Madrugada 2018: la noche que perdimos el miedo

El Fiscal | 29 de abril de 2018 a las 5:00

HA sido el vídeo más compartido de la semana en las cuentas de Twitter en Sevilla. Lo publicó Diario de Sevilla en la tarde del lunes. Era muy necesario. El gran público tenía que ver el ejercicio de responsabilidad de un grupo de ciudadanos que, por fin, no cayeron en la provocación de cuatro gamberros. Eran las 03:34 del Viernes Santo cuando se pudo haber roto la noche, pero esta vez no. Esta vez hemos visto con más claridad que nunca que no hay ninguna trama, ningún grupo extremista, ninguna célula antisistema, ninguna similitud con los atentados que llevamos varios años soportando. Esta vez, repetimos, se ha visto con nitidez que lo de las madrugonas no es más que el triunfo de la mala educación. No ha sido más que eso, salvo en el año 2000, la primera que se quebró, cuando a algunos irresponsables se les fue de las manos una protesta… y fueron tapados. De hecho, en los informes oficiales se obvian las causas de los tumultos de ese año, mientras que se ofrecen explicaciones sobre las causas de lo ocurrido en todas las demás Madrugadas con desórdenes. ¡Qué cosas!

Resulta esperanzadora la reacción del público que aguardaba la llegada del paso de misterio del Cristo de las Tres Caídas. Taponan la salida de los alborotadores, que estaban provocando estruendos mediante golpes en unos contenedores. Los agentes llegan de inmediato mientras se oye la delación: “¡El de rojo, el de rojo!”. El de rojo se ve con claridad en el vídeo, bloqueado junto al árbol. Y el lamento de un miembro del público refleja cuánto llevamos sufrido quienes vivimos esta noche con intensidad:“¡Con la que se armó aquí el año pasado…!”. Pero en 2018 no fue así, todo quedó en un conato. No se lió. No se desarboló ningún cortejo. Nos contaron por las redes sociales que hubo un inicio de carrera que afectó levemente a los primeros nazarenos del Calvario, que comenzaban en ese momento su especial y sacrificado recorrido de ida hacia la Catedral, ¿verdad, Javier Muela?.

Este vídeo avanzado por este periódico tiene tanto valor como el que nos enseñó la ejemplar reacción de los nazarenos del Silencio por Cuna en 2017. Los dos sirven para que todo el mundo vea que no hay ningún ataque contra la Semana Santa como fiesta religiosa, solamente gamberros, desahogados, inconscientes, vándalos si lo prefieren. En nuestras manos está dejar la Madrugada en la de ellos, o retenerla con mimo en las nuestras. En nuestras manos está legar una noche cicatrizada, o seguir dejándonos llevar por el pánico que provoca el ruido combinado con la sensación de inseguridad. En nuestras manos está tomar una decisión con libertad en un sentido o en el otro. Pero que todo el mundo sepa que era simplemente “el de rojo”. La Madrugada no puede depender de un incauto, de un aprendiz de matón, de un desgraciado.

Pregón de las Glorias
El periodista Juan Manuel Labrador pronunció el viernes el Pregón de las Glorias. Hace años que no asisto a este acto. Creo que el último en el que estuve fue con ocasión del pronunciado por Tomás del Rey Tirado. El recuerdo, por cierto, es muy grato. Ayer le pregunté a gente de fiar (han leído bien, sí) por el pregón de Labrador y me dijeron que pronunció un pregón clásico, muy florido, con marcado barniz buzoniano, sobre todo en un largo poema final. Me aseguran que fue impresionante la declamación, muy trabajada, estudiada y natural. Y que el torrente de voz era tremendo, enérgico. Me apuntan también que demostró ser un buen conocedor de las hermandades de gloria, lo cual no es muy frecuente en el cofraderío al uso. Dicho queda.
Cena
Tras el pregón se celebró la cena de rigor, donde dicen que el sacerdote Marcelino Manzano, delegado diocesano de hermandades, se hizo acreedor a algún premio por aguantar la velada completa. El encuentro comenzó cerca de las 22:30 y terminó cuatro horas después. Don Marcelino aguantó con una paciencia infinita las intervenciones de los anteriores pregoneros y de otros cargos cofradieros. Dicen que esa noche más que nunca se aproximó a la condición de santo…
La guasa del mensaje
Cuanto nos contaron de la cena coincide con el mensaje que nos mandó un avieso cofrade que, por cierto, había disfrutado en el acto de la Catedral. Lean, lean lo que recibimos a las 01:36 del sábado:“Existe la prisión preventiva, la prisión permanente revisable, la cadena perpetua, la pena de muerte… y la cena del Pregón de las Glorias”. ¿Habría quizás que revisar el formato?

