Adiós a Eduardo Recio y Manuel Lozano, dos cofrades auténticos

El Fiscal | 3 de junio de 2018 a las 5:00

Recio

HEMOS tenido el inmenso privilegio de conocer el Silencio de Eduardo Recio, trato exquisito, saludo formal de los de antes, cuerpo enjuto, túnica añeja, formas únicas de vestir al Nazareno, señor que se ve venir de lejos y se paladea de cerca, hondo sentido del humor, y el Valle de Manuel Lozano, poeta, con tacto para todas las tareas creativas, fiel a la Anunciación, siempre con la ilusión de una mañana de Jueves Santo, un entrevistado de largas parrafadas propias de quien tenía mucho que contar. Esta semana se nos han ido dos cofrades auténticos en una Semana Santa sofisticada, dos cofrades que las nuevas generaciones deberían conocer, dos cofrades con señorío natural, lejos de imposturas, dos cofrades que hicieron de sus devociones el eje de sus vidas. Fueron católicos al sevillano modo, entendieron la sede de su hermandad como el acudidero de sus días, como el refugio cierto, como la prolongación de su casa. Yo veo hoy a Eduardo Recio levantar el esterón para entrar en San Antonio Abad, escrutar cuántas personas hay en el templo con ese gesto inicial de cierta desconfianza y sentarse, ya relajadamente, en esos bancos antiguos maravillosamente incómodos, recta la espalda y la vista al frente, a charlar en silencio con el Jesús Nazareno que siempre lo aguarda en su hornacina de oro. Lo veo llegar a San Antonio Abad en una Madrugada metida en cielos panza de burra, con el final del Jueves Santo desarbolado por el agua, y tener claro en una tertulia del patio, búcaros, cigarros y antifaces al hombro, que la cofradía del Silencio no puede permitirse hacer “ninguna tontería”. Y no se hizo. Claro que no.

Veo a Manuel Lozano escribir en la sacristía de la Anunciación, que Palomino le ha abierto a deshoras la puerta de la calle Compañía porque estaba limpiando candeleros. Lozano escribe entre cuadros de Hohenleiter, bulas papales enmarcadas, elegantes fotos de Fernand. Por allí están Lucas Maireles, Javier Mejía con la cámara de fotos, Rafael Molina fijando la fecha de la fundición de la cera, Miguel Ángel Osorno con un manojo de llaves que tintinea… Cuántas horas de hermandad y de devoción han acumulado estos dos cofrades, que nada sabrían de redes sociales, sino de vivir con coherencia su hermandad y sus devociones con la fidelidad aprendida desde niño.

Lozano se extasia mirando al Cristo de la Coronación en su último altar de cultos, cera tiniebla, clámide, faroles de plata. Va de maniguetero de la Virgen del Valle hasta el final, ayudado con un bastón. Eduardo Recio está poniéndole las potencias al Nazareno de ojos grandes, cuello erguido y mirada mansamente altiva.

Ha pasado la Semana Santa. Recio llega al cielo como un señor: trajeado y con un ramillete de azahar que asoma con gracia por el bolsillo alto de la chaqueta, símbolo de la Resurrección en la que creen los primitivos nazarenos de Sevilla, con una fe a prueba de avalanchas. Nunca tiraron a este Eduardo de figura espigada. Como el Nazareno de sus devociones. Siempre con la vista al frente.

 

Lozano

El alférez Moeckel

EN Sevilla nos hartamos de aplaudir al Ejército en la procesión del Corpus. Es una suerte de ad calorem muy necesario para la tropa en estos días que corren. Emocionante si cabe. Seguro que los soldados lo agradecen en esta nación donde tanta falta hace el fomento de la cultura de defensa. También hay otra forma de apoyar al Ejército de hoy, que es haciéndose reservista voluntario, lo que ha logrado Joaquín Moeckel, ex hermano mayor del Baratillo. Fíjense si hay vida después de ser hermano mayor, que Moeckel no ha parado desde entonces de emprender iniciativas en beneficio de la sociedad. ¿Recuerdan la restauración del Salvador, las gestiones para que los afectados de la explosión de las Letanías recuperaran su casa, o el debate sobre la normativa jurídica de las hermandades? Algunos se han sorprendido al verle de uniforme, señal de que ha superado su primer período de instrucción militar, del que saldrá con el empleo de oficial en la categoría de alférez del Ejército de Tierra, adscrito a los servicios del Cuartel General de la Fuerza Terrestre que gobierna el querido don Juan Gómez de Salazar.
Se llama compromiso. Se llama ausencia de complejos. Y se llama la fuerza del carácter, ¿verdad Félix Machuca? En tiempos de zozobra hace falta dar testimonio, ora en las hermandades, ora en el Ejército. Moeckel se aplica a sí mismo el lema de las manifestaciones: No nos mires y únete. Y se ha unido al Ejército por el que siempre ha sentido una honda emoción.
Cuando algunos se recluyen tras ser hermano mayor, otros siguen canalizando esa fuerza en la que unos ven la muestra de una sociedad civil pujante y otros la coherencia con una forma de ser. ¡Y decían que no daba el perfil para otras tareas! Menos mal, don Joaquín, porque si llega usted a darlo para otros menesteres, a lo mejor nos privamos de verle sirviendo como alférez. Y está claro que el Ejército ha salido ganando. Y la cultura de defensa.

Foto MOECKEL2

 

Impresentable
Así resulta no el número de los asistentes, sino la actitud de muchos de los que acuden a la procesión. Gafas alzadas como policías de pueblo que ponen multas, tíos de chaqué con las manos en los bolsillos, cofrades con el teléfono móvil, charletas interminables en señores ya talluditos… Oiga, que se trata de acompañar al Santísimo Sacramento. Convendría enseñar al que no sabe y corregir al desahogado.

De las novedades
Las novedades en la procesión resultaron raras. Esas lecturas con megafonía en algunos puntos del recorrido provocaron cortes en el cortejo. Y chirriaron un poco. Lo de los cánticos estuvo bien. Eso sí. Genera un ambiente propicio para una procesión eucarística.

El pertiguero
Primer golpe. Oído en la Plaza Nueva. “Lo de la calle del cardenal Amigo se ha retomado, esperemos que haya una solución satisfactoria antes del final de mandato”. Segundo golpe. Oído en el Consejo: “Qué mala cara llevaba el subdelegado del Gobierno en la procesión del Corpus. Sabría ya que la moción de censura prosperaría, ¿no? No puede haber otra explicación. Se nos va don Ricardo y perdemos el apoyo a ciertas reformas de la Semana Santa para reducir el número de nazarenos”. Él estaba muy implicado en esta iniciativa. Tercer golpe. Oído en la collación de Santa Catalina. “¿Y si nos toca el premio y tenemos un hermano ministro del Gobierno de España o delegado del Gobierno en Andalucía? Celis siguen siendo muy querido en la hermandad”. Y ciriales arriba. Oído en la Plaza del Cristo de San Agustín. “¿Sabes que uno de los hermanos más antiguos de la nómina de San Roque es ahora mismo el ex alcalde Alejandro Rojas-Marcos?”.

