Esto si que no

Doña Cuaresma | 3 de febrero de 2019 a las 12:02

Yo estoy dispuesta a aguantar este Carnaval. Al fin y al cabo es lo que hacemos cada año todos los gaditanos.
Estoy dispuesta a que estos mamarrachos tengan secuestrada la ciudad durante un mes y medio.
Soporto que los medios de comunicación solamente hablen de Carnaval. Que encienda la radio y la televisión y me encuentre a grupos de muchachos y muchachas haciendo el lila, dando grititos , cantando a la Caleta y diciendo ordinarieces.
Puedo aguantar y aguanto que hasta en las casas de hermandad los que limpian la plata y los que cosen las túnicas escuchen por lo bajini las dichosas comparsas.
Lo que ya no tolero es que me esté dejando sin lugar donde huir el fin de semana de Carnaval. Me explico. Ya no hay hoteles o apartamentos disponibles en la provincia. Ni uno. Todo Cádiz quiere huir ese fin de semana de las dichosas fiestas.
Lo había notado en los últimos años. Una paseaba por Grazalema y aquello parecía la recogida del Nazareno del Amor. Media ciudad de Cádiz allí metida.

Una entraba en una venta de pueblo y veía a la misma gente que en la calle Zorrilla esquina a la plaza de Mina.
¡Dichoso Carnaval! Luego vendrán los entendidos a decirnos que el futuro de Cádiz está en el Carnaval. Que nuestra fiesta puede ser una gran fuente de ingresos para todos los gaditanos.
Estoy totalmente de acuerdo; el Carnaval es una gran fuente de ingresos. Para los pueblos de la Sierra.

Perritos sin amo

Doña Cuaresma | 2 de febrero de 2019 a las 12:00

LA política siempre ha sido la peor enemiga de cualquier cosa, y entre ellas el Carnaval. No hay nada como un buen político para hundir algo, porque los políticos son el Rey Midas de los vertederos, todo lo que tocan lo convierten en basura.
Vean si no los que han tenido que dejar el pesebre de la Junta, perritos sin amo buscando como locos por ahí donde hincar el diente. Me he enterado de que una de las chirigotas ilegales que va a salir este año se llama “Los de la cara partía”. No van de boxeadores ni nada de eso. Van de enchufados a los que se les ha acabado el chollo de la Junta.
Las ilegales también tienen un problema. Todas sus letras y músicas las escribían unos pocos de enchufados en los ordenadores del trabajo de la delegación o del instituto y que ahora tienen que portarse bien, porque vienen los de la derecha vigilando. Así que muchas ilegales que tenían brillantes autores van a tener que repetir las letras del año pasado.
Que con eso de la Junta y tanto cesante me parece a mi que la Susana va a durar menos en el partido de los cuarenta años de colocación, que la chaqueta de Eutimio de las bodas en el ropero del Kichi, que se le ha quedado chica al hombre porque está cogiendo unos rollizos michelines.
Y un soplo, este año el Kichi va a invitar a la final del concurso a su colega del mismo partido la alcaldesa de Barcelona, esa muchacha que tiene nombre de entrar en el Falla de pescuezo.
Ada Colau.