El cartel rociero
Esta semana ha habido cierta polémica por el cartel de la Hermandad del Rocío de Sevilla, obra de Manuel Peña. El cartel es precioso. La sustitución del Niño Jesús por la carreta en el regazo de la Virgen es una licencia original, innovadora y entendemos que nada irrespetuosa. Es tan respetable como las opiniones de quienes prefieren al Divino Pastorcito. ¡Faltaría más!

El pertiguero
Primer golpe. El presidente Joaquín Sainz de la Maza ya tiene en su libreta el nombre de una cotizada pintora que ha demostrado ya en alguna ocasión su elegante concepto de la cartelería. Y no nos referimos a carteles de Semana Santa. Segundo golpe. Oído en la noche del viernes: “Qué raro que no asistiera el alto clero al pregón. Mandaron a Óscar Arias”. Tercer golpe. Yoído en el entorno de la Plaza de la Contratación: “Al menos el presidente ha dejado de decir que sólo estará cuatro años. Se va animando, se va animando…”. Y ciriales arriba. Hay capataces que sacan más de una cofradía el mismo día. Para eso están los equipos. Eso ha sido así de toda la vida.

La reforma que viene
Si finalmente el palquillo se desplaza unos metros y se coloca más o menos bajo el escudo de la peña bética, se perdería una buena cantidad de sillas de la Plaza del Duque que carecerían de sentido por falta absoluta de visibilidad. La reforma que viene, aun calificada de leve, tendría ese efecto colateral. Y no serían pocos asientos, precisamente.

El lagarto de la Catedral:

“Fiscal, está siendo muy comentada la portada del semanario diocesano de información. Con el título La alegría de ser santos, se ha elaborado un mosaico con fotos de muchos personajes locales que tú bien conoces e incluso aprecias… Fíjate, fíjate en la selección. Por cierto, tú no sales”

 

 

No son un estorbo

El Fiscal | 15 de abril de 2018 a las 5:00

Linde y Cattoni

LA información de cofradías no está tan saturada como mal enfocada en algunas ocasiones. Mucha gente se queja de que es excesiva cuando el problema radica tal vez en su a veces dudosa calidad, en dar cobertura a asuntos internos que no guardan el requisito de responder al interés general. Mal vamos, por ejemplo, si las páginas de un periódico huelen más a incienso que a tinta. Permítanme que hoy, cosa excepcional desde que se abre esta Puerta de los Palos, me refiera por una vez a los profesionales de la denominada prensa morada, que en Sevilla es generalmente de alta calidad. La cuestión viene a cuento por las multas que la Policía Nacional ha impuesto a dos periodistas por “estorbar” y “alterar el orden” en el traslado del Gran Poder a la Catedral de noviembre de 2016. Se trata de estocadas de 600 euros del ala a los que habría que sumar los intereses de demora derivados, en principio, de una notificación deficiente.

Siempre he opinado que los periodistas que cubren la información de Semana Santa en la radio, sobre todo en la radio, no están suficientemente valorados porque no se conocen unas labores de trastienda muchas veces ingratas: cuánto tienen que pasar para llegar al sitio exacto, permanecer en el lugar preciso y salir con rapidez para alcanzar el siguiente destino entre una bulla de incomprensión. Es un placer, un privilegio, llegar a casa y terminar la jornada oyendo las retransmisiones de las últimas entradas: esos clásicos de la Amargura, la Redención, San Benito, San Bernardo… Ellos no solo aguantan de pie horas y horas, sino que soportan no pocas veces al tonto de turno que por unos minutos se cree ministro del Interior y los expulsa del sitio o se dedica a incomodarlos. Ninguno de esos profesionales está por gusto delante de un paso. Se trata de un trabajo. Están sirviendo de mediadores, llevando la Semana Santa a mucha gente que no puede estar en la calle o a muchos de sus compañeros que nos enriquecemos con sus relatos. Si fuera por gusto, tengan por seguro que preferirían estar con sus familiares o amigos en otro lugar, disfrutando de las cofradías sin la tensión de tener que retransmitir o enviar una crónica. A los profesionales de la información nos deberían apuntar a unos cursos de autoprotección contra ciertos tontos, para enseñarnos a tratar desde a los agentes con ademanes de matones hasta a los tíos de las puertas. Resulta que en el memorable traslado del Señor de aquel día de noviembre, cuando la ciudad recuperó la fe en sí misma tras el fracaso de la Madrugada, aquella jornada en la que todos nos organizamos a la perfección sin necesidad de vallas, hubo dos periodistas que a juicio de la Policía Nacional estorbaron el discurrir del cortejo: José Manuel de la Linde y Antonio Cattoni, los dos de Canal Sur. Tiene bemoles denunciar a los buenos de Linde y Cattoni por entorpecer el paso del Gran Poder. Eso no se le cree nadie en Sevilla, mis dilectos José Manuel y Antonio, lamparillas de guardia de la información cofradiera durante todo el año, siempre con tacto, con cariño, con delicadeza al tratar una información distinta por singular, que requiere de un enfoque especial por conjugar componentes como las devociones, los sentimientos y la memoria.