El lagarto de la Catedral:

“Mi querido Fiscal, ¿te fijaste  en lo nutridas que eran las representaciones de seminaristas y sacerdotes en la procesión del Corpus? Mucho hablar de los cofrades, que asisten en número insoportable, pero habría que empezar por dar ejemplo, ¿no crees?”

 

De Perú al corazón de Sevilla

El Fiscal | 27 de mayo de 2018 a las 5:00

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A Sevilla viene de vez en cuando gente importante que no sale retratada en los papeles. En el aeropuerto de bajo coste y de los taxistas piratas aterrizan algunas veces personajes de prestigio, pero nadie se entera de su presencia. No son futbolistas, no hay fotógrafos. Esta semana acudió a Sevilla el arzobispo de Ayacucho, monseñor Salvador Piñeiro, que quiso parar en la capital de Andalucía antes de seguir camino de Fátima, donde le esperaban para impartir un retiro. No paró en Sevilla para conocer las setas, ni para montarse en el tranvía, ni para acudir a un tablao flamenco cargado de chinos. Vino con el objetivo de peregrinar a los lugares más representativos de la vida de San Manuel González en Sevilla. Monseñor tiene una gran relación con la congregación de las Nazarenas que fundó el santo porque estaban en la feligresía de la que fue párroco en Lima, la archidiócesis de la que también fue vicario general antes de ser nombrado obispo castrense del Perú. Desde hace unos años es arzobispo de Ayacucho y hasta hace un mes ha ejercido nada menos que de presidente de la Conferencia Episcopal del Perú durante seis años. En enero recibió al Papa Francisco en un viaje memorable a la nación iberoamericana.

Ayacucho tiene un rico legado español y es ejemplo de gran piedad popular, lo que se refleja en una Semana Santa muy singular que es referencia para toda Iberoamérica. Por todo eso no quiso dejar de acudir a nuestros lugares más representativos. Visitó la Catedral, la Capilla Real, la casa de la congregación de las Nazarenas en la calle Mateos Gago y la parroquia de San Bartolomé, donde el santo fue bautizado en la misma pila que Miguel Mañara. También acudió a la casa donde nació San Manuel, en la calle Levíes, número 22, donde estuvo acompañado por el párroco de San Bartolomé, Juan José Sauco. Visitó también la capilla del Palacio Arzobispal donde San Manuel fue ordenado por el beato Marcelo Spínola. En el Palacio saludó al Arzobispo de Sevilla, monseñor Asenjo. Y anduvo acompañado en varios momentos por Enrique Belloso.

Durante su breve estancia en Sevilla visitó la casa Madre de las Hermanas de la Cruz. Rezó en la capilla donde está el cuerpo incorrupto de Santa Ángela y el sepulcro de Santa María de la Purísima. Visitó con devoción, también, la habitación donde murió Santa Ángela. Durante su visita saludó a la Madre General de las Hermanas de la Cruz, Madre Reyes, a la cual impartió su bendición.

Muy consciente de la importancia de la piedad popular, como el Papa Francisco, visitó la Basílica del Señor del Gran Poder y la Basílica de la Esperanza Macarena, donde oró ante sus imágenes en compañía de sus respectivos hermanos mayores, Félix Ríos y José Antonio Fernández Cabrero. Estuvo presente también en la exposición Pasión según Sevilla, en el Ayuntamiento, donde saludó, al alcalde, Juan Espadas, y al hermano mayor de Pasión, José Luis Cabello. Y de todo esto no ha salido una línea, ni una foto. Solo vemos turistas y más turistas.

Dos cabalgan juntos
Tenemos un nuevo dúo en la vida urbana de la ciudad. El presidente del Consejo y su vicepresidente. No se recuerda una conexión tan fluida en los dos principales cargos de la institución. Joaquín Sainz de la Maza y Antonio Piñero acuden juntos a cada vez más actos. Ycoinciden en muchísimos pareceres sobre el futuro.
Pasión
Qué gran hermano mayor tiene la cofradía del Salvador. José Luis Cabello es una de las excepciones en el mundillo de las varas doradas. Se ve en el estilo de gobernar, de presidir y de gestionar. El miércoles recogerá la Medalla de Oro de Sevilla en nombre de su cofradía. La exposición en el Ayuntamiento ha sido otra muestra más de saber hacer las cosas.
50 años
Los que pronto cumplirá como sacerdote don Ángel Gómez Guillén, canónigo y uno de los mayores expertos de liturgia de la Iglesia. Sí, sí, como han leído. Gran hermano del Amor, donde salió de nazareno de la Borriquita, habitual del Salvador desde niño. Será en este templo donde tendrá lugar la celebración de tan feliz acontecimiento.
Imparable
Así se ha visto esta semana al cardenal Amigo en Sevilla. Se ha venido arriba de nuevo. Asistió a la cena de la entrega del Premio Manuel Clavero. El hermano Pablo tiene verdaderos problemas para ajustar la agenda por el número de peticiones que recibe para que Su Eminencia acuda a muy diferentes ciudades del mundo. Terminan de estar en México y ya tienen las fechas cogidas para un año. El propio Pablo, tan querido en Sevilla, no tendrá días libres para acudir a su tierra natal. ¡Yque no falte la actividad!

El lagarto de la Catedral: “Don Juan José Asenjo se fue directo al pintor Ricardo Suárez en cuanto terminó el acto de las medallas de oro de la provincia. Algo comentaron en privado. El arzobispo impartió la bendición al artista. Testigos de la escena fueron Alfonso Guerra y otros personajes”

La lucha de la Parroquia del Sagrario contra los turistas mal vestidos

El Fiscal | 20 de mayo de 2018 a las 5:00

sagrario

EL centro de la ciudad muda de piel los fines de semana. Se vuelve feo, horripilante, inhóspito, desagradable, chusco. En la misma tarde de ayer confluían la estética de las comitivas de primera comunión con las de los turistas con las pelambreras al aire y las despedidas de solteros haciendo el indio (y la india) en esa carrera oficial del mal gusto en la que se convierte cada sábado el eje de la Alfalfa y el Salvador. Es sabido que la actual Catedral está concebida para los turistas. Poderoso caballero es el tío del pantalón corto, la camisa hortera y la cámara de fotos. Por fortuna aún quedan algunos templos donde se recuerda al visitante que está entrando en una iglesia, un lugar sagrado donde se debe vestir con decoro, esos sitios donde se tiene la costumbre de celebrar misa, un rito que no debe ser alterado por quienes buscan el consumo de experiencias, que es en lo que consiste básicamente el turismo de masas de hoy, por el que los tontos de aquí van a Roma sin haber pisado Itálica, y los tontos de fuera vienen buscando las setas y dejan de entrar en el Alcázar porque cuesta dinero.

