Cambiad de tema ya

Doña Cuaresma | 12 de febrero de 2019 a las 12:00

EL Carnaval es tan falso y hay tanto cuento que las letras deberían empezar diciendo eso de “Érase una vez”.
Viene esto al hilo de que aquí todo el mundo se respeta mucho:, los que cantan mueren con los autores, los autores mueren con los de la música, los de la música mueren con los del tipo y los del tipo mueren con el tractorista del remolque de la batea.
Y sin embargo se meten unos arreaones que para que te voy a contar, hasta se acusan de influir en los jurados, de robarse letras, tipos, músicas, ideas, componentes… La guerra.
No me extraña que en todas las manifestaciones artísticas menos en el Carnaval haya festivales benéficos o grandes galas en homenaje a otro. Se odian. Aquí no hay partidos benéficos ni saques de honor, nunca se homenajea al rival.
En esa guerra sorda de desacreditar al rival, el arma secreta es el repertorio. Lo único que repiten como papagayos es lo del repertorio. Para saber de Carnaval hay que hablar del repertorio.
Lo del repertorio es como un misil: una gran idea pero el repertorio no le acompaña; con ese tipo y puesta en escena se queda corto el repertorio; muy buenas voces pero el repertorio no permite el lucimiento; se tiene que ir de esa comparsa para buscar otra con mejor repertorio; no defienden el repertorio porque el coro es muy plano…. Así.
Si en los tiempos del Peña o del Carota hubieran conocido esa palabrita ya estaría mi vecina en los bloques dándole un meneo al repertorio del novio.

Cambiad el disco.

Carnaval paritario

Doña Cuaresma | 11 de febrero de 2019 a las 8:20

Estoy francamente indignada con el alcalde Kichi. Mal está que no haya hecho por la ciudad nada de nada en cuatro años. Ni ha evitado un desahucio, ni creado un puesto de trabajo, ni construido una vivienda. Mal está, pero que no nos deje un Carnaval paritario e inclusivo me parece algo indignante.
Cierto es que ha eliminado a la diosa y a sus ninfas, pero el Carnaval seguirá siendo una fiesta machista e intolerante. Comprendo que el alcalde no puede acabar con esas letras casposas que siguen piropeando a la mujer gaditana, ni evitar los borderíos. Pero, Kichi mío, ciertas medidas sí has podido tomar.
Por ejemplo, con el jurado del COAC. ¿No hay mujeres entendidas en coplas carnavalescas?¿Porqué no es paritario? ¿Tan difícil es? Pedro Sánchez lo hace nada menos que con el Gobierno y no creo que ser jurado en el Falla sea más difícil que ser ministra en la Moncloa.
O con los componentes de las agrupaciones. Las listas de candidatos a diputados son cremalleras, un hombre y una mujer. ¿Porqué no ocurre igual en los grupos de Carnaval? No creo que sea tan difícil. Un coro, cuarenta componentes, pues veinte hombres y veinte mujeres; un cuarteto, cuatro componentes, dos hombres y dos mujeres; un cuarteto de tres, dos mujeres y un hombre, en este caso por discriminación positiva.
Kichi, haz algo. Que te has pasado cuatro años en el sillón de Salvochea viendo pasar las moscas. Moscas machos y moscas hembras, sin discriminar.