La buena información cofradiera se debe regir por las normas elementales del periodismo, pero teniendo en cuenta que juegan factores emocionales. Y ellos dos son un buen ejemplo de equilibrio. Se es periodista antes que cofrade, pero difícilmente se puede hacer información periodística sobre Semana Santa de forma continuada sin haber conocido el mundillo con anterioridad. ¡A cuántos papafritas han de aguantar los días de Semana Santa quienes se han formado en las facultades de Periodismo y sólo tratan de llevar a los hogares la voz del capataz, el rachear del paso de los costaleros o el sonido del cimbreo de los varales! Recuerdo, por ejemplo, el Martes Santo que entró la cofradía del Cerro de forma apresurada en el vestíbulo del Rectorado –donde se formaba la cofradía de Los Estudiantes– como consecuencia de una lluvia pasajera. Se fundieron los cortejos de las dos cofradías durante unos minutos. Con tanta bulla, tanto sobresalto y tanta improvisación, el principal problema para algunos era que en el interior de la vieja Fábrica de Tabacos se encontraba una periodista que acompañaba a la cofradía del Cerro. Probablemente a quienes advirtieron su presencia y la expulsaron se les caería la baba si cualquier día fueran invitados a su programa de radio, retratados en los periódicos o entrevistados en esas televisiones que todo el año mantienen viva la llama de la información cofradiera. A los periodistas que hacen información de cofradías se les podrá acusar de todo como a los demás profesionales, pero seguro, seguro, que nunca de estorbar el paso de una cofradía, mucho menos del Gran Poder. Es como cuando un día acusaron a Ansón de ser republicano.

Antonio Cattoni y José Manuel de la Linde jamás estorban, como no estorban muchos de los compañeros de otras emisoras que hacen información cofradiera de muchos quilates, con gran profesionalidad y con ese valor añadido del afecto y el tacto que muchos damos a los asuntos de las cofradías, un tratamiento envidiado en otras parcelas públicas sometidas a la legítima y obligada fiscalización de la prensa. Linde y Cattoni pueden hacer información incómoda en ocasiones, como corresponde al buen periodismo, pero nunca incomodar al Señor del Gran Poder. Si pudieran, le quitarían las espinas de su corona y se pasarían las horas buscando las palabras precisas para contarnos cada año, de forma distinta y original, su divina zancada, su trágico patetismo, su desgarro sereno.

Luto en el Sagrario
Ni una semana hacía de la entrada de la procesión anual de impedidos cuando la Archicofradía Sacramental del Sagrario de la Catedral conoció el fallecimiento de su hermano número uno: don José María Pacheco López de Morla. El número uno pasa a ser de doña Elena Vieira.

Carrera oficial
Se da por hecho que la reforma de la carrera oficial será light. Consistirá –si acaso– en el retranqueo del palquillo hacia la calle Martín Villa para evitar a muchas cofradías el circuito de la calle Javier Lasso de la Vega. La reforma incluiría una reducción de sillas en el proceso paulatino de corrección de los excesos cometidos desde principios de siglo. No sólo en Sierpes hay que seguir recortando (¡Tome nota mi dilecto Vélez!) sino en la mismísima Campana. Recordando excesos del pasado, no olviden cuando una Semana Santa apareció un modelo de sillas especialmente estrecho, lo que derivó enuna protesta airada de los abonados del entorno del palquillo y de las parcelas de enfrente con las sillas levantadas y los pañuelos al aire. Fue lamentable. El retranqueo del palquillo debe ser el momento preciso para unos ajustes que son muy necesarios.

El pertiguero
Primer golpe. En la calle Santiago se busca capataz para la Virgen del Rocío. No hay prisas, ni debe haberlas. En los últimos tiempos se lía menos por un cambio de entrenador de primera división que por un relevo en el martillo de un paso. Es curioso, revelador y preocupante el punto al que hemos llegado. Segundo golpe. En una cofradía manda la junta de gobierno que preside un hermano mayor. Para bien y para mal. Tercer golpe. Mensaje recibido:“Fiscal, ¿para cuándo un artículo sobre los riesgos de ciertas restauraciones a domicilio en la era de la telefonía móvil donde todo se graba, todo es motivo de selfie y todo se difunde?” Y ciriales arriba. El subdelegado Gil-Toresano debe investigar las multas a periodistas. Cuanto antes mejor.

