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Susana se lo juega todo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 25 de enero de 2015 a las 8:39

Por si alguien tenía alguna duda, Susana Díaz ha demostrado esta semana quién es la que manda aquí. En Andalucía y en el PSOE nacional. La presidenta de la Junta, salvo que ocurra algo muy, pero que muy raro, lanzará mañana su campaña de ascenso a las alturas de la política con la convocatoria anticipada de las elecciones andaluzas. Díaz se ha cansado de esperar y ha visto la ocasión de culminar su estrategia tras unas Navidades en las que da la impresión que se ha dedicado a reflexionar, estudiar encuestas y trazar su plan de ruta. Ha llegado la hora de actuar, parece haberse dicho, y tirando de unas excusas más bien prefabricadas ha decidido darle la patada a sus socios de Gobierno en busca de una victoria que la consolide.

susanaLo cierto es que hay que reconocerle a la presidenta que en esto de la política se mueve bien. Mañana firmará un decreto que coge absolutamente en fuera de juego a todos sus rivales, obligados ahora a correr y modificar sus planes. Por un lado, Podemos, el gran temor de Díaz, tendrá que acelerar su proceso de elección de lideresa y candidata para que la gaditana Teresa Rodríguez se lance al ruedo electoral con algo de tiempo. Al tiempo, las secciones locales de la nueva formación tendrán que afrontar su primer envite serio conel diseño de listas cuando aún están frescos ciertos enfrentamientos a al elegir a sus cuadros de mando locales. Al PP, la convocatoria lo pilla con un líder que no termina de conectar y le va a obligar a confeccionar unas listas que no estaban ni pensadas y para las que hay que buscar nuevos reclamos. Y, finalmente, a IU esta llamada a las urnas la va a llevar al culmen de su bipolaridad. La coalición deberá mandar un mensaje de alejamiento de sus socios de Gobierno que le pueda servir para frenar la sangría hacia Podemos, mientras que, por otra parte, tendrá que tirar de sus logros en ese mismo Gobierno roto para reivindicar su labor de gestión. Un lío más para un partido ya de por sí bastante enmarañado.

Pero no solo convoca Susana para hacerse con el poder en Andalucía y marcar su territorio en un Gobierno con menos ataduras. La líder socialista quiere, por un lado, salvarse de la quema de unas municipales que no le pintan nada bien a su partido, bastante ausente de la vida municipal en este mandato. Díaz sabe que su cartel tiene mucho tirón y le puede dar la victoria, pero no quiere arriesgarse a que una convocatoria conjunta con las locales le pueda jugar en contra. Que los experimentos se hacen con gaseosa.

Por otro lado, la presidenta andaluza ha puesto ya definitivamente el ojo en Madrid, donde es recibida cada vez que va con alfombras rojas (y no solo por sus compañeros de partido) y se la ve como la única salida para salvar a un socialismo en el que Pedro Sánchez parece tener las horas tan contadas que hasta Zapatero se le ha revelado. (Triste que te mate el llamado bambi).

Susana Díaz apuesta fuerte y se juega el todo por el todo convocando el 22 de marzo con tan poco plazo. Si le sale bien, tendrá el camino expedito para llegar algún día a La Moncloa. Como pinche en hueso, su carrera habrá acabado a la misma fulgurante velocidad a la que despegó.

IU vuelve a la Iglesia

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 30 de noviembre de 2014 a las 12:19

Me declaro fan incondicional de los estrategas políticos de Izquierda Unida. Su visión y don de la oportunidad en algunos asuntos es digna de figurar en la lista de maestros de la organización electoral. En un tiempo en el que los parados se cuentan por millones, la corrupción sitia a la política y el sistema cruje por los cuatro costados, en la coalición han descubierto un nuevo arma electoral, algo que hasta ahora nunca se había utilizado y que seguro que va a revolucionar la triste perspectiva que les atenaza. Así, después de sesudas y largas reuniones cargadas de debate de fondo, los estrategas han encontrado el mejor camino para recuperar el afecto de los que parecen decididos a optar por el señor de la coleta. No se preocupen, el peligro va a desaparecer, hemos encontrado la alternativa, parecen decir. Zurrémosle estopa a la Iglesia que eso no lo hemos hecho nunca y nos puede ir muy bien.

