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La belleza del Belén del Plantinar

El Fiscal | 19 de diciembre de 2016 a las 14:57

BELEN NAPOLITANO EN EL PLANTINAR

BELEN NAPOLITANO EN EL PLANTINAR

BELEN NAPOLITANO EN EL PLANTINAR
NO hace falta acudir a la Sevilla del centro para admirar un Belén de gran belleza y gusto exquisito. En la Sevilla de los barrios hace tiempo que se encuentran verdaderas maravillas, como el Nacimiento de San Juan de Dios, o desde hace pocos años el Belén de la parroquia de San Diego de Alcalá, dirigida con tanto tiento por el cura José Miguel Verdugo, el que antes que presbítero era hermano de la Sed y de los Gitanos. Verdugo no sólo ha instalado nuevas vidrieras artísticas en el templo, que han supuesto una considerable mejora, sino también un Belén napolitano de más de treinta piezas que bien merece una visita, ya sea usando las líneas 25 o 26 de Tussam, bajándose en la parada de la gasolinera, ya sea en el tranvía que deja en el apeadero de San Bernardo para desde allí aplicar la fórmula de San Fernando: un poquito andando por Avión Cuatro Vientos para llegar rápidamente. De la treintena de piezas de este Belén, de clara influencia española, sobre todo de la imaginería de Salzillo, llaman la atención las coronas de plata de los reyes magos y, en general, los vestidos, que están enriquecidos con un gusto refinado. Hay músicos con instrumentos trabajados con minuciosidad. Hay quien dice que este Belén es la suma de figuras trabajadas en barro cocido, telas encoladas y policromía de los siglos XIX y XX. Tiene solera como para ser considerado una antigüedad cotizada.

¿No le ponía Paquili ramos cónicos al paso de palio del Cerro y le reprochaban que eso era un estilo propio de las cofradías del centro? ¿No apostó también por usar libreas para portar la presea el día de la coronación canónica? Pues ahora es el barrio del Plantinar el que pone un pedazo de Belén napolitano que se puede visitar en horario de mañana y tarde. Si la cabalgata no es patrimonio exclusivo del Ateneo, ni de las calles del centro o de Los Remedios, por muy bonita que la ponga Manuel Sainz, que la dirige de dulce, los belenes de gusto refinado tampoco son una exclusividad del casco histórico. Cuando se harten de las luces pretendidamente laicas del centro y de las de los huertos urbanos (¡Qué bonito y qué navideño eso de iluminar huertos por Navidad, señor Espadas!), se dan un paseo hasta el Plantinar y admiran los mil y un detalles de este Belén. Que no todo son ruidos de estudiantes borrachuzos las noches de los fines de semana. Ni tiendas de chino. También hay una parroquia, un párroco y un Belén que merecen muy mucho la pena.

Foto FISCAL
El cartel de la Navidad cofradiera
Dice el pintor Ricardo Suárez que el mejor cartel de Semana Santa se ve todos los días en El Rinconcillo. Se refiere a la vitrina donde están cuidadosamente colocadas las estampas de numerosas imágenes. ¿Yel cartel de la Navidad cofradiera? Pues bien podría ser el de estos boletos de loterías, colocados como en el Donald, con los rostros de cristos y vírgenes, anticipo de una cuaresma que se otea próxima en estos días de dulces y humos de castañas.

