Yruela

El Fiscal | 9 de marzo de 2016 a las 5:00

SE nos fue hace tres años, cuando la ciudad bullía a la espera de una nueva Semana Santa. Manuel Yruela Rojas, alma del Lunes Santo, nos dejó una herencia de afabilidad y sabiduría muy necesaria para un mundo de las cofradías que se crispa más veces de la cuenta. Este jueves a las 20 horas hay una misa por el eterno descanso de este gran cofrade en la Parroquia de Santa Cruz, ante el Cristo de las Misericordias en el Año de la Misericordia. Sus familiares y un grupo de buenos amigos se han acordado de honrar su memoria. Porque sí. Porque no se puede perder el recuerdo de quien vivía por las cofradías, sabía de cofradías y le dolían las cofradías. Oficiará el párroco, Eduardo Martín Clemens, cachorrista antes que canónigo. Y seguro que no faltan hermanos de la Redención, donde fue un brillante hermano mayor.

El nazareno y su padre

El Fiscal | 6 de marzo de 2016 a las 5:00

04/04/07//hermandad San Bernardo//foto jaime martinez
QUÉ vida más corta para una cofradía tan larga. San Bernardo es la cofradía de los niños y de los acompañantes de los niños. Es un cinturón morado y negro que siembra el centro de elegante y popular algarabía. Salud, caireles, guantes de piel, orfebrería dorada, cera gorda, pies desnudos sobre los adoquines, el sol que castiga en el Puente, el indulto de la sombra de San José, el quiebro que desemboca en la estrechez de Muñoz y Pabón, los altos candelabros de codales que acarician los brazos del Señor, la marcialidad de los escoltas de Artillería, el embrujo del regreso nocturno, casas nuevas y otras con la piel descascarillada. La de San Bernardo está poblada de niños, de niños grandes con nombre de Rey Santo.

Está de luto el barrio, pero el barrio no quiere saberlo, prefiere perder la vista en el tendido de la vida. Martín Cartaya remonta con discreción la cofradía para buscar al padre, elegante señor de paisano, y al hijo, cubierto por el antifaz. ¡Ahí está el retrato, Jesús! La máquina dispara. La escena es una fabulosa estampa de cofradía de barrio viejo. No lo toquen, que así es el arrabal. Que venga Grosso, abra el caballete y se ponga a pintar. El hijo nazareno y su señor padre. Un nazareno bebe agua, otro da caramelos, un bebé duerme el Miércoles Santo en su capazo con una vara terciada en el carrito, proclama de la defensa de la vida. Hay un nazareno sólo, sin acompañante, que descansa la espera en el azulejo azul y plata de la Candelaria, un diputado hace sonar el palermo, otro reza el rosario dejando ver las cuentas engarzadas en unas manos que revelan la cincuentena, uno se agita el antifaz para dejar entrar algo de brisa, otro moldea la corona del cirio con el pulgar. Una madre coloca alfileres en el antifaz de un nazarenito para que lleve la cara al aire, Mateo Alemán del Miércoles Santo.

La cofradía se estira dejando repartidos los óleos de su elegancia en el hermoso serpenteo que busca la Alfalfa. El barrio está de luto, pero no quiere vestirse de negro. Se niega a hacerlo como el toro bravo se niega a doblar, boca cerrada, firmes los cuartos traseros y cabeza alta. No le hables de muerte al niño grande y de voz tronante. No le hables de muerte al niño alto que cruza los brazos, abre el compás de las piernas y se entrega con intensidad a la tertulia. La vida es un puente donde las farolas de forja, hermosos mástiles de luz, son las parejas ordenadas de la cofradía cotidiana.

Qué sevillano es acompañar en silencio al Cristo de la Salud desde la alta mar del puente hasta la playa serena de Santa María la Blanca. Allí viene el nazareno con su señor padre a la vera, cirineo de paisano en las horas de penitencia. No hablan, pero van dialogando. El nazareno es alto, recio y de ojos claros. El padre, traje cruzado, gafas de sol y pico de pañuelo blanco a la vista. Estos nazarenos de San Bernardo recitan en su caminar una letanía de alegría y silencio, una letanía morada y azul, una letanía de plata y oro, una letanía de barrio y centro, una letanía de salud y fe.

