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Un Pregón para los nuestros

El Fiscal | 22 de septiembre de 2018 a las 11:00

CHARO PADILLA

Cuéntanos, Charo, tu Semana Santa de bulla, de horas a las puertas de un templo aguardando -el paraguas en una mano y el micrófono en la otra- la noticia de la suspensión de una salida, de traslados apresurados de una iglesia a otra, de aglomeraciones por las que hay que moverse pidiendo paso con tiento para nos crispar los ánimos. Tu Semana Santa de siempre con tu lenguaje sencillo. Cuéntanos el próximo Domingo de Pasión la Semana Santa real, de atajos por los callejones para llegar al destino, de pleitos en las puertas para pasar al interior de una casa de hermandad, de testimonios infantiles de niños que se han quedado tres años seguidos sin salir, de mujeres del Cerro que engalanan los balcones de Afán de Ribera cada Martes Santo, te abren su casa y se confiesan contigo, te cuentan el año que han vivido, un balance con más pesares que dichas cuando se tienen las gafas de cristal gordo. Cuéntanos tu Semana Santa auténtica, conocida por vivida y amada por conocida, que solo se puede querer aquello que bien se conoce. Cuéntanos la Semana Santa de esas cofradías jóvenes que has visto crecer, testigo principal de la evolución de cortejos de escasos nazarenos, bien separadas las parejas de cirios para cubrir espacio, que hoy viven su esplendor con los nazarenos de tres en tres. Cuéntanos tu Semana Santa con el estilo de tus retransmisiones, esa narración ágil, fresca, sin volutas, familiar. Cuéntanos la Semana Santa del pueblo que está en la calle y del otro pueblo que no puede estar, pero lo está desde la mesa de camilla, el trabajo o la cama de un hospital por medio de tus narraciones.

Sé fiel al lema de la empresa familiar: Sombrerería Padilla Crespo, artículo español, jornal para los nuestros. Pues eso, Charo Padilla, que tu Pregón sea un Pregón para los nuestros, para los que nos gusta patear las calles y evitamos los balcones, para los que queremos que nos cuenten las cosas tal como las vemos, incluso en los detalles más prosaicos, para los que vivimos la Semana Santa viendo cofradías y no aprovechando las cofradías para otros fines. Cuéntanos la Semana Santa de los niños y los mayores, de las primeras mujeres de nazareno y las primeras monaguillas, del centro de la ciudad donde vives y de los barrios en los que te gusta perderte y con los que te gusta comprometerte, de los grandes cofrades y sacerdotes que pudiste conocer y tratar, la Semana Santa de la fe, el sentimiento y la memoria. Cuéntanos una Semana Santa que se ve porque se oye, que tu Pregón sea para ser oído, sobre todo oído, porque es tu voz la que esperamos oír, tus relatos de siempre, sin más adornos, sin más aditivos, el Pregón de una reportera que lleva más de 30 años a pie de bulla, el Pregón de una voz que forma parte de la Semana Santa de miles de sevillanos, el Pregón de quien también nos ha contado las noches de cuaresma: cabildos interminables, talleres de escultores de donde salen nuevos romanos, mudás y traslados de parihuelas, fogones de donde salen torrijas, ensayos de bandas a la intemperie… La Semana Santa de la calle, la de siempre con un estilo propio, la que sólo puede contar quien ha estado en los sitios. No esperamos más, no queremos menos.

Los toros en el mejor momento

El Fiscal | 12 de agosto de 2018 a las 5:00

cabrero

DICEN que la Hermandad de la Macarena ha estado de dulce al convertir la voz del capataz Loreto en un valor añadido de su museo, una apuesta por eso que se conoce como el patrimonio inmaterial de una institución. Esa voz queda elevada al nivel de otras señas de identidad de la institución como el tintineo de las esmeraldas, el bisbiseo de los rezos de las Hermanas de la Cruz postradas ante la Virgen de la Esperanza en el zaguán de la Casa Madre, o esa cornetería rotunda e inconfundible de la banda de la centuria romana, tambor de Hidalgo incluido. La Macarena es maestra en estas lides al tener, otra vez en su historia, capacidad para crear estilo. Pero lo es también en seguir cultivando otras formas aunque los tiempos se vuelvan, que escribiría Aurelio Verde y cantarían Los Romeros de la Puebla. Me gusta que se oigan las voces de Loreto y Luis León en el museo macareno, maravilla que la hermandad regala a la ciudad, pero más me gusta todavía que la hermandad sea la promotora de un festival taurino el próximo 12 de octubre en la plaza de toros de la Real Maestranza. ¿O no tiene mérito hoy que una asociación pública de la Iglesia se meta en el berenjenal de organizar un espectáculo taurino para recaudar fondos para la bolsa de caridad? Aquí sí que hay un patrimonio inmaterial, como es tener agallas de ir a contramano, como es echarle valor a la cosa, como es poner encima de la mesa eso mismo que usted están pensando. No se organiza una tómbola, una especie de rastrillo con señoronas con las tardes libres o se saca de la chistera una jornada de convivencia para que el personal coma y beba en nombre de la solidaridad. No. Se hace un festival taurino, como antiguamente. Ycon nada menos que Pepe Luis Vázquez, Dávila Miura y Francisco Rivera Ordóñez como figuras que reaparecen y con la participación de Morante de la Puebla, José María Manzanares y Andrés Roca Rey. ¿Se han fijado en la categoría del cartel? No sabemos quién aportará más a quién. Si este festival ayudará a la Macarena a pagar muchos recibos del alquiler o de la luz, llevar comida y bebida a los necesitados, ropa, material escolar u otros artículos de primera necesidad, o si es la Macarena la que ayudará a levantar la fiesta con un cartel que lo tiene todo para ser memorable.

