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La dimisión de Sainz de la Maza: la cantera de piedras está intacta

El Fiscal | 17 de junio de 2018 a las 5:00

Entrevista con Joaquín Sainz de la Maza, nuevo presidente del Consejo de Cofradías

HAN sido los servicios de inteligencia americanos. Esto es cosa de Trump, agobiado por el exceso de protagonismo del pregón del caracol de Luismi Martín Rubio. Es lo que tienen los espías: provocan cortinas de humo para despistar, para acabar con la ola de notoriedad que han alcanzado quienes no interesa que asciendan en la escala social. Se lo iba a preguntar esta semana a Julio Cuesta, que sabe mucho de los Estados Unidos, pero no lo voy a molestar, porque veo clarísima la jugada. Los yanquis, ya se sabe, siempre están detrás de todo fenómeno inexplicable. Lo proclaman las pintadas de la cartelería de la A-49: “Si te zumba el oído, te espía la NASA”. Y han ido esta vez a por el Consejo. Es que estoy viendo la llamada del Pentágono a la Gendarmería Vaticana: “Tiene que dimitir este señor de los cafés, tiene que dimitir porque esto se nos está yendo de las manos”. No se habla de otra cosa en Sevilla que de la exaltación del molusco de Martín Rubio. Que si la Fundación Cajasol de Antonio Pulido quiere editar el texto, que si ya hay varios posibles presentadores para el acto, que si se debía hacer el año que viene en el Lope de Vega, que quién repartió las invitaciones tan malamente que se enteró tan poca gente… Se acabó. Una buena dimisión y todos los mochuelos a su olivo. Ya no se habla más del caracol. Que la gente habla demasiado, oiga. Yescribe también demasiados mensajes. Cuánta maldad, cuánto ocio, cuantísima mirada tras el visillo… Fue dimitir Sainz de la Maza y todo el mundo dejó de hablar del pregón del caracol. Efecto conseguido. La guerra inteligente es así. Ocurrió como con el vídeo de la detención de los gamberros de la Madrugada, que se vio con toda claridad que no había yihadistas, ni enemigos de la Semana Santa con turbantes, ni camiones calentando en el Charco de la Pava (sin segundas) para irrumpir en el centro de la ciudad en hora punta. Todos se callaron de pronto. ¿Pero no erais todos expertos en lucha antiterrorista, control de masas y medidas de seguridad? Un cofrade tras una madrugona era como un tertuliano en los días de la yihad: sabía de todo. Qué palizas. Pero enmudecieron. Vaya por Dios, se nos rompió la teoría de la conspiración de tanto usarla.

Ahora no podían dejar que el pregón de caracol eclipasara al de Semana Santa. ¡A dimitir, don Joaquín! ¡Hay que salvar la Semana Santa, hay que acabar con los elementos secundarios y la banalización! Se acabó Sainz de la Maza en el Consejo como se nos fue Ecovol, Munarco y el cine Fantasio.

–¿Por qué lo tapas?
–Tápate tú con la manta Paduana y entra en calor, a ver si te quitas esa cara de manigueta.

Definitivamente han sido los espías. Quieren elecciones urgentes. La Moncloa (San Gregorio) a toda costa. Un desembarco como el de Pedro Sánchez. Moción de censura exprés. ¡Zas! Ay, ay, ay, que me sabe a Calisay. Quieren hacer torrijas en junio. Humo, humo y más humo. Y todos buscando teorías. Yo era de los que creía que todo se debía a que el chaqué se le había quedado chico al presidente. Se le vio algo incómodo en el Corpus y pensé que no ha visto mejor hora para darse el piro. Pero los espías me explicaron lo del caracol. Y hay que reconocer que han sido finos haciendo sus deberes.

–Que parezca que ha sido todo voluntario.
–Estamos en ello.
–Y dejad que la gente largue, eso nos ayudará todavía más a que se olviden del tío del caracol.

La verdad es que el espionaje norteamericano lo ha tenido fácil. Aquí la gente no es que largue, es que sienta cátedra. ¿Pues no que sabía todo el mundo lo que iba a pasar? Todos conocían el día y la hora en que se iba a producir la dimisión. No hay cosa que le guste más a esta ciudad que clavar una banderilla corta al toro pasado. “Ya te lo dije”. “Yo lo sabía”. “¿Te acuerdas que te lo conté con todo detalle?”. Ojipláticos están los espías de cómo colaboran los ciudadanos de Sevilla, blonda y mantilla. La dimisión ha sido el sonajero para frenar la ola de notoriedad del pregonero del caracol, para que todo se centre en lo que verdaderamente importa: el Pregón por antonomasia. Si el Rey abdicó para salvar la Monarquía, ¡cómo no iba a dimitir don Joaquín para salvar nada menos que la Semana Santa!

Qué espías más finos estos americanos. Están asombrados, además, porque la cantera está intacta. Nadie se atreve a tirar la primera piedra. Y todos se han puesto a largar en privado mientras comen caracoles. Quede claro que yo me pido cabrillas. Es por disimular, ¿sabe usted? Porque yo lo sabía todo. Por eso lo publiqué tal como me lo dijeron ellos. Los espías. Y eso que en inglés ando cortito, muy cortito. A todo lo que me decían respondía siempre lo mismo: “Yes, yes… In the morning”.

