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La cruz hace al penitente

El Fiscal | 24 de marzo de 2016 a las 5:00

Salida de la hermandad de la Quinta Angustia. Foto: Victoria Hidalgo
Viene de la Campiña y sale en la Quinta Angustia. Yo sé por qué carga el árbol de la cruz. No hay penitentes más sufridos que los de la Magdalena en la tarde de velos morados, oficios de puertas abiertas entre revuelo de cortos capirotes y cruce barroco de miradas entre Marías y Santos Varones. No los hay más sufridos porque ninguno va siquiera viendo el cimbreo del Señor, ni oyendo los cánticos, sinfonía de la plenitud de Jueves Santo; ni intuyendo el rostro seco de lágrimas de la Virgen. Este penitente carga con la cruz, soporta la caricia maliciosa de los brotes de la madera sin tallar y se esconde en la intimidad del tramo. Viene de la Campiña, criado en el ejemplo de esfuerzo y sacrificio de sus padres, en la humildad de la gente sencilla y generosa. Un día de hace muchos años se sintió atrapado por este Señor que apenas se sostiene. Ocurrió cuando la cofradía volvía envuelta en la intimidad de Castelar, Molviedro y Zaragoza. Quienes allí la aguardan son gente especial, tripulantes escogidos a la espera de un barco de madera y oro que avanza en el mar plato de la noche del Jueves Santo a la búsqueda de atracar en el puerto quieto de la Magdalena. Se quedó prendido para siempre de aquel Cristo muerto, débil y enfriado. El brazo izquierdo aún señala el madero. El derecho, fíjate penitente, se arquea marcando la hermosa diagonal barroca de tus días. El penitente camina en la soledad de sus oraciones, con el único cirineo de sus reflexiones, en el reducido espacio de su mundo interior. El hábito hace al nazareno y la cruz al penitente. Sabrá Dios lo que va pensando cada nazareno… ¿Quién lo sabe? El que hoy, Jueves Santo, toma el árbol de la cruz se siente pagado con sólo verlo llegar al final de la noche, antifaz al hombro y rostro entumecido, bocamangas al aire y túnica con hechuras de ropón antiguo, cuando se reencuentran en la penumbra de incienso alto y cera azul recortada, y los santos varones entran pidiendo jarrillos:”¡Aguaó!”. Allí se ven el penitente y su Dios. Allí se miran cada año. El Dios que se cae el Jueves Santo sostiene a este penitente cada día de su existencia, sublime contradicción que se renueva en las horas en que el dragón de plata está deseando pegar el rugido de su primer martillazo para levantar al cielo a la Esperanza. Viene de la Campiña, ungido por la nobleza personal de los hombres buenos y tocado con esa generosidad propia de quien consagra su vida a enseñar al que no sabe. Viene de la Campiña a buscar al Dios de la Magdalena, el que desciende con lentitud de vuelo sereno de paloma. Yo sé por qué sale este penitente. Benditos los buenos penitentes, benditas su plegarias siempre atendidas, bendita la buena gente de los pueblos que vienen a cargar la cruz en Sevilla.

San Lorenzo: ¿Una puerta a la buena fe?