Una levantá por José Antonio Fernández Cabrero, que preside la junta de gobierno como hermano mayor; por Eduardo Dávila Miura, el consiliario que se encarga directamente de la organización del festival y por Ramón Valencia, el empresario que da todas las facilidades para el espectáculo. Cuando muchos se avergüenzan de la fiesta por ignorancia, complejo o mera estrategia de pacotilla, la Hermandad de la Macarena no sólo no le da la espalda a la gente del toro, sino que se sirve de ella para engrandecer sus fines asistenciales. Ellos hacen posible, otra vez, el otro patrimonio inmaterial de la institución que nunca caduca: el sello propio que no dependen de modas o corrientes.

caridad

 

De alférez a alférez

Se nos quedó en el tintero de julio el pregón pronunciado por el abogado Joaquín Moeckel en conmemoración nada menos que de los cuatro siglos de la declaración de la Virgen de la Caridad como patrona de Sanlúcar de Barrameda. La frase más destacada fue: “Ser un cristiano formado es ser un soldado de Dios”. Moeckel desarrolló una una preciosa historia. La Virgen de la Caridad fue llevada a Sanlúcar desde Sevilla por un alférez malagueño llamado Pedro Rivera Sarmiento. 400 años después, el pregón ha sido pronunciado por un abogado y también alférez, hijo de una sanluqueña de pro.  Fue un pregón al estilo Moeckel: sin ripios, ameno y muy sentido. Primero, desarrolló una introducción histórica sobre el papel de Sanlúcar en el Descubrimiento de América. Después, tuvo una atención especial al año 1608, cuando el alférez malagueño, curtido en mil batallas, adquirió la imagen mariana en Triana. No faltó el canto a la caridad como virtud teologal y las referencias al  Dogma de la Asunción de la Virgen María que se celebra el 15 de agosto, que no es no es la festividad de la Caridad, ni de los Reyes, ni de Begoña, ni de ninguna otra advocación, sino de la Asunción. Y eso, ciertamente, hay que tenerlo claro y saber explicarlo. Cuentan que el  rector del templo que presidía el pregón, profesor en Salamanca, se alegró de que un pregonero (¡Por fin!) tuviera esos conocimientos de fondo y no lo apostara todo a las formas y las rimas. Y final fue más personal, sobre las vivencias del niño Joaquín los días de la Virgen, su juventud y su etapa de madurez.

Adelanto electoral
No, no vamos a hablar de las próximas elecciones autonómicas, que parecen inminentes a la vuelta de las vacaciones de verano. Nos referimos a la Hermandad del Amor, donde se celebrará cabildo de elecciones en diciembre, casi un año antes de lo previsto. ¿No votaron los catalanes con los mantecados sobre la mesa? Pues a votar en el Salvador casi cuando se esté preparando la Misa del Gallo. Dicen que Fernando Mora-Figueroa no le ve sentido alguno a apurar el mandato, no transige más con los poderes fácticos que hay en todas las cofradías, y ha aplicado eso tan certero del ya estoy yo en mi casa. Suena para asumir el cargo el nombre de Juan Cruzado Candau, en perfecta sintonía con todas esas familias que protagonizan la vida cotidiana de la hermandad.

Del Consejo
Los candidatos se han marchado de vacaciones, ambos a localidades distintas de Cantabria, con los teléfonos móviles bien conectados. Paco Vélez, actual tesorero, no estará el 15 de agosto en la procesión porque, de hecho, nunca ha estado. Veranea muy lejos de Sevilla y siempre ha entendido su ausencia. Vélez lleva de cargos generales a José Roda Peña (vicepresidente), José Carretero (secretario) y Alejandro Marchena (tesorero). Y Antonio Piñero, actual presidente, cuenta con Carlos López Bravo (vicepresidente), Enrique Durán (tesorero) y un nutrido grupo de hombres (y mujeres, ojo) del que saldrá el secretario, que no se descarta que sea un peso pesado de las glorias con inequívoca vinculación con las de penitencia.

El Lagarto de la Catedral: “Te aseguro, querido Fiscal, que es un absoluto incordio acceder estos días a la Catedral para, simplemente, rezar unos instantes ante la Virgen de los Reyes. Tienes que explicar continuamente que sólo tratas de ver a la Virgen, te hacen la visita imposible y acabas saliendo mosqueado”.

 

 

El pregonero auténtico

El Fiscal | 18 de marzo de 2018 a las 22:00

PREGON SEMANA SANTA 2018

UNO soporta con resignación la losa de casi treinta pregones vividos en directo o con especial atención a la radio, una marca que no merece celebración alguna, más bien que se corra una discreta cortina. Por el escenario ha pasado casi de todo. De José Ignacio del Rey Tirado no diremos que es buena persona, que es casi lo peor que se puede decir de alguien en esta ciudad. Diremos cosas mejores. En cuanto supimos de su designación nos alegramos muchísimo, porque es una persona que conoce las cofradías con profundidad. Y ha contado con una enorme ventaja: su bajísimo grado de expectación. Esta circunstancia le ha beneficiado mucho. Su gran virtud es haber escrito un pregón auténtico. Y eso es de agradecer. Quien esperaba un pestiño se ha encontrado con una torrija muy dulce. El precioso pasodoble Suspiros de España sorprendió gratamente, hay que reconocerlo, pero quizás el orador anduvo excesivamente pausado en la dicción al llegar a ese pasaje. Las notas de humor fueron geniales, fundamentalmente porque así es él, y porque demostraron que se conoce al dedillo la vida interna de una hermandad y cómo una familia completa vive todo el año en torno a una cofradía. Eso sólo lo saben quienes lo han vivido, o quienes se aproximan con humildad al mundillo de las cofradías, que aquí cabemos todos, oiga. Los mensajes de actualidad, muy meritorios. Yo le agradezco personalmente la alusión a la desaparecida hamburguesería Dulio (ay, aquellos sobrecitos de patatas de los que siempre se derramaba alguna por el camino) y a la taberna El Rinconcillo. Preciosa la defensa de los monaguillos, sublime el canto a la cofradía de la Universidad y a la alianza entre la cultura y la fe. En definitiva, nada de lo oído me sorprendió conociendo la trayectoria de compromiso del orador, su afinado sentido del humor y la familia de valores en la que se ha criado.