Jueves
El presidente se reunió por la tarde con todos los consejeros. Se consiguió la asistencia de todos. La sesión era informal, sin orden del día ni levantamiento de acta. Habló, explicó, formuló algún lamento y hasta alguna crítica. Ya saben ustedes:razones personales. Hubo algún momento de tensión, finalmente disuelto. Y un mensaje:“Me voy con la conciencia tranquila del deber cumplido”.
El futuro
Antonio Piñero tiene la facultad para decidir si quiere agotar el mandato o marcharse tranquilamente a casa. La autoridad eclesiástica no quiere elecciones, sino continuidad, una transición tranquila. Para eso están los estatutos. A don Carlos Bourrellier en su momento se le pidió la convocatoria de elecciones (este Fiscal incluido) y que se presentara a los comicios si quería ser presidente. Y Bourrellier pilotó –no sin dificultades ni polémicas– la nave del Consejo hasta el final. Se lo pidió la autoridad. Y obedeció. ¡Qué remedio! Las circunstancias, todo sea dicho, no eran exactamente las mismas.
El pertiguero
Primer golpe. ¡Qué menos! Si Piñero apuesta por continuar de acuerdo con los estatutos, deberá tener manos libres para designar a un vicepresidente con el debido aval de la jerarquía eclesiástica. Segundo golpe. El presidente fue libre para tomar su decisión. No se le forzó en ningún momento. Tercer golpe. La carta de dimisión todavía no está entregada. Hay días por delante, tiempo suficiente para dejar rematadas las gestiones. Yciriales arriba. Si Piñero se marcha porque no lo tiene claro o porque no encuentra un número dos idóneo, ocurrirá lo que la autoridad eclesiástica no quiere. Atentos.

El lagarto de la Catedral: “Te aseguro, siempre inquieto Fiscal, que Félix Ríos es ya el seglar favorito de Palacio, el hombre de referencia. Ha desplazado de ese puesto a tu amigo el magistrado. Sí, sí, sí. No me mires con esa cara y hazme caso. Recuerda que nunca te oriento mal”

Antonio Garrido

El Fiscal | 21 de marzo de 2018 a las 5:00

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EL humor es algo tremendamente serio. El humor es el lubricante de la vida cotidiana. El humor es fundamental en todos los ámbitos. En las cofradías, por supuesto, sobre todo porque se tiende con facilidad a un misticismo de escaparate. Los vídeos de El palermasso son la prueba evidente de que no hay tema delicado, sino enfoque desacertado. En todos los vídeos que protagoniza Antonio Garrido hay un enfoque atinado. En el último se tratan hasta las polémicas carreritas de la Madrugada de una forma que contribuye a desdramatizar los hechos, cosa que hay que agradecer. Garrido demuestra algo básico: conoce perfectamente el mundo de las cofradías. Se mete hasta la cocina. Y sale de ella triunfante. Con tanta barrila sobre la seguridad, tanta obsesión por las cámaras y tantas gaitas, los golpes de humor de Garrido son una bendición. Más golpes de palermo hacen falta.

El tramo de Irlanda

El Fiscal | 14 de enero de 2018 a las 5:00

EL TRAMO DE IRLANDA1

HACE tiempo que las túnicas dejaron de ser sacadas fuera de calendario con la exclusividad de servir de mortajas. Hoy se bajan de los altillos en enero, con la bandeja de polvorones de limón aún presente, para sacarles el dobladillo de forma prematura a esos niños que se vuelven a seguir estudiando en Irlanda en cuanto acaba la Navidad. Es uno de los efectos de la apuesta por el bilingüismo, que nuestros niños se van todo el curso y sólo se pueden aprovechar los días de las pascuas para efectuar las mediciones y los ajustes. Antaño se bajaba una túnica y un antifaz un día de Navidad y era la Canina la que estaba esperando en la puerta. Era la cofradía apócrifa del Cristo de las Mieles la que recibía a un nuevo integrante. Se oía una voz gélida de camposanto: “Bienvenido hermano, hace un poco de frío, pero enseguida le enciendo el cirio. Se me coloca usted de primera pareja, que para eso acaba de llegar. No se preocupe que en breve va a coger antigüedad”. Hay quien dice que en ese cortejo se ven todas las túnicas, todas, y un sinfín de diputados de tramo. Hoy se saca la túnica un día de pascuas, de turrón y zambomba, y el que espera es el avión para llevarse a su hijo a Dublín, de donde no volverá hasta el Viernes de Dolores, cuando la cola para los arreglos en Alcaicería, Matahacas o el Altozano es la de cualquier parada de Tussam del Duque en hora punta. No hay nadie como un cofrade a la hora de la anticipación, siempre pensando en la cuaresma en cuanto Lipasam limpia el último caramelo, siempre tratando de recordar en enero dónde dejo las hebillas que cortó alegremente de los mocasines negros, maldiciendo la hora en la que tiró el capirote de rejilla al contenedor, o pensando si finalmente recogió la túnica del despacho del amigo donde se vistió de nazareno. Las cofradías de hoy tienen el tramo de Irlanda, el tramo de los Erasmus, como en tiempos las había que tenían el tramo de los agnósticos. Nuevos tiempos, nuevas realidades, nuevos hábitos.

Nada de la sociedad actual es ajeno a las cofradías. Y las cofradías no son nunca ajenas a la sociedad de hoy. De Irlanda nos vienen los nazarenos más jóvenes, como del Perú nos venía aquel inolvidable nazareno de la Amargura que no faltaba a su cita en San Juan de la Palma por mucho que todos los partes auguraran lluvias desde varios días antes. El Viernes de Dolores aterriza un avión en San Pablo con jóvenes a los que espera una túnica de capa con el dobladillo más corto, una de cola con un nuevo cinturón de esparto, un capirote de rejilla más liviano; unas sandalias relucientes… Cuando vean una túnica salir del altillo fuera de calendario, no crean que es porque están colocando nuevos cardos en el monte de la Canina, nuestra querida y nunca bien ponderada Canina, sino porque tal vez alguien se ha preocupado de que su hijo, o su hija, se vaya con los deberes hechos. Lo primero es cumplir con la hermandad. Y después con los idiomas. Y desmontadme el árbol y no dejadme los polvorones de limón tanto tiempo fuera de la caja, que conozco uno que se quitó la túnica una Madrugada y se puso a trabajar la despensa… de Palacio. Los polvorones de limón y coco, siempre injustamente orillados, hay que tenerlos bien tapaditos, que luego llega Semana Santa y huelen más rancios que esta página. ¿O no? A Irlanda volando y la túnica ajustando. Que venga cualquier progre hispalense y mejore la combinación: nazarenas bilingüistas. Para que luego digan que en Sevilla no casan bien la tradición y la modernidad. Aquí cabe todo, cabemos todos. Hasta tenemos integrada a la Canina, a la que nunca hay que sacarle el dobladillo. Nunca. No molesta, no se queja y siempre está dispuesta a su paseíto del sábado…