El Fiscal | 9 de noviembre de 2014 a las 5:00

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Cuando uno es propietario de una casa, lo normal es que tenga la llave que da acceso a ella. Y que para alcanzar ese acceso no tenga que pedir permiso a nadie, ni molestar a nadie, ni depender de nadie. Uno entra en su propiedad cuando lo estima oportuno. Así de simple. O no, que diría Rajoy. La Hermandad de la Quinta Angustia goza de una preciosa puerta que comunica directamente su capilla con la calle San Pablo. No suele hacer uso de ella, pero la puerta está como un signo de dominio. La hermandad, si quiere, no depende del párroco de la Magdalena. La Hermandad de Pasión tiene acceso propio a la capilla sacramental desde el Patio de los Naranjos. No depende del rector del Salvador. Hasta los capellanes reales tienen acceso directo a la Capilla Real por el atrio de la Puerta de las Campanillas. No dependen del deán del Cabildo Catedral. Curiosamente, mire usted por donde, esta puerta ya existía históricamente, pero fue cegada y se reabrió en el año 2000 con la bendición de la Comisión Provincial de Patrimonio de la Junta de Andalucía, que es el organismo que tutela la conservación del conjunto histórico declarado de la ciudad, en especial de los inmuebles catalogados como Bien de Interés Cultural (2010).
Las puertas tienen llaves. Y las llaves son el símbolo de la propiedad. Esta reflexión viene a cuenta del mangazo que sufrió la Hermandad del Gran Poder en el año 2009, cuando alguien muy ladino acudió al Registro de la Propiedad e inmatriculó la Parroquia de San Lorenzo al 100% en favor del Arzobispado de Sevilla, produciéndose un atropello palmario de los muy acreditados derechos de propiedad de la hermandad sobre la capilla donde recibió culto el Señor durante casi tres siglos.
La junta de gobierno negocia ahora una solución con la autoridad eclesiástica, al menos eso ha reconocido en las páginas de este periódico. La solución verdadera, la fetén, la de oro, la auténtica, no es otra que aquella que recoja que la Hermandad del Gran Poder es propietaria del coeficiente correspondiente del templo, expresado en el debido porcentaje. Y para eso la corporación cuenta siempre con suficientes vías de carácter reivindicatorio. La Quinta Angustia ya sufrió un atropello similar, su cabildo general autorizó a poner un pleito si era necesario, pero el Arzobispado accedió a inscribir una nota aclaratoria a la propiedad por la que se reconoce el uso perpetuo de la capilla en favor de la cofradía, aunque –ojo– no reconoce la propiedad en los mismos términos que sí lo hace, en cambio, a la hora de fijar quién es el verdadero propietario del templo parroquial: la Diócesis. En el caso de Pasión, como ya avanzamos en esta página, las cosas sí se han hecho de acuerdo con la fórmula idónea.
Mucho nos tememos que el Gran Poder lo tiene difícil para que la autoridad acceda a dar marcha atrás y establecer las propiedades en porcentajes de Bollullos: a cada uno lo suyo. El mangazo se ha consumado. Lleva cinco años efectuado sin que nadie se enterara hasta que lo publicó este periódico. Sigamos con el criterio de Bollullos y digamos que la junta de gobierno de entonces fue, cuando menos, negligente, al igual que alguien en el Arzobispado fue, cuando menos, deliberadamente taimado…
Por eso, tal vez sea bueno que si verdaderamente hay un buen clima de entendimiento entre las partes actuales, se aproveche para que, al menos, la hermandad cuente con un acceso directo a la capilla por la calle Eslava. Eso sí que sería un gesto de buena voluntad por parte de la autoridad eclesiástica, que sabe perfectamente que esa capilla es del Gran Poder, pues de hecho la hermandad la tiene arrendada por un precio simbólico a la Hermandad del Dulce Nombre. La otra solución es la de ir al pleito, como efectivamente amagó la Quinta Angustia en su momento con todo tino. Pero en el Gran Poder no debe haber mucho ánimo de enfrentarse jurídicamente de nuevo al Arzobispado como ya ocurrió a cuenta de otro atropello, cuando las últimas normas diocesanas decretaron que las hermandades son asociaciones públicas de fieles de la Iglesia, con la consiguiente pérdida de autonomía. Eminentes juristas siguen defendiendo hoy que la gran mayoría de las hermandades son privadas, erigidas por los propios fieles y no a iniciativa de la jerarquía eclesiástica. Aquel pleito perdido parece que puede pesar aún mucho en el ambiente, al margen de otras consideraciones. Ni que decir tiene que otras posibles soluciones como el condominio o servidumbres de cualquier tipo serían sucedáneos, placebos, que pueden hasta generar más problemas que beneficios. O se es propietario o no se es. O puerta grande o enfermería.
Alguien tendrá que explicar en algún momento por qué se perdió una capilla que es todo un símbolo y de qué manera se perdió. Alguien tendrá que explicar llegado el caso por qué, una vez trascendido el mangazo por vez primera en las páginas de este periódico, no se lucha con toda legitimidad y libertad para que se reconozca a su verdadero propietario. Alguien tendrá que explicar su negligencia y alguien tendrá que explicar su voracidad acaparadora. Si al menos se abriera esa puerta… Podría ser el inicio de una futura reconquista. Sería una puerta que se abre, en todos los sentidos. Y sería una prueba de buena fe por parte del Arzobispado.
Esquina de la Calle Eslava con el Gran Poder