En defensa de un estilo

El Fiscal | 5 de marzo de 2017 a las 5:00

1979

Ya no hay ordenanzas de librea con guantes blancos en el escenario del Pregón. Ni casi se ven esas pobladas barbas. Ya no hay esa batería de micrófonos. Ni el Pregón es en el Lope de Vega. Siguen estando los chaqués, la policía local de gala, los tapices, las autoridades y, por supuesto, el querido Martín Cartaya. Con el fallecimiento de Manuel Toro se ha pasado página a una época, un estilo, unas formas y una concepción de las cofradías que comenzó a decir adiós con el repentino fallecimiento de Luis Rodríguez-Caso. Se ha ido en poco más de una década un repertorio de cofrades de primera fila como José Sánchez Dubé, Juan Fernández Rodríguez García del Busto, Juan Foronda, Juan Castro, Rafael Duque del Castillo, José María O´Kean, Adolfo Cuéllar, Diego Lencina, Francisco Yoldi Delgado, Ramón Ybarra, Ramón Pineda, Eduardo Ybarra, etcétera. Incluso hay que citar sacerdotes muy, pero que muy cofrades, como don Eugenio Hernández Bastos, en la Redención; don Antonio González Abato, en el Tiro de Línea, o don Manuel del Trigo, el cura del Salvador. Con sus matices, distintos en algunos aspectos, ¡cómo no!, pero unidos por el compromiso con las hermandades, por considerar las cofradías idóneas para vivir la fe cristiana. Clásicos, serios en el mejor sentido, comprometidos. Toro era el Museo. Era verlo con su traje impecable, pico de pañuelo blanco asomando por el bolsillo superior de la chaqueta, y pensar de inmediato en su cofradía. Esa identificación plena de la persona con una hermandad se logra en pocas ocasiones. ¿Cuánta gente no da por hecho que Toro fue hermano mayor del Museo? En realidad nunca lo fue. ¿Cuántos no siguen creyendo que don Juan Moya García o don José Sánchez Dubé lo fueron de Los Estudiantes y La Estrella, respectivamente? Pues nunca lo fueron. Ni falta que les hizo a ninguno. Con tal intensidad se dedicaron a sus hermandades, imprimieron tal pasión, que lograron sin pretenderlo ser plenamente asociados con ellas. El imaginario colectivo los recuerda con la vara dorada. Aprovechen las nuevas generaciones interesadas en las cofradías para conocer los testimonios de los cofrades mayores que hoy, por fortuna, siguen entre nosotros. Oigan el relato de los recuerdos impagables de las familias (algunas tan injustamente denostadas hoy) que fueron fundamentales para mantener viva la llama de muchas hermandades en los peores años. Atiendan a la descripción de una Semana Santa probablemente más pobre, pero quizás más auténtica por menos sofisticada y, por lo tanto, con más emoción interior y menos afición impostada. Una Semana Santa que generó amor puro en quienes vinieron de fuera a conocerla y en ella se integraron, o la valoraron mejor que muchos sevillanos, como el salmantino Alfredo Flores, el peruano Jorge Bernales o el canario Francisco Morales Padrón. Con la muerte de Manuel Toro se pierde un estilo. “Que se me quiera y sepa oír”, tituló la primera parte de su pregón de 1979. Hoy recuerdo la grabación del glorioso arranque dedicado a la Virgen de la Esperanza, cuando recreó cómo la lluvia truncó los planes de la coronación de 1964 y unos versos escritos en la pared osaron reñir a la Macarena a su regreso por la calle Parras: “Te fuiste por cuatro días/ y tardas siete en volver/Madre mía Macarena/¡no nos lo vuelvas a hacer!”. Ahí tuvo que aplaudir hasta el ordenanza de librea después de tirar los guantes. Claro que se le supo oír. Claro que se le quiso oír.

50 años de fidelidad baratillera

Moeckel

Qué lejos queda aquel recuerdo que a modo de fogonazo deslumbra la memoria. Aquel Miércoles Santo de 1971, con sólo cinco añitos. Era un nazarenito, hijo de un hermano mayor de los que mandaba. Mandaba tela. Aquel niño era estudiante del Colegio San Isidoro, tardes de juegos en los derribos del barrio de Santa Cruz. Un niño tan listo y espabilado como algo enclenque. Años de huchas amarillas con  tapas verdes que así eran las huchas del Domund. Años de limpiar plata en silencio y aprender de las tertulias de los mayores. “Hoy hay junta de gobierno”, se oía. Yera una suerte de Extra omnes  vaticano. Todos los jóvenes debían abandonar las dependencias. Años de trabajar en la hermandad hasta los domingos por la tarde si la autoridad paterna lo dictaba. Todos entregados a una causa llamada Baratillo. Después vendrían los oropeles del cargo de hermano mayor, el reconocimiento del Papa Benedicto y otros pleitos y alegrías. Pero hoy es día para rendir tributo a la memoria junto a amigos como Ángel Gallardo. Hoy es día de reabrir el antiguo Bar Atillo, recordar el concepto familiar de hermandad, aquellos primeros callejeos de Semana Santa con Jesús Eguino y las noches de Lunes Santo ordenando los cirios por números, marcando con cinta aislante los de los últimos tramos: azul para los blancos y roja para los azules. Joaquín Moeckel celebra hoy sus 50 años de hermano del Baratillo. En la capilla de la Piedad aprendió a ayudar a misa. En ella se hizo persona. 50 años de fidelidad. Y orgullo.