El tramo de Irlanda (II)

 

 

Los detalles de Baltasar

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Rafael González Serna se vistió de rey mago de forma muy original. Los colores oscuros escogidos combinaban llamativamente con el blanco. Había más detalles en el traje, de los que difícilmente son apreciables por el gran público, pues estaban colocados con suma discreción: una medalla de la Virgen del Rocío al cuello (que aparece en la imagen), el escudo de Santa Cruz en la espalda y hasta la pluma de un armao de la Macarena. Este tipo de detalles ocultos son muy habituales, por ejemplo, en el atril de pregonero de la Semana Santa. Debajo de ese atril hay estampas de todo tipo, desde una de Juan Pablo II hasta las más variadas devociones de los que han ido anunciado la llegada de la fiesta más hermosa de la ciudad. Por cierto, el elegante Gran Visir, el abogado soleano Fernando Rodríguez Galisteo, llevaba en el interior del turbante una estampa de la Virgen de la Soledad. Estos detalles son muy del gusto del Ateneo, que insiste siempre en el carácter religioso de la cabalgata. Como dice su director, Manuel Sainz: “No es un carnaval”.

Los primeros anuncios
Este mes hay igualás de costaleros ya convocadas en varias hermandades. Yhan llegado los primeros anuarios, boletines y hojas informativas. Se pueden leer ya esos títulos del gozo:“Normas para la estación de penitencia 2018”. Y, por encima de todo, siempre llama la atención la doble página que la Amargura dedica a los nuevos hermanos y a los hermanos fallecidos. Por fortuna, los primeros cuadruplican a los segundos. Esa doble página es la vida de la hermandad contada a través de sus apellidos. Sin duda, lo mejor de la publicación.

Boletines en caída
La Redención ya se ha abonado a las nuevas tecnologías para informar a sus hermanos al instante. Adiós al papel. Recuerden que otras hermandades ya eligieron la solución del anuario: uno al año y punto. Se ahorran gastos. Los boletines están como los cobradores: en vías de extinción.

El lagarto de la Catedral

“Mi querido y siempre inquieto Fiscal, somos muchos los que nos preguntamos cuándo veremos a don Juan José por las redes sociales, con un perfil propio, al igual que otros prelados españoles e incluso varios cardenales. ¿Te suena que esté barajando la posibilidad?”

Las entrañas del Martes Santo

El Fiscal | 24 de septiembre de 2017 a las 5:00

martes santo internet

MARTES Santo suena a barrila, a hermanos mayores destinados a la ingeniería de horarios e itinerarios y a oscurantismo pueril de la parrilla horaria. Sabe a aguardiente de primera hora de la mañana servido con primor en la taberna La Candelaria, por cuya ventana se puede rezar al mismo azulejo del Señor de la Salud que vio pasar al Gran Poder camino de las Misiones en 1964, evocación interrumpida por el mollatoso de guardia que –codo en la barra– despierta de su letargo.

–Oiga, ¿pero cambian el Martes Santo? No le habrán metido sabor a fresa, ¿verdad?
–Cambian la jornada de Semana Santa, no el anís, so merluzo.

Ya sabemos la razón de tanto interés en esconder los horarios e itinerarios en la caja fuerte del Palacio Arzobispal. Los Estudiantes regresan por Tomás de Ybarra, con lo cual se va a poner contentísimo Joaquín Moeckel, que ya estoy viendo a los saeteros y a los gorrones querer trincar metro cuadrado en los muchos sus balcones de su bufete, pero es que nos quitan el retorno nocturno del Cristo de la Buena Muerte por la Plaza de la Contratación. Ay, mi dilecto Jesús Resa que nos va a dejar usted sin el bautizado cielo Azul Contratación que tanto nos gusta a la vuelta. No nos haga más cambios, dejemos la rosa como está, que eso de la cofradía por delante del Casablanca y del Burguer King nos va a hacer echar de menos Las Lapas. Y ni le cuento eso de ver el nombre de Indalecio Prieto en el itinerario de Los Estudiantes. Ojú, don Indalecio. Y hablando de rosas, esperemos que en el programa de mano aparezca, al menos, el paso de Cristo con lirios. Solo con lirios, don Jesús. Muchos monaguillos, muchos lirios y muchas cruces de penitente. El Martes Santo se podrá poner del revés, pero la cofradía de la Universidad siempre recta, bien recta.

Lo mejor de este proyecto de remodelación del Martes Santo es que el hermano mayor del Dulce Nombre llama a su cofradía por su nombre: la Bofetá. A ver si en las Cigarreras y en los Caballos toman nota y se dejan los complejos en el carro de los cirios rotos.

–Mis saludos a los señores que empujan esos carros a los que siempre falla una rueda.
–Es un detallazo, oiga.

