Preparen la Salvamar

Doña Cuaresma | 4 de febrero de 2016 a las 9:40

Me estoy haciendo de Podemos. Sí, he visto la luz, como San Pablo. La diferencia es que yo no me he caído del caballo, sino que tropecé en el pasillo de mi casa. He terminado entendiendo que lo que persigue nuestro Ecce-Lentísimo Ayuntamiento es acabar con la que algunos dicen que es la fiesta de la ciudad.

Si no, no se entendería la de estupideces que se le ha ido ocurriendo al partido derrotado en las urnas que provisionalmente gobierna esta ciudad. La última de esas estupideces es situar la carpa del Carnaval en el puerto. Allí están levantadas esas estructuras, con un escenario tan pequeño que parece que sólo va a cantar una chirigota de Torre Alháquime. Allí van a hacinar a los poetas y a sus adláteres que lanzan gorgoritos.

Lista está ya la dotación de la Salvamar de Salvamento Marítimo, con buzos incluidos, para ir rescatando a los borrachos que van a ir cayendo al agua. Sólo falta que esos días atraque allí un crucero para que los guiris vean el “arte” de esta ciudad y la de gente que puede vomitar, orinar y defecar a la vez desde el cantil del muelle.

Y, puesta a pedir, ojalá en ese barco viajara uno de esos tipos de la Unesco que tienen que decidir si el Carnaval de Cádiz es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Ya me estoy imaginando su respuesta: “¿Inmaterial? Pues yo nada más que he visto mucha materia orgánica…”

La fiesta del cerdo

Doña Cuaresma | 3 de febrero de 2016 a las 9:37

El próximo fin de semana tenemos la gran fiesta del cerdo, sábado y domingo con toda la población llena de visitantes que vienen desde toda de Andalucía.

La gran fiesta donde tienen el sitio que merecen los cochinos, cerdos y cerdetes. Porque todas las calles y portales se convierten en trono de los guarros, puercos y chanchos. Si te gusta que te den morcilla es el sitio ideal, y eso si al lector le gusta la longaniza regalada, porque encontrará muchos sitios donde en lo que se llaman “actos gastronómicos” le obsequia viandas locales y tradicionales.

Y no les digo nada del folklore local que se muestra en los tablaos con las agrupaciones musicales. Entre tanto cerdo y cerdete también abundan los chorizos. No verá usted más chorizos en su vida, más que en los ERE de la Junta.

Yo les aconsejo que lleguen tempranito para aparcar y disfrutar de esas barras donde reparten esas delicias gastronómicas, regadas con vino, el famoso moscatel o, por supuesto, la imprescindible cerveza. Pero el gran protagonismo lo tienen los cerdos, porque el cerdo se ha hecho dueño de esta fiesta. Fiesta de cochinos, puercos, gorrinos y marranos.

Me refiero a la fiesta del la Matanza del Cerdo y la música de las pandas de Verdiales, el próximo fin de semana en el lindo pueblo de Ardales, Málaga. En el Carnaval de Cádiz, ni se le ocurra quedarse: los cerdos aquí son de dos patas.

El traje de dioso

Doña Cuaresma | 2 de febrero de 2016 a las 12:43

Una lástima. Una verdadera lástima que los concejales de Podemos no hayan tenido la valentía de crear para este año la figura del dioso. Una pena que Cádiz no siga encabezando la clasificación de las ciudades más progresistas de Europa, con menos desahucios y con un tío moña como dioso de sus fiestas.

No sé qué obstáculos encontraría El Ladri. Por más que pienso creo que el único problema del dioso es su vestimenta. En efecto, ¿cómo vestiremos al dioso?

De entrada hay que descartar el traje corto, por sevillano y malage. También el de piconero, porque ese traje, en su versión femenina, no deja de ser un invento de las Fiestas Típicas. El de fantasía está muy visto.