Oído en una tertulia
“¿Tú sabes qué consejero de la anterior junta superior fue sorprendido revendiendo unas sillas y sacando una generosa plusvalía de la operación? Al comprador se le ofreció la posibilidad de denunciar el caso formalmente, por lo que al consejero se le habrían quitado sus derechos como titular, pero la cosa no fue a mayores porque se prefirió una solución sin traumas… ¡Ahora nos hemos enterado de aquel bacalao!”.
Macareno en Madrid
Carlos López Bravo, el activísimo secretario del Consejo de Cofradías, pronuncia hoy el pregón de la Hermandad del Gran Poder y la Macarena de Madrid. ¿Estará allí Santiago Álvarez, favorito de López Bravo como futuro hermano mayor de la Macarena?
El ejemplo del Kichi
¿Han visto durante el concurso de agrupaciones en el Falla los anuncios del Ayuntamiento de Cádiz proclamando que “el carnaval no es el botellón”? Hay quien dice que Juan Espadas podría encargar para Sevilla unos anuncios similares. “La Semana Santa no es permanecer en una sillita de chino comiendo pipas”. Ya se sabe. La defensa de lo obvio conduce a la frustración.
El pertiguero
Primer golpe. Vayamos a lo sustancial. ¿Tendremos o no tendremos a la Virgen del Dulce Nombre con la saya rosa el próximo Martes Santo? Segundo golpe. ¿Qué alto cargo del Consejo y qué conocido político han logrado su particular pellizco del número de la lotería premiado en la Hermandad de Montserrat? Tercer golpe. Una cuidada edición. Precioso el especial sobre el Señor de la Oración en el Huerto que ha editado Páginas del Sur bajo la coordinación del experto José Fernando Gabardón de la Banda. Y ciriales arriba. Oído en otra tertulia:“¿Qué dices que se está preparando por los cuatrocientos años de ambas imágenes? Anda, anda. Eso está todavía muy verde. Sí, si eso fuera así, hay que empezar ya. Pero aún tiene que llover mucho”.

El Lagarto de la Catedral:  “Don Carlos sigue incombustible, querido y siempre inquieto Fiscal. El viernes estuvo en el Gran Poder, donde presidió el culto a la Virgen, y hoy está en Torreblanca, el barrio donde tanto se le quiere. Siempre pone a la hermandad de Torreblanca como ejemplo en todos los sentidos”

Tiempo de afectos

El Fiscal | 11 de diciembre de 2016 a las 5:00

Foto FISCAL
arte sacro
cardenal trifón
Estaba Rogelio Gómez Trifón en el Aula Pablo VI del Vaticano, ese colosal espacio cuyo graderío sin guardias suizos parece el de una cancha de squash más que el de un auditorio al que el Papa se dirige los miércoles. Estaba allí el ilustre tabernero la tarde en que los nuevos cardenales recibían esas muestras de felicitación y cariño tras su nombramiento, un rito conocido como el ad calorem. El baratillero, mitad cántabro, mitad sevillano, quiso acompañar en un día tan especial a Carlos Osoro, arzobispo de Madrid y nuevo príncipe de la Iglesia como todo el mundo sabe. Estaba allí Rogelio arropando al cántabro Osoro cuando oyó:“¡Rogelio, Rogelio! ¿Qué haces en Roma? Ah, claro, has venido por Osoro. ¡Cómo sois los cántabros!”. Sí, era don Carlos Amigo, que participó en el Consistorio de creación de nuevos cardenales. El arzobispo emérito de Sevilla se fundió en un abrazo con el tabernero. Lloraron de la emoción. Muy cerca andaba el ministro de Justicia en representación del Gobierno de España y el inconfundible Antonio Pelayo. El cardenal y el tabernero recordaron Sevilla. Cuando don Carlos se encuentra con un sevillano fuera de Sevilla, evoca 28 años de pontificado. Se dice pronto. Y cuando acude a un Consistorio en Roma se acuerda de aquel octubre de 2003, cuando fue él quien recibió aquellas muestras de afecto y apoyo por su nueva condición de cardenal. Y Pelayo ayudó entonces a un periodista de Sevilla en la azotea del Vaticano a traducir los discursos de Juan Pablo II.

Días después de los fastos romanos, Martín Cartaya recibía el merecido homenaje de la tertulia Cruz de carey, que para el gran Jesús fue como jugar en casa, como estar en familia, como ser uno más de entre todos. El cofrade la O se ha venido arriba. Ha cerrado el Foto Supra de la calle Sierpes y ya ha encontrado otro comercio que le saque las fotos en papel, que hasta que no están en papel, las fotos, fotos no son. Ycuando están en papel nadie se acuerda de quién son, salvo que las haya tirado Martín Cartaya, que les pone el hierro de su firma a bolígrafo apretado.

¿Y qué me dicen del encuentro prenavideño de los componentes de la web artesacro.org? Después de casi dos décadas ha sido la primera vez que han logrado reunirse absolutamente todos los miembros de un portal que es timbre de gloria del internet cofradiero, desde la antigua La Pasión digital hasta la web actual. Testigos directos de la evolución de una Semana Santa que no ha dejado de evolucionar a gran velocidad, quizás a demasiada en muchos momentos.

Roma, Triana, Sevilla… Otoño de emociones. Lágrimas, reencuentros. Sonrisas, recuerdos. Tiempo de afectos que conducirán al tiempo auténtico de la cuaresma.

Luto en San Pablo
Murió Miguel Ángel Campos. Es todo un mazazo para la Hermandad del Polígono de San Pablo. En el recuerdo quedan las peticiones de la Hermandad de la Sed cuando trasladó a a su Virgen a la Parroquia del Plantinar una mañana de domingo. Todos los rezos fueron por él. Se ha muerto el hermano mayor de una cofradía especialmente querida. Y especialmente valorada por la Sevilla cofradiera pese a su corta existencia.

Cita en el Baratillo
Será la tarde del próximo viernes. Joaquín Moeckel pronunciará el pregón de la Navidad de su cofradía. No será un pregón al uso. ¿Se imaginan que el espíritu de la Navidad conversara con un niño del Baratillo acerca de las Pascuas? Pues eso: habrá dos voces. La de Moeckel y la de un periodista, Francisco José López de Paz, que encarnará ese espíritu navideño y que será el encargado de hacer las preguntas más hermosas para que el pregonero vaya descubriendo un pregón que no estará escrito. El interés está asegurado. Habrá que ir pronto a coger una de esas sillas de enea tan características de la capilla de la Piedad.

El pertiguero
Primer golpe. Hay que preguntarle a Julio Domínguez Arjona qué le ha parecido la nueva imagen de la Hermandad de las Cigarreras. Segundo golpe. Otra tarea. Preguntarle a Antonio Casado por el altar de besamanos de la Virgen de la Encarnación. Algunos recordamos cuando ese besamanos era en el mes de marzo. Pero esos recuerdos son de hace más de veinte años. Casi treinta. Tercer golpe. ¿Quién le ha confirmado a Ricardo Suárez que estará en Madrid para la presentación de su cartel del Cautivo de Medinaceli? Yciriales arriba. A ver cuántas misas del gallo hay este año a las doce de la noche… Huuuum.