El buen ejemplo del Salvador

El Fiscal | 22 de septiembre de 2014 a las 13:17

Foto salvador
JAVIER Criado, hermano mayor de Pasión, sorprendió hace pocos días en una rueda de prensa proclamando al vicario general, Teodoro León, como uno de los hombres más importantes de la historia de la Archicofradía. Tamaña generosidad de Criado, hombre de luces largas y que usa hilo fino en cada puntada, estaba más que justificada. ¿Por qué? Porque el Arzobispado se ha portado con Pasión con una diligencia que no se ha tenido con hermandades como el Gran Poder. No es por comparar, mire usté, pero las cosas son lo que son y no lo que las partes quieren que sea. A la hora de inmatricular la iglesia del Salvador en el Registro de la Propiedad, los servicios jurídicos del Arzobispado se han cuidado muy mucho de hacer constar que la capilla sacramental y las dependencias de la hermandad de Pasión son, efectivamente, de la cofradía. Se han respetado sus derechos históricos, se ha puesto negro sobre blanco lo que todos sabíamos. Nadie discute que el templo es de titularidad eclesiástica. Es lógico que la Iglesia quiera gozar de las garantías jurídicas que concede la publicidad registral, máxime teniendo en cuenta que la ley que permite a la Iglesia la inmatriculacón exprés tiene los días contados y, por lo tanto, dentro de poco tiempo será más complicado inscribir los bienes en el Registro.
El Salvador ha sido incrito sin atropello de ningún derecho, oyendo a las partes y buscando la fórmula más satisfactoria, aunque ya hay quienes desde el punto de vista jurídico discuten la solución empleada. Doctores tiene la Iglesia, como los tiene el Derecho. A manojos, oiga.
Con la Magdalena no se hizo bien. El Arzobispado se apropio del 100% del templo. La Quinta Angustia puso el grito en el cielo, amagó con un pleito (una medida avalada por el cabildo general) y se tuvo que aplicar una suerte de marcha atrás para reconocerle a la cofradía sus derechos sobre la capilla. Cabe también aquí recordar que no han faltado juristas sorprendidos por la fórmula buscada para contentar a la hermandad. Pero también hay que reseñar que al final reinó la paz, se evitaron denuncias que sólo hubieran tensionado el ambiente y todo se hizo con la mayor discreción, hasta que trascendió en las páginas de este periódico. En el caso de la Quinta Angustia hay que reconocer que en la hermandad estuvieron rápidos y espabilados. Y consiguieron lo que parecía imposible.
¿Por qué entonces se le ha quitado al Gran Poder la capilla de San Lorenzo? Cada día se entiende menos que nadie del Arzobispado se preguntara en 2009 –fecha de la inmatriculación– por los posibles de derechos de propiedad de las capillas de la parroquia. Igual que extraña que nadie de la hermandad tuviera conocimiento del proceso puesto en marcha por el Arzobispado. Han pasado cuatro años del mangazo de capilla (repetimos:las cosas son lo que son y no lo que las partes quieren que sean) y la solución se intuye difícil. Dar marcha atrás tanto tiempo después resulta difícil para algunos, muy complicado. Dicen que desde el punto de vista jurídico sería complejo poner un parche (los focos están activados, no como con la Magdalena, donde el secretismo facilitó la enmienda). Y apuntan a que todo puede acabar en un pleito que nadie desea. ¿Cómo se le explica a los hermanos en un cabildo general que te has quedado sin una capilla histórica, en la que el Señor recibió culto nada menos que tres siglos, de la que se tienen papeles y que es todo un símbolo?
Y aún hay más. Está al caer la inmatriculación de la Parroquia de San Bernardo. Y se puede dar por hecho que el Arzobispado respetará las propiedades de la cofradía sin mayores problemas. El caso de San Lorenzo sigue chocando más en función de estos nuevos expedientes que se van conociendo. Sólo está claro que alguién pegó el mangazo de capilla (¿Involuntario o aposta?) y que alguien no estuvo diligente. O en el Arzobispado rectifican (ojú) o las pintan feas. Esa capilla es del Gran Poder, pertenece al Gran Poder y se debe inscribir a nombre del Gran Poder. Algunos tendrán que dar explicaciones más pronto que tarde. Criado lo ha bordado.