Así, el jueves, el portavoz municipal de la coalición daba una rueda de prensa con Córdoba Laica para reclamar que el Ayuntamiento abandone cualquier participación en actos religiosos y se abone a la laicidad. Normal que lo diga la plataforma, que lleva en ello unos cuantos lustros, pero que Francisco Tejada nos salga ahora con estas tiene su punto. Debe ser que se le ha olvidado que durante una década larga formó parte de un gobierno municipal que estiró sotanas, presidió procesiones y participó en misas como si no hubiera un mañana. No contentos con ello, el viernes, toda la plana mayor de IU –con sus Cayo Lara, Antonio Maíllo y demás– se vino para Córdoba para reclamar la propiedad de la Mezquita para “el pueblo” –el suyo, claro– desde el Patio de los Naranjos. La cosa iba básicamente de buscar la foto en la que la seguridad de los curas los echara del lugar para demostrar que las sotanas son lo peor de lo peor. Pero, claro, no contaban con que la cosa les iba a salir cucona y que los curas se habían olido la tostada. Así que allá que se fueron, dieron una rueda de prensa en la que, por cierto, a Maíllo le dio pereza hablar de las dimisiones de los suyos en Sevilla, y se fueron entre abrazos felices y contentos como el niño que roba un donut en un comercio y no le pilla el dueño. Nivelito.

Anda Izquierda Unida desnortada en estos tiempos, perdida entre el impulso de Podemos y palos como el de Ganemos Córdoba. La coalición predica un nuevo tiempo con nuevos rostros para reformar la política mientras mantiene un pacto de Gobierno en Sevilla que sus propios electores no entienden. Es cierto que Rajoy y el PP aprietan, pero no lo es menos que desde Sevilla el Gobierno andaluz no le anda a la zaga. La estrategia de atacar al clero como culpable de todos los males, además de obviar que hay votantes de IU –y muchos– que van a misa, no sirve ya ni de cortina de humo ante los problemas de verdad que nos sacuden. Si la coalición quiere seguir existiendo es hora de que se renueve a sí misma, cambie el discurso, proponga cosas concretas y escuche a la calle. Si no, me da a mí que tras las municipales va a estar la cosa jodidilla. Y no habrá donde esconderse.

Y a los curas que los dejen tranquilos, que ya hacen ellos solos todo lo posible por meterse en un montón de charcos.

IU, ante su encrucijada

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 11 de noviembre de 2014 a las 11:23

La crisis se ceba con Izquierda Unida. La otrora todopoderosa formación que gobernó Córdoba durante lustros de la mano de Julio Anguita, Herminio Trigo, Manuel Pérez, Rosa Aguilar y Andrés Ocaña sufre ahora una especie de destierro en la ciudad del Califato Rojo. El fiasco de las municipales de 2011, colofón a un mandato municipal desastroso en el que a la salida de Rosa Aguilar camino del PSOE se sumó la incapacidad de Andrés Ocaña para reorientar el rumbo de un equipo heredado, ha puesto a la coalición de izquierdas en el peor momento de su historia en Córdoba. Una situación en la que su propia supervivencia como fuerza política independiente en la cartelería de las próximas municipales aparece ahora rodeada de dudas y sombras. El colofón a una historia que venía fraguándose desde hace muchos.

Y es que la bofetada recibida el domingo en la asamblea de Ganemos Córdoba está a punto de dar con la coalición en la lona. Una abrumadora mayoría (352-175), decidió que la nueva formación política surgida al albur de la crisis, los movimientos sociales y el hartazgo ciudadano concurrirá a las urnas del 24 de mayo de 2015 constituida como agrupación de electores, es decir sin siglas de nadie en su interior y convertida en una reunión de independientes unidos por un programa común. La decisión supone un durísimo varapalo a IU, que debe decidir ahora si está dispuesta a enterrar las siglas con las que mandó en Córdoba durante décadas para diluirse en una amalgama en la que está (casi) todo por decidir. Las fuentes consultadas por el Día señalan que aún es pronto para saber cuál será la postura de la coalición y dejan para mañana, cuando se reunirá el consejo andaluz de la formación en Sevilla, una primera toma de postura oficial sobre lo acontecido el domingo. Lo cierto es que no había más que ver el rostro del coordinador provincial y candidato a la Alcaldía, Pedro García, para entender la magnitud de su derrota. Igual que bastaba observar las sonrisas de algunos de los impulsores de Ganemos Córdoba para comprender cuán dulce era su victoria.

