Almorranas y Carnaval

Doña Cuaresma | 16 de febrero de 2018 a las 8:58

Perdonen esta manera tan brusca de encabezar el artículo de hoy, pero una amiga mía me acaba de decir que el Carnaval de Cádiz es como las almorranas, que se sufren en silencio.
Dice esta buena señora que el Carnaval de Cádiz lo padecemos y sufrimos todos los gaditanos. Pero lo hacemos en silencio, sin quejarnos, sin manifestarlo públicamente.
Lleva toda la razón esta amiga mía. Nadie se atreve a decir que este Carnaval que tenemos, dedicado casi en exclusiva a los artistas del Falla, le parece una mamarrachada. Todos tienen miedo de ser tachados de malage o, lo que es mucho peor, de poco gaditano.
Sin embargo, pregunte usted a las personas de su confianza si les gusta este Carnaval. Verá que todos contestan que no. Todo lo más le dirán que el Carnaval de antes era mucho mejor, pero que el actual, con los grititos y cursiladas del Concurso y la botellona en la calle, es insoportable.
Cuando salimos de Cádiz, es terrible. Siempre hay un fulano, como el empresario de Córdoba, que afirma que en Cádiz son muy graciosos pero que nadie trabaja. Que nada más que pensamos en los Carnavales. Y usted lamenta que nadie te pregunte por Construcciones Aeronáuticas, por el muelle, por el Astillero o por los cuadros de Zurbarán.
Lo dicho. El Carnaval de Cádiz hay que sufrirlo en silencio, como las almorranas. Yo diría que peor, porque no tenemos pomada que nos alivie un poquito.

Con papel de fumar

Doña Cuaresma | 15 de febrero de 2018 a las 8:50

EL Carnaval está herido de muerte. Lo que fue fiesta de la poca vergüenza y el descaro hoy en día va camino de desaparecer bajo el imperativo de lo políticamente correcto, con tanto miramiento.
Ya los autores se han dado cuenta de que les pueden meter un puro gordo cuando han querido que la hija de Jesulín de Ubrique y Belén Esteban les sirva de cachondeo. Un simple burofax con el requerimiento de un abogado ha desatado más pánico que el Juez de Puigdemont.
Ejemplo: el burro que subieron al escenario del Falla en la final del concurso. Saltó como una fiera la concejala de Fiestas con que eso era maltrato animal.

Como si no se subieran burros en el Falla todos los días, lo que pasa es que esos son de dos patas y el maltrato animal lo padecen los mamíferos que presencian desde las butacas.
Respeto en las letras, maltrato animal… La que se puede liar como a alguien se le ocurra sacar un coro tirado por mulas, como antaño ¿Y los decibelios de la carpa? Molestan al vecindario y lesionan su derecho al descanso.
No hay un Carnaval políticamente correcto, sin maltrato, sin cachondearse de la suegra, el jorobeta, el cojo o los niños tontos, y mucho menos sin machistas chupapieras ni actos sexuales contra la pared de la casa puerta. Están en las letras y en su ADN. Los carnavaleros van a tener que usar el papel de fumar para otra cosa.
Si queréis una fiesta políticamente correcta vais a tener que ir comprando el toldo para la caseta de feria.

Carnaval cachista

Doña Cuaresma | 14 de febrero de 2018 a las 9:22

Intelectuales y culturetas andan como locos por encontrar un Carnaval no machista. Me han dicho, yo no piso las calles de Cádiz en estos días, que hay hasta un equipo de voluntarias y voluntarios con un brazalete indicando las actitudes o disfraces machistas. ¡Qué barbaridad! Ni siquiera la Policía Municipal del alcalde don Ramón de Carranza llegó a tanto.
Lo más curioso, por no decir triste, son los criterios de estos nuevos censores. Si una mujer de derechas enseña el canalillo estamos ante una provocación machista. Si es una acólita de Pablo Iglesias la que enseña el muslo, estamos entonces ante un puro ejercicio de la libertad. Trento, al lado de estos nuevos dogmáticos, se queda chico.
Miren ustedes. Carnaval y machismo es lo mismo. En el caso del Carnaval de Cádiz es …más machismo todavía.
Podría recordarles a nuestros poetas finos hablando de la mujer, ‘mi rosita temprana’, que lo espera ‘sola en su alcoba’ o los menos finos hablando de los ‘chapús en una montera’ o cuando cogieron a su prima Carmeluchi en el butacón.
Carnaval viene de carne. Y no precisamente de carne de erizo, de mojarrita o de lisa caletera. Tampoco viene de carne de retinto, ni de carne del puchero. La carne del Carnaval son las cachas. Las cachas de las majorettes, las cachas de las brasileñas bailando samba y, supongo, también las cachas de algún que otro Tarzán.
Y al que no le guste, que se haga de la Borriquita.

