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Cruce de miradas el 15 de agosto

El Fiscal | 16 de agosto de 2016 a las 5:00

Procesión Virgen de los Reyes.

VIRGEN DE LOS REYES

SEVILLA, 15/08/2016.
ESTÁ comprobado. El cortejo de la procesión tiene dos tramos bien diferenciados. El que podríamos denominar como el celestial, que abarca de la Banda Municipal al paso de la Virgen, que es donde se concentran los tiernos carráncanos y los devotos con cirio. Yel terrenal, comprendido entre la presidencia eclesiástica y la compañía de honores, donde figuran los participantes circunstanciales, que son las autoridades civiles y religiosas. Es en la segunda mitad donde se concentra el morbo, la frivolidad y todos esos detalles secundarios que apuntan a las ausencias, presencias y conveniencias. Vimos una estampa de concordia entre el delegado de Fiestas Mayores, el socialista Juan Carlos Cabrera, y su antecesor en el cargo, el popular Gregorio Serrano. Cabrera estaba especialmente risueño. Se le ve feliz. Serrano, por cierto, es de los que nunca faltará un 15 de agosto a la cita con la patrona cuando deje la vida pública. Su devoción es de hondo arraigo y a prueba de novelerías. Vimos, cómo no, a la camarlenga del PP, la diputada provincial Virginia Pérez, que desembarcó con sus incondicionales Alberto San Román y María Eugenia Moreno, que la apoyan en el conflicto interno del PP sevillano. La presencia de Pérez fue muy comentada. Casi nunca un representante de la Diputación Provincial ha generado el más mínimo comentario en años anteriores, salvo aquella vez en que sólo acudió el macero. Y aquel pobre funcionario revestido de verde hizo el recorrido sin acompañar a ningún diputado de la institución.

De tanto ver y tanto fijarnos vimos el especial saludo que don Juan José dedicó al ex alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, al término de la misa posterior a la procesión. Vimos el albo aguaor de la cuadrilla, que sigue acertando al usar cántaros de Lebrija en lugar de los horrorosos bidones de plástico. Vimos el chaqué de alquiler del presidente del Consejo de Cofradías, Joaquín Sainz de la Maza. El del alcalde, por cierto, presentaba alguna arruga, tal vez por efecto de haberlo guardado muy apretado en el armario tras el Jueves de Corpus. Hay quien dijo que la causa sería el desgaste del poder… Pero más desgasta el palomar. Mucho más. ¡Agua del cántaro que siguen las calores!

Olor a aguardiente
06:50 horas. Calle Mateos Gago. Peregil no para de servir copas de aguardiente. El olor en la acera se percibe con claridad. Al fondo de la calle se intuye el palio de tumbilla de la Patrona.

Bayonetas
La compañía de honores lució las bayonetas caladas en los fusiles. Como debe ser. Alguien apuntó a la novedad tras los años en que Zapateroy su ministra de Defensa, la señora Chacón, prohibieron su uso en los desfiles con un criterio absurdo. Por prohibir prohibieron hasta el sinsentido de una compañía desfilando sin bandera. Agua pasada…

Aplausos indebidos
La procesión mantiene, por lo general, un sello de respeto caracterizado por el silencio. No obstante, ayer hubo aplausos cuando la Banda Sinfónica Municipal terminó de interpretar una marcha al comenzar el recorrido por la Avenida.

Servicios municipales
Funcionaron con un grado de eficacia más que notable. Los policías locales no se dejaron ver mucho, que es de lo que se trata. Ylos operarios de Lipasam estaban recogiendo la cera del recorrido antes de mediodía, para lo cual usaron las vallas de la procesión para mantener acotada la zona y permitir el trabajo de la máquina.

Se notan los pueblos
Sobre todo a partir de las once de la mañana en el Paseo de Colón, donde acuden los autobuses fletados especialmente por los grupos de peregrinos. Retorno a casa tras cumplir con el rito, muchos de ellos después de acudir a pie a la capital.