Los inventos del presidente

El Fiscal | 4 de diciembre de 2016 a las 5:00

SEVILLA.
SAINZ de la Maza gobierna de forma creativa, como los buenos juristas que no se limitan a aplicar los preceptos vigentes, sino a buscar interpretaciones que supongan remedios nuevos para problemas nuevos. Que los hermanos mayores largan del vía crucis, el presidente se inventa un pleno consultivo. ¿Qué es un pleno consultivo? No es otra cosa que darle formato oficial a las tertulias de barra. Largar sin solucionar nada. Darle vueltas a un asunto, arreglar el mundo, pero con el cura Marcelino por delante. Lo mismo que en la taberna, pero en la sede del Consejo, que hace menos frío y sale más barato. Parece que veremos más plenos consultivos en este mandato. A consultar, a consultar, que el mundo se va acabar. Habla pueblo, habla. Y que el secretario trabaje levantando actas mientras sueña con la vara de las capillas, ¿verdad, don Carlos? ¡Cómo nos tira el Arco! El doctor López Bravo está como Susana Díaz. Gobierna en un sitio (Andalucía) pero tiene puestas sus miras en otro (Madrid).

–¡Óle! Qué buena comparación le ha salido.
–Gracias.

¿No ha consultado el alcalde sobre la fecha de la Feria? Pues Sainz de la Maza, café para todos, consultará sobre otros asuntos. Pero unas consultas sin preguntas fijas, para que el personal no se estrese, que aquí no se trata de fijar una posición, no se busca que los hermanos mayores hagan algo que nunca hacen:mojarse. No, no, no. Aquí se trata de que todos tengan de vez en cuando un pretexto para quitarse de casa (“Tengo que ir al Consejo esta noche”) y un minuto de gloria en el foro romano de San Gregorio. El presidente va a convertir San Gregorio en una consultoría. Estoy viendo el luminoso que el gran Antonio Rivera va a colocar bien alto, casi a la altura de la gárgola zoomórfica: Sainz de la Maza & Piñero Consultores.

¿Y qué me dicen del nuevo estilo de designación de los pregoneros? Con esto de los nuevos estatutos, ahora que los consejeros son todos del presidente, puestos por el presidente, designados digitalmente por el presidente y se supone que leales al presidente, se acabó eso de votar nombres e ir descartando los que obtienen menos sufragios en las primeras rondas. La emoción se reduce a las consultas previas. ¡Qué sopor! ¡Cualquiera se atreve a contradecir a Sainz de la Maza cuando dice quién es el elegido! El que lo haga se queda sin repetir en la próxima junta superior. Igualito que los anteriores mandatarios. Don José Sánchez Dubé se marchó del cargo sin colocar a ni uno sólo de los pregoneros. Luis Rodríguez-Caso y Manuel Román pasaron fatigas para colocar alguno. No hace falta recordar algunos episodios celebérrimos, digámoslo así, que se han narrado con todo detalle en esta sección dominical en los últimos lustros. Con estos estatutos, todo ha cambiado. ¡Don Adolfo (Arenas) usted sí que sabe!.

Sí echamos en falta en los estatutos la regulación de un tipo de consejero muy especial, una suerte de adjuntos al presidente y de ministros sin cartera, que haberlos haylos. Por ejemplo, ¿ustedes se creen de verdad que Juan José Morillas es delegado de Penitencia, dicho así a secas? Pues no. Morillas hace de Morillas. ¿Qué es hacer de Morillas? Innovar, inventar, pensar, maquinar, lanzar la caña de pescar más allá de la Puerta de Jerez. Morillas es el intelectual de la junta superior. ¿Y Andrés Martín? El ministro sin cartera, el hombre que se queda fuera del gobierno pero que todo el mundo sabe que está con el gobierno. Tanto regular los delegados de vísperas y el legislador no se acordó de los adjuntos al presidente ni de los ministros sin cartera. Tomen nota para la próxima reforma.

Qué bueno es este presidente. Ha inventado los plenos que no sirven para nada y que, al mismo tiempo, sirven para todo. El arte de mandar, el arte de servir café para todos. Y hasta estrenando responsable oficial de prensa en el arranque del mandato. Nadie antes se había atrevido a tener uno. Qué cofradiero es eso de estrenar. Yo también arrimo la taza. El mío que sea descafeinado, don Joaquín. Muy calentito. Y con sacarina.

¿Novedades en el Pregón?
La iniciativa está en marcha, nunca mejor dicho. ¿Abrirá el acto del Domingo de Pasión la interpretación de una composición dedicada a los donantes de órganos? Y más: ¿incluirá una voz femenina o masculina como segunda gran novedad? Todo puede ser. O no, que diría Rajoy. Eso sólo lo sabe el pregonero, que tendrá la última palabra. Alberto García Reyes, por cierto, prepara un texto que, seguro, seguro, será original por innovador. No esperen sota, caballo y rey, sino una constante búsqueda de la originalidad mejor entendida.

Fidel Castro
El hermano mayor de la Macarena ha recordado estos días su encuentro con el presidente de Cuba con motivo de su visita a Sevilla en 1992. García era concejal de Seguridad Ciudadana y fue el único edil del Grupo Popular que acudió a la recepción oficial en el Salón Colón. Soledad Becerril, primera teniente de alcalde, prohibió que ninguno de los concejales participaran en los honores al dictador. El macareno no pudo resistir la curiosidad. Se presentó en el Ayuntamiento y se hizo la foto con Fidel. Alegó que se había equivocado de hora y que creía que acudía a otra recepción, pues esa misma tarde había dos. Así, García puede presumir de tener una foto cumplimentando al dictador cubano y otra con Juan Pablo II.

