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Democracia de 140 caracteres

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 21 de junio de 2015 a las 12:12

Vivimos momentos convulsos en el panorama político nacional. La crisis, la corrupción y el hastío tras tantos años de gobiernos monocolores han derivado en un nuevo escenario en el que emergen partidos que buscan capitalizar las irrefrenables ganas de cambio. Lo normal en un sistema político que lleva desde su constitución gobernado por las mismas fuerzas políticas, convertidas en la sombra de lo que fueron por mor del desgaste que produce el tiempo en los principios morales de cualquier institución. PSOE y PP caminan a la baja por sus propios errores, por su ensimismamiento y porque se han convertido más en oficinas de colocación que en elementos de transformación de la sociedad. Del político profesional al profesional de la política han pasado 35 años en los que ambas formaciones a punto han estado de tirar por el sumidero el legado de la transición que nos dejaron nuestros mayores. Demasiadas prebendas, demasiados colocados, demasiadas gambas y langostinos. Demasiada falta de vergüenza.

En este panorama aparecen nuevas fuerzas. Subidas en la ola del populismo capitanean la indignación de una generación que ha visto cómo las comodidades de su infancia desaparecen de un plumazo y los mundos azules en los que vivían se han tornado negros. Algún día alguien deberá estudiar qué paso en aquella época de bonanza –de la que ahora todo el mundo reniega– para que toda una generación se criara pensando que en la vida todo es de colores. La irresponsabilidad del sistema que montamos se ceba ahora con unos jóvenes que aparecen como víctimas inocentes del pasado. Carne de desesperación.

Y en esto surgen los nuevos, los que prometen cambiarlo todo y traer de vuelta el paraíso. Y lo hacen con un concepto peculiar de la democracia en el que la libertad individual no tiene como límite el prójimo sino el calor del momento. Los tuits y actos de muchos de estos salvadores dan más miedo que otra cosa. Estos que han llegado al poder a lomos de la libertad que tanto reivindican porque está sojuzgada comienzan a mostrar su verdadero fondo. Lo cierto es que no empiezan ahora, lo hicieron ya hace tiempo, pero el foco mediático es en este momento cuando se posa sobre ellos. Los chistes de Zapata, los avisos de muerte de Soto, las invasiones eclesiales de Maestre o el recuerdo al Grapo de Pontones no muestran más que desprecio por este (imperfecto) sistema de convivencia que nos hemos dado. Perdonar estas acciones aludiendo a unos injustificables pecadillos de juventud, como ha hecho Carmena, es un insulto a la inteligencia general. Además, supone un desprecio hacia quienes se dejaron la vida luchando porque cada uno pueda decir lo que quiera, profesar la fe que quiera o votar al partido que quiera. Aterra pensar que el concepto de democracia de estos recién llegados consista en imponer sus criterios y despreciar los míos o los de usted por el mero hecho de tenerlos. No es que digan o hagan el majadero (que también), es que encima buscan justificaciones para sí en aquellos mismos comportamientos que han criticado con ferocidad en los demás. Ya han descubierto la zafiedad del “y tú más”.

Y todo ello montados en argumentarios de 140 caracteres. Toda una metáfora de la profundidad intelectual que se esconde tras los postulados de muchos de ellos.

De campaña por la red

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 16 de mayo de 2015 a las 6:37

Como nos hemos convertido en unos seres que viven con los dedos pegados a la pantalla del móvil o la tableta, los partidos se han dado cuenta de que hay que llenar las redes sociales de vídeos, mensajes y fotografías con las que atrapar el voto propio. La estrategia pasa por desarrollar un equipo que se encargue de colgar todo lo que se pueda, dar con un asesor que se invente alguna técnica transgresoras, buscar a unos montadores que doten de cierto gracejo vídeos y fotos y confiar en que los ciudadanos no tengan otra cosa mejor que hacer que tragarse todo esto. Esto en la parte positiva porque si uno se para a ver lo que cuelgan las formaciones en la red con respecto a sus contrincantes de dará cuenta de que internet se ha convertido en un gallinero lamentable donde lo que más pita es descalificar al contrario e, incluso, insultarlo. si los candidatos se atreviesen a decir delante de las cámaras la mitad de las cosas que sus seguidores mueven por la red, es muy posible que más de uno tuviera que poner la tienda de campaña en los juzgados ante la avalancha de demandas contra el honor que iba a recibir.