Yo creo que para vestir al dioso tenemos dos opciones. La primera es vestirlo de gaditano auténtico y carnavalero. En este caso resulta imprescindible la camiseta de tirantes, con los pelos del sobaco al aire. Los pantalones, de pirata; a media pierna y con los fondillos de cagado, como lo llevan los caleteros auténticos. Sandalias oscuras como calzado; en este caso no valen los gargajillos porque estamos en invierno y además se verían las pelotillas de los pies del dioso. Como digno remate al traje del dioso, una elegante gorrilla marinera blanca y azul, con ancla incluida.

La segunda opción para vestir al dioso es más sencilla, pero al mismo tiempo más auténtica:
De maricona.

Pedazo de chirigota

Doña Cuaresma | 1 de febrero de 2016 a las 9:23

YA saltó la gracia gaditana. Ea. El Ladri ha dicho en este periódico que el equipo de gobierno se va a disfrazar para la final del Falla y va a ser una sorpresa.

Me tiemblan las carnes. ¿De qué se van a disfrazar? Imagino que se vestirán del Ché, Maduro, Chaves o de ayatola. Quién sabe. A lo mejor se ponen los nueve en fila y se disfrazan de cola bolivariana en un supermercado de Venezuela, esperando a ver si hay aceite o azúcar.

A alguno no le hace falta. Como a la Camelo, que va de Doña Cuaresma. De izquierdas, pero igual de beatona. En vez de negro va de morado y en lugar de velo va de pelolila. Ana Fernández lleva unos días parando en la puerta del Ducal porque se va a disfrazar de reventa. David Navarro, como es el que más ahorra y lleva las cuentas, tampoco gasta en disfraz: como ya se rapa el coco, para ir de Varufaquis nada más que tiene que sacarse fuera los faldones de la camisa. El Kichi va a ir de Concilio Vaticano Segundo, porque está todo el día conciliando, aunque con agujeros negros en la agenda.

Nunca se vestirán de concejal: chaqué, fajín, medalla capitular y bajo mazas. Antes corren como una Happy Pandi a vestirse de mamarrachos en Carnaval que a revestir de la dignidad y grandeza cívica que tiene a la culta y trimilenaria ciudad de Cádiz y su cabildo.
Ver a Kichi de chaqué va a ser más difícil que ver entrar a Monforte en la Real Academia Española de la Lengua.

Valiente cuarteto

Doña Cuaresma | 31 de enero de 2016 a las 9:23

Escuché esta conversación el pasado agosto. Cinco individuos estaban alrededor de una mesa y uno llevaba la voz cantante. “Sacamos este año otro cuarteto, ¿no?”, preguntó antes de escuchar un sí unánime.

Y siguió: “Pues mirad, se me ha ocurrido una cosa muy graciosa: dos de vosotros vais a ir de maricones, pero de maricones de playa, con ademanes muy, muy excesivos”: “Pero eso está ya muy visto”, replicó otro. Y el primero insistió: “¿Y qué? Es que aquí en Cádiz la gente se ríe con las mismas gilipolleces. Además, para sacar más carcajadas los mariquitas se darán de vez en cuando un piquito y el que no va de maricón estará todo el tiempo llamando ‘polla’ a los demás. Ocurrente, ¿verdad?

Y para completar la gracia vamos a hacer que los dos maricones se casen delante de un cura”. “Uf, otra vez con la Iglesia de por medio. ¡Que eso está muy visto!”. Pero el que llevaba la voz cantante siguió con su paranoia: “De acuerdo, pero es que vamos a hacer una cosa jamás vista: yo me disfrazaré de Cristo, de un Cristo que habla. Que eso crea polémica y es bueno para nosotros. Y si molesta a los católicos, que se jodan que nosotros somos muy valientes”.