Martín Cartaya
El popular fotógrafo Jesús Martín Cartaya ha sido homenajeado por la tertulia Cruz de carey, lo cual está muy bien. Todos los homenajes que reciba don Jesús son pocos. Con la de papafritas que tienen un cuadrito con honores en esta ciudad, qué menos que aprovechar cualquier oportunidad para reconocer la labor de décadas que ha realizado este cofrade de pro. ¿Cuándo va a hacer algo con tan ilustre personaje el Consejo de Cofradías? ¿Por qué no ofertar una beca para que alguien se dedique a organizar el gran archivo de imágenes que tiene en su casa? En las instantáneas de Martín Cartaya está la historia de la Semana Santa de los últimos 50 años: desde los costaleros profesionales hasta los teléfonos móviles. Incluso hay un archivo secreto. Su autor es una leyenda viva. Hay que aprovechar todos sus conocimientos y todo su material, ¿verdad Álvaro Pastor? Las próximas generaciones lo agradecerían.

El lagarto de la Catedral
Y el sacerdote preguntó: “¿Por qué Antero ha ido a la sesión plenaria de la Conferencia Episcopal y tuvo un aparte con el Nuncio?”. Quién sabe si es una prueba de que el nombramiento de obispo auxiliar está al caer o si, como dicen otros, todo queda en el cajón. Pero ocurrió así, es cierto.

Charo Padilla dijo no al Pregón

El Fiscal | 25 de septiembre de 2016 a las 5:00

LA periodista Charo Padilla declinó el viernes a mediodía el ofrecimiento de ser la primera mujer en dar el Pregón de la Semana Santa. Pasados unos minutos de las 14:00 horas, la locutora de Canal Sur Radio no dio ni la oportunidad de tomar un café en el que tratar los pormenores del encargo. Se negó rotunda, sin rodeos, sin concesiones, sin peticiones de tiempos de espera para reflexionar o consultar a familiares. Charo dijo no y se esfumaron las posibilidades de una apuesta especialmente rompedora que hubiera marcado la primera designación del equipo de Sainz de la Maza, donde por primera vez la junta superior es compacta, son todos hombres elegidos por el presidente y donde, por lo tanto, el riesgo de tener oposición interna en las designaciones es mucho menor.

A Charo no la convenció de que reconsiderara su decisión ni el mismísimo Carlos Herrera, que se lo pidió ya por la noche, consciente de que la potente dicción de la Padilla hubiera quedado de dulce en el teatro, con la narración de testimonios de la Semana Santa a pie de calle, que es la perspectiva que ella lleva décadas trabajando.

La designación del periodista Alberto García Reyes estaba encarrilada y no iba a encontrar ningún obstáculo. Todo el mundo recordará que pudo ya haber sido elegido hace uno o dos años. Nadie tiene dudas de su capacidad ni de su brillantez, ya valoradas en esta Puerta de los Palos cuando dio el la exaltación de la cruz en la Hermandad de la Vera-Cruz en 2014 y el Pregón de la Semana Santa de Utrera en 2015, del que transcribimos algunos de los pasajes en esta misma sección.

Pocos le ganan en riqueza vocabularia y en el empleo de un lenguaje figurado de altísimo nivel. García Reyes escribe como los ángeles, escribe como le da la gana. Nunca hay que olvidar que don Juan José acudirá al Teatro de la Maestranza encantado después de haber asistido al Pregón de la Esperanza que este joven periodista ofreció en la Basílica de la Macarena. Que el prelado acuda cómodo al teatro es muy importante para Sainz de la Maza, que sabe los malos recuerdos que don Juan José tiene de sus primeros Domingos de Pasión.

Atrás quedó el intento por tener una primera mujer pregonera. Sainz de la Maza fue el hermano mayor de la Macarena que implantó la igualdad en la cofradía con el asesoramiento de un canónigo irrepetible:Juan Garrido Mesa. Los telediarios nacionales de aquel domingo conectaron aquella jornada con la basílica. Sainz de la Maza sabe el eco que hubiera tenido la primer mujer pregonera. Es consciente de que ya va siendo hora de una apuesta en tal sentido. También tenía claro que no se podían cometer frivolidades ni soportar pestiños o pseudohomilías por el mero objetivo de elegir una mujer por una mujer. Las opciones no eran muchas. Hasta que dio con la adecuada: Charo Padilla. Pero ella dio nones.

Quedan pues varias reformas pendientes. Ni una mujer será la encargada de pronunciar el Pregón, ni el encargo de pintar el cartel será remunerado. Y eso que Joaquín Sainz de la Maza lo ha intentado todo con la discreción debida. El presidente del Consejo está convencido de las ventajas de pagar al cartelista. Incluso se ofreció a pagar de su bolsillo la cantidad estipulada, un gesto que recuerda al de los grandes hermanos mayores de otros tiempos. Pero la junta superior dijo que no debe pagarse en ningún caso. El tesorero Vélez abanderó el no. Se parte de la premisa de que el mero encargo del cartel genera una promoción para el pintor con la que debe darse por pagado. Esa teoría es muy discutible. Y hasta cutre.

Cerezal, por cierto, es un recomendadode Eduardo Carrera. Y José María Cuadro tendrá que seguir soñando con Carmen Laffón.