Momento crucial

Doña Cuaresma | 13 de febrero de 2018 a las 8:10

QUERIDOS míos, estamos en una encrucijada política para el futuro de la ciudad. Todo se dirime en el Carnaval.
Quedan 16 meses para las elecciones municipales y hay otros carnavales por medio, los del 2019. Ya se sabe que el Kichi no ganó las elecciones, las ganó otra, pero el tal Fran González fue quien colocó de alcalde al Kichi. Por cierto, a esos no les va a votar nadie en castigo. Sus votos moderados por haberles traído al Kichi, y los izquierdosos tampoco porque se pasaron a Podemos.
El Kichi ya le ve las orejas al lobo y como en Cádiz no ha hecho ni montar un mueble de Ikea, ha ido corriendo a Sevilla a pedir ayuda a Susana.
-Susana, guapa. Dame algo que se me van los cuatro años en blanco y ya lo de meterme con Teófila huele a rancio.
Está engreído con que Sevilla le va a pagar el Museo del carnaval. Y ahí entra el próximo Carnaval. En el 2019, igual que en el 2018 y en el 2017, ninguna agrupación se va a meter con el alcalde, porque los del Carnaval se han quedado bloqueados en Teófila y Rajoy, como las pregoneras, que eran tan de Kichi que hasta le han pedido a Pepe Blas que firme lo del agua.
Con lo del Museo no es que las coplas del 2019 no se metan con él, como siempre, es que lo van a poner por las nubes y ya tiene la campaña de reelección hecha. Cómo será, que el muchacho enseña un caserón vacío como si fuera el Museo a todo el que le siga el rollo.
Kichi. Lo que queremos es que tú y el Carnaval seáis de una vez piezas de museo.

Kichi el Grande

Doña Cuaresma | 12 de febrero de 2018 a las 8:37

Hay que reconocerlo. No hay más remedio. Cuando nuestro alcalde se pone estupendo, no hay quién lo supere. Un fenómeno.
El otro día, con motivo de la gran final del Concurso de Agrupaciones, se vino arriba. No sé si fue debido al disfraz de María Romay o al de Dorado, pero el hecho es que nuestro Kichi cayó en los topicazos de siempre.
Dijo el alcalde, sin cortarse un pelo, que el Carnaval de Cádiz es la fiesta de la Libertad y de la democracia . Ya lanzado añadió nuestra primera autoridad que el humor debe ser ascendente y transversal. ¡Qué bárbaro! Ahí queda eso. Para los anales de la ciudad.
De los topicazos también debió contagiarse el actor Imanol Arias, que para agradecer la invitación a la gran final dijo que el talento y el ingenio que hay en Cádiz es único. Y por si fuera poco añadió que saber de Carnaval y ser de Cádiz es un privilegio que poca gente tiene. Y lo dijo sin cortarse, como buen actor.
A mí, ¿qué quieren ustedes que les diga? Todos estos piropos me parecen la otra cara de la moneda que utilizó recientemente el empresario de Córdoba cuando nos llamó flojos. Topicazos.
En Cádiz hay vagos e ingeniosos como los hay en Sevilla, Toledo o San Sadurní de Noya. Pero un alcalde debería procurar no caer en esos tópicos propios de épocas pasadas.
Kichi mío. Kichi de mis carnes. Déjate de tópicos. Deja el Carnaval y los disfraces y trae trabajo para el Dique.

