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¿Cuándo será transparente el Consejo de Cofradías?

El Fiscal | 16 de septiembre de 2018 a las 5:00

 

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FUE el cardenal quien decidió publicar las cuentas de la Archidiócesis, incluidos todos los movimientos del Cabildo Catedral y su asignación personal como prelado. Don Carlos consideró que era un ejemplo de transparencia muy necesario, sobre todo porque convenía explicar el destino de la recaudación por el IRPF y el de los fondos obtenidos por el cobro de la visita turística al templo metropolitano. La Catedral cada día ingresaba más dinero y era necesario explicar que no se trata de una caja registradora, que en la curia no se padecía ninguna voracidad recaudatoria. Se imprimieron folletos para los turistas donde se detallaba el porcentaje del precio de la entrada destinado a obras de conservación de la propia Catedral, a la restauración de templos, a la construcción de nuevas iglesias en los barrios y a obras asistencias de la diócesis.

El Arzobispado sigue hoy publicando las cuentas y, además, ofrece su propia valoración de los números. La Iglesia de Sevilla no ha hecho más que evolucionar favorablemente en materia de transparencia económica en las últimas dos décadas. Sigue el modelo de las Administraciones Públicas. Hasta las Casas Reales ofrecen información de sus ingresos y gastos. Llegados a este punto, ¿por qué no es el Consejo de Cofradías transparente? La opacidad contable de esta institución parece ya una tradición de la casa que han seguido todos los presidentes. Hay que recordar que el Consejo explota la vía pública en Semana Santa para organizar la carrera oficial, su principal fuente de ingresos, conocido como el negocio perfecto. Se cobra tres meses antes de la actividad (sillas y palcos) y no se devuelve el importe en caso de lluvia. La gente, además, repite al año siguiente aunque haya habido lluvia y avalanchas. Y si no renuevan los títulos, hay público a la espera como para duplicar el aforo. ¿Qué empresario sueña con un negocio así? Todos.

Nunca se han difundido las cuentas del Consejo de Cofradías, pese a que ya lo hacen el Arzobispado, el Cabildo Catedral, Cáritas, el Seminario Metropolitano, etcétera. A base de apretar hemos sabido algún año cuánto dinero mueve la institución, cómo es el reparto de las subvenciones… Pero no hay parrillas con el desglose de ingresos y gastos. ¿Cuál ha sido el temor de los sucesivos presidentes para no ofrecer estos datos? ¿El gasto en pescao frito? ¿Los billetes de aviones a Roma con tragos largos incluidos? ¿El gasto en taxis? ¿Quizás en teléfono? No se entiende que un organismo de este peso en la ciudad siga sumido casi en la clandestinidad en estos asuntos. Hay hermandades que publican sus cuentas en los boletines, clubes privados que las exhiben en el tablón de anuncios de la sede principal… Pero el Consejo sigue en las tinieblas.

Ahora que estamos en plena campaña electoral con dos candidatos de solvencia contrastada, sería muy bueno que se pronunciaran al respecto. Mis queridos Vélez y Piñero, Piñero y Vélez, ¿estarían ustedes dispuestos a publicar sus números? ¿Por qué consideran que no se ha hecho hasta ahora? ¿Acaso no vería con buenos ojos la autoridad eclesiástica este recomendable ejercicio de transparencia? ¿No debe ser el Consejo una asociación de la Iglesia que brille por su ejemplaridad en los asuntos del pecunio?

Ambiente en la calle del Consejo sobre la nueva pragmática del Arzobispado sobre cofradías y pregones.

Ni siquiera los hermanos mayores reciben por correo electrónico las cuentas antes de las asambleas y plenos para trabajar sobre ellas y acudir a las reuniones en disposición de realizar un trabajo fructífero y con conocimiento de causa. Esto no ocurre ni en las comunidades de vecinos de los pisos de la playa. Hasta la Casa Real británica difunde el gasto en botellas de ginebra. Y no pasa nada. Se acaba con el morbo en media hora, en lugar de estar bajo sospecha de forma perenne.

