Doña Cuaresma

Todos ebrios

Doña Cuaresma | 15 de febrero de 2020 a las 13:29

LEO que la Guardia Civil va a realizar controles de alcoholemia en Carnaval para todos los vehículos que salgan de la ciudad. Está muy bien, sin duda. Pero se queda corta la ilustre Benemérita. El problema no está en los que se van, más bien en los que se quedan. Y puestos a controlar vehículos, que le pongan el pipo a los postulantes que cargan con carros llenos de CDs y libretos, a los tractoristas de los coros, a los de las carrozas de las cabalgatas y a los que venden en avellanas y cocos con el chorrito de agua (nunca le vi la gracia a esto). Por extensión, control de alcoholemia a todas las personas relacionadas con el Carnaval. Porque hay que estar beodo para apuntarse a jurado y tragarse un mes de alaridos y ripios. Para estar cuatro meses cada noche encerrado ensayando. Para esperar fuera del Falla a que salgan, para saludarles y pedirles fotos y autógrafos, los fantoches e iletrados que actúan dentro. Para sentarse en el sofá todos los días a las ocho de la tarde y levantarse a la una viendo un suplicio de agrupación tras otro. Hay que estar ebrio para meter la lengua en un ostión o para introducirse en una carpa con música diavólica a millones de decibelios. Estas cosas que hacen los gaditanos por la que dicen -¿lo ven?, están borrachos- que es la fiesta grande de la ciudad, demuestra que los controles de alcoholemia deberían ser constantes de enero a diciembre. Por las calles, abordando a los peatones. No hace falta que se monten en un coche. Los carnavaleros y los aficionados son peligrosos para la ciudad por mantener esta infame fiesta.

Suspendan el Carnaval

Doña Cuaresma | 12 de febrero de 2020 a las 6:30

LA Organización Mundial de la Salud alertó ayer del riesgo que para la humanidad supone el nuevo coronavirus que supera ya la cifra de mil muertos en China. Cada día vemos como empresas tecnológicas punteras cancelan su presencia en el Mobile World Congress de Barcelona, que corre el riesgo de irse al traste. Y digo yo: Suspendan el Carnaval de Cádiz antes de que sea demasiado tarde. Se dan cuenta del peligro que suponen esas miles de personas intentando pasar por la calle Compañía atraídos por el olor a adobo del freidor, esos Callejones apestando a orines, infectados de microbios, esas puretas con los gorros de vaqueros y los coloretes pintados, esos tíos sátiros persiguiendo con la mirada a las jovencitas disfrazadas de colegialas… ¿Cómo es posible que la OMS alerte del peligro que corremos mientras que en este rincón chovinista seguimos a lo nuestro? Es más, alguno hasta se permite gastar bromas con la miasma de turno, sin darse cuenta que cualquiera que esté a tu lado cubriendo su cara con una careta puede estornudar y llenar Cádiz de virus. Y luego, eso sí, sacarán a los santos en procesión para que nos libren de las plagas, como hizo el Nazareno, Regidor Perpetuo de nuestra ciudad, con la epidemia de Peste. Igual nuestro Señor debería estar preparado y cuando alguno de estos hijos de Momo le pida ayuda debería mandarlos a rezar a las imágenes de la chirigota del Cascana. A ver si son capaces de hacer algún milagrito.

