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Dios en la caseta

El Fiscal | 7 de diciembre de 2015 a las 5:00

Estudiantes1965
LA celebración de la Misión General en 1965 derivó en una serie de estampas que han quedado grabadas en varias generaciones de sevillanos, pero que los más jóvenes desconocen. La ciudad de 1965 se convirtió durante un mes en un templo donde hasta muchas imágenes del centro eran trasladadas a los nuevos barrios, a lugares insólitos, para presidir actos pastorales y formativos. Por ejemplo:la Soledad de San Lorenzo fue a San Jerónimo y al cementerio, el Cristo Yacente del Santo Entierro a la Juncal, el Cristo de las Cinco Llagas a la plaza de Vista Florida, el Señor de la Sagrada Mortaja al Cerro, el Señor de las Tres Caídas a la huerta de San Gonzalo, el Nazareno de la O al Turruñuelo, la Esperanza Macarena al Polígono de San Pablo, el Gran Poder a Santa Teresa y al Sanatorio de la Orden de los Hermanos de San Juan de Dios, la Estrella a Santa Cecilia, la Virgen de la Paz a la plaza de América, etcétera.

Un crucificado como el de la Buena Muerte, titular de la emergente cofradía de la Universidad, iba a recibir culto nada menos que en una caseta de la Feria de Abril. La Feria se celebraba entonces en el Prado de San Sebastián, aún quedaban algunos años para su traslado a Los Remedios. Yciertas entidades tenían casetas con estructura fija, útiles todo el año, como ocurre en Jerez o en muchos pueblos de la provincia. Se eligió la caseta del Real Círculo de Labradores para que fuera presidida por el Cristo de la Buena Muerte, al que correspondía la zona del Porvenir en la división de la ciudad que estableció la Diócesis para organizar los traslados. Esta ubicación le fue asignada por su proximidad a la Universidad, según el delegado del Instituto de Pastoral, el sacerdote José María Piñero Carrión, tío del actual hermano mayor de la cofradía, Antonio Piñero.

Cuanto ocurrió en aquellas fechas está recogido con toda precisión y rigor en el libro que ha realizado Antonio Gutiérrez de la Peña, brillante hermano mayor que fue de la cofradía de Los Estudiantes de 2000 a 2008, que ha dedicado estos últimos años a volcar todo su cariño y pasión por la hermandad en un libro que será presentado la próxima cuaresma.

El pasado domingo se celebró una misa en la Capilla de la Universidad y un acto de convivencia posterior en la sede del club en Los Remedios para rememorar aquella estancia del Cristo en la caseta ferial. Acudieron tanto Antonio Piñero como el presidente del Real Círculo de Labradores, José López de Sagredo Camacho, marqués de Castellón.

Gutiérrez de la Peña recuerda que el traslado de la imagen se efectuó el 28 de enero de 1965. Permaneció en la caseta hasta el día 15 de febrero. El traslado de ida se organizó desde la Iglesia de la Anunciación por el siguiente itinerario:Plaza de la Encarnación, Puente y Pellón, Plaza del Pan, Francos, Placentines, Plaza de la Virgen de los Reyes, San Gregorio, San Fernando, Lonja de la Universidad, salida por la Facultad de Derecho y Prado de San Sebastián. El cortejo fue recibido por el presidente del Círculo, Rafael Esquivias Salcedo, y varios miembros de la junta directiva, que realizaron al Cristo una ofrenda floral.

La hermandad montó un altar especial para la ocasión, caracterizado por un dosel, ocho candeleros, el estandarte de la corporación y los cuatro guiones de las facultades de entonces. Se sabe que había una pequeña imagen de la Virgen en un lateral del altar, pero no hay más datos ni fotografías.
Durante la celebración misional, el Cristo es trasladado el 2 de febrero a la Facultad de Ciencias, llevado a hombros de universitarios e introducido en el recinto por varios catedráticos. Es en esa facultad donde tiene lugar el acto más importante de la Misión en la Universidad, que se desarrolla durante toda la jornada, concluyendo sobre las siete de la tarde. El 15 de febrero se clausuran las Santas Misiones con una Eucaristía en la Puerta de Jerez que preside la Virgen de los Reyes. Por la tarde se inicia el traslado de regreso del Cristo a la iglesia de la Anunciación. Encabeza el cortejo una cruz alzada. Tras ella se sitúan los guiones de las facultades, hermanos con cirios y el estandarte corporativo. La presidencia estaba compuesta por el hermano mayor, Ramos Rubau, José Hernández Díaz y Carlos García Fernández. La comitiva retornó al templo a las nueve y media de la noche después de haber residido durante varios días muy cerca de lo que, justo al año siguiente, en 1966, iba a ser su nueva sede, la capilla universitaria de la antigua Fábrica de Tabacos.
Estudiantes