Un diez para el señor Casal por fomentar el uso de la denominación popular de su bellísima cofradía. También un diez a todos los hermanos mayores del Martes Santo por usar en la parrilla horaria las denominaciones de los bares para localizar sus preciosas cofradías. Es entrañable leer que la cruz de guía de Santa Cruz estará a las diez en punto de la noche en la confitería La Campana, donde ya estoy viendo al profesor Adolfo González con su cirio de escolta abriendo paso y donde no veo a Juan Reguera en el balconazo de la pastelería porque en esos momentos irá con su Virgen del Dulce Nombre, que, por cierto, a las dos de la madrugada debe estar con la saya rosa en El Sardinero escoltada por José Luis Trujillo. Este programa de Martes Santo parece asesorado por el gran letrado Enrique Henares, el primero que habló de las tabernas largo y tendido (mejor de pie en la barra) en el pregón de la Semana Santa. ¿Y no es bonita la referencia al azulejo de la Plaza de la Alianza para ubicar al palio de la Virgen de los Dolores a la una de la madrugada?

Sáquenle todo el partido a esta parrilla horaria, que tienen a su disposición en la web del periódico desde el viernes. Es la misma que maneja la autoridad, eclesiástico por supuesto. Se la querían quedar los curas para ellos solos. Ay, pillines. Hay que compartir.

El primer diputado tras la Buena Muerte

El Fiscal | 13 de agosto de 2017 a las 5:00

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EL antifaz hace al nazareno. Cuando se muere un nazareno se muere siempre un ser anónimo, alguien en quien, quizás, nos hemos fijado durante años en uno de esos rituales íntimos que conforman la Semana Santa más hermosa, la que nunca viene en las guías, la que no se enseña en catálogos ni en los cursos intensivos del hágase cofrade en tres días. Por mucho que nuestro Ayuntamiento se haya planteado alguna vez fundar un museo de la Semana Santa, recuperar la exposición de los estrenos o la apertura del centro de interpretación de la bulla, la autenticidad de la Semana Santa no se capta por medio de ninguna iniciativa oficial, proyectos de colaboración pública-privada u otras gaitas. Zamora no se gana en una hora y la Semana Santa no se aprende en hora y media. Estos días del agosto largo y de despedidas mudas se nos han ido el pavero y un ex hermano mano mayor de San Isidoro, el capataz del misterio de la Sentencia y un nazareno de ruan al que hemos observado durante años: el primer diputado tras el Cristo de la Buena Muerte, un nazareno de pequeña estatura y cuerpo menudo, con la túnica perfectamente ajustada y que siempre se situaba a la vera del primer trío de cruces para ir mirando ese triángulo divino que forman el madero de la cruz y los brazos caídos de la Buena Muerte.

Eran los minutos previos a la salida del paso del Cristo por la puerta del Rectorado –voz de Juan del Río en el rezo del rosario, Ángel de la Fama, cera blanca de la Angustia encendida, los acólitos del Señor avanzando con parsimonia con los ciriales aún bajos y los paveros haciendo el recuento de monaguillos– y aparecer siempre la silueta del diputado Hermenegildo Gutiérrez de Rueda, ya cubierto, trayendo el primer tramo de las cruces por el Patio del Reloj de la antigua Fábrica de Tabacos, donde Rodrigo Fernández de Santaella despide a los penitentes con su mirada de bronce.

Hoy sigo viendo a este Gildo siempre arrimado al primer trío de cruces con su túnica con cierta tonalidad ala de mosca, de las pocas que aún quedaban en el cortejo que habían salido de la Anunciación en aquella etapa final en la calle Laraña, en aquellos años marcados por el paso de palio sin música o por aquel espléndido altar de la caseta del Labradores presidido por el Cristo en la Misiones de 1965.

Gildo siempre iba arrimado a los tres primeros penitentes en sus últimos años de diputado, con el canasto al brazo y la mirada clavada en el Señor. Los sucesivos diputados mayores de gobierno sabían que Gildo no ejercía ya de diputado en los últimos años, sino de Gildo. Y se le respetaba que así fuera por ese tacto y ese amor que muchas veces tienen las hermandades. Hoy vemos a Gildo terminar su estación de penitencia a sus ochenta y tantos años largos y regresar a pie y en silencio desde la calle San Fernando hasta su preciosa casa de la calle Francos, con un patio presidido por un azulejo de Pasión bañado por la luz, donde destaca un armario con cristales superiores que dejan ver todo el año sus túnicas y las de sus familiares.

Hoy nos asomamos a ese patio como turistas curiosos. Y allí están, siempre están, los ruanes de Gildo, como cuando entramos en el zaguán de la casa solariega de Eduardo Ybarra en San Vicente para rezar ante la Virgen antigua del Silencio. Se ven ahora los escudos mercedarios cosidos a las túnicas. Pero, ay, falta la de la heráldica del Perfundet omnia luce (“Todo brilla con la luz”) porque Gildo se la llevó puesta para siempre. Quiso irse con ella para seguir llevando hasta los pies del Cristo de la Buena Muerte a ese primer tramo de penitentes que al caminar por la vieja Universidad son el símbolo de la alianza de la cultura y la fe. En un patio de la calle Francos ha estado y está un trozo de la verdad de la Semana Santa. Se ha muerto un nazareno anónimo. Tan auténtica ha sido su fidelidad al Cristo de Los Estudiantes que su puesto será siempre conocido por su nombre. Tras la muerte viene la vida eterna. Pero tras la Buena Muerte siempre viene Gildo con su canasto trayendo un pedazo de tramo de hombres de fe.