El lamentable mundo de los tertulianos televisivos ha hecho que el debate político desaparezca para ser sustituido por una especie de graznidos que encuentran en la red su mejor lugar. No es que se diga ya que el contrario miente, si no que se entra en descalificaciones personales de elevado tono. Las redes sociales, sobre todo twitter, son el muro en el que casi todo se permite y donde mejor se ve que esa España de dos caras a la que tan bien retrató Machado sigue más viva que nunca. La velocidad de contestación y la escasez de caracteres para expresarse derivan en no pocas ocasiones en ese maniqueo retrato de fascistas-fachas contra rojos-comunistas. Las lindezas que se cruzan unos y otros son las que provocan que en la calle nadie quiera hablar de política por temor a que le partan la cara cuando diga cuál es su opción. Seguimos anclados para esto en la España de los garrotazos de Goya y no hemos aprendido nada de nuestra reciente historia.

Qué rollazo de turismo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 5 de abril de 2015 a las 8:22

Iba a empezar este artículo con una sucesión de ingeniosas entradas en redes sociales de personas que no son precisamente seguidoras de la Semana Santa. Estos días me he entretenido, además de en ver muchas procesiones –debo ser un vicioso, capillita, trasnochado, caduco, decimonónico– y beber alguna que otra cerveza –aquí que califique cada cual–, en leer muchos de esos comentarios que tras su apariencia jocosa denotan más de lo que dicen. Uno, que tiene la libertad de expresión por bandera –cosas del oficio– disfruta viendo estas cosas e imaginando a sus autores. Todos ellos, por supuesto, tan defensores del derecho ajeno al disfrute del ocio como del propio. ¿O no?

Lo reitero, soy un gran seguidor del ingenio crítico y creo que no hay nada más inteligente que la sátira como medio denuncia. Es por ello que me divierto igualmente cuando los mismos que ahora escriben critican en la Feria que hay quien sale de las casetas con vasos de plásticos que tiran al suelo –¡horror!– o rechazan  en la Noche Blanca los desgarradores gritos de los flamencos –¡no hay quien duerma!– o satanizan a los habituales de las terrazas veraniegas a eso de las taitantas –¡golfetes!–  o lamentan el estado en el que quedan las gradas de El Arcángel tras los partidos –¡comepipas!– o se fustigan con el ruido de los conciertos del Festival de la Guitarra pasada la medianoche –¡rockeros!_–. Y todo eso por no hablar del rastro de caramelos tras la Cabalgata de Reyes, de papelillos tras el Carnaval o de claveles tras las Cruces. Es nuestro carácter cordobés, siempre constructivo, en apoyo de lo propio y vigilante de mantener y promocionar la ciudad para que cada día sean más los que vengan y nos visiten. ¿O no?

Claro, que ahora caigo en que igual lo que tan insignes creadores quieren es que andemos por aquí siempre los mismos, vayamos a los mismos sitios y disfrutemos de las mismas cosas. Porque es que no hay quien soporte tanta gente metida en la calle, tantos bares vendiendo cervezas, tanta personas trabajando, tantos hoteles llenos, tantas carreras de taxi, tantas reservas en los restaurantes, tantas pipas vendidas, tantas sillas alquiladas, tantos bocatas envueltos….

Con lo bien que se está aquí en agosto, sin nadie que venga a molestarnos, sin colas, gritos ni prisas. Con las calles vacías toítas toas pa nosotros, las piscinas con el público justo y las terrazas con los parroquianos más selectos. Que esto de la Semana Santa es un sin parar que no le gusta a nadie, nada más que a los guarros que comen –comemos– pipas y ponen –ponemos– la calle echa unos zorros. (Conste que aquí va mi voto a favor de unas jornadas intensivas de civismo para todos impartidas en Sadeco).

Pero que no se preocupen los amantes de la calma y el silencio, que siempre les quedará la Junta, guardiana máxima de las esencias. Que, si para conseguir que haya paz hay que cerrar las oficinas de turismo para no hablarle a los turistas se hace y punto. Y al que venga a vernos que le den por saco, que ese seguro que no sabe que donde mejor se está es en casa.