El intento de hacer las cosas bien o, al menos, con cierto criterio, se aprecia nada más acceder a la Parroquia del Sagrario, donde se cuida que aquello no se convierta en la orilla de Mazagón, la Higuerita o la Cuesta Maneli. El párroco manda guardar silencio y vestir con decoro. Bien hecho. Y se vigila el cumplimiento de estas directrices. Lástima que estas indicaciones no se cuiden con el mismo celo en la Catedral. La verdad es que si dejamos fuera a los turistas que no visten con decoro, ¿quién entra en la Catedral además de los canónigos para los rezos matinales y las azafatas que abren y cierran la cinta (con mayúscula, patrona de Huelva)? He ahí la clave. La entrada a la joya de la Parroquia del Sagrario es gratis total, con derecho añadido a contemplar el Niño Jesús, el Nazareno de la Corona y, con una pizca de suerte, a saludar a don Luis Rueda. Pero en la Catedral hay que pagar, por lo que el criterio del decoro se relaja. Y aquello parece la cafetería de la Guerra de las Galaxias con estética de camping y mobiliario de venta de tickets para otras atracciones. La Parroquia del Sagrario es un oasis en la Catedral, una suerte de aldea de los galos que trata de resistir la invasión del turista que ha hecho suya la ciudad, espantando los valores netamente locales, diferenciadores y ubicadores que ahora –quién lo diría– están más que nunca en los barrios. El centro parece una gran covacha los fines de semana, cuando se lo dejamos enterito a esos señores de los que vivimos todo el año. “Ea, ahí lo tienen”. Ay, de aquellos hoteles que no permitían alojarse a equipos de fútbol para evitar que los jugadores se pasearan en ropa deportiva por el suntuoso vestíbulo principal. ¡Sería facha el director del hotel! Pasen, pasen, y vayan como plazcan.

Ramón Vila
Mucho se ha escrito sobre la faceta del que fue 33 años cirujano de la plaza de toros, pero poco de su perfil cofradiero. Ramón Vila, que falleció esta semana a los 80 años, fue nada menos que el primer delegado de la cuadrilla de costaleros de su querida Hermandad de la Amargura. Era otoño de 1978 cuando comenzaron los ensayos en unas noches frías. Vila tenía dos sueños imposibles, como recuerda Alejandro Ollero: sacar a la Virgen vestida de hebrea el Domingo de Ramos y sacar el palio más alto de Sevilla por la puerta ojival del templo, a lo cual el ilustre capataz le contestó: “Ramón, olvídate de eso porque vamos a tener que bajar a la Virgen del paso y sacarla de la iglesia con nuestras propias manos”. Aquella primera cuadrilla se quedó sin salir el Domingo de Ramos de 1979 por culpa de la lluvia. Pudo debutar ese año con motivo de la procesión extraordinaria del 25 aniversario de la coronación: “Mi querido amigo Ramón vivió aquel día uno de los momentos más felices de su vida”. Ollero de vez en cuando se dirige en voz baja a los costaleros en los momentos de mayor emoción del Domingo de Ramos y les dice: “Abrid los capotes”. Y esa exhortación, cómo no, le encantaba al doctor Vila.

IGLESIA DE SANTIAGO

Original altar en Santiago

La Hermandad de la Redención figura con todo honor en el grupo de hermandades más innovadoras en asuntos de priostía en los últimos años, junto con el Buen Fin, la Exaltación o la Esperanza de Triana. En los cultos de Pentecostés a la Virgen del Rocío llaman la atención los candelabros antiguos de la Virgen de los Ángeles, de Los Negritos, con sus características formas de piña. El uso de enseres de otras cofradías es siempre una apuesta con ciertos riesgos, por lo que se exige mucho criterio y un gusto más que refinado.

El pertiguero

Primer golpe. Andrés Martín ha estado en el Palacio Arzobispal para renovar la cesión de la capilla de la Divina Pastora por parte de la autoridad eclesiástica en favor de su hermandad. Segundo golpe. Un llamamiento a la mesura. Asenjo ha dejado claro su deseo para el Jueves de Corpus: menos participantes en las representaciones, por favor. Tercer golpe. Sobre la carrera oficial: “La clave es no decir que no al primer proyecto hasta que sea Navidad, así no da tiempo a que saquen otro invento”. Yciriales arriba. Oído. “Sí, tenías razón, había facturas de whisky de aquel viaje”.

El lagarto de la Catedral: “Querido Fiscal, ¿te has dado cuenta de que los mensajes de la cuenta de Twitter denominada ‘primavera eclesial’ coinciden mucho, pero mucho, con el pensamiento de un párroco muy polémico que ya tuvo problemas con la curia del arzobispo Asenjo”

El susurro de Pedernal

El Fiscal | 13 de mayo de 2018 a las 5:00

Pedernal

SIEMPRE hemos mantenido que uno de los mejores carteles de la Semana Santa está en la vitrina del mueble de los cubiertos del Rinconcillo, unos cristales donde se van colocando las estampas de imágenes sagradas que dejan los clientes. De forma natural, espontánea, se conforma una obra de arte, porque si es verdad que el tiempo pinta, también lo es que la sucesión de actos voluntarios a lo largo del tiempo generan estampas preciosas como la que se admira en esta popular taberna. Esta semana se ha presentado un cartelazo en esta ciudad: el del Junio Eucarístico. En Sevilla ya sabemos a qué cartel nos referimos cuando hablamos del cartel a secas. Como el Pregón tenemos claro que no necesita de más precisiones, pues solamente hay uno. Todo lo demás son novillás sin caballos, pedreas, premios de consolación o como quieran ustedes llamarlos. Ocurre que a veces salta la sorpresa en alguno de esos festejos supuestamente menores. Y eso ha conseguido José María Pedernal con su muy precioso y laffoniano cartel del Junio Eucarístico sevillano que se aproxima en el calendario al paso de mudá que marca un mayo que combina fríos y calores. Qué cosa más elegante, sencilla y fina al mismo tiempo ha pintado Pedernal, que, por cierto, es el hermano mayor de la Amargura. Para que luego digan las malas lenguas que los hermanos mayores de hoy pintan poco… Este pinta y mucho.

La obra de Pedernal está cargada de detalles, pero sin incurrir en el horror vacui. El motivo principal son los carteles de las convocatorias de cultos que aparecen pegados con cepillo y agua en el azulejo de San Juan de la Palma. Una escena de la vida cotidiana, como la vitrina del Rinconcillo con sus estampas. La calle está cargada de obras de arte que modela el tiempo, las casualidades, las coincidencias. El mérito está en saber verlas. Dice el autor que su cartel es un susurro, en contraposición a la teoría de que los carteles deben ser un grito en la pared. Qué bonito es susurrar en este mundo de ruidos, en esta Semana Santa estridente, en esta sociedad que no sabe hablar en voz baja. Susurra el diputado de sección de la Amargura para preguntarle a un penitente en la calle Cuna si se ha clavado algo en el pie, como susurra el fiscal al capataz Ollero para que levante el paso de la Virgen ante la amenaza de lluvia. Susurran los carráncanos entre bostezos, los vencejos de la Plaza de San Lorenzo cuando Su Majestad sale hoy por las calles de la feligresía en un cortejo refinado de tiros largos, susurran las Santas Justa y Rufina en su pasito sin música caminando detrás de Sor Ángela, susurra el mes de junio que busca su personalidad entre el final de la primavera y el comienzo del período estival donde las calles, otro año más, serán el perfecto retrato de una ciudad de persianas echadas y zumbido de aparatos eléctricos.

Las cosas importantes nunca se dicen gritando, sino con el habla serena, casi con la mirada, como este cartel de Pedernal que tiene la elegancia propia de un nazareno con el escudo de la Cruz de Malta. Dios está en el silencio, en el recogimiento, en la clausura de oraciones bisbiseadas, en el torno (“Ave María Purísima”), en la mirada pérdida de un penitente tras un paso de palio, en la fina sencillez de este cartel. Aquí hay cartel, claro que hay cartel, como hay un cartelista.