Huele a campo

Doña Cuaresma | 10 de febrero de 2019 a las 8:19

LA vieja sabiduría española se refleja en los refranes. Tengo uno que me gusta mucho y lo saco a relucir en mis conversaciones sobre el Carnaval.
Es ese conocido refrán de “Viendo el perro, se sabe como es el cortijo”. Sin ir más lejos, en esta misma página y aquí al ladito. Salen personalidades de notoriedad en el Carnaval, gente conocida pero que al fin siempre son los mismos: comparsistas y periodistas de Carnaval.
Autores de letras y músicas. Son los que se inventan la fiesta y crean este híbrido, y los que lo venden desde sus medios, poniéndolo como si esto fuera la bienal de Venecia. Si no fuera por los que hacen estas páginas, por los de los programas locales de televisión y radio y por Canal Sur, esto no pasaba de la calle Ceballos.
Pero como dice también otro refrán, el amor es cosa de tres. Falta el tercer elemento que no es el pueblo pero sí que es de pueblo: los catetos.
Porque el Carnaval de Cádiz, a medida que lo vende más la prensa, ya no es del pueblo de Cádiz sino de los pueblos, y por añadidura de los catetos. El New York Times no vende el Carnaval. En el Falla los únicos que hay de Cádiz son los que han entrado con pase. Y en el escenario igual, cada vez hay más agrupaciones de fuera.
Un poner: Los que vienen hoy que han actuado ayer: una de Chipiona, dos de El Puerto de Santa María y una de Roquetas de Mar.
No se han visto más catetos en Cádiz en la vida. El Carnaval es de pueblo y el Falla una casa rural.

¡Qué de artistas!

Doña Cuaresma | 9 de febrero de 2019 a las 10:57

Lo de la ciudad de Cádiz no es normal. Es una ciudad y unas gentes tocadas por los dedos de los dioses. Somos unos privilegiados, unos seres extraordinarios que producimos artistas como churros.
Es increíble. Todos los años sacamos doscientas agrupaciones con sus correspondientes autores o poetas, músicos e intérpretes. No hay nada semejante a los gaditanos en el planeta Tierra.
En Cádiz vas por la calle Pasquín y salen dos poetas, tres tenores y un bajo. Vas por Arbolí y son cuatro los octavillitas que allí residen. En Bahía Blanca hay menos, pero creo que en la calle Hibiscos hay un fulano que toca la bandurria como un virtuoso. Miles de artistas por la ciudad.
Qué maravilla de Cádiz, digna de figurar en el Olimpo de los dioses. El pobre Juan Sebastián Bach tardaba dos años en componer una pequeña melodía.

Perales, más modestamente, saca una canción por año. Aquí en Cádiz sacamos trescientos tangos y dos o tres mil cuplés por año y sin despeinarnos.
Unos fenómenos es lo que somos. Mi querido Diario del Carnaval me informa de los fichajes y cambios en las agrupaciones, como si fueran Di Stéfano o Cruyff. Un famoso punta comparsa pasa a ser tenor de una chirigota y un octavilla, que llevaba dos años descansando en su casa, forma este año en la cuerda de bajos de un coro.
Y nosotros, pobres mortales, sin enterarnos, ajenos a las novedades de ese mundo de estrellas del Carnaval.
¡Qué de artistas!
¡Qué de pamplinas!

Hora de despedirse

Doña Cuaresma | 8 de febrero de 2019 a las 10:55

LES hago una pregunta, ¿Saben ustedes reconocer a un carnavalero de paisano? No por el tipo o el foame ni por el maquillaje descomunal que se lleva hoy, digo de calle y con la cara lavada. Es un decir.
Hay un modo infalible de distinguirlos y es por el saludo. Como cualquier otra especie animal y de manada, guardan códigos y pautas de comunicación en sus rebaños o piaras.
No soporto el saludo de la gente del Carnaval. Con lo bueno y correcto que es dar por lo menos un “buenos días”. La gente del Carnaval tiene unas formas de saludar que les identifica.
Uno es el saludo fraterno. Que se lo reservan entre ellos porque por lo visto son todos hijos de los mismos padres prolíficos: “¡Adiós hermano!” Todos son hermanos, hermano para arriba y hermano para abajo. Con tanto hermano por allí y por allá parecen el padre Saturio en el convento de Santo Domingo.
También practican un saludo genito urinario, el “Adiós pollita”, o la variante “Adiós picha mía”. Esa castidad de no usarla hasta el extremo de despedirse del propio pene es de psiquiatra. Freudiano.
Y el peor de todos, muy en consonancia con lo que hacen en el Falla, es el onomatopéyico saludo berreo, también con dos versiones. El ¡”Aaaaaajaiiií” o el “¡Jeeeee eí!” que se reservan los endiosados monstruos para responder al de los insignificantes carnavaleros cuyos nombres ignoran.
Todos menos el saludo tradicional español de todo bien nacido: A la paz de Dios.