Querida provincia

Doña Cuaresma | 1 de febrero de 2019 a las 9:58

Resulta intolerable la falta de respeto que la organización del Concurso de agrupaciones ha tenido con nuestra querida provincia.
Es indignante que la apertura de las taquillas se haya efectuado con nocturnidad y alevosía. Una burda maniobra. Anunciar esa apertura con apenas dos horas de antelación ha provocado que sean los residentes en la capital los únicos que han podido comprar entradas para las sesiones del Falla. Y a la gente de la provincia, que le den por la parte trasera.
Luego diremos que los pueblos de la provincia no quieren a Cádiz. Hablaremos mucho de las playas de Bolonia, del ajito caliente de Trebujena y de las papas con carne de Torre Alháquime. Presumiremos de comer tagarninas en Lomopardo, de la nieve de Grazalema y de las enormes rocas de Setenil de las Bodegas. Pero eso de que quieran venir a ver las sesiones del Falla, nada. Que se queden viendo la televisión.
Yo, desde estas páginas del Diario, pido un respeto a la provincia. ¿Qué sería del Carnaval sin la comparsa del Puerto, con Raza Mora a la cabeza? ¿Y sin el tango ribereño que como una suave ola de la bahía nos llegaba de Puerto Real? El cuarteto de Rota, la comparsa femenina infantil de Trebujena, la chirigota esa tan simpática que venía de San Fernando. Podría seguir hasta el infinito.
La provincia merece un respeto y una reparación. Propongo que la gran final de este año sea en el teatro Villamarta. En Jerez.

¡Viva el Caudillo!

Doña Cuaresma | 31 de enero de 2019 a las 9:35

ESTOY deseandito de votar otra vez a VOX, ¡Qué me gusta! Me relamo pensando lo que va a cambiar el Carnaval con esta gente tan educada y respetable, de orden, gente bien.
Y lo digo como mujer, que a estos señores los ponen verdes con lo del machismo. Seguro que el concejal de Carnaval de Vox pone por encima de todo, como Reina del Carnaval, a la mujer. Como Dios manda.
Mucho mejor una corte de damas de las mejores familias del país, como antes, en una carroza tirando papelillos y serpentinas, que el carrusel de meonas, con las bragas bajadas, en las casapuertas de los callejones Cardoso o entre los coches del Corralón.
Y no digamos nada de los actos gastronómicos: volverán las selectas comilonas del bodegón de las puertas de Tierra, con sus langostinos y sus cócteles de mariscos en vez de lo de hoy que parecen las colas del paro, que son actos gastronómicos digitales porque se come con los dedos. La gente fina en el Torreón de Puerta Tierra sabía comer con urbanidad.
Igualito que ahora, que para mi vecina puretona no hay más acto gastronómico que comerse la píldora del día después en el ambulatorio, el domingo de Piñata.
Urge votar a Vox para que gobiernen y hagan un carnaval moral y decente, cuanto más parecido a las Fiestas Típicas mejor, ejemplo de señorío, elegancia, tipismo y gaditanía. Y con Vox viene lo mejor de todo, que vuelve nuestro querido Caudillo.
¡Viva el Quini!

El Poder da calor

Doña Cuaresma | 30 de enero de 2019 a las 9:34

En Cádiz hace mucho frío. Algunos dicen que es humedad, pero no hagan mucho caso. Hace un frío espantoso, sobre todo en febrero, cuando llegan nuestras fiestas.
Para combatir ese frío tenemos el brasero de picón, la mantita, la catalítica o la calefacción central. Pero lo mejor para el invierno es estar cerquita del poder. Del poder político, por supuesto. Cerquita del poder desaparecen todas las penalidades.
Eso lo han entendido muy bien los autores de Carnaval. Cerca del poder hay subvenciones, premios, actuaciones y tablados. Con un buen contrato el frío es menor.
Por eso, bajo la apariencia de letras transgresoras y revolucionarias, en el Carnaval de Cádiz subyace una descarada alabanza a la autoridad, al poder existente.
Ha ocurrido siempre, desde tiempos inmemoriales. Aquí se ha alabado por igual a Cánovas que a Sagasta, a Largo Caballero que a Primo de Rivera.
Hoy ocurre lo mismo. El alcalde Kichi nos prometió el oro y el moro, el fin de los desahucios y la vuelta de los gaditanos que habían emigrado en busca de trabajo. En cuatro años no ha hecho nada por Cádiz y todavía no ha escuchado una letra en su contra.
La crítica social de nuestros autores se limita a la tumba de uno que se murió hace 44 años. Olvidan que cuando vivía el de la tumba y veían a don León o a don Vicente aquello les parecía la parusía.
-Nota para los carnavaleros: si no saben lo que es la parusía, acudan al diccionario.

