Oído sobre la sacristía y el pladur

El Fiscal | 25 de febrero de 2015 a las 5:05

“No alcanzo a comprender la afición de los curas modernos para hacerse con despachos. Yte lo digo sin prejuicio alguno. He visto muchísimas veces a Juan Garrido atender a todo el mundo en la sacristía de la Magdalena sin necesidad de despacho alguno, sentado en una silla frente a frente con el interlocutor, a la vista de todos. Su interlocutor era a veces una sencilla devota con alguna inquietud propia de beata, pero otras veces era un director general de la Junta de Andalucía que acudía a resolver expedientes con Garrido, que ya sabes que tenía una alta responsabilidad en la administración. Garrido templaba la voz para garantizar la discreción. Si alguien se acercaba inoportunamente, su sola mirada bastaba para ahuyentarlo.Aquella mirada no necesitaba de pladures de tres al cuarto disfrazados de madera. Por cierto, la carta de los miembros de la Comisión Provincial de Patrimonio anunciando la inspección ya ha llegado a la parroquia. O ya han venido o están al caer. Qué fácil y sencillo era todo con curas que ya tenían categoría antes de ser ordenados.Ay, aquella mirada…”.

Altozano

El Fiscal | 25 de febrero de 2015 a las 5:00

la casa del nazareno
SE ha convertido en la zona cero de la venta de túnicas, con servicio en internet las 24 horas del día durante todo el año. El nuevo comercio del número 17 de la Plaza del Altozano presenta estos días una singularidad muy especial para todos los clientes y curiosos. En el escaparate está expuesta la reproducción del antiguo paso del Nazareno de la O, obra del orfebre Antonio Silva Florencio, que en cuestiones de cofradías sabe latín y griego. Si acuden a La Casa del Cofrade a por un cíngulo, una sotana para el monaguillo que ha crecido o a una túnica de ruán que sustituya a la que ya presenta una preocupante tonalidad ala de mosca, deténganse en el escaparate de este comercio a contemplar esta joya de la orfebrería salida de las manos de un artesano que ha sabido manejar toda su vida la seda y el percal. Es la prueba de que aún hay tiendas con alma repujada en plata.

La obsesión por el reloj

El Fiscal | 24 de febrero de 2015 a las 5:00

Hay notas de prensa que las carga el diablo. Y Sevilla es una ciudad muy del cojuelo. El otro día se emitió un comunicado en el que el Consejo de Hermandades presumía del “sacrificio” y la “solidaridad” de las cofradías de una jornada concreta a la hora de pactar la reordenación de los horarios. Un sacrifico y una solidaridad que se evidenciaban, según siempre el comunicado, en que una hermandad cede un minuto, pasando por la carrera oficial en 24 minutos. Otra gana ocho minutos, pasando por la carrera oficial en 58. Otra cede otro minuto, pasando por la carrera oficial en 34. Otra cede 3 minutos, pasando por la carrera oficial en 52. Otra cede 3 minutos, pasando por la carrera oficial en 37. Otra cede dos minutos, pasando por la carrera oficial en 73. Otra gana ocho minutos, pasando por la carrera oficial en 43. Y otra más gana cinco y entra en la carrera oficial seis minutos más tarde, pasando por ella en 45. La conclusión es que la jornada se aumenta en once minutos. Pero, oiga, se aumenta en la carrera oficial, que es lo que aquí importa. No es que se aumente la jornada por decisión de las autoridades que rigen los horarios oficiales del continente europeo, las mismas que el Domingo de Ramos nos birlarán una hora. En cuestión de cofradías se habla de aumento o de reducción de una jornada con respecto al itinerario obligado de las cofradías. Y como pueden apreciar ustedes mismos se ha tratado de unas negociaciones en las que, al final, ha imperado el “sacrificio” y la “solidaridad”. Tiempo al tiempo le pido y tiempo el tiempo me da. Minutos, tengo minutos. Aquí aterriza una nave en el Charco de la Pava, se baja el marciano y lee el comunicado de marras y nos toma por locos. La obsesión por el reloj es evidente, muestras de que la Semana Santa no es que esté secuestrada por las hermandades, como dijo un analista, sino que está en manos de los fontaneros, de los señores de la logística que disfrutan contando nazarenos. El informe del tonto del contador ha tenido el efecto de la cizaña en tal grado que, al final, se ha llevado por delante a uno de esos delegados sin cuya labor no sería posible la Semana Santa. Tal vez al marciano le resultaría interesante estudiar a fondo la mente de quienes se dedican a la logística cofradiera de sillas, relojes e itinerarios, una tarea en la que algunos pueden emplear años de sesudas combinaciones que son rematadas con notas de prensa que dan nuestra verdadera talla. Si no fuera por el reloj, cómo y cuándo iban algunos a sacar pecho unas horillas al año en ese palquillo de la Campana, como si se tratara de la tribuna real en el Paseo de la Castellana en el desfile de las Fuerzas Armadas el 12 de octubre. El carnero de la legión sí que hace ese día un esfuerzo y un sacrificio. Eso sí que es avanzar a paso de mudá.Inocente animalito…