Foto de la estatua de Miguel de Mañara en los jardines de la Caridad

Una ausencia en la Caridad

LOS acogidos en la Caridad se mueren tranquilos, cuidados por el espíritu de Mañara, con su bronce por testigo y con las horas justas para recordar el trasiego de todo lo vivido, horas consumidas en muchos casos con el brillo efímero de algún puesto relevante. En la Caridad entra a ser cuidada gente muy diversa, en su atrio se encuentra uno con verdaderos personajes que no son tan del pasado como parecen, pero que pareciera que el péndulo del tiempo los mandó de un golpe al lugar sereno de un viejo hospital. De tocar el martillo de esa nave de oro que preside la mansa mirada del Señor de la Sentencia a pasar el invierno de la vida a la lumbre de esa Caridad que es estandarte de la mejor y más desconocida  Sevilla. “Desde que estás en la Caridad da gloria verte”, le dijeron un día en el atrio de la basílica de la Macarena, sitio al que nunca dejó de acudir en sus paseos desde la calle Temprado. El venerable Mañara ha acogido en su regazo a Miguel Loreto. En verano, en silencio, en el agosto en que la Esperanza suele lucir la saya blanca. Se fue el capataz que dijo a sus costaleros en la última chicotá: “Si esta noche no habéis visto a Dios es que estáis ciegos”.

 

El vídeo clave de la Madrugada de 2017

El Fiscal | 11 de julio de 2017 a las 19:14

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METIDOS en las calores de chanclas y pantalones piratas, cuando el sopor convierte en un acto heroico (que rima con paranoico) esto de escribir de cofradías, conviene hacer ya el debido acto de homenaje y justicia a quien lo merece, lo cual en Sevilla llega siempre tarde: como corresponde al ADN de la ciudad cicatera con los suyos. Llevamos meses hablando de la Madrugada, la noche antaño más hermosa que se ha convertido en un vuelo de Rainayr: un cachondeo vigilado. Meses analizando, meses escrutando, meses recabando testimonios, meses discutiendo en las tabernas… Pero aquí lo que de verdad sabemos, lo único cierto e incontestable, es cuanto se ve en el vídeo de Antonio Martín Iglesias, el único que estaba en el sitio oportuno, en el momento justo y haciendo lo que tenía que hacer: grabar el antes, el durante y el después de la avalancha que echó contra la pared siete siglos de historia en la calle Cuna. Que viene, que viene, psss, psss… Y no venía nadie. ¡A mi que los arrollo!. Y nadie arrollaba a nadie, todos se arrollaban a sí mismos. Gracias al momento estelar de este hermano del Silencio (va por usted, Stefan Zweig), que ha prestado un gran servicio a su cofradía sin estar vestido de nazareno, a toda la Semana Santa y a toda la ciudad, hemos visto que la Madrugada no tiene más enemigo que su propia vulnerabilidad, ni mayor defensa que la de quedarse quietos. Con lo bien que sabe Sevilla quedarse quieta y aún tiene que aprender a hacerlo en la noche más importante. Gracias a Toni vemos la perfecta reacción de los nazarenos del Silencio, que se abren como el Mar Rojo para abrir paso… ¿a quién? A nadie. Y se vuelven a cerrar para seguir haciendo lo de siempre: retornar a San Antonio Abad. Gracias a Toni, hermano primitivo desde 1980, vemos cómo los diputados canastilla se quedan como José Tomás ante el toro, o como Adolfo Suárez cuando entraba Tejero en el Congreso: clavados. Y esos mismos canastillas llaman a la calma con una rapidez y naturalidad dignos de reconocimiento. Vean el vídeo de Martín Iglesias una y otra vez. Oirán voces que claman: “¡No pasa nada, no pasa nada!”. Es la ciudad que corre de sí misma, la ciudad que ha construido su propio fantasma a medida y que sólo lo extirpará con el tiempo, porque sólo con el tiempo se reconstruye la confianza. Aún no se ha valorado suficientemente el poder de las imágenes grabadas en la calle Cuna. No había ningún enemigo extraño más allá de la fatal combinación de la psicosis con la mala educación en un contexto de degradación de la convivencia urbana. El informe oficial del Ayuntamiento incluye hasta un sesudo estudio sobre la evolución del clima de la Semana Santa para evaluar factores de riesgo en la Madrugada. Pero nada como el vídeo de Martín Iglesias, al que bien podrían dar el Demófilo a la Contribución Permanente. ¿No daban uno al Arte Efímero? Pues que inventen el de la Contribución Permanente. Se ve cómo se rompe la normalidad sin causa alguna. Por eso, precisamente por eso, se restauran de inmediato el público y la cofradía: porque no hay nada. Por todo eso y, además, por el sentido de la disciplina.

Hubo hermanos temerosos de Dios que fundaron la cofradía en el XIV, otros que levantaron la capilla, los altares y los retablos, otros que defendieron dogmas antes de que Roma los proclamara, muchísimos que diseñaron con la escuadra y el cartabón de los años, de los siglos, una cofradía perfecta, otros que impulsaron el cambio de Virgen, otros que sellaron las grietas de la iglesia… Y ha habido uno que ha mostrado a todos las verdades desnudas de la Semana Santa que nos ha tocado vivir: el miedo es libre y hay cofradías, como Lázaro, que se levantan y andan.

