V33; al nuevo Bellas Artes, centro pictórico; al Palacio de Congresos, sala de reuniones; al proyecto comercial de Rabanales 21, ágora de encuentro, y a la falta de empleo, ausencia de ocupación. Que si por ahí se resuelven los problemas, convoquemos un concurso de creatividad e igual a esta ciudad no la conoce en dos años ni la madre de Claudio Marcelo.

Es Medina Azahara

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 14 de febrero de 2016 a las 6:45

Paco Luque es profesor de historia en Córdoba. En diciembre le entregaron el premio Hernán Ruiz por su defensa del patrimonio de la ciudad en un acto que rebosó emotividad en el que se demostró que Luque es más maestro que profesor a tenor de los aplausos que le dedicaron sus enfervorecidos alumnos. En su discurso de agradecimiento, uno de los más sentidos que uno ha escuchado en defensa del tesoro de ciudad que tenemos, dijo que Córdoba  es como “un libro que se lee con los pies”. Una forma preciosa de definir la ciudad, de invitar a pasearla para descubrir en cada esquina, rincón o ventana un trozo de historia, un misterio o un sueño. Paco Luque es uno más de esos luchadores porque Córdoba valore la maravilla que es. Tenemos un casco histórico que ya quisiera cualquier otra de las ciudades de España, coronado por una Mezquita que también es catedral y que por mucho que uno la visite sigue dejando ojiplático. Pero no sólo tenemos eso. Contamos también con un yacimiento situado a escasos cuatro kilómetros del centro de la ciudad que es memoria del esplendor omeya: Medina Azahara.

Esta semana, expertos de todo el mundo se han reunido en Córdoba para destacar su valor y para apoyar el camino a la declaración de la ciudad palatina como Patrimonio de la Humanidad. Un reconocimiento que llegará con mucho retraso, pero que debe llegar porque al fin parece que hay suficiente consenso como para que los políticos no lo estropeen. En el marco del congreso participó el jueves Pepe Escudero, director y caballero andante del yacimiento. Poco dado a las palabras altas, lanzó un SOS para que Medina Azahara reciba inversión, se adecente, se una a la ciudad. En definitiva, para que los presupuestos logren que las visitas sean más agradables y mejores. (De la parte técnica ya se encargan él y su magnífico equipo). Medina Azahara es la gran olvidada del patrimonio cordobés. No tiene autobús, no tiene buena señalética de llegada y, además, cuenta con una sede-museo que cada vez más vive de espaldas al objeto de su existencia. Medina Azahara es la joya de la corona. Esa hermana pequeña de la familia a la que  pocos hacen caso, pero que con el paso de los años luce espléndida su beldad. La cuarta pata del patrimonio de la humanidad que conforman el casco histórico, la Mezquita y los Patios.

En su discurso de recepción del Hernán Ruiz, Paco Luque señaló que hay que defender el patrimonio, que es nuestra obligación y lamentó los ataques que sufre el mismo. “¿Qué bastardo puede atacar al patrimonio?”, dijo. En esa línea podemos preguntarnos qué obtuso puede seguir dándole la espalda al yacimiento. Qué estratega puede continuar pensando que el crecimiento de Córdoba no tiene en Medina Azahara un socio extraordinario. Recientemente, Endesa ha firmado un acuerdo para iluminar el yacimiento, grandísimo avance para conseguir lo que desde hace muchos años se demanda. La ciudad de Abderramán III debe ser un lugar de atractivo nocturno, una ventana para acoger múltiples actividades de carácter singular.

Esta semana, expertos de todo el mundo han venido a contarnos la maravilla con la que contamos. Suena extraño que vengan de fuera a hablar bien de los nuestro. Esperemos que esto sirva para que los cordobeses nos enteremos y para que nuestras administraciones apuesten de verdad por hacer de la ciudad palatina esa cuarta pata patrimonial que nos sirva como impulso turístico. ¿Tan difícil es entenderlo?