GANEMOS CORDOBAIzquierda Unida está ante la encrucijada de aclarar qué quiere hacer en adelante, una decisión en la que hay mucho que leer. Por un lado, su disolución dentro de Ganemos le supondría una pérdida de representación en la Diputación al no poder sumar sus votos con los obtenidos en otros lugares de la provincia. De la mano iría una disminución de ingresos para una organización que necesita captar fondos si quiere mantener su estructura actual. Y, por último, un pérdida de influencia considerable. Si los resultados de la asambleas del domingo pueden servir de banco de pruebas, en unas hipotéticas primarias abiertas IU tendría muy difícil situar a sus candidatos en los puestos de salida. Antes de ayer, los votos obtenidos por la agrupación de electores fueron el doble de los logrados por la coalición que auspiciaban desde Ambrosio de Morales, toda una declaración de que hay muchos que no quieren ligar el futuro de esta nueva experiencia política con nada que se asemeje al pasado.

Existe otra clave que puede explicar la caída en desgracia de IU en su propia casa: el hastío de su votante tradicional con la formación. Ya desde hace años, la forma de Rosa Aguilar de conducirse desde Capitulares comenzó a provocar una sangría continuada de militantes y cargos medios hacia el exterior. Ese distanciamiento, que acabó con la exregidora en el PSOE, no ha sido corregido por las nuevas cabezas visibles del partido, que, paradójicamente, cuenta entre sus principales activos en Andalucía con dos cordobeses: el coordinador regional Antonio Maíllo y la consejera de Fomento, Elena Cortés. Los vaivenes en la dirección provincial y local, las purgas internas o los enfrentamientos entre la ortodoxia del PCA y visiones más aperturistas han provocado un éxodo que parece cristalizar en Ganemos Córdoba. A modo de ejemplo, el domingo se vio en la asamblea a exconcejales de la época gloriosa de la coalición como Paco Paños, Paco Muñoz o María José Moruno o a antiguos militantes destacados como Ángel B. Gómez Puerto y Pedro Antúnez.

Y luego están Podemos y Julio Anguita. El partido de Pablo Iglesias se ha hecho con la calle en la ciudad y desde la propia coalición admiten que la del domingo fue una lección de movilización en toda regla. Tras decidir el jueves pasado que apoyarían la agrupación de lectores, los seguidores del partido morado llamaron a una movilización masiva para la asamblea del domingo y tal fue su capacidad que arrasaron a las siempre bien dispuestas huestes de IU. Anguita, por su parte, hirió de muerte a la formación que dio a luz al anunciar desde su Frente Cívico el apoyo a la agrupación de electores, con lo que eso supone de capacidad de arrastre.

Con estos mimbres debe jugar ahora una Izquierda Unida que desde Madrid y Sevilla aboga por mezclarse con la sociedad, pero que a pie de campo afronta una profunda crisis. Los resultados del domingo deben leerse como un durísimo golpe a su dirección cordobesa, pero también es cierto que ésta es coherente al mantener su deseo de persistir como marca política consciente de que cualquier otra decisión supondría su disolución y, prácticamente, su desaparición de la escena política. El consejo andaluz de Sevilla marcará las pautas a seguir y durante esta semana o, a lo sumo, principios de la próxima la formación deberá exponer sus conclusiones en la ciudad. Seguir siendo Izquierda Unida o entregar la memoria histórica de la coalición a nuevas formaciones en ascenso en las que, salvo el despecho, hartazgo y cabreo social, poco más se conoce. Difícil decisión.

El ‘egosistema’

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 12 de octubre de 2014 a las 8:33

Si hay algo que aborrezco de una enorme mayoría de quienes ocupan cargos de relevancia, públicos y privados, en esta Córdoba de nuestras entretelas es su inagotable capacidad para criticar y desmontar todo lo criticable y desmontable en conciliábulos de todo tipo y después mantener el silencio más absoluto cuando toca hablar en público. Ya dijo Pío Baroja que Córdoba era la ciudad de los discretos. Yo diría que de algo más. Aquí todo el mundo tiene la solución a los problemas de la humanidad, pero pocos son los que los enuncian en público no vaya a ser que venga otro y se apropie de la idea o, simplemente, no vaya a ser que algo cambie y nos obligue a evolucionar. Eso se traduce en una parálisis total en el ámbito de la toma de decisiones, en la presencia perenne de los mismos en los mismos sitios y en una constante sensación de insatisfacción en la que ni unos ni otros son felices, pero en la que todos conviven sin problemas porque nadie viene a enturbiar su tranquilidad. Es triste, pero es así.