El estilo de Jiménez Esquivias

El Fiscal | 23 de febrero de 2015 a las 5:00

JOSE IGNACIO JIMENEZ ESQUIVIAS
Fue una delicia oírle el martes en la casa de hermandad de Los Estudiantes, donde tomó la palabra en representación de los hermanos que cumplían los 75 y 50 años de pertenencia a la cofradía. Discurso largo, pero sin bandejas de pestiños camufladas. Una oratoria adornada con datos y recuerdos, que pocos como José Ignacio Jiménez Esquivias recuerdan cada Semana Santa por los días soleados o de lluvia. Con ironía fina para recordar algunos pregones que resultaron verdaderos ladrillos o perfectas conferencias, sin herir, pero sin faltar a la verdad. Con reivindicaciones con las que nunca estaremos de acuerdo, como su preferencia por el clavel rojo antes que por el lirio morado en pasos como el de la Buena Muerte. Con todos los avíos, en fin. Recordó largamente, con toda justicia y cariño a dos de los grandes hermanos mayores de la cofradía universitaria, como Ricardo Mena-Bernal y Juan Moya Sanabria. Se deshizo en elogios para Antonio Gutiérrez de la Peña por sus años de gobierno: “Si Antonio Piñero dio y da un piñerazo, Antonio Gutiérrez dio un gutierrazo”. Sobre ciertos años oscuros, de alguna junta de gobierno sin inspiración, pasó de largo refiriéndose a un período de “transición”. Cómo recordó su pertenencia a la primera cuadrilla de hermanos, con Angelita Yruela presente en la sala, que estuvo “casi como madrina” muy cerca de aquellos hermanos que hicieron historia en la Semana Santa. Un rato para un estilo en extinción, elegante pero no almibarado, documentado sin ser plomizo, con gracia sin ser pelota.

Esperanza

El Fiscal | 20 de febrero de 2015 a las 5:00

cartel_.jpg Producción ABC.
DÍAS de cuaresma en la sala de espera donde todos los pasos perdidos conducen a la Esperanza. No hay mejor manigueta a la que asirse que la de la Esperanza, ni mejor color en la paleta que el verde del terciopelo que tiñe los callejones de la vida y los atrios de los momentos de gozo. Cada parte ganado es una chicotá pegada a esta otra cuaresma huérfana de mieles dulces. Ahora, justo ahora, es cuando hay que afinar más la tonalidad del verde. Ahora es cuando tiene mérito soñarla en la geometría divina de cuatro perfiles y dibujarla en osados caligramas. Quién pudiera ser hoy un nazareno de capa almidonada para proteger a toda una familia como el viejo y galante nazareno en sepia hacía con la sevillana empapochá como una torrija. Ahora es cuando el carboncillo mejor pinta su rostro. La fe hace siempre el mejor retrato de la Esperanza.

La importancia del salchichón

El Fiscal | 19 de febrero de 2015 a las 5:00

salchichónfiscal
Ocurrió esta semana. Un cofrade caminaba por la Plaza de la Magdalena cuando se encontró con un miembro del Consejo, al que inquirió por su ausencia en el acto de presentación del cartel oficial de la Semana Santa. “Yo he dejado de ir para no contemplar más peleas por los platos de salchichón, que es vergonzoso lo que se ve allí por parte de ellos y de ellas”. Recuérdese que el acto se organiza desde hace unos años en la sede de una entidad financiera, que es la que sirve el piscolabis posterior. Los guardias de seguridad tienen que controlar el acceso del público que se orienta y hace cola con antelación, dado su gran interés por el cartel… Ypor el salchichón. Lo que habría que decirle al consejero es que hay salchichones que bien valen un codazo, ¿o no? Si fuera salami, pues mire usted… No merece la pena. Pero si es salchichón al taco del que sirve Rogelio Trifón, vale la pena hasta soportar los discursos de las presentaciones, que suelen ser de la calidad del salami.