Es el turismo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de enero de 2016 a las 6:49

En una ciudad tan poco acostumbrada a los cambios como Córdoba, la aparición de un movimiento empresarial con ganas de hacer cosas es siempre algo digno de aplaudir. Así se presentaba el jueves en el salón Liceo del Círculo de la Amistad Fides, el clúster constituido por Comercio Córdoba, Hostecor, Córdoba Apetece y la Asociación de Agencias de Viajes. En palabras de sus impulsores, esta asociación no nace con el objetivo de “hacer más de lo mismo”, sino que le mueve el interés por convertirse en “una fábrica de ideas para el desarrollo” de capital y provincia. El nuevo ente de representación persigue “algo novedoso” y convertirse en “punto de encuentro para poner en valor” lo que tenemos y ofrecer “paquetes conjuntos” con los que sacar más partido a la ciudad. Loables intenciones las expresadas por los fundadores en una gala que, además de romper la estructura normal de este tipo de actos, contó con una impresionante capacidad de convocatoria.

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Foto de familia de los fundadores de Fides y las autoridades el jueves en el Círculo de la Amistad.

No es la primera vez -más bien se repite uno ya como la cebolla- que afirmamos aquí que el futuro de Córdoba pasa a corto y medio plazo indefectiblemente por el turismo. En una ciudad sin industria ni modelo productivo alternativo y en una provincia en la que el peso del agro sigue siendo fundamental, hay que aprovechar los recursos a la mano para crecer y desarrollarse. A pesar de haber superado el récord histórico de visitas, andamos aún muy lejos, casi a años luz, de sacarle al patrimonio, gastronomía, cultura y clima que disfrutamos el partido que se le podría obtener. En la reciente edición de Fitur hemos vuelto a comprobar que la oferta de nuestros atractivos debe hacerse de otra manera, con una visión amplia, moderna y sin complejos. Buscando el impacto a gran escala en lugar del pequeño acto de autoconsumo. La ambición debe marcar la forma de actuar, la altura de miras ha de ser el guión de las puestas en escena y la profesionalidad debe abrirse camino en unas instituciones sordas la mayor de las veces a las recomendaciones del sector. Si Fides nace con esos objetivos hemos de darle la bienvenida, desearle suerte y ofrecer la mano tendida para colaborar en cuanto ejecute.

No obstante, en esta Córdoba tan dada a movimientos cuyo recorrido es el mismo que el del corcho de una botella de champán también hay ciertos riesgos que el clúster debe evitar. Sumar iniciativas no significa pelear por la presencia en las fotos y ante los focos ni luchar por posiciones ocupadas por otros. Una ciudad que aspira a la modernidad -y ya suena raro decir esto en pleno siglo XXI- debe dejar de lado los cesarismos y abogar por la colaboración sincera. Ha de perseguir el diálogo y el consenso y no la sustitución. Debe buscar la suma y no la resta. Parece que estamos en tiempos de cambio en el empresariado, que rejuvenece y afronta el futuro con otras manera de pensar. En la era global no tiene sentido poner el objetivo en las individualidades sino que es necesario aglutinar movimientos de cambio potentes en los que se concentren los esfuerzos de cuantos más actores mejor.

El nacimiento de Fides es motivo de alegría para la ciudad por lo que de dinamización de la misma supone. La puesta en escena ha sido ambiciosa, esperemos que los resultados de la misma también lo sean.

No sé si me explico

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 24 de enero de 2016 a las 12:00

Tienen los políticos una extraña manía de considerarnos más tontos de lo que de por sí ya debemos ser. Viene esto por su tendencia a pretender explicarnos como si fuéramos lerdos que lo que hacen o dicen no es como es, sino todo lo contrario. Primer ejemplo: Patxi López, el flamante presidente del Congreso de los Diputados. El consensuado López ha arremetido esta semana contra Ciudadanos y PP porque estos han impedido que ERC, Bildu e IU se montaran grupo parlamentario propio en la Carrera de San Jerónimo porque consideran que lo hacen sólo para cobrar las subvenciones. Esto, que es algo sabido por todos los que vivan en este mundo y admitido por alguno de los implicados, ha llamado la atención del bueno de Patxi. El presidente mantiene que la decisión del centroderecha responde a algo así como a la política futurista o predictiva y que él no la comparte porque en ningún sitio pone que catalanes, vascos y Garzón vayan a hacer lo que todos sabemos que van a hacer. Habrá que aclararle a don Patxi que aquí seremos tontos pero no idiotas y que está claro que esos tres se iban a juntar para llevarse calentita la pasta que les costease la cosa electoral.