Recuerdo un alto cargo del Consejo que declaró en su día que se habían encontrado con una institución oxidada. Y era cierto. En las dos últimas décadas se han hecho muchas cosas positivas, como la modernización en la organización y gestión de la carrera oficial, que antes se delegaba en los silleros, se controlaba con papel y bolígrafo, y era pasto de chanchullos, tratos bajo cuerda y, lo que es peor, motivo de todo tipo de especulaciones sobre supuestas dádivas.

Con eso se acabó en varias fases, pero siguieron otros problemas que esperemos nunca se repitan, como las acusaciones sobre la confusión de intereses entre el empleo de altos cargos y los de sus descendientes, o entre la profesión de altos cargos y los de la propia institución. Mucho cuidado con estas materias porque la sociedad de hoy no es la que le tocó vivir a presidentes que casi se fotografiaban en blanco y negro. Avisados quedan todos. Lo dice el sabio: la falta de transparencia es la antesala de la corrupción. Y en asuntos de cofradía conviene no dar pie a los rumores. Porque ya escribimos un día acerca del cohecho morado a cuenta de los jamones y de la microcorrupción de la croqueta. Esto de ahora es más serio y se puede evitar con diligencia. Y buena fe.

Está pasando
Lo avisamos este verano. Las hermandades están recibiendo cartas de las entidades bancarias en las que se rechaza la supresión de las cláusulas suelo. Ocurre, como ya informamos, que hay varias cofradías que ya han logrado el objetivo, mediante negociaciones personalizadas. ¿Qué ocurrirá ahora? ¿Unas sí y otras no? No se entendería. Está pasando.

El Baratillo
El cabildo general del jueves aprobó por unanimidad el hermanamiento nada menos que con la Esperanza de Triana. Es la cuarta carta de hermandad que suscribe la cofradía del Arenal, que estaba hermanada con la Real Maestranza, la Carretería y una corporación de Salamanca. ¿Veremos esta Semana Santa las respectivas representaciones de cortesía en uno y otro cortejo?

Trabas
No crean que es fácil para una cofradía tramitar una carta de hermandad con otra. La autoridad eclesiástica mira con lupa los procesos para reducir el chorreo de peticiones, sobre todo las que están poco justificadas.

Casualidades
Presentaba el candidato Piñero su candidatura en un hotel del centro con vistas a la Giralda, cuando el candidato Vélez estaba parado en la Campana en animada y prolongada tertulia con varios miembros de su equipo.

¿Y don Marcelino?
El cura Marcelino no tiene pared suficiente para colgar todos los cuadros que le han regalado en su despedida como párroco de San Vicente. Se le van a agotar los espiches y no le que va a quedar hueco debajo de una escalera para apilar los que se queden sin colgar. Pero don Marcelino tiene ahora otra preocupación en mente: el proceso electoral en San Gregorio. Sabe que su papel es el de moderar, procurar la paz, evitar cualquier gesto de favor hacia una u otra candidatura, y velar por unos comicios limpios u que no dejen heridas. Don Marcelino sabe que se le mira con lupa, entramos en días de fuertes suspicacias porque algunos parecen jugarse un sueldo vitalicio si son delegados de día (o de noche). Tal vez lo mejor sea que, en caso de conflicto, lo cojan poniendo espiches… Cuidado con el trompo en todo caso.

El lagarto de la Catedral: “Mi querido Fiscal, no te puedes hacer una idea de cómo está el cardenal. Don Carlos tiene más fuerza física que muchos con 30 años menos. El viernes presidió los cultos al Cristo de La Laguna, tomó el avión a Madrid, y de Madrid voló a Sevilla para estar con la Hermandad del Amor”

El VAR del Consejo

El Fiscal | 1 de julio de 2018 a las 6:00

REUNIÓN EN EL CONSEJO DE COFRADIAS

TODO el mundo pendiente del discurso del presidente en la noche del miércoles. Todo el mundo especulando con que Sainz de la Maza iba a reñir al personal, a ajustar cuentas o tal vez a echar alguna lágrima. Nada de nada. El presidente, que ya había entregado el viernes anterior su carta de dimisión a don Juan José, estuvo de lo más natural. Muchas gracias por todo y apúntenme qué se debe si es que se debe algo.

–No se debe nada, don Joaquín. Vaya usted en paz.