El lagarto de la Catedral:

“Mi querido Fiscal, esta semana hemos conocido el relevo en la vicaría judicial del tribunal metropolitano. Tu siempre admirado don Antonio Gordillo da paso al muy macareno donAntonio José Mellet. No te quejarás, Todo sigue en orden”

 

La verdad sobre los bares

El Fiscal | 8 de abril de 2018 a las 18:21

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LA pasada Semana Santa no han cerrado los bares. Han tenido que adelantar el horario de cierre algunos, pero sólo algunos y en una noche en particular. Conviene dejar esto bien claro porque la diferencia de planteamientos es sustancial. El alcohol no es la causa de los males que amenazan esta Semana Santa del siglo XXI, pero sí influye negativamente cuando está presente en las grandes concentraciones de personas. En todas. Y es obvio que en los bares se distribuye alcohol. Recuerden, por ejemplo, que desde hace años no se despachan fermentados ni mucho menos destilados en los estadios de fútbol, como no se comen palomitas en la ópera (¡bravo, señor alcalde!). Los bares que tuvieron que echar la verja a la una de la madrugada del Viernes Santo fueron muy escogidos, en lugares donde en años anteriores hubo peleas, riñas, agresiones, botellonas y excesiva acumulación de basura (vidrio, latas, etcétera). Este alcalde de izquierdas ha lanzado un mensaje muy claro:el alcohol es incompatible con la Madrugada. Anda que si un alcalde de derechas hace lo que ha hecho Espadas lo están linchando a los dos minutos: reabrir la caseta municipal (¡al jamón, al jamón, que viene con picos!), quitar todos los veladores de la Campana, alquilar para canapés los lugares con encanto de la ciudad y dejarnos sin bares abiertos a ciertas horas en las principales calles del centro en la noche más importante del año. ¡Qué rentable es la superioridad moral de la izquierda!

Pero no olviden que numerosos bares de Sevilla ya venían cerrando en la Madrugada desde años atrás por propia iniciativa de los señores taberneros. Algunos interesadamente quieren enfocar este asunto como si se hubieran cerrado todos los bares durante toda la Semana Santa, cuando no se ha tomado ninguna medida excepcional en los bares que afecte a todos los días de la fiesta. La única medida drástica ha sido en determinadas calles y sólo ha consistido en un adelanto de la hora de cierre.

Otra cosa. La medida que obligaba a retirar los veladores una hora antes al paso de una cruz de guía tiene más de diez años de antigüedad. La única mesa que se queda instalada al paso de una cofradía es la del palquillo de la Campana. La aplicación y ampliación de estas medidas a otros establecimientos es una petición razonable del sector de hostelería. Los hosteleros tienen toda la razón cuando se quejan de que los chinos están abiertos mientras ellos tienen que cerrar antes. En general se ha hecho muy bien para tratar de reducir el impacto de la botellona y, efectivamente, se ha conseguido. Hemos vivido una Semana Santa sin botellonas en lugares próximos al paso de las cofradías, sobre todo en el conocido como segundo anillo circundante a la carrera oficial. Se han reducido los nazarenos heridos por cortes en los pies, pues de 91 heridos en 2017 se ha pasado a 14 en 2018. Se ha reducido el riesgo por conductas agresivas por efecto del consumo de alcohol asociado a otras sustancias. Yse ha reducido la recogida de restos orgánicos en calles muy representativas del centro, donde los botellines y las latas casi han desaparecido (Arco del Postigo, Arfe, Adriano, Salvador, Cuesta del Rosario, Pescadería, Duque, Alemanes, Argote de Molina, Reyes Católicos, San Pablo, Julio César, etcétera).

Con este panorama es una pena que el Ayuntamiento se ponga de perfil cuando se le pregunta por ciertos asuntos de logística estrictamente cofradiera. ¡Con la claridad de ideas que hay en el equipo del teniente Cabrera! Esta Semana Santa requiere de mucho levantamiento de alfombras, mucha retirada de mesas y sillas y mucha limpieza a fondo.

Alto y claro
Así habló el presidente del Consejo de Cofradías el pasado viernes por la tarde en la sede del CEU San Pablo. No era ponente de la muy interesante mesa redonda que se había convocado, compuesta por Francisco Berjano, Enrique Esquivias y Joaquín Moeckel, moderados por Francisco Robles. Se plantearon tres temas:la seguridad, el Martes Santo a la inversa y la participación de los menores. Don Joaquín Sainz de la Maza estaba sentado entre el público. Pero al abordarse el asunto del experimento del Martes Santo, la máxima autoridad cofradiera no tuvo reparos en intervenir para dejar claro que la Semana Santa debe ser de sentido único, que el Jueves y Viernes Santos no es posible el orden a la inversa, y que el Martes Santo de 2018 no ha sido una prueba experimental. No, no, no. Ha sido por un año, una vez. No hacen falta más explicaciones. A Sainz de la Maza se le notó su perfil de alto directivo.