Y Moeckel no daba el perfil…

El Fiscal | 18 de febrero de 2015 a las 5:00

sevilla 23 noviembre 07. entrevista a joaquin moeckel. foto> carlos marquez.
Cuentan las lenguas antiguas (¡Ole!) que hubo un tiempo en que varios hermanos mayores de la Madrugada decidieron proponer de delegado de la jornada a un peso pesado de las cofradías, de los que dicen las verdades al arzobispo a puerta cerrada y a micrófono abierto, y además resultan mucho más leales que los meapilas del misticimo de tres al cuarto y la espiritualidad de la ojana. Esas mismas lenguas recuerdan que hubo alguien que puso sobre la mesa el nombre del abogado Joaquín Moeckel, el mismo que se enfrentó al cardenal Amigo y que después, cuando fue condecorado por Su Eminencia por su labor clave en la restauración del Salvador, le dejó claro en el discurso de agradecimiento que seguiría discrepando de la autoridad eclesiástica cada vez que fuera necesario. Vamos, que no se fuera a pensar Don Carlos (que seguro que nunca lo pensó porque es inteligente) que con una medalla compraba el silencio del letrado del Arenal. Y las mismas lenguas evocan que alguien vetó a Moeckel diciendo que no daba al perfil, que no tendría capacidad para poner orden en la jornada, pese a que la tiene y la tuvo para tantas empresas. Viendo el espectáculo de las dos últimas semanas y las alusiones a los puñetazos, uno recuerda de nuevo (sí, otra vez, ¿pasa algo?) aquella teoría del perfil, que no era más que la concha en la que se camuflaba la mediocridad de personajillos que ya vivieron su cuarto de hora de gloria. Sin vara dorada no son nadie. Y a Moeckel lo llaman para opinar de televisiones de toda España. Y no le preguntan por la Madrugada. ¡Toma del frasco!

El presidente se siente fuerte

El Fiscal | 16 de febrero de 2015 a las 19:27

Carlos Bourrellier, presidente del Consejo de Cofradías.
Bourrellier está fuerte, se siente fuerte. A mí me recuerda a Arruza cuando hacía el teléfono a los toros. Mi presidente le está haciendo el teléfono al toro de la Madrugada, con la chaquetilla abierta y mirando al tendido de la Plaza de la Virgen de los Reyes. Pareciera que lo estoy viendo. Y oyendo:“¡Esto lo arreglo yo sí o sí, don Juan José, usted tranquilo!” Y a mí me da canguelo cómo le mira el toro a Bourrellier, que también estoy viendo al cuñadísimo decirle desde el burladero:“¡Cuidao, cuñao, cuidao! Que te coge y se nos acaba la temporá”. Bourrellier convocó a la sección de penitencia en la noche del martes. El presidente informó a los señores consejeros de los datos del proceso de renovación de los abonos de sillas y palcos. También abordó otras cuestiones de funcionamiento interno. En un momento dado, el cura Marcelino, delegado diocesano de hermandades, se tuvo que marchar por obligaciones propias del ministerio sacerdotal. Don Marcelino se perdió lo mejor, porque lo mejor estaba por llegar. El presidente dio cuenta de lo que todo el mundo sabía: la espantá del delegado de la Madrugada a dos semanas de la cuaresma. Decimos espantá por seguir con la jerga taurina. Los consejeros fueron informados de lo que todo el mundo ya sabía por los periódicos. Y acto seguido, tachán, tachán, Bourrellier dio otro dato que todos también sabíamos ya: él asume las funciones de delegado de la Madrugada. Y cuando estaba explicándolo es cuando mi presidente, hombre afable y de paz, hizo el teléfono: “La Madrugada se va a arreglar. Ysi hay que dar un puñetazo en la mesa, se da”. ¿Están viendo lo fuerte que está mi presidente, ganando autoridad al estilo de Pedro Sánchez cuando pone patas arriba al PSOE de Madrid? Bourrellier va a poner la Madrugada como la España de Felipe y Guerra, no va a la conocer ni la madre que la parió, ni Buzón que la cantó. Yno se vayan todavía que aún hay más. Bourrelier recordó a los presentes que tiene el apoyo absoluto de la autoridad eclesiástica, en tal grado que aquello que él decida por escrito vendrá refrendado por esos curas de la curia tan formadísimos en Derecho Canónico. Yo ahí le diría aquello que hemos recreado del cuñadísimo: “¡Cuidado con esos avales, don Carlos, no le vaya a pesar como al Gallo de Morón!” A mi cada día me cae mejor mi presidente, que lo mismo habla de pistoleros que de puñetazos, o dice que el prelado ha hablado en una homilía “a calzón quitado”. Lo felicito por la claridad de su mensaje y me responde: “No tomes lo del puñetazo al pie de la letra”. ¡Claro que no, presidente! Son formas de hablar. Como lo mío: son formas de juntar letras.