Los mensajes al Fiscal
A las 07:15 horas: “Bochornazo dentro de la Catedral. ¡Quién lo diría!”. A las 09:35: “La Virgen ha entrado en la Catedral. Justo al lado del paso, el gran Manuel Palomino, fiel e incondicional del 15 de agosto”. A las 11:10: “Fíjate en la barba del canónigo don Pedro Ybarra. Tiene un aire numismático, muy elegante”. A las 09:40: “¡Qué bien interpreta Coronación de la Macarena la Banda Municipal! Yqué feliz va siempre el director”. A las 10:17:“Entre las autoridades hay alguna fémina con el traje oscuro excesivamente apretado”. A las 11:01: “Pasan los carráncanos y una señora acaba de decirle a su hija que se fije bien en los seises. Literal”. A las 11: 35:“Felisa Panadero, la subdelegada del Gobierno, ha venido este año mejor vestida, más acorde con el estilo de la procesión. El pasado año parecía que iba a una cena marbellí con Javier Arenas”. A las 12:35: “Este año la procesión ha ido con un pelín de adelanto.El sol no se reflejó en la cara de la Virgen al paso entre Alemanes y la Avenida”. A las 12:45: “¿Tú no crees que el Cabildo Catedral es demasiado permisivo con los fotógrafos que hacen el recorrido delante del paso? Es una verdadera bulla en muchos momentos. No sé, tengo mis dudas”. A las 13:07: “Asenjo va poquito a poco cogiéndole el pulso a Sevilla. ¿No opinas tú lo mismo?”. A las 13:47: “¿Dónde te metes? Quería contarte la última del socialista Juan Carlos Cabrera. Este hombre tiene valor en los tiempos que corren. ¿Sabes que ha mandado poner de nuevo el azulejo de la Esperanza de la Trinidad en la sede de Movilidad? Esta imagen es patrona de la Policía Local. Algún laicista radical la habría quitado… ¡Ole por Cabrera! ¿Es o no es para quitarse el sombrero?”. A las 13:10: “La cerveza corre por Mateos Gago desde la hora del Ángelus. Algunos comienzan su octava particular”.

La ciudad en sus manos

El Fiscal | 14 de agosto de 2016 a las 18:32

Catedral.
EL tiempo besa las manos de la ciudad y deja las huellas de amor descarnado. La ciudad eleva sus oraciones al mismo rostro de hace casi ocho siglos. Las manos de la ciudad. La ciudad en sus manos. Agosto no tiene aditamentos, no acepta sucedáneos, no admite añadidos ni edulcorados. Este agosto puro es la prueba del algodón de las devociones más sinceras. Quien viene un 15 de agosto al reencuentro con su cara, sabe a lo que viene y por quiénes viene. A quien madruga esa mañana, Dios le permite ver el mismo rostro al que hace varias centurias rezaban los sevillanos que aún no conocían la faz del Gran Poder ni los ojos de la Esperanza. El tiempo de la ciudad está en sus manos, tan bellas como descascarilladas, tan tiernas para recibir plegarias como sólidas para superar los días, los años, los siglos. En sus ojos están clavados los de todos los sevillanos que ante Ella se han postrado en el reclinatorio de los siglos. La misma Virgen ante la que oró el rey Fernando y el papa Juan Pablo II, la misma ante la que se postran los cardenales y arzobispos, los de hoy y de los oropeles de otros tiempos, la misma a la que preceden los carráncanos, cera sacramental que forma la alfombra; la misma a la que aguarda la gente del Aljarafe en su plaza, la misma ante la que oran las devotas de horquillas, gafas gordas y sillas de playa. Sólo lo auténtico perdura aunque los tiempos se vuelvan rebeldes. Sólo su procesión se salva de los excesos y de los gañafones del gusto estridente. Concisa, breve, en silencio, ajena a los ruidos de hoy y al desorden de las multitudes. En sus manos está la ciudad menos adulterada por más sencilla. En sus manos están los besos de tus abuelos y de los padres de tus abuelos. Su cara es un óleo nuevo de Daniel Puch, su paso un boceto que sigue soñando Talavera, sus nardos son arte efímero tintineante de varias generaciones de Ramitos.

