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Cita con la poesía

El Fiscal | 15 de septiembre de 2016 a las 19:06

RAFAEL MONTESINOS2 FOTO.JUAN CARLOS VAZQUEZ
Cuando Rafael Avilés me propuso la cordinación de una revista anual sobre análisis y pensamiento en torno a la Semana Santa, una preciosidad llamada Diecisiete y presentada en su día en la Basílica de la Macarena, alguien terció en aquella conversación: “O la revista es de pensamiento, o es de cofradías, pero las dos cosas a la vez…”. Recuerdo ahora aquel reto, justo cuando trasciende una preciosa iniciativa de la Hermandad del Valle:la inauguración de un aula de poesía cuyo título se dedica a la memoria de Rafael Montesinos. El próximo lunes se celebrará a las 20:00 horas la lección inaugural a cargo de Lutgardo García Díaz, accésit del Premio Adonáis de 2013 y poseedor del V Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado, que tratará un tema sugerente:“La mirada del poeta en la Semana Santa de Sevilla”. Este tipo de noticias no son habituales en el mundillo de la Semana Santa, la denominada prensa morada no le dedica mucha atención y suelen pasar como los penitentes que van detrás de un paso de palio: desapercibidos.

El Aula de Poesía de la Hermandad del Valle tiene un objetivo ambicioso:“Nace con la pretensión de introducir y potenciar el efecto de la creación poética en el ámbito de lo cotidiano, aprovechando de este modo la acción de nuestras hermandades para facilitar el placer de su lectura. Uniendo, pues, la creación lírica con la Semana Santa, se propone acercar gratuitamente a sus alumnos tanto el conocimiento teórico como el vital de todos los autores que han abordado dicho tema en su poesía. Por último, el Aula se plantea también como fin primordial dar conocer las obras de aquellos autores noveles que en ella se dignen participar a lo largo del año”.

Esta iniciativa me evoca a la de aquella revista: una apuesta por la excelencia, como tal necesariamente dirigida a minorías. Aquí no habrá sitio para ripios, pestiños y otras habilidades con pretensiones de oratoria. No se trata de elitismo excluyente, ni de altivez intelectual, sino de la búsqueda de autores y obras que han tratado la Semana Santa con el tacto de la calidad, el sentido de la emoción y la finura del buen poeta. Si además trasciende que el coordinador del aula es Rafael Roblas, la autenticidad de cuanto se diga de Montesinos está asegurada. Si el lugar es a los pies de la Virgen del Valle y con la intervención de cofrades como Honorio Aguilar, el buen gusto y el criterio están garantizados.

No busquen pregones mañana en la Anunciación. Ni tertulias sobre cambios de capataces, coronaciones descafeinadas o nuevos horarios de la Madrugada. No busquen polémicas sobre vallas, elecciones con pluralidad de candidaturas o mayordomos de luces cortas pero con las manos largas. Lo de mañana tiene poco que ver con eso y nada con los vómitos en las redes sociales. La cita de mañana es con el alma que encierra, ay irreparablemente, la mejor poesía.

Besos de ruán

El Fiscal | 2 de noviembre de 2014 a las 5:00

lutgardo1
UN día de la primavera, el Martes Santo. Un antifaz sobre el hombro, que no hay mejor percha para un antifaz que el hombro del penitente. Una hora, las primeras de la tarde, con el sol cebándose en el castigo, sin el eco aún del tam-tam sacro del Cerro anunciando granates. Un terreno empedrado, la lonja. Un testigo altivo y orgulloso, el ángel de la Fama. Muy pocos monaguillos. Una cofradía sin crucificado por aquel traslado de cuaresma accidentado. Cuatro cirios apagados marcaban el lugar de las cuatro maniguetas. Aquella tarde de 1983 aprendimos que el vacío era la expresión de Dios. Los sevillanos se fabricaron su propio dogma sobre la marcha. Vieron a Dios donde sencillamente no estaba. Pero estaba, porque todos lo vieron. La Buena Muerte salió sin la Buena Muerte pero todo el mundo la sintió. La imaginó entre sus hachones, fieles quizás al espíritu del poema: no me mueve mi Dios para quererte el ir los Martes Santos contigo.

