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Vicente

El Fiscal | 6 de marzo de 2018 a las 5:00

SE ha muerto en México el hermano de Jesús Martín Cartaya. El orfebre, Vicente, el pequeño de los siete varones, el que trabajó en la carreta del Rocío de Triana y en otros muchos enseres, como en una de las coronas de la Virgen de la Esperanza, para la que hizo la cruz del remate que lleva grabadas sus iniciales: V. M. C. Esta cuaresma se ha teñido de tristeza para el gran Jesús, el cofrade de la O, el fotógrafo, el maestro del instante, nuestro Martín Cartaya que es ejemplo de superación diaria. En México se queda para siempre un hermano de la O, un sevillano que se tuvo que marchar a hacer sus particulares Américas. Jesús ayer quiso tener un recuerdo para quien compartió sus años de infancia, los días azules en esa casa de la calle Reyes Católicos, espartería en la planta baja, donde tantas buenas tertulias se improvisaron y por la que pasaba la Esperanza de Triana.

La fuerza de la provincia

El Fiscal | 5 de noviembre de 2017 a las 5:00

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CUANDO Jesús Nazareno se refugia en San Antonio Abad y la última ola de lirios y oro rompe en la playa de las emociones, la fuerza de la devoción continúa viva en muchos pueblos de la provincia, de Andalucía e incluso de Iberoamérica. La devoción a Jesús Nazareno tiene una fuerza vertebradora a la que pocas veces se da la importancia que merece. Jesús Nazareno recoge oraciones el Viernes Santo en lugares muy distintos del planeta. Cuando un nazareno del Silencio forma en el tramo de los siglos, cumpliendo con el rito del andar parsimonioso y rápido a la vez, en muchos pueblos de Andalucía y a esas mismas horas, hay otros nazarenos como él que renuncian a cualquier comodidad, superan los miedos de los tumultos, y cumplen con el rito de cargar la cruz o alzar la cera morada. A las cinco de la Madrugada del Viernes Santo, cuando los primitivos nazarenos de Sevilla rinden las plegarias finales a nuestro Jesús Nazareno, justo en esos momentos sale el Nazareno de La Algaba, que lleva recibiendo el beso de las oraciones de su gente desde el siglo XVII. Sevilla, La Algaba, Alcalá de Guadaíra, Alcalá del Río, Marchena, Olivares, Paradas, Cazalla, Lucena y Priego de Córdoba, La Palma del Condado, Bollullos, Rociana o Escacena del Campo de Huelva, Archidona de Málaga, Jaén, La Puebla (México), etcétera… Se da así continuidad a la película de siglos de devoción morada que se rueda sin solución de continuidad en la noche de luna redonda de cada Semana Santa. La devoción a Jesús Nazareno vertebra muchos pueblos de Andalucía, tan distintos en sus arquitecturas, tan distantes hasta en sus preferencias políticas. Pero tan próximos cuando el Jueves Santo decae y llega la hora de la verdad antes de que salga el sol. El sol nos aproxima todo el año a los andaluces. Jesús Nazareno nos hermana. El mismo abrazo, la misma cruz, la misma devoción, la misma tierra.

La Hermandad de Jesús de La Algaba organiza del 11 al 19 una exposición en la que mostrará todo su patrimonio en la sede del Círculo Mercantil. Esta muestra se celebra al cumplirse cien años del nombramiento como hermana mayor honoraria de la aristócrata Pilar García Demaissieres, cuya gran devoción por el Nazareno algabeño le llevó a dejar en su testamento asignada una partida económica anual para la celebración de los cultos. Se inició así un periodo de esplendor que ha llegado hasta hoy. La exposición ocupará las dos salas del Mercantil. La primera de ella se centrará en la historia de la hermandad, desde sus orígenes en el siglo XVI, cuando rendía culto a un Niño Jesús Pasionista bajo la advocación del Dulce Nombre de Jesús, hasta la llegada, en la segunda mitad del XVII, de la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la imagen que revolucionó por completo la religiosidad popular de este municipio de la Vega. Se darán a conocer también las diferentes atribuciones sobre su autoría, así como la relación que establecen varios expertos entre esta bella imagen y los titulares de la Hermandad de la Macarena. Habrá también un apartado especial dedicado a la Madrugada algabeña, cuando realiza estación de penitencia esta corporación, así como a la consagración de su templo, levantado con el esfuerzo y tesón de sus hermanos durante más de una década. En esta sala se expondrán diversos enseres litúrgicos, parte del ajuar del Dulcísimo Nazareno y algunos elementos de su paso, tallado por Antonio Martín a finales de los años cincuenta del pasado siglo. La segunda sala estará dedicada a la Virgen de los Dolores y a su ajuar con especial protagonismo al paso de palio, obra de Esperanza Elena Caro. La muestra se completa con un audiovisual dirigido y realizado por Antonio Casado, con la voz de Charo Padilla, la música de Manuel Marvizón y el asesoramiento de Diego J. Geniz. Prepárense para una película de alta calidad que les evocará los dos años del espectáculo audiovisual La Caja de la Semana Santa en las setas de la Encarnación.