¿Pero ustedes no cayeron en la cuenta del gran detalle de esa última reunión de Penitencia del curso? A la mayoría se les pasó por alto. Sí, señor, nos referimos al tesorero Paco Vélez, que se pasó la noche ante el ordenador. Como lo ven. Toda la sesión mirando el VAR de San Gregorio. Dicen que estaba consultando las subvenciones, cuestiones de economía y número. Nanai de la china. Vélez estaba mirando las distintas opciones que salen de la jugada del presidente de dejarle las llaves del Consejo al vicario general: “Ahí las tiene usted, don Teodoro. La de abajo se resiste un poco, pero usted apriete que al final termina cediendo. Y entrar en el Consejo, lo que se dice entrar en la sede, usted acaba entrando. Otra cosa es cómo se encuentre el gallinero”. Pues eso. El tesorero estaba mirando la colocación de los consejeros en el momento exacto de la presentación de la dimisión. Vélez sabe quién está metido en el partido, quién está en fuera de juego y quién está calentando la banda. Se lo chiva el VAR, que no es el Casablanca de las patatas aliñás, sino el que se escribe con uve. ¡Qué astuto Vélez!

Ya lo vimos en Semana Santa. Día que había riesgo de lluvia, allí estaba Paco con su pedazo de gabardina. Día de cielos abiertos, no había gabardina. Algunos estamos convencidos de que San Pedro miraba primero si Paco se enfundaba o no el tabardo de lluvia para soltar o no el aguacero. Toda la sesión mirando la pantalla, con la moviola de San Gregorio: si Piñero sigue, si Piñero no sigue, si Marcelino está contento o con el ceño fruncido, si Piñero sigue con un vicepresidente fuerte que venga de fuera pero que no asuste a don Marcelino, si sigue con un vicepresidente que sea un consejero de los actuales y que le guste al cura, si se va pero convoca elecciones, si se va de pronto y que las convoque otro, etcétera. Yo quisiera tener el VAR de Paco Vélez, que te da las claves de todo en un santiamén. El VAR de Paco Vélez es la bola de cristal de la casa. La de años que lleva Paco Vélez en el Consejo y el trabajo que cuesta tener ese VAR que sólo él tiene. Veteranía se llama. Es el hombre que lo sabe todo: de quién es cada palco, cuántos palcos tiene cada uno, dónde se gasta cada euro de los casi cuatro millones que maneja la institución, quiénes son los pedigüeños de entradas del Pregón y de sillas, etcétera. ¿Ustedes saben lo que se ve en esa pantalla del gran Paco Vélez? Lo dicen los alemanes. Quien manda en un gobierno es el ministro de Hacienda. Quien manda en el Consejo es el tesorero. Y el actual va por los catorce años con asiento en la casa y tiene un VAR. Como para no pasarse la noche mirando la pantalla mientras los demás atendían las palabras del presidente saliente. Paco, déjenos usted echar una miradita, por favor.

La era Piñero
Comienza una nueva etapa en la institución de la calle San Gregorio. Antonio Piñero ya ejerce la presidencia, un cargo que como mínimo desempeñará tres meses aun cuando se decida a convocar elecciones. Piñero maneja en este momento todas las opciones. La autoridad eclesiástica quiere que siga al frente del Consejo, está bien visto en la planta alta del Palacio Arzobispal.

El Valle
Gonzalo Pérez de Ayala es el nuevo hermano mayor, lo que supone la apertura de un nuevo periodo en el gobierno de la hermandad en todos los sentidos. Votaron nada menos que 900 hermanos, una cifra insólita. La participación fue de casi el 60%. La victoria de Pérez de Ayala sobre Eduardo Bonet se produjo por solo siete votos de diferencia.

La Esperanza de Triana
El cabildo general trató el pasado jueves la negociación de la cláusula contenida en los préstamos hipotecarios contraídos por anteriores juntas de gobierno. Con tal motivo, la hermandad ha buscado el asesoramiento de un experto ajeno a la corporación, como es el abogado Joaquín Moeckel. El catedrático Alfonso de Julios, hermano mayor, pidió dispensa al Palacio Arzobispal para que compareciera Moeckel ante el cabildo de hermanos, unruego que fue complacido por escrito en un documento con sello dePalacio. Si la hermandad ganara el pleito, caso de que fuera necesario llegar ante el juez, la eliminación de la cláusula suelo supondría la devolución de los intereses indebidamete percibidos de alrededor de 900.000 euros. Si la hermandad perdiera el pleito en la instancia judicial que fuera, solamente estaría sujeta al pago de unas costas que en todo caso no serían excesivas. Ahora mismo, la negociación parece abierta sin que se haya optado, por el momento, por la vía judicial. Estaremos atentos.