Aparecen entre los predicadores de las convocatorias de culto los nombres de dos sacerdotes importantes, como el arzobispo Asenjo y Jesús Maya, como figura el pajarito de la popular red social, entre otros detalles llamativos. A partir de ahora hay que buscar el pájaro del azulejo de San Pedro como hay que hallar el pajarito del cartel de Pedernal. Este junio de cera roja, comunión de los enfermos y doble genuflexión ante Dios alzado, tiene un cartel perfecto que invita al reencuentro con esas manifestaciones de religiosidad popular que tienen el aforo justo, que a veces hasta se las ven y se las desean para cumplir con su recorrido sin la asistencia de policías. Que se mantienen aunque los tiempos se vuelvan, incluso salen a la calle cuando no hay enfermos.

El mundo es de los que tienen buena ideas. Y saben pintarlas. Cada vez que entre en el Rinconcillo, fíjese en esa vitrina, mosaico sagrado hecho con las devociones que viajan en bolsos y carteras. Cuando vean a Su Majestad bajo palio por las calles, recuerden el cartel de Pedernal, el susurro de un artista que buscó a Dios en lo sencillo, en la solemnidad del Tantum Ergo, en los colores de una paleta donde está el color de la fe.

Año 2019
Nos atrevemos a vaticinar que la Semana Santa del próximo año no presentará cambios de importancia en la carrera oficial, pese a las elucubraciones de muchos sobre la ubicación del palquillo. Los cambios leves en los que se trabajan para mejorar la carrera oficial van perdiendo adeptos. Sólo cabría reducir asientos en Sierpes, donde se ha mejorado, pero donde queda mucho por hacer para reducir el efecto de avispero. Si a esto se le suma la firme determinación de que el Martes Santo vuelva a la normalidad (sí, he dicho normalidad), la de 2019 será una Semana Santa, sobre el papel, calcada a la de este año. ¡Y que así sea también en lo meteorológico!. ¿Verdad?.

Percance
La que ha sufrido el presidente del Consejo de Hermandades al caerse nada menos que en el interior del Palacio Arzobispal. Don Joaquín se recupera con paciencia y sin perder la sonrisa de la lesión sufrida en el brazo izquierdo. Por cierto, estos días le han oído decir con sentido del humor que estará ocho años en el cargo y que no descarta una prórroga. Aviso a delfines…

Felicitaciones
Las que se está hartando de recibir de forma pública y privada el pintor y escultor Ricardo Suárez, que recibirá nada menos que la Medalla de Oro de la provincia de Sevilla el próximo día 23 en una ceremonia solemne en la que coincidirá conAlfonso Guerra, nombrado Hijo Predilecto. Suárez es hermano de San Gonzalo y el Silencio, devoto del Cristo de la Buena Muerte, autor de innumerables carteles de categoría, como el pintado para la Macarena que luce en el museo; diseñador de una portada de Feria, etcétera. Por eso referimos aquí tan justa y merecida distinción.

El lagarto de la Catedral

“Mi querido Fiscal, fíjate qué bien hace la Parroquia del Sagrario al advertir a los fieles y visitantes que al templo se debe entrar vestidos con decoro. Hace muy bien el párroco en cuidar estos detalles. Con un cartel e incluso con un vigilante. Así se hace”

Madrugada 2018: la noche que perdimos el miedo

El Fiscal | 29 de abril de 2018 a las 5:00

HA sido el vídeo más compartido de la semana en las cuentas de Twitter en Sevilla. Lo publicó Diario de Sevilla en la tarde del lunes. Era muy necesario. El gran público tenía que ver el ejercicio de responsabilidad de un grupo de ciudadanos que, por fin, no cayeron en la provocación de cuatro gamberros. Eran las 03:34 del Viernes Santo cuando se pudo haber roto la noche, pero esta vez no. Esta vez hemos visto con más claridad que nunca que no hay ninguna trama, ningún grupo extremista, ninguna célula antisistema, ninguna similitud con los atentados que llevamos varios años soportando. Esta vez, repetimos, se ha visto con nitidez que lo de las madrugonas no es más que el triunfo de la mala educación. No ha sido más que eso, salvo en el año 2000, la primera que se quebró, cuando a algunos irresponsables se les fue de las manos una protesta… y fueron tapados. De hecho, en los informes oficiales se obvian las causas de los tumultos de ese año, mientras que se ofrecen explicaciones sobre las causas de lo ocurrido en todas las demás Madrugadas con desórdenes. ¡Qué cosas!

Resulta esperanzadora la reacción del público que aguardaba la llegada del paso de misterio del Cristo de las Tres Caídas. Taponan la salida de los alborotadores, que estaban provocando estruendos mediante golpes en unos contenedores. Los agentes llegan de inmediato mientras se oye la delación: “¡El de rojo, el de rojo!”. El de rojo se ve con claridad en el vídeo, bloqueado junto al árbol. Y el lamento de un miembro del público refleja cuánto llevamos sufrido quienes vivimos esta noche con intensidad:“¡Con la que se armó aquí el año pasado…!”. Pero en 2018 no fue así, todo quedó en un conato. No se lió. No se desarboló ningún cortejo. Nos contaron por las redes sociales que hubo un inicio de carrera que afectó levemente a los primeros nazarenos del Calvario, que comenzaban en ese momento su especial y sacrificado recorrido de ida hacia la Catedral, ¿verdad, Javier Muela?.

Este vídeo avanzado por este periódico tiene tanto valor como el que nos enseñó la ejemplar reacción de los nazarenos del Silencio por Cuna en 2017. Los dos sirven para que todo el mundo vea que no hay ningún ataque contra la Semana Santa como fiesta religiosa, solamente gamberros, desahogados, inconscientes, vándalos si lo prefieren. En nuestras manos está dejar la Madrugada en la de ellos, o retenerla con mimo en las nuestras. En nuestras manos está legar una noche cicatrizada, o seguir dejándonos llevar por el pánico que provoca el ruido combinado con la sensación de inseguridad. En nuestras manos está tomar una decisión con libertad en un sentido o en el otro. Pero que todo el mundo sepa que era simplemente “el de rojo”. La Madrugada no puede depender de un incauto, de un aprendiz de matón, de un desgraciado.

