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Eduardo Ybarra, la referencia

El Fiscal | 19 de enero de 2014 a las 18:18

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La vida de don Eduardo Ybarra era una continua jornada de puertas abiertas. Para visitar su hermandad, su casa, la antigua Dolorosa que preside el patio, su biblioteca, la academia… Donde él estaba, se podía entrar. Justo lo contrario del perfil del sevillano habitual de puerta cerrada y mirada desconfiada tras el visillo. Sus años al frente del Silencio fueron precisamente los del aperturismo y el crecimiento. La cofradía pasó de poder tener sentados a los nazarenos en unos cuantos bancos del atrio a sufrir verdaderas estrecheces. El contexto era el de una Semana Santa marcada por el boom, los años de las grandes bullas, de las masificaciones que luego han ido menguando por efecto de la televisión y otras causas. Todo podía aumentar, engrandecerse o salirse de medida, pero el estilo no debía cambiar nunca. Ahí estaba la clave. Y don Eduardo fue siempre en eso una referencia, la referencia de varias generaciones de sevillanos y hermanos del Silencio.
Don Eduardo era mucho más que el Silencio, porque pertenecía a ese selecto grupo de hermanos mayores que no perdían cobertura al salir de la casa de hermandad. Era alguien en la ciudad antes y después de ser hermano mayor. Así de simple. Con sentido del humor reconocía en algunas de sus intervenciones que era consciente que para muchas personas había sido el hermano mayor del Silencio, más allá de otras responsabilidades públicas. Y es verdad que en el Silencio pasó más preocupaciones que en la Academia de Buenas Letras, como también confesó alguna vez. Una junta en la academia era una experiencia mucho más tranquila que un cabildo en la hermandad.
Los Martes Santos se vestía de ruán en la Universidad. Con toda sencillez se tapaba el escudo de las Cinco Cruces con un trozo de tela y un imperdible. Era más hermano de la Buena Muerte que de Los Estudiantes. Con sencillez también se preocupaba de todo tipo de detalles:servirle el agua al conferenciante invitado, atender personalmente a los jóvenes de la cofradía, a los que reunía en tertulias de noches de verano para saber por qué se sentían atraídos por el Silencio; preocuparse de que ningún hermano se quedara sin hacer estación de penitencia por problemas económicos (“Acudan a mí en cualquier momento, me paran ustedes por la calle si es preciso, que todo quedará en confidencia”), de que hubiera un refrigerio para todo el que visitara su casa solariega de la calle San Vicente en días de calor, o de que no se bebiera ni comiera nada en la casa de hermandad en los días de reparto de las papeletas de sitio por respeto a los hermanos que hacían cola. Hoy se precisa más que nunca en las cofradías ese estilo, esa forma de hacer las cosas y ese saber estar que hacen que una persona tenga el valor de la referencia.
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El concordato andaluz

El Fiscal | 27 de octubre de 2013 a las 5:00

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Ni dos semanas hace del largo encuentro en ese domicilio privado. La presidenta de la Junta, la trianera y capillita Susana Díaz, ha querido con buen tino que en su ronda inicial de contactos se cuide especialmente a la Iglesia, quizás para potenciar una relación que ha podido estar algo descuidada en una etapa anterior. Lo ha hecho con otros interlocutores sociales y empresariales andaluces, ¿por qué no con el arzobispo de la capital de Andalucía? El primer encuentro se celebró en el domicilio particular de un tercero que hizo de anfitrión para romper el hielo. La presidenta estuvo la mar de a gusto, hasta el punto que el mediodía era un vago recuerdo cuando acabó la reunión. Monseñor Asenjo tiene mucho tacto en el trato con políticos socialistas. Hace años compartió mesa y mantel con el mismísimo José Luis Rodríguez Zapatero. Y en Andalucía no hay más que preguntarle al ex vicesecretario general del PSOE andaluz, el cordobés Rafael Velasco, por lo bien que se llevan, una relación de afecto que ha cristalizado en ceremonias familiares que ha presidido don Juan José en alguna ocasión. O preguntarle al ex alcalde de Palma del Río, el histórico del socialismo cordobés Salvador Blanco, con el que compartió afición por la caza menor. Y con el propio Griñán siempre se ha llevado bien. Con él pactó el ascenso de Gómez Sierra como presidente de Cajasur.

