Señora presidenta

El Fiscal | 3 de marzo de 2014 a las 9:57

Iglesia del Salvador. Patio de los Naranjos.. Allí estará Diego J. Geniz, que ha quedado con el director de la Fundación Jesús de Pasión para hacer un reportaje sobre la labor social que se realiza en estos tiempos de crisis. Nos interesa sacar fotos de l
Dice la muy capillita presidenta de la Junta de Andalucía, la misma que se reúne siete horas con Asenjo en la céntrica vivienda de un antiguo presidente de caja de ahorros, que “la titularidad pública de la Mezquita de Córdoba es compatible con la gestión por la Iglesia”. Yse queda más a gusto que un arbusto. Toma, claro. Desde que Susana (no hace falta el apellido, Susana no hay más que una) es presidenta de la Junta, hay mucho socialista que ahora califica la otrora retrógrada religiosidad popular como un “valor añadido”. ¿Qué es la Semana Santa para un neosocialista andaluz? Un valor añadido. Pues eso. Y afloran los tontos del valor añadido como se multiplican los tontos que contamos veladores por las calles del centro. En el partido dicen que hasta la Rubiales ve ahora en las cofradías un valor añadido. Cosas veredes, Sancho (y Sancha).
Las entidades católicas de toda España aportan una labor social tasada en 30.000 millones de euros, según los datos oficiales de los señores de la Conferencia Episcopal, que tienen un gerente que lleva estupendamente las cuentas, como don Juan José tiene su ecónomo en Sevilla. Ybien que le cuesta el ecónomo.
–¿Cómo se llama el ecónomo?
–Don Alberto.
–Noooo… ¿Que cómo se llama de parné? ¿Que cuánto cobra?
–Cobra a precio de mercado, que es lo que no se nos dijo en el consejo de asuntos económicos.
Al grano. El Estado se ahorra 30.000 millones de euros en unas labores que asume una institución como la Iglesia Católica, que se nutre de la aportación voluntaria de los fieles en la declaración del IRPF, según el acuerdo económico Iglesia-Estado que rubricaron en su día el cardenal Rouco Varela y la vicepresidenta socialista Fernández de la Vega, en aquellos tiempos en que ZP se tomaba la taza de caldito en la Nunciatura, ¿recuerdan? Porque ZP era un diablo con tridente y cuernos, pero bien que compartió mesa y mental muchas veces con los obispos. Hasta don Juan José ha almorzado con ZP, ¿verdad? Que aquí después pasa por rojo siempre el mismo. Rojísimo.
Esperando estamos que Doña Susana también nos regale una perla de esas que sueltan los políticos en los desayunos para la prensa, esos encuentros en los que, por cierto, nadie se come la poca saludable bollería que se ofrece en las mesas. Hay que hacer un estudio sobre la fosilización de los bollitos en los desayunos de las agencias de noticias en los grandes hoteles de Madrid y Sevilla. ¿Alguien ha visto a algún baranda hincarle el diente a esas micronapolitanas de chocolate? Todo lo más, el café bebío. Pues la capillita Díaz ya podría decir que la Junta puede asumir también la gestión de los comedores sociales que las religiosas y las hermandades regentan en la ciudad, desde el de Triana hasta el de Bellavista, pasando por el del Pumarejo, San Juan de Dios o el de San Juan de Acre. Ypuede asumir también la gestión de los economatos económicos, como el que con éxito promueven las hermandades del casco antiguo. Y también podría la Junta asumir los 150.000 euros en metálico que la Hermandad de la Macarena dedica al año a fines sociales (cuenten aparte los kilos y kilos de alimentos que reparte, desde un camión de mantecados hasta cientos de pollos), o echarle un vistazo al anuario del Gran Poder donde con todo lujo de detalles (ejemplo de transparencia sin necesidad de leyes) se ofrecen las cifras de una bolsa de caridad que desde 1953 es estandarte y timbre de gloria de la acción social de las hermandades. “La naturaleza de las atenciones resulta del todo inimaginable, desde sufragar una intervención quirúrgica hasta el pago de unas gafas; de la repatriación de un emigrante a una beca de estudios, de una canastilla de recién nacido a cubrir los gastos de una exequias, o la ayuda a drogodependientes”. Y también podría la Junta alabar que nunca jamás se pregunta en San Lorenzo por el credo religioso de quien pide auxilio. ¿A cuántos musulmanes se ayuda en nombre del Gran Poder? A los que haga falta. No se hacen preguntas, como en la Legión.
Podría la Junta asumir también la gestión de Cáritas Diocesana, que mueve 5 millones de euros a través de una engrasada red parroquial en la capital y en la provincia, con su cuerpo de voluntarios que dedican su tiempo de forma altruista a diagnosticar las verdaderas necesidades y ponerles solución. Podría también la presidenta visitar el Patio de los Naranjos del Salvador, recuerdo de la antigua mezquita, la tarde en que se reparten alimentos y productos de limpieza con cargo a la Fundación Jesús de la Pasión. La sola contemplación de la cola, formada por madres de todas las edades con sus carritos vacíos, estremece el alma más gélida. Es solo una muestra de las 45 millones de horas que dedicaron las parroquias españolas en un año a la atención de las demandas de todo el que llama a sus puertas.
Tenga por seguro, señora presidenta, que la Iglesia no asume esas funciones más que por cumplir con su finalidad, no para recoger ninguna medalla: ni de la Junta ni del Ayuntamiento. Por no hablarle de las Hermanas de la Cruz, ni de la Orden de Malta, ni de los franciscanos, ni de las religiosas del Pozo Santo, ni de las órdenes de clausura, ni del libro blanco de la acción social de las hermandades que tasa en 1,5 millones de euros la acción social de las cofradías, ni de esas hermandades desconocidas, al borde de la extinción y de presupuestos escuálidos, que reparten un alimento tan básico como el pan a las monjas de clausura más necesitadas, a las que compran electrodomésticos para hacer más fácil la vida a quienes ya de por sí se dedican a hacérsela más llevadera a los demás.
Dar pábulo a iniciativas como la gestión pública de la Catedral de Córdoba no sólo es una insostenible majadería, sino supone promover el más rancio, casposo y trasnochado anticlericalismo, que es lo que se esconde debajo del tapete. Aquí nos conocemos todos. Mi querida presidenta: o Dios o el mazo.