Pregón de las Glorias
El periodista Juan Manuel Labrador pronunció el viernes el Pregón de las Glorias. Hace años que no asisto a este acto. Creo que el último en el que estuve fue con ocasión del pronunciado por Tomás del Rey Tirado. El recuerdo, por cierto, es muy grato. Ayer le pregunté a gente de fiar (han leído bien, sí) por el pregón de Labrador y me dijeron que pronunció un pregón clásico, muy florido, con marcado barniz buzoniano, sobre todo en un largo poema final. Me aseguran que fue impresionante la declamación, muy trabajada, estudiada y natural. Y que el torrente de voz era tremendo, enérgico. Me apuntan también que demostró ser un buen conocedor de las hermandades de gloria, lo cual no es muy frecuente en el cofraderío al uso. Dicho queda.
Cena
Tras el pregón se celebró la cena de rigor, donde dicen que el sacerdote Marcelino Manzano, delegado diocesano de hermandades, se hizo acreedor a algún premio por aguantar la velada completa. El encuentro comenzó cerca de las 22:30 y terminó cuatro horas después. Don Marcelino aguantó con una paciencia infinita las intervenciones de los anteriores pregoneros y de otros cargos cofradieros. Dicen que esa noche más que nunca se aproximó a la condición de santo…
La guasa del mensaje
Cuanto nos contaron de la cena coincide con el mensaje que nos mandó un avieso cofrade que, por cierto, había disfrutado en el acto de la Catedral. Lean, lean lo que recibimos a las 01:36 del sábado:“Existe la prisión preventiva, la prisión permanente revisable, la cadena perpetua, la pena de muerte… y la cena del Pregón de las Glorias”. ¿Habría quizás que revisar el formato?

El cartel rociero
Esta semana ha habido cierta polémica por el cartel de la Hermandad del Rocío de Sevilla, obra de Manuel Peña. El cartel es precioso. La sustitución del Niño Jesús por la carreta en el regazo de la Virgen es una licencia original, innovadora y entendemos que nada irrespetuosa. Es tan respetable como las opiniones de quienes prefieren al Divino Pastorcito. ¡Faltaría más!

El pertiguero
Primer golpe. El presidente Joaquín Sainz de la Maza ya tiene en su libreta el nombre de una cotizada pintora que ha demostrado ya en alguna ocasión su elegante concepto de la cartelería. Y no nos referimos a carteles de Semana Santa. Segundo golpe. Oído en la noche del viernes: “Qué raro que no asistiera el alto clero al pregón. Mandaron a Óscar Arias”. Tercer golpe. Yoído en el entorno de la Plaza de la Contratación: “Al menos el presidente ha dejado de decir que sólo estará cuatro años. Se va animando, se va animando…”. Y ciriales arriba. Hay capataces que sacan más de una cofradía el mismo día. Para eso están los equipos. Eso ha sido así de toda la vida.

La reforma que viene
Si finalmente el palquillo se desplaza unos metros y se coloca más o menos bajo el escudo de la peña bética, se perdería una buena cantidad de sillas de la Plaza del Duque que carecerían de sentido por falta absoluta de visibilidad. La reforma que viene, aun calificada de leve, tendría ese efecto colateral. Y no serían pocos asientos, precisamente.

El lagarto de la Catedral:

“Fiscal, está siendo muy comentada la portada del semanario diocesano de información. Con el título La alegría de ser santos, se ha elaborado un mosaico con fotos de muchos personajes locales que tú bien conoces e incluso aprecias… Fíjate, fíjate en la selección. Por cierto, tú no sales”

 

 

No son un estorbo

El Fiscal | 15 de abril de 2018 a las 5:00

Linde y Cattoni

LA información de cofradías no está tan saturada como mal enfocada en algunas ocasiones. Mucha gente se queja de que es excesiva cuando el problema radica tal vez en su a veces dudosa calidad, en dar cobertura a asuntos internos que no guardan el requisito de responder al interés general. Mal vamos, por ejemplo, si las páginas de un periódico huelen más a incienso que a tinta. Permítanme que hoy, cosa excepcional desde que se abre esta Puerta de los Palos, me refiera por una vez a los profesionales de la denominada prensa morada, que en Sevilla es generalmente de alta calidad. La cuestión viene a cuento por las multas que la Policía Nacional ha impuesto a dos periodistas por “estorbar” y “alterar el orden” en el traslado del Gran Poder a la Catedral de noviembre de 2016. Se trata de estocadas de 600 euros del ala a los que habría que sumar los intereses de demora derivados, en principio, de una notificación deficiente.

Siempre he opinado que los periodistas que cubren la información de Semana Santa en la radio, sobre todo en la radio, no están suficientemente valorados porque no se conocen unas labores de trastienda muchas veces ingratas: cuánto tienen que pasar para llegar al sitio exacto, permanecer en el lugar preciso y salir con rapidez para alcanzar el siguiente destino entre una bulla de incomprensión. Es un placer, un privilegio, llegar a casa y terminar la jornada oyendo las retransmisiones de las últimas entradas: esos clásicos de la Amargura, la Redención, San Benito, San Bernardo… Ellos no solo aguantan de pie horas y horas, sino que soportan no pocas veces al tonto de turno que por unos minutos se cree ministro del Interior y los expulsa del sitio o se dedica a incomodarlos. Ninguno de esos profesionales está por gusto delante de un paso. Se trata de un trabajo. Están sirviendo de mediadores, llevando la Semana Santa a mucha gente que no puede estar en la calle o a muchos de sus compañeros que nos enriquecemos con sus relatos. Si fuera por gusto, tengan por seguro que preferirían estar con sus familiares o amigos en otro lugar, disfrutando de las cofradías sin la tensión de tener que retransmitir o enviar una crónica. A los profesionales de la información nos deberían apuntar a unos cursos de autoprotección contra ciertos tontos, para enseñarnos a tratar desde a los agentes con ademanes de matones hasta a los tíos de las puertas. Resulta que en el memorable traslado del Señor de aquel día de noviembre, cuando la ciudad recuperó la fe en sí misma tras el fracaso de la Madrugada, aquella jornada en la que todos nos organizamos a la perfección sin necesidad de vallas, hubo dos periodistas que a juicio de la Policía Nacional estorbaron el discurrir del cortejo: José Manuel de la Linde y Antonio Cattoni, los dos de Canal Sur. Tiene bemoles denunciar a los buenos de Linde y Cattoni por entorpecer el paso del Gran Poder. Eso no se le cree nadie en Sevilla, mis dilectos José Manuel y Antonio, lamparillas de guardia de la información cofradiera durante todo el año, siempre con tacto, con cariño, con delicadeza al tratar una información distinta por singular, que requiere de un enfoque especial por conjugar componentes como las devociones, los sentimientos y la memoria.

La buena información cofradiera se debe regir por las normas elementales del periodismo, pero teniendo en cuenta que juegan factores emocionales. Y ellos dos son un buen ejemplo de equilibrio. Se es periodista antes que cofrade, pero difícilmente se puede hacer información periodística sobre Semana Santa de forma continuada sin haber conocido el mundillo con anterioridad. ¡A cuántos papafritas han de aguantar los días de Semana Santa quienes se han formado en las facultades de Periodismo y sólo tratan de llevar a los hogares la voz del capataz, el rachear del paso de los costaleros o el sonido del cimbreo de los varales! Recuerdo, por ejemplo, el Martes Santo que entró la cofradía del Cerro de forma apresurada en el vestíbulo del Rectorado –donde se formaba la cofradía de Los Estudiantes– como consecuencia de una lluvia pasajera. Se fundieron los cortejos de las dos cofradías durante unos minutos. Con tanta bulla, tanto sobresalto y tanta improvisación, el principal problema para algunos era que en el interior de la vieja Fábrica de Tabacos se encontraba una periodista que acompañaba a la cofradía del Cerro. Probablemente a quienes advirtieron su presencia y la expulsaron se les caería la baba si cualquier día fueran invitados a su programa de radio, retratados en los periódicos o entrevistados en esas televisiones que todo el año mantienen viva la llama de la información cofradiera. A los periodistas que hacen información de cofradías se les podrá acusar de todo como a los demás profesionales, pero seguro, seguro, que nunca de estorbar el paso de una cofradía, mucho menos del Gran Poder. Es como cuando un día acusaron a Ansón de ser republicano.

