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Vicente

El Fiscal | 6 de marzo de 2018 a las 5:00

SE ha muerto en México el hermano de Jesús Martín Cartaya. El orfebre, Vicente, el pequeño de los siete varones, el que trabajó en la carreta del Rocío de Triana y en otros muchos enseres, como en una de las coronas de la Virgen de la Esperanza, para la que hizo la cruz del remate que lleva grabadas sus iniciales: V. M. C. Esta cuaresma se ha teñido de tristeza para el gran Jesús, el cofrade de la O, el fotógrafo, el maestro del instante, nuestro Martín Cartaya que es ejemplo de superación diaria. En México se queda para siempre un hermano de la O, un sevillano que se tuvo que marchar a hacer sus particulares Américas. Jesús ayer quiso tener un recuerdo para quien compartió sus años de infancia, los días azules en esa casa de la calle Reyes Católicos, espartería en la planta baja, donde tantas buenas tertulias se improvisaron y por la que pasaba la Esperanza de Triana.

Astronauta López Bravo

El Fiscal | 18 de enero de 2016 a las 12:09

TODO el mundo sabe lo que dijo Armstrong en 1969 al pisar la luna. “Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”. Pensaba en el astronauta estadounidense la noche del pasado miércoles, cuando, ¡cáspita!, saltó a la arena de twitter la cuenta oficial del Consejo General de Hermandades y Cofradías. El orbe cofradiero estaba expectante por la prueba de las andas del primer paso del Calvario por la calle San Roque, justo cuando la institución que preside Don Bourrellier contraprogramaba con su debut en las redes sociales. ¡Eso ha sido para distraer y que volvamos al Plan Nieto en la Madrugada! Se ve el plumero, oiga.

Recordaba también en esos momentos del miércoles, en los que un mar de emociones y contradicciones bañaba mi mente ante tamaña aparición en las redes, aquellos primeros meses en que Antonio Ríos ejercía de presidente, cuando un empleado del Consejo expuso la necesidad de comprar un fax. Ydon Antonio explicó que esos aparatos no hacían ninguna falta. ¿No controlaba Bernabeu las cuentas del Real Madrid con papel y lápiz? Pues igual don Antonio con el Consejo. Y así lo demostró durante ocho años, ¿o no?.
El Consejo en twitter. Un pequeño salto del astronauta López Bravo, un gran paso para la oficialidad de las cofradías. Qué buen gusto al escoger al Cristo de los toreros para el primer mensaje. Y al elegir a la primera hermandad a la que seguir:Los Estudiantes. Pero qué desatino al tutear a los lectores desde una cuenta institucional, y al dejarse ir una tilde en el segundo. O esto se corrige pronto, o lleva el camino de la cuenta oficial del Arzobispado, que habla de los compañeros sacerdotes, a lo Comisiones Obreras o UGT, en lugar de los hermanos sacerdotes.

Pero no seamos cortos de miras, que el avance es de los que marcan efemérides de las que se recuerdan por lo menos en 2029, que es la fecha a la que ya mira don Juan Ignacio Zoido, que esta cuaresma se va a perder muchos ensayos de costaleros, ¡con lo que le gustan!, al estar tres días y dos noches a la semana en Madrid (como los viajes de oferta a Praga) dándole al botón para votar a don Mariano, a ver si sale o no de presidente, que estamos todos con el pecho encogido.

López Bravo tiene derecho a placa desde esta semana. Ha metido al Consejo, por lo menos, en la segunda modernización. Deseando estoy que salgan los tuits de las votaciones al pregonero. ¡El boletín ha muerto, viva twitter!