Cansados de farfolla

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 26 de mayo de 2013 a las 9:04

Dicen los que saben de tiempos políticos que en los mandatos municipales o legislaturas parlamentarias los dos primeros años no sirven nada con vistas a la reelección y que lo que cuenta es lo que se haga en los dos últimos. Quizás por ello, los chicos de Nieto han anunciado que se acabó la era de la herencia recibida y que llega la hora popular. Está bien esto de saber que existen proyectos en la cartera por realizar, que hasta el momento más bien poco hemos visto. Unión Cordobesa (UCOR), mientras,escenifica su sainete con un juicio alrededor de si lo que se hizo en un cartel fue pintar un garabato o dibujar una nariz de payaso. Tremendo debate este que consume a la principal fuerza de la oposición, que no se sabe si está formada por cinco, por tres y dos o por uno y cuatro. La izquierda, por su parte, se ha lanzado al cuello del equipo de gobierno como no habían hecho hasta ahora. IU revive tras dos años en los que dicen que ha tenido cuatro concejales, aunque yo me pregunto dónde han estado tres de ellos. Y, el PSOE, casi en la misma situación, enseña las uñas de un grupo municipal inexistente si no es por la desenfrenada labor de lectura y comentario de texto del ubicuo Emilio Aumente.

Esta semana, decía, hemos visto al portavoz de IU, Francisco Tejada, romper uno de esos límites que no se traspasan en política al desvelar dónde va a vivir el alcalde para acusarle de saltarse la ley. Está feo esto de poner en solfa el lugar de residencia familiar de nadie. Y más feo aún está hacerlo acusando sin acusar, sembrando la duda sin dar la cara de frente, con datos y papeles contrastados. De respuesta hemos visto al alcalde perder los papeles y llamar sinvergüenza, despreciable y mentiroso al susodicho Tejada, horas antes de lanzarse a una surrealista sucesión de tweets –qué daño le está haciendo a la Política con mayúsculas esto del twitter–en respuesta a un artículo que ponía en duda sus palabras. Está bien saber que el alcalde está vivo, que en estos dos años se ha prodigado poco, pero no es digno de la máxima autoridad local proferir improperios y jugar a los mensajitos como un adolescente. De postre, el líder del PSOE se ha despachado con el anuncio de ir la guerra contra el gobierno municipal, en tono amenazante y belicoso que nada aporta, sólo enturbia y no ofrece solución alguna.

En esta última semana, pues, nuestros próceres locales nos han enseñado justo lo que menos gusta a los ciudadanos. Han dado un auténtico ejemplo de cómo crispar, cómo conseguir que el alejamiento entre la realidad ciudadana y la vida política sea cada vez mayor. La política no puede, ni debe, ser esto. El gobierno tiene que gobernar o intentarlo, capear la crisis y dejarse de zarandajas y pleitos de patio de colegio. Y la oposición tiene que hacer oposición, pero de verdad. Con argumentos, propuestas reales y voluntad de sacar a la ciudad del agujero no con la frase fácil, la descalificación gratuita y la patadita rastrera.

Lo demás que hagan unos y otros es farfolla, es darle la espalda al pueblo y mirar al propio ombligo por encima del de los demás. Y ya está bien de hacer eso hombre, que no está el patio para juegos ni para lucimientos futiles.  

A ver si hay suerte

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 6 de enero de 2013 a las 10:27

Como los Reyes Magos ya han pasado por casa no voy a escribirles una carta pues ésta ya no tendría efecto este año y demoraría mis peticiones al próximo y no está la cosa para esperar mucho. Así que aquí les dejo algunos de los deseos que se me ocurren para este 2013 que nos tiene más en vilo que otra cosa.

Espero que este año podamos tener por fin un centro de Congresos en condiciones, digno y capaz de acoger reuniones. Ya sea el de Koolhaas, el de Nieto o el de los clicks de playmobil esta ciudad necesita unas instalaciones en condiciones para sacarle partido a su potencial. De paso, cuando ya tengamos algo de esto podríamos plantearnos un plan turístico serio, de esos que promocionan claramente lo que tenemos y lanzan mensajes de fuerza clara. Por ahí andan los Patios esperando terapia de choque tras su designación como Patrimonio Inmaterial dela Humanidado una Semana Santa que ganaría muchísimos puntos si se dejara de marear la perdiz y se aprovecharala Mezquitacomo reclamo de paso obligado.

Otra cosa que me gustaría ver es al CCF en Primera.  El club y su afición se lo merecen, por mucho que su presidente se empeñe  en enseñarnos cómo es Córdoba y cómo somos los cordobeses. En esto del fútbol ya se sabe que están los que trabajan para lograr objetivos y los que están para ponerse delante de ellos. Me quedo con los primeros, que a los segundos se les acaba el recorrido antes que el carrete.