El barrio está de luto y no quiere verlo, no quiere verlo. Los niños no se mueren, no pueden morirse, son caireles que tintinean siempre a la vera del Refugio, angelitos juguetones de canastillas, soldaditos artilleros siempre de guardia, flores rojas a los pies del Señor. Yo veo hoy a Fernando Carrasco echar la vista atrás, licencia sólo permitida a los nazarenos de barrio, para mirar al Cristo de la Salud clavado en la Puerta de la Carne, recién bajado el puente y con los claveles pidiendo agua, con la silueta recortada de monseñor Álvarez Allende, vara, sotana, manteo y bonete con borla morada al ser párroco por oposición. “Qué pedazo de paso, Fernando. Está soberbio hasta con el tío de los globos de fondo”. Y Fernando musita bajo el antifaz la certera sentencia con la que siempre remata los temas importantes: “Eso digo yo”. Y se va el nazareno adulto con el niño grande que siempre ha llevado dentro. Su padre va muy cerca, con discreción, con el tacto de no molestar al público ni estorbar a los otros nazarenos. Qué vida tan corta para una cofradía que siempre esperamos larga.

El guadañazo

El Fiscal | 5 de marzo de 2016 a las 5:00

Tañidos de luto, dalmáticas oscuras, liturgia de noviembre en marzo. Del morado al negro, del cuaresmazo al guadañazo. El oficio está de luto. Twitter está de luto. Los “emperos” están de luto. Hay un cuaderno y un bolígrafo abrazados al pecho que también están de luto. Y unas novelas de éxito. Y unos ojos azules. Y una voz elevada. Y un asiento en la grada de la plaza de toros. Y una moto. Y un arrabal. Ha entrado un aire gélido de matacanónigos que ha apagado los cirios de la cofradía de la ilusión y de la emoción que se forma cada cuaresma. El cortejo de esta cuaresma ha quedado desarbolado por momentos, como en una broma de mal gusto. La realidad es que la gente se muere, empero hay que vivir con la ilusión de la fe.

El viernes de la Pía Unión

El Fiscal | 2 de marzo de 2016 a las 5:00

LA cita es el próximo viernes en la Casa de Pilatos, cruz de las toallas, faroles cirios y arzobispo. La Pía Unión se mantiene por impulso del duque de Segorbe. El vía crucis es un gran desconocido del calendario cuaresmal al no haber andas con una imagen sagrada y ni siquiera apreciarse la oportunidad del acceso a uno de los monumentos más visitados de la ciudad, la Casa de Pilatos, el gran atractivo de la zona para los turistas después de la Carbonería y los Baños Árabes. La de tíos con calzonas y sandalias que preguntan dónde está la Carbonería da para un tonto del conteo… Lo dicho: el viernes a las 19:00 horas hay puertas abiertas al recogimiento, una buena ocasión para disfrutar de una tarde de cuaresma tras rendir culto a Jesús Nazareno en San Antonio Abad, lirios morados, dulce mirada y cuello altivo.