Antonio Cattoni y José Manuel de la Linde jamás estorban, como no estorban muchos de los compañeros de otras emisoras que hacen información cofradiera de muchos quilates, con gran profesionalidad y con ese valor añadido del afecto y el tacto que muchos damos a los asuntos de las cofradías, un tratamiento envidiado en otras parcelas públicas sometidas a la legítima y obligada fiscalización de la prensa. Linde y Cattoni pueden hacer información incómoda en ocasiones, como corresponde al buen periodismo, pero nunca incomodar al Señor del Gran Poder. Si pudieran, le quitarían las espinas de su corona y se pasarían las horas buscando las palabras precisas para contarnos cada año, de forma distinta y original, su divina zancada, su trágico patetismo, su desgarro sereno.

Luto en el Sagrario
Ni una semana hacía de la entrada de la procesión anual de impedidos cuando la Archicofradía Sacramental del Sagrario de la Catedral conoció el fallecimiento de su hermano número uno: don José María Pacheco López de Morla. El número uno pasa a ser de doña Elena Vieira.

Carrera oficial
Se da por hecho que la reforma de la carrera oficial será light. Consistirá –si acaso– en el retranqueo del palquillo hacia la calle Martín Villa para evitar a muchas cofradías el circuito de la calle Javier Lasso de la Vega. La reforma incluiría una reducción de sillas en el proceso paulatino de corrección de los excesos cometidos desde principios de siglo. No sólo en Sierpes hay que seguir recortando (¡Tome nota mi dilecto Vélez!) sino en la mismísima Campana. Recordando excesos del pasado, no olviden cuando una Semana Santa apareció un modelo de sillas especialmente estrecho, lo que derivó enuna protesta airada de los abonados del entorno del palquillo y de las parcelas de enfrente con las sillas levantadas y los pañuelos al aire. Fue lamentable. El retranqueo del palquillo debe ser el momento preciso para unos ajustes que son muy necesarios.

El pertiguero
Primer golpe. En la calle Santiago se busca capataz para la Virgen del Rocío. No hay prisas, ni debe haberlas. En los últimos tiempos se lía menos por un cambio de entrenador de primera división que por un relevo en el martillo de un paso. Es curioso, revelador y preocupante el punto al que hemos llegado. Segundo golpe. En una cofradía manda la junta de gobierno que preside un hermano mayor. Para bien y para mal. Tercer golpe. Mensaje recibido:“Fiscal, ¿para cuándo un artículo sobre los riesgos de ciertas restauraciones a domicilio en la era de la telefonía móvil donde todo se graba, todo es motivo de selfie y todo se difunde?” Y ciriales arriba. El subdelegado Gil-Toresano debe investigar las multas a periodistas. Cuanto antes mejor.

El lagarto de la Catedral:

“Mi querido Fiscal, esta semana hemos conocido el relevo en la vicaría judicial del tribunal metropolitano. Tu siempre admirado don Antonio Gordillo da paso al muy macareno donAntonio José Mellet. No te quejarás, Todo sigue en orden”

 

La verdad sobre los bares

El Fiscal | 8 de abril de 2018 a las 18:21

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LA pasada Semana Santa no han cerrado los bares. Han tenido que adelantar el horario de cierre algunos, pero sólo algunos y en una noche en particular. Conviene dejar esto bien claro porque la diferencia de planteamientos es sustancial. El alcohol no es la causa de los males que amenazan esta Semana Santa del siglo XXI, pero sí influye negativamente cuando está presente en las grandes concentraciones de personas. En todas. Y es obvio que en los bares se distribuye alcohol. Recuerden, por ejemplo, que desde hace años no se despachan fermentados ni mucho menos destilados en los estadios de fútbol, como no se comen palomitas en la ópera (¡bravo, señor alcalde!). Los bares que tuvieron que echar la verja a la una de la madrugada del Viernes Santo fueron muy escogidos, en lugares donde en años anteriores hubo peleas, riñas, agresiones, botellonas y excesiva acumulación de basura (vidrio, latas, etcétera). Este alcalde de izquierdas ha lanzado un mensaje muy claro:el alcohol es incompatible con la Madrugada. Anda que si un alcalde de derechas hace lo que ha hecho Espadas lo están linchando a los dos minutos: reabrir la caseta municipal (¡al jamón, al jamón, que viene con picos!), quitar todos los veladores de la Campana, alquilar para canapés los lugares con encanto de la ciudad y dejarnos sin bares abiertos a ciertas horas en las principales calles del centro en la noche más importante del año. ¡Qué rentable es la superioridad moral de la izquierda!

Pero no olviden que numerosos bares de Sevilla ya venían cerrando en la Madrugada desde años atrás por propia iniciativa de los señores taberneros. Algunos interesadamente quieren enfocar este asunto como si se hubieran cerrado todos los bares durante toda la Semana Santa, cuando no se ha tomado ninguna medida excepcional en los bares que afecte a todos los días de la fiesta. La única medida drástica ha sido en determinadas calles y sólo ha consistido en un adelanto de la hora de cierre.

Otra cosa. La medida que obligaba a retirar los veladores una hora antes al paso de una cruz de guía tiene más de diez años de antigüedad. La única mesa que se queda instalada al paso de una cofradía es la del palquillo de la Campana. La aplicación y ampliación de estas medidas a otros establecimientos es una petición razonable del sector de hostelería. Los hosteleros tienen toda la razón cuando se quejan de que los chinos están abiertos mientras ellos tienen que cerrar antes. En general se ha hecho muy bien para tratar de reducir el impacto de la botellona y, efectivamente, se ha conseguido. Hemos vivido una Semana Santa sin botellonas en lugares próximos al paso de las cofradías, sobre todo en el conocido como segundo anillo circundante a la carrera oficial. Se han reducido los nazarenos heridos por cortes en los pies, pues de 91 heridos en 2017 se ha pasado a 14 en 2018. Se ha reducido el riesgo por conductas agresivas por efecto del consumo de alcohol asociado a otras sustancias. Yse ha reducido la recogida de restos orgánicos en calles muy representativas del centro, donde los botellines y las latas casi han desaparecido (Arco del Postigo, Arfe, Adriano, Salvador, Cuesta del Rosario, Pescadería, Duque, Alemanes, Argote de Molina, Reyes Católicos, San Pablo, Julio César, etcétera).

Con este panorama es una pena que el Ayuntamiento se ponga de perfil cuando se le pregunta por ciertos asuntos de logística estrictamente cofradiera. ¡Con la claridad de ideas que hay en el equipo del teniente Cabrera! Esta Semana Santa requiere de mucho levantamiento de alfombras, mucha retirada de mesas y sillas y mucha limpieza a fondo.