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Madrugada 2018, Catedral abierta

El Fiscal | 28 de mayo de 2017 a las 5:00

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CUALQUIER reforma en la carrera oficial que incluya la supresión de asientos para ganar en seguridad es un reto especialmente complejo, porque necesita de la aprobación del Pleno de hermanos mayores de penitencia. Y, por desgracia, una Semana Santa mercantilizada también ha hecho mella entre los hermanos mayores, que en muchas ocasiones sólo atienden a si la subvención anual se resiente, se queda igual o aumenta. Hay una carencia grave de altura de miras mientras Sierpes, por ejemplo, sigue siendo un avispero. La Madrugada no es un problema de seis hermandades como Cataluña –valga el ejemplo– no es una cuestión sólo de los catalanes. Interesa a toda la Semana Santa, interesa a toda España. La Madrugada es un problema de toda la ciudad. Antes de meterle mano a la carrera oficial y de evidenciar el bajo nivel de los dirigentes cofradieros, existen otras soluciones racionales que ya se están barajando por parte de los responsables en la materia. Además de aumentar las cámaras de seguridad tanto en número como en calidad y opciones de grabación, y de estudiar los aforamientos y acotamientos, existe una opción a tener muy en cuenta, como es la de retrasar tres horas el inicio de la madrugada en la carrera oficial. Esto es, se trata de que haya un tramo horario amplio libre de cofradías en el centro entre Pasión y el Silencio, entre la última del Jueves Santo y la primera de la Madrugada. Con los bares cerrados a las doce y la salida del Silencio fijada a las tres o cuatro de la madrugada, la Plaza del Duque y Alfonso XII, por ejemplo, ya no serían un campamento propenso para borrachuzos y vivaqueadores a los que poco importa la celebración religiosa.

Retrasar la Madrugada tres horas no supone –ojo– que las seis hermandades salgan tres horas más tarde. Habría que estudiar cada caso y, siempre, habría que seguir teniendo en cuenta los peligrosos cruces entre cofradías que son de sobra conocidos.
Una de las grandes novedades es que la autoridad eclesiástica no pondrá reparos en ningún caso para que las cofradías sigan pasando por la Catedral a partir de las 09:30 horas, la hora de rezo del oficio de laudes por los canónigos en el coro de la Catedral. Hasta ahora se obligaba a Los Gitanos a dejar libre el templo a las 09:20. Fuentes del Arzobispado han dejado claro que si la Madrugada se debe retrasar por motivos de seguridad, el Cabildo no pondrá obstáculos a tener abierto el templo la mañana del Viernes Santo. Es perfectamente compatible el rezo de laudes con la Macarena pasando, por ejemplo. Es más, tiene que resultar de especial belleza. La autoridad eclesiástica ha sido, pues, la primera en dar un paso al frente, en tomar conciencia de que todas las partes han de ceder por el bien de la noche más hermosa.

En las cofradías hay quien opina que retrasar el inicio de la Madrugada es una suerte de derrota. Pero también hay quien estima –creemos que con razón– que lo inteligente es tomar decisiones en función de las circunstancias que nos han tocado vivir. Somos hijos de nuestro tiempo. Hoy hay unos peligros que hace veinte años no existían. Hoy la noche está encanallada como hace tres décadas no lo estaba. A los sevillanos de los años 30 del pasado siglo les tocó vivir dos años sin cofradías en la calle. A nosotros nos ha correspondido salvar una noche que es la “culminación y síntesis” de la Semana Santa. Si se tiene bien estudiada cuál es la franja horaria donde se concentran los riesgos (la hora y media que abarca desde las 04:00 a las 05:30), habrá que tomar medidas encaminadas a no concentrar las seis cofradías en el corazón del centro histórico en ese período de tiempo. Yhabrá que tener –insistimos– ese espacio de respeto, de seguridad, entre el final del Jueves Santo y el comienzo de la Madrugada. Hay que evitar el fenómeno de la sesión continua que tanto perjuicio provoca porque retiene a cierto público bebedor en las calles que a partir de las cuatro de la Madrugada no está precisamente interesado en las últimas novedades de la Casa del Libro, sino en hacer literalmente el ganso.

Si la autoridad eclesiástica ha dado el primer paso (y así nos consta), el Consejo de Cofradías tiene muy claro que ha de ir de la mano del Ayuntamiento en todo este asunto. Juntos. Sin fisuras. Ylas hermandades tendrán que dejar de interpretar ciertas decisiones en clave de pérdida de poder o de merma de influencia. Ya se ofreció un espectáculo sonrojante con motivo de la discusión de horarios e itinerarios previa a la Semana Santa de 2016.

El retraso en el inicio de la Madrugada no debe provocar una colisión con el inicio de la jornada de la tarde del Viernes Santo. Se trata de salir más tarde y terminar a la misma hora, para lo cual habrá que hacer un esfuerzo que es perfectamente asumible y, por supuesto, algunas hermandades tendrán que tomar medidas concretas. Ceder. Ser generosas. Si la Madrugada tiende a terminar a las dos de la tarde, debe seguir terminando a esa hora.

Se acabó el corsé de las 09:20 horas. No habrá problemas para acceder a la Catedral durante toda la mañana del Viernes Santo. Los laudes no son los oficios, ni la vigilia de Resurrección. Son un oficio precioso perfectamente compatible con el paso en silencio de una cofradía. No se trata de una derrota, sino de una modificación de hábitos. La derrota sería no salir, dejar de sacar la cofradía a la calle. Es la hora de mover las piezas con inteligencia. Una cofradía no debe ser expuesta a riesgos. Ninguna.

Espadas al PP: “Trabajemos juntos”

El Fiscal | 6 de abril de 2017 a las 5:00

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ESTABAN juntos y en un ambiente de armonía que recordaba a corporaciones municipales del ayer. Estaba el gobierno, con el alcalde, Juan Espadas, y el delegado de Seguridad, Movilidad y Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera. Estaba el líder de la oposición municipal, Alberto Díaz, y Rafael Belmonte, también concejal del PP. Estaba el presidente del Consejo, Joaquín Sainz de la Maza , y el vicepresidente de la institución, Antonio Piñero. Todos reunidos con ocasión de la tertulia El Homo Cofrade, que entregó su distinción anual al edil Cabrera. A los postres fue cuando el alcalde se refirió a la Semana Santa mirando a los ediles del PP y, por supuesto, a los señores del Consejo:“Trabajemos juntos”. Espadas sabe que él solo no puede hacer nada, que el éxito del año anterior se debió a las orejas altas que pusieron los chicos del PSOE del Ayuntamiento y los del PP de la Delegación del Gobierno tras aquella Madrugada de 2015 nefasta para el recuerdo de los cofrades. “Colaboremos juntos”, reiteró el alcalde en un foro donde también estaban ex ediles y ex presidentes del Consejo. La Semana Santa, su seguridad, es obra de todos. Espadas refirió cómo se rebajó con celeridad la alarma causada por una mujer en el Duque la noche del pasado Lunes Santo, lo que provocó unos instantes de histeria. Esto es cosa de todos. Incurrir en frikismos en las redes sociales o en propagar bulos nos afecta a todos. Bien está que unos y otros sean capaces de entenderse, para empezar, en el muy cofradiero foro de una tertulia.