Lutgardo García Fuentes (1941-2010) lo vivió desde dentro, como tantos profesores y alumnos. Antes de partir al Rectorado tuvo que calmar a un pequeño de cinco años llamado Lutgardo García Díaz, pregonero de la Semana Santa de 2015. Estos días recuerda más que nunca aquellos besos de ruán, la inocencia de quien no sentía aún ningún vacío, ni era consciente del paso del tiempo, ni del valor de aquel consuelo infinito. No había más lonja entonces que la de los brazos de su padre alzándolo antes de irse a la Universidad por el camino más corto. En la fotografía de ese abrazo está una de las grandes verdades de la Semana Santa, tan difícil de comprender para tantos, tan imposible para otros. El padre del pregonero era hermano de la Buena Muerte. Salía en la Buena Muerte hasta cuando no estaba la Buena Muerte. Y siempre se refería a su cofradía como la Buena Muerte. La parte era el todo, hermosa sinécdoque al sevillano modo. Cuántas veces no acudió su padre a rezar ante el Cristo antes o después de visitar a su maestro en la planta alta de la Facultad de Geografía e Historia, en esos días de tiempo ordinario en que la capilla siempre te regala unas gotas del caro perfume de Martes Santo.

Dice el pregonero que no tiene que consultar la wikipedia para saber de Semana Santa. Que nadie lo tome como una muestra de autosuficiencia, ni como un desplante de vanidad. Es la pura verdad. La aprendió en su familia, alzado en los brazos de su padre, intentando con una congoja de última hora que aquella tarde no se fuera, que aquel nazareno de negro se quedara con él para siempre. Y su padre se fue.

¿Qué pregón superará esta foto, niño descalzo del Martes Santo metido en una tarde de llantos? No hay metáfora que mejore esta imagen, de esparto perfecto, cuello blanco abierto y muñecas desnudas. ¿Qué nos va a contar el pregonero que ya no sepamos, que sea aún más profundo que esta foto a la que el reloj ha redondeado las esquinas, que esconde la cara de un niño con lágrimas enjugadas que se agarraría hasta a la medalla?

Esta foto es el pregón más auténtico de la mejor Semana Santa. El padre le dio su nombre, su fe y su abrazo. Y le dijo que se iba con la Buena Muerte, aquella tarde en que la Buena Muerte no estaba. Pero todos la vimos. Había un vacío. Y en el vacío estaba.

Lutgardo García, una apuesta segura

El Fiscal | 19 de octubre de 2014 a las 18:28

Sevilla, 18/10/2014.
La votación del pregonero de 2015 fue limpia y cordial, así hay que reconocerlo. A los consejeros con derecho a voto se le pidieron, al menos, tres candidatos per cápita. De las propuestas salieron los siguientes siete nombres: Lutgardo García, Rafael González Serna, Ignacio del Rey, Juan Miguel Vega, José Joaquín León, Enrique Barrero y Manuel Jesús Roldán. En la primera votación el resultado fue el siguiente: Lutgardo, 10 votos; Serna, 11;Vega, 7; y Roldán, 2. La segunda votación arrojó el siguiente escrutinio:Lutgardo y Serna empataron a 7 y Juan Miguel, 5 (en esta ocasión se decidió que se votara a dos candidatos por consejero). La final fue entre Serna (6 votos) y Lutgardo (7 ). Bourrellier vuelve a ser un presidente que se queda sin sacar a su candidato preferido. Ya le pasó a don José Sánchez Dubé, que jamás sacó a uno de sus favoritos. La clave en esta ocasión es que a Bourrellier le ha fallado uno de los suyos.O el vicepresidente o el secretario o el tesorero no ha votado a su preferido: Serna. Con anterioridad a la votación se celebró la exposición de motivos sobre el candidato idóneo. El presidente abogó por el perfil de Serna. El delegado de la Madrugada, Francisco José Vázquez Perea, defendió la necesidad de elegir un poeta. Y consejeros como el delegado del Viernes Santo, José Luis Cantalapiedra, apostaron por un cambio radical que bien podría consistir en la elección de un periodista. El resultado es la elección de un cofrade joven, comprometido, hermano de los Estudiantes y que maneja el género al gusto del público al que va dirigido. El Consejo no se equivoca. Se trata de una apuesta segura, que no chirría y que garantiza un mínimo alto. Dicen que si es sobrino o yerno, yo prefiero decir que es hijo de su padre, Lutgardo García Fuentes, un brillante doctor en Historia de América y profesor titular de la Facultad de Económicas al que vi por última vez un Martes Santo en el atrio del Rectorado, en un lugar preferente, contemplando junto a su esposa la salida de la cofradía de su alma. Este pregón olerá a lirio morado y tendrá versos del marfil del manto de la Virgen de la Angustia.