Alto y claro
Así habló el presidente del Consejo de Cofradías el pasado viernes por la tarde en la sede del CEU San Pablo. No era ponente de la muy interesante mesa redonda que se había convocado, compuesta por Francisco Berjano, Enrique Esquivias y Joaquín Moeckel, moderados por Francisco Robles. Se plantearon tres temas:la seguridad, el Martes Santo a la inversa y la participación de los menores. Don Joaquín Sainz de la Maza estaba sentado entre el público. Pero al abordarse el asunto del experimento del Martes Santo, la máxima autoridad cofradiera no tuvo reparos en intervenir para dejar claro que la Semana Santa debe ser de sentido único, que el Jueves y Viernes Santos no es posible el orden a la inversa, y que el Martes Santo de 2018 no ha sido una prueba experimental. No, no, no. Ha sido por un año, una vez. No hacen falta más explicaciones. A Sainz de la Maza se le notó su perfil de alto directivo.

Menores
Al hablar de la fiebre de algunas cofradías por controlar la participación de los menores hasta el punto de requerir la autorización expresa de progenitores o tutores, el juez Berjano y el abogado Moeckel coincidieron en que no son necesarias tantas cautelas. Una cosa es que la Fiscalía vea conveniente ciertos trámites y otra que sean obligatorios. Pero cada cual en su cofradía se blinda como mejor entiende.

Cartel de las Glorias
Nos quedamos pensando al contemplar la obra de este año. Ha sido realizada por el pintor Antonio Díaz Arnido. Está presidida por la Reina de Todos los Santos, una imagen de Roque Balduque (siglo XVI) que aparece sin sus habituales atributos (corona, ráfaga y cetro). Alrededor de la cabeza, el pintor ha dibujado doce astros en alusión a la visión que el Libro del Apocalipsis detalla sobre la figura de la Virgen María. Pero, sin duda, el motivo que provoca un mayor impacto es el del cardiograma que aparece bajo la Virgen y con el que el autor ha querido representar “el corazón de Sevilla” que late en el “universo de las Glorias”. Hay quien lo ve como algo innovador y fresco, pero también quien cree que esta apuesta asimila la obra a la del cartel de un congreso de cardiología.

El pertiguero
Primer golpe. Oído en la Plaza Nueva. “Te sorprendería mucho saber la identidad de algunos empresarios que han abusado con las mesas altas en Semana Santa y que han sido denunciados por la Policía Local”. Segundo golpe. Es muy necesario que el Consejo cuide el comportamiento de los responsables de los accesos a la carrera oficial. En algún punto se han vivido momentos de tensión absolutamente gratuitos y hasta en más de una ocasión. Tercer golpe. Se ha demostrado: cuando hay voluntad para cumplir con los horarios, se cumplen. ¡Vaya cómo se cumplen! La buena voluntad no depende del sentido de la marcha. Distinto es que a algunos les vaya la marcha. Y no nos referimos a composiciones musicales. Yciriales arriba. Atención pregunta:¿No hay espacio en la Fábrica de Tabacos para que sea restaurado el Cristo de la Buena Muerte sin que tenga que salir de las dependencias de la Universidad? El edificio tiene metros cuadrados. Ningún sitio con más garantías (para todos)que su propia casa.

El lagarto de la Catedral:

“Mi querido y habitualmente inquieto Fiscal, debes saber que el contacto entre el arzobispo y el presidente del Consejo es fluido, muy fluido. Estos días de gloria se ha visto don Joaquín entrando en el Palacio Arzobispal como Pedro por su casa. Dicen que incluso le dejan fumar dentro…”

 

Homenaje en el palquillo

El Fiscal | 30 de marzo de 2018 a las 5:00

elpalquillo

Homenaje justo, equitativo y saludable el que Joaquín Sainz de la Maza y Antonio Piñero, presidente y vicepresidente del Consejo, respectivamente, tributaron a don Otto Moeckel, al que invitaron a presenciar el Baratillo desde el mismo palquillo de la Campana, donde reside el poder cofradiero en estos días santos. Los nazarenos del Baratillo se volcaron con su ex hermano mayor y medalla de oro. Cuando acabó la jornada, el presidente lo acompañó a casa.

2018-03-29-Vázquez Consuegra

Vázquez Consuegra en San Antonio Abad

El prestigioso arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra, habitual del paisaje cotidiano del centro de la ciudad, participó como un capillita más en las tradicionales visitas a los templos. En la imagen aparece guardando la cola en San Antonio Abad, donde no sabemos si el paso de palio le pareció una “vibrante atmósfera de plata”, como dijo en su día de la ampliación de Fibes.

La barrila del Martes
Sigue el personal dándole a la sin hueso a la hora de analizar el experimento del Martes Santo. Cada uno cuenta la Feria como le ha ido. Los nazarenos de San Esteban, agobiados por los esfuerzos que tuvieron que hacer para comprimirse para dejar el paso libre a Los Javieres y el Dulce Nombre. Los de Los Estudiantes y el Dulce Nombre, felices por disfrutar de mejores horarios. Pero, ojo, mucho público de la cofradía de la Universidad se quedó sin ver el Cristo o se conformó con ver a la Virgen a golpe de tambor. Tantas horas en la de Quidiello dan para los análisis más sesudos. Ycada uno cuenta la feria, con minúscula, como le ha ido. En el propio seno del Consejo hay diferencia de opiniones. El sector duro está en contra de la repetición, al igual que está en contra de cualquier cambio en la carrera oficial.
Bocadillos
Sigue imperando la costumbre de muchos comercios de colocar una barra en la puerta y limitar la actividad de estos días a la venta de bebidas y bocadillos. El de tortilla se cotizaba ayer a tres euros. No, no era una tortilla de huevos de corral, precisamente. Ynadie garantiza que el bocadillo estuviera ya envitrinado cuando pasó la Hiniesta por ese establecimiento en particular.
Visitas a los templos
La cola de espera para entrar en el templo del Salvador a la una de la tarde alcanzaba el número 34 de la calle Cuna, a la misma puerta de la guarnicionería. La anécdota del día ocurrió en la puerta de la Anunciación, donde un reconocido cofrade, inspector de Finanzas del Estado, quiso acceder a la iglesia por la vía rápida para admirar los tres preciosos pasos del Valle. El vigilante le espetó: “¿Usted quiere colarse?”. “No, por Dios”, respondió el señor, a lo que el guardia sorprendió diciendo: “Vaya por la puerta de atrás, la de la calle Compañía”.
Música
Se están oyendo una gran cantidad de marchas nuevas o poco conocidas esta Semana Santa, sobre todo detrás de los pasos de palio. Dicen los que entienden de corcheas que lo peor es que en muchos casos se percibe una clara falta de originalidad. En otros, simplemente suenan melodías raras, muy raras. Cualquiera con ahorrillos le regala una composición a su Virgen y después pasa lo que pasa. Y se oye lo que se oye.
Bandera pontificia
¡Qué poquitos cofrades de la carrera oficial quedan que se pongan de pie cuando pasa la Bandera Pontificia por delante! ¿Ya nadie enseña a guardar ese gesto de respeto? Una lástima. En la Campana, al paso de la insignia pontificia de Los Negritos, sólo se levantaron los miembros del palquillo. Nadie más. Y eso que había muchos cofrades de los denominados de “reconocido prestigio”.
Los mensajes al Fiscal
Ayer a las 02:22: “Me ha parecido impresentable que los pasos de la Lanzada no llevasen luto hoy por don José María Salmerón. Fue catorce años hermano mayor y contaba con los títulos de hermano mayor honorario y medalla de oro de la hermandad. Todo lo que fue lo han solventado con una levantá en su memoria dentro de la iglesia. Y venga de frente…”. A las 12:09: “D. Otto Moeckel en el palquillo es una muestra de elegancia y señorío por parte del Consejo. Yprestigio para la ciudad”. A las 16: 41: “La foto del olivo en el contenedor de basura en Orfila no es actual. Basta ver el bar de la esquina”. A las 19:09: “Ciudadanos (Moyano)presidiendo sin chaqué un Jueves Santo. ¿La nueva política?”. A las 19:10: “El ministro de Justicia en la plaza de la Magdalena con Beltrán Pérez”. A las 19:35: “Gori en los palcos. Concejales de Podemos también”. A las 19:47: “Acabo de llegar de Amsterdam para salir de nazareno. Espero que vivamos una Madrugada como Dios manda”.