Memorial Pepe Peregil
Mañana lunes se sabrá quién es el galardonado con la séptima edición del Memorial Pepe Peregil, premio con el que se homenajea a una personalidad de la ciudad y se tributa así un cariñoso homenaje al desaparecido tabernero, inolvidable en su estilo tanto en su oficio como a la hora de interpretar la saeta. La asociación cultural Amigos de Peregil mantiene viva la llama del recuerdo del cofrade de la Cena y el Museo. El premiado el pasado año fue nada menos que el cardenal Amigo, que recogió la distinción en la basílica del Gran Poder.

El pertiguero
Primer golpe. Hasta desde el Palacio de San Telmo se han hecho gestiones interesándose por la situación de la hermandad. Recuérdese la muy estrecha vinculación de las altas esferas con el arrabal de Triana. Segundo golpe. ¿Qué hermano mayor no aplaudió en la despedida final al presidente Sainz de la Maza en la asamblea del jueves? Dicen que hubo uno que se quedó con las manos juntas. La ovación, por cierto, fue iniciada por el hermano mayor del Santo Entierro. Tercer golpe. Todo apunta a que Los Panaderos afronta un cabildo electoral con dos candidaturas. Yciriales arriba. Todo cuadra. El Consejo de Cofradías ingresó casi 3,7 millones de euros. De esta cantidad, 2,1 millones se reparten entre las cofradías que pasan por la carrera oficial.

El Lagarto de la Catedral: “Querido Fiscal, Marcelino Manzano se ha merecido unas buenas vacaciones, ¿no crees?Lo que lleva pasado el hombre es menudo… Yel arzobispo supongo que se irá pronto a su tierra unos días, que también ha sido un curso duro y agitado con el final añadido de los cambios de destino”.

El retorno del fraile

El Fiscal | 21 de julio de 2014 a las 5:00

fray juan
Jiennense de Jabalquinto. De la quinta del 70. Fraile carmelita enamorado del Arte. Fue prior en el Santo Ángel, predicador de muchos cultos y hasta de una novena de la Virgen de los Reyes. Hasta que se tuvo que marchar a Córdoba a hacerse cargo de la coronación de la Virgen del Carmen de San Cayetano. Pero ha vuelto para júbilo de cofrades alegres, que ven en fray Juan Dobado a una persona exenta de malaje, entrante y siempre sonriente. “¿Sabes que Dobado ha vuelto a su convento de la calle Rioja?”. El boca a boca ha ido anunciando el retorno del fraile, incluso llegó el sobre de Martín Cartaya con la fotografía de rigor y la cuartilla donde Jesús explica esas instantáneas de papel con su hermosa caligrafía de antiguo régimen. Fray Juan Dobado ha retornado a Sevilla para quedarse, aunque esta vez no será el prior del convento. Tendrá otras cargas en esta nueva etapa, nada menos que sacar adelante las próximas exposiciones de quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, la de la Biblioteca Nacional de Madrid y la de Alba de Tormes. Y acaban de encargarle otra en Taiwán.
Fray Juan se hará también cargo de la dirección espiritual de la Hermandad de Los Gitanos, que ha dado el pelotazo al fichar a un fraile culto que conoce bien a las hermandades, que es un enamorado de la imaginería artística y que sabe utilizar el capote para restar importancia a aquello que no la tiene para no sacrificar la buena convivencia y el entendimiento. No verán a fray Juan cultivar ese puntillismo maníaco propio del inseguro.
Dobado tiene altura de miras para gestionar grandes muestras de obras de arte y la vida cotidiana de la hermandad carmelita del Santo Ángel, a la que quiere inscribir en el Consejo de Hermandades. Nunca hay que olvidar que esta hermandad, nacida en el seno del convento, tiene sus orígenes en 1588, por lo que debería ingresar en la institución cofradiera por la vía exprés. Estaría bueno que el Consejo exigiera una período de pruebas a una hermandad que los cuenta por siglos como pocas…
Sólo queda desearle la mayor ventura a fray Juan en esta nueva etapa en esa iglesia que tiene por feligresía a los vecinos de muchas barriadas de la ciudad que acuden puntualmente los domingos al Santo Ángel, donde estuvo el Valle, donde se refugian las cofradías en los días grises, donde está ese Cristo de Montañés que sale en vía crucis cada cuaresma, donde hay cinco frailes de guardia, una comunidad reducida pero en calma.
A fray Juan lo llamamos el miércoles, 16 de julio, festividad del Carmen, para confirmar su retorno a Sevilla. Y la repuesta es toda una tarjeta de presentación: “Hola, me has llamado el día más bonito del año”. Huele a oveja, como Marcelino Manzano. El cura que sabe sonreír. El fraile que sabe sonreír. “Sean sacerdotes alegres, constantes y humildes”, dijo el Papa.