Tampoco estaría mal que Córdoba tuviera el Metrotren en marcha en 2013, y, si se puede, el Cercanías. Con lo que aprieta la crisis y el precio de la gasolina muchos miles de cordobeses se alegrarían de poder moverse sin tener que tirar del coche para ir al centro. Es ésta es de las típicas cosas en las que todo el mundo parece tan de acuerdo que nunca salen. Y de eso en Córdoba sabemos mucho. Demasiado, diría yo.

Hasta aquí van los deseos fáciles; ahora van los más complicados. Me gustaría que en este 2013 algunos aprendieran a conjugar el verbo dimitir. Los que cobraron dietas de más durante años por toda la cara, los que demuestren con su incapacidad manifiesta para hacer algo útil por los demás, los que estén en esto porque no saben estar en ninguna otra parte, los que hablan tanto cmo deberían callar. En fin, todos esos que usted está pensando.

Y digo yo que tampoco estaría nada mal que a los políticos –de todos los partidos y de todos los ámbitos– les cortasen el acceso a las redes sociales, que da vergüenza ajena ver cómo se enzarzan a base de mensajitos en peleas que nada tienen que ver con el común de los mortales y que están más encaminadas a hacerse los cercanos que a hacer algo que sirva.

Por último, espero que este 2013 sea algo, aunque sea un  poco, mejor que el 12 que hemos dejado atrás. Que la cosa no está para otros doce meses de vía crucis. Que ni usted ni yo nos lo merecemos. A ver si hay suerte.

¿Dónde estáis?

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de octubre de 2011 a las 18:48

Han pasado ya cinco días desde que denunciaron vuestra desaparición en el Parque Cruz Conde y aún no sabemos dónde estáis. Son ya muchos días intentando saber cómo se puede dar con vosotros y no hay manera de sacar nada en claro. Son ya cinco días en los que los medios se han volcado en tratar de averiguar cómo pudisteis desaparecer sin que nadie os viera y comenzamos a no saber cómo encontraros. Son cinco días de exceso informativo y de excesos de algunos informadores, pero lo importante es que no hay manera de dar con vosotros. Córdoba está sobrecogida, la entrada de los colegios todas las mañanas no tiene más conversación que saber dónde podéis andar, Ruth y José. La frustración crece. Vuestra familia sigue a la espera, la Policía investiga, al parecer, sin tener demasiado claros cuáles son los pasos que tiene que dar para hallar vuestro paradero. Son ya cinco días y cinco largas noches pensando en qué lugar estaréis. No perdemos la esperanza, no estamos dispuestos a darnos por vencidos en vuestra búsqueda y en seguir llevando vuestra imagen por todas partes. Redes sociales, periódicos, radios y televisiones lanzan sin cesar vuestra imagen. ¿Dónde estáis?

Debates catetos

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de septiembre de 2011 a las 12:17

Mientras medio mundo vibraba esta madrugada viendo a Rafael Nadal y Novak Djokovic jugar una de las mejores finales de Grand Slam de los últimos tiempos, aquí en Córdoba hay quien sigue empeñando en restarle valor a la Copa Davis que se celebra a partir del viernes. Ver al español y al serbio anoche, incluso para alguien que no es apasionado al tenis como yo, fue toda una lección de rabia, esfuerzo, técnica, calidad y capacidad de superación. Las redes sociales echaban humo y un paseo por Twitter demostraba hasta qué punto este deporte mueve masas incluso a horas intempestivas. Sin embargo, aquí hay quien prefiere quedarse en la crítica fácil y burda, en la descalificación de todo porque no se ha contado con él o porque no lo organizan los suyos. Me niego a hablar de la supuesta polémica del viaje del alcalde a Nueva York, debate inexistente en la ciudad creado por voces interesadas. Sólo diré que si es gratis y promociona Córdoba, habría que ir hasta a Tartaristán.