El primo de zumosol es Antonio Santiago

El Fiscal | 1 de marzo de 2016 a las 5:28


santiago

El primo de Zumosol se llama Antonio Santiago. Por fin hemos descubierto uno de los secretos de la infancia, más allá de la receta de la Nocilla. Ve uno el cuadrante del capataz más técnico y perfecto de la Semana Santa y se pone a pensar irremediablemente en el Red Bull, en la taurina y en otros estimulantes. La criatura manda en tantas cofradías que, ya lo ven, entre ensayos, igualás, más ensayos, los retranqueos, la Semana Santa y las desarmás, la cosa comienza el 8 de enero, con los mazapanes aún en la despensa, y acaba casi en las vísperas del alumbrao. ¿Cómo aguanta el cuerpo? Ah, misterio. Antes los había brutos, brutísimos y de Tudela. Pues ahora hay que decir que los hay brutos, brutísimos y auxiliares de Antonio Santiago. ¿Y el mismo Antonio Santiago de qué categoría es? Como el Alpe d’Huez: categoría especial. La gente cree que Santiago empieza en la Misión el Viernes de Dolores y no para hasta el Domingo de Resurrección en Santa Marina. No, no, no. Santiago empieza de verdad casi cuando Manolo Sainz está haciendo inventario de la Cabalgata para ver cuántas indemnizaciones hay que pagar por las gafas que se han roto de los caramelazos, que para eso está el seguro del Excelentísimo Ateneo. Vean el cuadrante de Antonio Santiago: arranca el 8 de enero con la Mortaja. Y ese mes tiene ocho citas más con algunas de las hermandades en las que manda. En febrero tiene 21 citas ya cogidas. Y en marzo hasta 29 días ya comprometidos. Y el 1 de abril tres desarmás. Es decir, el que consiga cenar con Antonio Santiago una noche de marzo tiene derecho, por lo menos, a un premio Demófilo de la Fundación Machado en su categoría al arte efímero. Cenar con Antonio Santiago antes de Semana Santa es casi más difícil que pillar número en la consulta de Yebra Sotillo. Ojo al dato que el único día libre, según el cuadrante, es el 11 de marzo, porque en varias jornadas tienen doblete. Hay capataces que se arrastran el día después de sacar una cofradía, pero Antonio Santiago es el Ave Fénix cotidiano del martillo en Semana Santa. Dicen que tiene un perchero con una camisa blanca nueva y reluciente para cada cofradía.

Los miembros de la Diputación Permanente de la adulación al hispalense modo cuentan que es un capataz técnicamente perfecto, de estilo pulcro y que lleva los pasos como hay que llevarlos: siempre de frente. Pero no dicen nada de cómo acaba este hombre el Domingo de Resurrección después no sólo del esfuerzo titánico de la Semana Santa , sino de la paliza de un enero y de un febrero en los que también trabaja como todo español que se levanta cuando sale el sol (por el Plantinar) para ganarse el martillo de cada día.

Si alguien representa la dureza de los costaleros del muelle en estos años es Antonio Santiago. Que no nos envuelvan en técnicas y otras gaitas, el gran mérito de Santiago es sacar la Misión, San José Obrero, la Paz, las Penas, los Estudiantes, el Cristo de Burgos, los Negritos, la Madre de Dios, la Mortaja y la Resurrección. Y trufen los huecos con alguna de pueblo. ¡Que técnica ni qué técnica! Eso en lenguaje de la calle se llama de otra forma, ¿o no, Antonio? Yo después de sacar la Misión estaría tres días… acostao.

cuadrante

Tertulia

El Fiscal | 26 de febrero de 2016 a las 17:51

Sano hábito el de enfrentar pareceres, enriquecedora experiencia hasta con su punto medido de vehemencia. La cuaresma es proclive a la tertulia, tanto a los vaticinios de lluvia como, por supuesto, a los electorales de todo tipo, y no nos referimos a la formación del Gobierno de España, sino a otros mucho más importantes, dónde va usted a parar, que algunos parece que se juegan la hacienda y el honor. La Semana Santa interesa  a una generalidad. Las elecciones interesan a eso que se llama la primera capa de la cebolla. La segunda capa  de la cebolla son los muy respetables capiroteros. Y la tercera, ese sector de la ciudad que, al menos, se interesará por saber cuántas se han quedado sin salir por culpa de la lluvia y quién ha sido elegido presidente del Consejo. La cosa tiene cebolla. Cada día más. Con la cebolla se llora. Llora quien la corta, claro.

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La soga

El Fiscal | 25 de febrero de 2016 a las 5:00

Cartel Soga2016
AIRE fresco en una cartelería fotográfica varada en el postalismo. El cartel de la tertulia La Soga de Judas tiene el sonido del martillo en la zambrana, la marcialidad del saludo de los agentes de la Policía Local, cuarto y mitad de guasa en el rótulo de la compañía Ocaso y esa pedazo de Canina entrando triunfal en la Campana. ¡Óle! Le cantó Javierre a la Canina en el Pregón de 1993. Y le cantaron con versos en la presentación de un cartel que puede usted admirar en el selecto tabernerío del centro. Cuánto me alegro de que la Canina tenga su cartel, que crezca cada día el número de seguidores. Célebres cofrades le dan la espalda, la orillan, la evitan como al polvorón de limón en el surtido navideño. Ella, que siempre se conforma con yedras, cardos y un dragón cortito de trapío a sus pies, por fin tiene nuevos honores. Esta soga no aprieta. Da alegrías.

