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La seguridad jurídica

El Fiscal | 7 de mayo de 2014 a las 21:42

Tiene toda la razón del mundo el Arzobispado cuando alude a la necesidad de obtener la máxima seguridad jurídica como causa principal de la inscripción de los templos en el Registro de la Propiedad. La Iglesia católica tiene derecho a proveerse de las ventajas y garantías que se derivan de la publicidad registral. Y no sólo tiene el derecho, sino que además disfruta del privilegio de poder inmatricular bienes por un procedimiento exprés, con la sola presentación de un certificado elaborado en la Curia, al contrario que el resto de los mortales, para los que la primera inscripción registral de un bien supone un procedimiento mucho más complejo.
Resulta curioso que el Arzobispado aluda a que el proceso de inmatriculación comenzó en 2008, en el tramo final del pontificado del cardenal Amigo. ¿Y qué? Nada malo hay en registrar los bienes. La alusión al gobierno anterior suena a réplica de partido político, evoca el Y tú más y, por supuesto, revela muchísimas cosas.
El problema no es que se inmatriculen bienes, el problema son las chapuzas. Una chapuza de Pepe Gotera y Otilio es acudir al Registro de la Propiedad en pleno agosto para inscribir la Parroquia de la Magdalena saltándose más de 400 años de propiedad de la Quinta Angustia sobre su capilla. Yuna chapuza es orillar los 300 años de propiedad del Gran Poder sobre su capilla en San Lorenzo. La chapuza de la Magdalena dio bastantes dolores de cabeza en el Palacio Arzobispal. Se acabó apostando por una solución de difícil calificación jurídica. En una jerga coloquial sería muy fácil calificar aquello, pero el buen gusto aconseja evitar ciertos adjetivos.
En el caso del Gran Poder, cuesta trabajo, mucho trabajo, creer que nadie de los servicios jurídicos del Arzobispado se preocupara de preguntar por posibles derechos de propiedad a favor de terceros con respecto a algunas capillas. Si no hubo mala fe, al menos hubo una falta de la diligencia debida. Y se ve que la junta de gobierno de entonces no olió la maniobra en ningún momento. Habrá que estar atentos a la solución que se busca para reconocer los derechos de propiedad de esta hermandad. No es imposible, tampoco fácil.
La apelación a la seguridad jurídica no puede jamás suponer la conculcación de derechos. Fíjense qué cuidadoso ha sido el Arzobispado para reconocer al Cabildo la propiedad de la Catedral. Ahí no se ha inscrito el templo a nombre de la Archidiócesis. Ahí no.

  • sincero

    Pues totalmente de acuerdo..
    Aquí parece que por ir en contra de estas tropelías mereces ser tildado poco menos de quemaiglesias y ultraizquierdista.
    No, precisamente la gente de orden lo que quieres es eso: orden. Si la Iglesia es tuya, es tuya. Pero no te apropies de capillas y derechos ajenos por la cara. Y después llames hereje o castrista al que llame a las cosas por su nombre.
    Como digo alguien: somos ovejas, pero no borregos.
    Saludos cordiales.


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