Tras el primer encuentro privado, la presidenta quiso que el contacto con monseñor Asenjo pasara de su agenda particular a la institucional. Por eso recibió al arzobispo en el Palacio de San Telmo, el edificio que un día fue seminario metropolitano y que en algunos tramos parece un hotel minimalista y oscuro. El actual arzobispo de Sevilla no es todavía cardenal, pero es una pieza clave en el organigrama del episcopado andaluz. Una relación fluida entre la Junta y la Iglesia ha dado siempre importantes frutos para la diócesis, no digamos si está basada en relaciones personales de cordialidad contrastada, como ocurrió con el buen entendimiento entre Manuel Chaves y monseñor Amigo, cuando la Administración autonómica restauró una gran cantidad de templos (San Isidoro, San Julián, San Vicente, San Román, etcétera). Aquellos años funcionó incluso una comisión mixta entre la Junta y el Arzobispado de Sevilla de la que mucho sabe don José Luis Peinado, el que para muchos sigue siendo el párroco de San Isidoro pese a su jubilación. Con Peinado ocurre como con Soledad Becerril, a la que catorce años después le siguen diciendo alcaldesa.

Para entender la fluidez de relaciones con la Iglesia por la que apuesta la presidenta, nunca hay que olvidar que Susana Díaz jura sus cargos, al contrario que la gran mayoría de sus compañeros de partido, que prefieren la fórmula de la simple promesa; es cofrade y no ha renegado nunca de su apego a la religiosidad popular. Tan es así que el coro de pelotas del partido que antes se las daba de moderno despotricando de las cofradías y del clero, repiten ahora como vuvuzelas que las hermandades son un “valor añadido”. ¡Todo sea por estar a bien con la presi! Ocurre algo similar con esos curas que lucían el niki y ahora van de clergyman para no contrariar a don Juan José. Humanos son los unos y humanos son los otros. Ya lo dijo Juvenal: Omnia Romae, cum pretio.

Materias hay de interés común para la Junta y la Iglesia, desde la conservación del patrimonio histórico (en el que la Junta tiene la obligación subsidiaria de conservación) a la situación de fundaciones ahogadas por las subvenciones impagadas como es el caso de la de Forja XXI, dedicada a la promoción laboral de jóvenes. Don Juan José está muy preocupado por esta fundación y ya ha pedido ayuda en instancias oficiales, inquieto por la sede de esta fundación en Palmete, en desuso por la carencia de talleres para jóvenes. También le preocupa con razón su obispo auxiliar, el simpático Santiago Gómez Sierra, a quien la Audiencia Nacional confirmó este año la multa de 180.000 euros impuesta por el Banco de España por sus irregularidades en la gestión de CajaSur cuando era presidente de la entidad.

Tender puentes y no perder la interlocución siempre es recomendable. Cuando al cardenal Amigo le reprochaban lo bien que se llevaba con el poder socialista de la Junta, don Carlos se defendía: “Es que no gobierna otro partido”. Hay que hablar con el que está. Siempre.

Don José

El Fiscal | 8 de febrero de 2010 a las 19:32

Figura respetada y venerable. Silueta inconfundible de fiscal de cruz en la Estrella. Dicen elogiosamente que nació ya siendo mayor, con esa imagen de respeto cada vez más infrecuente en el mundo de las cofradías, con una capacidad de trabajo meritoria, con una educación exquisita y con un sentido de servicio a la Iglesia que ha creado escuela. La última vez que coincidimos fue en el ascensor del Arzobispado, la mañana del 4 de noviembre. Ambos sabíamos que era la última festividad de San Carlos Borromeo en el salón de las grandes celebraciones. Allí se despidieron para siempre el pastor y una de sus ovejas más fieles. El cardenal le dijo adiós a Sevilla. Y don José, a la Iglesia hispalense por la que se desvivió y fue reconocido tan oportuna como justamente. La primera presidencia seglar del Consejo, las visitas del Papa, la coronación de la Estrella, la mediación en procesos complicados, el asesoramiento leal en asuntos cofradieros y un largo etcétera. Siempre estuvo atento don José a la llamada del Arzobispado. Desaparece otro de los grandes referentes del pontificado de monseñor Amigo (Garrido, García Vázquez, Gil Delgado, etcétera). Caen como cuentas del rosario los cofrades de altura que vivieron la etapa posconciliar y las dificultades de la Transición. Su Eminencia, que estuvo junto a él cuando enviudó hace pocos años, recibió la noticia desde Texas.

El pertiguero

El Fiscal | 12 de agosto de 2009 a las 16:27

Primer golpe. La oposición en la Carretería se organiza en El Punto. ¿Beberán Freixenet?
Segundo golpe. Ojo al almuerzo estival entre Adolfo Arenas y José Luis Martínez, de artesacro.org.
Tercer golpe. El cardenal irá con el Círculo de Labradores a Roma este octubre.
Y ciriales arriba. Qué olor a nardo…