Por eso, cuando alguien recién llegado a un cargo se atreve a decir en público lo que dijo el rector el pasado martes en el foro que organizó este periódico en Bodegas Campos, es necesario levantar la voz y alabar en público la iniciativa. José Carlos Gómez Villamandos pidió delante de quienes gobiernan, aspiran a gobernar, hacen oposición o rigen los designios empresariales de esta ciudad que es necesario que Córdoba “deje de mirarse el ombligo”, que avance, que entre todos seamos capaces de sumar para hacer de ésta una provincia mejor, más próspera  y moderna. Pidió que se abandone el egosistema para que podamos poner en pie un ecosistema de apoyo y colaboración. Reclamó, en definitiva, un gran pacto por la innovación en Córdoba, que es lo mismo que pedir un acuerdo para que esta ciudad crezca. Fue un discurso con un punto de utopía, las palabras del recién llegado que no se ha contagiado aún de la atonía en la que viven los supuesto poderes fácticos de la ciudad; la declaración de intenciones de quien tiene la osadía en público de llamar la atención a los que mandan. Y lo hizo asumiendo que la propia Universidad tiene que salir de su ensimismamiento para abrirse a la ciudad y ser agente impulsor de transformaciones.

Igual es porque lo dijo en un foro de la casa o igual es porque uno no deja de ser un iluso, pero las palabras del rector se me aparecen como una bocanada de aire fresco en un entorno tan viciado que a veces es irrespirable. Irrespirable por la parálisis de quienes gobiernan; por su tendencia al enfrentamiento más que al consenso; por la fijación de quienes quieren mandar en tratar de llegar a los sitios por la vía de la demolición más que por la de la sustitución; por la insoportable condescendencia de quienes viven en contra de todo sin aportar nada; por la exasperante presencia de quienes quieren arreglarlo todo desde su pensamiento único, y, por qué no decirlo, por el acomodamiento en el que los medios nos situamos a menudo temerosos de perder nuestro sitio.

Y mientras, la que pierde es Córdoba, su futuro y nuestros hijos. Muchos dicen que el rector es un iluso al que ya se le pasará todo. Esperemos que no ocurra. Yo prefiero rebelarme contra el egosistema.

IU busca compañía

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 31 de agosto de 2014 a las 8:39

Debe ser bastante frustrante haber sido durante años la voz que ejercía de Pepito Grillo en el panorama político nacional y ver cómo se te va la oportunidad en el último momento. No debe ser plato de gusto tener que tragarse unos resultados como los de las Europeas –buenos pero no tanto como se esperaba– después de haber transitado durante años por el desierto de la indiferencia y el ostracismo mediático. Pero la vida es así, sobre todo la política, y a Izquierda Unida la ha tocado aceptar que la cima del Everest estaba más allá de la última curva y que toca buscar a nuevos compañeros de escalada si se quiere tocar cumbre. Que le vamos a hacer, así son las cosas y así hay que aceptarlas.

El miércoles por la tarde, el comité federal de la coalición asumió lo que de todos era sabido y dio orden a los suyos de lanzarse en pos de cualquier alianza posible con toda fuerza política, movimiento social o asociación de interés que se mueva en la izquierda nacional y esté dispuesta a converger en lista única hacia las municipales. Alberto Garzón gana el pulso a Cayo Lara y toca decirle a Podemos lo guapos que son y lo bien que les sienta la coleta. No hay nada cómo el pánico a perder la oportunidad y la amenaza de sorpasso desde la izquierda para aceptar la triste y tozuda realidad. Porque, no nos engañemos, en IU se dan al pactismo ahora porque de lo contrario corren el riesgo de quedarse en la marginalidad. No porque realmente crean que ha llegado el momento de coaligarse con nadie. Las encuestas, tozudas ellas, y los resultados de las europeas, más tozudos todavía, obligan a un replanteamiento. No hay más.