Segorbe en la Corona

El Fiscal | 19 de febrero de 2017 a las 5:00

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Ignacio Medina Fernández de Córdoba (Sevilla, 1947) ya es hermano de la Corona, la joven cofradía de la Parroquia del Sagrario. La jura se celebró en la noche del jueves, con el director espiritual y Santos Evangelios presentes, como manda el rito. La corporación quiere así recuperar la estrecha vinculación que la antigua hermandad tenía con la nobleza sevillana. Con Segorbe en la Corona, la Fundación Casa Ducal de Medinaceli acepta el título de hermano honorífico perpetuo, como se refleja en el documento que ilustra esta sección. Alejandro Mateos, el hermano mayor, mostró al duque la imagen del precioso Nazareno, a la que siempre preferimos recordar en andas mejor que en el paso. A Segorbe le llamaron la atención las potencias rematadas con la flor de Lys. Ignacio Medina comentó que es hermano del Silencio. Le explicaron que antiguamente, según documentación hallada de 1674, los hermanos de la antigua cofradía de la Corona eran miembros de pleno derecho de la Primitiva Hermandad de los Nazarenos de Sevilla.

La mujer de Segorbe, María Gloria de Orleáns y Braganza, se mostró interesada en ver la cofradía a su paso por el Patio de los Naranjos el próximo Viernes de Dolores. Tras la jura y la visita llegó la hora del ágape, que tuvo lugar en El Pulpo de la calle Tomás de Ybarra. Allí la conversación se fue en recuerdos al gran patrimonio que poseía esa hermandad ya extinta que los hermanos de la Corona de hoy quieren homenajear continuamente. Segorbe estrena un cordón distinto al habitual, como miembro de honor. El duque y su nueva cofradía han quedado en colaborar. Es sabido el interés y el trabajo serio de Ignacio Medina por la conservación y recuperación del mejor patrimonio histórico de la ciudad por mucho que en alguna ocasión sus proyectos hayan estado marcados por la polémica. En la Corona, al menos, hay mucha historia sobre buen patrimonio. Estas alianzas productivas entre aristócratas inquietos y cofradías no son muy habituales, más allá de los casos que ha habido para trincar dinero para dorar pasos, cesiones de joyas para la virgen o fotos de saraos donde el hermano mayor de turno se codea con alta nobleza a costa de la hermandad.

Es de esperar que Mateos trabaje esa línea de colaboración fructífera con la fundación del duque más allá de que el aristócrata asista a las misas solemnes y ocupe un banco destacado en la salida o entrada de la cofradía. El sueño de aquellos jovenzuelos protegidos por Gutiérrez Mora va cogiendo impulso. Cualquier día los vemos saliendo la tarde del Viernes Santo. Ya uno que yo me sé, Rafael Belmonte, incluso le daría tiempo de ver al Cachorro tras la recogida del último nazareno de ruan azul. Todo es posible. Hasta que el duque se dirija a los hermanos en estos términos: “Ahora vamos en el mismo barco. La fundación y la hermandad”.
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‘Eau de oposición’
La que han liado algunos por los perfumes que venden las hermandades de la Macarena y la Esperanza de Triana desde hace ya meses. Se han llevado las manos a la cabeza. ¡Que se encienda el fuego purificador! Esos mismos no dijeron nada cuando las cruces de guía de ciertas hermandades se exponían en los escaparates, los enseres se cedían al horripilante Munarco (que en paz descanse y no levante más la cabeza) o el Consejo de Cofradías transigía con calificar la Semana Santa como espectáculo cultural con tal de obtener un IVA rebajado en las sillas y palcos. ¿Dónde estabais, almas mías? Habría que sacar a la venta el producto Eau de oposición. Observen la nota de cata: tonalidad morada por exceso de tinto, regusto nasal que indica demasiadas horas de ocio vespertino, fortaleza inicial de nudo de corbata bien hecho y reminiscencia de maullidos en vientre.

Vuelve a los atriles
Hay que preguntarle a Jesús Rodríguez de Moya por sus próximos objetivos cofradieros. Dicen que entrará en la junta de gobierno de una pujante cofradía y que retornará a los atriles. Recuerden que en su día fue nada menos que pregonero universitario. Lo de escribir no se le da nada mal. Tiene sus libros en el mercado.

El pertiguero
Primer golpe. Un rito feliz. Los consejeros llegaron a la casa del pregonero en un microbús contratado especialmente para la ocasión. Volvieron muy contentos con las croquetas de bacalao. Espadas se lo pasó en grande con Alberto García Reyes. Segundo golpe. Don Juan José se fue pronto, como es su norma. Llegó y se marchó en el coche con su secretario, Borja Núñez, y el gran Marcelino Manzano, el feliz delegado diocesano de hermandades. Tercer golpe. Oído: “¿Cuántos dictámenes dices que hay preparados por si hicieran falta? Eso no puede ser, tampoco la intervención es para tanto”. Y ciriales arriba. Es curioso que en algún boletín se llame la atención a los hermanos por sacar papeletas de sitio y después no presentarse a hacer la estación de penitencia, “cuando es posible sacar una papeleta simbólica”. El fenómenos es cada vez más creciente. ¿La causa? Viajes de última hora, quizás. En cualquier caso, parece una actitud poco seria.

