Si yo fuera alcaldesa

Doña Cuaresma | 6 de febrero de 2019 a las 9:52

ME lo estoy pasando muy bien con los andobas que salen al lado diciendo qué harían si fueran alcaldes de Cádiz, y la verdad es que hay muchas cosas en las que coincidimos.
Lo que pasa es que ni ellos ni yo lo vamos a ser nunca. En general la gente del Carnaval quiere vivir del Carnaval, no de la política, y así lo proclaman cuando lo consiguen. Pero son habas contadas. Los demás lo intentan y si el Carnaval es un trabajo, tendrán que pagar impuestos que es lo que hacen todos los currantes. Una cosa es vivir del Carnaval y otra levantarse a las siete de la mañana y pagar impuestos.
Y si no que se lo digan al Tío de la Tiza que está en el Paseo Marítimo, ese monumento que tiene una espiocha. Los carnavaleros son de la acera de enfrente porque cruzan la calle por no ver ni la espiocha. Ni pico ni pala.
Sí que tiene que ser bonito ir de artista: cantar, largar de todo el mundo, exigir y no pagar impuestos, que eso es de tieso.
-¡Déjate de líquido imponible! No quiero más líquido imponible que la Cruzcampo en la batea y el gintonic en la carpa. Que yo he puesto en pie al Liceo de Barcelona. ¡Cuidadito!
Yo también pongo a la gente de pie en el autobús de Puntales para dejarme el sitio y me callo.
Si yo fuera alcaldesa, además de guardarle el sitio a Teófila que lo bordó, nombraba para jurado del Concurso del Falla a seis inspectores de Hacienda.
Entonces sí que les iba a salir la voz de tiple.

  • Currito

    Pero ellos son súper currantes, usted no se da cuenta de que son “obreros de la palabra”… Han nacido con un gen creativo que parece ser que a los “obreros de pocas palabras” no se nos ha concedido, ¡qué le vamos a hacer! En resumen: son clasistas, los “obreros de la palabra y de la copla” son de una especie de clase alta a la cual no podemos acceder los “obreros de la espiocha”. Al final resulta que el carnaval es de derechas, una versión degradada de la aristocracia. Por eso quitaron a la Reina del Carnaval, porque para esta fiesta machista la reina es la musa de estos privilegiados por la Providencia que en sus nobles versos hablan continuamente de las cachas de mi vecina o el chupapiera de la parienta. Y luego, cínicamente, lo completan con coplas paternalistas hacia la mujer que (será por sarcasmo) etiquetan de feministas. Y lo hacen vestidos de mujer, ridiculizando con amaneramientos ofensivos todo lo que tiene que ver con la identidad femenina. En resumen, su pseudo carnaval es clasista, machista e hipócrita por alardear de lo contrario.


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