En Córdoba, la cosa va por el estilo, aunque hasta que el martes su coordinador provincial, Pedro García, se dirija a las masas no parece que vayamos a saber por dónde van los tiros. Aquí, IU soñaba con grandes resultados, pero parece que la vía de agua que le ha surgido con Podemos y Ganemos amenaza con hundir el Titánic antes incluso de que salga de los astilleros. Así que el susodicho García se ve en la obligación ahora de replantear la flamante cabecera de cartel que obtuvo en esa elección de las bases tan propia del PCA –esas cosas nada teledirigidas por la dirección– y mucho nos tememos que no tendrá más remedio que ceder a unas primarias conjuntas si mantiene su intención de ser quien le pelee el puesto a Nieto. No lo va a tener fácil García (cuyo facebook recomiendo visitar para saber sus nada diplomáticas opiniones sobre Caucescu, Lenin, el CCF, Sadeco o los medios de comunicación burgueses). A IU, por tanto, le ha salido un grano importante con Podemos, en cuyo interior existe poco o ningún cariño hacia el aparato local. Además, el movimiento articulado alrededor de Acampada Dignidad vuela impulsado por el apoyo claro de Julio Anguita y su Frente Cívico, y cualquiera le discute a estas alturas al exalcalde su condición de piedra angular de la izquierda más izquierda en la ciudad. Difícil panorama que antoja unos meses entretenidos en esta parte del arco político.

Veremos si son capaces de llegar a un acuerdo. ¿Apuestas?

 

Primarias europeas

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 12 de mayo de 2014 a las 17:47

El viernes arrancó oficialmente la campaña electoral de las Europeas, unos comicios que no suscitan interés alguno entre los ciudadanos y que, salvo sorpresa de última hora, van a contar con una asistencia a las urnas muy inferior al 50%. Suena duro, pero es así. Suena extraño, porque de un tiempo a esta parte deberíamos habernos dado cuenta de que lo que se trata en Bruselas nos afecta casi más de lo que se aborda en Córdoba, Sevilla o Madrid, pero es lo cierto. A los españoles esto de votar a los parlamentarios del avión les da más bien lo mismo. Además, el hecho de que los partidos principales midan estas elecciones en clave de primarias nacionales, regionales o locales incrementa la desafección de un electorado harto de sus dirigentes.

Lo que se ventila el domingo 25 no es moco de pavo. Del resultado de esas urnas saldrá un nuevo Parlamento y una nueva Comisión Europea que supuestamente debe tener más poderes frente a los Estados miembros de la Unión y una forma de gestionar nuestro futuro como Europa con algo más de decencia y fuerza de lo mostrado hasta ahora. Pero, mucho me temo, eso va a dar más bien igual por aquí. Ni los ciudadanos ni los partidos están por la labor de destacar esas cuestiones.

La cosa nacional está más en ver si el PP logra remontar el vuelo tras dos años y medio de Gobierno marcados por los recortes, el paro y el cabreo general. El PSOE está en la difícil tesitura de comprobar si su oposición vale para algo, si sus votantes creen en sus dirigentes o si los resultados los abocarán a un congreso extraordinario en el que intentar reflotar el más que tocado barco del socialismo español. A IU y UPyD la cosa europea debe servirles para conocer si realmente son ciertas esas encuestas que dicen que van en crecimiento continuado y que, ante unas elecciones de mayor calado, pueden ser capaces de convertirse en alternativa real para pintar en la política nacional algo más de lo que lo hacen ahora.

Las europeas también tendrán una importante lectura andaluza, ya que Susana Díaz se juega saber hasta qué punto su enorme campaña de lanzamiento ha calado entre el electorado. Si la rutilante presidenta de la comunidad logra ganar el 25-M, habrá dado un paso de gigante para consolidarse como la gran esperanza blanca del socialismo patrio. Podrá hacer y deshacer a su antojo y tendrá las cartas en la mano para ver si adelanta las andaluzas, si frena las primarias nacionales o si opta a la secretaría federal de su partido. Todo eso se juega Susana. También Moreno Bonilla -gran nombre para un árbitro- va a testar su impacto electoral. El nuevo rostro de los populares andaluces se juega la posibilidad de marcar el ritmo y asentar su liderazgo en caso de que sus resultados no sean tan malos como se prevén (que se prevén). Por último, IU mide cómo de bien o de mal le ha ido el acuerdo de Gobierno para fijar su hoja de ruta y ver si tensa la cuerda un poquito más o espera.