Impresentable

El Fiscal | 23 de febrero de 2016 a las 18:00

Así resultó la actitud acerada de algunos hermanos del Valle en el cabildo del pasado jueves, donde el hermano mayor y la junta de gobierno dieron cuenta del desfalco provocado por un antiguo mayordomo. Recuerde:130.000 euros. Nadie esperaba tanta crispación. O sí, que es lo peor. Las cofradías no es que se parezcan a la política, es que también recuerdan a veces a las asambleas generales de ciertos clubes de fútbol tras descender de categoría.

Félix de Cárdenas
Cartelazo el presentado esta semana por la Hermandad de la Macarena, que de la mano de Ricardo Suárez tiene ya en su colección obra de Carmen Laffón, Ignacio Tovar, Pérez Villalta y ahora también de Félix de Cárdenas. El cartel de Cárdenas se debió presentar en 2015, pero una enfermedad lo impidió. El autor ha pintado la Esperanza de tiempos pasados, de años duros y de carencias, pero de un amor y una devoción firmes hacia la Virgen. En breve se podrá adquirir en la tienda oficial de la cofradía. Manuel García se quedó muy satisfecho con el cartel un año más.

La inquietud del Consejo
Bourrellier y varios señores del Consejo andan un poco inquietos con las innovaciones musicales del pregonero. Dicen que el presidente se ha dirigido directamente al compositor Marvizón para preguntarle en qué consisten esas novedades. Y, al parecer, el músico le echó una mijita de humor:“Nada importante, presidente. Un poquito de heavy, después algo de guitarra eléctrica a secas…”. A Bourrellier se le iba cambiando la cara con el relato.

La película del Cachorro
Otro éxito de Carlos Colón y Carlos Valera. Ambos están fraguando la gran colección audiovisual de la Semana Santa, de la que se beneficiarán las generaciones futuras. Cine de alta calidad y emoción, de exquisita documentación y elaborada producción. Un cine que exalta la devoción más popular, auténtica y genuina en unos tiempos donde el cutrerío se extiende imparable. Enseñen a sus hijos y nietos las películas del Gran Poder, la Macarena, el Silencio, el Museo… Estarán enseñándoles la mejor Semana Santa. Y ahora, la película que muestra toda la fuerza del Cachorro. Lo peor es que hay días de Semana Santa que uno va por la calle y es mejor retornar a casa y poner el cd de cualquiera de esas películas.

El pertiguero
Primer golpe. Oído en el Baratillo: “Moeckel ha convencido a Morante de la Puebla para que este año salga de nazareno de la Piedad.El torero deja los tramos del Gran Poder y se va al Arenal. Por cierto, en la nómina de la cofradía debuta una Moeckel, sobrina del letrado. Sí, has oído bien: una nazarena. ¡Qué contento estará don Carlos Amigo!”. Segundo golpe. Dicen que ha dicho: “Me bastan tres semanas para ganar las elecciones”. Tercer golpe. Yo creo que don Juan José debería darle una prórroga a Carlos Bourrellier tal como se está poniendo la cosa. Al tiempo. Yciriales arriba. ¿Yel Consejo no podría pedir una caseta de Feria? ¿No la tienen muchas hermandades? Ea, a ver si Sainz de la Maza o Esquivias, Esquivias o Sainz de la Maza, meten esta promesa electoral en sus programas y damos algo de alegría al proceso, miarmas, que sois más serios y estáis más tensos que en un cabildo del Valle…

