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Hermosilla y su privilegiado Observatorio de Canónigos

El Fiscal | 11 de mayo de 2010 a las 11:42

Ahora que la Administración fomenta los observatorios de los precios, de los astros, de la inmigración, del lince o del arroz con leche en sus diversas variedades, parece que nadie se ha percatado de que esta semana hemos perdido el gran Observatorio de los Canónigos, apócrifo por supuesto, fundado por el empresario y baratillero Francisco Hermosilla. Un observatorio montado sin trincar subvenciones y sin estar a la sombra de ningún poder, tan sólo con el trabajo de sus manitas y las de sus hijos.

El funeral de la inigualable cafetería Avenida Correos se ha celebrado en la intimidad, con el duelo despidiendo en la misma esquina a cada peatón incrédulo y con un paisaje de maderas desmontadas, cajas de azucarillos sobrantes e hilera de furgonetas esperando la carga. El clero local sólo se ha dividido dos veces en la reciente historia de la Iglesia hispalense. El primer cisma se produjo cuando la venta de San Telmo, con aquel sublime voto particular del eminente jurista Francisco Gil Delgado. Y el segundo se produjo a la hora del café y la media tosatada con aceite tras el rezo del coro: unos canónigos eran fieles al Avenida Correos, otros se fueron al Horno del santoral de la esquina de García Vinuesa, e incluso algunos –cómo no– alternaron el uno y el otro en función de la fecha y la conveniencia, que ya se sabe que la especialidad de la jerarquía es poner el intermitente a la izquierda… y girar a la derecha. 30 años dan para mucho. Hermosilla ha conocido a los canónigos de antaño, los de oposición, que sabían latín de verdad, y a los de ahora, digitales como los asesores políticos y que, en algunos casos, a duras penas saben recitar los latines posteriores al Salve Regina.

El canónigo que no era conocido por Hermosilla ni era canónigo ni ná. Mucho patrimonio inmaterial se pierde con el cierre de este café decano de la Avenida que ha vivido los años de las camisas cubanas del primer tramo del Corpus, que sirvió 500 litros de chocolate una Madrugada y desde el que cada 5 de enero salía un rosco de reyes con tarjetón de la casa al Palacio Arzobispal. Pronto habrá fumata blanca de nuevas empresas.


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