Y entonces alguien dijo: “Y si quieres ir de valiente, ¿por qué no te disfrazas de Mahoma, que eso no ha salido jamás en Carnaval?”. A lo que el primero contestó: “No, no, déjalo, Que yo soy valiente pero sólo con quienes puedo serlo”.

Otra vez el museo

Doña Cuaresma | 30 de enero de 2016 a las 9:35

Cuando un cultureta del Carnaval se pone a pensar siempre se acuerda del Museo del Carnaval o de buscar firmas para que declaren a esa fiesta Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Curiosamente el que lo pide nunca es un autor de prestigio o un famoso carnavalero. El que lo pide suele ser un coleccionista chungaleta de libretos y de cd’s con pretensiones de intelectual.
Vamos a ver si nos aclaramos, que el Carnaval tiene majareta a media ciudad. Un museo es un lugar donde se guardan y exponen objetos de interés artístico, científico, o cultural. Por más vueltas que le doy no veo el contenido que podría tener ese dichoso Museo del Carnaval.

¿Qué van a exponer? Supongo que ese museo tendría por objeto recopilar las letras y actuaciones de las distintas agrupaciones. Pues para ese viaje ya tenemos a El Melli, que en la plaza de Abastos nos ofrece todo tipos de cintas, cd’s, videos y hasta antiguos discos. Nos podemos ahorrar el edificio y el que quiera una cinta antigua que vaya a la plaza y se tome de camino un papelón de churros, que es menos indigesto que un cuplé de  Julio Pardo.

Me parece a mi que más de uno cree que por tener en su casa un libreto mohoso de Raza Mora o de Los Mandingos ya lo van a colocar de gerente del museo.

Picos y palas, señores. es lo que hace falta en Cádiz. Menos museos y grandes cantidades de picos y palas

Cai, paro del sur

Doña Cuaresma | 29 de enero de 2016 a las 9:45

El alcalde le ha quitado a Gonzalo Córdoba el reclamo del faro. “Cádiz faro del sur”, es el eslogan que ha ideado para el turismo. A mí lo que me recuerda el logotipo es al Pescado de Roca con salsa de Almendras al Azafrán que ponen en El Faro del Campo del Sur.

Mi vecina puretona dice que el eslogan del alcalde no le hace gracia, porque lo que anuncian los faros es peligro, rocas y bajíos. Como el que dice que tiene el Kichi. Se ve que es de la casta, no como los comparsistas, que le hacen tanto la pelota al alcalde en las letras que están deseando tener un bautizo para ponerle al niño Kichi de Jesús.

A mí me recuerda al paro que hay en el sur, pero dicen que el eslogan es para el turista, para que venga a Cádiz a gastar. En eso todos los partidos son iguales. Quieren mucho turista que vea que Cádiz es lindo, aunque el primer gaditano vaya tan mal vestido. Me refiero a Hércules, que se tapaba las vergüenzas con un pellejo. El Kichi no va mal vestido.

Va horroroso. La última idea municipal es genial para espantar turistas, tan buena que parece del Ladri: ha puesto la carpa del Carnaval donde atracan los trasatlánticos. No tienen ni que bajarse: olerán las meadas y vomitonas, podrán apostar ganador en las riñas a botellazos, admirarán los bandazos de los tajás y oirán a todo volumen música carnavalesca: Gangnam Style y el arroz con habichuelas.
Y lo contarán por ahí.

El puto amo

Doña Cuaresma | 28 de enero de 2016 a las 8:52

Que Dios me perdone, que yo no soy así. Pero permítanme que use esa coletilla que tan de moda está en la juventud de hoy en día cuando se refieren al mejor en algo. Porque en mis años mozos cuando alguien destacaba era simplemente un genio, después se puso de moda que era un monstruo, más tarde que era un crack y ahora la chavalería dice que esa persona es el puto amo. Sí, así de ordinario, pero esta es la sociedad de hoy.

Y en estos días que llevamos sufriendo el Carnaval del pueblo chabacano ya sabemos quién es el puto amo del concurso del Falla de este año: un muñeco. Tiene guasa.