El segundo no al Pregón

El Fiscal | 17 de noviembre de 2013 a las 5:00

Francisco Sánchez de los Reyes, que el pasado domingo rechazó ser pregonero
La elección del pregonero de la Semana Santa de 2014 ha tenido también sus perejiles, como manda la tradición, que ya se sabe que la tradición manda más en esta ciudad que Susana Díaz, que manda tela y más que va a mandar en la piel de toro en cuanto le dejen la libre la pista, ¡que va la artista! Dos fueron las principales novedades de la jornada sabatina en la que los señores del Consejo buscan vocero oficial. La primera es que se aplicaron los nuevos estatutos, por lo que se redujo el número de asistentes a la votación. Fue una sesión sólo para cargos generales y la junta de sección. Los delegados de gloria y sacramentales se quedaron fuera. Bourrellier, presidente por la gracia de Asenjo, se frotaba las manos pensando que este año sí, ¡por fin!, no trascendería ningún detalle. Pero a la mañana siguiente se llevó un chasco al leer en esta página las grandes claves, que ahora contextualizamos, como es tradición en esta Puerta de los Palos, que aquí la tradición también manda. Como Susana.
La jornada comenzó con un almuerzo fraternal (tururú) en Las Lapas. Iba a ser en La Raza, pero cuentan las malas lenguas que Bourrellier recibió presiones del entorno del anterior alcalde para quitarle la comida al restaurante cuyos dueños denunciaron el intento de mangazo que ha derivado en el caso Mercasevilla y sus variados frentes judiciales. A alguien se le olvidó avisar nada menos que al delegado diocesano de hermandades, don Manuel Soria, que tras presidir una boda en San Bernardo se fue a casa de Pedro Sánchez-Cuerda y se encontró sólo como la Soledad camino de San Lorenzo. El hombre llamó por teléfono y se fue rápido para Las Lapas. El almuerzo, que paga el Consejo, transcurrió sin novedades dignas de mención, salvo las ausencias de dos cargos generales que andaban de bodas.
La segunda gran novedad se produjo cuando el delegado del Viernes Santo, José Luis Cantalapiedra, propuso que la votación fuera oral, lo que le encantó al padre Soria. Y así se hizo. Esta vez no hubo nada de papelitos. Se pidió a los consejeros que votaran libremente y que, en el caso de que en la elección hubiera algún problema, el delegado diocesano ya haría las advertencias oportunas (recuérdese a este respecto los problemas que provocó la poca afición a ir a misa de Barbeito).
En primera instancia se pusieron encima de la mesa una treintena de nombres, porque hubo consejeros que traían una extensa lista. Entre ellos, los de Julio Cuesta y Rafael González Serna (en primera ronda) y José Joaquín León y Lutgardo García (que llegaron al tramo final). La noticia a esa hora era que todos los propuestos estaban vivos, porque aún está reciente el año en que una criatura propuso al difunto Rafael Montesinos.