El segundo ejemplo de esta forma de hacer política lo tenemos aquí en Córdoba. Con esa tendencia innata que parece que tiene para meterse en charcos, Isabel Ambrosio ha vuelto a decir que no entiende la polémica que se ha generado con la retirada de las ayudas a los toros por parte del Ayuntamiento. Dice la regidora que lo que ella votó era una moción para impedir los circos con animales en la ciudad -que digo yo que qué habrán hecho ellos para merecerse esto-, y que de ponerle freno a los toros nada de nada. Que se le ha malinterpretado y tergiversado.

Es cierto que los periodistas de vez en cuando retorcemos las palabras. Sin embargo, no parece que los errores de la alcaldesa en temas tan sensibles para la ciudad sean fruto de la tergiversación sino más bien de sus problemas de definición y de falta de política de comunicación. Conviene recordar aquí que la regidora ya reconoció que con el tema de San Rafael no se había explicado, igual que dijo con el minuto de silencio de los sirios que se le había malinterpretado. No sabemos quién asesora a Ambrosio en materia de comunicación, si es que lo hace alguien, pero lo que sí está claro es que quien sea debería decirle que hay ocasiones en las que admitir errores es bueno y otras en las que un silencio, el mismo que mantuvo en el pleno cuando Moreno le recordó su presencia en más de una plaza de esta provincia en su época en la Junta, es la mejor respuesta.

Llama mucho la atención esa tendencia al “no me he explicado bien” que practica la alcaldesa. Debe ser que como se prodiga poco en ruedas de prensa aún no le hemos cogido el punto. Tanto como que la regidora debería comparecer en una rueda de prensa para dejar claro qué ha votado y explicárselo a la ciudad y a sus socios de Ganemos (que están que se salen con el lío). Esos mismos socios que la tienen cogida por la pechera y le obligan a comulgar con estas ruedas de molino a cambio de su apoyo. Porque la moción, diga lo que diga Ambrosio, habla textualmente de quitar subvenciones a espectáculos que supongan maltrato animal. Así que si, acto seguido, se retiran los dineros de los toros está clarinete que alguien asume que estos son maltrato animal. Y si eso es así ese alguien debería pedir su supresión por incumplir las leyes de protección animal. ¿O me vuelvo a equivocar?

No sé, igual es que yo tampoco me sé explicar.

Cosmos arde

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de diciembre de 2015 a las 6:41

Que Córdoba es la ciudad de los debates surrealistas no es algo que vayamos a descubrir ahora. Sin embargo, hay que reconocer la capacidad que tiene la ciudad, o al menos parte de ella, para desarrollar polémicas alrededor de temas que se supone solucionados. La penúltima gira alrededor del proyecto de Cosmos de utilizar residuos como combustible. La iniciativa, que cuenta con el visto bueno de la Junta y que fue aprobada por Urbanismo en 2006 bajo la supervisión de Andrés Ocaña, parece que ahora no gusta en Capitulares. El bipartito ha planteado a la empresa una especie de órdago según el cual si se atreve a valorizar, o incinerar como dicen ellos, se arriesgan a que caiga sobre la multinacional todo el peso de la ley. El argumento, en palabras de nuestra lírica alcaldesa, es que la ciudad amable y sostenible que nos queremos dar no puede “abrazar” una factoría que lleve a cabo semejante labor.

Como espectadores de excepción, los 80 trabajadores de la industria, que temen por su nómina y han iniciado una ronda de movilizaciones. Para echarle más sal a la cosa aparecen los vecinos o los representantes de los vecinos, que no es lo mismo, para decir que Cosmos poco más o menos va a matarlos cuando empiece a valorizar. (Esta ciudad ha conseguido que lo que nació como un elemento altamente positivo, la representación vecinal, se haya convertido en una suerte de corralito político que actúa en función de quién esté en Capitulares. No pocas asociaciones responden de forma clara a postulados de partidistas).