Cobarde y pecadora

Doña Cuaresma | 10 de febrero de 2020 a las 13:37

DICE el señor Pastrana en este diario que Cádiz se ha vuelto una ciudad cobarde de un tiempo a esta parte. Y tiene más razón que un santo. Cobarde y pecadora. En Cádiz desde hace unos pocos de años se puede criticar sólo en una dirección. Que el tal Cascana saca dos pasos para mofarse de las creencias religiosas, nada, no pasa nada, hay libertad de expresión y hasta el arcarde chirigotero lo defiende. Eso sí, a ver quién es el guapo que se mete con el arcarde, que rápidamente salen los antifascistas para acusar al autor de la crítica de facha como mínimo. Cobarde. Cádiz es cobarde. Y pecadora, porque no se mete con los que ahora tienen el poder. Dice el señor Pastrana, talibán en eso de la carga y las horquillas pero que no se calla ni debajo del agua, que a otros alcaldes y equipos de Gobierno se les ponía como los trapos pero que al arcarde chirigotero ni se le tose. “Es que es uno de los nuestros”, pensarán los carnavaleros. Cádiz, valiente para muchas cosas, defensora de las libertades, tiene miedo a llamar a las cosas por su nombre, nadie quiere señalarse, nadie se atreve a enfrentarse a la corriente popular. Antes nadie votaba a la Teo y ahora nadie vota al Kichi, pero una ganaba por mayoría y el otro la roza. Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre, le diría a más de un seguidor peperiano que se pensó que esto era un cortijo. Eso sí, al menos con el PP en el poder se oían voces críticas. Ahora ni eso. Cobardes.

Las fake news

Doña Cuaresma | 9 de febrero de 2020 a las 6:30

DESDE que el mundo es mundo ha habido embusteros. La mentira es intrínseca en el ser humano. Se empieza asintiendo cuando tus padres te preguntan si te has lavado los dientes y se acaba llevándote el dinero fresco a Andorra. Sin embargo, de un tiempo a esta parte se han puesto de moda las fake news, las noticias falsas vamos, para entendernos. Así que lo mismo intentan colar denuncias de abogados cristianos que barcos ardiendo como el coloso en llamas. El caso es llamar la atención en ese instrumento del demonio que son las redes sociales. A los impuros pecadores ya no les basta con colgar fotos en el instagram más toqueteadas con el photoshop que el rosario de una beata, sino que se inventan cualquier cosa y la lanzan al universo de las redes. Y a partir de ahí se dispara. Siempre está el pardillo de turno que se lo cree rápidamente y se lleva las manos a la cabeza.

Con el Carnaval pasa algo similar. Cuantos bulos he vivido desde que las calestolendas vieron la luz para amargar mi existencia. Harta estoy de exageraciones y disparates.

Yo obligaba a todos estos mentecatos a confesarse antes de ir al Falla, antes incluso de comenzar a ensayar, y a aquel que mancille el octavo mandamiento lo excomulgaba inmediatamente. Y si eso no les importa, que también puede ser, les impondría la mayor penitencia: salir cuatro años seguidos en el coro de Salvador Longobardo pagándose el tipo religiosamente.

Esta es mi preliminar

Doña Cuaresma | 8 de febrero de 2020 a las 6:31

ESTOS carnavaleros no tienen remedio. Se pasan la vida queriendo arreglar los problemas de la sociedad y exigiendo a todo el mundo y son incapaces de resolver el gran conflicto existencial que, al parecer, inunda sus diminutas mentes: la preselección. Leo que siguen erre que erre dándole vueltas a un posible cambio de esta fase del Concurso. Hay quienes (al final hay, eureka, algún carnavalero con dos dedos de frente) plantean que esta preliminar se celebre en otro sitio que no sea el Falla. Yo les animaría a sacar del gran teatro todo el Concurso, para evitar que Ramón Velázquez y los suyos tengan que fumigar el escenario para el concierto de marchas ‘Al palo’ en la Cuaresma. Pero ya que, una vez en sus vidas, han tenido una iniciativa espléndida, no me voy a poner excesivamente melindrosa. Cuenten con mi apoyo. Y con mis ideas. Que sea a puerta cerrada y con un comité de moralidad al frente, con cajas y cajas de lápices rojos Alpino prestos a censurar las bazofias que presenten las hordas. Ras, ras, ras. Todo tachado. Un jurado del estilo de Risto Mejide, que sea tan sincero que haga llorar a todos esos payasos y les quite las ganas de seguir participando. Esa es la preselección que necesita el Concurso: la que logre espantar a todas las agrupaciones. Así durante ese mes insufrible el teatro no se llenaría de espantos musicales y podríamos programar el Réquiem de Mozart en bucle para depurar las negras y descarriadas almas.