La concordia permanente

El Fiscal | 30 de junio de 2014 a las 13:27

Marcelino Manzano
Huele a oveja desde mucho antes de que así lo dispusiera el Papa que vino del fin del mundo, que para eso tiene un amigo en La Puebla de los Infantes que le sigue invitando a pasar días de campo con los balidos como banda sonora. Marcelino Manzano Vílches (Sevilla, 1972) será el nuevo delegado diocesano de hermandades a partir de septiembre, un delegado renovado para nuevos tiempos en los que el cuento de la buena pipa del contador de los nazarenos deja orillada la espiritualidad sobre la que debe cimentarse la principal fiesta religiosa de la ciudad. Oronda figura de riguroso clerygman, carácter llano de cura de pueblo, hombre alegre y servicial, ejemplo de concordia permanente, sin ínfulas de nada y de extrema sencillez de trato, cuando fue destinado a San Vicente le cedió las llaves del templo y del despacho parroquial a las hermandades sin limitación de número con una única condición: el último en salir que cierre.
En Lora del Río tuvo la dehesa de Zahariche dentro del término de su feligresía. Pocos sacerdotes pueden presumir de haber tenido entre sus dominios a tan temidos toros agalgados de interminable tranco. De allí conserva amistad con un médico que le regaló una botella de whisky Chivas, un escocés que no liba, pero que ofrece a amistades y visitantes.
Es el pequeño de tres hermanos. La familia vivía en la calle Guadalupe y después se mudó a Kansas City. De la primera residencia nació una vinculación perenne con la parroquia y con la hermandad de San Roque, a la que Rafael Durán apuntó a todos los niños del barrio. De la segunda, el niño Marcelino se hizo hermano de San Benito en tiempos del párroco José Salgado. Allí forjó su vocación como sacerdote mientras hacía el antiguo BUPen el Instituto Luca de Tena.
Hijo de salmantino que vino a Sevilla a forjarse en el negocio de la alimentación y de sevillana criada entre la autenticidad de la Pañoleta y la gracia del Cerro del Águila, una madre que le dejó como legado la virtud de sonreír al prójimo. A los dos comunicó un día que quería ser cura y los dos le preguntaron si se lo había pensado bien. “YDios me inscribió en el Seminario en 1995. Porque fue Dios el que me ha concedido el ministerio sacerdotal, del que no soy digno y que es lo más grande que tengo en mi vida”.
Tras una etapa en la Facultad de Informática en Reina Mercedes, estudió en el viejo San Telmo, en aquellos años en que acaba de rubricarse la venta del palacio a la Junta de Andalucía, aquella operación bautizada como Pacto de Cesión Institucional que no dejaba de ser una venta, aquella enajenación que provocó un cisma en la Iglesia de Sevilla, aquellos años de un edificio de aulas desvencijadas, corriente eléctrica de 125 voltios y letrinas antiguas, donde por un tiempo convivieron los albañiles, las oficinas de la Presidencia de la Junta y los últimos seminaristas sin mayores problemas. El joven Marcelino participó en la simbólica última cena de San Telmo, invitado por el presidente Manuel Chaves, que en su discurso elogió la buena convivencia entre los funcionarios y asesores con aquellos seminaristas que seguían aparcando dentro del palacio y saludando cada día cordialmente a los policías y escoltas.
Trabajador de la viña como manda el Papa emérito, en cuestiones de latines se maneja con los mínimos que manda la liturgia. En melodías de teléfono, consume agrupaciones musicales más que tríos de capilla. Y en cofradías es como un Churchill con sotana que ve al enemigo dentro y al adversario fuera: “Pero a las cofradías no se les puede reñir, son un tesoro que hay que aprovechar y potenciar. Si hay algo que corregir, hay que hacerlo con amor y misericordia. Y nosotros, los curas, somos los primeros en dar ejemplo y testimonio”.
Su teléfono móvil suena como sólo hemos visto sonar el de Juan Garrido, aquel gigante de la diócesis. En su despacho están las fotografías del Papa Francisco y monseñor Asenjo. Yen otra pared, la del cardenal Amigo. Hay una Buena Muerte universitaria y varios cuadros de hermandades agradecidas. Alguien le pregunta por su nuevo cargo y por si va a hacer un látigo con cuerdas como Jesucristo en la parábola de la expulsión de los mercaderes del templo: “¡No, no, no! El Señor cogió un látigo porque había animales que no entendían sus palabras. Nosotros, los curas, tenemos la palabra. Y a la Semana Santa tenemos que cuidarla mucho. Hay que velar por su sentido espiritual, penitencial y estético”.
En una taberna de serrín y vidrio mostoso se masculla:
–¿Que te parece el nuevo cura para las cofradías?
–Un trozo de pan. Me gusta porque tiene nombre de cura. Yme tranquiliza saber que ya ha tenido de feligreses a los miuras.

