¡Qué de artistas!

Doña Cuaresma | 9 de febrero de 2019 a las 10:57

Lo de la ciudad de Cádiz no es normal. Es una ciudad y unas gentes tocadas por los dedos de los dioses. Somos unos privilegiados, unos seres extraordinarios que producimos artistas como churros.
Es increíble. Todos los años sacamos doscientas agrupaciones con sus correspondientes autores o poetas, músicos e intérpretes. No hay nada semejante a los gaditanos en el planeta Tierra.
En Cádiz vas por la calle Pasquín y salen dos poetas, tres tenores y un bajo. Vas por Arbolí y son cuatro los octavillitas que allí residen. En Bahía Blanca hay menos, pero creo que en la calle Hibiscos hay un fulano que toca la bandurria como un virtuoso. Miles de artistas por la ciudad.
Qué maravilla de Cádiz, digna de figurar en el Olimpo de los dioses. El pobre Juan Sebastián Bach tardaba dos años en componer una pequeña melodía.

Perales, más modestamente, saca una canción por año. Aquí en Cádiz sacamos trescientos tangos y dos o tres mil cuplés por año y sin despeinarnos.
Unos fenómenos es lo que somos. Mi querido Diario del Carnaval me informa de los fichajes y cambios en las agrupaciones, como si fueran Di Stéfano o Cruyff. Un famoso punta comparsa pasa a ser tenor de una chirigota y un octavilla, que llevaba dos años descansando en su casa, forma este año en la cuerda de bajos de un coro.
Y nosotros, pobres mortales, sin enterarnos, ajenos a las novedades de ese mundo de estrellas del Carnaval.
¡Qué de artistas!
¡Qué de pamplinas!

  • Currito

    Postureo, vanidad de vanidades, que decía Jeremías (no lo busquen en la hemeroteca carnavalesca, ahí no está). Pero, señora Doña Cuaresma, la suya es una batalla perdida: ¿por qué, en este mundo virtual de “haters” y “trolls” anónimos, empeñarse en derrotar a los poetas y artistas del carnaval? Nunca les hará tanto daño como ellos se hacen a sí mismos. Si yo tengo un blog, por ejemplo, mis “haters” son aquellos que discrepan de mis puntos de vista; si tengo una cuenta en una red social, o un canal en Youtube, pues exactamente igual: mis “haters” son mis críticos que no les gusta lo que digo, lo que hago y lo que pienso. Pero en el carnaval es distinto: los “haters” del carnaval están dentro del propio carnaval, ellos se llaman unos a otros: fanáticos, ofendiditos, machistas, intolerantes, fachas, rojos, capillitas, chillones, amargados, victimistas… Nunca los insultará usted tan gravemente como ellos se insultan a sí mismos. Con lo cual, ellos evidencian que son conscientes de su degeneración y del desprecio que tienen por el carnaval (o lo que ellos llaman carnaval, el postureo vanidoso y petulante del concurso)… ¡mayor que el que usted le tiene, Doña Cuaresma!


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