Para situar esta polémica debemos retrotraernos a la campaña electoral cuando, en un acto absolutamente irresponsable, todos los partidos firmaron un compromiso para impedir que la factoría llevase a cabo sus planes. Compromiso electoral que buscaba el titular, la foto y agradar a los representantes de los vecinos y que obviaba a los varios cientos de familias que directa o indirectamente comen todos los días de esta fábrica. No nos debe sorprender que nuestros representantes políticos actúen como lo hicieron pues por eso estamos como estamos. Pero en una ciudad en la que el paro supera el 30% y en la que vivimos de un sector servicios que no genera la mejor contratación, atacar de este modo al escaso tejido fabril es, cuando menos, irresponsable. Hacerlo respondiendo a las presiones minoritarias es aún peor.

No vamos a negar que haya preocupación en el vecindario por este proyecto de Cosmos, tanto como no podemos dudar de que la ubicación de la fábrica no es la mejor. Pero ello no obsta para que pensemos que ésta estaba allí antes que el barrio. Además, si la fábrica tiene todos los permisos por algo será, salvo que pensemos que esos papeles valen casi tanto como los que envuelven los regalos navideños.

A última hora, y coincidiendo con la primer manifestación, la parte socialista del cogobierno da marcha atrás en la idea de llevar a pleno la salida de Cosmos del PGOU. Presiones de las agrupaciones locales y el miedo al impacto electoral de esta medida están tras una decisión que vuelve a poner de manifiesto que el bipartito no es un ejemplo de firmeza y cohesión. Y que vuelve a llevar a preguntarnos si después de seis meses y, visto lo visto, alguna vez va a haber alguna medida que se tome, para bien o para mal, que se mantenga en el tiempo.

La pelea de Cosmos no ha hecho más que empezar. Esperemos que el desenlace no se traduzca en la desaparición de unos cientos de empleos y en el empobrecimiento aún mayor de la ciudad en la que vivimos.

La estrategia del avestruz

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 8 de noviembre de 2015 a las 7:13

Una vez más, y ya van no se sabe cuantas, la Junta de Andalucía vuelva a posponer una decisión de importancia relativa a Córdoba por los miedos que tiene a la hora de enfrentarse a los lobbies de presión. En esta ocasión, ha sido la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, la encargada de transmitir a los cordobeses que no habrá segunda puerta en la Mezquita-Catedral hasta que no se manifieste la Unesco sobre su viabilidad. La decisión de Aguilar se produce después de recibir un informe del Icomos, organismo asesor de la Unesco en materia de patrimonio, en el cual se informa en contra de la apertura de esta segunda entrada para facilitar el paso de las cofradías en la Semana Santa. Con esta medida, la Junta lo único que hace es darle una patada hacia adelante al problema, poner en entredicho la opinión de sus propios técnicos, que aprobaron la obra en la Comisión Provincial de Patrimonio, y dejar claro que tiene pánico a tomar resoluciones claras que tengan que ver con el monumento.

Rosa Aguilar, el jueves antes de informar sobre la decisión de la Junta.No es cuestión de analizar si la segunda puerta genera o no algún menoscabo en el edificio, si no de destacar ese cacao mental que caracteriza a la Junta con la Mezquita-Catedral. Se entiende a la perfección que Rafael De La-Hoz recurriera un proyecto que acababa con una de las celosías que construyera su padre, si bien según ese mismo razonamiento tampoco podrían haberse abordado dichas celosías en su momento porque también rompían con la imagen del edifico. En fin, el huevo o la gallina.

Por otra parte, Icomos se ha caracterizado en los últimos tiempos por tener una postura bastante beligerante contra la Iglesia en el asunto de la denominación e inmatriculación del monumento y ha defendido el posicionamiento de la plataforma que reclama la titularidad pública de la Mezquita. Es aquí donde radica la clave de toda esta polémica. A escasos 50 días de unas elecciones generales en las que las perspectivas del PSOE no son las mejores, y en las que Podemos aparece encabezada en Córdoba por uno de los impulsores de esta plataforma, Antonio Manuel Rodríguez, en los despachos se decide dejar en suspenso cualquier resolución para evitar el impacto que podría tener sobre sus electores, los de Susana Díaz, esta decisión. No hay más.