Y todo esto gracias a una participación que si llega al 45% será un éxito. ¿Cree usted que se pueden sacar tantas conclusiones así? Pues ellos sí y veremos cómo cambian muchas cosas después del 25-M.

Elena y Susana

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 13 de abril de 2014 a las 10:29

Cuando recibió a la hermandad del Huerto haciendo sonar el megáfono ya nos dimos cuenta de que a Elena Cortés no le gusta pasar desapercibida. Aunque pueda parecerlo por su carácter poco dado a prodigar la sonrisa, la consejera de Fomento y Vivienda no rehuye nunca de los focos e, incluso, si es necesario los busca con denuedo. Eso le ha pasado desde su sorprendente entrada en el Gobierno andaluz, en el que desde el primer momento ha tenido claro que debía ejercer la condición de Pepito grillo del primer Ejecutivo de concentración de la izquierda andaluza. En su afán, Elena no ha dudado en enfrentarse con banqueros, empresarios o cualquier otro grupo que considere que va contra sus propósitos. Así le llegó la corrala Utopía a cuyos inquilinos dio orden de realojar desde varios miles de kilómetros de distancia sin dudar ni un momento. Su decisión ha desatado una tormenta de enormes consecuencias y ha venido a demostrar que de su paso por el Consistorio cordobés no sacó precisamente las enseñanzas de la mesura y la proporción en la acción de gobierno. Su osadía ha dejado a los suyos en evidencia y amenaza con pasarles una tremenda factura.

Esas cualidades sí parece haberlas digerido a enorme velocidad la mujer que le ha parado los pies, Susana Díaz. Criada en las interioridades más interiores de su partido, la presidenta de la Junta se esfuerza ahora por dulcificar una imagen que antaño la emparentaba con Atila: muchos son los compañeros de partido -bastantes de ellos ex ya- que han comprobado en sus carnes que por donde pasaba la trianera no crecía la hierba. Y ese carácter inmisericorde y determinado es el que ha demostrado Díaz estos días al llevar a sus socios de coalición hasta el borde del abismo para decirles que si no había retractación pública lo que quedaba era la caída. La líder del PSOE ha dejado a un lado ese afán por lograr la sonrisa de Kennedy en el que anda inmersa, para sacar las uñas y demostrar quién es la que manda aquí. Susana se apunta un enorme triunfo personal, que la apuntala como dirigente política a ojos de todos y que la lleva a seguir subiendo enteros en los barómetros electorales de todo el país.

Elena y Susana, Susana y Elena, dos caras de un mismo gobierno y de una misma batalla que escenifican a la perfección cómo anda la cosa. IU queda más que tocada, obligada a recular, con sus bases más que cabreadas por lo que consideran una humillación y sus dirigentes ante la difícil tesitura de explicar lo hecho. El PSOE, por el contrario, aparece reforzado, con un discurso de gobierno y sentido común que a buen seguro ha calado hondo entre propios, huídos y extraños, cada día más entregados al susanismo. Y, de fondo, la constatación de que aquella teoría de las dos orillas que enunció Julio Anguita no ha perdido vigencia: a cambio de cuatro consejerías, IU va camino de desnaturalizarse. Nuevamente, el PSOE la ha fagocitado.

Y así esperamos al próximo capítulo, que, no les quepa duda, tardará más bien poco en saltar.

IU y el falso Robin Hood

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 1 de septiembre de 2013 a las 8:45

Vivimos una época convulsa en la que la crisis –económica, política, ideológica…– que padecemos tiene absolutamente desnortada a nuestra sociedad. El duro choque con la realidad, la constatación de que vivimos una especie de segunda revolución industrial en la que las horas de trabajo –quien lo tenga– vuelven a primar sobre los ceros de la cuenta y el miedo a perder lo que tenemos nos bloquea y lleva a aceptar cosas que hasta ahora jamás habríamos consentido. Es la vida, es la realidad que nos toca aceptar. En este cambio de situación y valores hay cada vez mas personas que se están quedando al margen de lo que se llama sociedad del bienestar. Crecen los casos de exclusión social, se disparan las peticiones de asistencia a las instituciones y ONG y se instala cierta sensación de desvalimiento general entre la ciudadanía. El Banco de Alimentos no da abasto, las colectas se suceden y las parroquias e instituciones de caridad ligadas a la Iglesia admiten récords históricos de solicitudes de ayuda.