Última semana
En siete días todo se habrá consumado en la Macarena. Tendremos nuevo hermano mayor. Irremediablemente, los derrotados pasarán al Estoril cofradiero. Siempre ocurre salvo honrosas excepciones, como la de Juan José Morillas, que jamás ha dejado de frecuentar la que es su casa y es hoy el mejor ejemplo de cuál debe ser la reacción de un cofrade tras un proceso electoral. Esperemos que esta semana no haya descarrilamientos por culpa de los nervios y que algunas meteduras de pata a cargo de hermanos de base en las redes sociales queden como anécdotas. Los candidatos comparecen en La Raza el martes y el jueves. Pedro Sánchez Cuerda da café para todos. Don Pedro sí que sabe. El mío, cortado.

La mejor solución
Pasan los meses y se tiene meridianamente claro que la solución más eficaz para blindar la Madrugada es retrasar su inicio. No nos engañemos. Cuanto más se demore, menor índice de riesgo. La labor de los expertos en seguridad será la de convencer a las hermandades de que menos noche es más seguridad. La luz ahuyenta el peligro.

El pertiguero
Primer golpe. Mañana a las 21:00 en Canal Sur Radio comienza la nueva temporada de El Llamador. Son ya 29 años en antena. Segundo golpe. “¿Cómo dices que han ido las pruebas de luces en las calles con vistas a la Semana Santa?”. Tercer golpe. Hay que visitar la exposición de la Virgen de la Angustia de Los Estudiantes en el Círculo de Labradores. El manto está soberbio en la sede monumental. Yciriales arriba. Yahotra vienen elecciones en Montesión, con vídeos electorales y todo. ¡Tres candidaturas!

Una saga con solera

El Fiscal | 17 de marzo de 2014 a las 9:51

Imagen Martín Cartaya
Decíamos el otro día que las cofradías son las personas. Y las imágenes sagradas, claro. Ocurre que las imágenes son también las personas. Ve usted la salida de la Virgen del Valle con sus ramos cónicos y bicónicos, con esa fachada de la Anunciación que es el mejor retablo para ese palio de cajón, entre nubes de incienso y toses del personal, y se pone a buscar el alto e inconfundible capirote del prioste Palomino, como le vienen acto seguido los recuerdos de aquel gran hermano mayor que fue José María O´Kean. Ver una cofradía es revivir, es acordarse de una persona tal es el grado de identificación entre familias y hermandades. Eso tiene muy poco que ver con la Semana Santa de los frikis. Ni con la de los salvadores de la Semana Santa, tan peligrosos o más que los frikis. Esto tiene que ver con la autenticidad. ¿Ono es auténtico ver llegar la cruz de guía de la Soledad de San Lorenzo y seguir viendo la silueta de aquel inolvidable fiscal de cruz de guía que se llamaba Diego Lencina? ¿Y no es auténtico recibir al Cristo de los toreros en la bajada del puente y buscar cada año entre el público a un señor muy trajeado que tiene el buen gusto de ver las cofradías en silencio y que se llama José Ignacio Jiménez Esquivias? Una leve bajada de cabeza basta para saludarse sin romper el mágico momento. Cuando uno va a ver cofradías debería colgarse del cuello una suerte de aviso como en los coches de Tussam. Ese No distraigan al conductor, pero en versión morada: No moleste con charletas, estoy viendo cofradías.
Ypodríamos seguir, buscando la mirada cómplice de ese capataz de Virgen del Domingo de Ramos presto a dedicar a una levantá por los hermanos que aún están en el vientre de su madre, de ese maniguetero del Nazareno de la Divina Misericordia, de ese pavero de Los Estudiantes de ojos claros, de ese fiscal del Señor de Pasión de capirote puntiagudo, de ese niño del cortejo litúrgico que ya no está porque la edad le ha dado la alternativa de la túnica y el cinturón de esparto, de ese tío del carro que también es auténtico en su función, de ese vacío de Julio Díaz delante del Nazareno de las Tres Caídas…
Y esa Semana Santa auténtica se ve, por supuesto, en la fidelidad de las sagas con una cofradía. Pronunciar los apellidos Martín Cartaya es decir la O, los cielos tinieblas del Viernes Santo, la mejor cornetería tras Jesús Nazareno, el monte con el que los lirios se despiden de la Semana Santa, el recuerdo del Padre Leonardo, los adoquines tantas veces bañados por la lluvia, la espartería familiar de la calle Reyes Católicos donde tan legendarios cofrades improvisaban tertulias (Cayetano González, Tejera, Marmolejo, Armenta…), los costaleros en sepia, la cámara de fotografía, la levantá a pulso de la Macarena que Ariza le dedicó al cabeza de familia en la esquina de Chapineros con Álvarez Quintero, las sillas en Sierpes junto a la Joyería Ruiz o el teniente Hita al que no le hacía falta el Cecop.
Decir Martín Cartaya es referirse a una saga ejemplar, fiel a los cielos del Viernes Santo.