Los ediles hacen tipo

Doña Cuaresma | 11 de febrero de 2018 a las 11:50

El Kichi y sus concejales van al Falla, a la Final, disfrazados. Y a la hora de escoger disfraz se les ve que no tienen doblez. Son transparentes.

Miren por ejemplo a la edila de Fiestas, vestida de la diosa Gades que cinceló Vasallo y que preside la punta de San Felipe oteando el horizonte. Incluso hacía tipo con la mano de visera.

Ya dijo el Kichi que el Ayuntamiento iba a tener las paredes de cristal, que se iba a ver todo. Y la edila lo sigue al pie de la letra mostrando con su disfraz las dos grandes cualidades que requiere una política para servir a la ciudadanía. Perdón, a la gente y a la genta.

Esas cualidades son una marcada personalidad y la transparencia, dos virtudes o dos potencias básicas para el desempeño público. Como dijo Gil Robles, que era de los míos: estos son mis poderes. Ahora una cosas es la transparencia y otra que se vea -como diría en términos carnavalescos un guachisnai a un guiri- hasta el polígono de las Aletas.

El Adri iba de bombero en homenaje a la de veces que el alcalde ha apagado los fuegos que él ha provocado. Y hablando de fuego lo mejor es lo del alcalde, que se ha superado a sí mismo. Ha evocado los tiempos de Roma con su toga púrpura, el manteo, la corona de laurel y la lira.

Iba de emperador y el emperador que tañia la lira era Nerón, que cantaba con ese instrumento mientras veía arder Roma en el pavoroso incendio que el mismo había provocado. Y así es porque el Kichi se dedica a cantar carnaval .
Y a Cádiz lo deja quemado.

De interés turístico

Doña Cuaresma | 9 de febrero de 2018 a las 9:24

VENGA este fin de semana a visitarnos y disfrute de los Carnavales de Cádiz, una experiencia inolvidable que seguro que no olvidará y que recomendará a sus amistades al enseñarles las fotos.

No venga en crucero ni en avión. El medio más confortable es un autocar lleno de catetos o un tren rebosante de vándalos disfrazados de mamarracho. Disfrutará del viaje oyendo los berridos de los canis del tren o los achaques de los jubilados del autocar.

No necesita alojamiento. En Cádiz no se duerme, no se gastará un duro en eso. Lo que ahorre, guárdelo para la feria de su pueblo o la romería.

Disfrute de la gastronomía local. En la mayoría de los casos es gratis. A las malas se gastará 5 euros en erizos u ostiones o una botella de moscatel remontado, pero compensa porque adelgaza. Lo comprobará tras irse de vareta y pasar, ya en su pueblo, diez días con dieta blanda y vistas al inodoro.

No se preocupe por los baños. El Ayuntamiento los pone gratis. Si hay cola, no pierda el tiempo. Mee en la calle. El Carnaval es libertad. Orine a placer en la calle y firme con el chorrito. Si le da vergüenza no se corte, mee en una casa puerta. A los gaditanos les encanta. Pasee el domingo por la mañana por la Viña silbando esa canción de Cai y la brisa marinera y descubrirá el aroma amoniacal de la ciudad.

Y si le gusta el turismo de aventura, tenemos excelentes peleas tumultuarias a botellazos. Hay de todo, hasta puede bañarse en nuestras aguas.

Aguas menores.

¡Viva el menudo!

Doña Cuaresma | 8 de febrero de 2018 a las 9:47

La lectura de Diario del Carnaval me suministra valiosa información y me evita el tener que estar pendiente de la gente carnavalera.

Los ideólogos del Carnaval han suprimido los descansos en el Concurso de agrupaciones que se celebra en el Falla. No para hacer más cortas las sesiones, no, sino para evitar que el público abandone sus localidades y las agrupaciones se vean solitas en el escenario.

