Morir por un bicho

Doña Cuaresma | 14 de enero de 2016 a las 9:11

HOY le voy a dedicar esta columna y azotes a quienes acudieron el pasado fin de semana a los actos gastronómicos del celebérrimo Carnaval de la culta Cádiz, emporio del orbe.

Hoy jueves espero que estén mejor de esos desarreglos intestinales producidos por las bacterias de los guantes asquerosos del tío que abría los erizos. Una pena ver al alcalde, a quien ocupa la silla de Adolfo de Castro, de Cayetano del Toro o de Lucio Fabio Rufino de la tribu Galeria, pelando erizos como los demás, sin carnet de manipulador de alimentos.

Si la autoridad que debe velar por el bienestar de los vecinos se dedica a masacrar erizos con una navaja -no se olvide que estos bichos están vivos- y oxidada, qué va a ser de nosotros.

Una ciudad repleta de gastrobares, con dos escuelas de hostelería, grandes restaurantes, reputadísimos cocineros, un Cádiz que mira ilusionado al futuro turístico de un parque temático del paladar para atraer visitantes en la antigua estación, que sin embargo se dedica a fomentar bajezas gastronómicas y excesos etílicos, sin ningún recato.

A ver si os dais cuenta en Cádiz de una vez, que erizos y ostiones es comida de tiesos. Que en Cádiz antiguamente comerse un erizo o un ostión era de gente que no tenía otra cosa que llevarse a la boca y se tiraba desesperado a la Caleta a rebuscar lapas, muergo o a pescar una lisa.
La gente lista por lo que muere es por una ostra o un bogavante. O por dos cachas.

El tío de la cola

Doña Cuaresma | 13 de enero de 2016 a las 9:21

ESTAMOS a mediados de enero y ya tengo clara cuál va a ser la foto de 2016. Da igual lo que vaya a pasar en los próximos meses. Cádiz es otro mundo y aquí importa poco lo que suceda en Cataluña con Artur Mas y el tal Puchcondor o Puignosequé, ni quién va a ser el presidente de España, ni si el Kichi va a gobernar en minoría, en mayoría o en adobo. Nada de eso importa aquí.

La foto del año terminará siendo la que publicó este periódico el 2 de enero. Ahí estaba ese grupo de chavales en los bajos de la tribuna del Estadio esperando para comprar las entradas para el Falla. Se aprestaban a pasar tres días con sus tres noches a la intemperie para lograr un pase… ¡para unas preliminares! Y en aquella foto aparecía él, ese chaval cuya cara no he podido olvidar en todos estos días. Allí, todo un 1 de enero, mostraba orgulloso al fotógrafo su ‘tupper’ con un puñado de langostinos. Todo sonriente y todo orgulloso. El pobre.

Yo me hice la pregunta que seguro que se hicieron ustedes. ¿Para qué esperaría yo tres días de cola? Y no encuentro ningún motivo. ¡Si hasta para el besapié al Medinaceli voy tempranito para que no se me rebelen mis puñeteras varices!

No sé si el chaval de los langostinos conseguiría su propósito y si ya habrá pisado el Falla. Tampoco sé si estará orgulloso de su gesta. De lo que sí estoy segura es de que será el primero que proteste si en la cola de la oficina del INEM hay mucha gente.

Ninfas solidarias

Doña Cuaresma | 12 de enero de 2016 a las 13:47

Dice el concejal de Fiestas, Ladri el politólogo, que este año tendremos un Carnaval de transición. Que los cambios los veremos el próximo año. Sin embargo, yo creo que ya estamos comprobando las excelencias y ocurrencias del nuevo equipo de Gobierno.

Fíjense en las ninfas. Este año ya tenemos ninfas solidarias que no quieren recibir ramos de flores. Como prueba de sintonía con Podemos han renunciado a esos ramitos para destinar su importe a fines sociales. Sin ánimo de molestar convendría que desde el equipo de gobierno municipal se nos explicara cuánto es el importe de esos ramitos y qué objetivos sociales se han cubierto. Más que nada porque estos concejales de Podemos se embalan y luego nos dicen que han ahorrado diez millones de euros en un mes.

Puestos a ahorrar yo habría suprimido el traje de piconera, que es un invento de las Fiestas Típicas y que solamente le sienta bien a las hijas de los ministros de Franco. Con ese ahorro seguro que el Ayuntamiento pone en práctica infinidad de ‘soluciones habitacionales’.

Y hablando de ninfas, ¿me quiere alguien explicar porqué un partido que se llama feminista y progresista mantiene a unas señoritas de adorno en un palco?

Mucho cuento es lo que hay, Ladri; con las ninfas, con los ahorros y con esos donativos para fines sociales.

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Esto se acaba ya

Doña Cuaresma | 12 de enero de 2016 a las 13:45

Queridas víctimas del Carnaval: vivimos un gran momento. No un “momento histórico” como dijo Pedro Sánchez la noche del 20D con moral alcoyana, sino algo cierto: Ha nacido una estrella.

Desde que el Carnaval volvió a infectar Cádiz, hemos conocido varios ediles de Fiestas. Mariscal, el de la pelliza y Vicentito. Para echarlos a los tres. Pero llega un tiempo nuevo, emerge El Ladri.

El Ladri es un fenómeno. Tienen ya más cagadas que la murallita de San Carlos. Se va a cargar esto. Por fin le veo la muerte al Carnaval, a la vista de la hoja de servicios que ha echado andoba desde mayo.

Gracias a que El Ladri quiso ampliar las barbacoas de la playa, la gente se dio cuenta de que aquello no era más que basura. El año que viene no las hay seguro. Luego El Ladri le metió mano a la Diosa y a las Ninfas, y ya que no las podía echar las quiso aburrir con un procedimiento de selección que parecía una terapia de grupo: “Hola soy la Vane y quiero ser ninfa”. “¡Holaaa vaneee!”. Piconeras anónimas.

Lo malo es que también le metió mano a la cabalgata de Reyes y creo que el año que viene la Estrella de la Ilusión va a ser la alemana chillona de la calle San Francisco. Tanto largar de la Teo y empeora su cortejo.

Ahora ha demostrado que la pestiñada no vale un duro: ni mil euros. Bien Ladri, bien.

Te doy la fórmula secreta para cargarte el Carnaval en 2017: nombra de pregonero a uno que me han dicho que hunde todo lo que toca.
Un tal Artur Mas.

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