¿Abuso o negligencia?

El Fiscal | 27 de abril de 2014 a las 5:00

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No había trascendido. Se ha hecho con una discreción muy calculada. Y en algún caso con agosticidad. El Arzobispado acudió al Registro de la Propiedad en 2009 y se apropió del 100% del pleno dominio de San Lorenzo, sin tener en cuenta los derechos de propiedad del Gran Poder sobre su antigua capilla. Y acudió en agosto de 2011 y se atribuyó la Magdalena entera. La Quinta Angustia reaccionó de tal forma que la junta de gobierno llegó a estar facultada para emprender las acciones necesarias para defender sus derechos de casi 430 años. ¿Nadie hizo nada en el Gran Poder en 2009? ¿Nadie va a hacerlo ahora? ¿Acaso no tiene la Hermandad del Gran Poder sobrada documentación que demuestra sus derechos de propiedad? ¿Se renuncia a los derechos sobre una capilla cargada de simbolismo para la hermandad? ¿Se está enterando hoy la hermandad del atropello a sus derechos de propiedad? ¿Ha abusado el Arzobispado de Sevilla, ha habido quizás algo de negligencia en la cofradía o han ocurrido ambas cosas?

El Salvador
En breve será inmatriculado el Salvador, cuya propiedad no está blindada aún en el Registro aunque parezca extraño, ¿verdad? Se sabe ya que serán escrupulosamente respetados los derechos de propiedad de Pasión sobre la capilla sacramental, las dependencias de la casa de hermandad y la cripta.

Vísperas

El Fiscal | 11 de abril de 2014 a las 5:00

HASTA no hace muchos años el movimiento de vísperas se percibía en la llegada de las pilas de sillas a la carrera oficial, la instalación de las vallas para el paso de los cruces de la carrera oficial y en los camiones descargando cajas de bebidas en los bares del centro. Tussam registraba y sigue registrando el mayor movimiento de usuarios los Viernes de Dolores. Y eso que antes no había ninguna cofradía que ver en la calle, a excepción de los años aún recientes en que el Carmen Doloroso hacía su salida en esta jornada. Tan sólo había algún besamanos intimista, como el de la Quinta Angustia. Y sólo al llegar la noche había una gran cita para el capilleo militante: el traslado de la Virgen del Valle a su paso. Pero ningún nazareno, salvo los que sin capirote salían por el antiguo Nervión, que por aquel entonces aún resultaba un barrio muy alejado. Aquellos Viernes de Dolores están hoy eclipsados por la salida de seis cofradías y una agrupación parroquial. Pero siguen estando ahí, para quien quiera seguir paladeándolos.

En defensa de la vida

El Fiscal | 2 de abril de 2010 a las 19:50

Hermanos de la Quinta Angustia repartieron en la mañana del Jueves Santo en la parroquia de la Magdalena pines con los pies de un feto para proclamar la defensa de la vida.

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La musa de la gran Dolorosa de Sebastián Santos

El Fiscal | 30 de junio de 2009 a las 18:21

Dicen los expertos que las dos grandes dolorosas del barroco sevillano son la Virgen de la Concepción del Silencio, obra de Sebastián Santos, y la Quinta Angustia, de Vicente Luis Rodríguez-Caso. El 7 de junio perdimos en Sevilla a la mujer cuyos rasgos inspiraron la talla de la Dolorosa que veneran los primitivos nazarenos. Falleció en silencio Prado Fal, aquella joven que posó en el estudio de la calle Santiago para que el insigne autor le esculpiera un busto que resultó luego clave para modelar la cara, los ojos almendrados, la barbilla y esa nariz aguileña tan característica por sus aletas… El autor se inspiró ya para las manos en las de su hija Pilar. Prado Fal nos reveló hace casi una década en el salón de su casa de Los Remedios que Santos no se perdió la primera salida de su Virgen de la Concepción:”Estaba con mi primo, que se volvió en ese momento para ver el rostro de Sebastián. Se lo encontró llorando de la impresión. Era una persona muy religiosa y de una espiritualidad notable”. Descanse en paz.
(En la imagen, retrato de Prado Fal, una de las primeras fotografías de la Concepción y el busto en el que se inspiró el escultor)