Así se habla

Doña Cuaresma | 29 de enero de 2019 a las 9:33

LES pregunto: ¿Nadie les ha dicho nunca que el ambiente del concurso cada vez está más cargado, espeso y sofisticado y que cada vez es menos puro y auténtico?.
¿Cuantas veces hemos dicho en esta columna que los poderosos octavillas tienen un exceso de protagonismo en las coplas? ¿No es más cierto que desde aquí hemos criticado a la comparsa como agrupación a la que le sobra cálculo y medida y le falta espontaneidad y frescura?
¿Cuantas veces hemos lamentado en esta última página, años y años, que el concurso es excesivamente largo hasta el extremo de convertirse en una pesadilla? ¿Y qué me dicen del ambiente del concurso, enrarecido?
¿Y lo de las mafias que siempre controlaron bajo cuerda parcelas importantes del concurso?
Todo esto y mucho más llevo lamentando, criticando y denunciando desde hace muchos años, tantos que ni me acuerdo.
Bueno pues resulta que todo eso del ambiente del concurso, de la impostación y artificialidad de la comparsa, de que el concurso es tan largo que ya parece una pesadilla y de las mafias manejantes no lo digo yo sino que lo dice una vaca sagrada del Carnaval como es Juan Carlos Aragón. Seguro que lo han leído en el número de ayer de este Diario del Carnaval.
Eso sí, yo nunca hubiera dicho como él que el concurso se ha convertido en un auténtico coñazo. Yo soy mas fina.
Bienvenido al club Juan Carlos. Te veo de hermano mayor del Perdón.

Muchas pamplinas

Doña Cuaresma | 28 de enero de 2019 a las 10:19

Dicen que el Carnaval es una fiesta sin reglas, pero el Concurso del Teatro Falla, el COAC que dicen los cursiletas, está lleno de normas y pamplinas. Todo está medido y regulado y cualquier infracción a sus reglas es severamente castigada.
No entiendo cómo la gente del Carnaval ha podido aceptar que se llegue a esta situación tan encorsetada. Es inexplicable que algunos autores, esos que se creen poco menos que Joan Baez o Paco Ibáñez con sus canciones protesta, se hayan sometido como mansos corderitos al sinfín de reglas del Concurso.
Mucho hablar de que el Carnaval es la fiesta de la libertad, donde no hay regla alguna, y luego aceptan ser penalizados por excederse quince segunditos en un cuplé o por no haber entregado la letra al Jurado. Muchas pamplinas es lo que hay.
Este año tenemos otro asunto importante a debate. El orden de actuación de cada modalidad preocupa a los encargados de estudiar el reglamento. Que un cuarteto actúe antes o después que un coro es, por lo visto, trascendental para la calidad del certamen.
Pero lo mejor de todo es el debate sobre la ubicación del Jurado. Para emitir un veredicto no basta con situarse en el tornavoz del teatro. Hay que buscar otro palco para juzgar con precisión los movimientos escénicos. ¡Cuántas pamplinas!
No sé si ya lo he dicho o no en otra ocasión, pero en todo caso lo repito. Yo pondría un Concurso con una sola regla:
Queda suprimido.

Mi amigo de Baeza

Doña Cuaresma | 27 de enero de 2019 a las 10:18

Tengo un amigo que es de Baeza y es un enamorado de la naturaleza como decía la chirigota de Puntales años ha, un amigo de esos que -según el lenguaje cursi de hoy día- disfruta de los recursos naturales que nos depara el medio ambiente.
Hay una cosa que le apasiona especialmente y que todos los años disfruta, peregrinando por parques y parajes naturales. Dice que es un espectáculo y lo disfruta en Doñana y, sobre todo, en la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas que le pilla muy cerquita.
Le gusta esa maravilla que es el periodo de celo del venado. Esas concentraciones de animales en las que los machos truenan sus berridos y se parten los cuernos por las hembras.
Me pregunta que si en La Sierra de los Alcornocales hay excursiones, tours o visitas para poder disfrutar en nuestra tierra de ese animal regio de gran encornadura.
La verdad es que no lo sé. Las únicas concentraciones que conozco en febrero no son de animales sino de carnavaleros, tampoco están en celo ni truenan la ciudad con sus berridos y mucho menos lucen encornaduras a no ser que lo requiera el tipo, y en ese caso la suelen portar con gran distinción, orgullo y sentido del humor. Como diría Nerón: giocandi causa.
Le tengo que decir que por esta zona en esta época del año, lo único que se suena por aquí es la melosidad del pasodoble, el trino del tango, el cascabeleo del cuplé y la carcajada de la parodia.
Para berreas, Cazorla.