¿Y quien pierde en todo esto? Pues Córdoba una vez más. Porque si la Junta considerase la segunda entrada un problema no tendría más que haber informado en contra y si por el contrario, tal y como sostienen sus propios técnicos, no lo es no tendría más que haber aprobado el proyecto. Con esta patada hacia adelante lo único que se consigue es perjudicar a Córdoba. Más allá de la inspiración religiosa de esta iniciativa, lo verdaderamente lamentable es que volvemos a asistir a otra ocasión perdida en la ciudad. A nadie con mínimas luces escapa que vivimos del turismo. Tampoco, que el transitar de las procesiones por el Casco sería un gran atractivo turístico que se traduciría en más visitas, más empleo, más riqueza y más crecimiento. La decisión de la Junta frena todo esto y encima pone un conflicto local en manos de una organización supranacional, que seguro que flipará al recibir este dossier.

Si la Junta sigue sin tomar decisiones en Córdoba –y basta recordar casos como las naves de Colecor, el Palacio de Congresos, la Ronda Norte o el Marrubial– desde luego cabe empezar a plantearse si no está más para restar que para sumar. Al tiempo, esa estrategia de esconder la cabeza siempre da vergüenza ajena. Y eso que el PSOE gobierna ahora en Capitulares. Con amigos así…

La encrucijada del turismo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 18 de octubre de 2015 a las 7:24

A falta de que los expertos designados por el Ayuntamiento diseñen por quincuagésimo séptima vez el modelo de la Córdoba del futuro, nadie puede negar que el sector económico más importante de la ciudad es el turismo. La gallina de los huevos de oro da de comer a miles y miles de cordobeses, de manera legal e ilegal. Si convenimos que a la ciudad vienen cada año centenares de miles de turistas que dejan en la ciudad centenares de miles de euros, no podemos por menos creer que hay que tenerle el respeto que se merece al sector. Que en ocasiones parece que nuestros próceres políticos se avergüenzan de tener una ciudad que viva en gran medida de sus visitantes.

Sin embargo, el turismo padece en Córdoba el mismo problema que el resto de sectores económicos para posicionarse y definir su personalidad. Esta semana hemos tenido al primer teniente de alcalde, Pedro García, retomando un argumento del PP –vade retro Satanás– para destacar que la ciudad carece de la infraestructura hotelera necesaria y que los precios son muy elevados. Tiene razón García cuando afirma esto; tanta como puede tener el todavía presidente de Hostecor, Antonio Palacios, cuando le reprocha que “desconoce” la realidad del sector y le reclama que “se ponga a trabajar” para solucionar las carencias del mismo. Y es que a estas alturas del siglo XXI no tenemos Palacio de Congresos, no tenemos reciento ferial y no tenemos una programación adecuada que acabe con la estacionalidad y el turismo de fin de semana. Pero no es sólo cuestión de hacer las infraestructuras que están pendientes o diseñar una programación adecuada. Hay que hacer más.

Hostecor también debe tener un papel fundamental a la hora de impulsar el turismo, algo que en los últimos años no ha existido. Fagocitada por la omnipresente Confederación de Empresarios de Córdoba (CECO), la directiva de Palacios ha dinamitado casi todos los puentes para conseguir que el cisma interno derivara en la aparición de Córdoba Apetece. Mañana, los empresarios de este pujante sector económico cordobés tienen ante sí la oportunidad de decidir qué quieren hacer con su futuro.

Por un lado, Francisco de la Torre, representa aire nuevo y cierta bisoñez frente a una María Dolores Jiménez heredera de la directiva saliente y conocida por su larga trayectoria en cargos de representación en la ciudad. Sin valorar ni a uno ni a otro, lo que ambos deberían tener presente es que han de acabarse los personalismos y ese afán enfermizo por figurar. El sector turístico no puede dedicarse siempre a criticar y pedir, debe implicarse en el desarrollo de la ciudad, en la promoción y organización de eventos como la campaña de Navidad, la Semana Santa, el Mayo Festivo o el Festival de la Guitarra que tanto les benefician. Esa implicación ha de ser por la vía de la aportación porque los empresarios deben quitarse de la cabeza la idea de que poner dinero es gastar y han de pensar que el gasto es inversión y que si ésta está bien hecha da pingües beneficios.