Nacido para pregonar

El Fiscal | 14 de marzo de 2016 a las 5:00

Teatro de la Maestranza. Pregón de Semana Santa de Rafael González-Serna. Después es la comida en el Alcázar. También fotos para la crónica de Diego
Hay gente que hace del Pregón el objetivo de su vida. Hay gente ungida con la gracia de hacer vibrar a los demás. Hay gente que se vuelve loca en un atril, tocando la guitarra, oyendo flamenco, viendo torear, poniéndose delante de un toro o haciendo llorar al respetable al recitar un poema. Este Rafael González Serna vivió ayer el día más ilusionante de su vida. Con una métrica habilidosa, efectista y que no soportaría los controles de calidad de los más expertos literatos, consiguió lo que otros no han logrado –y siempre habían soñado– pese a ser mejores escritores y hasta mejores declamadores. Rafael González Serna triunfó. Y otros mejores que él no triunfaron.
–Eso es así, oiga.
–Lo sé.
¿Por qué es así? Porque este pregonero ofreció a los pájaros el alpiste que los pájaros quieren. Pío, pío. Salieron citadas todas las cofradías y hasta muy bien paradas las vísperas. Salieron las vivencias personales, las luchas contra las adversidades, la memoria del padre fallecido, la fe fortalecida. Salieron contentos los curas y salieron alegres los cofrades. A mi, al menos, no se me ocurrirá leer el Pregón, porque nunca me he leído uno por la sencilla razón de que el Pregón, en todo caso, es para oírlo (algunos, tal vez muchos, son para sufrirlos) y no para leerlo. Pregón que hay leer es como artículo de prensa cuyo sentido hay que explicar en las redes sociales: malo. Algo se ha hecho mal.
¿Y qué me dicen del concejal Cabrera? Ni en los mejores tiempos de Fernández Floranes, aquel concejal socialista que hacía unas pedazos de presentaciones de pregoneros, se había vivo algo parecido en un político de izquierdas. Menudo grado de compromiso. Cabrera estuvo sembraíto. Habló de la Esperanza, de la fe, de los cristianos, de la caridad… Sin complejos, como el PSOE grande de los años de Felipe. El público lo premió con un larguísimo aplauso. Se ha ganado a la Sevilla Eterna. Y eso es una garantía para un alcalde apuntalado por una izquierda que es más pueril que radical. Ahora falta que se curre lo de la Madrugada, que no salgamos corriendo otro año más.
–¿Y a usted le gustó el Pregón, Fiscal? No lo dice.
–A mi me gusta la melva, como a Juan Ignacio.

Se trata de vibrar

Debate de altura: ¿cuándo un pregón es bueno y cuándo es malo? Esto es como enfrentar viejas posturas. ¿Melva o caballa? ¿Velador o taburete alto? ¿Arenas o Juan Ignacio? Según los últimos estudios de universidades norteamericanas con impacto en revistas científicas de alto nivel y de títulos impronunciables, el pregón bueno es el que hace vibrar al público. Así, sin más. El que pone en pie al personal y hace aflorar los pañuelos para secar las lágrimas o para pedir un trofeo como en la plaza de los toros. Y el malo es aquel que provoca una ratio de 93 movimientos de culo en el asiento por cada cuarto de hora. El público se lo pasó en grande, con vítores espontáneos y olés. A los amantes del género pregoneril, lo de ayer le supo a torrija y los alejó de los pestiños acostumbrados. Buzón sigue pesando en el fondo y en las formas seis décadas después. Eso es innegable. Y los norteamericanos también lo analizan en sus sesudos estudios. Don Antonio vive en la inmesa mayoría de los pregoneros. ¿Por qué triunfó Serna? Porque hizo vibrar al público, lo mantuvo en vilo hasta el final, generó momentos de humor, como Javierre en 1993; y supo tratar sus particulares cuestiones de salud con la sutileza y habilidad necesarias para decir lo que quería decir sin querer sacar partido extra. Si a usted le gustan los pregones, ayer tuvo un buen día. Vibraría. Que es de lo que se trata.

Lo mejor
¡Qué alivio! Se acabó la paliza de aguantar a los que te iban desvelando los secretos del Pregón, aquellos que se sabían un trocito y te daban la brasa, que presumían de ser mozos de espadas del pregonero… ¡Este hombre ha tenido más asesores que la Junta si nos fiamos de todos los que han sacado pecho vendiendo su cercanía con el orador! Por fin nos quedaremos tranquilos.

Lo menos bueno
La música, bien. La mano de Marvizón garantiza calidad, chispa, compás y armonía. Pero la Marcha Real al inicio del Pregón nos sobró. Eso de las autoridades levantándose de forma repentina… También nos sobraron algunos pasajes leídos en voz demasiado alta. Nos gustó más el González Serna de tono bajo. La buena melva se defiende sola (sin mayonesa) y los buenos pregones no requieren de chillíos. Pero, oiga, era su pregón, su día de felicidad y no seremos nosotros los que dejemos de insistir en su incontestable triunfo.

Lo sobrante
La legión de agradaores…. Que desaparecerán como las tumbonas de playa en octubre.

Lo llamativo
¡El pregonero le ha dicho a la gente que hay que ir más a misa! Don Juan José, feliz.

¡Qué guapa!
Al lío que ya está la Canina en su paso. Y eso es importante. ¿Saben de dónde vienen las yedras y cardos que adornan su paso? Tachín, tachín. Del cortijo de Ceniz, propiedad de la familia Domínguez, en el término municipal de Chucena. Pues pronto la veremos con todos sus avíos.

Una exquisitez

El Fiscal | 23 de marzo de 2015 a las 22:12

ppregón de Semana Santa a cargo de Lutgardo García
Lutgardo García Díaz nos ha contado su Semana Santa, la de su casa, la de su padre, la de sus familiares, la de sus particulares ritos. Un pregón más de vivencia que de Semana Santa. Más personal que de compromiso público sobre asuntos de actualidad. Y eso se agradece, porque la autenticidad es un valor. Y lo hizo con exquisitez académica, métrica pulcra y correcta dicción. Hubo metáforas preciosas, imágenes de un valor excepcional y literatura como para entrar en la Real Academia de las Buenas Letras, donde seguro que lo veremos ingresar de frac una mañana de domingo más pronto que tarde. ¿O no?

Se entendió
La gran mayoría entendió el pregón, a pesar de que existía el temor de que la literatura fuera de tal densidad que el público se perdiera mirando las plantas. También es cierto que la mayoría no vibró en tantos momentos como se esperaba. El pregón tuvo tres hitos: el Gran Poder, las Hermanas de la Cruz y el final dedicado a la ciudad con el ayudado por alto del trío de Estrella Sublime, un golpe de efecto que provocó respingos en las butacas. Y tuvo otros dos momentos destacados, como fueron la preciosa nana al nasciturus y el poema a su mujer, Paula Rubio, cuyo padre, José María Rubio, dio uno de los pregones de los que el personal salió recitando versos y aún siguen recitando.

Para leer
El pregonero no engañó: quería que su pregón fuera para ser leído. Lejos de tomárselo como una crítica, era su deseo. Quienes tuvieron el texto por delante, disfrutaron más que todos los demás. Al menos, eso decían los compañeros que estaban en la sala de prensa. Por cierto, una sala de prensa con camarero, torrijas, dulces y café. ¡Qué nivel!