  • Manuel

    ¡AMEN!
    Más claro, agua.

  • jose javier

    rancio, casposo, trasnochado anticlericalismo,así es como cataloga usted la aspiración de un estado a confesional y laico, como mandato de nuestra Carta Magna, efectivamente aquí nos conocemos todos excepto a usted señor fiscal, pero queda retratado perfectamente.

  • Tino

    Sr. Fiscal ¡¡¡por Dios¡¡¡, no dé usted ideas.

  • enrique

    La gestión pública de la ¿catedral? ¿mezquita? de Córdoba puede ser una insostenible majadería. ¿También defiende el Sr. Fiscal la gestión desastrosa de ilustres eclesiásticos en una entidad bancaria como Cajasur? ¡Ay, la doble moral!

  • pier

    Y todo ello sin hablar de la apestada y maltratada educación concertada, que tan barata le sale a la Junta…

  • Baeticus

    Vayamos por partes, si no es mucho pedir.
    En primer lugar habría que preguntarse si la titularidad pública de la mezquita de Córdoba (o de cualquier otro monumento de similares o parecidas características) es compatible con que esté dedicado al culto (católico en este caso) o si más bien esta compatibilidad no es sino una quimera y una segura fuente de problemas a varias bandas, con el clero, con los fieles (católicos también en este caso para empezar, con los musulmanes para seguir)) y con los no creyentes o, simplemente, con los defensores de la utilidad y uso público de aquello que es de titularidad pública.
    En segundo lugar habría que preguntarse que para qué se quiere la titularidad pública si el edificio va a seguir estando dedicado al culto.
    En tercer lugar habría que preguntarse si la titularidad pública y el uso para el culto son compatibles con un estado confesional y la muy beneficiosa laicidad (el papa Francisco dixit).
    Y en cuarto lugar habría que decir que la defensa de la titularidad de la mezquita de Córdoba a favor de la Iglesia Católica no pasa precisamente por la enumeración de las actividades benéficas y asistenciales de la Iglesia y de sus asociaciones, porque visitar a los enfermos, dar de comer al hambriento, de beber al sediento, posada al peregrino y vestir al desnudo forma parte de las obligaciones básicas de la Iglesia y de sus asociaciones y el cumplimiento de lo que son los deberes elementales y básicos ni debe ni puede ser usado para justificar otras cuestiones que en principio nada tienen que ver con ello, cual es el caso, cuya justificación tiene otra línea argumental y amén de argumentos y bases legales, que también los hay.
    Dicho lo cual también habría que pedir y exigir que los eclesiásticos, los señores canónigos del cabildo-catedral y el señor obispo de Córdoba en este caso, fueran además de prudentes, coherentes con lo que dicen, hacen y escriben (en los folletos explicativos en este caso). El edificio es catedral, eso lo sabe todo el mundo, pero si es mundialmente famoso no es por su condición de catedral ni por lo edificado ad hoc a partir del siglo XVI, aunque tenga su belleza y su categoría artística (y que a lo mejor hasta ha salvado el conjunto del monumento), sino por la grandiosidad y originalidad indiscutibles de la obra dedicada a su condición de mezquita. Y no hablo de oídas, que la primera vez que visité el monumento de la mano de mi padre, que mi corta edad no daba para más, ya intuí que allí había