Imagen cartaya1
Un merecido galardón
Con lágrimas en los ojos, telefoneó a su mujer para comunicarle que a final de mes recibirá el galardón cofradiero de Canal Sur Radio, el que concede el equipo de Francisco José López de Paz con José Manuel de la Linde y Antonio Cattoni como principalísimas referencias; el que se entrega con toda solemnidad en un acto de relumbrón en el Lope de Vega. Jesús Martín Cartaya, el fotógrafo, el sevillano auténtico, el señor de los pies a la cabeza, será honrado con El Llamador, memorial Luis Baquero. Oquizás no. Quizás sea esa prestigiosa distinción la que es honrada cuando este ciudadano discreto, exquisito y generoso recoja con sus manos el galardón, las manos que mejor han retratado los rostros de la Semana Santa de los últimos cuarenta años. Es el último mohicano de la leica alemana, el último que sabe con maestría estar sin ser visto, disparar la cámara sin que se le oiga, formar parte del paisaje sin aparecer. Tras la llamada telefónica a su esposa, se fue al templo de sus devociones a dar las gracias, como los obispos cuando son distinguidos con la púrpura. Allí estaba el Nazareno de mirada baja para ver al niño Jesús, el mismo que aprendía cómo hacer fotos al pegar el oído en las tertulias de su padre en la espartería de la calle Reyes Católicos, el mismo que rompe cualquier fotografía que entienda que pueda dañar la Semana Santa, el mismo que se ha consagrado a retratar más caras que pasos. Porque el poder de las cofradías son las imágenes. Pero su encanto está en las personas.

Hay vida…
Ya advertimos el domingo pasado que Carlos Bourrellier no es el pato cojo, que es como llaman los norteamericanos al presidente al que restan pocos años de mandato y, por lo tanto, todo el mundo trata con compasión. Al pato cojo no se le dispara. Bourrellier lo dijo en la copa de Navidad: “Aún no he dicho mi última palabra”. Ypara Semana Santa prepara reformas, vaya si las prepara. Para empezar, quiere instalar un nuevo control horario en Sierpes, a la altura del Círculo Mercantil. Ya lo hubo en 1992 con ocasión del Santo Entierro Grande. Incluso no descarta otro control en la Avenida. Podemos tener hasta cinco puntos de control horario. ¡La felicidad de muchos delegados amantes del reloj!

Y aún hay más
Bourrellier cocina unas normas para que los cuerpos de nazarenos con más de mil hermanos con cirios formen de a tres por toda la carrera oficial por norma, no como hasta ahora en que se deja al criterio de la cofradía o de las circunstancias. El problema es que este precepto, de prosperar, obligaría a cofradías cuyos nazarenos llevan el cirio al cuadril, a portarlo suspendido en vertical. Sería procesionar (valga el verbo) a contraestilo. En un rápido repaso a la lista, la norma puede afectar a la Paz, Hiniesta, la Estrella, la Redención, Santa Genoveva, San Gonzalo, el Cerro, San Esteban, San Benito, San Bernardo, el Baratillo, el Gran Poder, la Macarena, la Esperanza de Triana, los Gitanos y el Cachorro. Veremos si la reforma cuaja y si no hay cofradías que reconocen menos de mil hermanos con cirio para evitar su cumplimiento. Algunas, como hemos apuntado, ya van de a tres por iniciativa propia incluso mucho antes de otear el palquillo de la Campana.

Del pregonero
Rafael González Serna ha hecho doblete de tertulias esta semana, entre la del Cirio Apagao y la del Real Círculo de Labradores. La gente sale contenta de los encuentros. El pregonero cae bien. No oculta que se basará en el verso en todo momento. Yque el texto está absolutamente orientado a la fe como pilar básico de la Semana Santa. El arzobispo le ha pedido que hable del Año de la Misericordia y que se refiera a las hermandades como parte de la Iglesia. Y todo indica que cumplirá, con sumo gusto, con ambas peticiones. Quienes conocen algunos trozos del Pregón dicen que gustará al público mucho, porque de su pluma han salido versos muy efectistas.

Madrugada
Tantas reuniones, tantas horas de sesudos análisis, tantas actitudes altivas, tantas muestras indirectas de desprecio, para al final irse todo al traste por una cuestión de centímetros. La fotografía que mejor representa el estado actual de la Semana Santa es la de una bulla de aficionados (dicho lo de aficionados con toda la carga) en la calle San Roque para asistir en directo a la prueba del Calvario. Se pierde demasiado tiempo en cosas de relativa importancia. Así de sencillo.