Borrás, mucho más que un cartel

El Fiscal | 28 de septiembre de 2015 a las 13:25

ESPA„A LOCAL SEVILLA
Muchos cofrades lo recordarán por el cartel de la Semana Santa de 1996, aquella espléndida obra del Cachorro que nace de una nube de incienso, el Puente de Triana y el rosetón de la Catedral. Casi veinte años después, Francisco Borrás (Sevilla, 1938) expone obra en el monumental patio del RealCírculo de Labradores. Se trata de cuadros de particulares que se han vuelto a reunir como homenaje a una trayectoria brillante, como los hijos que vuelven a casa por una temporada. Arte arquitectónico y arte pictórico fusionados, pues arte monumental es el edificio y arte en movimiento son los cuadros que acoge, en los que se aprecia el realismo mágico, fantástico, característico de este catredrático emérito de Dibujo al Movimiento, reconocido en toda España y que tiene clientes tan distinguidos como Plácido Domingo. En la exposición hay un cuadro de la Purísima en contraluz, donde se intuyen el rostro y las piernas de un sol que sujeta a la Virgen. La muestra incluye obras de un dibujo precioso con colores cálidos, anaranjados, nebulosas de grises donde se intuyen detalles de una minuciosidad maestra. Hay arlequines desnudos tocando violines con partituras que son palomas, un Quijote cuyo cuerpo es una concha y cuyas mangas están hechas a base de hojarasca y el pelo mediante espigas. Hay una Madonna romántica en la que el mantel de la escena es papel mojado, un arpa que en realidad es un caballito de mar, unNeptuno a lápiz cuyo ojo es un caracol, un bodegón flotante… Un encargo es el inicio de un sueño. Así concibe Borrás la pintura. El Cachorro emergía del incienso hace veinte años en un cartel total. Hoy recuerda aquella Semana Santa nocturna sin luz eléctrica, cuando las cofradías tenían la hermosa luz exclusiva de la cera.

Las caras del Señor

El Fiscal | 1 de junio de 2015 a las 14:05

EXPOSICION DEL GRAN PODER
EL cardenal Amigo comentó en una reunión informal hace varios años que las hermandades estaban abusando de los mismos programas conmemorativos cuando tocaba celebrar una coronación o cualquier efeméride, ya fuera fundacional, de las hechuras de las imágenes o del aniversario de aprobación de la primera reglas.Siempre igual: un cartel, un pregón, una procesión a la Catedral, cultos y regreso triunfal. Durante mucho tiempo, el guión fue más o menos parecido en todos los casos. Don Carlos echaba en falta fórmulas más originales. O, tal vez, que dentro de ese patrón de actos se hiciera algo que no mimetizara lo ya hecho. Estos días se puede disfrutar de una exposición de gran belleza en el precioso patio del Real Círculo de Labradores. Conmemora los 50 años de la construcción de la Basílica del Gran Poder, siendo hermano mayor don Miguel Lasso de la Vega, vizconde de Dos Fuentes, sin cuya aportación no se puede escribir la historia contemporánea de la cofradía. La belleza de la muestra se aprecia en varios motivos: el lugar, que ya de por sí es un bien de interés cultural poco conocido por los sevillanos, donde el Señor del Gran Poder recibió culto cuando el edificio era el convento de San Acasio; el motivo central, el Señor del Gran Poder, una historia de los siglos de devoción rematada con la construcción de la basílica, y el contenido, que incluye una gran pieza que por sí sola justificaría la muestra, una foto mosaico del rostro del Señor conseguida a través de fotografías de los hermanos que figuran en la base de la corporación. Una idea similar vimos en la película de Carlos Colón sobre la Macarena, cuando sobre el ojo de la Esperanza se proyectan las fotografías de hermanos difuntos que siguen vivos a través de la Virgen.

La aportación de nuevas ideas en el mundo de las cofradías es cada vez un reto más difícil. La creatividad semanasantera no pasa por buenos momentos. Ya veces convendría que algunos cesaran en su intento, sobre todo cuando se trata de innovar con la música. La galería de los horrores está cada vez más poblada. Y algunas innovaciones oídas la pasada cuaresma es mejor pasarlas por alto.

Vean esta exposición y disfruten, además de con la gran foto mosaico, con la serie de fotografías en blanco y negro de la cofradía en la calle, con nazarenos del ayer con la cola sobre el antebrazo sobre adoquines sepias, sevillanos con sombrero y mujeres protegidas del frío de la Madrugada con abrigos gordos cruzados. Y no dejen de contemplar las fotos de la Plaza de San Lorenzo en las que se aprecia la casa que existía en la finca donde hoy se erige la basílica, una casa, por cierto, nada fea.
Lástima que esta exposición no se haya celebrado en cuaresma, en un período con mucho más poder de convocatoria. Hubiera servido para mejorar un tiempo demasiado enfangado con la logística de horarios e itinerarios. Los 50 años de la basílica del Señor son, efectivamente, una buena oportunidad para rememorar la historia de su devoción, los lugares donde fue fecundando en miles de sevillanos y el papel fundamental de quienes contribuyeron a propagarla. Esta exposición es una de esas muestras de buen gusto que reconcilian con lo mejor de la Semana Santa y de sus hermandades.