Ostión erudito

Doña Cuaresma | 26 de enero de 2019 a las 10:17

Perdonen que no pierda el tiempo saludando, como hacen las comparsas cursis en su primer pasodoble. La verdad es que estoy deseando poner de nuevo en su sitio a esta gente del Carnaval.

Verán ustedes. Por el Diario me entero que ya no queda una triste peña para organizar la Ostionada. ¡Vaya por Dios! Las en otro tiempo poderosas peñas carnavalescas, -templos del tinto, el dominó y el cotilleo- han desaparecido en la actualidad. No queda ninguna para hacerse cargo de esa vulgar botellona llamada Ostionada.

Pero el Ayuntamiento ha salido al quite y ha encargado de su próxima organización al Aula de Cultura. Han leído bien, no se trata de un error, ¡al Aula de Cultura! Como si los ostiones fueran unos eruditos a los que hubiera que cuidar y extraer de ellos sesudos pensamientos.

Yo creía, pobre de mí, que el Aula de Cultura estaba para otras cosas. Para reflexionar, por ejemplo, sobre el lenguaje inclusivo en las letras del Chimenea, o para analizar la influencia del tres por cuatro en la música de Manuel de Falla. Pues no. Está para organizar un espectáculo en el que solamente intervienen coros de puretas jubilados o comparsas de alevines.

Entiendo que al que le guste el Carnaval quiera conservar la Ostionada, la Pestiñada, la Ostionada y hasta la salchichada.

Lo que no puedo entender es que un Carnaval tenga Aula de Cultura. Salvo que se trate de otra peña carnavalesca. Eso sí, muy culta.

Alguna esperanza

Doña Cuaresma | 18 de febrero de 2018 a las 12:17

Por fin termina este Carnaval. Ya era hora. Está demostrado que este modelo de Carnaval no tiene futuro. Un largo y tedioso concurso y una semana de botellón en la calle. Todos los años lo mismo.

Kichi, Camelo, Romay, Martín Vila y los cerebros enviados desde Madrid por los jefes de Podemos demuestran día a día su incompetencia. Iban a acabar con las injusticias, iban a revolucionar el mundo y llevan tres años mirando las musarañas y los musaraños.

Pero tengo alguna esperanza. Por fin compruebo que los gaditanos empiezan a reaccionar contra esta fiesta vulgar y ordinaria. Los vecinos del centro, hartos de agrupaciones ilegales, berridos en la madrugada y meadas en las casapuertas, han comenzado a tirar cubos de agua a los chirigoteros. Eso está bien. Agua y jabón para los piojosos.

Otros vecinos, a los que el Carnaval les impide el descanso, tiran petardos a los comparsistas para alejarlos de sus calles. Petardos de los que explotan, no de los fabricados con hierbas extrañas.

Los que viven cerca del muelle se están organizando para denunciar al Ayuntamiento por el ruido de la carpa y por el incumplimiento de las promesas del alcalde.

Los autores de las agrupaciones ya no se atreven a escribir piropos, ni hablar de muslos y entrepiernas. Tienen miedo a ser condenados a galeras por los nuevos inquisidores de la izquierda. Y al que se meta con la diosa Gades, lo mandan al Juzgado.
Tengo esperanzas. Estos acaban con el Carnaval.