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Sólo faltan las palomitas

El Fiscal | 23 de septiembre de 2013 a las 17:35

cine
Decía José Luis Murga, catedrático de Derecho Romano que llegó a dar el pregón de la centuria, que la historia no es que se repita, la historia es la misma. Siempre la misma. Yrecordaba la figura de don José Luis al leer esta semana las exigencias del Consejo de Hermandades, que quiere que Zoido exima a las cofradías de pagar las tasas de la ocupación de la vía pública por las sillas y palcos de la carrera oficial. Don Bourrellier ha salido gallito y apunta a la tasa cero por rodajes de películas y anuncios publicitarios. ¿Por qué no aplicar a las cofradías el gratis total de los rodajes si ellas generan ingresos para la ciudad al igual que las empresas que vienen a rodar aquí sus largometrajes? Los ejemplos los carga el diablo. El Consejo pone a la Semana Santa a la altura de los rodajes de las películas como ya hizo no hace muchos años para zafarse de pagar el IVA de la carrera oficial. El Consejo, antes de conseguir la exención total de este tributo, suplicó el IVA rebajado del 7%, para lo cual pasó borreguilmente por el aro de considerar la carrera oficial como una manifestación cultural en función de un precepto referido a otros espectáculos muy distintos, caso de los festejos taurinos o las atracciones de feria (art.91, apartado 1º, nº 2, epígrafe 7º de la Ley del IVA). Y para obtener posteriormente la declaración de exención del pago del IVA tuvo que pasar por otro aro: reconocer el carácter social (nunca eclesiástico) de la institución cofradiera y, por lo tanto, se le aplicó el artículo que declara exento del tributo a aquellas entidades privadas de carácter social que organizan determinadas actividades. Por este motivo, se utilizó el artículo 20, apartado uno, nº 14 de la Ley del IVA, que trata actividades como las representaciones teatrales, musicales, coreográficas, audiovisuales, exposiciones y manifestaciones similares. Ahora Bourrellier dice que la Semana Santa es como el rodaje de una película a efectos de ocupación de la vía pública. Yque si tiene que pagar las tasas sería como poner la Semana Santa al nivel de los veladores, que Don Zoido no puede controlar por más que saca nuevas ordenanzas. Pues mire usted, don Bourrellier, lo de los pasos hace tiempo que está realmente como los veladores: hay demasiados, muy mal colocados en los días de salida y muchos de ellos afean la fiesta al igual que las mesas y sillas estropean la estética de un entorno monumental. Así que por ahí no cuela la cosa. Y en cuanto al argumento del cine para irse de válvula con las tasas, podría colar si se tuviera en cuenta que hay pasos que, efectivamente, parecen sacados de un rodaje; imágenes idóneas para un museo de cera y túnicas propias de Halloween, dicho todo lo cual con permiso de la corriente buenista-zapateril que considera preciossssas todas las cofradías. Pues no.
–Fiscal, detente por favor, que así no te van a dar el pregón nunca.
–Que se lo den al de los jamones. Además, este año toca una señora, que ya lo lo ha dicho don Juan José.
En definitiva, si ya claudicamos ante la poderosa Hacienda, que es la expresión del Estado, y defendimos que la Semana Santa es un espectáculo cultural y que el Consejo es una entidad social, no debe haber problemas en que el alcalde admita que la Semana Santa equivale a todos los efectos al rodaje de una película que dura siete días (¿siete?) y donde a veces se ven hasta extraterrestres, naves espaciales y pistoleros… ¿Recuerdan los pistoleros del western de San Gregorio en la elección del pregonero? Ymarcianos o seres un tanto extraños, haberlos haylos. Porque hay cofrades obsesionados por un carguillo que al pasar por la calle San Gregorio dicen ante la sede del Consejo: “Mi casaaaaa. Te-lé-fo-no”. La historia no se repite. Qué gran verdad enseñaba Murga la mar de bien en aquellas caracolas de Derecho de los años noventa que, por cierto, también frecuentaba por aquellas calendas una alumna llamada Susana Díaz. Esto es de película. Pero de película de verdad en sesión continua a cargo de Bourrellier Productions. Sólo falta que el tesorero cante aquello de “¡Movieeeeeeeerecord!” Aquí lo importante es no pagar, cueste lo que cueste. Saca las palomitas, Andrés (Martín).

  • Jesus

    como no, patetico!!! En Sevilla menos la iglesia, militares y politicos aqui pagamos todos

  • Baeticus

    A medias solo con lo escrito. La cuestión de fondo es si se debe pagar el IVA o no. Si se paga el IVA, o se repercute en las sillas o se recibe menos dinero. Y si se decide pedir la exención, habrá que acogerse a los epígrafes que hay en el reglamento del impuesto, no cabe otra. Y por otra parte en la Carrera Oficial, el paso de las cofradías tiene bastante de espectáculo, lo cual no es ni bueno ni malo, sino la constatación de una realidad. De eso a comparar la Semana Santa con el rodaje de una película o con los veladores, hay un mundo. Eso por no hablar del hecho de que la explotación de la carrera oficial no deja de ser la cesión de explotación de un espacio público, que de alguna manera debe repercutir en las arcas municipales (el IVA es otra cosa). Ya digo, de acuerdo a medias.

  • Catalino

    Los cofrades también queremos muchas veces (o casi siempre) el ancho del embudo para nosotros. Como todo “evento” o “espectáculo” que genera unos ingresos, también tendrá que tributar de alguna forma. Ya sé que las hermandades realizan otro tipo de aportaciones a la sociedad, pero una cosa no quita la otra. Esto lo único que hace es acrecentar la animadversión entre quienes no son cofrades.
    Además, si se repercute los impuestos en el precio de sillas y palcos, no creo que se notara mucho en la demanda. Al fin y al cabo, éstos sólo sirven para el disfrute de unos pocos privilegiados, no del público en general.


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