El segundo no al Pregón

El Fiscal | 17 de noviembre de 2013 a las 5:00

Francisco Sánchez de los Reyes, que el pasado domingo rechazó ser pregonero
La elección del pregonero de la Semana Santa de 2014 ha tenido también sus perejiles, como manda la tradición, que ya se sabe que la tradición manda más en esta ciudad que Susana Díaz, que manda tela y más que va a mandar en la piel de toro en cuanto le dejen la libre la pista, ¡que va la artista! Dos fueron las principales novedades de la jornada sabatina en la que los señores del Consejo buscan vocero oficial. La primera es que se aplicaron los nuevos estatutos, por lo que se redujo el número de asistentes a la votación. Fue una sesión sólo para cargos generales y la junta de sección. Los delegados de gloria y sacramentales se quedaron fuera. Bourrellier, presidente por la gracia de Asenjo, se frotaba las manos pensando que este año sí, ¡por fin!, no trascendería ningún detalle. Pero a la mañana siguiente se llevó un chasco al leer en esta página las grandes claves, que ahora contextualizamos, como es tradición en esta Puerta de los Palos, que aquí la tradición también manda. Como Susana.
La jornada comenzó con un almuerzo fraternal (tururú) en Las Lapas. Iba a ser en La Raza, pero cuentan las malas lenguas que Bourrellier recibió presiones del entorno del anterior alcalde para quitarle la comida al restaurante cuyos dueños denunciaron el intento de mangazo que ha derivado en el caso Mercasevilla y sus variados frentes judiciales. A alguien se le olvidó avisar nada menos que al delegado diocesano de hermandades, don Manuel Soria, que tras presidir una boda en San Bernardo se fue a casa de Pedro Sánchez-Cuerda y se encontró sólo como la Soledad camino de San Lorenzo. El hombre llamó por teléfono y se fue rápido para Las Lapas. El almuerzo, que paga el Consejo, transcurrió sin novedades dignas de mención, salvo las ausencias de dos cargos generales que andaban de bodas.
La segunda gran novedad se produjo cuando el delegado del Viernes Santo, José Luis Cantalapiedra, propuso que la votación fuera oral, lo que le encantó al padre Soria. Y así se hizo. Esta vez no hubo nada de papelitos. Se pidió a los consejeros que votaran libremente y que, en el caso de que en la elección hubiera algún problema, el delegado diocesano ya haría las advertencias oportunas (recuérdese a este respecto los problemas que provocó la poca afición a ir a misa de Barbeito).
En primera instancia se pusieron encima de la mesa una treintena de nombres, porque hubo consejeros que traían una extensa lista. Entre ellos, los de Julio Cuesta y Rafael González Serna (en primera ronda) y José Joaquín León y Lutgardo García (que llegaron al tramo final). La noticia a esa hora era que todos los propuestos estaban vivos, porque aún está reciente el año en que una criatura propuso al difunto Rafael Montesinos.