Menores
Al hablar de la fiebre de algunas cofradías por controlar la participación de los menores hasta el punto de requerir la autorización expresa de progenitores o tutores, el juez Berjano y el abogado Moeckel coincidieron en que no son necesarias tantas cautelas. Una cosa es que la Fiscalía vea conveniente ciertos trámites y otra que sean obligatorios. Pero cada cual en su cofradía se blinda como mejor entiende.

Cartel de las Glorias
Nos quedamos pensando al contemplar la obra de este año. Ha sido realizada por el pintor Antonio Díaz Arnido. Está presidida por la Reina de Todos los Santos, una imagen de Roque Balduque (siglo XVI) que aparece sin sus habituales atributos (corona, ráfaga y cetro). Alrededor de la cabeza, el pintor ha dibujado doce astros en alusión a la visión que el Libro del Apocalipsis detalla sobre la figura de la Virgen María. Pero, sin duda, el motivo que provoca un mayor impacto es el del cardiograma que aparece bajo la Virgen y con el que el autor ha querido representar “el corazón de Sevilla” que late en el “universo de las Glorias”. Hay quien lo ve como algo innovador y fresco, pero también quien cree que esta apuesta asimila la obra a la del cartel de un congreso de cardiología.

El pertiguero
Primer golpe. Oído en la Plaza Nueva. “Te sorprendería mucho saber la identidad de algunos empresarios que han abusado con las mesas altas en Semana Santa y que han sido denunciados por la Policía Local”. Segundo golpe. Es muy necesario que el Consejo cuide el comportamiento de los responsables de los accesos a la carrera oficial. En algún punto se han vivido momentos de tensión absolutamente gratuitos y hasta en más de una ocasión. Tercer golpe. Se ha demostrado: cuando hay voluntad para cumplir con los horarios, se cumplen. ¡Vaya cómo se cumplen! La buena voluntad no depende del sentido de la marcha. Distinto es que a algunos les vaya la marcha. Y no nos referimos a composiciones musicales. Yciriales arriba. Atención pregunta:¿No hay espacio en la Fábrica de Tabacos para que sea restaurado el Cristo de la Buena Muerte sin que tenga que salir de las dependencias de la Universidad? El edificio tiene metros cuadrados. Ningún sitio con más garantías (para todos)que su propia casa.

El lagarto de la Catedral:

“Mi querido y habitualmente inquieto Fiscal, debes saber que el contacto entre el arzobispo y el presidente del Consejo es fluido, muy fluido. Estos días de gloria se ha visto don Joaquín entrando en el Palacio Arzobispal como Pedro por su casa. Dicen que incluso le dejan fumar dentro…”

 

Homenaje en el palquillo

El Fiscal | 30 de marzo de 2018 a las 5:00

elpalquillo

Homenaje justo, equitativo y saludable el que Joaquín Sainz de la Maza y Antonio Piñero, presidente y vicepresidente del Consejo, respectivamente, tributaron a don Otto Moeckel, al que invitaron a presenciar el Baratillo desde el mismo palquillo de la Campana, donde reside el poder cofradiero en estos días santos. Los nazarenos del Baratillo se volcaron con su ex hermano mayor y medalla de oro. Cuando acabó la jornada, el presidente lo acompañó a casa.

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Vázquez Consuegra en San Antonio Abad

El prestigioso arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra, habitual del paisaje cotidiano del centro de la ciudad, participó como un capillita más en las tradicionales visitas a los templos. En la imagen aparece guardando la cola en San Antonio Abad, donde no sabemos si el paso de palio le pareció una “vibrante atmósfera de plata”, como dijo en su día de la ampliación de Fibes.