dos culturas contrapuestas, la de las arcadas dicromáticas que parecían no tener fin y la de los altos muros y la representación simbólica de los Evangelistas a los pies de los púlpitos. Que el actual señor obispo y los señores canónigos del cabildo-catedral de Córdoba olviden y orillen el pasado musulmán y lo reduzcan a la mínima expresión no ayuda a nada y no es sino una muestra más de cortedad de miras, una más de la clerecía española necesitada de una renovación urgente e imperiosa y que no hace sino dar pábulo y argumentos a un anticlericalismo rancio y montaraz que parece querer volver sobre sus pasos y que solo espera la más mínima oportunidad para retornar a transitar por veredas que a nada conducen, salvo a la fractura social.

  • Baeticus

    estado aconfesional, claro

  • El Preste

    ¿Por qué nadie levante la voz cada vez que la propia Iglesia restringe el acceso a los cristianos? ¿Por qué si un cristiano de Tordesillas quiere rezar en la Catedral de Córdoba a las 12,30 de un Lunes no puede hacerlo si no paga? ¿Por qué se habla sólo de las muchas cosas buenas que hace la Iglesia (en realidad la gente más que la Iglesia) y no hablamos de los múltiples tratos que esta tiene. Hablemos de todo, debatamos todos los puntos y no nos quedemos en el sesgo de hablr sólo a lo que afecta a “nuestra trinchera”

  • Mozárabe

    Al final se saldrán con la suya y serán los musulmanes los que usarán la mezquita, hasta entonces es Catedral pues donde está la sede del Obispo es Catedral. Mezquita lo fue, hoy el uso religioso del edificio es Catedral. Pero no me opongo si ello implica asumir otros templos que se están cayendo como la Iglesia Mozárabe (antes mezquita) de Santa Catalina en Sevilla, joya del siglo XII y cerrada porque se va a derrumbar el techo.

  • Rafael

    Baeticus, ¿está usted seguro de la titularidad pública?.Hoy he leído un articulo muy interesante de un jurista dejando sin fundamento jurídico cualquier atisbo de dicha titularidad, si le interesa le dejo un enlace http://www.abc.es/cordoba/20140302/sevp-inmatriculacion-catedral-cordoba-20140302.html.
    Un saludo

  • Baeticus

    No solo no estoy seguro, sino que lo dudo. Yo solo he hecho algunas reflexiones sobre esa hipotética titularidad pública, sobre que la defensa de la titularidad de la Iglesia (del cabildo-catedral para ser más exactos)no debe hacer sen base a según qué argumentos, en concreto en base a la labor asistencial y benéfica, porque esas labores no son sino obligaciones de la Iglesia y de sus asociaciones y, también,un llamamiento a la responsabilidad y a la prudencia de los señores canónigos y del obispo de Córdoba, porque cuando se tiene la propiedad y la administración de un monumento de las características de la Mezquita de Córdoba, por muy catedral que sea, hay que ser muy responsables y muy prudentes.

  • Aljarafe

    La visita a la Catedral de Córdoba es gratis para los cordobeses, igual que la de Sevilla para los sevillanos si lo tramitamos con antelación. El Ayuntamiento de Sevilla gestiona el Alcázar que es igualmente gratis para los sevillanos. el único monumento que gestiona la Junta de Andalucia es la Alambra y CATORCE EUROS vía Banco Santander para todos. VIVAN LOS SOCIALISTOS.


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