Pues vaya una industria

Doña Cuaresma | 7 de febrero de 2020 a las 4:05

SE ha puesto de moda decir que el Carnaval podría ser la primera industria de la ciudad. Que el gaditano debe exportar talento, ingenio, esa grasia tan salada que tiene. En cualquier entrevista, ya sea al alcalde o al postulante de la chirigota más mala del mundo, el discurso no varía. La industria del Carnaval. Pero a ver criaturitas, ¿cómo vais a tener una industria si sois unos vagos? Si sólo os gusta ensayar para quitaros de casa todas las noches y tomaros unas cuantas de cervezas. Cádiz ni siquiera tiene un museo del Carnaval, cuando en otras ciudades hay museos de arte sacro que da gloria verlos. Se creen que con cuatro maquilladoras, unos artesanos haciendo escenografías y unas pocas modistas se puede crear una industria de la nada para ocupar ¿qué exactamente? ¿los suelos de Delphi? Sean serios. El Carnaval es lo que es, una fiesta decrépita y libertina donde gente de mal vivir y menesterosos intentan tocarme la mantilla, a veces con más éxito que otro.

Mi consejo sería que en vez de pensar en crear una industria buscaran un trabajo decente, se esforzaran por crear una familia cristiana, apartar a sus hijos de este cáliz maligno que ofrece Don Carnal y que lo impregna todo. Porque mientras que esta fiesta siga ganando adeptos la podredumbre se expandirá por Cádiz con más rapidez que el coronavirus ese de Wuhan. Y este igual no es letal de inicio, pero con el paso de los años se convierte en venenoso. Abran los ojos y vuelvan al redil.

Qué escándalo

Doña Cuaresma | 5 de febrero de 2020 a las 6:00

CASTO, un joven seminarista hijo de mi amiga Pura, me enseñó ayer en su teléfono móvil una noticia publicada por este periódico que espero que la haya leído poca gente. Es más, llevo un día entero rezando a San Eutiquio de Roma y a Santa Apolonia para que pase desapercibida. La cuestión es que en Benaocaz han sacado a San Blas en un paso y lo han mecido a ritmo de la canción ‘Escándalo’ de Raphael. Y eso es lo que a mí me parece, un escándalo mayúsculo con la aquiescencia del propio clero que lo ha permitido. Un santo dando saltitos como si estuviese en la discoteca Mr. Pibody (no sé siquiera si todavía existe). Qué vergüenza. Y decía que estaba rezando para que pasase desapercibida, para que no se le ocurra a alguien en Cádiz hacer algo parecido con una imagen religiosa. Ahora que con el nuevo gobierno local que dirige el ex catequista de La Pastora (¡cómo se torció, válgame Dios!) todo lo que sucede en Cádiz se carnavaliza, me temo lo peor. Una cruz de mayo al son de un pasodoble de Fletilla o una Virgen meciéndose con un cuplé de ‘Los simios’. O un paso de miserio el Jueves Santo subiendo Novena con una tirá de ocho minutos con el popurrí de ‘Las momias de güete’. Espero que los responsables de las hermandades no caigan en estos errores por mucho que quieran congraciarse con el alcalde comparsista, al que, de forma increíble, tienen un gran respeto y estima solo por que les instala palcos en San Juan de Dios.

Y tanto que existo

Doña Cuaresma | 4 de febrero de 2020 a las 6:30

PUES dice el señor Pettenghi que Doña Cuaresma existe. ¿Ahora te enteras? ¿En serio Pepe? Existo, he existido y existiré, al menos hasta que consiga devolver a Momo y sus acólitos al lugar de donde nunca debió salir, el mismísimo infierno, que bien pudiera parecerse a una preselección del Falla.

Que existo dice Pettenghi, que ojito, que cuidadín, y se queda tan tranquilo. Que estoy tan pancha en estas páginas. ¿Tan pancha?, si apenas me dejan un desahogo. Lo que yo quisiera es una doble página de esas que los redactores de esta casa le hacen a los carnavaleros mequetrefes. Ahí sí que me iba a quedar a gusto. Pero dos páginas al día necesitaría yo para explayarme bien y quedarme pancha.
Porque lo que a mí me gustaría sería que en esta época en que ya se vislumbra la Cuaresma fuéramos capaces de iniciar el recogimiento como es debido, de no cantar tonterías sino cantar las alabanzas del Señor.
El Carnaval en general y el de Cádiz en particular está lleno de menesterosos y pseudo intelectuales de izquierda, capaces hasta de hacer una chirigota diciendo que van de Dios. ¿De verdad se creen que el Creador se vestiría como El Gran Lebowsky para rebajarse a cantarle a Cádiz? Al purgatorio como mínimo.