La barrila del Martes
Sigue el personal dándole a la sin hueso a la hora de analizar el experimento del Martes Santo. Cada uno cuenta la Feria como le ha ido. Los nazarenos de San Esteban, agobiados por los esfuerzos que tuvieron que hacer para comprimirse para dejar el paso libre a Los Javieres y el Dulce Nombre. Los de Los Estudiantes y el Dulce Nombre, felices por disfrutar de mejores horarios. Pero, ojo, mucho público de la cofradía de la Universidad se quedó sin ver el Cristo o se conformó con ver a la Virgen a golpe de tambor. Tantas horas en la de Quidiello dan para los análisis más sesudos. Ycada uno cuenta la feria, con minúscula, como le ha ido. En el propio seno del Consejo hay diferencia de opiniones. El sector duro está en contra de la repetición, al igual que está en contra de cualquier cambio en la carrera oficial.
Bocadillos
Sigue imperando la costumbre de muchos comercios de colocar una barra en la puerta y limitar la actividad de estos días a la venta de bebidas y bocadillos. El de tortilla se cotizaba ayer a tres euros. No, no era una tortilla de huevos de corral, precisamente. Ynadie garantiza que el bocadillo estuviera ya envitrinado cuando pasó la Hiniesta por ese establecimiento en particular.
Visitas a los templos
La cola de espera para entrar en el templo del Salvador a la una de la tarde alcanzaba el número 34 de la calle Cuna, a la misma puerta de la guarnicionería. La anécdota del día ocurrió en la puerta de la Anunciación, donde un reconocido cofrade, inspector de Finanzas del Estado, quiso acceder a la iglesia por la vía rápida para admirar los tres preciosos pasos del Valle. El vigilante le espetó: “¿Usted quiere colarse?”. “No, por Dios”, respondió el señor, a lo que el guardia sorprendió diciendo: “Vaya por la puerta de atrás, la de la calle Compañía”.
Música
Se están oyendo una gran cantidad de marchas nuevas o poco conocidas esta Semana Santa, sobre todo detrás de los pasos de palio. Dicen los que entienden de corcheas que lo peor es que en muchos casos se percibe una clara falta de originalidad. En otros, simplemente suenan melodías raras, muy raras. Cualquiera con ahorrillos le regala una composición a su Virgen y después pasa lo que pasa. Y se oye lo que se oye.
Bandera pontificia
¡Qué poquitos cofrades de la carrera oficial quedan que se pongan de pie cuando pasa la Bandera Pontificia por delante! ¿Ya nadie enseña a guardar ese gesto de respeto? Una lástima. En la Campana, al paso de la insignia pontificia de Los Negritos, sólo se levantaron los miembros del palquillo. Nadie más. Y eso que había muchos cofrades de los denominados de “reconocido prestigio”.
Los mensajes al Fiscal
Ayer a las 02:22: “Me ha parecido impresentable que los pasos de la Lanzada no llevasen luto hoy por don José María Salmerón. Fue catorce años hermano mayor y contaba con los títulos de hermano mayor honorario y medalla de oro de la hermandad. Todo lo que fue lo han solventado con una levantá en su memoria dentro de la iglesia. Y venga de frente…”. A las 12:09: “D. Otto Moeckel en el palquillo es una muestra de elegancia y señorío por parte del Consejo. Yprestigio para la ciudad”. A las 16: 41: “La foto del olivo en el contenedor de basura en Orfila no es actual. Basta ver el bar de la esquina”. A las 19:09: “Ciudadanos (Moyano)presidiendo sin chaqué un Jueves Santo. ¿La nueva política?”. A las 19:10: “El ministro de Justicia en la plaza de la Magdalena con Beltrán Pérez”. A las 19:35: “Gori en los palcos. Concejales de Podemos también”. A las 19:47: “Acabo de llegar de Amsterdam para salir de nazareno. Espero que vivamos una Madrugada como Dios manda”.

Lección sencilla de amor un Domingo de Ramos

El Fiscal | 25 de marzo de 2018 a las 5:00

Basílica de la Macarena.. La Macarena ya estará en el paso. Fotos para dar del día.

La mujer de avanzada edad tenía clavada la mirada en aquella cara con la fuerza con la que caen los cuatro zancos de un paso de misterio en la última arriá. Hundidos los zancos hasta el próximo año, fijada la mirada en su tez morena. Aquella señora comenzó a bisbisear, después elevó el tono de voz y, al final, estaba conversando con la Virgen como lo hacen dos vecinas que se tienen la una a la otra como protagonistas de su vida cotidiana, bolsas del mercado que cuelgan del antebrazo, carritos de la compra en vertical durante la parada y el rabillo del ojo centinela para evitar hurtos. A la Madre de Dios no le decía madre, la llamaba hija, cosa que sólo ocurre en esta ciudad. “Qué bonita estás, hija. Eres guapa, porque lo eres, pero hoy estás bonita, rematadamente bonita”. La cola de devotos adelantaba a la devota mientras ella seguía detenida con su locura de amor, con el ancla de sus ojos echada en la mar infinita de la Virgen. “Mañana voy a venir a verte otra vez, flor de mis días, ilusión de mis horas, ¡bonita, que estás muy bonita!”.

Esa mujer, de pronto, me miró. “Niño, ¿has visto qué guapa está?”. Yo busqué el refugio rápido de mi madre, que me tenía enseñado que no se habla con desconocidos. Mi madre fue quien atendió la amable pregunta de la señora y le ofreció una breve conversación con tacto y, con el tiempo, aprendí que lo hizo con todo el cariño. Todo ocurrió donde lo hacen las cosas grandes de la ciudad, a la vera de ese paso de palio que era el pórtico elegido durante muchos años para comenzar mis mañanas de Domingo de Ramos. Mi madre me explicó que hay personas que no tienen con quien hablar, que quizás están solas durante el día y que necesitan que alguien les ofrezca la hermosa caridad de una breve charla, el afecto de algún comentario cómplice, o una simple mirada cálida que enternezca los ojos gélidos de los que están solos porque, quizás, perdieron ya a quienes les miraban.