No me digan que el asunto no tiene gracia. Resulta que nos habían vendido la burra de que el Concurso creaba enorme expectación en toda Andalucía. Que había colas increíbles para adquirir una entradita. Que Canal Sur y Onda Cádiz se disputaban su retransmisión. Y al final resulta que hay que tomar medidas para que el patio de butacas no quede desierto.
Muero de risa. Por lo visto, el aficionado sale del Falla para tomar una cerveza y una tapita y ya no se le ocurre volver a su localidad para escuchar un pasodoble.

No me extraña. Siempre he dicho que el Carnaval no interesa a nadie y que los aficionados a esta fiesta ordinaria son tres gatos que hacen mucho ruido. En Cádiz, por ejemplo, sobran sitios para colocar la carpa, pero los carnavaleros insisten en ponerla en Canalejas para que todos sepan que estamos en Carnaval.

Pero vuelvo al tema de los descansos. ¡Me ha llegado al alma! Eso de que el público prefiera el menudo del Duca a una comparsa, me ha llegado al alma. ¡Abajo el Carnaval! ¡Viva el menudo!

Una fiesta muy rural

Doña Cuaresma | 7 de febrero de 2018 a las 8:07

MI querida María Romay, te felicito por la excelente idea de que la final del Falla no tenga descansos.
No se me ocurren más que ventajas de tan sabia decisión. Es la mejor manera de vacunarte contra las agrupaciones: ver una final entera seguida, sin intermedios.
Lo malo es que eso no va a acabar con la afición en Cádiz, sencillamente porque en Cádiz la afición no va a la final: se queda fuera. Entran solo los friquis forasteros, que tienen tiempo para conseguir las entradas por internet. Internet es de todas partes, por eso hay ese público de los pueblos y tan cateto, que nada tiene que ver con la gente de Cádiz.
En Cádiz la afición local ve la final por la tele porque no puede entrar. Antes por lo menos conocían a alguien y se colaban, pero ahora nada más que hay gente de Torrecera y de Los Palacios en el Falla.
Y por la tele hay que aguantar a los comentaristas de televisión haciéndose los graciosos. Como ese de Ubrique, que tiene la faz especialmente diseñada para lucir una boina, con esa cara de pastor del belén viviente de Cortes de la Frontera.
Y que me dicen del otro, del Canal Sur con el smoking. Es una copia de Ramontxu pero en vez de capa española lleva el cascarón de cañeílla.
Agrupaciones venidas de los pueblos en Los Amarillos, presentadores de pueblo, retransmisiones para los pueblos andaluces, público de pueblo en la final …

¡Qué poco de Cádiz es el Carnaval de Cádiz! Es más de Pueblo que el PER.

Batalla de coplas

Doña Cuaresma | 6 de febrero de 2018 a las 8:37

Cursis y culturetas han puesto de moda la expresión batalla de coplas para referirse a una concentración de agrupaciones carnavalescas. Se elige un sitio y allí acuden los comparsistas para ofrecer sus selectos repertorios.
Este año, dice la programación oficial, habrá batallas de coplas en el casco antiguo y en el Paseo Marítimo. El alcalde Kichi, como un Napoleón de Carnaval, indica los lugares para dar la batalla y allí se dirigen nuestros bravos comparsistas. Sin rechistar, como mansos corderitos. Mucho hablar de libertad y de desobediencia al Poder y luego acuden donde les indica la primera autoridad. Cosas de las subvenciones, pienso yo.
Pero más que batalla de coplas, Cádiz sufre un bombardeo. Llevamos un siglo escuchando coplas en el Concurso Falla y todavía no es suficiente. En un certamen normal basta una actuación, una canción, para que el Jurado decida los premios. Aquí, en esta sufrida ciudad, los grupos necesitan pasar cinco o seis veces por el escenario. Y cada una de ella con presentación, cuplés, pasodobles y popurrís. Esto no es una batalla de coplas, es un la guerra nuclear.
Los vecinos, mientras tanto, a sufrir esta batalla. Los que viven en el Paseo Marítimo, que se creían a salvo de la carpa del muelle o del escenario de la plaza de San Antonio, les ha caído la bomba de las coplas. Y el bombardeo coplero promete ser intenso.
Hagan lo que yo. Busquen un refugio en la Sierra y dejen Cádiz para Kichi y sus fieros comparsistas.