Horas después de su esfuerzo, los teletipos decían que Rafa Nadal va a jugar este fin de semana porque “represento a mi país, sino no haría el esfuerzo. Lo voy a hacer porque es mi ilusión estar el viernes si el capitán lo cree necesario, pero milagros aquí hay pocos”. El deportista español más conocido en el mundo -con perdón de Pau y Alonso- tiene claro su compromiso con la semifinal y después de su enorme papel en Nueva York garantiza seguimiento y audiencia en televisión. Eso, traducido a nuestro pequeño universo, significa a su vez publicidad para Córdoba -por cierto, para los que dudan de que no se ve el nombre d ella ciudad en la pista les recomiendo un paseo por las fotos de estos días-, turistas, pernoctaciones, dinero y empleo. Así de claro lo tiene la gran mayoría de la ciudad. Una vez que todo acabe pediremos cuentas y resultados, pero dejémonos ya de historias y disfrutemos de una fiesta del deporte como jamás hemos vivido aquí. No seamos más catetos, por favor.

En defensa de Locsa

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 19 de junio de 2011 a las 6:00

Si nadie lo remedia, dentro de apenas diez días Córdoba perderá una de sus señas industriales más relevantes e históricas. La multinacional italioalemana KME ha decidido cerrar la factoría de Locsa y borrar de un plumazo décadas de historia de la ciudad. Poco o nada parece que puedan hacer las administraciones local, andaluza o central más allá de poner todas las trabas posibles y forzar la máquina hasta el extremo. Pero apenas nada más cabe cuando los dueños de la cosa han decidido irse con la música a otra parte. Y no lo han decidido ahora, sino que parece que desde finales del año pasado ya habían comenzado a trasladar a Italia a algunos de los directivos y técnicos más destacados de la fundición para recolocarlos en una factoría de Milán. Es la dureza y la crueldad de la globalización. Sólo algo parecido a un milagro salvará a las familias que permanecen acampadas en la Letro recibiendo el apoyo de autoridades y ciudadanos anónimos en su lucha. Recibiendo el apoyo decidido de centenares de cordobeses que llenan las redes sociales estos días con mensajes como #locsaanosecierra o #todoscon Locsa.

Córdoba se desindustrializa al mismo tiempo que se dota de cinco millones de metros cuadrados de suelo industrial, paradojas del destino. Las grandes firmas que antaño llenaban de orgullo a la ciudad atraviesan momentos críticos, con un ERE en ABB, con Locsa a punto de cerrar, con Pérez Giménez no se sabe caminando hacia dónde….Y eso no es que esto sea grave es que es letal. Cierto es que el sueño de la Capitalidad tiende a enfocar el futuro de la ciudad hacia el sector servicios, hacia el turismo y la cultura como grandes generadores de riqueza, hacia el hotel, la taberna o la visita como fuente de empleo. Sin embargo, ése es un modelo limitado.

Una ciudad con una industria potente es una ciudad con un futuro garantizado. No sólo por lo que una fábrica genera directamente, sino porque a su alrededor crecen y prosperan industria auxiliares, pequeños negocios que se convierten a suministradores de servicios que, a su vez, generan empleos y riqueza. Una ciudad con industria no depende de los vaivenes del consumo, de los gustos del viajero o de las preferencias del consumidor; pues tiene los cimientos bien asentados para soportar las inclemencias del tiempo y garantizarse un crecimiento estable y un desarrollo e innovación permanentes. A más industria, más cualificación, mejores sueldos y mayor calidad de vida. Precisamente por eso, otear el cierre de Locsa en el horizonte es una tragedia. Luchemos todos, desde donde podamos, por evitarlo. Que Córdoba grite alto y claro que Locsa no se cierra. Y si no que se obre el milagro.  

Un paseo por los libros

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 8 de mayo de 2011 a las 11:20

Los tiempos cambian y, con ellos, los modelos de campaña. De la época de los carteles pegados a mano, los megáfonos en coche y los grandes mítines hemos pasados a pegadas virtuales, micromítines y desarrollo tecnológico. Internet es el gran aliado y todos los candidatos cuentan ya con perfil en Facebook y Twitter, al menos, y canal en Youtube. Los actos de campaña están repletos de asesores que se dejan los dedos en las pantallas táctiles de sus teléfonos para transmitir en vivo lo que dicen sus líderes, quienes dedican también parte de su jornada a responder en directo a sus segudores de las redes sociales. Hemos entrado en la era digital de la política, veremos cuánto dura la moda.