Hay que felicitar a la Hermandad del Gran Poder por una muestra tan sencilla como bien concebida, que aporta una forma de hacer las cosas con originalidad y belleza. Los 50 años de la casa del Señor bien merecen una iniciativa de estas características. No hay mejores huellas del Gran Poder que las caras de quienes hacen de su vida una rendición de culto cotidiano a quien tiene en su mano la potestad y el imperio.

El cardenal de la bulla

El Fiscal | 16 de febrero de 2014 a las 5:00

El cardenal Amigo Vallejo, arzobispo emérito de Sevilla, pronuncia una conferencia sobre el Papa Francisco y la religiosidad popular.
Será por los recovecos del carácter de esta ciudad o por lo que fuere, el caso es que parece que al cardenal Amigo se le quiere en Sevilla mucho más en tiempos de emeritud que cuando era el titular efectivo de la diócesis. El jueves abarrotó el salón de actos del Labradores con motivo de la conferencia que pronunció por invitación de la Hermandad de la Paz, que celebra de forma brillante sus 75 años bajo la dirección de Santiago Arenado como hermano mayor. Había varias filas de público de pie al final del salón y muchas personas en los pasillos laterales y en las puertas. Fue la primera bulla del año después de las de la Zoidonavidad. El cardenal hizo muy amena la charla, jugando con los tonos, improvisando, tirando de ironías, haciendo guiños a algunos presentes y mostrándose, por encima de todo, muy alegre. Será porque el tema elegido era el Papa Francisclo y la religiosidad popular por lo que estaba especialmente contento y sonriente, o porque había congregado al canciller Isacio Siguero y a un buen ramillete de la clase dirigente cofradiera actual y pretérita. Estaba el actual presidente del Consejo y dos de los anteriores (Antonio Ríos y Adolfo Arenas).
Monseñor Amigo, largo de altura y de vistas, fue muy cariñoso con Arenas en dos momentos: cuando lo nombró recordando las “batallitas” que habían tenido y cuando terminó su intervención y se fue directo hacia él para abrazarle. Aquello fue el mejor y más auténtico homenaje que ha recibido el único presidente del Consejo que ha dimitido por el momento. También hubo hermanos mayores como Antonio Piñero (Estudiantes), ex hermanos mayores como José León-Castro (Gran Poder), Juan Ruiz Cárdenas (Macarena) y Felipe Rubio (La Paz), consejeros como Francisco Vélez y personalidades del Ejército, del Ayuntamiento y de la ciudad. Entre ellas, el caballero maestrante Alfonso Guajardo-Fajardo, que actuó como original presentador, calificando de “gordo de la lotería de Navidad” el nombramiento de monseñor Amigo como arzobispo de Sevilla en 1982 y ensalzando grandes gestiones como la venta de San Telmo o grandes hitos como las visitas del Papa Juan Pablo II. El presidente del club anfitrión, José López de Sagredo Camacho, marqués de Castellón, cerró el acto con una proclamación entusiasta: “¡Cómo se nota que hemos oído a todo un Príncipe de la Iglesia, cómo se nota!”
El cardenal estuvo hasta en pregonero cuando recreó lo que diría el Papa de cada cofradía del Domingo de Ramos. Arenado, que sabe de estas lides, comentó al final: “¡Qué pregón nos hemos perdido!”
Se llevó muchísimo afecto. Casi 30 años de arzobispo no se olvidan. Hubo tensiones en tanto tiempo, ¡claro que las hubo! Tuvo que aprender a comprender a la ciudad y a encajar la labor no siempre amable de la prensa, a la que nunca dividió en amigos ni enemigos. La clave es que siempre habló con todos. Y mirándolos a la cara.
El cardenal Amigo Vallejo, arzobispo emérito de Sevilla, pronuncia una conferencia sobre el Papa Francisco y la religiosidad popular.

El pertiguero

El Fiscal | 12 de agosto de 2009 a las 16:27

Primer golpe. La oposición en la Carretería se organiza en El Punto. ¿Beberán Freixenet?
Segundo golpe. Ojo al almuerzo estival entre Adolfo Arenas y José Luis Martínez, de artesacro.org.
Tercer golpe. El cardenal irá con el Círculo de Labradores a Roma este octubre.
Y ciriales arriba. Qué olor a nardo…

El pertiguero

El Fiscal | 5 de agosto de 2009 a las 18:30

Primer golpe. Si ven por la calle a uno con pinta de alemán atado a una botella de agua no lo confundan con un turista despistado en busca de un paellador por Santa Cruz. Es Joaquín Moeckel en su lucha por expulsar la piedrecita del riñón que le trae por la calle de la Amargura.
Segundo golpe. El delegado de la Madrugada ha puesto esta semana su cargo a disposición del presidente Arenas.
Tercer golpe. ¿A qué cofrades le sirven en el reservado del Labradores el denominado arroz ruán?
Y ciriales arriba. La oposición en la Carretería calienta motores. Y vaya cómo.