El calendario Morillas
No es Navidad hasta que se retira de besamanos la última Esperanza, hasta que deja de danzar el último seise ataviado de celeste, o hasta que no comienza el tranvía a tener su última parada en el Archivo de Indias por exceso de peatones en la Avenida. Elijan ustedes cualquiera de las señales, más emotivas o más prosaicas, según el calendario interior de cada cual. Hay para todos los gustos. Hay quienes no entendemos la Navidad sin pavo trufado, técula mécula y la melodía del Adeste Fideles, el mejor villancico de todos, en las vísperas del día 24, y quien prefiere las pascuas desde noviembre arrastrado por el guión que marca la sociedad de consumo, que me llegan hartitos de coles a Nochebuena como me llegan hastiados de procesiones y tachiros al Domingo de Ramos. La cultura de la anticipación revienta las vísperas. Una de las señales más hermosas que hacen de pórtico de estas fiestas y, al mismo tiempo, de anuncio del Año Nuevo es el calendario Morillas. No predice las lluvias al estilo del zaragozano, que ya quisiéramos, poque Morillas, que sabe latín, bien podría vaticinar los chubascos, que por algo dicen que influye tanto en el Consejo.
–Oiga, ¿este Morillas es el de la barba que está en el Consejo?
–El mismo.
–¿El que está detrás de todo?
–El mismo, le repito.
Morillas va estos días repartiendo sus calendarios con la cara de la Virgen de la Esperanza y una leyenda en latín que renueva cada año. Para 2017 nos ha tocado la siguiente: Animum fraternum laetumque spes gignit. Traducimos:“La Esperanza genera un espíritu fraterno y alegre”. Dios le oiga, don Juan José, Dios le oiga en sus deseos para el próximo año.

Tiempo de afectos

El Fiscal | 11 de diciembre de 2016 a las 5:00

Foto FISCAL
arte sacro
cardenal trifón
Estaba Rogelio Gómez Trifón en el Aula Pablo VI del Vaticano, ese colosal espacio cuyo graderío sin guardias suizos parece el de una cancha de squash más que el de un auditorio al que el Papa se dirige los miércoles. Estaba allí el ilustre tabernero la tarde en que los nuevos cardenales recibían esas muestras de felicitación y cariño tras su nombramiento, un rito conocido como el ad calorem. El baratillero, mitad cántabro, mitad sevillano, quiso acompañar en un día tan especial a Carlos Osoro, arzobispo de Madrid y nuevo príncipe de la Iglesia como todo el mundo sabe. Estaba allí Rogelio arropando al cántabro Osoro cuando oyó:“¡Rogelio, Rogelio! ¿Qué haces en Roma? Ah, claro, has venido por Osoro. ¡Cómo sois los cántabros!”. Sí, era don Carlos Amigo, que participó en el Consistorio de creación de nuevos cardenales. El arzobispo emérito de Sevilla se fundió en un abrazo con el tabernero. Lloraron de la emoción. Muy cerca andaba el ministro de Justicia en representación del Gobierno de España y el inconfundible Antonio Pelayo. El cardenal y el tabernero recordaron Sevilla. Cuando don Carlos se encuentra con un sevillano fuera de Sevilla, evoca 28 años de pontificado. Se dice pronto. Y cuando acude a un Consistorio en Roma se acuerda de aquel octubre de 2003, cuando fue él quien recibió aquellas muestras de afecto y apoyo por su nueva condición de cardenal. Y Pelayo ayudó entonces a un periodista de Sevilla en la azotea del Vaticano a traducir los discursos de Juan Pablo II.

Días después de los fastos romanos, Martín Cartaya recibía el merecido homenaje de la tertulia Cruz de carey, que para el gran Jesús fue como jugar en casa, como estar en familia, como ser uno más de entre todos. El cofrade la O se ha venido arriba. Ha cerrado el Foto Supra de la calle Sierpes y ya ha encontrado otro comercio que le saque las fotos en papel, que hasta que no están en papel, las fotos, fotos no son. Ycuando están en papel nadie se acuerda de quién son, salvo que las haya tirado Martín Cartaya, que les pone el hierro de su firma a bolígrafo apretado.

¿Y qué me dicen del encuentro prenavideño de los componentes de la web artesacro.org? Después de casi dos décadas ha sido la primera vez que han logrado reunirse absolutamente todos los miembros de un portal que es timbre de gloria del internet cofradiero, desde la antigua La Pasión digital hasta la web actual. Testigos directos de la evolución de una Semana Santa que no ha dejado de evolucionar a gran velocidad, quizás a demasiada en muchos momentos.