Debido a esto, en las dos semanitas que nos quedan por delante, vamos a ver pocos actos a la vieja usanza, cargados de banderas y de oradores enfebrecidos. Los habrá, sí, pero serán los justos. La desmovilización y desapego de los ciudadanos han hecho que los partidos arriesguen poco con tal de no ver las gradas de los pabellones vacías o las explanadas llenas de calvas. Ahora estamos en otra época y toca innovar. Tenemos al PP haciendo talking corners, que no tienen nada que ver con el fútbol pero que suenan muy bien; IU hace parecer a Andrés Ocaña un Steve Jobs cualquiera y el candidato emula al creador de Apple con un intensísima vida en la red, y el PSOE aún no nos ha dejado muy clara cuál es la línea de su campaña. Esto en lo que respecta a los tres grandes, porque entre los pequeños sí hay dos formaciones que están innovando y a lo grande. Por un lado está Rafael Gómez, genio y figura. El empresario de Cañero ha dotado a su campaña de un toque cañí y acompaña sus actos de conciertos en los que se alternan las rancheras con los pasodobles y la copla más popular. Campaña a su medida, populista y a la caza de un voto amante de estas cuestiones. (Si saca un buen resultado, el PSOE deberá culparse de tener la programación que tiene en Canal Sur). Por otro lado, tenemos a Ecolo, la formación verde que defiende la democracia radical. Conscientes de las dificultades de hacerse un hueco mediático han optado por organizar una presentación de candidatura colgados de los árboles, una gazpachada popular en defensa de la agricultura sostenible o un paseo en globo para ver desde el cielo lo que debe cambiarse en Córdoba. Están dando un ejemplo de imaginación que realmente se agradece. A ver con qué más nos sorprenden.

Nuevos tiempos y nuevas formas para captar la atención de un votante indeciso, cansado de políticos profesionales y poco formados. Ahí es donde alguno podría innovar y darse un paseo por los libros, que, aunque tengan muchas letras, de verdad que ayudan a ser mejor concejal.

¿Campaña de ideas?

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 5 de mayo de 2011 a las 12:01

Esto del boom de las redes sociales tiene su parte buena en que muchas veces sirve para coger ideas que aplicarse a uno mismo. Anoche, el director del Heraldo de Aragón, Mikel Iturbe, provocó un interesante debate en Twitter al preguntar a sus seguidores si creían que esta campaña iba a ser de ideas o más bien de confrontación pura y dura. Las respuestas fueron muy variadas y oscilaron entre el pragmatismo de quien cree que aquí sólo va a haber palos, al idealismo de quien defiende que dada la situación por la que atraviesa el país es el momento de las ideas. Personalmente me inclino por la parte de los palos, he de decir.

Porque la campaña que comienza en unas pocas horas no creo yo que vaya a aportar muchas ideas. Me explico.

En primer lugar, porque las arcas municipales que se van a encontrar los alcaldes que sean elegidos o reelegidos dan para muy pocos proyectos, por no decir ninguno. Los tiempos en los que las municipales se convertían en un zoco de proyectos megalomaníacos en los que rivalizaban los egos de los candidatos con los nombres de los grandes arquitectos han pasado a la historia.

En segundo lugar, porque el ruido ensordecedor que recorre el país por mor de las crisis económica, las políticas zapateriles y las corrupciones varias se van a comer el discurso municipal para convertir, esta vez más que nunca, los comicios del 22 de mayo en unas primarias nacionales en toda regla. 

En tercer lugar, porque, lamentablemente, los laboratorios de ideas de los partidos están ahora más bien yermos. Unos no piensan más que en buscar el mejor modo de capear el temporal que les cae un día sí y otro también. Y los otros se acomodan a no pensar mentras que los rivales les sigan sirviendo el cambio en bandeja de plata.

Por último, el hecho de que los políticos sean para los ciudadanos de este país el tercer problema más destacado entre sus preocupaciones hace que aquello que se quiera ‘vender’ estos días tenga el mismo valor que un duro con la cara del pato Donald.

Con estos mimbres empezamos esta medianoche la campaña de verdad. En ella vamos a ver cómo ser desmienten compulsivamente las encuestas, cómo se evitan los debates para no poner en riesgo el nivel de preparación de los candidatos y cómo el “y tú más” se convierte en el argumento estrella de los partidos. Ojalá ésta fuera una campaña de ideas con las que salir de la crisis, pero, tristemente, no parece que haya altura en las salas de máquinas de los grandes partidos para remar en ese sentido. Así que, como decía aquel, “que Dios reparta suerte”.