Tantos meses que llevan algunos inspirando salitre en la orilla de La Caleta para que les venga la musa de la inspiración y un muñeco de nada les gana a todos por goleada. Que sigan sonando bandurrias; que sigan saliendo pasodobles a la supuesta gracia de Cádiz; que continúen proliferando cuplés originalísimos a Falete o a Paquirrín; que sigan diciendo que esto es periodismo cantado y que sigan brotando poetas de debajo de las piedras. Me da igual. Yo estoy contenta porque un simple muñeco les ha dejado a todos en ridículo.

Quién sabe, a lo mejor el año que viene a alguien se le ocurre traer al Falla un enano torero, o un frigorífico que habla o un ñu con cinco patas. Y es que la cosa más simple le quita hoy protagonismo a un carnavalero. Afortunadamente.

Kichi está pensando

Doña Cuaresma | 27 de enero de 2016 a las 8:25

De nuevo vuelven las peleas, las piñas y las detenciones. En Cádiz parece que resulta imposible organizar civilizadamente una cola para adquirir entradas para el Falla.

El regidor Kichi y su adlátere el politólogo Adri han vuelto a formar la pelotera. Han querido mantener en secreto la ubicación de la taquilla y el tiro les ha salido por la culata. Hasta una policía local ha resultado agredida.

Y es que una cosa es predicar y otra dar trigo. Una cosa es estudiar los fundamentos del régimen bolivariano, desde un cómodo pupitre universitario, y otra arreglar los problemas de los ciudadanos.

Lo peor de todo son las explicaciones del alcalde. Nuestro conspicuo Kichi traslada la culpa a los reventas y asegura, muy serio él, que su intención era “democratizar el acceso al Falla”.

En fin, todos los gaditanos podemos estar tranquilos. Kichi y Adri manifestaron ayer a la prensa que “estudian mejoras”. Es decir lo mismo que con los desahucios, con los parados y con los problemas de la ciudad; “se estudian mejoras”.

Seis meses no son suficientes para arreglar las colas del Falla. ¿Qué harán en Madrid, París o Munich con sus espectáculos? ¿Cómo se comprará una entrada para el Madrid-Barcelona?

Que Kichi y Adri sigan pensando. Mientras tanto habrá que preguntarse: ¿cuánto queda para las próximas elecciones?

Pregona y micciona

Doña Cuaresma | 26 de enero de 2016 a las 9:47

YO que soy más vieja que las chanclas de Pablo Iglesias tengo mucho Carnaval sufrido. Y cada año va a a peor.

Hace cien años a lo más que se llegaba era a una batalla de flores, papelillos y serpentinas. Hoy el botellazo y la riña tumultuaria no se reducen a los días de Carnaval: ya hay bronca hasta en la cola de las entradas del concurso. Como ayer.

Las colas: no sé para que buscamos pregoneros para anunciar el Carnaval si ya tenemos los mejores anuncios de que llega la fiesta: las colas del Estadio con las chabolas improvisadas pregonan a Cádiz, ciudad tercermundista.

La bronca en la cola de las entradas en el Baluarte pregona que eso de la ciudad que sonríe es mentira: ciudad que se pega rachas.

El Kichi, ese alcalde que va a pasar la historia por ser el primero de la democracia española que no va a poner nunca una primera piedra, también pregonó el Carnaval en Fitur perpetrando un pasodoble: “Si el alcalde, que tiene que ir de serio, va de chuflón, no veas la poca vergüenza que tiene que haber en Cádiz” dirá cualquier tour operador.

La llegada de los WC químicos también es un pregón del Carnaval: esto es para mearse. Pero entre lo coches y por las esquinas y casapuertas.
Con razón eligieron los de Podemos para pregonero a uno que se hizo famoso loando a los orines con su meona canción:
“Mi agüita amarilla”