Gregorio Serrano
¡Qué aplauso se llevó el delegado de Fiestas Mayores tras la presentación! Su última presentación, “por ahora”, como apostilló. Gregorio es tan cumplido como el alcalde, por eso no se le escapó ni uno de los fallecidos en el curso cofradiero que va de pregón a pregón. Tampoco se olvidó ninguna efeméride: desde la hechura de las imágenes hasta las del tabenerío. ¡Olé por hablar de los históricos bares cofradieros como la bodeguita de San Lorenzo y Casa Ricardo! Yse deshizo en agradecimientos a Juan Ignacio Zoido, que no cabía en el chaqué viendo a su concejal predilecto.

Los mensajes al Fiscal
A las 10:05: “¿Te veo en el pregón o en la comida? ¿A que el Fiscal va a ser benévolo ? ¿A que va mirar con cariño a nuestro hermano? Un abrazo”. A las 12:07: “¿Confundirá el arzobispo el nombre del pregonero como el de las Esperanzas? A las 12:12: “¿Y si al pregonero tuviera que presentarlo el año que viene un concejal de Podemos?” A las 12:13: “Qué de efemérides recuerda Serrano… Le falta decir que se cumplen 45 minutos de que se ha jincao una tostá con jamón… Y vaya con las necrológicas”. A las 12:21: “Se echa de menos en la presentanción del pregonero la finura de Rosamar, la autenticidad de Floranes y la mesura de Bretón”. A las 12:23:“Presentación convertida en mitin”. A las 12:40: “Lirismo intimista ausente de emociones”: A las 12:48: “El club de los poetas muertos”. A las 13:30: “Por debajo de la expectativa”. A las 14:41: “Pregón muy sentido, poético, algo largo y evocador. El detallito final de la banda parece de Pascual González”. A las 18:47: “El pregón está decadente. Creo que es un género agotado, de verdad”.

El pertiguero
Primer golpe. El blindaje previo. Antonio Burgos, Paco Robles e Ismael Yebra conocían el texto de antemano. Segundo golpe. Dicen que Aquilino Duque, el cuñado del inolvidable pintor Daniel Puch Rodríguez Caso, también estaba en el grupo de los escogidos consultados, además del círculo familiar. Tercer golpe. Marcelino Manzano dirigió la oración previa en la capilla de la Hermandad de las Aguas. Yciriales arriba. Curiosidades. En el pregón apareció el “caudillo”, referencias a los “teléfonos móviles” y el uso del vocablo “cofrade” en lugar de “cofradiero”.

Los cielos
¿Pero va a llover o no? La web weather.com da una inmejorable previsión desde el Sábado de Pasión hasta el Martes Santo: 0%de llluvia.

Besos de ruán

El Fiscal | 2 de noviembre de 2014 a las 5:00

lutgardo1
UN día de la primavera, el Martes Santo. Un antifaz sobre el hombro, que no hay mejor percha para un antifaz que el hombro del penitente. Una hora, las primeras de la tarde, con el sol cebándose en el castigo, sin el eco aún del tam-tam sacro del Cerro anunciando granates. Un terreno empedrado, la lonja. Un testigo altivo y orgulloso, el ángel de la Fama. Muy pocos monaguillos. Una cofradía sin crucificado por aquel traslado de cuaresma accidentado. Cuatro cirios apagados marcaban el lugar de las cuatro maniguetas. Aquella tarde de 1983 aprendimos que el vacío era la expresión de Dios. Los sevillanos se fabricaron su propio dogma sobre la marcha. Vieron a Dios donde sencillamente no estaba. Pero estaba, porque todos lo vieron. La Buena Muerte salió sin la Buena Muerte pero todo el mundo la sintió. La imaginó entre sus hachones, fieles quizás al espíritu del poema: no me mueve mi Dios para quererte el ir los Martes Santos contigo.

Lutgardo García Fuentes (1941-2010) lo vivió desde dentro, como tantos profesores y alumnos. Antes de partir al Rectorado tuvo que calmar a un pequeño de cinco años llamado Lutgardo García Díaz, pregonero de la Semana Santa de 2015. Estos días recuerda más que nunca aquellos besos de ruán, la inocencia de quien no sentía aún ningún vacío, ni era consciente del paso del tiempo, ni del valor de aquel consuelo infinito. No había más lonja entonces que la de los brazos de su padre alzándolo antes de irse a la Universidad por el camino más corto. En la fotografía de ese abrazo está una de las grandes verdades de la Semana Santa, tan difícil de comprender para tantos, tan imposible para otros. El padre del pregonero era hermano de la Buena Muerte. Salía en la Buena Muerte hasta cuando no estaba la Buena Muerte. Y siempre se refería a su cofradía como la Buena Muerte. La parte era el todo, hermosa sinécdoque al sevillano modo. Cuántas veces no acudió su padre a rezar ante el Cristo antes o después de visitar a su maestro en la planta alta de la Facultad de Geografía e Historia, en esos días de tiempo ordinario en que la capilla siempre te regala unas gotas del caro perfume de Martes Santo.

Dice el pregonero que no tiene que consultar la wikipedia para saber de Semana Santa. Que nadie lo tome como una muestra de autosuficiencia, ni como un desplante de vanidad. Es la pura verdad. La aprendió en su familia, alzado en los brazos de su padre, intentando con una congoja de última hora que aquella tarde no se fuera, que aquel nazareno de negro se quedara con él para siempre. Y su padre se fue.

¿Qué pregón superará esta foto, niño descalzo del Martes Santo metido en una tarde de llantos? No hay metáfora que mejore esta imagen, de esparto perfecto, cuello blanco abierto y muñecas desnudas. ¿Qué nos va a contar el pregonero que ya no sepamos, que sea aún más profundo que esta foto a la que el reloj ha redondeado las esquinas, que esconde la cara de un niño con lágrimas enjugadas que se agarraría hasta a la medalla?

Esta foto es el pregón más auténtico de la mejor Semana Santa. El padre le dio su nombre, su fe y su abrazo. Y le dijo que se iba con la Buena Muerte, aquella tarde en que la Buena Muerte no estaba. Pero todos la vimos. Había un vacío. Y en el vacío estaba.