Culminación y síntesis

El Fiscal | 9 de febrero de 2015 a las 21:04

Semana Santa,jueves Santo,madrugada cofradía de LA MACARENA
Eso dijo Buzón al definir la Madrugada: la culminación y síntesis de la Semana Santa. Vista la actualidad, más vale que donAntonio no levante la cabeza. Lo de la culminación se tambaleó en el año 2000 y de qué manera. El valor como síntesis sí continúa vigente, pero en un sentido muy distinto. La Madrugada sintetiza a la perfección la decadencia de la actual Semana Santa en casi todos los órdenes. En la calle, con un público degradado, encanallado en no pocas ocasiones y sitios concretos, irrespetuoso con su ciudad y su principal fiesta, indolente y maleducado. En las cofradías se percibe con hermanos mayores, diputados y delegados entretenidos año tras año en estulticias de horarios e itinerarios, proyectando una imagen de la que se sólo se puede extraer una conclusión: hay demasiada gente con las tardes libres. Esta semana ha dejado el cargo un señor que ejercía de delegado de la Madrugada del Consejo y algunos parecían Fernando Onega analizando la dimisión de Adolfo Suárez. ¡Qué barbaridad! Pareciera que muchos no tienen otras preocupaciones en la vida y llevan años mareando la perdiz de un cuarto de hora y de dos o tres calles alternativas en un recorrido. Debe ser el símbolo más certero del estado del bienestar local. Como dijo Felipe cuando le preguntaron por el mangazo de mystere de Guerra. España va bien si lo que preocupa a la opinión pública es el viaje de un vicepresidente en un avión para ir a los toros. Pues Sevilla va bien si las redes se calientan con la dimisión de uno que hacía de delegado de la Madrugada, aunque ya se sabe que la mejor red de cofradías es la del manto camaronero.

Recuerdo cuando una mente preclara de las que pueblan las hermandades dijo que para ser delegado de la Madrugada se necesitaba un perfil determinado, casi un ingeniero de sistemas que hibernara para estudiar las distintas fórmulas de horarios e itinerarios, una suerte de máster en logística, experto en seguridad ciudadana y en el control de grandes masas. Estos tíos que pululan por ciertos cargos tienen secuestrada la Madrugada, nucleada en torno a cuestiones de intendencia que no tienen nada que ver con el verdadero pilar que sostiene una noche única. No hace falta ninguna revolución en la Madrugada, que sólo necesita que la dejen en paz los tíos que no ven más allá de sillas de enea (para recaudar euros)y relojes (para rellenar las tardes libres). Dejen los relojes, los palquillos y los Dustin. Ustedes no hacen falta para casi nada. No se den golpes de pecho con dimisiones, asunción de responsabilidades y otras ojanas de incienso. Saquen el monopoly y maten las tardes.
Por cierto, las dimisiones no son para cuaresma. Está muy bonito, muy responsable y digno de recibir el Nazareno de Plata eso de dejar el hueco libre a menos de dos semanas del Miércoles de Ceniza. O el ambiente era tan irrespirable que quizás era lo mejor, en cuyo caso sólo cabría, una vez más, entonar el único pregón posible: ¡qué tropa!

