Frío, frío

El Fiscal | 18 de marzo de 2018 a las 5:00

"MADRUGÁ" DEL VIERNES SANTO EN SEVILLA

EL viento es malo para una tarde de toros, chorreón de cántaro de Lebrija sobre la muleta para que el diestro no se vea descubierto ante el burel cuando Eolo hace de las suyas. Muchas veces la cosa no se arregla ni con un manguerazo. Y el frío despuebla las calles en Semana Santa, las deja con los justos y cabales a partir de la hora de la cena, cuando se cargan los autobuses que van a los grandes barrios de la ciudad con gente hartita de bulla, con los pies como dos barcazas, con la cartera con telarañas que cantan saetas y con los ánimos turbados por aguantar tanto a parientes y afectos como a camareros achicharrados. En estos días en los que Sevilla parece Tarifa (sin Javier Arenas de veraneo) nos llegan los primeros partes que apuntan a que habrá temperaturas mínimas de hasta siete grados y máximas por debajo de os veinte. Estoy viendo al 27 camino de Sevilla Este cargado de pasajeros al estilo de los autobuses de la India así que pase San Roque por la Campana. A la primera racha de aire frío, la muy novelera Sevilla deja plantadas a las cofradías y a su bendita madre si es preciso. No digamos al primer chispeo que es recibido como si fuera ácido. Ya está el personal en el sofá de escay en su casa, con el botellín de cerveza de marca blanca y el pinganillo se la radio en la oreja para ejercer de cofrade de salón.

Estoy viendo al teniente Cabrera, ilustre concejal de las fiestas mayores y menores, sonriente con tantísimo frío como se anuncia. Qué alegría más grande, mi dilecto edil. Esa Madrugada para cuatro gatos (miau) entre el año que llevamos hablando de los riesgos y el vuelo bajo del grajo sustituyendo al vuelo alto, de pináculos y gárgolas, de nuestros admirados vencejos. No va a haber gente ni para correr calle Cuna y Alfalfa abajo, con la de zapatillas de deportes, modelo Madrugada, que han sacado las firmas norteamericanas para cubrir tanta demanda. El Cecop se puede quedar sin estrenar las cámaras de alta definición. Ay, qué pena. Yserá mejor que las luces antipánico estén activadas desde el principio. Cuanto menos gente por la calle, mayor es la jindama. Ycomo de cofradías por la noche vamos quedando menos que de mantilla y peineta, verán ustedes como se demuestra quiénes son los que de verdad renuncian a la comodidad de su casa para acompañar a esas imágenes por las calles y contemplar esos cuerpos de nazarenos hartos de estar sometidos a las demoras que imponen los señores del costal. El frío es limpio, el frío limpia las calles, reduce las bullas, ahuyenta a los turistas. Nada como el frío para garantizar la seguridad. Ojo porque el frío también recorta las filas de nazarenos. ¿Saben ustedes la de gente que no se presenta en la hermandad pese a haber retirado la papeleta de sitio? Desde que se cobra la papeleta de sitio aunque no se salga –para eso la estación de penitencia es obligatoria– el personal se garantiza el puesto y se lo piensa hasta última hora. ¿Que hace frío o llueve? Se queda uno en casa y deja los hábitos colgados, nunca mejor dicho. Hasta más de un centenar de nazarenos han faltado en algunas cofradías, sin exageración alguna. Pero esas bajas no se cuentan… Nadie quiere reconocer nunca que le han dado plantón. Si el viento descubre al torero, el frío hace lo mismo con los nazarenos flojos, flojetes, que se quedan en casa a la mínima adversidad. Como diría aquél: eso es así. Más de un día de mal tiempo matutino, con el templo con la mitad del aforo a una hora de la salida por decenas de incomparecencias, se ha oído un comentario muy revelador: “Como por un casual haya que poner la cofradía en la calle se va a ver un número, a ver quién lleva algunas insignias”. Y siempre, siempre, hay que ir a la iglesia si se ha sacado la papeleta de sitio. Deber de comparecencia se llama.

Prepárense para el frío que viene. Qué contentos estamos todos con este frío que es el Don Limpio de las cofradías, que nos deja la mar de a gusto acompañando los retornos nocturnos, las mesas libres en los bares y el griterío afónico. Pónganse chalecos los nazarenos bajo las túnicas sin que se vean las mangas al elevar el cirio al cuadril. Vayan a José Gestoso a por camisetas térmicas y saquen los abrigos largos que habían dejado colgados en enero. ¿Y qué me dicen de esa carrera oficial con tanto frío? Qué limpita va a aparecer cuando pase la última si se cumplen los pronósticos. El público de las sillas es el primero que no comparece. ¡Y de cuánto papanata de balcón nos libra el frío! Bendito frío.

Cónclave macareno
El que se reunió a mediodía de ayer en el hotel Fernando III para homenajear al gran Manolo García, declarado Macareno del Año por la tertulia Macarenos del Atrio. El cónclave fue de altura y con un ambientazo indiscutible. El galardón reconoce su extraordinaria gestión en sus ocho años como hermano mayor de la cofradía. Al encuentro llegó el presidente del Consejo, Joaquín Sainz de la Maza, pese a que tardó un aeternidad en encontrar un taxi… Ya se sabe que nada de cuanto ocurre en la ciudad es ajeno a las hermandades. ¡Con razón el teniente Cabrera ha impuesto 170 taxis más al día!

Tres generaciones
Las que se darán cita hoy en el acto del pregón. Don Otto, Joaquín y Joaquín Carlos. Abuelo, padre e hijo. Tres Moeckel en el teatro de la Maestranza.

El pertiguero
Primer golpe. ¿Quién dices que ha conseguido de forma particular diez entradas para el Pregón? ¡Eso es una plusmarca! Segundo golpe. Hay que preguntar en el Cecop cómo va el reparto de los pases para residentes. Dicen que el señor que cumple estas funciones merece un premio a la paciencia. Tercer golpe. La prueba de las luces antipánico en Laraña resultó perfecta, al igual que la efectuada en Dos de Mayo. Y ciriales arriba.

Reflexión
Hay quien dice que la Semana Santa está en un momento idóneo para la aplicación de una de las enseñanzas del desaparecido Stephen Hawking: “La inteligencia es la habilidad para adaptarse a los cambios”. Este año habrá muchas novedades, demasiadas tal vez. Está por ver si se perciben con nitidez (reformas de los accesos a la carerra oficial), si hay que echar mano de ellos (cámaras y luces antipánico) y si su reiterado anuncio tiene el efecto de ahuyentar a los gamberros o incluso de restar público.

El lagarto de la Catedral:

“Querido Fiscal, muy comentadas han sido en el clero hispalense las palabras pronunciadas por el Papa en el Aula Pablo VI sobre la gratuidad de la misa, sobre todo por la afición de algunos muy bien situados en el centro por querer sacar tajada de todo”


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