errol_flynn_robin_hoodEn esta situación, aparecen los nuevos Robin Hood; los hombres buenos que roban a los ricos para dárselo a los pobres, los desinteresados defensores de las causas perdidas. El SAT asalta un supermercado en Sevilla para llevarse diez carritos de material escolar con los que surtir los famélicos pupitres de quienes no pueden comprar bolis, lápices, cuadernos y rotuladores. Todo muy solidario, muy reivindicativo, muy novelesco, muy bonito. Diego Cañamero, ese Sancho Panza particular que tiene el sempiterno Sánchez Gordillo, amenaza con una nueva etapa acciones reivindicativas en defensa de los más desfavorecidos y para ello no duda en pasarse nuevamente la ley por el arco del triunfo si es necesario. Mientras, IU, con esa capacidad innata que tiene para meterse en charcos, aplaude la decisión como forma de “abrir un nuevo debate sobre la exclusión social”, dice su flamante coordinador Antonio Maíllo. Todo vale para repartir pan entre los famélicos andaluces. La coalición es también gobierno, pero cuando toca discurso fácil y populista deja la corbata y el coche oficial aparcados y se pone el pañuelo palestino. No vaya a ser que perdamos el sitio, deben pensar. No vaya a ser que parezcamos unos burgueses también los fines de semana. Cosas de la doble moral.

Por si no se han dado cuenta, vivimos en una sociedad de derecho. Eso quiere decir que hay leyes y normas que cumplir; que nadie puede ir a casa del vecino y expropiarle sus cosas por la cara. Que alguien que gobierna no lo puede aplaudir y, muchos menos avalar. La acción del SAT de Cañamero tiene mucho menos de solidario que de búsqueda de foco. Mucho menos de inocente estrategia de redistribución que de elemento de propaganda al servicio de unos fines concretos. Y, sobre todo, la acción de Cañamero y los suyos supone es un desafío a la ley y a la convivencia. Un reto al modelo que nos hemos dado. Por eso, las palabras de Maíllo arropándolo son un error de cálculo más efectista que razonado, un magnífico momento perdido para demostrar lo valioso que es el silencio. Que para Robin Hood ya estaba Errol Flynn, que además era mas guapo.

Majaderías

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 5 de noviembre de 2012 a las 10:58

Lo más normal sería que esta columna fuera dedicada hoy a hablar de los presupuestos de la Junta de Andalucía para Córdoba en 2013. Analizar lo que se hará y lo que no se hará y contarles mi particular visión sobre el esfuerzo inversor de los chicos de Griñán en esta provincia el año que viene. Sin embargo, después de un sesudo y profundo análisis de unos dos o tres minutos y vistas con detenimiento las partidas presupuestadas mi conclusión es clara: nada. Ni un duro más allá de los mínimos de subsistencia. Nada que, unida al esfuerzo del Gobierno central para el próximo año, podemos decir que es una nada al cuadrado. Está la cosa tiesa y aquí no van a venir ni a pintar las rayas de la carretera. Así que los balances se los dejo al PP, al PSOE y a IU, que, en uno y otro presupuesto, aunque desde aceras opuestas, han concluido que la Junta y el Gobierno son muy malos, muy insolidarios y deberían tomar nota de lo que se hace en la Administración de enfrente, es decir: nada.

Tanta nada como la que asoma en las cabezas de nuestros líderes políticos y sindicales en las últimas semanas cuando hablan en público. Estamos alcanzando el segundo escalón de la crisis, el mental. Como ya no nos queda nada en la cartera ahora comenzamos a observar que hay quien comienza a tener lagunas en la azotea y se decanta por espetar unas cuantas majaderías para entretener al personal. Fátima Báñez dice que estamos saliendo de la crisis cuatro días después de presentar la peor EPA de la historia reciente de España. Al mismo tiempo, Cristóbal Montoro, afirma que estamos ante los PGE más sociales de la historia democrática española a pesar del IVA, los sueldos, las pensiones y no sé qué más. Susana Díaz mantiene que las cuentas andaluzas demuestran que las cosas se pueden hacer de otra manera a como las hace el Gobierno central o, lo que es lo mismo, que se pueden poner los casilleros de inversión en verde en lugar de en azul aunque el vacío que muestren sea el mismo. El impagable Rafael Rodríguez dice que Cáritas actúa como la mafia o los Hermanos Musulmanes (se ve que leemos las páginas de Internacional). Un día después , y con la boca pequeña, el líder sindical pide perdón consciente quizás de que alguno de los miembros de las 200 familias que se van a beneficiar del economato de las Margaritas pudiese acudir en persona a explicarle, con técnicas de la cosa nostra, cómo está de mal la cosa en su casa. 

