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El circo de Melchor

El Fiscal | 5 de enero de 2011 a las 13:19

El presidente del Ateneo (derecha) celebra la designación a la desesperada de Emilio Santiago (centro) como rey Melchor. / Antonio Pizarro

El presidente del Ateneo (derecha) celebra la designación a la desesperada de Emilio Santiago (centro) como rey Melchor. / Antonio Pizarro

Bebieron, comieron, sonrieron y se fotografiaron con el cuerpo caliente de un profesional destronado de la carroza de Melchor a golpe de denuncias archivadas, sepias ya en los archivos judiciales pero en todo su color en los arcanos del odio que no caduca. Es lo que más llama la atención del vodevil del Ateneo, que viene a cuenta en esta Puerta de los Palos porque ha terminado con el arzobispo Asenjo sobre el escenario de forma circunstancial y con el concurso decisivo de un hermano mayor que se presta a todo.

Al segundo Melchor caído no le ha guardado el Ateneo ni el luto que aconseja un hecho tan desagradable como haber condenado doce años después a quien ni siquiera fue llamado a declarar por la magistrada. Está limpio, pero el Ateneo lo ha ensuciado. Lo ha tirado. Y ha puesto a un hermano mayor en su lugar en una búsqueda a la desesperada entre canapés, bandejas de chacinas y la tradicional copa de vino español en los salones del Labradores. No ha habido tacto ni mesura. Nadie se ha preocupado en hacer las cosas de otra manera, con otro estilo. El muerto al hoyo y el vivo…¡a la carroza de Melchor! Da igual la angustia, la humillación y la estigmatización a la que se ha sometido a un inocente.

Para el anecdotario queda la torpeza manifiesta de un presidente al que el cargo le viene grandísimo y que andaba proclamando reyes magos sin haber hablado con los interesados. Bochornoso. Tras la cena de homenaje a los reyes debería leer su carta de dimisión por el circo organizado. Ya ofreció un buen ejemplo de su altura de miras cuando al tomar posesión del cargo citó entre sus principales objetivos la potenciación de las relaciones con la hermandad vecina de los Panaderos. ¡Pista que va el artista y no hay controladores!

De la Generación del 27 ni hablamos. ¿Ustedes se imaginan a un presidente del Consejo de Cofradías que cambia dos veces de pregonero a la mitad de cuaresma, que después anuncia dos nombres, que los afectados lo niegan todo y que tiene que recurrir a uno que trabaja en la finca de al lado, en Las Lapas vamos, para que diga el Pregón? Pues menos mal que Emilio Santiago, hombre termomix para todo, andaba esa noche de vino y rosas por allí, porque el presidente del Ateneo era capaz de entrar en El Rápido Americano, también en la calle Orfila, y subir a la carroza al primero que pillara poniéndose las tapas nuevas en los zapatos.

Este Ateneo ha conseguido algo impensable en Sevilla: que nadie quiera salir de rey mago. ¿Cómo lo habéis hecho, hijos míos, si hasta hace unos meses pegabas una voz y salían reyes de debajo de las setas de la Encarnación? Pues como dijo aquel: degenerando. Fueron capaces de brindar y retratarse para mayor desprestigio de una institución y escarnio de un inocente. El Ateneo que repartía caramelos e ilusión, ahora imparte justicia y dicta sentencias. Los imputados son ya culpables. Y las víctimas de denuncias archivadas son condenados a remar en las galeras del desprestigio. Menos mal que siempre hay un hermano mayor para llevar los pasos a Madrid y subirse a una carroza por detrás.

  • nogales

    ¡Ay, si Sales y Ferré y su concepto del Ateneo levantara la cabeza! En esta Sevilla de nuestros pecados, con el tiempo, hasta la institución más laica termina convirtiéndose en uns hermandad de gloria.

  • javier

    cuanta razon llevas……sobre todo en lo del ateneo,del destituido “no coment”pero en el ateneo…..hace falta un cambio ya,bueno,ya vamos tarde

  • Lorenzo

    Bravo Fiscal, bravo. Si en el mundo de las cofradias y en el de la sociedad civil de Sevilla hubiese más gente vañiente como tú, habria menos cobardes mandando.


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