Roma, Triana, Sevilla… Otoño de emociones. Lágrimas, reencuentros. Sonrisas, recuerdos. Tiempo de afectos que conducirán al tiempo auténtico de la cuaresma.

Luto en San Pablo
Murió Miguel Ángel Campos. Es todo un mazazo para la Hermandad del Polígono de San Pablo. En el recuerdo quedan las peticiones de la Hermandad de la Sed cuando trasladó a a su Virgen a la Parroquia del Plantinar una mañana de domingo. Todos los rezos fueron por él. Se ha muerto el hermano mayor de una cofradía especialmente querida. Y especialmente valorada por la Sevilla cofradiera pese a su corta existencia.

Cita en el Baratillo
Será la tarde del próximo viernes. Joaquín Moeckel pronunciará el pregón de la Navidad de su cofradía. No será un pregón al uso. ¿Se imaginan que el espíritu de la Navidad conversara con un niño del Baratillo acerca de las Pascuas? Pues eso: habrá dos voces. La de Moeckel y la de un periodista, Francisco José López de Paz, que encarnará ese espíritu navideño y que será el encargado de hacer las preguntas más hermosas para que el pregonero vaya descubriendo un pregón que no estará escrito. El interés está asegurado. Habrá que ir pronto a coger una de esas sillas de enea tan características de la capilla de la Piedad.

El pertiguero
Primer golpe. Hay que preguntarle a Julio Domínguez Arjona qué le ha parecido la nueva imagen de la Hermandad de las Cigarreras. Segundo golpe. Otra tarea. Preguntarle a Antonio Casado por el altar de besamanos de la Virgen de la Encarnación. Algunos recordamos cuando ese besamanos era en el mes de marzo. Pero esos recuerdos son de hace más de veinte años. Casi treinta. Tercer golpe. ¿Quién le ha confirmado a Ricardo Suárez que estará en Madrid para la presentación de su cartel del Cautivo de Medinaceli? Yciriales arriba. A ver cuántas misas del gallo hay este año a las doce de la noche… Huuuum.

Heraldos de la Navidad

El Fiscal | 7 de enero de 2011 a las 10:06

navidad1Los heraldos de la Navidad morada actúan por collera. Son Daniel Puch, con su felicitación pintada en acuarela, y el latinista, belenista y canciller Juan José Morillas con su calendario para el nuevo año con la cara de la Esperanza y el lema de turno para reflexionar. Sicut lux spes ets: omnia illuminat. No hay Navidad si no llegan ellos con sus pinturas y sus latines. Ya es el tercer año que Puch realiza la felicitación oficial del Consejo de Cofradías. En esta ocasión se ha tratado de una acuarela sobre papel titulada La primera angustia. Aparece una Virgen cuyo rostro está inspirado en el de la Dolorosa de la Quinta Angustia. Y el Niño evoca al Dulce Nombre de Jesús de la Magdalena. Como el Niño aparece jugando la cruz, Puch intepreta que esta acción provoca la primera angustia de la Madre. Esta obra tiene una especialísima connotación para este artista de la calle Bailén, pues su madre y su tía Enriqueta, esposa del escultor Vicente Rodríguez-Caso, fueron las modelos de la Virgen. Por eso más que nunca la de este año ha sido una felicitación excepcional. Puch, en cierta manera, ha pintado a su madre y a su tía. Háganse con una reproducción a gran tamaño de esta acuarela, porque merece la pena. Y como siempre les recomienda este inquieto Fiscal, aborden a Morillas por la calle porque suele llevar un taco de almanaques de la Esperanza con su latín incorporado. Cuando huele a acuarela y se oyen latines entonados, ya está el Señor iluminado por la cera alta de su basílica y con las manos entrelazadas en el Salvador. Y ya la cofradía del tiempo comienza el anual regreso a su punto de partida, adonde siempre retorna así que pasen los fríos.