Seguridad

El Fiscal | 23 de febrero de 2016 a las 5:00

AQUELLOS años del Plan Trabajadera no volverán, aquellos años en que la reunión en la Delegación del Gobierno era casi una liturgia de foto de cada cuaresma, un poco de blablablá y poco más. Nunca pasaba nada, más allá de traer policías de Soria que la liaban luego delante de los pasos de palio por la brusquedad de las formas empleadas en despejar el camino. Todo cambió en 2000. Tres avisos han ocurrido desde entonces. El foco de conflicto de la Gavidia en la Madrugada se ha mudado a las setas y a los alrededores del Puente de Triana. Las reuniones requieren de un trabajo previo mucho mayor, más intenso y con los objetivos cada vez más definidos al haber quedado claro que la Semana Santa es vulnerable. Sí, es vulnerable. Es la gran tragedia que nos ha tocado vivir y que hemos descubiertos en los tres últimos lustros. Lo bueno es que los años posteriores a conflictos nunca ha pasado nada. 2016 debe ser muy bueno.

Así será la portada del Pregón

El Fiscal | 22 de febrero de 2016 a las 18:03

Fiscal portada
LO dijo ayer la periodista Charo Padilla en la puesta de largo de la segunda edición de La Caja de la Semana Santa, cuyo director, Antonio Casado, ha tenido el detalle (Óptica Rodríguez del Valle) de colocarnos sentados para que no tengamos que vivir las primeras bullas antes de tiempo. La Padilla se dio cuenta de que el autor del cartel de las Fiestas de Primavera estaba entre los invitados. Ypor eso exclamó sin la cobardía propia de Sevilla, alto y claro, ante las autoridades y hermanos mayores: “Ricardo, ¡me gusta tu cartel!”. Y yo pensé: pues la gran Padilla no ha visto aún la portada del Pregón de Rafael González Serna, que a Rafael González Serna sí que lo hemos visto. Tanto lo vemos que se está consagrando como un miembro destacadísimo de la SS hispalense: frecuentador de Sitios y Saraos.

–Usted siempre exagerando. Yo no lo veo tanto por ahí.
–Pues póngase los cristales de las gafas más gordos.

Rafael González Serna tiene un doble, como dicen que tenía el que habitaba en el Pardo. Yademás se han multiplicado los que le dicen simplemente “Rafa”. Hay que ver la de gente que tenía tantísima confianza con este señor y yo sin saberlo. Rafa para arriba, Rafa para abajo, Rafa me ha recitado una estrofa del Pregón en confianza, Rafa me ha dicho que Marvizón le ha hecho una cosa preciosa para cuando hable de las del Miércoles y el Jueves, Rafa me ha llamado para que vaya al homenaje que le dan en el Rastrillo, pero hay que pasar por taquilla; Rafa me ha invitado a su casa con derecho a croquetas, arzobispo y alcalde; Rafa me ha pedido que vaya a la entrega de las pastas… ¡Cuídate de los idus de marzo, Rafaé!

Pues todo el mundo habla de Rafa, se sabe su vida y milagros en un grado superlativo de demostración de novelería sevillana, pero nadie dice nada del portadón que ha pintado Ricardo Suárez para la edición del Pregón, la edición que todo el mundo dirá el Domingo de Pasión que va a leer en cuantito llegue a su casa, pero luego (¡Malandrines!) se queda con los mismos lectores que las Páginas Amarillas.
Suárez ha dibujado a sanguina el Cristo de las Misericordias, nada que ver con Ernesto Sanguino, el abogado capillita de la calle San Fernando, sino con una preciosa técnica que emula los dibujos renacentistas, cual Pontormo, Carracci o Correggio; una apuesta por el menos es más, por la sencillez, por el minimalismo bien entendido. Cristo sin la cruz, sólo su cuerpo con el sudario. Hoy soy yo el que emulando a la Padilla, me atrevo a decir: “Ricardo, ¡me gusta esta portada!”. Cuántos cofrades criticones de cartel, opinadores de carril, querrían tener en su casa al Cristo de su hermandad pintado a sanguina por Suárez para ronear ante la pandilla. A ver si Rafa empieza el Pregón para que se olviden una mijita del cartel de Suárez y empiecen a cortarle el traje al pregonero…

–Oiga, ¿lo de cortar trajes no era en otra página?
–Cállese, que me distrae y se me ha escapado el primer “Rafa”.