En sus manos está la mejor ciudad, en sus pecherines lucen los oros, turquesas y corales donados por pura devoción; en la expresión de su rostro se encierra el gran enigma de los tiempos. Las manos de esta Virgen están besadas por los siglos, que ante Ella se postran vencidos por la fuerza del amor de sus devotos. Sólo una procesión tan corta, con un cortejo tan reducido, con repiques de la Giralda, antífonas y dos bandas de música sigue siendo conocida por su silencio, hermosa y sublime contradicción. Todo es misterio en torno a esta Virgen. La Virgen cuyas manos guardan los mejores besos de cada agosto. La ciudad sigue en sus manos.

Devoción a prueba de 40 grados

El Fiscal | 28 de agosto de 2013 a las 5:00

reyes

Su Excelencia Reverendísima ha podido comprobar estos días que los sevillanos saben perfectamente que agosto es el mes de la Patrona y que todo lo que con Ella se haga fuera de este ritual hay que medirlo muy bien. Ni las vacaciones ni los 40 grados impidieron una estampa que no por esperada deja de llamar la atención: la cola de devotos para participar en el segundo besamanos. Se dice pronto: el segundo. Yen agosto. Bastaba mirar por uno de los ventanales de Palacio para darse cuenta.

Aquel primer besamanos

El Fiscal | 14 de agosto de 2009 a las 16:45

Monseñor Amigo en su primer besamanos de la Virgen de los Reyes, acompañado por el padre Estudillo y un jovencísimo hermano Pablo. / Martín Tejedor

Monseñor Amigo en su primer besamanos de la Virgen de los Reyes, acompañado por el padre Estudillo y un jovencísimo hermano Pablo. / Martín Tejedor

La fotografía pide música de Romanza, de Salvador Bacarisse, y evoca una Puerta de los Palos oculta entre un enorme cartelón del Domund y un autobús de Tussam azul y blanco con franja roja divisoria. Ahora que se nos va, ahora que la cofradía de su pontificado se recoge y baja la rampa poco a poco, es cuando los nazarenos giran la vista atrás por primera vez en el recorrido. Llegó un verano de mundiales de Naranjito, el año en que se registró una invasión del turismo italiano sin precedentes tras el apogeo de la victoria azzurra en el Bernabéu. Sus primeras visitas a la Catedral fueron para encontrarse con la Patrona, de la que tanto supo por aquel cura sevillista de visita diaria a Trifón, hermano mayor de una hermandad de la sotana que está al borde de la extinción. Al poco tiempo llegó su secretario personal, hermano Pablo Noguera, que a juzgar por cómo está en la fotografía y su estado actual bien pudiera ser el icono publicitario de un laboratorio de antioxidantes. Por él no pasa el pontificado. Está para volver a empezar, para arrancar otro ciclo al lado de Su Eminencia, para organizar la agenda a Roma y hacer los recados domésticos, para recoger en coche a arzobispos y cardenales de fuera recién llegados a Santa Justa, para apagar el humo del teléfono, para estar al quite providencial en tantísimas ocasiones, para saludar a los fieles de una procesión con una levísima bajada de cabeza, para llegar a la Catedral minutos antes de un pontifical y sacar de la maleta la mitra plegable y el ropaje. El próximo sábado, monseñor se situará una vez más tras el paso de la Virgen sedente que le recibió aquel año de la gran victoria socialista de octubre. Tal vez, entre antífona y golpe de incienso, recuerde a tantas personas y anécdotas que ha dejado en el camino en uno de los pontificados más largos en la Iglesia de Sevilla. La venta de San Telmo, las nuevas parroquias, las grandes obras en la Catedral, las porfías con las cofradías, los veranos en Galicia, los viajes a América, las recepciones en el Palacio Arzobispal, las dos visitas del Papa, la entrada de Sor Ángela en la Catedral, las visitas pastorales por toda la provincia, las confirmaciones masivas en los templos de los barrios y en la Catedral, las oraciones en su oratorio privado ante la Inmaculada que le cedió la Sacramental del Sagrario, las declaraciones polémicas con eco nacional, los disparos de Alberto y Ascen, la boda de la Infanta, la restauración del Salvador, esa torrija en el casinillo del Gran Poder la tarde del Miércoles Santo, los almuerzos en casa de Diamantino, los repiques a gloria de la Giralda… El próximo sábado, Eminencia, el aire tendrá mucho de aquel primer agosto. Algo se muere en el alma cuando Amigo se va.