Se produjo un debate inicial sobre el perfil del que debía ser elegido. Unos dijeron que ya era hora de apostar de nuevo por un periodista, otros que por un cura, e incluso alguno que por alguien “distinto” al pregonero del año pasado. Los primeros en votar fueron los cargos generales, a los que siguieron los delegados de día por riguroso orden. Los cinco nombres que llegaron a una suerte de fase final fueron Ricardo Laguillo, los periodistas José Joaquín León y Juan Miguel Vega; y los sacerdotes Marcelino Manzano y Francisco de los Reyes Rodríguez López, párrocos de San Vicente y San Lorenzo, respectivamente. Se votó entre estos cinco nombres. Hubo consejeros que votaron a más de un candidato, tal como era posible, y otros sólo al Cura Paco. Ganó el Cura Paco de forma clara, como adelantamos en esta página. En un incontestable segundo lugar quedó Laguillo, de perfil inequívocamente cofrade, de hondo arraigo en Santa Cruz, actual hermano mayor del Rocío de Sevilla y con una solvente experiencia en pregones.
Desde esa misma sala de juntas se telefoneó al designado. Hubo que localizarle en el teléfono fijo de la parroquia. Hablaron con él –como es preceptivo– el presidente, el secretario y el Cura Soria. Dijo no en todo momento. Le insistieron en que se lo pensara. Se lo pensó. Lo volvieron a llamar dos veces más. Nada, no hubo manera. La mayoría de los consejeros se relajaban ya en la sala anexa, donde había varias marcas de trago largo y frutos secos. La sorpresa fue cuando se pidió de nuevo la comparecencia de todos los consejeros en la sala de juntas. Se oyó lo siguiente:
–¡Quillo, que ha dicho que no!
El presidente informó de una situación nada común. Varias veces se han recibido nones en tanteos previos, pero el rechazo al Pregón una vez celebrada la votación no se recuerda desde que el añorado magistrado Francisco Piñero, padre del actual hermano mayor de los Estudiantes, declinó amablemente el ofrecimiento de pronunciar el de 1987. Una vez elegido fue a su propia casa el entonces presidente, José Carlos Campos Camacho, acompañado por el secretario Fernando Piruat y el sacerdote Camilo Olivares. Aquel Consejo tuvo que buscar a Manuel Navarro Palacios para ese Domingo de Pasión en el Álvarez Quintero.
Yo creo que el pañuelazo verde del Cura Paco ha sido realmente para celebrar al humo de las velas el XXV aniversario del primer no al Pregón de la Semana Santa, que para ser precisos debió ser el año pasado, pero la cosa no pudo ser entonces. Y esas bodas de plata no podían quedar sin el correspondiente mitin extraordinario.
–¿Se pueden hacer las cosas peor, Fiscal?
–Sí, claro que sí. Tan mal lo han hecho que este año no han nominado al tío del jamón. ¡Qué injusticia, oiga! ¡Qué injusticia!
¿A nadie se le había ocurrido tantear previamente al Cura Paco para evitar el mitin? Carlos Bourrellier maniobró entonces (¿en soledad o inspirado por el Cura Soria?) para sacar un nombre inédito durante toda una sesión en la que habían sido propuestos más de treinta cofrades. “Hay que hacer una nueva votación”, comunicó a unos consejeros que venían de la copa y que se estaban sentando nuevamente. Propuso al hermano mayor de la Vera-Cruz, Francisco Berjano, muy bien visto por la autoridad eclesiástica. Como había que votar oralmente, nadie se atrevió a no apoyar la propuesta presidencial, que efectivamente se interpretó como avalada (o más) por el Cura Soria, presente en todo momento en la sala. Al ser hermano mayor de penitencia, además, se le considera de la casa, y eso le daba fuerza.
Pero gracias al Cura Paco hemos aprobado la asignatura pendiente de celebrar una efeméride en una ciudad que se pirra por las fechas rematadas. Yel Cura Paco ha estado remataíto.