Una saga con solera

El Fiscal | 17 de marzo de 2014 a las 9:51

Imagen Martín Cartaya
Decíamos el otro día que las cofradías son las personas. Y las imágenes sagradas, claro. Ocurre que las imágenes son también las personas. Ve usted la salida de la Virgen del Valle con sus ramos cónicos y bicónicos, con esa fachada de la Anunciación que es el mejor retablo para ese palio de cajón, entre nubes de incienso y toses del personal, y se pone a buscar el alto e inconfundible capirote del prioste Palomino, como le vienen acto seguido los recuerdos de aquel gran hermano mayor que fue José María O´Kean. Ver una cofradía es revivir, es acordarse de una persona tal es el grado de identificación entre familias y hermandades. Eso tiene muy poco que ver con la Semana Santa de los frikis. Ni con la de los salvadores de la Semana Santa, tan peligrosos o más que los frikis. Esto tiene que ver con la autenticidad. ¿Ono es auténtico ver llegar la cruz de guía de la Soledad de San Lorenzo y seguir viendo la silueta de aquel inolvidable fiscal de cruz de guía que se llamaba Diego Lencina? ¿Y no es auténtico recibir al Cristo de los toreros en la bajada del puente y buscar cada año entre el público a un señor muy trajeado que tiene el buen gusto de ver las cofradías en silencio y que se llama José Ignacio Jiménez Esquivias? Una leve bajada de cabeza basta para saludarse sin romper el mágico momento. Cuando uno va a ver cofradías debería colgarse del cuello una suerte de aviso como en los coches de Tussam. Ese No distraigan al conductor, pero en versión morada: No moleste con charletas, estoy viendo cofradías.
Ypodríamos seguir, buscando la mirada cómplice de ese capataz de Virgen del Domingo de Ramos presto a dedicar a una levantá por los hermanos que aún están en el vientre de su madre, de ese maniguetero del Nazareno de la Divina Misericordia, de ese pavero de Los Estudiantes de ojos claros, de ese fiscal del Señor de Pasión de capirote puntiagudo, de ese niño del cortejo litúrgico que ya no está porque la edad le ha dado la alternativa de la túnica y el cinturón de esparto, de ese tío del carro que también es auténtico en su función, de ese vacío de Julio Díaz delante del Nazareno de las Tres Caídas…
Y esa Semana Santa auténtica se ve, por supuesto, en la fidelidad de las sagas con una cofradía. Pronunciar los apellidos Martín Cartaya es decir la O, los cielos tinieblas del Viernes Santo, la mejor cornetería tras Jesús Nazareno, el monte con el que los lirios se despiden de la Semana Santa, el recuerdo del Padre Leonardo, los adoquines tantas veces bañados por la lluvia, la espartería familiar de la calle Reyes Católicos donde tan legendarios cofrades improvisaban tertulias (Cayetano González, Tejera, Marmolejo, Armenta…), los costaleros en sepia, la cámara de fotografía, la levantá a pulso de la Macarena que Ariza le dedicó al cabeza de familia en la esquina de Chapineros con Álvarez Quintero, las sillas en Sierpes junto a la Joyería Ruiz o el teniente Hita al que no le hacía falta el Cecop.
Decir Martín Cartaya es referirse a una saga ejemplar, fiel a los cielos del Viernes Santo.

El Museo, 1975

El Fiscal | 6 de diciembre de 2013 a las 17:31

fotos museo
Como nos ha gustado tanto la elección de la imagen del Vía Crucis, en la que el presidente Bourrellier ha acertado sin discusión, hemos rebuscado en el baúl sin fondo de Martín Cartaya para buscar antecedentes de salidas del Cristo de la Expiración al margen de las de Semana Santa. Yhemos encontrado una verdadera preciosidad, como fue el traslado del crucificado y de la Virgen de las Aguas a la Catedral en febrero de 1975 con motivo de los cultos de regla que se celebraron en el templo metropolitano por el cuarto centenario fundacional de la cofradía. Era hermano mayor de esta cofradía José Carlos Campos Camacho, que después fue un presidente del Consejo que dejó huella y que sigue llamando la atención por la claridad de sus ideas cada vez que concede una entrevista. El traslado de ida se celebró bien temprano, con el manto de la noche aun cubriendo la ciudad y con riesgo de lluvia, como se puede apreciar por el paraguas de uno de los portadores de la parihuela. Al pasar por La Campana, Martín Cartaya captó una imagen que, además, tiene el valor añadido del fondo del establecimiento La Coruñesa, especializado en pescado fresco a mediodía y frito por la noche, un establecimiento que muchos sevillanos siguen recordando en su plural: Pescaderías Coruñesas. Se aprecian las sillas de la terraza apiladas en plena vía urbana, una cantidad de público propia del aforo de un taxi y un austero exorno floral en el remate de la cruz. Delicioso tuvo que resultar el paso por la calle Hernando Colón, tal como se aprecia en la otra fotografías, y emotivo el encuentro con José María Cirarda, aquel obispo auxiliar que fue pregonero de la Semana Santa al que la hermandad entregó un obsequio de recuerdo de la predicación de los cultos. Cuenta, además, que el altar montado en la Catedral para la ocasión supuso un verdadero hito en la priostía. El cardenal Bueno Monreal presidió la función. Seguro que el próximo primer lunes de cuaresma, muchos hermanos del Museo recordarán estos actos de hace casi cuarenta años. Ya no estarán ni la púrpura de un cardenal, ni el bonete del auxiliar, ni los ojos de Ramón, ni la maestría de Paco Santos, ni los veladores de La Coruñesa, ni el ambiente de recogimiento de la ciudad de entonces. Pero el Cristo de la Expiración es el mismo de las noches de Lunes Santo de siempre. El archivo de Martín Cartaya, una vez más, no necesita de digitalización alguna para encontrar en el momento preciso las imágenes del ayer que conectan con el hoy. Será la prueba de que la historia no se repite, la historia es la misma. Hoy como ayer.
hdo colon