Yo había acudido a ese templo, como siempre, a comenzar mi Semana Santa delante de aquella Virgen, en aquella basílica por la que revolotean querubines y danzan las esmeraldas. Aprendí que aquella mujer hablaba con la Virgen porque la sociedad se había quedado sin tiempo para las personas mayores. Yo iba buscando el oro de Juan Manuel, los claveles del gozo, la candelería perfecta, los destellos del dragón. Iba buscando los ‘ochitos’ de oro de la túnica del Sentenciado, la mirada baja de Pilatos, el plumerío blanco de los rostros marciales. Yo iba buscando bordados, esplendor, belleza para comenzar a lo grande mis días grandes, la arquitectura delicada de un altar de insignias, el ambiente de júbilo de un atrio, el abrazo fraternal de las mejores horas. Y me encontré con una lección de amor inesperada. Aprendí que hay imágenes que no sólo tienen el poder de hacerte sentir vivos a los muertos por un instante, o el poder de provocar una fugaz espiritualidad en los descreídos. Hay imágenes capaces de oír, capaces de expresar ternura con la mirada. Me encontré más, mucho más de lo que yo esperaba. De aquel día sólo recuerdo que la Virgen de la Esperanza escuchó a aquella anciana, nunca dejó de mirarla, sólo tenía ojos para su rostro cuarteado, sólo tenía calor para mitigar su soledad, sólo emanaba amor para darle fuerza a sus días como una madre que amamanta a un bebé para que nunca le falte energía. Aquel Domingo de Ramos aprendí a ver a la Macarena como la Virgen que habla con quienes no tienen compañía, que regala sus ojos a quienes no reciben ni el obsequio de una mirada. Fui buscando la corona de la Esperanza, el brillo de su cruz de guía, el Niño Jesús de Nazareno, cíngulo del gracejo en su pequeña cinturita de merino y pasamanería, fui buscando la estampa de recuerdo de mi anual visita, fui buscando contar, otra vez, las esmeraldas de sus mariquillas, esos brotes verdes que alumbran el mejor regazo de Sevilla. Fui buscando la consulta curiosa a la nómina de la cofradía, quién será el más antiguo con cirio verde, por qué nunca salen bocinas. Fui buscando el abrazo de mi amigo Manolo García, el paseo por San Luis, sol de cara, adoquines y parada en alguna cafetería, pero no es hora de oloroso, no vayamos a comenzar tan pronto el día… Todo eso busqué en tu templo, en tu casa, en el calor de tu hornacina, y me di de bruces con la gran verdad escondida: tú eres quien acompaña a los que están solos en la vida, divina tertuliana de quienes cuentan ya sus días. Qué gran verdad te dijeron al nacer la Semana Santa. Qué pregón te dio aquella mujer de plaza de abasto, mercado, pescadería, qué declaración de amor, qué media verónica brotó de sus labios, filigrana de amor, requiebro oral de artesanía, qué verdades más rotundas te dice la gente sencilla, como los niños que sueltan las grandes verdades de la vida: “¡Esperanza, eres guapa, pero hoy estás bonita!”.

La palma que pide Buena Muerte

El Fiscal | 24 de marzo de 2018 a las 5:00

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HAY calles estrechas que piden pasos de palio para que sus muros besen la orfebrería de los varales, balcones que son atalayas de la emoción para lanzar saetas, plazas que se alían con la noche para acoger a una cofradía en la intimidad de su trama urbana. Hay lugares que lo tienen todo: el espacio justo, las casas, los balcones, los naranjos… Sitios hechos para cofradías preciosas. Y hasta hay palmas rizadas que piden acariciar la Buena Muerte, que parecen anunciar la llegada del Señor de los lirios morados. Hay una palma con reflejos dorados para iluminar esa tarde que se irá tornando azul, un azul Contratación. La plaza tiene la horma de la cofradía de la Universidad. Por ella pasa siempre la cofradía poblada de penitentes. Y hay una palma con fondo de colgadura de damasco rojo en una casa que es el San Onofre particular del Dios de la Universidad. Todo el año hay en ella oraciones para el Cristo de los Estudiantes.