El nazareno descalzo

El Fiscal | 2 de febrero de 2015 a las 5:00

Nazarenodescalzo
Se fue racheando el paso por las calles San José y Santa María la Blanca, parada cotidiana para avituallar en La Candelaria o El Cordobés. Venía cargando la mochila de una enfermedad que enlentecía sus reflejos, poblaba la barba canosa y cansaba la vista. Fue un gran nazareno en sus días de vigor, un nazareno siempre descalzo. Tanto que se hizo cargo muchísimos años de la cofradía que quizás es más difícil de organizar: la del Gran Poder. Sacar a la calle dos mil nazarenos con disciplina de ruán y un recorrido de vuelta que ahuyenta al más devoto no es una empresa fácil. En sus últimos años dejó el patetismo del Gran Poder, del que fue costalero de la primera cuadrilla de hermanos, por la dulce altivez de Jesús Nazareno, se reencontró con otra de sus devociones. Cambió la heráldica de los angelotes (In mau ejus potestas et imperium) por las cinco cruces, Señor, que al lado del corazón llevamos tus nazarenos. Tal vez quiso dedicar sus últimas Madrugadas a su otra devoción, de calzado sin adornos y cola recogida por el antebrazo. Encerrada la cofradía y mudos los chasquidos de los canastillas, José León Rajo jamás dejó de acudir a ver la cofradía del Gran Poder, que le gustaba apurar desde los Lacave hasta los palos que cierran el tramo de penitentes del Mayor Dolor y Traspaso. Estar a su lado en esos momentos era toda una experiencia. Nunca usó artilugios para localizar la cruz de guía ni los dos pasos. Tenía sus propias coordenadas de geolocalización. “Cuando la cruz de guía está en la farmacia de la calle Zaragoza es cuando el paso de Virgen ha salido de la Catedral”. Y no fallaba.
Cuantísimos nazarenos no le daban una leve cabezá de saludo a Pepe León, cansino ya el cortejo por Virgen de los Buenos Libros y San Juan de Ávila. “Detrás de la insignia que ahora viene debe estar uno que siempre va con el cinturón de esparto caído… Míralo, míralo. Siempre decía que al año siguiente se lo arreglaba y ya lo ves”. Y tras el Señor, los privilegiados nazarenos de los palos. “Ese que me ha saludado pidió un año un palo por una enfermedad. Y ahí sigue…”

Veo hoy a Pepe León soltando sus perlas de hombre sin complejos, estilo directo, provocador y carcajada profunda. Está en la tertulia de casa de José Yebra, en los viernes del Señor o en el cabildo de disciplina del Silencio dando cuenta de las incidencias ante el Monumento. Lo veo yéndose lentamente hacia la Puerta de la Carne, palillo en la comisura de los labios, a la velocidad de un paso de palio que sabe que va camino de la última recogida, que ya no habrá más genuflexiones ni habrá que ordenar los cirios arriba. Lo veo en un velador junto al quiosco de prensa desde el que me pregunta por las cofradías y vuelve a declinar mi ofrecimiento para un reportaje sobre su historia personal de tantas noches de logística en San Lorenzo.
Se fue el nazareno que sacó el Gran Poder sin más ayuda que su experiencia de años, sin necesidad de GPS ni equipos transmisores; el nazareno que se hacía el recorrido en los días previos para estudiar todos los posibles obstáculos. Su Semana Santa era otra desde hacía mucho tiempo. Sólo quería ya sentarse en la sala capitular del Silencio a oír el acta del cabildo anterior, a recrearse en la intendencia de una cofradía de tiralíneas y a sentir el inigualable calor de una tertulia improvisada en el atrio. Se fue el nazareno bajito, enérgico y puntiagudo del Gran Poder que no quiso dejar de llevar prendidas las cinco cruces de amor. Sabía Pepe León que todo nazareno del Silencio juega con la hermosa ventaja de poder encontrarse con el Gran Poder al alba, quizás en sus horas más bellas para el público y más sufridas para sus hermanos.

Oigo hoy el chasquido de sus dedos, se levanta la cera morada y se marchan juntos todos esos nazarenos a los que no hace falta la túnica para verles hechuras de Madrugada.