Lección sencilla de amor un Domingo de Ramos

El Fiscal | 25 de marzo de 2018 a las 5:00

Basílica de la Macarena.. La Macarena ya estará en el paso. Fotos para dar del día.

La mujer de avanzada edad tenía clavada la mirada en aquella cara con la fuerza con la que caen los cuatro zancos de un paso de misterio en la última arriá. Hundidos los zancos hasta el próximo año, fijada la mirada en su tez morena. Aquella señora comenzó a bisbisear, después elevó el tono de voz y, al final, estaba conversando con la Virgen como lo hacen dos vecinas que se tienen la una a la otra como protagonistas de su vida cotidiana, bolsas del mercado que cuelgan del antebrazo, carritos de la compra en vertical durante la parada y el rabillo del ojo centinela para evitar hurtos. A la Madre de Dios no le decía madre, la llamaba hija, cosa que sólo ocurre en esta ciudad. “Qué bonita estás, hija. Eres guapa, porque lo eres, pero hoy estás bonita, rematadamente bonita”. La cola de devotos adelantaba a la devota mientras ella seguía detenida con su locura de amor, con el ancla de sus ojos echada en la mar infinita de la Virgen. “Mañana voy a venir a verte otra vez, flor de mis días, ilusión de mis horas, ¡bonita, que estás muy bonita!”.

Esa mujer, de pronto, me miró. “Niño, ¿has visto qué guapa está?”. Yo busqué el refugio rápido de mi madre, que me tenía enseñado que no se habla con desconocidos. Mi madre fue quien atendió la amable pregunta de la señora y le ofreció una breve conversación con tacto y, con el tiempo, aprendí que lo hizo con todo el cariño. Todo ocurrió donde lo hacen las cosas grandes de la ciudad, a la vera de ese paso de palio que era el pórtico elegido durante muchos años para comenzar mis mañanas de Domingo de Ramos. Mi madre me explicó que hay personas que no tienen con quien hablar, que quizás están solas durante el día y que necesitan que alguien les ofrezca la hermosa caridad de una breve charla, el afecto de algún comentario cómplice, o una simple mirada cálida que enternezca los ojos gélidos de los que están solos porque, quizás, perdieron ya a quienes les miraban.

Yo había acudido a ese templo, como siempre, a comenzar mi Semana Santa delante de aquella Virgen, en aquella basílica por la que revolotean querubines y danzan las esmeraldas. Aprendí que aquella mujer hablaba con la Virgen porque la sociedad se había quedado sin tiempo para las personas mayores. Yo iba buscando el oro de Juan Manuel, los claveles del gozo, la candelería perfecta, los destellos del dragón. Iba buscando los ‘ochitos’ de oro de la túnica del Sentenciado, la mirada baja de Pilatos, el plumerío blanco de los rostros marciales. Yo iba buscando bordados, esplendor, belleza para comenzar a lo grande mis días grandes, la arquitectura delicada de un altar de insignias, el ambiente de júbilo de un atrio, el abrazo fraternal de las mejores horas. Y me encontré con una lección de amor inesperada. Aprendí que hay imágenes que no sólo tienen el poder de hacerte sentir vivos a los muertos por un instante, o el poder de provocar una fugaz espiritualidad en los descreídos. Hay imágenes capaces de oír, capaces de expresar ternura con la mirada. Me encontré más, mucho más de lo que yo esperaba. De aquel día sólo recuerdo que la Virgen de la Esperanza escuchó a aquella anciana, nunca dejó de mirarla, sólo tenía ojos para su rostro cuarteado, sólo tenía calor para mitigar su soledad, sólo emanaba amor para darle fuerza a sus días como una madre que amamanta a un bebé para que nunca le falte energía. Aquel Domingo de Ramos aprendí a ver a la Macarena como la Virgen que habla con quienes no tienen compañía, que regala sus ojos a quienes no reciben ni el obsequio de una mirada. Fui buscando la corona de la Esperanza, el brillo de su cruz de guía, el Niño Jesús de Nazareno, cíngulo del gracejo en su pequeña cinturita de merino y pasamanería, fui buscando la estampa de recuerdo de mi anual visita, fui buscando contar, otra vez, las esmeraldas de sus mariquillas, esos brotes verdes que alumbran el mejor regazo de Sevilla. Fui buscando la consulta curiosa a la nómina de la cofradía, quién será el más antiguo con cirio verde, por qué nunca salen bocinas. Fui buscando el abrazo de mi amigo Manolo García, el paseo por San Luis, sol de cara, adoquines y parada en alguna cafetería, pero no es hora de oloroso, no vayamos a comenzar tan pronto el día… Todo eso busqué en tu templo, en tu casa, en el calor de tu hornacina, y me di de bruces con la gran verdad escondida: tú eres quien acompaña a los que están solos en la vida, divina tertuliana de quienes cuentan ya sus días. Qué gran verdad te dijeron al nacer la Semana Santa. Qué pregón te dio aquella mujer de plaza de abasto, mercado, pescadería, qué declaración de amor, qué media verónica brotó de sus labios, filigrana de amor, requiebro oral de artesanía, qué verdades más rotundas te dice la gente sencilla, como los niños que sueltan las grandes verdades de la vida: “¡Esperanza, eres guapa, pero hoy estás bonita!”.

La palma que pide Buena Muerte

El Fiscal | 24 de marzo de 2018 a las 5:00

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HAY calles estrechas que piden pasos de palio para que sus muros besen la orfebrería de los varales, balcones que son atalayas de la emoción para lanzar saetas, plazas que se alían con la noche para acoger a una cofradía en la intimidad de su trama urbana. Hay lugares que lo tienen todo: el espacio justo, las casas, los balcones, los naranjos… Sitios hechos para cofradías preciosas. Y hasta hay palmas rizadas que piden acariciar la Buena Muerte, que parecen anunciar la llegada del Señor de los lirios morados. Hay una palma con reflejos dorados para iluminar esa tarde que se irá tornando azul, un azul Contratación. La plaza tiene la horma de la cofradía de la Universidad. Por ella pasa siempre la cofradía poblada de penitentes. Y hay una palma con fondo de colgadura de damasco rojo en una casa que es el San Onofre particular del Dios de la Universidad. Todo el año hay en ella oraciones para el Cristo de los Estudiantes.