La bola del Consejo

El Fiscal | 24 de junio de 2018 a las 5:00

la Bofetá 3 Parroquia de San lorenzo FOTO.JUAN CARLOS VAZQUEZ

LO peor de las bolas de cera es cuando el chorreón cae en la mano y te quema por instantes la piel. Ese escozor forma parte del patrimonio inmaterial de muchos niños de Sevilla. Los niños de hoy cogen cera con la precaución de un palito o con la protección de un guante para proteger la piel, marcas del modelo educativo sobreprotector de hoy. La bola que crece debe hacerlo habiéndose dejado gotas en las manos blancas e inocentes de los niños hasta que el niño aprende, o la bola es de tal tamaño que ya no se escapa ninguna gota.

La bola del Consejo de Cofradías crece por días sin que nadie ponga palito ni guantes a quienes están llamados a su control. Los goterones están quemando las manos de quienes deberían afinar en estas lides. La bola, otro tipo de bola, aumenta poco a poco –¡menuda bola!– sin que nadie enderece la dirección que ha tomado la cosa. Pareciera que el estilo de Rajoy marca los dos centros de decisión, el Arzobispado y el Consejo: dejar pasar los días, no hacer nada, no proponer soluciones, no anticiparse a las fórmulas que pudieran venir impuestas, buscar referencias en el pasado que pudieran ser tomados como ejemplos… Y muchos chorreones van cayendo en las manos provocando escozores repentinos.

Los estatutos convertirán a Antonio Piñero en presidente en el momento en que entre en vigor la dimisión de Sainz de la Maza. La autoridad eclesiástica no quiere elecciones anticipadas, prefiere que Piñero asuma la responsabilidad por muchos motivos:hay confianza en su prestigio y en su capacidad, no se desea una campaña electoral en unos momentos que podría derivar en una exhibición de luchas de poder, y se tiene claro que los estatutos están concebidos precisamente para cumplir un fin. Piñero se ha abonado a un particular y legítimo proceso de reflexión. El ex hermano mayor de Los Estudiantes puede renunciar a la presidencia, o puede asumir el encargo con unas mínimas garantías, como la libertad para solicitar el nombramiento de un vicepresidente que reúna las características adecuadas para hacer frente a dos años cargados de retos. Nunca se olvide que en el futuro aguardan los debates de la carrera oficial, el Martes Santo o la consolidación de las medidas de seguridad de la Madrugada. Este vicepresidente debería ser de un perfil sólido, con disponibilidad de tiempo para atender los requerimientos y absolutamente leal al arzobispo y al presidente. En las circunstancias actuales del Consejo no se debería seguir adelante sin un número dos. Precisamente ha sido el propio Piñero quien le ha dado sentido estos dos años a la vicepresidencia, un cargo habitualmente descafeinado. Ha sido Piñero el principal puntal del presidennte, el que ha gestionado muchas de las designaciones y ha asumido la interlocución con otras instituciones.

Si Piñero no da el paso, el Consejo quedaría abocado a unas elecciones anticipadas, o a una situación análoga a la anteriormente descrita. Esto es, una coyuntura en la que podría asumir la presidencia el actual tesorero, Francisco Vélez, pero habría que nombrar a alguien para la siempre compleja tarea de cuadrar las cuentas.

Los momentos de tensión vividos en la reunión informal del jueves 14 no deben volver a repetirse. Afrontar el final de curso con una crisis abierta sería terrible. Y mucho más comenzar septiembre con un proceso electoral abierto. Por estos motivos, si la autoridad quiere un cambio tranquilo, un clima de estabilidad y normalidad institucional, debe convencer a Piñero y éste debe plantear con claridad sus necesidades. De lo contrario, seguiremos sufriendo chorreones en la piel. Ycrecerá la bola equivocada: la del runrún, los movimientos internos, las conspiraciones, los conatos de candidaturas al calor de la cerveza, los cabildeos en el Casablanca, etcétera.

El Lagarto de la Catedral: “Estate al loro, mi querido y siempre inquieto Fiscal, porque tu admirado Marcelino Manzano asumirá nuevas responsabilidades nada menos que en el Seminario como formador de los futuros sacerdotes. Sí, sigue con las cofradías, pero la parroquia de San Vicente… ”

Plaza de España 

El viernes se celebró la toma de posesión del nuevo delegado del Gobierno en Andalucía, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. Monseñor Asenjo asistió al acto en lugar destacado y fue saludado protocolariamente por Celis al comienzo de su discurso. Alfonso es hermano de La Exaltación desde su infancia. Hijo de un destacado hermano y padre de dos nazarenos.

¿Paso al frente?
Se dice que Enrique Esquivias, que perdió las elecciones de hace dos años por poquísimos votos, recibe alientos estos días para formar una candidatura al Consejo en caso de que haya elecciones anticipadas. Unos creen que está amortizado como aspirante y otros que los hechos lo relanzan.

50 años
Son los que cumple como sacerdote don Ángel Gómez Guillén, cofrade del Amor, canónigo de la Catedral y uno de los grandes expertos en Liturgia de la Iglesia en España. Habrá misa especial en el Salvador, el templo donde Gómez Guillén fue nazarenito blanco de la Borriquita.

El pertiguero
Primer golpe. Oído en San Gregorio: “Si Antonio no da el paso, se convocan automáticamente elecciones, Fiscal. ¿Cómo? Ya, claro… Ya sé que todas las soluciones son posibles, ya sea por decreto, por dispensa o por cualquier otra vía de las que dispone la jeraraquía eclesiástica”. Segundo golpe. La carta de dimisión está formalmente entregada desde el viernes. Tercer golpe. El presidente se dirigirá por última vez a la asamblea de hermanos mayores. Quiere hacer bien las cosas. Y ciriales arriba. El pregonero y el cartelista se eligen, en principio, en septiembre. Así estaba previsto.

El lagarto de la Catedral:

“Te avisé, mi querido y siempre inquieto Fiscal, de que tu admirado Marcelino Manzano asumiría nuevas responsabilidades nada menos que en el Seminario como director espiritual de los futuros sacerdotes. Sí, sigue con las cofradías, pero deja San Vicente…”

 


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