Ya hace cuatro años las elecciones de Hostecor acabaron convertidas en un sainete. Esperemos que mañana, gane quien gane, se impongan la cordura, la profesionalidad y el rigor. Esto no consiste en que todos sean amiguitos sino en que sean capaces de sumar voluntades y poner los intereses de la ciudad por encima de los personales. Y no por altruismo sino porque la unión hace la fuerza y ésa es la que da beneficios y llena las cajas registradoras. Aunque parezca mentira decir esto en esta ciudad.

Movimiento

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 30 de agosto de 2015 a las 6:41

Los primeros meses después de un proceso electoral suelen ser bastante espesos. Al cansancio lógico que acompaña la resaca de toda punta de actividad se unen los cambios y ajustes lógicos de los bailes de siglas. Si a eso le unimos que lo ocurrido en Córdoba el 24-M fue una auténtica sorpresa y ha devenido en un cogobierno formado por dos en el que decide mucho un tercero que está fuera, tenemos todos los ingredientes para un potaje de los buenos. Y, como cualquier aficionado a la cocina sabe, para que un potaje salga bueno es necesario poner el fuego lento y darle mucho amor. Que a nadie le gustan los garbanzos duros.

Si el cocido de los que mandan en Capitulares es importante no lo es menos el que tienen puesto en la candela los que mandaban antes. Anonadados por un golpe que no se esperaban, los chicos de Nieto, con su líder a la cabeza, aún se tientan las vestiduras intentando explicarse qué ha ocurrido y buscando culpables en el exterior para justificar una derrota que deben analizar, y muy profundamente, desde el interior. Han pasado ya tres meses desde la noche de autos y en el PP parece que ha caído una bomba nuclear que ha borrado todo signo de la vida, inteligencia y acción que acompañó su mandato municipal. Toca despertarse y dejar de gimotear.

Y mientras lo que mandan se conjuntan –que les cuesta– y los que mandaron se despiertan –que les cuesta aún más–, la ciudad espera ansiosa algo de movimiento para volver a andar. Superado el patazo de San Rafael y silenciada la amenaza del IBI, a PSOE e IU les toca mover ficha. Al margen del órdago a la grande de la ciudad deportiva y de la destacable promesa de peatonalizar hasta los ascensores del centro, se hace necesaria ya una puesta en escena real de los objetivos a corto y medio plazo. Cierto es que no hemos llegado aún a esa barrera psicológica de los cien días, pero no menos real es que a estas alturas de la película el único que aparece con cierto sentido de estado en esta ciudad es el plenipotenciario primer teniente de alcalde, Pedro García. De él han partido hasta ahora las decisiones más firmes y los posicionamientos más claros, mientras que la alcaldesa parece andar aún metida entre papeles intentando desentrañar los misterios insondables del mundo capitular. Se acercan las ordenanzas fiscales y ahí veremos si estamos ante un matrimonio de dos con una suegra entrometida o si asistimos a la convivencia de dos extraños que comparten piso con un vecino pejiguera.

Por si acaso, en la ciudad se proponen temas, se habla de apoyar a una hostelería a la que el calor sahariano ha castigado mucho, de potenciar proyectos que se anunciaron y caminan al olvido por motivos ideológicos más que funcionales, de sumar esfuerzos en pos de un objetivo común… De trabajar, en definitiva. Pero con decisión y firmeza. Huyendo de la ancestral tendencia local de llegar a la parálisis desde el análisis. Húyase, por compasión, de sentar a los de siempre a hablar de lo mismo, que ya se sabe que esos, además de vivir ajenos al mundo, sólo miran por lo suyo. Comencemos septiembre a ritmo de gimnasio, con movimiento. Que con tanto rollo electoral ya llevamos mucho tiempo parados.