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El pertiguero

El Fiscal | 11 de octubre de 2010 a las 18:15

Primer golpe. El ex vicario general Francisco Ortiz se hace cargo de Cáritas tras el hueco dejado por Manuel de los Santos.
Segundo golpe. Los sms del Fiscal. “Las entradas de la beatificacion de Madre Purísima tenía que haberlas repartido el mismo del concierto de U2, verías cómo no había huecos en el Estadio de la Cartuja. Es menester ver que Bono lleve más gente al Estadio que la mismísima Madre de Dios…”
Tercer golpe. El hermano mayor de los Panaderos agradeció la labor de Fiestas Mayores en la ceremonia de imposición de la la medalla de la ciudad.
Y ciriales arriba. Hay que preguntarle al pintor Ricardo Suárez por el estado de conservación de la obra de Montañés en San Isidoro del Campo.

Las cuestiones terrenales

El Fiscal | 21 de septiembre de 2010 a las 21:29

Dicen las malas lenguas por sms que el sábado hubo en el Estadio de la Cartuja 9+1 concejales del PP. “¿Y eso, Fiscal? Creo que te equivocas en las cuentas”. Pues que estuvieron Zoido, ocho de sus concejales y Rosamar Prieto-Castro, delegada de Fiestas Mayores que se lleva la mar de bien con los chicos de la oposición y única representante del gobierno local en el Estadio de la Cartuja. Total, diez concejales… Habrá que consultar el manual de la guasa con tomate, que haberla hayla. El caso es que Monteseirín no estaba. Ni se le esperaba. La derecha hizo el despliegue acostumbrado. Mayoría absoluta. Y Juan Espadas, candidato del PSOE a la Alcaldía, usuario de las sillas de la calle Sierpes en Semana Santa y vinculado a la Hiniesta (cofradía de la que fue pregonero uno de sus grandes colaboradores, el socialista Carmelo Gómez), tampoco estaba dispuesto a perder la oportunidad de dejarse ver ante 45.000 criaturas. Un baño de masas no entiende de orientaciones políticas. Todos a la olla, aunque sea con muletas, como fue el caso de Arenas, el del PP, no el del Consejo, Adolfo, que está hecho un chaval.
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La influencia del contexto

El Fiscal | 27 de mayo de 2010 a las 9:40

macarena

La Macarena irá al Estadio de la Cartuja en septiembre. La Esperanza de Triana estudia llevar el paso de misterio de las Tres Caídas a Madrid en 2011. La semana pasada, en pleno mayo, salió el palio de la Lanzada. La Virgen de Regla de los Panaderos sale el 11 de junio para un rezo del rosario. La Estrella sale en su paso de palio al día siguiente, el 12 de junio, con reparto previo de papeletas de sitio. Y la Virgen del Rosario sale el próximo octubre. No estamos locos, que sabemos lo que queremos… O no.

Jamás se puede dudar de la idoneidad de que la Virgen de la Esperanza presida la beatificación de una superiora de las Hermanas de la Cruz, pero el contexto actual de saturación de procesiones y salidas condiciona el ambiente, la interpretación de los hechos y resta el valor del impacto, la novedad y la sorpresa a muchas de estas decisiones. Probablemente la de la Macarena sea la salida extraordinaria más justificada (o menos discutible) de cuantas se han producido en los últimos años, pero el mundillo está tan pasado de rosca, la Semana Santa se ha estirado tan artificialmente por el resto del calendario que hasta lo que de verdad debería ir ligado al carácter extraordinario queda lastimosamente envuelto por la cáscara del exceso.

Respecto al lugar al que irá la Esperanza, el Estadio de la Cartuja, poco motivo hay para la sorpresa. La Pura y Limpia estuvo en la Statio Orbis del Congreso Eucarístico de 1993, celebrado en los campos de la Feria. Ocupó un sitio digno pese al intento de algunos por desplazarla del lugar de mayor impacto visual. Cuando Juan Pablo II llegó al altar se arrodilló ante la pequeña Virgen del Postigo. El Papa le dio a la Virgen el protagonismo que algunos quisieron arrebatarle. La Esperanza no eclipsará en absoluto la beatificación de Madre María de la Purísima. Más bien al contrario. Ayudará a atraer a miles de personas. El único matiz inquietante es el de que una salida tan justificada (una beatificación es un hecho verdaderamente importante y extraordinario en una diócesis) quede enmarcado por un contexto de procesionitis aguda que proyecta una imagen nada recomendable.