Todos contra el sábado

El Fiscal | 20 de noviembre de 2016 a las 5:00

Entrevista con Joaquín Sainz de la Maza, nuevo presidente del Consejo de Cofradías
SAINZ de la Maza ya sabe que para que algo siga igual, para que no se mueva un varal en cualquier asunto del Consejo, no tiene más que convocar un pleno. Eso es más antiguo que el andar hacia adelante. El pleno es a las cofradías lo que la comisión a la política. No se resuelve nada ni en uno ni con la otra. Se convoca, se debate, se levanta acta de las intervenciones y a la cerveza que estoy seco. Lampedusa debe ser el apellido de un consejero en San Gregorio. El otro día, el presidente hizo un Espadas, que consiste en presentarse a un debate sin tener todos los cabos atados, como hizo nuestro dilecto alcalde el otro día en el Salón Colón. Sainz de la Maza convocó un pleno para ¿cambiar? el modelo del vía crucis. La cita fue concurrida, con la presencia del delegado diocesano, don Marcelino Manzano. El pleno comenzó con la lectura del pasaje evangélico de la curación del leproso. “¿Qué quieres que haga por tí? Señor, que vea otra vez”.

Sainz de la Maza comenzó su intervención comentando que durante el periodo electoral había tenido ocasión de hablar con “casi todos” los hermanos mayores y que varios de ellos le habían sugerido que se planteara si el primer lunes de cuaresma “seguía siendo el adecuado” para la celebración del vía crucis. Alertó –¡esto sí que es demostración de fuerza!– que tenía la delegación de las hermandades de gloria y sacramentales para apoyar la decisión que se tomara. “El lunes se eligió en su momento porque era el único día que no había cultos”. Y el presidente apostilló: “Tampoco había entonces tantos vía crucis como ahora”.

Se apresuró el presidente en dejar claro que la convocatoria de la sesión no era una “dejación de funciones”, sino una suerte de “pleno consultivo” para pulsar la opinión de los hermanos mayores. “Este Consejo no quiere dejar los asuntos en el cajón”. Tras algunas aclaraciones más, el presidente planteó tres opciones al pleno para su consideración: suprimir el vía crucis “al haber cumplido su función”; dejarlo como está, o cambiarlo al sábado anterior al primer lunes de cuaresma, pero haciéndolo a las 18:15. La razón para elegir ese sábado y ese horario fue seguida de una explicación en la que se ponderaba que la incidencia en los cultos y actividades de otras hermandades sería muy reducida. Para eso se había hecho el pertinente y sesudo estudio.

A partir de entonces, la mayoría habló de lo suyo, de su parcelita, de su baldosa. El hermano mayor del Baratillo intervino para preguntar si el pleno estaba “provocado por la prensa o por los hermanos mayores”. Yrecordó que su hermandad tiene culto el sábado propuesto. El presidente respondió que el asunto preocupaba a “varios hermanos mayores” (ya no dijo muchos…) y que eso justificaba la convocatoria.

Claudio Espejo, hermano mayor de las Cigarreras, intervino para preguntar “para qué se había convocado el pleno”, y otro hermano mayor advirtió que si se apostaba por el sábado “descartaríamos a las imágenes que esos días estuvieran de culto”. El hermano mayor de la Carretería, Félix Mezquita, intervino para apuntar que ese sábado se celebra el traslado de las imágenes titulares de su cofradía a la parroquia del Sagrario. Por cierto, a don Félix le faltó afirmar que se trata de un traslado precioso. Este fiscal anima desde esta página a acudir a tan bello traslado.

El hermano mayor de San Buenaventura pidió la palabra para decir que el sábado tenía el vía crucis con el Cristo de la Salvación. Y  el de la Trinidad recordó que su Cristo “no se quedó solo en momento alguno” en el vía crucis que presidió el pasado primer Lunes de Cuaresma. El hermano mayor de los Gitanos preguntó si en la propuesta del sábado “se habían tenido en cuenta a las hermandades que celebran septenarios”, a lo que el presidente dijo que sí. Santa Genoveva propuso dejar el vía crucis como está, en el primer Lunes de Cuaresma, pero adelantando treinta minutos los horarios.

Ningún hermano mayor habló a favor de un cambio que puede ser más que lógico para realzar el acto piadoso del vía crucis de las hermandades. Sainz de la Maza dejó claro al final que “entonces, se queda en el lunes per secula seculorum”. Ylanzó un aviso:“Después no vayamos a los medios de comunicación, que nos gusta hablar con periodistas para piar…”. ¡Si al final la culpa la tienen los periodistas, don Joaquín! Sainz de la Maza terminó con el entrañable estilo de Antonio Ríos: “Rezad por mí y por toda la junta superior”. Yrecordó su talante:“Si tuviera 40 años podía enfadarme, pero con 65 y ya jubilado no me enfado por nada”. ¡Hace usted bien, don Joaquín! Recordó entonces a su padre: “Era amigo de todo el mundo y por eso le querían”.

Don Marcelino aprovechó para los avisos de rigor, entre ellos que las Jornadas Jurídicas de las Cofradías comenzaban el día 22. El presidente se dio tal vez un baño de realidad. Las cosas no son tan fáciles como parecen…Debió concluir como el Conde de Romanones: “Joder, qué tropa…”. Pero de la tropa excluyan a don Marcelino, por favor. Este fiscal así lo ruega. Ea, López Bravo, aquí tiene usted el acta ya hecha. No se debe ná, señor secretario. Ya me manda el pavo (trufado) y dos entradas para el pregón cuando pueda.