Dice el diccionario que una majadería es un “dicho o hecho necio, imprudente o molesto”. Y tal y como está el patio me da a mi que no está la afición para aguantar tales cosas. Con lo valioso que es un oportuno silencio.

IU, entre predicar y dar trigo

Luis J. Pérez-Bustamante Mourier | 1 de julio de 2012 a las 10:00

“Muy difícil, muy difícil”. Con esta claridad expresó el exalcalde de Puente Genil y parlamentario andaluz Manuel Baena la relación entre su partido y el PSOE en estos cuatro próximos años. Baena fue uno de los tres diputados de IU que no refrendó el miércoles el plan de recortes aprobado por el Gobierno andaluz que tiene en pie de guerra a los trabajadores dela Sanidadola Educaciónde la comunidad. En el primer asunto de enjundia que tenía que respaldar la coalición surgida de las urnas el 25 de marzo, el 25% del grupo parlamentario de IU se desmarcaba de las directrices impuestas por su dirección política y, si bien no impedía que las medidas salieran adelante, sí que ponía sobre la mesa el abismo que separa lo prometido de lo hecho por el socio más a la izquierda del Ejecutivo andaluz. Tal es esa distancia que José Manuel Sánchez Gordillo, el peculiar alcalde de Marinaleda, afirmaba ese mismo día que “IU perdería la mitad de sus votos si hubiera elecciones anticipadas ahora”.

 

El partido que lidera Diego Valderas está ante el espejo. En apenas tres meses de cogobierno, IU ya le ha visto la cara más desagradable a la gestión. Para muchos es cómplice de unos ajustes que tienen en pie de guerra a los médicos andaluces y que en Córdoba puede provocar el bloqueo del Reina Sofía si los facultativos hacen todo aquello que dicen que van a hacer. En este tiempo, además, la coalición se ha visto absorbida por los ritmos y el paso que le marcaba su socio socialista. Dos meses después de alcanzar el Gobierno, IU ve cómo tiene que amenazar con nombrar por su cuenta a sus representantes en las provincias porque el proceso congresual que debe mantener a Griñán en su cargo ha hecho al PSOE demorar sus caras en busca de mantener sus equilibrios internos. Al mismo tiempo, estos nombramientos son una nueva prueba de fuego para Valderas, acusado desde Córdoba y Sevilla de saltarse los procedimientos internos de su propio partido,  de imponer nombres y rostros en las consejerías sin tener en cuenta a sus ejecutivas provinciales y de haber promovido un nepotismo en sus primeras decisiones que poco tiene en común con el mérito y capacidad que siempre ha defendido desde la oposición. Por último, el sainete en el que amenaza convertirse la comisión de los ERE, limitada a tres meses de investigación, y además los de verano, puede pasarle una importante factura a IU.

 

Y, todo esto ¿podrá con el cogobierno? Si la coalición no logra imponer un mínimo de sus criterios en los próximos presupuestos y la realidad tozuda de la crisis vence al idealismo un tanto cándido de la federación no creo yo que dure demasiado la cosa. IU sufre la misma medicina que le aplicó ella al PSOE cuando eran socios en Córdoba: lo bueno que hacen se lo queda el otro y de lo malo los dos son culpables. En esa situación los equilibrios internos entre los chicos de Valderas pueden saltar por los aires en nada de tiempo y abocar a un adelanto electoral. Un adelanto que, por cierto, no creo que Griñán mire con malos ojos ante el desgaste del PP en Madrid y la refundación que debe afrontar el partido con la salida de Arenas y su sustitución por Zoido. Veremos qué pasa. Es la diferencia entre predicar y dar trigo.