Los pequeños pleitos

El Fiscal | 22 de marzo de 2018 a las 5:00

CUANDO comienza la Semana Santa hay pequeños pleitos de la vida cotidiana de estas fechas que son la mar de característicos. Casi podría decirse que son la sal de algunos momentos. Por ejemplo, el tío del pasillo de la carrera oficial contra el abonado o, lo que es peor, contra el residente abusñón; el capataz contra el fiscal, o el hermano mayor mandón que quiere imponerse al diputado mayor de gobierno. Otro más prosaico: el pleito del tío que está en la puerta del templo cuando toca dar por terminada la visita matutina contra la cola de público que todavía aguarda. Y uno de los más discretos, pero que a veces encierra muchísima tensión: el contraguía contra el maniguetero. ¿Quién tiene prioridad? Yo apoyo al maniguetero. Un maniguetero de brazos cruzados es tan absurdo como los tíos de chaqué en el Santo Entierro. Maniguetero a tu manigueta, por favor.

Antonio Garrido

El Fiscal | 21 de marzo de 2018 a las 5:00

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EL humor es algo tremendamente serio. El humor es el lubricante de la vida cotidiana. El humor es fundamental en todos los ámbitos. En las cofradías, por supuesto, sobre todo porque se tiende con facilidad a un misticismo de escaparate. Los vídeos de El palermasso son la prueba evidente de que no hay tema delicado, sino enfoque desacertado. En todos los vídeos que protagoniza Antonio Garrido hay un enfoque atinado. En el último se tratan hasta las polémicas carreritas de la Madrugada de una forma que contribuye a desdramatizar los hechos, cosa que hay que agradecer. Garrido demuestra algo básico: conoce perfectamente el mundo de las cofradías. Se mete hasta la cocina. Y sale de ella triunfante. Con tanta barrila sobre la seguridad, tanta obsesión por las cámaras y tantas gaitas, los golpes de humor de Garrido son una bendición. Más golpes de palermo hacen falta.

Ayarra

El Fiscal | 20 de marzo de 2018 a las 5:00

FOTO RUESGA BONO

MUY poquitos vecinos de la ciudad tenían un perfil tan internacional, un verdadero prestigio en lugares muy diversos del mundo. Nunca perdió el acento de su tierra de Jaca. Dejaba la mirada clavada en la bóveda cuando más disfrutaba: al tocar el órgano de la Catedral, al que cuidaba como a un hijo. Tenía más composiciones dedicadas en su honor que muchas vírgenes, pues grande era la admiración que generaba. Lo mismo estaba tomando café en un bar de la Avenida que dando clases en la Universidad de Hiroshima o perdido por los Estados Unidos. En la Plaza de San Pedro de Roma tocó Coronación de la Macarena cuando don Carlos Amigo fue creado cardenal. Tuvo una prórroga en la vida gracias al riñón que recibió de su difunto hermano. Al final, tuvimos la oportunidad de decirle: “El órgano es la clave”. Ysonrió agradecido. Pierde la Catedral, pierde la ciudad. Gana el cielo.

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El pregonero auténtico

El Fiscal | 18 de marzo de 2018 a las 22:00

PREGON SEMANA SANTA 2018

UNO soporta con resignación la losa de casi treinta pregones vividos en directo o con especial atención a la radio, una marca que no merece celebración alguna, más bien que se corra una discreta cortina. Por el escenario ha pasado casi de todo. De José Ignacio del Rey Tirado no diremos que es buena persona, que es casi lo peor que se puede decir de alguien en esta ciudad. Diremos cosas mejores. En cuanto supimos de su designación nos alegramos muchísimo, porque es una persona que conoce las cofradías con profundidad. Y ha contado con una enorme ventaja: su bajísimo grado de expectación. Esta circunstancia le ha beneficiado mucho. Su gran virtud es haber escrito un pregón auténtico. Y eso es de agradecer. Quien esperaba un pestiño se ha encontrado con una torrija muy dulce. El precioso pasodoble Suspiros de España sorprendió gratamente, hay que reconocerlo, pero quizás el orador anduvo excesivamente pausado en la dicción al llegar a ese pasaje. Las notas de humor fueron geniales, fundamentalmente porque así es él, y porque demostraron que se conoce al dedillo la vida interna de una hermandad y cómo una familia completa vive todo el año en torno a una cofradía. Eso sólo lo saben quienes lo han vivido, o quienes se aproximan con humildad al mundillo de las cofradías, que aquí cabemos todos, oiga. Los mensajes de actualidad, muy meritorios. Yo le agradezco personalmente la alusión a la desaparecida hamburguesería Dulio (ay, aquellos sobrecitos de patatas de los que siempre se derramaba alguna por el camino) y a la taberna El Rinconcillo. Preciosa la defensa de los monaguillos, sublime el canto a la cofradía de la Universidad y a la alianza entre la cultura y la fe. En definitiva, nada de lo oído me sorprendió conociendo la trayectoria de compromiso del orador, su afinado sentido del humor y la familia de valores en la que se ha criado.