Así que Pettenghi, desde aquí te lo digo. Existo y existiré. Y por supuesto que me ofenderé con vuestras letrillas soeces y sin sentido de poetas catetos. Menos mal que ya falta menos para que se apague esta hoguera de las vanidades.

Bichos

Doña Cuaresma | 3 de febrero de 2020 a las 6:30

EL Falla se ha llenado de bichos. Los hay de todos los colores y tamaños. Ratas, ratones, mariposas, saltamontes, abejas… Es como si este año los autores, cuya originalidad cada vez brilla más por su ausencia, se hubieran puesto de acuerdo para llenar el teatro de animalitos. Fíjense si hay animales que incluso uno de ellos ha grabado su nombre en una butaca. Jose, ha puesto la criaturita. Otro animal sin disfraz, capaz de sacar un punzón, una llave o un cuerno para herir de por vida el mobiliario del coqueto patio de butacas. Lo que yo digo, muchos bichos, demasiados en la fiesta del sobrevalorado Momo.

¿Se imaginan ustedes a algún cofrade destrozando una butaca del teatro durante el pregón de la Semana Santa? Imposible. Esa es la diferencia. La cultura y el saber estar, la educación. Que sí, que hay carnavaleros educados, pero hay cada prenda por ahí que da que pensar.
Yo por eso espero que la concejala Profidén, tan implicada ella, instale unas cámaras de vigilancia en el Falla para poder poner cara a los villanos que no saben comportarse. Así, con una suspensión de volver a entrar en el Falla en 50 años, igual a Jose y otros animales se les quitan las ganas de hacer el vaina.

No, si al final va a tener razón Josefina Junquera, cuando siendo concejala de Cultura intentó sin éxito en los 90 que el Carnaval no volviera a pisar las tablas del Falla. A una nave de la Zona Franca los mandaba yo. No dicen que el Carnaval es la principal industria de Cádiz, pues a suelo industrial.

Suelo sagrado

Doña Cuaresma | 2 de febrero de 2020 a las 14:56

La turba carnavalesca sigue mancillando lugares sagrados con la connivencia de este Ayuntamiento. Voy a sorpresa (desagradable) por día. Me llamaba ayer asustada una buena amiga que vive en la plaza de San Juan de Dios y en directo, observando entre visillos, me contaba lo que estaba presenciando. Cientos de personas, esperando comprar las entradas de la final del COAC (qué siglas más feas, hasta para eso son horteras) estaban pisando… qué digo pisando, pisoteando suelo sagrado para las personas de orden como yo, para quienes aún conservan la fe y la moralidad intachables. Ocupaban parte de la plaza, ese sitio por el que pasa la solemne procesión del Corpus Christi y su soberbia custodia de plata, orgullo de la ciudad, bajo ese toldo suspendido en los palo-corpus. Oh, los vellos de punta, la carne erizada. Por donde transcurren también los cortejos procesionales de la Semana Santa de Cádiz. Allí donde suenan marchas procesionales se cantaban ayer cuplés de pelos. Al lado de donde pasan los clérigos con sus elegantes ropajes en Corpus el desfile era de moda anganga de gorra y chándal. Mi amiga, después de rezar por las almas de esa chusma que, por más que digan los poetuchos del Carnaval, de selecta tiene poco, me volvió a llamar para explicarme la estampa que estaba contemplando cuando acabó la cola. La chusma no dejó allí una alfombra de romero, tomillo y dibujos de sal coloreada, si no paquetes vacíos de Ducados y Fortuna, colillas, cáscaras de pipas y pañuelos de papel con miasmas. Un asco.