Sucesor

El Fiscal | 26 de febrero de 2012 a las 21:10

TIENE la Sevilla cofradiera la dicha de disfrutar con la presencia y el trabajo de un fotógrafo como Jesús Martín Cartaya. Como a los buenos árbitros de fútbol, nunca se le nota que está. Pero está. Elegante en las formas y en el fondo, exquisito, cuidadoso y señorial. Martín Cartaya es un referente. Y debería serlo para el niñateo con camarita en ristre que mina las presidencias de los pasos y los altares de culto. El otro día vimos a quien está llamado a ser su sucesor para que no se pierda ese saber estar de Martín Cartaya. Se trata de Paco Santiago. La máquina de carrete es a Martín Cartaya lo que la hombrera del traje vencida por el peso de las máquinas de Santiago. Señas de identidad de buenos fotógrafos y buenos cofrades.

Juntos el tío y el sobrino

El Fiscal | 21 de julio de 2010 a las 20:05

rinconcilloTeníamos pendiente en el tintero el obituario en estas páginas de Carlos Rueda, propietario de El Rinconcillo, donde el pintor Ricardo Suárez siempre mantiene que en la vitrina de un armario está el mejor cartel de Semana Santa que se haya confeccionado nunca, hecho a base de las estampas que han ido dejando tantos y tantos cofrades. Qué mejor para evocar a Carlos Rueda que hacerlo en compañía de su sobrino, el queridísimo Paco Santiago, punta de lanza de esa CNN de la información cofradiera en internet que le da de desayunar a los cofrades con los calentitos de cada mañana en forma de noticias. Martín Cartaya, con su ojo fino y su don de la ubicuidad, supo captarles juntos. Quede constancia del homenaje debido al histórico tabernero que supo mantener abierto un templo de la gastronomía cuyo éxito principal es que tiene parroquianos más que clientes.

La categoría y las buenas maneras de un ‘aguaor’ de la Magdalena

El Fiscal | 23 de junio de 2009 a las 18:43

Aquel tío de la cubana que portaba el primer guión del Corpus, el tío de la escalera con gafas de cristales gordos detrás del palio, el tío que empuja el carro de los cirios por la Cuesta del Bacalao con aspecto de tullido y jurando en arameo porque le meten los ramos de flores y otros enseres, el tío asalariado que asiste trajeado y con guantes blancos a la procesión eucarística para portar el simpecado sacramental que nadie quiere llevar porque te deja como una alcayata… Figuras y personajes que se van perdiendo en una evolución que, al menos, depara nuevas siluetas, como la del aguaor del paso del Dulce Nombre de Jesús, que poco tiene que ver con los de aquellas cuadrillas profesionales que retrató Martín Cartaya. Este aguaor lleva calzado castellano, americana de Sobrino (El Museo, dos pasos) con doble punta de pañuelo albo a la vista, corbata nacional y peinado con fijador. Eso sí, el cántaro es de Lebrija. Y el jarrillo, de lata. Hombre, por Dios…