Todo un símbolo

Doña Cuaresma | 7 de febrero de 2019 a las 10:06

Todavía hay algunos gaditanos que creen que el Carnaval puede ser una solución para nuestros males. Que bien gestionado puede llegar a ser una buena fuente de ingresos.
Estos ilusos creen, por lo visto, que existen turistas dispuestos a dejar Sevilla o Córdoba para ver a cuatro fulanos subidos en una carroza cantando unas cosas incomprensibles. O que otros van a renunciar a conocer la Mezquita o Medina Azahara por ver las babuchas que utilizaba Cañamaque y que se conservan en el Museo del Carnaval del palacio de Recaño.
Vamos a dejarnos de cuentos y pamplinas. El Carnaval lo único que trae a Cádiz es ruina y la visita de algún que otro pedigüeño. No hay más. Si los esfuerzos que algunos gaditanos dedican al Carnaval se emplearan en otras custiones, Cádiz dejaría de estar en la ruina actual. Y esto lo decía hasta Fernando Quiñones.
¿A qué viene esta bronca que les estoy dando? Pues muy fácil. Miren y comprueben los sitios que ha buscado el Ayuntamiento para que aparquen los autobuses que llegan en Carnaval. En la explanada de la antigua CASA, en los terrenos ociosos de astilleros y en el sitio libre y sin utilizar del muelle.
Todo un símbolo. La gente que viene al Carnaval utilizando el espacio que dejaron libre las grandes empresas. En vez de terrenos industriales para dar trabajo a los gaditanos, enormes bolsas de aparcamiento. Es lo que tenemos. Todo un símbolo. El Carnaval acaba con Cádiz.

Si yo fuera alcaldesa

Doña Cuaresma | 6 de febrero de 2019 a las 9:52

ME lo estoy pasando muy bien con los andobas que salen al lado diciendo qué harían si fueran alcaldes de Cádiz, y la verdad es que hay muchas cosas en las que coincidimos.
Lo que pasa es que ni ellos ni yo lo vamos a ser nunca. En general la gente del Carnaval quiere vivir del Carnaval, no de la política, y así lo proclaman cuando lo consiguen. Pero son habas contadas. Los demás lo intentan y si el Carnaval es un trabajo, tendrán que pagar impuestos que es lo que hacen todos los currantes. Una cosa es vivir del Carnaval y otra levantarse a las siete de la mañana y pagar impuestos.
Y si no que se lo digan al Tío de la Tiza que está en el Paseo Marítimo, ese monumento que tiene una espiocha. Los carnavaleros son de la acera de enfrente porque cruzan la calle por no ver ni la espiocha. Ni pico ni pala.
Sí que tiene que ser bonito ir de artista: cantar, largar de todo el mundo, exigir y no pagar impuestos, que eso es de tieso.
-¡Déjate de líquido imponible! No quiero más líquido imponible que la Cruzcampo en la batea y el gintonic en la carpa. Que yo he puesto en pie al Liceo de Barcelona. ¡Cuidadito!
Yo también pongo a la gente de pie en el autobús de Puntales para dejarme el sitio y me callo.
Si yo fuera alcaldesa, además de guardarle el sitio a Teófila que lo bordó, nombraba para jurado del Concurso del Falla a seis inspectores de Hacienda.
Entonces sí que les iba a salir la voz de tiple.