Se produjo un debate inicial sobre el perfil del que debía ser elegido. Unos dijeron que ya era hora de apostar de nuevo por un periodista, otros que por un cura, e incluso alguno que por alguien “distinto” al pregonero del año pasado. Los primeros en votar fueron los cargos generales, a los que siguieron los delegados de día por riguroso orden. Los cinco nombres que llegaron a una suerte de fase final fueron Ricardo Laguillo, los periodistas José Joaquín León y Juan Miguel Vega; y los sacerdotes Marcelino Manzano y Francisco de los Reyes Rodríguez López, párrocos de San Vicente y San Lorenzo, respectivamente. Se votó entre estos cinco nombres. Hubo consejeros que votaron a más de un candidato, tal como era posible, y otros sólo al Cura Paco. Ganó el Cura Paco de forma clara, como adelantamos en esta página. En un incontestable segundo lugar quedó Laguillo, de perfil inequívocamente cofrade, de hondo arraigo en Santa Cruz, actual hermano mayor del Rocío de Sevilla y con una solvente experiencia en pregones.
Desde esa misma sala de juntas se telefoneó al designado. Hubo que localizarle en el teléfono fijo de la parroquia. Hablaron con él –como es preceptivo– el presidente, el secretario y el Cura Soria. Dijo no en todo momento. Le insistieron en que se lo pensara. Se lo pensó. Lo volvieron a llamar dos veces más. Nada, no hubo manera. La mayoría de los consejeros se relajaban ya en la sala anexa, donde había varias marcas de trago largo y frutos secos. La sorpresa fue cuando se pidió de nuevo la comparecencia de todos los consejeros en la sala de juntas. Se oyó lo siguiente:
–¡Quillo, que ha dicho que no!
El presidente informó de una situación nada común. Varias veces se han recibido nones en tanteos previos, pero el rechazo al Pregón una vez celebrada la votación no se recuerda desde que el añorado magistrado Francisco Piñero, padre del actual hermano mayor de los Estudiantes, declinó amablemente el ofrecimiento de pronunciar el de 1987. Una vez elegido fue a su propia casa el entonces presidente, José Carlos Campos Camacho, acompañado por el secretario Fernando Piruat y el sacerdote Camilo Olivares. Aquel Consejo tuvo que buscar a Manuel Navarro Palacios para ese Domingo de Pasión en el Álvarez Quintero.
Yo creo que el pañuelazo verde del Cura Paco ha sido realmente para celebrar al humo de las velas el XXV aniversario del primer no al Pregón de la Semana Santa, que para ser precisos debió ser el año pasado, pero la cosa no pudo ser entonces. Y esas bodas de plata no podían quedar sin el correspondiente mitin extraordinario.
–¿Se pueden hacer las cosas peor, Fiscal?
–Sí, claro que sí. Tan mal lo han hecho que este año no han nominado al tío del jamón. ¡Qué injusticia, oiga! ¡Qué injusticia!
¿A nadie se le había ocurrido tantear previamente al Cura Paco para evitar el mitin? Carlos Bourrellier maniobró entonces (¿en soledad o inspirado por el Cura Soria?) para sacar un nombre inédito durante toda una sesión en la que habían sido propuestos más de treinta cofrades. “Hay que hacer una nueva votación”, comunicó a unos consejeros que venían de la copa y que se estaban sentando nuevamente. Propuso al hermano mayor de la Vera-Cruz, Francisco Berjano, muy bien visto por la autoridad eclesiástica. Como había que votar oralmente, nadie se atrevió a no apoyar la propuesta presidencial, que efectivamente se interpretó como avalada (o más) por el Cura Soria, presente en todo momento en la sala. Al ser hermano mayor de penitencia, además, se le considera de la casa, y eso le daba fuerza.
Pero gracias al Cura Paco hemos aprobado la asignatura pendiente de celebrar una efeméride en una ciudad que se pirra por las fechas rematadas. Yel Cura Paco ha estado remataíto.