Somos los mejores

Doña Cuaresma | 5 de febrero de 2019 a las 8:09

Ustedes me van a perdonar pero no tengo más remedio que volver a hablar de este complejo de superioridad que tienen algunos gaditanos cuando llega febrero.
La vieja, culta, tolerante y señorial ciudad de Cádiz ha caído, por culpa del Carnaval, en el catetismo más absoluto. Una ciudad que ya no sabe ni reírse de sí misma y que ha llegado a creerse los piropos de los autores de comparsas.
Viene esto a cuento por la famosa inclusión de Cádiz entre 52 lugares que The New York Times recomienda para visitar este año. Poco nos ha importado que el fulano del artículo o de la lista diga que Cádiz es un pueblo de Jerez y que lo mejor que tenemos es un restaurante situado en El Puerto de Santa María.
Alguno ya se imagina a cientos de norteamericanos paseando por la antigua avenida Ramón de Carranza, hoy del 4 de diciembre, lanzando billetes de cien dólares como en la película Bienvenido Mister Marshall.
Y no. Ojalá me equivoque, pero la cita de ese periódico solo servirá para que nos visite algún estrafalario americano más inclinado a alojarse en los bajos del Balneario de la Palma que en un hotel de cuatro estrellas. Más proclive a la calle María Arteaga que a la barra del Faro.
Triste sino el de esta ciudad, otrora emporio del orbe, destinada a tener que escuchar año tras año que es la más bonita del mundo y que sus gentes son las más simpáticas.
Y mientras, la gente sin trabajo y los lunes al Sol.
Eso sí, leyendo The New York Times.

Un Falla de pueblo

Doña Cuaresma | 4 de febrero de 2019 a las 12:03

HOY voy a ser un poquito constructiva, para que vean y para que no me digan que lo único que hago es criticar y que no aporto nada. Hoy voy a decir que es lo que hay que cortar la raíz en el Coac.
El problema de hoy del Concurso de Agrupaciones es que debería de patrocinarlo la Caja Rural porque no hay nadie de Cádiz y es muy de pueblo. Es menos gaditano que un costalero en la Borriquita.
El público del Falla, con eso de que se sacan las entradas por Internet, ya no es de Cádiz. Vienen de los pueblos y de las barriadas de Sevilla. Antiguamente subía una comparsa mala de pueblo al escenario y la gente de Cádiz les gritaba:
-¡Qué vais a perder los Amarillos picha mía!
Ahora no. Ahora es el mismo público el que entre pase y pase charla:
-¿Tú como ha venío?
-En la empresa.
-¿Y a qué hora sale?
-Me da tiempo.
-No lo vaya a perder.
Y en vez de los gritos de antes de María la Yerbabuena, Helmo Cesio o Payán, se oye ahora:
– ¡Mu bien Zagal!
Tampoco los periodistas que le ponen voz al Concurso son de Cádiz como antes. Los Enrique Márquéz, Treviño, Hernández Rodicio, Alarcón… Ahora son de pueblo: de Vejer, El Puerto, Puerto Real o San Fernando y Ubrique como los dos graciosos de Canal Sur. Y los que concursan, porque hay más agrupaciones venidas de los pueblos que gaditanas.
Veo que sí que es verdad que el Carnaval es la voz del pueblo. Más bien de La Puebla de Cazalla.

Esto si que no

Doña Cuaresma | 3 de febrero de 2019 a las 12:02

Yo estoy dispuesta a aguantar este Carnaval. Al fin y al cabo es lo que hacemos cada año todos los gaditanos.
Estoy dispuesta a que estos mamarrachos tengan secuestrada la ciudad durante un mes y medio.
Soporto que los medios de comunicación solamente hablen de Carnaval. Que encienda la radio y la televisión y me encuentre a grupos de muchachos y muchachas haciendo el lila, dando grititos , cantando a la Caleta y diciendo ordinarieces.
Puedo aguantar y aguanto que hasta en las casas de hermandad los que limpian la plata y los que cosen las túnicas escuchen por lo bajini las dichosas comparsas.
Lo que ya no tolero es que me esté dejando sin lugar donde huir el fin de semana de Carnaval. Me explico. Ya no hay hoteles o apartamentos disponibles en la provincia. Ni uno. Todo Cádiz quiere huir ese fin de semana de las dichosas fiestas.
Lo había notado en los últimos años. Una paseaba por Grazalema y aquello parecía la recogida del Nazareno del Amor. Media ciudad de Cádiz allí metida.

Una entraba en una venta de pueblo y veía a la misma gente que en la calle Zorrilla esquina a la plaza de Mina.
¡Dichoso Carnaval! Luego vendrán los entendidos a decirnos que el futuro de Cádiz está en el Carnaval. Que nuestra fiesta puede ser una gran fuente de ingresos para todos los gaditanos.
Estoy totalmente de acuerdo; el Carnaval es una gran fuente de ingresos. Para los pueblos de la Sierra.